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Energía y economía

La energía es la capacidad de realizar trabajo, que es como se llama en física al producto de la fuerza y la distancia durante la que actúa. Puesto que los elementos básicos de la economía son el hombre (y la relación entre los hombres) y el mundo, las cualidades esenciales de éste, que estarán entre los elementos de actuación de los hombres, tienen relevancia. La energía tiene relevancia para el hombre, porque le permite transformar el elemento natural y el que ya ha sido transformado por el hombre, para modelar porciones del mundo y ponerlos a su servicio. La energía permite desarrollar trabajo y el trabajo nos permite cambiar el mundo a nuestro deseo; ponerlo al servicio de nuestros anhelos.

Si observamos la historia humana de la energía, veremos que la principal fuente es siempre el sol, aunque el uso que hemos hecho de él ha cambiado con el tiempo. Aprovechamos la energía que captan las plantas, bien ingiriéndolas directamente, bien por medio de los animales que la ingieren. O incorporándolos a nuestra dieta o aprovechando su capacidad semoviente. Luego, el desarrollo de la agricultura es, en el fondo, una racionalización del uso de la energía solar. El músculo del hombre, inmediato pero pobre, fue su primera fuente de energía, a la que seguirá el fuego, la domesticación de los animales, y la agricultura.

Todavía le quedaban al hombre muchas fuentes por explotar. La madera es uno de ellos. No solo ganaba espacio al bosque para cultivar nuevas tierras, sino que explotaba el propio bosque, para transformar la madera en calor. Los siguientes pasos fueron el aprovechamiento de las corrientes de viento y agua. La invención de la máquina de vapor, en el XVIII, supuso un cambio cualitativo. Si "los romanos que vivían en época de Cristo hubieran entendido fácilmente la ciencia del siglo XVI", la invención de Watt lo hubiera hecho más complicado. El carbón multiplicó la capacidad del hombre de transformar la tierra y de comunicar personas y bienes para acercar aún más deseos y realizaciones. El petróleo y el gas, las otras dos fuentes importantes de hidrocarburos. El átomo es la última fuente puesta al servicio del hombre.

Por lo que se refiere a su producción, hay una tendencia notable, y es que la fuente tiene cada vez menos peso, y resulta crecientemente importante el elemento del capital o de red, para su producción y distribución. Por lo que se refiere al uso, hay que tener en cuenta dos ideas. Por un lado, cada vez necesitamos una energía más "refinada", más moldeable para la realización de propósitos concretos cuando la necesitamos y en el momento en que surge esa necesidad. El mero calor pierde importancia relativa ante las microondas, la electricidad o el láser. Y por otro, a medida que el esfuerzo físico del hombre es cada vez menos importante, su cualidad más preciada, la creatividad, el pensamiento y el conocimiento, gana en valor. Y esto es así, porque los deseos del hombre, como los concibe, son cada vez más posibles gracias a la acumulación de capital, al avance de la tecnología, y a contar con más y "mejor" energía.

¿Privatizar el Amazonas?

Hace unas semanas saltó a los medios de comunicación una de esas bombas que levantan la pasión de unos o la indignación de otros. Lula da Silva, una de las figuras clave del progresismo, el que desde las procelosas aguas de la lucha sindical llegó a la presidencia del país más poderoso de América del Sur, anunció sin que le temblara el pulso que tenía previsto privatizar el Amazonas para asegurar su conservación. No sólo eso, el principal grupo ecologista del mundo, el terror de los transgénicos y el amigo del lince ibérico y del desmán de los Pirineos, Greenpeace, estaba de acuerdo. Tal noticia, como no puede ser de otra manera, tiene truco. Realmente no estamos hablando de una privatización; es de nuevo una intervención estatal, pura y dura y nada novedosa.

La intención de Lula da Silva y de su gobierno es gestionar de manera sostenible el bosque distinguiendo el territorio en tres tipos de terrenos, las áreas de conservación, los destinados al uso comunitario por indígenas y pobladores tradicionales y los que se concede en forma de parcelas para la explotación forestal limitada a empresas privadas. ¿Privatización, dónde? El Estado brasileño hace algo similar a lo que suele hacer cualquier otro Estado, que por arte de la confiscación se apodera de todo aquello que pueda tener algún tipo de utilidad. Además, pervierte el término privatización quizá para atraer a cierto sector privado que puede sentirse molesto con el ecologismo más radical y que con esta medida podría tranquilizarse.

