El mito de las denuncias falsas, otra vez
No intenten convencernos de que las denuncias falsas casi no existen, por favor. Ofenden a la inteligencia y, por supuesto, a su credibilidad.
No intenten convencernos de que las denuncias falsas casi no existen, por favor. Ofenden a la inteligencia y, por supuesto, a su credibilidad.
Nicaragua, tras el sandinismo, todavía no han recuperado los índices de desarrollo de 1979.
Los trabajadores pagan cada vez más impuestos a ese Estado que según tantos izquierdistas prácticamente ha desaparecido.
El gran drama de la derecha en España es la sobreabundancia de infames elementos como Rajoy o Soraya, hijos, nietos y biznietos de funcionarios.
Resulta absurdo atribuir los problemas del mercado laboral español a la última reforma laboral o al perfil de recuperación de la actual crisis.
La suprema razón ética de la izquierda española es el sectarismo sin concesiones hacia la derecha.
El hambre no se debe a la falta de comida, sino a la falta de libertad.
Clinton parecía más presidenciable, más fiable, más educada. Mucho más prudente, que es una de las mayores virtudes que puede tener una persona con mando, especialmente si está a su alcance la destrucción del planeta.
No hay ningún indicador que apunte a que la calidad de la sanidad española se haya visto perjudicada por la reducción del gasto producida desde 2011.
Para un profesor de políticas de la Complu ocupar la Moncloa, sanctasanctórum del poder es el único paraíso posible.