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El misterioso caso de los comunistas incapaces de aprender

Jorge Giordani es un viejo comunista que hasta hace pocas fechas fue el ministro de Planificación y Finanzas del chavismo, primero con Hugo Chávez y luego con Nicolás Maduro. Tiene fama de haber sido un funcionario honrado en un Gobierno en el que abundan los rateros.

Nadie, sin embargo, ha acusado a Giordani de ser competente. Sería una peligrosa temeridad. No se metía la plata de los demás en el bolsillo. Lo que hacía era destruirla en esa trituradora implacable de riqueza que es la ideología marxista. Es uno de los responsables del hundimiento económico del país. Cuando llegó al poder había seis millones y medio de pobres. Cuando lo dejó, hace unos días, la cifra había aumentado a más de nueve.

Giordani se despidió del cargo con una larga carta en la que culpa a los demás del desastre económico venezolano. Sus culpables son el irresponsable gasto público, la corrupción, PDVSA y el pobre Nicolás Maduro, quien supuestamente ha traicionado al socialismo y al legado inmarcesible de Hugo Chávez. (Inmarcesible, Nicolás, quiere decir que no se marchita. Y marchita no es una marcha pequeña de estudiantes indignados, sino un verbo que procede del latín). 

El ingeniero Giordani no es capaz de advertir que el error intelectual está en el presupuesto ideológico. Cuando se debilitan los derechos de propiedad y las decisiones económicas las toman los funcionarios; cuando se potencia la aparición del Estado-empresario y se estatiza el aparato productivo; cuando se eliminan las principales libertades porque la crítica se convierte en traición a la patria, inevitablemente surge la escasez, se deteriora progresivamente el entorno físico por falta de mantenimiento y comienza un acelerado proceso de empobrecimiento colectivo que no tiene fin ni alivio. Mañana siempre será peor que hoy.

Mientras los venezolanos leían la carta de Giordani, los cubanos, asombrados, repasaban otra misiva escrita por el comunista, escritor y exembajador Rolando López del Amo, jubilado en La Habana tras haber ocupado diversos cargos de primer rango en la diplomacia castrista. El texto puede localizarse en internet, donde circula profusamente.

El señor López del Amo tiene una explicación parcialmente diferente a la de Giordani. Supone que el responsable del desastre cubano es el burocratismo, ese enmarañado ejército de funcionarios indolentes que no deja que el país avance. Como es una persona seria, no culpa al embargo norteamericano, ni a la sequía ni a los ciclones, porque el país no padece hace tiempo estos fenómenos naturales. Cree que el mal está en otra parte: es la malvada gente que entorpece la marcha gloriosa del socialismo.

Termina su carta con un conmovedor llamado a sus camaradas:

Estamos en el año 56 de nuestra experiencia revolucionaria y no podemos continuar cometiendo los mismos errores ni ofreciendo las mismas justificaciones. Se impone un cambio de mentalidad, de actitud, de estructuras y de personas para lograr el sueño colectivo de un socialismo próspero y sostenible.

¡Madre mía! Estamos ante un comunista inasequible al desaliento. ¡Qué gente más dura de mollera! Cincuenta y seis años de fracasos continuados y barbarie, de "oprobio y bobería", como Borges decía del peronismo, no le han bastado para entender que el sistema no sirve para nada en ninguna latitud. Ni con los laboriosos alemanes o norcoreanos ni con los muy serios checos y húngaros, y mucho menos con los caribeños de Cuba o Venezuela.

Es posible, sin embargo, que Raúl Castro, finalmente, haya comprendido esta dolorosa verdad. Lo triste es que la educación del hermano de Fidel ha durado más de medio siglo y costado miles de vidas y la ruina completa de una nación. (Fidel, en cambio, es indiferente a la realidad y morirá defendiendo las mismas tonterías de siempre). En todo caso, mientras el embajador López del Amo escribía su carta, el zar de la economía cubana, un excoronel llamado Marino Murillo, anunciaba que todos los restaurantes del país serían privatizados.

Es el principio del fin del loco proyecto marxista del colectivismo, pero no de la dictadura. Ahora, poco a poco, sin prisa, pero sin tregua, como le gusta repetir a Raúl Castro, quieren desmantelar el socialismo y gobernar con mano férrea un país pseudocapitalista. Ya no son marxistas. Son, simplemente, una banda autoritaria de gente decidida a mandar a palos. Puros matones.

elblogdemontaner.com

Raíces de la tragedia argentina

Más que un país, Argentina es una paradoja o el enigma de una nación que parece tenerlo todo para ser infinitamente próspera pero que se empeña en no serlo. Las noticias que cotidianamente nos llegan desde allí ya no son tales, sino meras repeticiones, cada vez más rocambolescas, de los despropósitos de siempre: un vicepresidente enjuiciado por corrupción, un Gobierno que crea una Secretaría para la Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, un país en recesión y al borde del default, un clan gobernante que se enriquece a una velocidad "vertiginosa para cualquier bípedo común y corriente", para decirlo con las palabras de Mario Vargas Llosa. Nada de esto es nuevo y requiere por ello de una explicación que vaya más allá de lo circunstancial, es decir, de la contingencia y de los nombres de quienes hoy encarnan roles que son ya infaltables en el drama argentino.

Las raíces de la tragedia argentina nos remiten a lo más básico: la geografía y la dotación de recursos naturales del país. Argentina fue muy poco hasta que despertó la asombrosa riqueza productiva de la pampa, pero una vez que lo hizo marcó para siempre su destino. Era un país predestinado a ser lo que fuesen sus infinitas praderas. Pudo haber gozado de una prosperidad perdurable y ser una gran democracia como Estados Unidos si los pequeños colonos propietarios –los célebres farmers del ideal jeffersoniano– las hubiesen conquistado, pero en lugar de ellos fueron los grandes terratenientes, los estancieros, los que lo hicieron. La riqueza de la pampa se transformó así en la gran ubre que nutrió las fortunas de la elite, pero también fue la madre de la corrupción política y las luchas redistributivas que asolarían una sociedad donde lo importante fue apropiarse de la riqueza más que producirla.

El estanciero fue también el caudillo, local o nacional, que asaltaba el poder con ayuda de su clientela armada y se constituía en el amo de la nación. Fue, además, el populista por definición, ya que su poder se fundaba en la movilización carismática del gauchaje y otros grupos subalternos. Ese fue el arquetipo creado por el más célebre y siniestro de todos los caudillos argentinos, Juan Manuel de Rosas. Se creó así un paradigma político que aún hoy marca los destinos de la Argentina: el ogro filantrópico de que nos hablaba Octavio Paz, que considera el Estado como su patrimonio personal y hace de su voluntad la ley.

Hacia fines del siglo XIX el caudillo dejó el poncho y se puso frac, como bien lo dijese Juan Bautista Alberdi. Pero sus métodos no cambiaron y Argentina fue consolidando esa tradición personalista y autoritaria que luego se renovaría con Perón y sus secuaces cada vez más depredadores, como los Menem y los Kirchner.