Que las empresas encuentran en lo estatal una fuente de dinero del que poder sacar algún pellizco es más que evidente si nos fijamos en cualquier sector público y no hay que irse al Amazonas ni al Congo para buscar ejemplos. Bastaría con echar un vistazo al sector de la construcción español. Decenas de empresas constructoras funcionan como oligopolios locales en torno a determinados concejales de todo signo y color, de izquierdas y derechas, que participan en esta corrupción generalizada. La posesión del suelo por parte del poder público, sea central, autonómica o estatal, y las políticas de vivienda protegida de las tres administraciones, es la razón de su existencia. La continua necesidad de construir vivienda pública para "intervenir en el mercado" termina tomando el dinero de los contribuyentes y alimentando a estos privilegiados que ven en los "concursos públicos" verdaderos cuernos de la abundancia.

El Gobierno brasileño ha trazado una política similar a la española. Primero, se apodera del suelo por decreto, nada menos que cinco millones de kilómetros cuadrados. Segundo, establece una política de protección sobre cada uno de los terrenos. Tercero, establece quienes serán los privilegiados, incluyendo en el lote a los indígenas o pobladores tradicionales, quizá con la idea de calmar al boyante movimiento indigenista que con el apoyo ideológico cubano y el petróleo venezolano ya ha conseguido importantes éxitos en Bolivia y pretende lograrlos en Perú y Ecuador. En cuarto lugar, organiza lo que podíamos llamar concurso público, en el que con seguridad y con la excusa de evitar que piratas y "falsas" ONG’s (otro de los sectores más cercanos a los dineros de los contribuyentes) exploten el bosque y hagan contrabando de madera o de cualquier otro producto selvícola, solamente determinadas empresas y no otras accederán en exclusividad a la tala de la madera tropical. La corrupción existente en Brasil –el presidente Lula Da Silva se ha visto muy afectado por lo ocurrido en su partido–, la inmensidad de la selva y la incapacidad de poseer recursos para vigilar todo lo protegido apunta a un inevitable fracaso de este plan.

Resulta fastidioso ver como una tras otra, cualquier medida proteccionista y estatalista termina en fracaso y su sustituta, no menos proteccionistas y estatalista, sigue el mismo camino del fracaso. La presencia de Greenpeace no deja de ser una espada de Damocles en el cabeza del gobierno brasileño. Recordando además que muchas otras organizaciones ambientalistas están en contra de la medida, el apoyo de la primera será relativo en tanto se cumplan sus expectativas. Cualquier desviación del plan original o de que los resultados no se acomoden a sus previsiones supondrá su retirada y por supuesto, una campaña denunciando todos los males del capitalismo, del libre mercado que ha pervertido al Estado brasileño y ha "privatizado" el Amazonas.

Homeschooling: ¿Elitismo o necesidad?

Niños que estudian en casa, atendidos por los padres o por educadores contratados para la ocasión, representan un nuevo escenario de aprendizaje en libertad, un espacio ajeno a la enseñanza oficial, que es despreciado por los mandarines culturales obsesionados con la integración social y la uniformidad educativa para todos.

Más allá de la denuncia positiva del intervencionismo que impregna por completo a la escuela, la enseñanza en casa es muy importante porque alecciona desde los primeros años de la vida de una persona para el futuro autoaprendizaje en el trabajo. El niño que aprende en el hogar, él solo o junto a pocos compañeros más, un día se hará adulto y deberá seguir conociendo, pulsando por su cuenta las propias experiencias si quiere alcanzar el perfeccionamiento personal. Así va el juego de existir: un juego a veces estimulante, en ocasiones desalentador, complejo, nunca cerrado, con etapas alegres y horas mediocres. El diploma gubernamental colgado en la pared no certifica también en la maestría de salir adelante.

Numerosas carreras universitarias apenas valen, según los casos, después de comenzar un empleo. La exigencia ahoga la sabiduría estandarizada. A su vez, las especializaciones –en instituciones públicas o no– adolecen, salvo honrosas excepciones, de los mismos vicios que el pergamino generalista: masificación, visión mostrenca de la realidad, apatía ante los obstáculos. Con un flamante título en propiedad, lo único que el candidato a un empleo le está indicando al empleador es que ha tenido suficiente fuerza de voluntad para esperar durante cinco años la obtención de una habilitación administrativa y que esa perseverancia del pasado presagia la tendencia laboral del futuro. En cierta medida, todos somos autodidactas porque desde determinada fecha nuestro título era una rémora. Cada uno elige su menú preferido de conocimientos porque reconoce lo que necesita descubrir en cada momento.

Después vienen, por supuesto, las consecuencias económicas positivas que el homeschooling lleva a las familias: ahorro en burocratismos, transporte, tiempo y material formativo. La lista de costes de oportunidad podría seguir. En su ensayo Migajas políticas, elescritor Hans Magnus Enzenberger, partidario ferviente de la autoformación, animaba incluso al Estado a deshacerse de los plúmbeos edificios educativos transformándolos en asilos, centros de salud u hogar para los sin techo.

