Ir al contenido principal

El marco constitucional y la democracia

El tema catalán es uno de los que me resultan más antipáticos de la política española desde hace años. Siendo partidaria sobre el papel de la secesión, la competencia fiscal, y de unidades administrativas de un tamaño más adecuado para poner en práctica un verdadero control ciudadano, lo de Cataluña me parece una operetaNo el deseo de independencia, sino el cómo se está llevando a cabo. El problema es mío: es sabido que el papel (como los Excel) aguanta todo. De manera que mis teorías acerca de la secesión, el tamaño óptimo de gestión y todo lo demás han de quedarse en la nube de las ideas. Lo que demanda la situación que vivimos es otro tipo de análisis, más realista y con los principios por guía.

El rey que (probablemente) nunca reinará

Da la sensación de que Artur Mas está decidido a pasar a la historia como el primer presidente de la Cataluña independiente. No importa si hay muchos catalanes que no quieren o que no están tan interesados, o que no se lo toman tan a la tremenda, no importa qué pisotee en su camino, no importa nada de nada. Él va a seguir adelante contra viento y marea. La sospecha más que fundada y compartida es que no es honesto, no quiere lo que dice que quiere para Cataluña y los catalanes, sino que busca alimentar su ego, busca la gloria. Como tantos políticos patrios, eso también es verdad.

El problema es que en ese camino hacia la gloria histórica lo está haciendo fatal. Como si sigue los cauces estipulados se le agota el mandato, necesita ir a más velocidad, pero para ello tiene que buscar atajos. Y en esos atajos Más está cuestionando una de las claves de nuestra democracia, la Constitución, reclamando precisamente más democracia. Así que el lío es fenomenal. Cuando se le recuerda que su procedimiento va en contra de la Constitución señala con el dedo acusando de anti demócratas a los constitucionalistas y proclamándose él a sí mismo como el mega-demócrata. Hay que tener cierta cara y cierto ego para una cosa así. Retar al Gobierno, a la oposición y a los partidos constitucionalistas de semejante forma es mucho retar y ni Rajoy va a flaquear ni la oposición lo va a consentir (por la cuenta que les trae). Porque poner en duda la Constitución tiene consecuencias no previstas que pueden volverse contra todos. También contra Cataluña. Y sea por mantener su tajada, sea por convicción verdadera, son mayoría quienes prefieren salvaguardar la Constitución frente a ceder al reto de Mas.

La responsabilidad de todos frente a la Constitución

Y, sí, claro que la Constitución tiene imperfecciones. Claro que debería reformarse. Y probablemente permitir que hubiera un referéndum acerca de si se debería abrir la mano a la secesión y el federalismo. Pero no así, por mis pistolas. Dicho lo cual, cuando me pregunto qué alimenta el ego de Mas, cuál es su fuerza, me doy cuenta de que somos los españoles, desde Rajoy y muchos otros presidentes del Gobierno hasta la mayoría de la población a lo largo y ancho de nuestro país.

No se puede jugar con fuego, a menos que estés dispuesto a quemarte en condiciones. Y jugar con fuego es cachondearse de la misión y la importancia del Tribunal Constitucional: repartirse sus magistrados, usarlo con intereses políticos de manera obscena. Jugar con fuego es apelar a la ley de leyes para algunas cosas y para otras, no. O estar permanentemente mentando la madre de la Constitución, o reclamar que como yo nací cuando ya estaba votada, no vale, como si fuera una fruta que en pocos días se pocha y hay que tirarla.

Seamos serios: o respetamos o no. Y si no respetamos, esto es lo que hay: un pretendiente a reyezuelo que busca la gloria aporreando el texto que debería ser el marco de convivencia de nuestra democracia. Nuestra ignorancia, blandida como espada de la manera más vergonzosa y paleta que se puede imaginar, nos lleva a no entender que con lo que jugamos no es con un libro, sino con un concepto, el respeto. Un tipo de respeto político que admite cambios pero no de cualquier manera. Convóquese un referéndum nacional. Véase el resultado en Cataluña y en el resto de la geografía española. Tómense las medidas pertinentes.

Pero para reclamar todo eso, hace falta un paso previo: que nuestros políticos respeten con hechos esa Constitución, que se limpie su vigilante Tribunal Constitucional y que dejen de lado (un ratito) su amor a la poltrona todos los involucrados.

Justicia social

Leí este titular sobre el presidente francés: "Hollande reclama a su Gobierno que concilie crecimiento y justicia social". Y el famoso actor mexicano Gael García Bernal declaró: "La falta de justicia social es el mayor lastre que carga México y el resto de Latinoamérica. Sin paz social no hay justicia. Hay una cantidad absurda de millonarios, y una cantidad absurda de pobres".

Es llamativo que prosperidad y justicia sean consideradas antónimas. Obviamente, nunca lo son, salvo en el caso de que algunas personas prosperen estafando o robando, en cuyo caso su riqueza es injusta, y es un juego de suma cero, donde lo que gana uno lo pierde otro. En todas las demás circunstancias, cualquier mejoría en la condición de las personas es justa, precisamente porque se ha conseguido sin violar derechos ajenos.

Más aún, la justicia es condición de la prosperidad, puesto que su preservación anima los esfuerzos de todo ciudadano en mejorar su propia condición. Ausente la seguridad jurídica, esos esfuerzos no rinden fruto o los rinden para el poder y quienes a su socaire medran. 

¡El poder! Ese gran impostor es lo que el presidente Hollande y el pensamiento único convocan, porque "concilia" crecimiento y justicia, lo que, como hemos visto, es un disparate: dicha conciliación reclama la libertad, no la coacción. En cambio, la corrección política actúa como si el poder tuviera la magia de lograr algo que en realidad se logra con su abstención.