En suma, la política argentina nunca ha dejado de ser premoderna y predemocrática. Su estructura es básicamente feudal, asentada en lazos de poder y dependencia personales que van desde el gran caudillo nacional hasta sus punteros locales y los piqueteros de las barriadas, pasando por toda una cadena de caudillos y mafias subalternos que han encontrado su expresión más acabada y devastadora en el movimiento peronista.

Lo más dañino de todo ha sido, sin embargo, la transformación del espíritu rentista en el corazón de la cultura predominante en el país. Definió la figura clave del apropiador –de tierras, del poder del Estado, de subsidios y prebendas–, es decir, el vivo por antonomasia, que se convertiría en el prototipo de la persona exitosa y admirada. A su vez, el productor, el que labura "noche y día como un buey", para decirlo con letra de tango, sería visto como el arquetipo de lo menos argentino que se puede ser: el zonzo, el gil, el que cumple la ley, vive de su trabajo y alimenta al vivo. Caricaturas dolorosas de una cultura autodestructiva, resumidas en esa frase lapidaria de Borges según la cual a un argentino "pasar por un inmoral le importa menos que pasar por un zonzo".

Esas son, en pocas líneas, las grandes lacras de la Argentina. Por ello, quienes quieren romper con la triste continuidad de los caudillos y los ciclos populistas de la ilusión y el desencanto tienen ante sí un reto de grandes proporciones: cambiar las bases culturales de una sociedad donde siempre terminan ganando los chantas, los vivos, los cancheros, los madrugadores, los ventajeros, los cuenteros, las patotas, las clientelas, la corrupción y los compadrazgos.

No es tarea fácil, pero la esperanza es lo último que se pierde y yo quiero creer que un día triunfarán los zonzos y los giles, los que viven de su trabajo, los que a pesar de todo siguen creyendo en la decencia y en aquellas virtudes cívicas que son las únicas que hacen, de manera duradera, grandes a los pueblos y ricas a las naciones.

Mauricio Rojas, autor de Argentina: breve historia de un largo fracaso.

El cuento de las sicav

"Taxing wealth generates a slower economy and higher government spend. It’s the basic recipe for stagflation". John Carney

Los políticos tienden a crearse sus propios infiernos. Al demonizar de manera demagógica a las sicav y los mal llamados paraísos fiscales se han disparado a sí mismos en el pie (lean Diez mitos sobre los paraísos fiscales). Todo por distraer la atención echando balones fuera ante el problema de impuestos excesivos y de despilfarro publico.

Empecemos por aclarar…

¿Qué es una sicav?

Una sociedad de inversión colectiva donde un grupo de inversores (100 o más) se reúnen para invertir en activos, tradicionalmente a muy largo plazo. Por ello se exige un capital mínimo.

La sicav es uno de los instrumentos de inversión más populares de Europa, y es igual que tantos fondos –mutual funds– similares. España no es el pais donde más hay ni más dinero gestionan. Los mayores centros de sicav de Europa continental son Luxemburgo, Francia e Italia.

¿Tributan al 1%?

Tienen el mismo régimen que cualquier fondo de inversión. Tributan al 1% y un 21-27% sobre beneficios y dividendos cuando el inversor retira su dinero. La ganancia de capital tributa igual que la de cualquier inversor.

¿Son solamente para ricos?

Cualquier persona puede invertir en una de las 3.400 sicav. Como en cualquier fondo del mundo, existen requisitos de capital mínimo. Para ahorradores con cantidades pequeñas, pueden suscribir cualquiera de los centenares de fondos específicos que invierten en sicav comercializados por bancos y casas de inversión.

¿Es fraude fiscal?

No. Es un instrumento legal y legitimo reconocido en todo el mundo.

No es una forma para que las "grandes fortunas eviten al fisco". En España existen unas 3.400 sicav, con unos activos bajo gestión de unos 27.000 millones de euros según la CNMV, y la mayoría de partícipes son profesionales de clase media, según el regulador.

Decir que las sicav esconden una familia o grupo familiar y 100 inversores "falsos" que no tienen oficio ni beneficio y que, por tanto, se usan "para defraudar’ es un error enorme. Es como decir que los inversores que ponen dinero en Berkshire, SAC, Soros, Paulson o Citadel son "falsos" inversores que esconden el fraude de Warren Buffett, Steve Cohen, George Soros, John Paulson o Ken Griffin, ya que una enorme parte de sus fondos de inversión proviene de la fortuna de estos gestores.

El inversor minoritario en una sicav participa de la filosofía y estrategia que propone el gestor, y toma riesgo con él y los partícipes. Llamarlos "mariachis" o "comparsas" que esconden a una familia millonaria es, cuando menos, ignorar los conceptos de inversor minoritario, gestor y estrategia. Mi amigo Francisco de la Torre dice que se usan para la gestión individual de carteras de grandes patrimonios. ¿Si yo invierto unos ahorros en el fondo de Buffett o Paulson soy un "mariachi" porque ellos tengan su patrimonio en el fondo y yo una fracción infinitesimal de esa cifra? No.

¿Los ricos las usan para evadir?

Esas sicav de familias de apellido ilustre a las que atacamos tan frivolamente tienen enormes inversiones fundamentalmente en empresas industriales, constructoras y energéticas españolas, además de bonos. Inversiones a muy largo plazo.

Esas familias y las empresas en las que invierten pagan centenares de millones de impuestos. El beneficio para el Estado de su capital es mucho mayor que rascar unos impuestos adicionales. Reino Unido lo sabe bien.

Que inviertan en España es importante, que además inviertan fuera, si lo desean, es esencial para seguir atrayendo capital y fortalecer lazos empresariales y financieros globales.

Esas inversiones, además, las llevarían a cabo, con la misma tributación, si en vez de sicav usasen fondos tradicionales o hedge funds.

¿Se recaudarían miles de millones si tributaran de otra manera?

El efecto recaudatorio sería imperceptible.

No existe un solo caso de aumento de ingresos fiscales relevante por cambio de tributación de un tipo de sociedades de inversión. Ninguno. Solo se provoca que ese capital, en vez de domiciliarse en sociedades españolas, se vaya a Luxemburgo, EEUU, Singapur, Reino Unido … O Francia, donde tiene usted sicav hasta de sindicatos de granjeros.

Cuando se ataca a las sicav, o a cualquier fondo de inversiones, sea hedge fund o institucional, se alude a una especie de "ejemplaridad" o "justicia" más que al cuestionable ingreso fiscal adicional. La ejemplaridad o justicia no están en penalizar el ahorro y la inversión para sostener estados hipertrofiados, sino en no atacar al resto de los ciudadanos. No es que las sicav sean malas, es que, como dice Juan Rallo, debemos tener una sicav todos.

Pues bien, como no podía ser de otra manera, ha saltado el innecesario y estéril "escándalo" en la sicav de los europarlamentarios en Luxemburgo. No me negarán que hay una cierta justicia poética en todo esto.

Mira que lo he advertido en todo tipo de debates. Ojo con la demagogia, que el mayor "paraíso fiscal" de la OCDE es Bruselas, donde los europarlamentarios y las agencias de la UE tributan entre el 8 y el 1%. Ni en Caimán se encuentran esos tipos.