El homeschooling es trascendental porque es la vida misma. Instruirse, superar baches codo a codo, conversar cada día con el maestro, abordar las dificultades que verdaderamente importan. Con el homeschooling el niño se entrena para el porvenir. Si corresponden los vándalos del barrio como compañeros de pupitre en el próximo curso, mejor dejamos la socialización para otro siglo. El homeschooling no es cuestión exclusiva de los pequeños: los mayores deberíamos aplicarnos las cualidades socráticas de este creciente fenómeno. No es la antiescuela. No es elitismo de institutriz. Es el arte de vivir porque saber en profundidad fue siempre asunto de uno solo.

Contra el despido libre y la creación de empleo

A primera vista debería parecernos obvio que cuanto menos se obstaculice el despido más atractivo resultará contratar trabajadores, y viceversa, cuanto más se dificulte el despido más arriesgado y costoso se tornará contratarlos. Ante la disyuntiva de dar empleo a un trabajador adicional el empresario se planteará la eventualidad de que éste no rinda lo esperado o de que sus servicios devengan prescindibles. Si el despido es libre, el empresario nada pierde por contratar al trabajador, pues puede despedirlo tan pronto como deje de considerar valiosa su contribución. Pero si no puede despedirlo libremente el individuo puede convertirse en una pesada carga y es posible que el empresario no quiera correr el riesgo de que eso ocurra y prefiera no contratarle. En otras palabras, la prohibición del despido libre hace menos atractiva la contratación, luego genera desempleo.

Los miles de jóvenes franceses que han tomados las calles y las universidades estos días en protesta por las reformas que quiere introducir el Gobierno no comprenden que la prohibición del despido libre no impide que sean despedidos, sino que sean contratados. El nuevo plan de empleo propuesto por el Gobierno de Chirac permitirá el despido libre de los jóvenes de menos de 26 años durante los 24 primeros meses de contrato. Aunque se trata de una medida tímida y parcial, cualquier paso en la dirección de una mayor flexibilización del mercado laboral (eufemismo de libertad de contrato) debe enjuiciarse positivamente. La tasa de desempleo en Francia es del 9,6%, entre los jóvenes alcanza el 23% y entre los jóvenes sin titulación sobrepasa el 40%. El despido libre permitirá que a los empresarios les salga a cuenta contratar a jóvenes poco cualificados o sin experiencia laboral que de otro modo no hubieran sido contratados.

Es preciso entender que la prohibición del despido libre, como la limitación de la jornada laboral, las cotizaciones sociales, las vacaciones pagadas o cualquier otra regulación que afecta a los trabajadores supone un coste que se carga a los trabajadores. Son costes que el empresario traslada a los empleados rebajando su salario, y en caso de que no tenga margen para rebajar más su sueldo (por la existencia de un salario mínimo o porque la contribución del trabajador se considera poco valiosa) no le resulta rentable contratarlo. Pensemos, por ejemplo, en las vacaciones pagadas que en teoría corren a cuenta del empresario. El trabajador no percibe en total más de lo que hubiera percibido si no fuera obligatorio el pago de las vacaciones. Es decir, si el empresario le estaba pagando un salario de 100 no pasa a pagarle 100 más unas vacaciones de 10, sino 90 más unas vacaciones de 10. Esto es así porque el empresario no pagará al trabajador más de lo que éste aporta con su trabajo (de lo contrario no le sería rentable), y si tiene que pagarle unas vacaciones por un lado reducirá su salario por el otro. La prohibición del despido libre comporta igualmente una reducción de la remuneración del trabajador, porque si el empresario debe asumir el riesgo de tener que indemnizarle por despido (o quedárselo sin que le sea útil) le reducirá su salario como compensación. El coste de no poder despedir libremente a un trabajador en combinación con los costes de las demás regulaciones condenará al desempleo a los individuos con una productividad menor, por ejemplo a los jóvenes no cualificados o sin experiencia laboral. Explicado de una forma más gráfica: las regulaciones como la prohibición del despido libre encarecen la contratación. ¿Y qué sucede cuándo algo se encarece? Que se compra en menos cantidad. El precio de la fuerza de trabajo sube, los empresarios compran menos fuerza de trabajo y el desempleo aumenta.

Hay que tener en cuenta también que, del mismo modo los salarios se elevan en el mercado sin necesidad de que haya salarios mínimos (la mayoría de salarios están muy por encima del salario mínimo), las condiciones laborales se ajustan paulatinamente a las preferencias de los trabajadores sin necesidad de intrusiones legislativas. Los empresarios compiten entre sí para captar trabajadores, y en la medida en que estos prefieran una jornada laboral más corta, un horario más flexible, una baja por maternidad o una indemnización por despido en lugar de una remuneración más alta los empresarios tenderán a ofrecérselo para atraerlos.