La explicación de esta falacia estriba en la desvirtuación de la noción de justicia, a la que se hace aparecer como la igualdad forzada mediante la ley, es decir, la igualdad hostil a la libertad, que considera que la propia prosperidad de algunos es por definición injusta, y que reclama por tanto la reparación a cargo del poder político y legislativo.

Curiosamente, la acción de ese mismo poder drena la prosperidad a partir de la equívoca noción de "justicia social", que sólo puede significar injusticia perpetrada por los poderosos para hacernos iguales, identificando mentirosamente prosperidad con injusticia, es decir, precisamente lo que la propia intervención de los poderosos produce.

Con esa falsa noción, se comprende el desvarío de García Bernal, que considera "absurdo" no sólo que haya muchos pobres, sino también que haya muchos ricos, como si fuera lo uno causa de lo otro.

Tanto Hollande como García Bernal consideran que cuando el poder arrebata los bienes de las personas, eso es, por una extraña razón,"justo".

La célula autogestionaria de TVE

El presidente de TVE ha dimitido ante la negativa del Gobierno a inyectar otros 130 millones de euros para que el emporio público pueda seguir tirando de aquí a final de año. La millonada que pedía el presidente es sólo una parte del presupuesto anual de RTVE, próximo a los mil millones de euros, para financiar un servicio que ya prestan empresas privadas a plena satisfacción del ciudadano a tenor de las cifras de audiencia. Es difícil encontrar un ejemplo de gasto innecesario tan patente como éste, pero tratándose de la televisión los contribuyentes suelen hacer gala de una gran benevolencia y los políticos de un amplio consenso. De hecho esto de mantener vivo al Ente, aunque sea con respiración asistida, es uno de los pocos asuntos en los que todos los partidos están de acuerdo. Incluso Podemos, que como siempre va más allá, considera que en realidad una televisión pública es un derecho democrático que debe ser ejercido por el Gobierno en régimen de monopolio en la más acrisolada tradición chavista.

La televisión estatal es un caso particular dentro de la muy peculiar administración pública y armatostes aledaños, por eso se le llama también el Ente con toda propiedad. El poder de los sindicatos, que en la Administración es de por sí excesivo, en RTVE resulta hegemónico hasta el punto de que sus dirigentes deciden directamente quién puede o no aparecer en la televisión "de todos", como ha ocurrido recientemente con el colaborador de esta casa Juan Ramón Rallo. Además, gracias a la acción sindical, RTVE es la única empresa (pública o privada) de España y probablemente de Europa, que hasta el uno de enero de 2016 no podrá llevar a cabo ningún ajuste de su plantilla a pesar de contar con diez veces más empleados que cualquiera de las cadenas privadas, que se dice pronto.

La proximidad de las elecciones municipales y autonómicas, seguidas de las generales poco después, convierte a TVE en una herramienta poderosa de comunicación de la que ningún Gobierno va a prescindir así quede abierto a media jornada un solo quirófano por provincia. Las prioridades son las que son y la escala de valores de los políticos el reflejo de sus firmes convicciones en defensa del interés público. Como en La 1 dan la Champions League, todos aceptamos que el mantenimiento de la cadena es una necesidad de primer orden que hay que atender con premura. TVE seguirá siendo mangoneada por la izquierda, como ha ocurrido siempre al margen de quién esté en el Gobierno, con los sindicatos vigilantes por si a los responsables del PP se le ocurre pasarse de pluralismo invitando sus programas a algún liberal. La cuestión es mantener al engendro inútil con aliento suficiente hasta que lleguen los Pablemos, los únicos que tienen claro qué quieren hacer con RTVE.

¿Votar, para qué?

La democracia es el peor sistema político si exceptuamos todos los demás, dijo Churchill, pero a estas alturas cabría preguntarse a qué democracia se refería.

Cuando escuchamos la palabra "democracia", no todos entendemos lo mismo. Para unos, democracia es directa e ilimitada; para otros, indirecta y limitada. La hiperlegitimación de la democracia lleva a que cada vez más sea la primera acepción la que se identifique con "democracia".

Así, hoy en día, la solución para todos los problemas se resuelve con un "pues lo votamos y ya está". No importa si es una cuestión de derechos, fronteras estatales o el pago de la deuda. Todo se puede votar. Este pensamiento mágico se estampa con la realidad si tenemos en cuenta que las deudas contraídas son obligaciones del deudor; las fronteras que se votan por mayorías también unen o separan a quienes votan en contra; y los derechos que se conceden por votación son tan efímeros como cuando la siguiente votación los deniega.

Los límites de la democracia no son caprichosos, son el primer baluarte para su defensa y permanencia. La democracia ilimitada choca frontalmente con la doctrina del equilibrio de poderes de Montesquieu y todos los pesos y contrapesos que sostienen el edificio de la convivencia del gobierno de la mayoría que respeta a la minoría.

No se trata de deslegitimar la democracia, sino de preguntarse si votar es la solución a todos los problemas. Dictadores de todos los colores han enmascarado su voluntad en plebiscitos que concentraban la voluntad en la suya propia para amparar sus tropelías en la legitimidad democrática. Es una cuestión que no debemos olvidar cuando surgen iluminados que proclaman la reinvención de la democracia cuando solo plantean corromperla para llevarnos por el camino de la demagogia que ya advirtieron los antiguos griegos. 

MPS General Meeting Hong Kong 2014

"Is not to spread a given doctrine, but not work out in continuous effort, a philosophy of freedom which can claim to provide an alternative to the political wiews now widely held…our goal…must be the solution not of the practical task of gaining mass support for a given programme, but to enlist the support of the best minds in formulating a programme which has a chance of gaining general support".