En realidad el debate no es si los ricos o europarlamentarios -viene a ser lo mismo- tributan poco por sus rentas de capital mientras los demás pagamos mucho. Primero, porque como explicaba antes, es falso. Es que los ciudadanos no deberían tributar por el fruto de su ahorro y riesgo.

El impuesto sobre la riqueza es injusto y sobre todo, inútil, como decíamos en mi post Piketty se equivoca. La imposición sobre el ahorro es, por definición, una doble imposición al atacar el fruto de la inversión hecha tras pagar impuestos directos, indirectos, patrimonio, bienes inmuebles, regionales, verdes y de todo tipo.

Exigir, ademas, un pedazo de tu esfuerzo inversor, por supuesto asumiendo que siempre ganas, es otra transferencia de renta de los sectores productivos a los parasitarios.

Al transferir renta del ahorro hacia el gasto administrativo y clientelar se provoca estanflación -estancamiento económico con inflación-. Desincentiva la inversión, mientras el estado fagocita una mayor proporción de la economía y sube los precios artificialmente. Así, la velocidad de circulación del dinero, que mide la actividad económica, se desploma. En Japón acaban de conseguir el "exitazo" de subir la inflación gracias a la subida de impuestos y las tarifas eléctricas. El consumo ha caido un 8% y los salarios reales a nivel de 2001.

Y no, no se usa para pagar "sanidad y educación", la demagógica coletilla del momento. Se detrae capital que precisamente es lo que necesitamos para sostener esos servicios. No deberíamos tener 27.000 millones de nada en sicav, sino tener 10 o 20 veces más invirtiendo en empresas y bonos españoles.

El fraude fiscal hay que combatirlo, pero no ayuda al debate engañar a la población llamando "fraude" a lo que es totalmente legal. Ni tampoco ayudan los cuentos de la lechera de supuestos ingresos millonarios perdidos que nunca aparecen. Que nadie les diga que va a recaudar decenas de miles de millones atacando el "fraude" cuando jamás se han conseguido cifras remotamente similares. Ningún país ha aflorado jamás una cantidad siquiera cercana al 2% de su déficit anual (datos Banco Mundial). Decir que se va a recaudar el equivalente al 50% es ciencia ficción. Y no soluciona nada en cualquier caso.

La crisis y el déficit se atacan atrayendo capital, no detrayendo, y promoviendo el crecimiento económico. Lo demás son cuentos.

Tres pasos para saber cuánto ahorrará en el IRPF con la reforma fiscal

El pasado viernes, el Consejo de Ministros aprobó el Anteproyecto de Ley de Reforma Fiscal presentado por Cristóbal Montoro. Desde ese momento, las páginas de economía de los diarios y los informativos de radio y televisión son un hervidero de cifras: las nuevas ayudas de 1.200 euros para familias, el cambio en los tramos y en los tipos, los conceptos que dejan de estar bonificados (como el alquiler), etc…

Como hemos comentado en estos días, no es fácil saber cómo quedará cada uno. El IRPF es un impuesto muy complejo, con cientos de excepciones y particularidades en función de diversas circunstancias. De hecho, una de las recomendaciones del grupo de expertos era simplificar el sistema de tributos en general y el Impuesto sobre la Renta en particular. No se ha avanzado mucho en esta dirección.

En cualquier caso, la pregunta que se hace el español medio es: ¿cuánto me tocará pagar a Hacienda? ¿Veré un cambio sustancial en mi nómina a partir de 2015? ¿De verdad esta rebaja de impuestos llegará a mi bolsillo? Probablemente, hasta que no llegue enero no habrá una respuesta definitiva para cada uno. De hecho, en realidad la solución final se obtendrá en junio de 2016, cuando haya que hacer la declaración del impuesto, con la diferencia entre lo que se ha ido adelantando a Hacienda vía retenciones y lo que en realidad se debía. 

Pero al menos en lo que hace referencia a la tributación sobre el trabajo sí se puede hacer un pequeño ejercicio para aproximarse. Es lo que intentaremos plantear en los siguientes párrafos. Hay que tener en cuenta que es simplemente una simulación y que hemos tratado de simplificar lo más posible la situación del ejemplo, en aras de una mayor claridad (esperamos no haber incurrido en ninguna inexactitud). Quien más quien menos, casi todos los contribuyentes tienen rentas no salariales o están afectados por tal o cual circunstancia particular. Pero los siguientes pasos afectan a más del 90% de los declarantes, los que tienen nómina, y pueden servir para que nos hagamos una idea. Así, el susto (o la sorpresa) de enero, será menor.

Reducción, mínimos y tramos

Para nuestro ejemplo, tomaremos a un declarante soltero, que gana 22.500 euros brutos al año y no tendremos en cuenta si vive de alquiler o tiene una hipoteca. Nos centramos sólo en la parte general del impuesto (dejamos al margen la tarifa del ahorro) y asumimos que sólo tiene rentas salariales y no de ningún otro tipo.

** Paso 1: reducción del rendimiento neto del trabajo

Lo primero que todos debemos hacer es quitar los gastos deducibles para obtener nuestro rendimiento neto del trabajo. Para la mayoría, hablamos de las cotizaciones a la Seguridad Social, aunque también se incluyen aquí cuotas a sindicatos, cotizaciones a colegios de huérfanos, cuotas de algunos colegios profesionales o gastos de defensa jurídica entre otros. Vamos a suponer que entre todos estos conceptos, al trabajador de nuestro ejemplo le quedan 21.000 euros netos por rendimientos del trabajo.

Aquí es donde viene la primera novedad. El IRPF incluye una figura para reducir el rendimiento neto del trabajo. En estos momentos, va de 4.080 euros para los ingresos netos inferiores a los 9.180 euros a los 2.652 para los ingresos superiores a los 13.260 euros (la reducción se va ajustando para los que ganen entre 9.180 y 13.260 euros). Por lo tanto, el rendimiento neto reducido que quedaría en nuestro ejemplo sería de 18.348 euros (21.000 – 2.652).

Según lo previsto en el nuevo anteproyecto, todo este cambia. Para empezar, se introduce un nuevo gasto deducible de 2.000 euros con carácter general para las rentas del trabajo. Cualquiera, por el hecho de ser asalariado, se podrá quitar esta cifra para determinar el rendimiento neto. No es exactamente como la reducción vigente, pero los efectos prácticos son muy parecidos.

A cambio, se reduce la reducción propiamente dicha: para los ingresos netos inferiores a 11.250 euros será de 3.700 euros (más los 2.000 deducibles) y se irá reduciendo hasta que, al llegar a los 14.250 euros queda reducida a cero.

Texto reducción rendimientos netos del trabajo

Para los que ganen más de esos 14.250 euros, es como si cambiasen los 2.652 euros por los nuevos 2.000 deducibles. Por lo tanto, en nuestro ejemplo, el rendimiento neto del trabajo que se incorpora a la base imponible general es de 19.000 euros, algo más que hasta este momento. El Gobierno asegura que nadie saldrá perdiendo, por la subida de los mínimos y los cambios en los tramos que veremos a continuación.