Así como los trabajadores pueden "despedir" a los empresarios cuando quieren, rescindiendo el contrato para aceptar una oferta más ventajosa, los empresarios deberían poder despedir libremente a los trabajadores cuando juzguen que les cuesta más de lo que aportan. Los manifestantes franceses creen que la prohibición del despido y en general las regulaciones laborales benefician a los trabajadores cuando lo único que hacen en realidad es recortar su libertad de elección y reprimir la creación de empleo.

Feliz cumpleaño

Esta semana se cumple un año desde aquel soleado sábado de marzo en el que un grupo de unos treinta liberales nos reunimos para constituir el Instituto Juan de Mariana. Los que asistimos a aquel acto contábamos con un gran entusiasmo y con el tremendo aval de la presencia sorpresa de D. Luis Reig Albiol, una de las personas sin las que el actual movimiento liberal en España no sería ni de lejos lo que es.

Hemos concluido un año que ha sido trepidante. Algunos de los éxitos logrados no los hubiésemos imaginado ninguno de aquellos asistentes a la primera reunión. Por poner un ejemplo, los miembros del Instituto publicaron 368 artículos periodísticos (en 8 diarios o revistas) en los poco más de 9 meses de actividad que tuvimos en el 2005. Además, intervinimos en 18 programas de radio y logramos 14 apariciones en televisión.

Un mes después de arrancar formalmente presentamos al IJM en sociedad. Y lo hicimos con la participación de nuestro gran amigo, miembro y maestro Jesús Huerta Soto. También contamos en aquella jornada con la presencia de Esperanza Aguirre y del rector de la URJC que nos desearon larga vida al tiempo que agradecieron nuestra renuncia expresa a las subvenciones fondos públicos. Logramos tener un buen arranque gracias al apoyo que recibimos unas pocas instituciones –entre las que destacó el Competitive Enterprise Institute– y, sobre todo, a la gran cantidad de amigos y simpatizantes que se desplazaron a Madrid desde todos los puntos de la geografía española. ¡Parece que fue hace una década!

Ese mismo mes de abril tuvo lugar el del lanzamiento de nuestra página web. En el momento en el que escribo estas líneas el medidor de tráfico Alexa constata que en tan sólo un año ha logrado convertirse en la página más visitada de los think tank liberales en Europa. De hecho, comparando nuestro puesto 60.046 con el de los institutos liberales de los Estados Unidos, vemos que son muy pocos los que tienen todavía más éxito que nosotros. Este éxito se debe sin duda alguna a la masa crítica liberal que empieza a despuntar en el mundo de habla hispana, a un sobresaliente trabajo informático y, sobre todo, a unos comentarios diarios de una enorme calidad. Aprovecho esta ocasión para felicitar a todos los que lo hacen posible.

En octubre logramos abrir las puertas de nuestra sede en el centro de Madrid. Muchos realizamos un gran esfuerzo aprendiendo a ser carpinteros, pintores, fontaneros, albañiles y electricistas en horarios nocturnos. Pero creo que hoy podemos asegurar que mereció la pena. Desde entonces el local ha acogido a más de una docena de conferenciantes. De hecho, sólo en 2005 los miembros del Juan de Mariana protagonizaron una veintena de conferencias, si a las que tuvieron lugar en la Calle del Ángel le sumamos las que se llevaron a cabo ante otros auditorios.

Toda esta actividad que, unida a la de otras organizaciones y páginas web, sitúa al movimiento liberal español a la cabeza de Europa es una pequeña parte de lo que queremos llegar a conseguir. Y no me estoy refiriendo a los objetivos de ningún plan diseñado por miembros del IJM sino a los proyectos e ideas de numerosos liberales de hispanoparlantes que el Instituto espera poder ayudar a hacer realidad. Y es que, en esencia, la marca característica del IJM (sobre todo si lo comparamos con otros institutos liberales) es ser una plataforma institucional que pretende servir de apoyo y dar voz a todos los amantes de la libertad individual que tienen una idea y que con un poco de ayuda estarían dispuestos a ponerla en práctica. Eso sí, una estupenda plataforma cuya esencia es la mejor generación de liberales que probablemente haya tenido este país y que existe, no hay que olvidar, gracias al enorme esfuerzo realizado durante varias décadas por algunos batalladores solitarios e incansables.