F.A. Hayek sobre el propósito de la Sociedad Mont Pelerin.

Son varias las instituciones de prestigio defensoras de los principios éticos, jurídicos y económicos que hacen posible una sociedad de personas libres y responsables; de entre ellas destaca la Mont Pelerin Society o Sociedad Mont Pelerín.

La creación de la Mont Pelerín Society fue idea del Premio Nobel de economía Friedrich August von Hayek quien, preocupado por la creciente deriva estatalista de las sociedades de posguerra, decidió seleccionar de entre los más destacados intelectuales de su época a un grupo de 36 académicos amantes de la libertad y reunirlos en Mont Pelerin (Suiza) en 1947 para reflexionar sobre los retos que la política y economía de la época planteaban. Entre los fundadores hay importantes nombres del mundo de las ideas como el gran economista austriaco Ludwig von Mises, el periodista autor de Economics in One Lesson Henry Hazlitt, el filósofo francés Bertrand de Jouvenel, el fundador del Institute for Humane Studies Floyd Arthur Harper, el economista de la escuela de Chicago Frank Knight, el diplomático y escritor español Salvador de Madariaga, el filósofo Karl Popper, el economista y filósofo Michael Polanyi, el fundador de la Foundation for Economic Education (FEE) Leonard Edward Read y varios economistas que al igual que el promotor de la reunión serían en su momento premiados con el Premio Nobel en economía: Milton Friedman, George Joseph Stigler y Maurice Félix Charles Allais.

Después de la reunión inaugural, los participantes dejaron claro que no tenían intención alguna en crear, formar parte o apoyar a ningún partido político y que su único objetivo sería "facilitar el intercambio de ideas entre académicos afines con la esperanza de fortalecer los principios y la práctica de una sociedad libre y para estudiar el funcionamiento, las virtudes y defectos de los sistemas económicos de mercado", tal como se puede ver en la página web de la sociedad. De esta forma, la Mont Pelerin Society pasaba a ser uno de las instituciones defensoras de las ideas de la libertad más importante del mundo. 

Karl Popper, Ludwig von Mises y otros participantes del primer meeting de la Mont Pelerin Society en 1947. Fuente: website de la MPS

Desde su creación la sociedad ha seguido reuniéndose con periodicidad hasta nuestros días. Los General Meetings o encuentros generales son los eventos más importantes de la institución y se realizan cada dos años. Además, existen Regional Meetings o encuentros regionales y Special Meetings o encuentros especiales. El último General Meeting, al que tuve el placer de asistir, tuvo lugar del 31 de agosto al 5 de septiembre de este año en uno de los faros más importantes de la libertad en el mundo: Hong Kong.

El acontecimiento comenzó con un cóctel que sirvió tanto para encontrarse con muchos amigos como para conocer a otros tantos, cosa común en estas reuniones. Acudió una delegación de miembros o simpatizantes del Instituto Juan de Mariana: Gabriel Calzada, Ignacio Ibáñez, Fernando Herrera, Pedro Schwartz, Luis Torras, Ramón Parellada, Fernando Hernández o Ricardo Castillo fueron algunos de ellos.

Las palabras en la cena inaugural del presidente de la institución Allan Meltzer fueron el pistoletazo de salida del evento. En la misma cena Alejandro Chafuen, presidente de Atlas Economic Research Foundation, fue el encargado de introducir a Edwin Feulner, ex presidente del think tank Heritage Foundation, quien fue homenajeado esa noche por su labor como Tesorero de la Sociedad y devota dedicación a la misma y sus fines a lo largo de su carrera.

Edwin Feulner

El primer día las sesiones trataron sobre las perspectivas de las reformas liberales en Asia y China y sobre el trabajo del recientemente fallecido Gary Becker, otro Premio Nobel de Economía. John Taylor (Stanford University) y Kevin Murphy (The University of Chicago) fueron los encargados de hablar sobre el fantástico trabajo de Becker. 

Aunque muchos de sus fundadores y premios Nobel como el citado Becker nos han dejado, la tradición de la sociedad de tener a los mejores intelectuales liberales del mundo se mantiene hoy, pues la institución cuenta entre sus miembros con figuras como Mario Vargas Llosa, premio Nobel de literatura o Vernon L. Smith, en economía.

El segundo día las sesiones fueron dedicadas a la erosión del Estado de Derecho y la corrupción. Tomaron la palabra Luigi Zingales (The University of Chicago), William Easterly (New York University) y Chenggang XU (The University of Hong Kong); sobre el trabajo de Ronald Coase y sus consecuencias y, donde intervino, entre otros, el español Pedro Schwartz.

También hubo espacio el segundo día para una sesión acerca de la desigualdad intergeneracional de la clase media. Destacó la exposición muy gráfica y lógicamente demoledora de Donald Boudreaux (George Mason University). Boudreaux comparó el poder adquisitivo de una persona de renta media de hoy con una de hace 30 o 40 años. Realmente los espectaculares resultados mostrados dejaron constancia de lo importante que es el crecimiento económico y no la desigualdad, pues el poder adquisitivo de las rentas medias ha aumentado y con mucho menos se pueden comprar más y mejores productos. Boudreaux dio así un enorme varapalo a las teorías the Thomas Picketty, el economista de moda entre el socialismo imperante en Europa. 