** Paso 2: mínimo personal y familiar

Hemos supuesto que nuestro contribuyente no tiene más reducciones que aplicar a la base imponible (podrían ser por aportaciones a planes de pensiones, pensiones alimenticias, aportaciones a mutualidades de previsión social y algunos casos más) y que no tiene otros rendimientos que los salariales. Por lo tanto, su base imponible general es de 19.000 euros.

Ahora hay que determinar el mínimo personal y familiar. En nuestro caso es sencillo, porque hablamos de un soltero sin hijos. Por lo tanto, tras la reforma, no tributará por los primeros 5.550 euros (hasta ahora, son 5.151 euros). En el siguiente cuadro, está el resumen de cómo cambia esta cifra para cada familia:

Mínimos familiares

** Paso 3: los nuevos tramos

Esta parte del impuesto la calculan los ordenadores, pero no está de más saber la lógica detrás de los datos. Los nuevos cinco tramos son los que aparecen en los siguientes cuadros, con los cambios para 2015 y para 2016.

Tramos IRPF 2011 – 2016

En el caso de nuestro ejemplo, haremos las cuentas para la situación que había en 2011, la que hay ahora, la que se encontrará el año que viene y la que tendrá en 2016, cuando se complete la reforma. En realidad, lo que hace el impuesto es calcular la tarifa por todos los ingresos y luego minorarle la parte correspondiente a los mínimos personal y familiar. En nuestro cálculo, simplificamos algo la operación restándole directamente este mínimo al primer tramo:

– SITUACIÓN 2011: Rendimiento neto reducido del trabajo de 18.352 euros.

5.151 euros al 0%

17.700 – 5.151 = 12.549 euros al 24% = 3.011,7

18.352 -17.700 = 652 euros al 28% = 182,5 euros

TOTAL = 3.194,2 euros

Tipo medio respecto al rendimiento neto de 21.000 euros = 15,2%

– SITUACIÓN ACTUAL: Rendimiento neto reducido del trabajo de 18.352 euros.

5.151 euros al 0%

17.700 – 5.151 = 12.549 euros al 24,75% = 3.105,8 euros

18.352 -17.700 = 652 euros al 30% = 195,6 euros

TOTAL = 3.301,4 euros

Tipo medio respecto al rendimiento neto de 21.000 euros = 15,7%

– SITUACIÓN 2015: Rendimiento neto reducido del trabajo de 19.000 euros

5.550 euros al 0%

12.450 – 5.550 = 6.900 euros al 20% = 1.380 euros

19.000 – 12.450 = 6.550 euros al 25% = 1.637 euros

TOTAL = 3.017 euros

Tipo medio respecto al rendimiento neto de 21.000 euros = 14,7%

– SITUACIÓN 2016Rendimiento neto reducido del trabajo de 19.000 euros

5.550 euros al 0%

12.450 – 5.550 = 6.900 euros al 19% = 1.311 euros

19.000 – 12.450 = 6.550 euros al 24% = 1.572 euros

TOTAL = 2.883 euros

Tipo medio respecto al rendimiento neto de 21.000 euros = 13,7%

En nuestro ejemplo, la factura tributaria por IRPF se reduce de 3.300 euros al año en la actualidad a unos 2.883 euros en 2016. Son algo más de 400 euros al año; por lo tanto, si las retenciones que se le practican están bien hechas, este trabajador verá un incremento de unos 35 euros al mes en su nómina. La mayor parte llegará el año que viene, cuando tendrá unos 26-27 euros al mes más a su disposición.

Esto es sólo un caso entre los millones que existen. Cada familia tendrá que aplicar sus propias cifras a los anteriores números. Y muchas tendrán que tener en cuenta las nuevas ayudas de 1.200 euros para situaciones especiales (familias numerosas, madres con hijos menores de tres años, etc…) aprobadas por el Gobierno. De hecho, a los más perjudicados por las subidas de Montoro, las rentas a partir de 30.000 euros, las cuentas no les salgan tan bien como al contribuyente de nuestro ejemplo.

Además, hay que tener en cuenta que también cambia la fiscalidad sobre el ahorro. Y se endurecen las condiciones en otros aspectos, como la tributación de la indemnización por despido o las ventajas de las que disfrutaban el arrendador y arrendatario de una vivienda. Especialmente esta última disposición hará que para algunos la rebaja del IRPF casi ni se note. Todo eso por no hablar de los numerosos impuestos que el actual Gobierno ha subido en estos tres años y que ahora no se tocan. En este ejercicio, sólo hablamos de IRPF y de los efectos en la parte general del impuesto.

Las zonas más turísticas del mundo abrazan la explotación de petróleo

Canarias se ha convertido en la excepción que confirma la regla. Todos los países y regiones el planeta no dudan en explotar al máximo sus recursos energéticos y minerales, ya sea petróleo, gas, carbón o metales preciosos, debido a su elevado valor en el mercado y su consiguiente potencial para generar riqueza y empleo en el lugar agraciado con esa posibilidad.

Ahí están, por ejemplo, los países árabes y algunas economías latinoamericanas y africanas que se dedican a la exportación de crudo, grandes potencias gasísticas, como Rusia, o la revolución energética que está protagonizando EEUU gracias a la técnica del fracking.

Por norma general, ningún país dice "no" a la explotación económica de este tipo de recursos. Sin embargo, Canarias lleva meses protagonizando una campaña en contra de la exploración y futura extracción de crudo a unos 60 kilómetros de sus costas, con amenazas inclusive, a pesar de que años atrás el Gobierno de las Islas veía con buenos ojos esta posibilidad.

Más allá de las motivaciones políticas que subyacen en este rechazo, el "no" de nacionalistas, socialistas y ecologistas al petróleo canario descansa, básicamente, sobre un único argumento: la explotación petrolífera constituye una seria amenaza para el turismo de la región, su principal fuente de riqueza.

Poco importa que el riesgo real de este tipo de actividades para el medio ambiente sea, simplemente, despreciable, o que el daño, en el improbable caso de producirse, sea mínimo y reversible. El alarmismo que ha tratado de difundir el Gobierno de Coalición Canaria (CC), con el apoyo explícito de los ecologistas, carece de base real.

Las autoridades isleñas dan por hecho que la extracción de crudo acabará produciendo, sí o sí, un derrame de proporciones catastróficas, pese a que dicha posibilidad se sitúa en el 0,003% como máximo, según los expertos del Ministerio de Medio Ambiente y Energía. Y, de hecho, incluso en ese hipotético caso, la experiencia demuestra que el impacto real de ese tipo de accidentes es muy inferior al que denuncian los ecologistas, como demuestra, por ejemplo, el caso del Prestige en Galicia o el derrame del Golfo de México.

Turismo y petróleo son compatibles

Pero, puesto que una imagen vale más que mil palabras, no hay más que observar lo que sucede en otras potencias turísticas para comprobar la falacia que se esconde detrás de la campaña canaria contra el petróleo. Las paradisiacas aguas del Caribe, por ejemplo, están plagadas de plataformas petrolíferas, sin que ello resulte incompatible con su potente industria turística.

Italia, quinta potencia turística a nivel mundial, con más de 46 millones de visitantes extranjeros al año, y cuyas costas son conocidas y apreciadas internacionalmente, explota también desde hace décadas sus escasos recursos petrolíferos.