Los próximos meses creo que todos seremos testigos de la puesta en marcha de diversos proyectos que diferentes personas han propuesto al Instituto:

  • Convocaremos un premio liberal de fin de carrera.
  • Empezaremos a publicar y divulgar estudios en los que llevamos medio año trabajando.
  • Esperamos abrir varias líneas editoriales y publicaremos interesantes obras como El Tratado y Discurso de la Moneda de Vellón y la traducción española de The Real Lincoln.
  • Organizaremos más y mejores conferencias fuera de nuestro local. A la vuelta de la esquina tenemos, por ejemplo, la celebración el día 28 de marzo de un conjunto de cuatro conferencias cortas en la Universidad Carlos III de Madrid bajo el título “Kyoto: solución o problema” (en colaboración con la UDE).
  • Realizaremos varios seminarios sobre Economía Austriaca y liberalismo.

Aparte de esta ampliación de nuestras actividades tenemos que mejorar notablemente en varios puntos débiles. Uno de estos aspectos en los que urge mejorar es la comunicación interna con los socios, patrocinadores y simpatizantes. El nuevo newsletter que esperamos poder estrenar antes de fin de mes es un intento de cubrir esa laguna.

Con la ocasión de este primer aniversario les animo a subirse a esta plataforma. Por un lado para que puedan llevar sus sueños a cabo y, por el otro, para ayudarnos a mejorar. Este ha sido un año muy duro, de un ritmo a veces extenuante, y sin embargo lo conseguido, aúun siendo un éxito reconocido a nivel internacional en diversas reuniones de think tank, no es casi nada en comparación con la tarea que tenemos por delante.

La defensa de la libertad sin adjetivos ni hipotecas, de la libertad a secas, nunca ha sido ni será jamás una tarea fácil. Pero con el capital humano con el que contamos y el espectacular nivel de participación de todos los que se han ido incorporando a esta casa el futuro se presenta prometedor. Enhorabuena a todos.

Discriminar para fastidiar

Un individuo entra en un concesionario de automóviles; se ha quedado sin coche y necesita adquirir uno nuevo. El vendedor esboza su mejor sonrisa y le enseña todas las ofertas disponibles; al final, después de mirar cada uno de los vehículos, está indeciso entre dos: uno rojo y otro azul.

El vendedor le describe la situación: "Los dos coches tienen un precio de 20.000 euros. Sin embargo, la adquisición del automóvil rojo acarrea el cumplimiento de las siguientes condiciones: hay que pagar un impuesto de 1.000 euros destinados a un centro de reciclaje de neumáticos; puedo obligarle en cualquier momento del año a que me preste su coche; y además será sancionado con dureza en caso de que su esposa tenga un coche de características similares y usted utilice para este vehículo un combustible de peor calidad".

El cliente, atónito, le pregunta:

– ¿Y si compro el coche azul?

– No, en ese caso paga los 20.000 euros y se olvida – le responde con celeridad el vendedor.

– ¿Hay algún truco? ¿Acaso el coche rojo tiene unas prestaciones superiores a las del azul y no me he dado cuenta?

– No, no, nada de eso, son exactamente iguales.

Obviamente, este y todos los clientes comprarán el coche azul; el automóvil rojo engrosará el escaparate cubierto de polvo. De hecho, el vendedor, si no está dispuesto a (o no puede) renunciar a sus estrafalarias condiciones contractuales, sólo podrá dar salida a los automóviles rojos si rebaja sustancialmente el precio de venta.

¿Tiene este pintoresco ejemplo algo que ver con la realidad? Por desgracia, más de lo que muchos habrán imaginado. Sustituyan coche azul por "hombre", coche rojo por "mujer", cliente por "empleador", impuesto de 1000 euros por "permiso de maternidad retribuido", pérdida de disponibilidad por "permisos de lactancia y por conciliación de la vida laboral y familiar" y utilizar otro combustible distinto por "discriminación salarial o funcional para categorías profesionales equivalentes".

En otras palabras, la supuesta discriminación "positiva" que el Derecho Laboral impone sobre los empresarios a favor de las mujeres genera, como en el ejemplo de los automóviles, una lógica tendencia a preferir contratar a un hombre antes que a una mujer o, en todo caso, a contratar a una mujer pero pagándole menos que a un hombre.

No quiero decir con esto que los datos de una diferencia salarial del 40% merezcan de credibilidad alguna, sino más bien que la mayor tasa de paro femenino y los casos de desventaja en el empleo contrarios a la mujer que todos conocemos, traen su causa de regulaciones estatales con la presunta voluntad de beneficiar al "sexo débil".

El derecho laboral y las torpes discriminaciones coactivas deben ser eliminados. Los salarios y los puestos de trabajo de las mujeres –y de los hombres– lo agradecerán.

El islote del tesoro

Imagínese que es usted natural de cierto islote o peñasco pelado. Se trata de un solarcito del tamaño de una modesta capital de provincias española. No tienen recursos naturales, ni ninguna fuente de agua potable aparte de la lluvia, tampoco hay tierra fértil como para mantener a una población significativa, ni un pasado cultural esplendoroso. Jamás han recibido la más mínima ayuda económica y no tienen siquiera un gobierno propio. Son ustedes una colonia que pocos, aparte de algún profesor de geografía y los habitantes de los territorios contiguos, sabrían situar en un mapa.