La amenaza de la inflación, China y el mundo y la Ingeniería Social y la Demografía en China fueron los paneles del cuarto día, pues en el tercero hubo una excursión a Macau. Pascal Salin (University Paris-Dauphine), Scott Sumner (Bentley University) y Edward Lazear (Stanford University) fueron los ponentes que expusieron los datos macroeconómicos que generaron probablemente uno de los mayores debates tanto en los pasillos como en las salas de discusión.

El quinto y último día estuvo dedicado a hablar sobre el pasado y el futuro del liberalismo. Entre los ponentes destacó el que fuera consejero de Ronald Reagan e impulsor de las LEAP Zones o Legal, Economic, Administrative and Political jurisdictions en Honduras Mark Klugmann, que expuso como estas zonas especiales de libertad económica están llamadas a ser pieza clave para el futuro de la libertad en el mundo. 

Posteriormente se celebró la reunión exclusiva de los miembros de la Sociedad. Durante la reunión se procedió, entre otros, a la votación del nuevo Board of Directors de la Sociedad Mont Pelerín, donde fue elegido como miembro el presidente del Instituto Juan de Mariana y rector de la Universidad Francisco Marroquín Gabriel Calzada. Sin duda, esta es una noticia fantástica para el IJM y todos sus miembros, simpatizantes y donantes, pues que nuestro presidente esté en el "Board" de la que probablemente es la institución liberal más importante del mundo es motivo de orgullo y celebración.

Sin embargo, el MPS General Meeting 2014 será sin duda recordado por los españoles que asistimos por una importante noticia que se anunció al finalizar la cena: el nombramiento de un gran defensor de la libertad español y premio Juan de Mariana 2014, Pedro Schwartz, como presidente de la Mont Pelerin Society hasta 2016. El profesor Schwartz es el primer español en presidirla, pero además es el segundo premio Juan de Mariana que la preside, pues el fundador de la Universidad Francisco Marroquín, una de las casas más importantes de la libertad en el mundo, Manuel Ayau Cordón, también fue presidente entre 1978 y 1980.

Como anécdota simpática, típica de las disputas entre liberales, el último día se comentaba que el partido había sido ganado, como parece que viene siendo costumbre, por la representación de Chicago frente a los Austriacos. Incluso la noticia fue comentada en las redes sociales por alguno de los miembros asistentes.

Tweet de un asistente de la MPS

Para terminar, el meeting no sólo fue extraordinario por el plantel de conferenciantes, las interesantes discusiones que hubo o los nuevos nombramientos que contribuirán para mejorar la institución, sino también por la posibilidad de poder disfrutar durante unos días de una ciudad como Hong Kong. Sin duda, "el futuro de la libertad está en ciudades como Hong Kong", como declaró Giancarlo Ibarguen, ex rector de la Universidad Francisco Marroquín, hace unos años en el diario digital Libre Mercado.

Ignacio Ibáñez , Gabriel Calzada, nuevo integrante del Board of Directors, Pedro Schwartz, nuevo presidente, y Gonzalo Melián en el barco destino a la cena de clausura del General Meeting 2014 en Hong Kong.

Las grandes empresas no pagaron el 5,3% en 2012

Como ya sucediera en el ejercicio fiscal de 2011, año en el que se nos dijo que las grandes empresas españolas apenas pagaron en impuestos el equivalente al 3,5% de sus beneficios, la desinformada y desinformadora milonga ha vuelto a golpearnos con fuerza en el ejercicio fiscal de 2012: según se nos ha contado, las megaempresas españolas apenas pagaron en impuestos el 5,3% de sus beneficios. A la luz de estas cifras, algunos reputados economistas incluso se han lanzado a una piscina sin agua para calificar a España de paraíso fiscal.

La realidad, sin embargo, sigue siendo tan tozuda como lo fue en 2011: las grandes empresas españolas no pagaron el 5,3% sino mucho más. Concretamente, el 22,9%. Vamos a explicarlo.

¿De dónde sale la cifra del 5,3%?

La impactante cifra de que las grandes empresas españolas apenas pagan el 5,3% de impuestos deriva del Informe Anual de Recaudación Tributaria del año 2013: según la Agencia Tributaria, los holdings de empresas radicados en España obtuvieron en 2012 unas ganancias contables de 77.106 millones de euros por los que apenas abonaron unos impuestos de 4.110 millones de euros. Esos 4.110 millones de euros sobre los 77.106 millones de ganancias son el famoso 5,3% de marras.

Sin embargo, como ya explicamos para el caso de 2011, estas cifras se malinterpretan en dos sentidos. El primero es que los 4.110 millones de euros se refieren al Impuesto de Sociedades pagado por estas compañías en España, mientras que los 77.106 millones son los beneficios que han obtenido en España y en el resto del mundo: esto es, los impuestos que estas empresas abonen en el extranjero por sus ganancias cosechadas en el extranjero no figuran en los 4.110 millones. Pero ello no significa que estas compañías no paguen Impuestos de Sociedades en el extranjero: de hecho, justamente por esta razón, el Impuesto de Sociedades español incluye deducciones y exenciones por doble tributación internacional que, en consecuencia, minoran la base imponible sobre la que se paga el tributo en España.

El segundo elemento que suele malinterpretarse es que los 77.106 millones son los resultados contables positivos no consolidados. Un holding es un grupo de empresas que consolida sus pérdidas y ganancias y que, por tanto, paga impuestos sobre el resultado consolidado. Por ejemplo, si un holding está compuesto por dos compañías y una de ellas gana 100 millones de euros mientras que la otra pierde 60 millones, el holding pagará impuestos sobre 40 millones: si el tipo de Sociedades es del 25%, pagará 10 millones al fisco; en cambio, en el informe de la Agencia Tributaria los resultados positivos son previos a la consolidación: es decir, al holding de nuestro ejemplo se le imputarían unos beneficios de 100 millones… y como sólo paga 10 millones de impuestos se concluiría que el tipo medio sobre Sociedades es del 10% (cuando en realidad es del 25%). Por tanto, la cifra de 77.106 millones también debe corregirse mediante los llamados “ajustes por consolidación”.