No en vano, cuenta con más de 100 plataformas petrolíferas en zonas tan turísticas como las de Sicilia y el Adriático, sin que ello haya supuesto daño alguno para dicha industria ni incidentes medioambientales. Desde 1991, se han perforado 126 sondeos exploratorios en sus aguas.



Portugal 
no se queda atrás. El Gobierno luso también ha concedido permisos de exploración en su costa más turística, el Algarve, un destino de primer nivel en cruceros, con el objetivo de reducir su alta dependencia energética y diversificar su economía, tal y como sucede en España.

Portugal pretende compatibilizar los hidrocarburos con la tradicional actividad de turismo y pesca, sin que ello haya supuesto grandes polémicas o controversias sociales, como ha sucedido en Canarias.


Sin embargo, si hay un caso en Europa que destaca por encima del resto ése es, sin duda, el de Noruega. Es el mayor proveedor de petróleo y gas de Europa y el segundo exportador mundial de gas tras Rusia; su sector energético supone cerca del 21% de su PIB y el 26% de sus ingresos fiscales, y, al mismo tiempo, se mantiene como uno de las principales potencias pesqueras a nivel mundial y un destino turístico de primer orden por su elevada riqueza natural.

Noruega es un paradigma internacional en la defensa del medio ambiente, pero sus costas albergan centenares de plataformas petrolíferas.

Algo parecido sucede en California. Sus playas son conocidas a nivel mundial y supone uno de los destinos turísticos más cotizados de EEUU, con casi 100.000 millones de dólares anuales derivados de la industria turística.


Pero esta actividad tampoco es incompatible con la explotación de crudo. Sus costas albergan decenas de grandes plataformas petrolíferas, incluso a 2 ó 3 kilómetros de la costa, en localidades tan turísticas como Santa Bárbara y Newport Beach.

Curiosamente, California es un destino consolidado de sol y playa en el que conviven hoteles de 5 estrellas con vistas a plataformas de producción. Además, goza de uno de los niveles de vida más altos de EEEUU, y es sede de grandes eventos sociales y deportivos, al tiempo que aprovecha al máximo la extracción de sus recursos energéticos.

Otro ejemplo cercano es el de Marruecos, que compite directamente con España para tratar de explotar los yacimientos petrolíferos de Canarias.


Su Gobierno ha concedido numerosos permisos para explorar todo su frente litoral en busca de hidrocarburos y planea decenas de pozos en los próximos años.

Por último, el caso de Canarias no es el único a nivel nacional. Las polémicas prospecciones en el litoral canario que acaba de conceder el Gobierno no supone ninguna novedad. En España se han perforado un total de 689 pozos de exploración en las últimas décadas, de los cuales 267 han sido en el mar, sin ningún tipo de incidente o amenaza medioambiental reseñable.

Además, los actuales sondeos no serán siquiera visibles desde la costa, ya que se producirán a 60 kilómetros de la misma. Por último, incluso si se encontrara crudo y su extracción resultase, finalmente, rentable, no se contempla la construcción de plataformas permanentes para su explotación.

La evolución del voto español al Parlamento Europeo

Después de las últimas elecciones al Parlamento Europeo, se ha hablado mucho del avance de la izquierda y del fin del bipartidismo. Para hacernos una idea clara de cómo ha evolucionado el mapa político español, veamos en un gráfico el reparto del voto en las sucesivas convocatorias electorales.

La tendencia más destacable es la consolidación del alto porcentaje de abstención, a pesar del continuo bombardeo de política al que estamos sometidos desde todos los medios de comunicación. Es de enorme relevancia que más de la mitad de la población española no considere su voto como una herramienta útil para mejorar su vida. Al menos, no lo suficiente para emplear una mañana de domingo en ir a votar.

La izquierda siempre ha estado fragmentada, sobre todo, cuando las cosas van mal y el PSOE defrauda a su sector más izquierdista. Tan solo hay que remontarse a las elecciones de 1994 para ver cómo, tras la debacle del PSOE de Felipe González, IU conseguía el voto del 7,91% del censo. Un porcentaje no muy diferente del 8,08% que ahora suman IU y Podemos. La novedad en esta ocasión es que parte de los votos que perdió el PSOE por la derecha han ido a parar a UPyD y C’s en vez de a la abstención, dejando al descubierto la composición ideológica de su electorado más activo.

Al otro lado del espectro político, el PP no siempre fue capaz de cosechar todo el voto del centro derecha no nacionalista. Un PP que, con Rajoy al timón, mostró la puerta a liberales y conservadores para abrazar una suerte de moderación socialdemócrata. Esta estrategia no parece convencer ni a los que se quejan de recortes en los servicios sociales ni a quienes se ven expoliados por las incesantes subidas de impuestos para pagar esos servicios, perdiendo votos por ambos extremos.

Haciendo una lectura nacional, la concentración del voto parece venir determinada por el deseo de evitar un mandato del signo opuesto. Pero, después de que Rajoy diera continuidad a la política económica de Zapatero, ni la izquierda considera el proyecto del PSOE una alternativa al actual gobierno ni los defraudados por el PP temen la vuelta de los socialistas al poder como en otros tiempos. Está por ver si en el futuronuevas caras consiguen volver a concentrar el voto en torno a un proyecto o contra él.

En defensa de las sicav (para todos)

Al final, el populismo ha terminado devorando a algunos de sus hijos. Tras varios años cargando contra las sicav de la casta, resulta que Izquierda Unida despertó para descubrir que (parte de) la casta eran ellos mismos: nada menos que el eurodiputado que ha encabezado sus listas a las europeas durante la última década, Willy Meyer, se había lucrado —con o sin conocimiento de causa, tanto da— de esos instrumentos del demonio. Naturalmente, aunque sólo fuera por guardar las apariencias mientras conservan buen resguardo su cartera, Meyer ha tenido que dimitir de su puesto de eurócrata extractivo, lo que por desgracia no ha evitado que la artillería pesada de la demagogia fiscal haya vuelto a golpear con fuerza a las sicav.

No es de extrañar: en España, el Estado sólo puede seguir creciendo a costa de saquear, con mucha más saña, a todos los ciudadanos, incluyendo a las clases medias. La mayoría de españoles, empero, quieren más gasto público sin soportar una más pesada losa tributaria, de modo que se hace imprescindible buscar un chivo expiatorio tributario al que responsabilizar de todos los males hacendísticos de la patria. A veces ese chivo expiatorio es el fraude fiscal (fuente inagotable de recursos cual bolsa de oro de los Leprechaun); otras, el inexistente tipo efectivo del 3,5% en el Impuesto de Sociedades; y el resto, las sicav. Pero, ¿qué son las sicav y qué encaje tienen dentro de nuestro sistema tributario?

¿Qué son las sicav?

