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Al Sr. Martín Caparrós, de un argentino a otro

He estado leyendo en estos últimos meses la cantidad de notas que ha estado escribiendo en el diario El País, acerca de nuestro presidente Javier Milei. Tenemos la coincidencia de vivir ambos en España, pero por motivos muy diferentes: en mi caso he huido de la inseguridad que han generado 20 años de Kirchnerismo, fruto de políticas ¨Inclusivas¨ que excluían a nuestro pueblo del acceso a la educación de calidad, la cultura y las buenas costumbres, fundamentalmente las del trabajo. Esto sumado a las prácticas garantistas que amigos del poder como el Dr. Zaffaroni han enseñado entre los jueces, nos arrojaron a las garras de una inseguridad insostenible. Y, aquí, el motivo por el que me fui. En su caso se trata de algo distinto.

Montoneros

Muchos montoneros salieron huyendo para no ir presos, como tantos otros que han atacado la tranquilidad social, han puesto bombas incluso en los colegios que hoy dicen defender: los públicos. Como aquéllos que han secuestrado y realizado un sinfín de atrocidades. Así, luego de huir a Europa para evadir las penas que le correspondían, comenzaron su historia. Muy diferente a la historia de la mayoría de los 600.000 argentinos que hoy habitan en España, debido a que la fiesta de gastos y el falso estado de bienestar llegaron a su fin e hicieron imposible vivir en nuestro amado país.

Especialmente me resulta muy curiosa la aprensión que demuestra de forma permanente, desde hace décadas, contra la figura del expresidente argentino Carlos Saúl Menem. Gracias a sus indultos a los montoneros se han librado de las penas que debía pagar. Y, además, se han hecho de mucho dinero por las indemnizaciones que Menem ha repartido para pacificar el país a muchos de sus amigos. Claro que de eso no se queja…

Me gustaría decirle que podría estar de acuerdo con la crítica realizada contra algunas manifestaciones del diputado Benegas Lynch, pues se prestan a malas interpretaciones y podría haber expresado mejor lo que pensaba: nadie quiere que los niños trabajen en lugar de educarse, y si eso sucede es un efecto rebote de las malas políticas económicas y la corrupción que Argentina ha  sufrido a diario desde décadas.

Revolución social desde países capitalistas

Y no puedo dejar de recordar e imaginarme a niños como Julio Salazar de 14 años, asesinado en el atentado terrorista del 6 de agosto de 1972. Juan Eduardo Barrios de 3 años, asesinado por terrorismo el 6 de diciembre de 1977. La lista sigue con muchos niños muertos; imagino cómo hubieran sido sus vidas, si hubieran ido al colegio y en qué habrían trabajado si las organizaciones terroristas de las que usted formó parte no los hubieran matado. Por ello concluyo en que quizás el Diputado cometió un error a la hora de expresarse, pero lo de usted y los suyos fue aún mucho peor, pues implicó la muerte de niños inocentes.

Sigo leyendo sus prosas, las que percibo como palabras de un político frustrado, con un dejo de anarquista de izquierda, pero que vive en el primer mundo, (casi en algo más nos parecemos, yo soy anarcocapitalista), y no encuentro enfoque periodístico en sus redacciones, sino un intento desesperado de que los demás piensen como usted. Por cierto, me pareció patético que TVE le invitara como único comentarista de nuestra patria en su programa especial sobre las elecciones presidenciales argentinas, como patético hubiera sido que nuestra TV Pública invitara a un exmiembro de ETA para hablar de unas elecciones generales en España.

Acerca del hambre y su afirmación de que los productores son los responsables de ella, déjeme decirle en defensa de nuestras tierras agrícolas y ganaderas, que cada vez que la política destruyó con su intervencionismo estatal al país y lo llevó a una nueva crisis, los productores trabajando el campo generaron las riquezas de la patria con las que, pese a todo, se salió adelante.

Argentina crece de noche: los políticos duermen

Así se creó el dicho popular que se repetía en el 2001 de que mientras los políticos duermen Argentina crece. Claro, de noche sigue creciendo la siembra que los productores regaron sobre los campos. La pena es que, en tantos años de intervencionismo socialista, restricciones estatales e impuestos forzados por la violencia del estado, no se pudo producir más, ya que el dinero que podía invertirse en mejorar los bienes de capital para hacer más alimentos se los gastaba el socialismo en sostener su orgía de gastos y subvenciones políticas.

En los días que lleva el gobierno de Milei, se está sincerando el costo de la fiesta de las últimas décadas: de un estado inmenso y costoso, de los planes anti-hambre, que trajeron más hambre, abandono social y educativo, de las políticas de precios máximos, que causaron hambre y escasez. Éstas políticas sí generaban que sea más rentable vender alimentos en el exterior que en el interior. De los planes sociales, herramienta de sometimiento del socialismo. Y un sinfín de errores intervencionistas que se intentaron solucionar con más intervencionismo, como si se le echara queroseno al fuego para apagarlo. Y como era de esperarse, el fuego avanzó y el país está en llamas. Ahora: ¿me puede seguir afirmando que un presidente que no lleva aún 5 meses en la Casa Rosada es responsable de semejante destrucción? Espero que sea sincero al menos consigo mismo.