Pongamos que en la colonia se celebra un referéndum sobre el estatus político. ¿Seguimos como estamos, nos independizamos o entramos a formar parte de un país desarrollado como un territorio más? En los últimos once años, dos colonias han celebrado sendos referendos de este estilo.

El de Bermuda de 1995, en que el 73% de los votantes lo hicieron en contra de la independencia. Y el de Gibraltar de 2002 en que un aplastante 99% votó: ¡virgencita, virgencita, que me quede como estoy! Es más, cuando el Reino Unido decidió entregar Hong Kong a la República Popular China, la respuesta de los ciudadanos de la colonia fue la de… ¡correr a hacerse con un pasaporte británico!

¿Qué puede ser tan bueno para los habitantes de una colonia como para compensar todas las carencias apuntadas en el primer párrafo?

Es evidente que se trata de paraísos fiscales y a estas alturas debería ser evidente que a menos impuestos y menos regulaciones, mayor prosperidad y desarrollo. De hecho, Hong Kong llegó a superar en PIB per cápita a la mismísima metrópoli británica y el de Bermuda es similar al de EE.UU. Pero hay quien dice que los espectaculares índices de PIB per cápita no reflejan un bienestar real del ciudadano común sino que son el reflejo contable de la localización en esos territorios de las sedes sociales de grandísimas multinacionales.

Peor todavía, los grandes estados-nación suelen acusar a estos pequeños territorios de blanquear dinero y de actuar como puerta de entrada a todo tipo de contrabando hacia Occidente; lo cual, de paso, los convierte en utilísimas herramientas para los terroristas.

Pero estas objeciones difícilmente explican el resultado de los referendos. ¿Acaso el 99% de los gibraltareños (y 73% de bahameses) que votan trafica con drogas o armas o blanquea dinero o tiene escondido en su casa a Bin Laden? Eso no se lo creen ni los hipócritas mandamases de las grandes socialdemocracias.

Lo que pasa, simplemente, es que pagar pocos impuestos cuando, además, tienen que soportarse pocas regulaciones compensa con creces todas las carencias naturales de un islote yermo. O dicho de otro modo, la calidad de los servicios prestados por el Estado del Bienestar no compensa su multitud de impuestos y regulaciones. Y, ante la disyuntiva, no son pocos los que prefieren largarse a uno de estos islotes del tesoro.

Ésta, por cierto, podría haber sido la historia reciente de la isla de Menorca si los británicos hubiesen mantenido allí una legislación como la de Hong Kong, Gibraltar o Bermuda en vez de irse. Es fácil suponer que sería la región más rica del planeta. Pero no hace falta que vuelva John Bull, basta con aplicar el viejo truco liberal que nunca falla: hacer a los hombres lo que jamás les haría un enemigo; respetarles la vida, la libertad y la propiedad privada. Así se crea una auténtica isla del tesoro. Aunque, en realidad, ni siquiera hace falta un islote, puede aplicarse en cualquier parte.

Igualitarismo

ZP está dispuesto a reescribir la Historia de España y a recomponer su geografía de forma integral, pero semejante esfuerzo no le parece bastante y ahora pretende cambiar también la naturaleza según el dictado de lo políticamente correcto. En la revista de pensamiento “Marie Claire”, se postuló como liberador del sexo femenino y se mostró dispuesto a regular la vida de las mujeres. Incapaz de detectar la magnitud de sus chorradas, ZP ignora que la mujer que vale no necesita que la ley la ponga en lugar preponderante respecto al varón. No todas son como su vicepresidenta, introducida en la judicatura por el llamado cuarto turno, que es la gatera utilizada por los hombres y mujeres de progreso para fagocitar la administración sin necesidad de pasar ningún examen. Fernández, la "vice" de Rodríguez, es el único caso en la justicia española, y quizás mundial, de jueza que jamás ha puesto una sentencia o instruido una causa. Llegó, vio y al coche oficial se subió.

La jueza Teresa Palacios, en cambio, lleva sobre su toga el peso instructor de algunos de los procesos más destacados en los últimos años, con cientos de damnificados y muchos miles de millones de euros en juego. Ella no necesita que "Maritere" la enchufe por delante de sus colegas masculinos; se basta sola para pasarles como un cohete y dejarles en la cuneta. Y como ella miles de ejemplos más que todos conocemos en nuestra vida cotidiana. En la administración pública, sin ninguna medida de discriminación a favor del sexo femenino, las mujeres representan el 52 % de los empleados.