Las sicav son un tipo de institución de inversión colectiva: en concreto, Sociedades de Inversión de Capital Variable. Se trata, pues, de una sociedad anónima a través de la cual se gestiona un patrimonio financiero mínimo de 2,4 millones de euros proveniente de al menos 100 personas (si bien, sólo una de ellas suele poseer la porción relevante del patrimonio financiero gestionado, controlando así la sicav y relegando al resto de accionistas a la posición de meros ‘mariachis’ interpuestos por los requisitos regulatorios). Otros tipos de instituciones de inversión colectiva son los fondos de inversión (análogos a las sicav, pero sin personalidad jurídica propia), los fondos y sociedades de inversión inmobiliaria (a diferencia de las sicav no invierte en acciones, sino en inmubles) o los fondos indexados (ETFs).

¿Cuánto tributan las sicav?

Todas las instituciones de inversión colectiva —repito, todas: incluyendo los fondos de inversión tributan al 1% por Impuesto de Sociedades, según el artículo 28.5 del texto refundido de la ley que lo regula. Pero la historia, por desgracia, no termina aquí: si usted obtiene ganancias en su institución de inversión colectiva y posteriormente las distribuye en forma de dividendos, usted (y los ricos con sicav) pasará a tributar por ese importe al 21%, 23% o 27% según marca el IRPF: el 1% se paga únicamente sobre los beneficios de la institución de inversión colectiva (por Impuesto de Sociedades), no sobre la distribución de esos beneficios a sus accionistas (quienes abonan IRPF). Dicho de otra manera, usted puede acogerse exactamente al mismo régimen fiscal que la casta plutocrática que tiene una sicav simplemente contratando un fondo de inversión de esos cientos que los bancos le ruegan machaconamente que contrate. Si tan ventajoso lo reputa, sólo tiene que buscar su sucursal más cercana.

De hecho, hasta el año 2010, los accionistas de una sicav sí gozaban de un privilegio del que carecían los demás inversores en instituciones de inversión colectiva: sus dueños podían anotarse las distribuciones de capital como minoraciones del capital suscrito (hasta que éste cayera al mínimo regulatorio), ahorrándose pagar impuestos sobre tales reducciones (ya que no computaban como plusvalías). Pero desde 2010, ese régimen ventajoso fue suprimido por Elena Salgado (lo ideal habría sido ampliarlo a los fondos de inversión). Por tanto, ahora sí que no hay excusas: el régimen fiscal de la sicav es exactamente igual al de los fondos.

Acaso, empero, considere que ese régimen fiscal resulta escandalosamente privilegiado por mucho que todos podamos acogernos a él. ¿Qué sentido tiene que la mayoría de empresas estén pagando por Sociedades unos tipos nominales entre el 25% y el 30% mientras que, en cambio, las instituciones de inversión colectiva —entre ellas las sicav— tributan al 1%? Pues tiene todo el sentido del mundo y, de hecho, no deberían tributar al 1%, sino al 0%.

La razón es sencilla. Un fondo de inversión y una sicav son vehículos que compran acciones de empresas. Las acciones son títulos de copropiedad sobre una compañía y su rentabilidad procede de los beneficios que obtiene esa compañía. Por consiguiente, en primer lugar, los fondos de inversión y las sicav ya están soportando indirectamente el Impuesto de Sociedades del 25%-30% que abonan las compañías cuyas acciones tienen en cartera. En segundo lugar, los beneficios que propiamente obtenga el fondo de inversión o la sicav a cuenta de las revalorizaciones o de los dividendos abonados por su cartera, pagan el Impuesto de Sociedades de las instituciones de inversión colectiva (el 1%).

Y, finalmente, cuando esos beneficios retenidos en el fondo de inversión o la sicav (y procedentes, en última instancia, de los beneficios de las empresas cuyas acciones ha adquirido la institución de inversión colectiva) son repartidos entre los accionistas del fondo o de la sicav, pasan a tributar por rentas del ahorro dentro del IRPF (al 21%, 23% y 27%). Sería absurdo que por el hecho de que Inditex le pague un dividendo a un intermediario (la sicav), éste volviera a pagar el 30% de Sociedades y que cuando ese intermediario distribuyera de nuevo el dividendo al inversor final tuviera que volver a abonar un 21%-23%-27% por rentas del ahorro en el IRPF.

Pongamos un ejemplo numérico. Imaginemos que una sicav adquiere el 100% de las acciones de una empresa de distribución textil. Esa empresa obtiene unos beneficios de un millón de euros, por los cuales paga un Impuesto de Sociedades del 20% (un tipo cercano al efectivo). Del millón de euros de beneficios pasa a 800.000 euros. Posteriormente, esos 800.000 euros los distribuye en forma de dividendos a sicav, por los cuales pagará un Impuesto de Sociedades del 1%, quedándose en 792.000 euros. Y, finalmente, si esos 792.000 euros se distribuyen en forma de dividendos al propietario de la sicav, pagaría actualmente alrededor de 212.000 euros por IRPF. En total, pues, los beneficios de un millón de euros quedarían actualmente reducidos a 580.000 euros: un tipo efectivo del 42%.

Pero a los críticos de la sicav un tipo efectivo del 42% les parece demasiado poco. ¿Qué sucedería si las sicav (o los fondos de inversión) pagaran un tipo efectivo por Sociedades del 20% en lugar del 1%? Pues que los beneficios finalmente distribuibles caerían a 468.000 euros, esto es, un tipo efectivo medio sobre el ahorro de más del 53%. Un auténtico despropósito confiscatorio que, para más inri, no podría limitarse a las sicav, sino que tendría que extenderse también a los fondos de inversión. A la postre, si se mantuviera la baja tributación de los fondos de inversión al tiempo que se eliminan la de las sicav, ¿qué harían los ricos? Pues comprar fondos de inversión e invertir su patrimonio a través de ellos. ¿De verdad vamos a machacar tributariamente a las clases medias ahorradoras para emprender una santa cruzada contra los ricos?

¿Y cuánto recaudaríamos?

Claro que, tal vez, usted piense que esa confiscatoria recaudación sobre ricos y pobres quedaría justificada si con ella cubriéramos nuestro gigantesco déficit público (unos 70.000 millones de euros) y así evitáramos los recortes del gasto. Bien, pues ni siquiera. A cierre de 2013, el capital invertido en sicav en España era de 27.600 millones de euros. Asumamos, de manera extraordinariamente generosa, que la rentabilidad media que obtienen todas estas sicav es del 10%, esto es, que logran unos beneficios de 2.760 millones de euros. ¿Cuánto recaudaríamos si hiciéramos tributar esos beneficios al 30% en lugar de al 1%? 830 millones de euros: apenas el 1% del déficit total.

En realidad, sin embargo, las cifras serían menores: la rentabilidad histórica media de la renta variable es del 5,5% (de modo que la recaudación caería a 450 millones) y, sobre todo, buena parte de las sicav se deslocalizarían. Por tanto, sangraríamos el ahorro para absolutamente nada. Olvídese de las sicav: el problema de nuestro déficit está en el exceso de gasto.

¿Son las sicav un privilegio? Sí

A la luz de todo lo anterior, parecería que soy un firme defensor del actual régimen de las sicav. Pero no: las sicav son un privilegio y deberían dejar de serlo. Mas la manera de que dejen de serlo no es eliminarlas, sino generalizarlas a todos los inversores, con independencia de la inversión mínima necesaria. Al cabo, la gran ventaja de una sicav frente a un fondo de inversión no es fiscal, sino operativa: la sicav puede ser gestionada directamente por el accionista mayoritario, mientras que el fondo de inversión no (salvo que tengas capacidad para nombrar al equipo gestor). No hay ninguna razón para excluir del régimen fiscal de las instituciones de inversión colectiva a aquel inversor minoritario que quiera autogestionar su cartera: ninguna. Y, por eso, el razonable régimen tributario de las primeras debería acoger también a los segundos.