¿Cuál es el auténtico tipo efectivo?

Efectuadas estas matizaciones, ¿cuántos impuestos pagan realmente las grandes empresas españolas por sus ganancias mundiales? Podemos estimarlo para el caso de las compañías del Ibex 35 acudiendo a sus cuentas anuales consolidadas. De este modo, en la siguiente tabla recogemos los beneficios antes de impuestos así como el Impuesto de Sociedades abonado por cada una de estas empresas. Es fácil observar que el tipo soportado por la mayoría de empresas con beneficios supera el 20%: no en vano, el tipo medio efectivo de aquellas empresas con beneficios es del 22,9%… más de cuatro veces la cifra que se recoge en el informe de la Agencia Tributaria y que la mayoría de medios de comunicación no se cansan de repetir (si calculáramos el tipo medio de todas las empresas del Ibex, incluyendo a aquellas que tienen pérdidas, alcanzaríamos la tenebrosa cifra del 37,8%). De hecho, la única compañía que verdaderamente pagó el 5,3% de impuestos en 2012 fue Mediaset: uno de esos conglomerados de medios de comunicación dedicados a divulgar la falsedad de que las grandes empresas apenas soportan carga fiscal alguna.

Compañía

Beneficio antes de impuestos en 2012

(millones de euros)

Impuesto de Sociedades en 2012

(millones de euros)

Tipo efectivo

Abengoa

48,9

-122,6

 

Abertis

1.176,3

93

7,9%

Acciona

246

61

24,8%

Acerinox

-18,7

13,2

 

ACS

-2.515

-1.003

 

Amadeus

668,6

213,4

31,9%

ArcelorMittal

2.030

668,1

32,9%

BBVA

1.659

-275

 

Banco Sabadell

-302

-398

 

Banco Popular

-3.491,7

-1.030,7

 

Banco Santander

3.549

575

16,2%

Bankia

-21.545,1

-3.238,7

 

Bankinter

154,1

29,5

19,1%

BME

191,6

56,1

29,3%

Caixabank

-62

-291

 

DIA

255,6

101,8

39,8%

Ebro Foods

247,9

89,4

36,1%

Enagas

542,7

163,2

30,1%

Endesa

3.824

1.053

27,5%

Ferrovial

754

108

14,3%

FCC

1.039,4

164,2

15,8%

Gamesa

589,2

87,8

14,9%

Gas Natural

2.963

838

28,3%

Grifols

387,9

132,5

34,2%

Iberdrola

3.075

206,5

6,7%

Inditex

3.130,9

763,9

24,4%

Indra

163,3

35,7

21,9%

IAG

-997

-112

 

Mapfre

1.372

396,5

28,9%

Mediaset

52,3

2,8

5,3%

OHL

396,8

180,3

45,4%

Red Eléctrica

680,5

188,3

27,7%

Repsol

3.546

1.581

44,6%

Sacyr Vallehermoso

-1.365,8

385,7

-28,2%

Técnicas Reunidas

157,7

21,4

13,6%

Telefónica

5.864

1.461

24,9%

Un 22,9% de Impuesto de Sociedades sobre beneficio contable es, por cierto, más de lo que, según la propia Agencia Tributaria, pagaron las pymes en el año 2012: el 16%. También son 3,5 puntos más de lo que esas mismas empresas pagaron como media en el año 2011. Por consiguiente, lejos de vivir en un paraíso fiscal donde las grandes empresas cada vez contribuyen menos al fisco, nos hallamos inmersos en un infierno fiscal que Montoro no ha hecho más que avivar con el cómplice silencio de muchos periodistas y economistas.

Ojalá las empresas y las familias españolas pagaran solamente un 5% de impuestos. Lejos de ser una utopía, se trata de un marco de convivencia perfectamente asequible. Pero España, por desgracia, se encuentra muy alejada de ese escenario: tanto más cuantas mayores mentiras sobre nuestra verdadera situación tributaria se sigan divulgando.

Los dominicos en Salamanca

Vuelvo a escribirles sobre varios eventos que se están celebrando en torno a la Escuela de Salamanca, casi todos ellos relacionados con las cuestiones económicas o políticas que solemos discutir en este foro. No deja de ser una buena noticia que se siga reflexionando sobre el pensamiento de aquellos doctores. Particularmente me llama la atención el interés que despierta entre los académicos e instituciones de otros países: espero que al menos pueda servir de acicate para que en España se pueda hablar de los doctores salmantinos cada vez con mayor naturalidad. Como venimos expresando diversas firmas del IJM, resultan enormemente actuales sus intuiciones sobre la necesidad e importancia que tiene respetar la libertad en las actividades económicas o en el ejercicio del poder.

En esta ocasión les hablo de un Coloquio Internacional organizado por los frailes Dominicos a través de la Domuni Universitas (una escuela de educación virtual, con sede en el Institut Catholique de Toulouse) y en el entorno de la celebración de los ochocientos años de la Ordo Praedicatorum. Se celebró, naturalmente, en el histórico convento de San Esteban de Salamanca, donde reposan ilustres profesores como Francisco de Vitoria o Domingo de Soto. Copio el título en francés, "Aux sources du libéralisme et des droits fundamentaux. L’actualité de l’Ecole de Salamanque" (me gusta más que la traducción hecha para la página web española: "La actualidad de la Escuela de Salamanca"; parece que no se atrevieron a mencionar en castellano la palabra liberalismo…).