Pero es que además, estas medidas rompen el principio de igualdad ante la ley, estimulando la creación de grupos que compiten entre sí por el favor estatal y la mayor cuota de depredación presupuestaria. Las consecuencias son la desincentivación de los capaces y la retracción económica como han demostrado todas las evidencias empíricas a lo largo de la Historia. El igualitarismo impuesto a través de la coacción estatal es sólo demagogia barata. El gobierno debe promover la igualdad en origen, no en resultados.¿Cómo va a explicar ZP a cualquiera de las empresarias, que las hay y muy brillantes, que tienen que contratar un mínimo de mujeres, aunque sean unas perfectas ceporras, para cumplir la estúpida ley que ahora se anuncia? ¿Y qué me dicen de las excelentes profesionales femeninas que hay en todos los sectores?, ¿Cómo cree nuestra casta de inútiles legisladores que van a recibir a sus nuevas compañeras, puestas a su lado sólo por ser mujeres mientras ellas tuvieron que ganarse el puesto en razón de su valía?

Lo peor de todo es que la derecha política, incapaz de defender los principios que supuestamente representa, en estas políticas demagógicas sigue a pies juntillas el dictado socialista por miedo a no parecer políticamente correcta. En Murcia, por ejemplo, se ha aprobado una Ley de Igualdad regional, que incluye todos los tópicos de la progresía piafante en la materia, incluidos la creación de un "observatorio de la igualdad" (sic) y de varios cientos de plazas de "agentes de la igualdad" (resic), que vigilarán el cumplimiento de la ley en todos sus extremos, suponemos que cachiporra en mano para sancionar las herejías antiigualitarias.

Si las feministas no estuvieran hiperpolitizadas, denunciarían la tropelía por lo que tiene de ofensa a la propia mujer, tratada por el Estado como una especie en peligro de extinción a la que conviene proteger de la fauna depredadora. Por usar la propias palabras del presidente por accidente, "ni él podría llegar a más, ni las mujeres a menos".

El mito del 40%

Ya Thomas Sowell en Civil Rights, Rhetoric or Reality?, escrito en 1984, denunciaba el "cliché" del 59%. Los medios norteamericanos repetían entonces, incesantemente, que una mujer cobraba sólo un 59% de lo que cobraba un hombre por hacer el mismo trabajo. Un par de décadas después, en España, hemos estado una semana escuchando que las mujeres cobran un 40% menos que los hombres por hacer el mismo trabajo. Entonces era mentira. Hoy, también.

Cualquier conocedor de los mecanismos de mercado libre sabe que en él no puede permanecer una situación de discriminación. Ningún colectivo, y más cuando éste es la mitad de la fuerza laboral, puede cobrar permanentemente menos de lo que vale por mucha discriminación que exista en la sociedad, porque siempre habrá empleadores que prefieran los beneficios contantes y sonantes a los prejuicios, contratando a miembros de ese grupo discriminado y haciendo subir los sueldos del mismo al aumentar la demanda. En Sudáfrica, por ejemplo, los empresarios blancos burlaban la ley para contratar a negros, porque de no hacerlo no podían competir contra quienes sí lo hacían, al trabajar por menos dinero que los blancos. Y no tenemos razón alguna para pensar que fueran menos racistas que el resto de la sociedad del apartheid. La discriminación sólo puede pervivir si se está aislado de las consecuencias negativas de la misma en el mercado; en monopolios públicos, por ejemplo.

A cualquiera que no vaya con los ojos tapados ante la realidad, no le puede sorprender que Sowell se encontrara con que las mujeres trabajaban menos horas al año, en parte porque eran muchas más las que tenían contratos a tiempo parcial, y que de media se mantenían menos años en un mismo empleo. Dado que la mayor parte de estas diferencias se explican por la maternidad, ¿qué sucede si estudiamos las diferencias entre hombres y mujeres solteros? Que aparece algo distinto; el 59% se transforma en un 91%. Y aún así, la diferencia que aún se mantiene no puede explicarse automáticamente por discriminación. El crecimiento en el número de madres solteras no puede eliminar del todo la explicación de la maternidad en esa diferencia, además de que los hombres optan por estudiar y trabajar en campos más remunerados como ingeniería o matemáticas.

Sin entrar a considerar si se debe a una suerte de rol impuesto por la sociedad o a que, simplemente, la evolución ha concedido a las mujeres una mayor dedicación a los suyos, lo cierto es que el matrimonio y los hijos tienen efectos completamente opuestos sobre hombres y mujeres en el trabajo. Ellos aumentan el número de horas que dedican a ganar dinero y ellas lo disminuyen. Sowell encontró una correlación durante el siglo XX entre la natalidad y la presencia de mujeres en puestos altos en la universidad; cuanto mayor era la primera, menor la segunda.