Por desgracia, ningún político (salvo acaso esa irreducible y honrosa aldea tirolesa que son el Partido de la Libertad Individual) pretende hacerlo. Tanto la casta como la anticasta están a favor de rapiñar con mayor saña al contribuyente. Necesitábamos sicav para todos y Montoro sólo nos ha ofrecido ese penúltimo timo de la estampita que son los Planes Ahorro 5. Y el otro lado de la bancada, todavía se atreve a decir que ha sido demasiado generoso bajando la tributación. País.

Falsa conciencia, golden age thinking y tecnofobia

Circula nuevamente por la red un vídeo, que ha sido viral, titulado Look Up. El vídeo nos invita a reflexionar sobre el aislamiento social que generan las nuevas tecnologías. Debo reconocer que contiene un mensaje bastante efectista: la cadencia cuasi poética del discurso unido a un juego de imágenes sobrio pero bien elaborado, junto con la dosis adecuada de emotivismo logra conmover. El vídeo fue creado por un joven director cinematográfico, Gary Turk (27 años), quien lo subió a la red el pasado 25 de abril. Fue trending topic y objeto de debate, especialmente en el mundo anglosajón; incluso llegó a noticia de análisis en la BBC. Ha sido visto más de 39 millones de veces y tiene una buena cantidad de “me gusta”: más de 300.000.

No quiero caer en la crítica fácil como sería, por ejemplo, la de subrayar algo que el propio creador reconoce: tener que usar la tecnología para difundir un mensaje crítico sobre el uso de la tecnología. Tampoco me detendré en el lamento muy común, también presente en el vídeo, de quien tiene centenares de “amigos” en Facebook (422, en el caso de Gary) pero se siente solo. Descuento que Gary entiende que la palabra “amistad” se dice de muchas maneras y que “tener amigos en Facebook” suele aglutinar un rango bastante amplio de relaciones: desde el típico “contacto de Facebook”, pasando por conocidos, compañeros, colegas del trabajo, contactos profesionales o de aficiones comunes, y llegando a los amigos más íntimos y familiares.

Deseo centrarme en lo que entiendo es el mensaje principal del vídeo. Aclaro que me resulta interesante ya que en buena medida sintetiza y transmite de un modo simple y con una buena dosis de pegada emotiva, una idea muy extendida sobre los peligros que esconde el uso de la tecnología en la vida actual. Estos peligros estarían vinculados al aislamiento y la soledad.

Desafortunadamente, creo que la perspectiva que se adopta es errónea fruto de apoyarse en presupuestos argumentales falsos. El vídeo enseña que, aunque resulte paradójico, las tecnologías de la información y de la comunicación aíslan a los seres humanos, encerrándolos en ellos mismos y alejándoles del mundo real. El mundo real sería el de la presencia y el contacto físico, el mundo donde se produce el encuentro de miradas, la caricia tierna y el abrazo cálido. Existe una brecha casi insalvable entre el mundo de la densidad y el encuentro con el otro y el de la pseudo-realidad etérea y lúdica, expresiva del mundo virtual. Al mismo tiempo, como consecuencia de lo anterior, el mensaje del vídeo conectaría con una intuición muy recurrente en estos casos: creer que el pasado reciente, cuando no estábamos tan invadidos por la tecnología, era un mundo mejor y más humano, de mayor contacto y diálogo personal.

Aunque el mensaje suene bastante sensato e incluso aleccionador –no en vano el vídeo ha sido viral–, se apoya en una evaluación errónea de la situación fruto de caer en lo que se conoce como falsa conciencia. La falsa conciencia –término popularizado por Marx y Engels (falsche Bewutseins) y cuyo contenido es difícil de asir– sirve para describir un entresijo importante presente en la psiquis humana. A continuación, intentaré explicar esto.

Los hombres muchas veces somos víctimas de nuestras inconsecuencias. En efecto, no siempre somos consecuentes entre las cosas que pensamos, lo que desearíamos ser, las cosas que decimos y las cosas que, finalmente, terminamos haciendo. La falsa conciencia muchas veces se ve potenciada por una errónea evaluación –a nivel teórico-conceptual– de la situación a la que uno se enfrenta. Ilustraré esto con un ejemplo. Imaginemos un alumno que estudia administración de empresas y cuya razón íntima por la que eligió esta carrera es su deseo de “ganar mucho dinero” y acceder a un “elevado nivel de vida” en el futuro. En un segundo paso suele comparecer el error a nivel teórico. En este caso el joven identifica que el deseo de ganar mucho dinero y acceder a un elevado nivel de vida se identifica con una orientación vital egoísta y moralmente censurable (hay que decir que las asignaturas de corte más humanista en las facultades de economía –ética empresarial, responsabilidad social, etc.– suelen ser dictadas de modo bastante sesgado, contribuyendo en buena medida a potenciar todo esto en el alumno) y no concibe que pueda ser posible jerarquizar fines vitales de un modo ordenado, contemplando los objetivos señalados sin que ello implique que uno deba caer en el egoísmo o la avaricia. De este modo, al mismo tiempo que reconoce íntimamente que su vida está orientada hacia fines egoístamente considerados, reconoce abiertamente que el egoísmo y la avaricia están a la base de los dramas humanos que vive la sociedad contemporánea. La falsa conciencia se refiere a estos escenarios de inconsecuencia vital y disonancia cognitiva.

Dando un paso más, se puede decir que las personas envueltas en este tipo de situaciones suelen seguir dos tipos de estrategias: en algunos casos se intenta dar un giro radical –en el ejemplo mencionado ello implicaría abandonar la carrera universitaria– y embarcarse en un proyecto vital que no sea percibido como egoísta por parte del agente. En otros casos, se intentan soluciones parciales o de compromiso –en el ejemplo citado esto vendría marcado por el intento de neutralizar o disminuir la brecha entre lo que se piensa y lo que se hace, dando más espacio a proyectos vitales no egoístas. Actividades como el voluntariado, la colaboración en ONGs y en diversas instituciones de ayuda al prójimo suelen ser los ámbitos que permiten canalizar esta decisión. Las diversas estrategias de responsabilidad social empresarial encuentran en este marco buena parte de su razón de ser.

Para hacer las cosas más complejas, muchas veces las inconsecuencias vitales se cierran en falso, es decir con una solución forzada y parcial. En efecto, las dos estrategias arriba señaladas pueden considerarse erróneas si son fruto de que el agente no ha sido capaz de articular una idea más madura y ponderada de la relación entre el legítimo deseo de progreso personal –y el papel que la obtención de dinero juega en ello– y el desorden moral que implican el egoísmo y la avaricia. Estas pseudo-soluciones, fruto de haber evaluado erróneamente el escenario, son vistas como las únicas soluciones posibles y suelen inspirar al agente que las ha encontrado a lanzarse al mundo con el fin de pontificar e iluminar a los demás, para que sigan el camino que él ha tomado. A la persona que es víctima de la falsa conciencia le resulta sencillamente inconcebible que las cosas puedan ser –y efectivamente lo sean para otras personas– percibidas y resueltas de otro modo. Como el adicto rehabilitado, que no concibe un modo no potencialmente adictivo de relacionarse con el alcohol, el tecnófobo, víctima de la falsa conciencia, no puede concebir una relación con la tecnología que no sea deshumanizadora.