Un Perón maduro

Cuando critica a Milei por levantar la imagen y la esperanza de los argentinos igualando a nuestra patria de antaño a las potencias mundiales de entonces, lo entiendo, ya que la izquierda siempre tiene por meta destruir la historia, la moral social y luchar contra el patriotismo. Es curioso que los dos vivamos en España y parece que a usted nunca le agradecieron los españoles cuando Argentina en 1948 enviaba alimentos para paliar el hambre. Claro que es mejor no hablar de Perón, ya que a su organización el 1 de mayo de 1974 los echó de la Plaza de Mayo y los llamó “estúpidos e infiltrados”. Ese es el peronismo que yo pregono, no el primero que tuvo muchos errores. Me gusta más el del General que regresó maduro de la tierra madre.

Continuando con la grandeza de la patria de la que habla Milei, se trata de la potencialidad argentina ante el mundo, ya que el mundo en ocasiones nos ha observado, incluso con temor, debido a las condiciones que tenemos para ser potencia mundial. La pena es que nuestros políticos, ¨la casta¨, se ha ido robando y mal gastando todo. Acerca del Señor Menem, que indultó a tantos colegas terroristas suyos, lo que hizo fue insertar a Argentina nuevamente en el mundo, con gran similitud a lo que está haciendo actualmente Javier Milei.

Regalos envenenados

He leído que además dice que Milei intenta sacarle al estado cualquier posibilidad de regulación y protección de los más débiles y permitir que los empresarios tengan todo el poder en su relación con los trabajadores. Y dice que el mercado es ¨la ley de la selva¨. Quiero expresarle que la única manera de que los más pobres dejen de ser los más pobres es justamente que el estado deje de querer regular sus vidas. Que la protección que planteó el estado socialista sufrido hasta hoy en Argentina consistió en ponerles plata en el bolsillo con el menor esfuerzo, a costa de otros que se esfuerzan mucho para sobrellevar el día a día con una carga impositiva que no deja de crecer.

El dinero es un regalo envenenado y la “protección” que se le estuvo dando a la gente es un virus que infecta el alma y los lleva a depender de un estado incapaz de sacarlos de la pobreza, al contrario, cada año infecta más pobres y agranda más la brecha social.             

Los trabajadores son un bien de capital humano fundamental para el funcionamiento de las empresas. No hay empresarios inversores sin “empresarios” trabajadores, ya que los segundos aportan al proceso de producción su fuerza laboral para producir las ganancias futuras. Por ello si los empresarios inversores tuvieran la posibilidad de relacionarse libremente con los ¨empresarios¨ trabajadores, sin coacción e imposiciones del gobierno, esa relación sería mucho más justa para ambas partes.

Qué es la economía de mercado

Cuando aparece un gobierno a regular el valor mínimo del salario, en realidad está imponiendo lo máximo que van a cobrar las mayorías. Por el contrario, sin esta imposición el adelanto de las ganancias futuras que proporciona el inversor al empleado, sería mucho más productivo gracias a su capital, sería proporcional a lo que representa su aportación en el proceso de producción de los bienes a vender, significando un importe de salario mucho mayor que cualquier salario mínimo. Verá que en esta relación que planteo ambos son tratados como empresarios, teniendo por ese tratamiento derecho a negociar sus condiciones. Sin embargo, en el proteccionismo que usted plantea, los trabajadores son ninguneados y condenados a ganar el mínimo.   

Le comparto una fabulosa frase sobre la libertad de mercado, que no es ¨la selva¨, sino la verdadera libertad donde cada participante aporta su capital, (intelectual, de fuerza humana, económico, tiempo, etc.) para lograr al fin del proceso de producción, un bien que generará una rentabilidad a dividir proporcionalmente, según el aporte que cada uno haya contribuido a la cadena de valor: “La economía de mercado es un sistema social de división del trabajo basado en la propiedad privada de los medios de producción”. (Ludwig Von Mises, La acción humana,15ª edición Unión Editorial, Madrid 2023).

La casta

Termino mis consideraciones acerca de sus ataques a los pocos meses de gobierno libertario en la Argentina, dándole la razón en algo más: Milei descubrió ya que hay algo muy engorroso llamado “política”, que es lo que moviliza a “la casta”. Y lo está descubriendo a fuerza de decepciones, incluso entre sus libertarios, ya que la política se nutre de intereses. Por ejemplo, los suyos y los de otros periodistas que Milei llama “ensobrados”. Y así mismo hoy recordaba cómo, en el mes de noviembre de 2023, durante el gobierno de izquierda de Fernández, la Embajada Argentina ante España pagó unos 80.000 euros (costo muy llamativo por una simple solicitada), al periódico en el que Usted escribe todas sus notas contra Milei.

Dejo abiertas para los lectores las reflexiones al respecto. Milei está inmolando su vida en la política para intentar revertir décadas de las orgías de gastos, subvenciones, corrupción, emisión monetaria desmedida y estado grande. Tal vez lo logre y yo, voy a darle la posibilidad de demostrarlo.

Alejandro Nimo
Author: Alejandro Nimo

Argentina, Javier Milei

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