Como allí se indica, los objetivos del Coloquio eran, entre otros (copio):

  • (re)descubrir las fuentes bíblicas, antropológicas y teológicas del pensamiento político moderno, precisamente estudiando el puesto que ocupa la Escuela de Salamanca en la emergencia del corpus político y jurídico, llamado en adelante "liberalismo". ¿De qué libertad se habla?
  • Preguntarse por la universalidad de los derechos fundamentales y de las instancias que parecen promoverlos y protegerlos;
  • Analizar bajo esta luz las nociones contemporáneas de gobernanza, de democracia, de liberalismo económico, de libre cambio, de comercio internacional, de instituciones internacionales;
  • Manifestar la recepción de la Escuela de Salamanca, a través de áreas culturales y campos intelectuales diferentes. ¿Qué ha sido de la percepción de los derechos humanos (llamados universales) en el mundo? ¿Cuáles son las fuerzas políticas y las ideas en litigio? ¿Son sinónimos derechos humanos y democracia?

Me pareció un programa atractivo, así que me presenté en Salamanca dispuesto a conocer a más gente interesada en estos asuntos. Con alguna decepción, porque tuvo una muy escasa difusión entre nuestras universidades (quizás también por la fecha, a mediados de julio): en fin, una pena que no hubiera muchos asistentes españoles. Porque sí vinieron académicos y frailes dominicos desde los Estados Unidos y Canadá, Francia, Suiza, Bélgica y varios países iberoamericanos.

Las sesiones se organizaban en torno a tres temas: "El nacimiento y difusión de la Escuela de Salamanca"; "De los principios filosóficos a las normas jurídicas" y "¿Qué liberalismo?". Siento que por razones de tiempo solo pude asistir a las dos primeras partes, en las que intervinieron algunos buenos conocedores de Francisco de Vitoria y el Derecho de Gentes como los padres Ramón Hernández Martín y Antonio Osuna, de Salamanca, que destacaron la importancia de los maestros salmantinos en los orígenes del Derecho Internacional, que luego se desarrollaría a través de Grocio y otros filósofos centroeuropeos. O la profesora de Génova Simona Langella (de la que ya he tenido ocasión de hablarles algún tiempo atrás: https://ijmpre2.katarsisdigital.com/comentario/4862/back/in/salamanca/ ).

La doctora Langella ha estado trabajando en nuestro país sobre los Comentarios de Vitoria al tratado escolástico de la Ley (De Lege), y editó un precioso volumen con su texto en tres idiomas. En esta ocasión relacionó el tema de la Ley con las cuestiones políticas del poder y su fundamentación, recordando también unos famosos tratados de aquella época, los Specula Príncipis (una especie de manuales de gobierno para los hijos de los reyes). Aquí es donde Francisco de Vitoria, como otros seguidores de su Escuela, escribe sobre los límites en el ejercicio del poder o la necesidad del consentimiento del pueblo para tomar ciertas decisiones políticas o económicas (sobre todo, las que afectaban a los impuestos). El razonamiento de fondo es el dominio de la Ley, por encima de la autoridad del Príncipe. Ideas todas ellas, como ya me habrán leído más de una vez, muy necesarias en toda época, y particularmente en la España de nuestros días…

Después, como les decía, tuvieron lugar otras conferencias de las que no puedo señalar más que el título y sus ponentes. Cosa que hago por si consigo despertar algún interés entre los pacientes lectores: "Los derechos naturales del hombre: ¿qué compatibilidad existe con la democracia", por Bernard Bourdin, del Instituto Católico de París; "El pensamiento liberal, de Vitoria a la OMC", por Claire-Marie Monnet, de Université Domuni, Bruselas; o "¿El derecho positivo excluye el derecho natural?", por George Bergougnous, de La Sorbona. Seguramente les gustará mirar en la web de los dominicos, donde pueden encontrar más información sobre el Congreso y sus ponencias.

Termino con una buena noticia, que seguramente ya conocerán: el nombramiento de Pedro Schwartz, nuestro más reciente premio Juan de Mariana, como Presidente de la Mont Pelerin Society. Schwartz es el primer español que ocupa este cargo, elegido tras la reunión MPS de este verano en Hong-Kong (también lo fue otro personaje muy querido en nuestro instituto, Manuel Ayau). Esperamos casi con seguridad que alguno de los próximos encuentros Mont Pelerin aborden el estudio de los doctores escolásticos, recordando el Congreso de Madrid (1979) en el que los participantes se trasladaron a Salamanca, y donde casi perdimos a F. Hayek.

Plaza Margaret Thatcher

La contribución de Margaret Thatcher a la libertad quedó muy bien reflejada en las precisas palabras de la alcaldesa de la capital, Ana Botella: "para creer de verdad en la libertad hay que creer en la libertad de las personas frente a la imposición del Estado". Thatcher tradujo esta aseveración en una máxima irrefutable: el Estado debe ser servidor, nunca amo. Sin embargo, el Partido Conservador venía apostando por la dinámica contraria. Ella la invirtió. Fue, consecuentemente, una transgresora.

Valiente actuación la del ayuntamiento de la capital de España. Obviamente, ha dado munición a la izquierda para que despliegue todo su arsenal de demagogia por la medida adoptada. Esa misma izquierda con total seguridad no verá con malos ojos que en el futuro se dedique alguna avenida a sus iconos favoritos, en especial a su ideólogo de cabecera, Fidel Castro.

