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La fiesta de la democracia

La jornada de trabajo dominical de más de doce horas en las mesas electorales la valoran los políticos en unos 60 euros. Pero ¿no estaba la jornada limitada a 9 horas?

Regocijo y alegría, el próximo domingo 24 de mayo los españoles estamos invitados a participar en otra fiesta de la democracia. A los políticos se les llena la boca estos días de grandes palabras, se crean nuevos perfiles en las redes sociales, las obras públicas se terminan más rápido y, seguramente, tras la campaña electoral terminarán con alguna arruga de más por sonreír tanto o con luxaciones en la muñeca por dar la mano a diestra y siniestra. Un acta de concejal o diputado bien vale ese sacrificio.

Quienes no participamos con igual entusiasmo somos los contribuyentes, los que al fin y al cabo tenemos que pagar el recibo del guateque político. Si bien votar no es una obligación como en otros países, la liturgia estatista exige algunos sacrificios. Sustituyendo la misa dominical, se hace un llamamiento urbi et orbi para acudir en procesión a depositar el voto en la santa urna que dará poderes a los políticos durante los próximos cuatro años. Nos esperan semanas de bombardeo mediático, cartelones, debates y encuestas sobre los aspirantes a organizar nuestras vidas. Todavía estamos a tiempo de irnos de viaje y alejarnos de todo este ruido que emponzoña nuestras vidas con obligaciones públicas.

Pero no todos los españoles podrán disfrutar el domingo 24 de mayo junto a sus familias o haciendo lo que buenamente les apetezca. Estos días se notificará a 519.651 personas que el día de las elecciones deben presentarse a las 8 de la mañana para formar las mesas electorales. Entre titulares y suplentes, más de medio millón de personas han sido elegidas por sorteo para “presidir el acto de la votación, controlar el desarrollo de la votación y realizar el recuento y el escrutinio”, ¡fiesta!

Esta jornada de trabajo dominical de más de doce horas es valorada por los políticos en unos 60 euros. Uno pensaba que la duración de la jornada laboral estaba limitada en 9 horas según el Estatuto de los Trabajadores, pero ya se sabe que uno debe cumplir las leyes a menos que sea el propio legislador. Lo que no se permite en una empresa privada de forma voluntaria si puede obligarlo el Estado. Todo sea por la fiesta de la democracia.

¿Nadie se presenta voluntario? Parece que no, ni el incentivo económico ni la satisfacción de formar parte activa de semejante fiesta parecen ser alicientes suficientes y por eso hay que celebrar uno de los pocos sorteos en el que los premiados intentan no recoger el premio. Los agraciados serán notificados a lo largo de estos días con una visita de una pareja de la policía local, que siempre impone un poco más, y aun así muchos intentarán recurrir su designación para zafarse de tan democrática celebración. Las entradas de los eximentes y excusas aceptadas por las juntas electorales se cuentan por cientos de miles al realizar una inocente búsqueda en internet. Son bastante estrictos, así que si es citado como miembro de una mesa electoral y su impedimento no está justificado -como ser monja de clausura-, no haga planes porque ya sabe dónde pasará el próximo domingo 24 de mayo.

No soy capaz de imaginar otra fiesta en la que los “invitados” están obligados a asistir bajo pena de cárcel o multazo. Por ello hoy quiero acordarme de esos contribuyentes que no solo tendrán que pagar la fiesta que otros disfrutarán sino que además tendrán que aguantar estoicamente una jornada de trabajo forzoso y mal pagado.

juandemariana
Author: juandemariana

Regulaciones y otras políticas públicas

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