Los datos en España no son tan exhaustivos, pero ofrecen algunos indicios en esa dirección. El 78% de los contratados a tiempo parcial son mujeres. Además, a lo largo de 2004, se retiraron del mercado laboral 379.500 mujeres frente a 14.500 hombres, es decir, el 96% del total. Habría que investigar si se encuentran diferencias parecidas a las halladas en Estados Unidos entre casados y solteros, tanto en hombres como mujeres.

Lo que debemos aprender de estos datos es que una parte importante, si no toda, de la diferencia salarial atribuida a la discriminación se debe a las elecciones que libremente tomamos hombres y mujeres. Y que la ley de igualdad es un intento de sustituir esas decisiones libres por las que el Estado ha decidido que debemos decantarnos, siempre, claro, "por nuestro bien". Si en el futuro crece la desconfianza hacia las mujeres que ocupan altos cargos, ante la imposibilidad de conocer si están por imperativo legal o por sus méritos, si renacen prejuicios que estaban para muchos olvidados, no echemos entonces la culpa al machismo sino al "justiciero de las mujeres".

Los altos precios del petróleo

Los apocalípticos están aprovechando que los precios del petróleo están altos para redoblar sus esfuerzos para hacer llegar a la gente su mensaje. Esto se acaba, el capitalismo nos ha traído al desastre, pero todavía si se nos hace caso, podemos rectificar. Vamos a agotar el petróleo en breve y hay que demostrar, por tanto, la sociedad industrial basada en el oro negro.

No son los únicos que reaccionan a los precios altos. Lo hace todo el mundo. Los trabajadores en Estados Unidos, cuando su labor se lo permite y el jefe accede, están probando a trabajar al menos un día en casa, según recogía un reportaje reciente del Washington Times. Otra de las formas de reaccionar ante los precios consiste en comprar coches que consuman menos, o que puedan utilizar Etanol. Todo ello se pudo ver en la feria de coches de Chicago de hace solo un mes, el 8 de febrero.

El etanol, precisamente, nos permite llegar a la respuesta de la industria buscando sustitutivos y mejoras en la eficiencia energética para sortear los precios más altos del petróleo. El etanol se hace económico cuando el petróleo se encarece lo suficiente. Y el etanol se puede obtener tanto en el campo, como de la biomasa, del gas natural o del carbón. Y solo con el carbón, el que se produce en Estados Unidos daría para hacer funcionar el parque de coches de ese país durante más de 500 años. Ya hay sitios donde se apuesta por esta alternativa: En Brasil "el porcentaje de ventas de nuevos coches que pueden utilizar etanol de alto contenido ha aumentado del 4 al 67 por ciento en los tres últimos años".

Por lo que se refiere a la eficiencia energética, recordaba un reciente artículo del Wall Street Journal que "las ganancias en eficiencia energética más rápidas en los Estados Unidos tuvieron lugar cuando los precios eran muy altos. Desde (1973), la cantidad de energía necesaria para producir cada dólar real de PIB ha caído en un 50 por ciento, una caída de entorno al 2 por ciento de media". Un progreso que se había detenido, pero "hoy estamos de nuevo ante los incentivos positivos por los altos precios del petróleo". Pone como ejempo que "la nanotecnología está mejorando la vida de las baterías, lo que hace los coches de motor híbrido más realistas".

¿Y la propia industria del petróleo? Lo decía Daniel Yergin, en agosto del pasado año:

Entre 2004 y 2010, la capacidad de producción, con las inversiones actuales, aumentará en 16 millones de barriles, pasando de los 85 actuales a 101 por día. Un incremento del 20 por ciento. Otro artículo del Financial Times, de septiembre, explicaba que "los grandes productores de petróleo han aumentado la inversión en la exploración de petróleo de forma significativa, por primera vez en casi dos décadas".

Y se desarrollan nuevas técnicas para mejorar la explotación de los pozos ya abiertos. Por ejemplo, hay otras tecnologías para mejorar la explotación de los pozos. Por ejemplo, se utiliza dióxido de carbono, que se inyecta, para movilizar el petróleo hacia donde sea más fácilmente explotable. También se está desarrollando la tecnología del perforado horizontal. Explicaba un artículo de la CNN que estamos siguiendo, que "un simple pozo horizontal a menudo produce más petróleo que muchos pozos convencionales. La extracción horizontal se está utilizando de forma extensiva en las costas de Canadá y Rusia". También está la inyección de microbios, que "producen una sustancia parecida a un detergente, que volcada sobre los pozos hacen el petróleo menos viscoso", lo que permite una mejor explotación.

Mientras que los apocalípticos, los maltusianos, aprovechan los altos precios para intentar vender sus ideas, la gente se acomoda a ellos y busca soluciones. Eso es el mercado.