Positivo, igualmente, es que la derecha madrileña se haya mantenido firme ante las acometidas vía redes sociales de un buen número de "politólogos de nuevo cuño" que, amparándose en la libertad de expresión, han vilipendiado a la homenajeada e insultado a quienes han tomado esta decisión.

Asimismo, ha habido una proliferación de artículos de mal gusto, algunos de los cuales, han recurrido a argumentos escatológicos para referirse a la Dama de Hierro. Nada nuevo. La izquierda tiene el monopolio para expedir carnets de demócratas al resto. Esta tarea la ejerce a su antojo guiada por una constante: la secta primero.

Sin embargo, esta misma izquierda desconoce algunos conceptos que puso de moda Margaret Thatcher como la responsabilidad y el deber. Ambos le parecen superfluos y fuera de moda ya que para esta izquierda trasnochada sólo existen derechos. Dentro de su particular concepción de la libertad de expresión, el escrache y reventar las conferencias de quienes no piensan como ella, integran su estrategia.

Como puede observarse, Margaret Thatcher sigue generando titulares. Provoca risa ver los análisis tan sesgados como simples que se hacen de su trayectoria política. La demagogia hace que aquellos metidos a analistas políticos la acusen de aplastar al sindicalismo o de provocar la guerra de las Malvinas.

Son dos puntos recurrentes en la crítica que exigen ser matizados. Con respecto al primero de ellos, el protagonismo de los sindicatos en Reino Unido había llegado a tal punto que eran quienes dictaban la política económica a los gobiernos de Harold Wilson y James Callagham. "Gracias" a ello, el país se convirtió en el enfermo de Europa.

Cuando Thatcher los devolvió al redil de los parámetros del Estado de Derecho, la sociedad británica se lo agradeció. Sus mayorías absolutas de 1983 y 1987 así lo corroboran. Votantes otrora fieles al Labour Party, se inclinaron hacia el Partido Conservador.

Por tanto, decir que hizo política sólo para los grandes empresarios implica desconocer la verdad, además de olvidarse de los propios orígenes sociales de Thatcher, quien procedía de la clase media pura y dura. Quizás por esta razón, sabía entender como nadie lo que era preciso para el desarrollo de aquélla. Más tarde, matiz que los amigos del dogma izquierdista olvidan o malinterpretan, Blair terminó de socavar cualquier conato de influencia sindical en el laborismo.

No obstante, el líder laborista es otra de las bestias negras para esa izquierda tan pueril en su pensamiento como incendiaria en su modus operandi. Blair renunció voluntariamnte al socialismo. Eso es progresismo y no el que se destila, entre otros lugares, por España. Para nuestros progres, el ejemplo de avance máximo es decir en la misma frase "compañeros y compañeras" o apostar por la paridad en lugar de por la meritocracia.

Finalmente, sobre Malvinas, basta con recordar quién gobernaba Argentina a comienzos de los 80 y a dónde llevó a su pueblo. Actualmente, Fernández de Kirchner, cuando el contexto doméstico se complica más de lo normal, enarbola la bandera de "las Malvinas son argentinas", para lo cual no escatima ni recursos ni escenarios, si bien la influencia está lejos de ser la que le gustaría a los inquilinos de la Casa Rosada.

Por una política energética competitiva

“Industry will gradually lose its competitiveness if this course of increasing subsidies is not reversed soon”, Kurt Bock, CEO Basf 

El posible nombramiento de Miguel Arias Cañete como comisario de energía y acción climática puede ser una buena noticia para España y la Unión Europea, que se enfrentan a retos muy importantes en el campo energético. El nuevo comisario aporta la experiencia de un país que ha llevado a cabo algunos de los experimentos más desastrosos en energía –la enorme sobrecapacidad y coste creados por estimaciones optimistas- y que, a la vez, ofrece un amplio conocimiento en gestión de crisis de suministro –muy relevante en un entorno inestable con Rusia-. Es un puesto de vital importancia, ya que Europa debe afrontar la salida de la crisis desde la mejora de la competitividad y la seguridad de suministro.

Europa debe atajar y poner en orden una política energética que se ha olvidado de empresas y familias y que, ante el objetivo de “ser los más verdes de la clase”, se ha olvidado de los costes y la competitividad.

Las empresas y familias europeas no pueden seguir cargando con los costes de los errores de planificación y la generosidad en subvenciones con el dinero de los demás, porque la situación es dramática.

En Europa, los costes de la electricidad son en media un 50% más altos que en EEUU y el gas industrial, casi un 75%. Entre 2005 y 2012, gracias a la revolución del fracking, los precios del gas en EEUU caían un 66%, mientras en Europa subían un 35%. A su vez, en EEUU la electricidad bajaba un 4% y en Europa se disparaba un 38%. Es la diferencia entre una política energética que promueve la eficiencia y la sustitución por bajos costes, con unas medidas que promueven la sustitución forzada desde el subsidio.

Las empresas europeas son algunas de las que más pagan por electricidad y gas de la OCDE. Una empresa industrial alemana de tamaño medio paga el doble por la electricidad que una homóloga en Texas, según Ecofys. La media del sector industrial español paga más de dos veces lo que sus comparables americanas.

Las políticas “verdes” y el desarrollo de las renovables han permitido que el precio de la electricidad mayorista baje; pero entre primas, costes fijos y subvenciones, los precios a los consumidores se han disparado. Por ejemplo, en Alemania los precios de generación han bajado casi un 38% desde 2005 y la factura eléctrica media ha subido un 60%. Un error que destruye empleos y empresas y que hay que atajar. En países como España hay que distinguir, por ejemplo, entre eólica, que supone un 20% de la energía generada en 2013 y un 19% del coste, y las solares, que suponen solo un 5% de la energía producida y un 20% del coste total de generación.

