Menos regulación y menos privilegios para la banca
No necesitamos más regulación con idénticos privilegios, sino menos privilegios y más autorregulación financiera no falseada por prebendas políticas.
No necesitamos más regulación con idénticos privilegios, sino menos privilegios y más autorregulación financiera no falseada por prebendas políticas.
Qué tendrá la política para que sus protagonistas mientan con tanta desvergüenza y descaro.
El Estado de Derecho y la democracia son como el hombre y el perro: el perro protege al hombre, pero también puede matarlo.
La realidad demográfica es tan evidente que incluso los políticos españoles, reticentes a aprobar ninguna reforma que les pueda suponer perder un solo voto, tendrán que hacer algo con las pensiones.
Los republicanos eligieron al único candidato que podía perder frente a Hillary Clinton, y los demócratas a la única persona capaz de ser derrotada por Donald Trump.
No se entiende por qué Almodóvar está “sobrecogido” por haber procurado pagar menos impuestos. Habla como si hubiera estado vinculado con un asesinato masivo.
En política, resumiendo, todo es posible, incluso que Urkullu se avenga a cambiar cromos con Rajoy. Ajuria Enea por la Moncloa.
La incapacidad de nuestros políticos para formar Gobierno no les impide que todos a una estén de acuerdo con subir los impuestos, especialmente a un colectivo que no vota y que resulta ser la gallina de los huevos de oro: las grandes empresas.
Pello Urizar, de Eusko Alkartasuna, dice con razón que EH Bildu, la última marca electoral de ETA, es una fuerza del cambio.
La razón por la que el crédito sigue sin fluir y la bolsa sigue sin repuntar debería ser fácil de comprender: una economía se mueve por sus fundamentales.