La Unión Europea supone menos de un 14% de las emisiones de CO2 del mundo, pero el 100% del coste. Curiosamente, y a pesar de las políticas verdes subvencionadas de la UE, en Estados Unidos se han reducido las emisiones de CO2 desde 2005 un 12%, hasta niveles de 1994, una reducción más relevante que la de Europa.

Todos estos problemas redundan en una menor producción industrial, mayor deslocalización, dificultades para competir y, por supuesto, menor empleo.

Por estos motivos, la política energética de la Unión Europea debe atender a los principios de seguridad, diversificación y competitividad.

Por un lado, seguir apostando por renovables sin pasarle la factura a empresas y familias. Las subvenciones deben acabarse, y cambiar un sistema de primas –coste inmediato- por uno de incentivos fiscales –solo se genera beneficio fiscal cuando hay demanda y es solvente-, como en EEUU. Así se evitan los errores de planificación a la hora de estimar demanda, primas y costes, y no hay que pasarlo a los sufridos bolsillos de los consumidores.Todos los años oigo que “el año que viene la tecnología X o Z va a ser competitiva”. Y cada vez que lo oigo, sube la factura de la luz. Tras casi una década de subvenciones, las tecnologías solares y eólicas, promovidas por muchas empresas europeas punteras, son competitivas en algunos países, como EEUU, sin subvenciones. Venir a casa y exigir que se sigan dando primas es, cuando menos, sospechoso.

Atender el problema de sobrecapacidad. Europa no puede querer ser la más verde y a la vez subvencionar carbón ineficiente, sostener tecnologías con pagos de capacidad innecesarios, pagos por interrumpibilidad injustificados o mantener subsidios al exceso de capacidad productiva, con márgenes de reserva superiores al 17% o en España, los ricos somos así, del 40%. Y todo ello pagado por los consumidores.

Sustitución, no acumulación. No se puede permitir nueva capacidad de generación cuando los consumidores pagan los excesos acumulados. La nueva generación debe venir por sustitución, y dicho cambio se debe hacer por menores costes. La política de nuevo rico de sustituir energía barata por cara aludiendo a la excusa de las “externalidades” nos ha llevado a hundir nuestra capacidad de competir. Ya saben ustedes que “externalidad” es todo aquel coste imaginado que nadie ve pero que justifique que me paguen subvenciones mayores… con el bolsillo de todos ustedes. Mientras tanto, los costes reales, los de la acumulación de subvenciones y gastos “por si acaso”, nos llevan a destruir tejido productivo y empleos.

Solucionar el problema de la seguridad de suministro, desarrollando las fuentes de energía autóctonas –gas pizarra, petróleo, renovables-, además de profundizar en la interconexión que permita que países como España, que son “hubs” –centros de concentración de diversidad de suministro- puedan contribuir a reducir la dependencia de Rusia u otros países, a través de los distintos centros de almacenamiento y regasificacion de gas natural licuado.

No demonizar tecnologías de manera regional e ideológica. El ciudadano debe saber que sustituir la energía nuclear y el gas por renovables supondría, como comentaba el presidente de la CMC, un aumento de la factura eléctrica descomunal. Recordemos que la media de precio de generación con renovables se encuentra hoy en 68 euros/mwh, “solamente” el doble del precio mayorista en Alemania, y el 36% más que el español.

Es ridículo echarle la culpa a los “oligopolios”. En Europa todos los sistemas son marginalistas y gestionados por dos o cuatro grandes empresas. Los precios de la electricidad en 2003 eran de los más bajos de la OCDE con esas mismas empresas y hoy son de los más altos. ¿Por qué? Entre otras cosas porque la factura final que usted y yo pagamos ha pasado a cargarse de todo tipo de conceptos fijos. En España más del 62% son costes regulados, impuestos y subvenciones, todos controlados y decididos desde el estado. La media en Europa es un 54% de costes regulados, impuestos y subvenciones.

La política energética no puede ser de “mi jardín”. Pretender eliminar las centrales nucleares cuando tenemos a pocos kilómetros, en Francia, decenas de reactores nucleares, es ridículo. Mientras la energía nuclear sea competitiva, eficiente y segura, hay que seguir aprovechándola – y no me pongan casos de islas de alta actividad sísmica para criticar lo que no pasa en Alemania o España-.

El reto de la política energética europea es apasionante. Tenemos los cimientos para convertir Europa en una potencia mundial competitiva, autosuficiente y con tecnologías eficientes.

La sustitución se debe hacer igual que el petróleo acabó con el aceite de ballena. No porque lo decidió un comité, sino porque el coste era menor.

Los errores de 2007 empezaron con las estimaciones optimistas de crecimiento de demanda, con errores de hasta el 35%. Y así se llegó a la primera vez en la historia desde la revolución industrial en la que los gobiernos incentivaban el sobrecoste. La decisión de Europa de sustituir energías baratas por caras nos ha costado muchos empleos y mucha perdida de industrias.

La garantía de suministro se debe conseguir, igualmente, desde un mix energético flexible y diversificado a la vez que barato y eficiente. No desde la subvención, sino desde los incentivos fiscales que evitan los “efectos llamada” al calor del dinero fácil y previenen los excesos de capacidad.

La energía es el pilar fundamental del futuro de Europa. Hundir nuestra competitividad con costes de burbujas y gastos de “por si acaso” nos lleva a agrandar el agujero. Sin embargo, contamos con las herramientas, usando todas las tecnologías y sin maniqueísmos ideológicos, para garantizar un suministro abundante y barato. Todo lo demás nos lleva a repetir los errores del 2007.