A menudo la falsa conciencia suele combinarse vitalmente con el sesgo cognitivo del golden age thinking o efecto de retrospección de Rosy. En psicología los sesgos cognitivos constituyen un conjunto de efecto psíquicos que producen ciertas desviaciones en el proceso de percepción de la realidad. Como resultado de esto se producen juicios inexactos, valoraciones desajustadas e interpretaciones argumentalmente ilógicas. Constituyen un fenómeno muy presente en los casos de irracionalidad práctica. El sesgo de retrospección de Rosy designa la tendencia de los agentes a valorar los eventos y situaciones pasadas como mejores de lo que realmente han sido, y como cualitativamente mejores a los eventos del presente. Se trata de la memoria praeteritorum bonorum de los latinos, o lo que expresa el conocido refrán de que “todo tiempo pasado fue mejor”. Un sano remedio para evitar caer víctima de este sesgo consiste en no tomarse a uno mismo demasiado en serio. En primer lugar, que uno haya podido tener experiencias vitales plenificantes en el pasado –y, afortunadamente, un gran número de personas suelen tener un buen pondus de gratos recuerdos personales de lo vivido durante la adolescencia y juventud, al menos en cuanto a la salud y opciones vitales de una edad vital marcada por la apertura al futuro y a un gran abanico de oportunidades y decisiones por tomar– no significa que el tiempo histórico en el que uno vivió esas experiencias, entendido como un todo, sea cualitativamente mejor que la época presente.

En segundo lugar, siguiendo con el análisis, que se haga un uso infantil de la tecnología, que incluso sea percibido por uno mismo como un uso no virtuoso, no significa que sea el único modo posible de emplearla o que otras personas no estén usando la tecnología de un modo que permita ampliar y fortalecer las relaciones personales. Basta con conocer cómo utilizan el iPad las personas con visión muy reducida o los no videntes, o cómo han permitido los teléfonos móviles en África mejorar las condiciones de vida y potenciar la comunicación humana en multitud de contextos (en términos de asistencia sanitaria, información meteorológica, acceso a instrumentos de pago, educación, y un largo etc.) para tomar mejor conciencia de esto y reconocer fácilmente que la torpeza personal no está tan extendida como uno puede imaginar.

El temor hacia las máquinas y, en general, hacia los objetos que permitan la innovación no es algo nuevo. El ludismo (luddism) fue un movimiento que entre 1811 y 1817 se caracterizó por asaltar las fábricas de la incipiente industrializada ciudad de Londres, con el objeto de destruir máquinas, telares mecánicos y demás aparatos, considerados responsables de los despidos y del desempleo creciente entre los trabajadores. El movimiento se extendió rápidamente a otras ciudades de Inglaterra. A medida que la revolución industrial se extendía a otras regiones de Europa, también lo hacía el ludismo. Sin embargo, el movimiento se desintegró en poco tiempo, a medida que la responsabilidad era transferida desde las máquinas hacia los propietarios, los capitalistas dueños de las fábricas. De hecho, el ludismo, dado el maniqueísmo simplista que implica, puede ubicarse en la prehistoria del análisis sobre el conflicto social. El marxismo, trasladando el eje del conflicto a la confrontación entre las clases sociales, y situando en la acción del explotador capitalista el origen de los males sociales en la sociedad moderna, ofrecerá un marco conceptual mucho más sólido y atractivo –aunque no menos falso– para la articulación de la identidad del movimiento obrero, durante los años de la revolución industrial. Actualmente, el neoludismo sirve para designar a quienes se oponen a las transformaciones causadas por las posibilidades que abren la tecnología y la informática.

Sería exagerado e injusto señalar que el mensaje del vídeo promueve el neoludismo. Sin embargo, identificar la causa de los fenómenos de aislamiento social contemporáneos en las transformaciones causadas por la tecnología y el mundo digital es de un simplismo sesgado muy próximo a lo que suscribiría cualquier neoludita. En todo caso, conviene prestar atención a fenómenos comunicacionales como el de Gary Turk –recurrentes en la actualidad–, ya que ponen de manifiesto la necesidad de que las personas fortalezcan su espíritu crítico. En efecto, resulta cada vez más necesario que los hombres puedan tener instrumentos de análisis que les permitan identificar situaciones de disonancia cognitiva. El sano espíritu crítico permite distinguir entre la empatía o sintonía afectiva que se puede experimentar ante la captación de un mensaje y la evaluación conforme criterios de razonabilidad que puede tener, o no, ese mismo mensaje. De alguna manera, el problema presente en el vídeo es sintomático de uno de los problemas centrales al que se deben enfrentar quienes intentan promover las ideas de la libertad en un contexto donde el discurso político y el análisis económico a menudo quedan fagocitados por los códigos de la cultura emocional imperante: la tiranía del pensamiento desiderativo o wishful thinking; es decir, la certeza de que un curso de acción queda legitimado por el simple hecho de desear que la acción genere lo que se espera alcanzar, y ello con independencia de la factibilidad real y la racionalidad en la relación medios-fin de la acción emprendida.

Schwartz y la Escuela de Salamanca

Como saben perfectamente los seguidores de nuestra web, hace unos pocos días se celebró la Cena de la Libertad con la entrega de octavo Premio Juan de Mariana, este año otorgado al profesor, economista, político y comunicador Pedro Schwartz Girón. En la convocatoria que pueden consultar aquí mismo aparece una biografía sumaria del personaje, desde su proyección académica a la interesante actividad política en los últimos años del franquismo y el comienzo de la democracia en nuestro país (una historia que parece empezamos a recordar con mayor interés, al hilo de acontecimientos tan recientes como la proclamación del nuevo rey Felipe VI o la cercana muerte de Adolfo Suárez).

A este respecto, permítanme un recuerdo personal de 1983 o 1984, cuando se celebraron las primeras elecciones para el Rector y el Claustro de la Universidad Complutense de Madrid. Yo estaba terminando la carrera en la Facultad de Filosofía B y, animado por algunos alumnos de Historia o Derecho (quiero recordar entre ellos a mi amigo Fernando Cillán y al que luego ha sido Ministro de Justicia, José María Michavila) organizamos una Candidatura de Estudiantes Liberales (pueden intuir que las siglas del acrónimo fueron poco afortunadas; como también lo fue nuestro resultado…). El caso es que con ese motivo fui a visitar a Pedro Schwartz a una oficina muy cercana al edificio del Congreso: no les puedo precisar el dato, aunque él por entonces participaba muy activamente en la política a través de aquel Partido Liberal o Unión Liberal con el que fue elegido Diputado. Creo que le íbamos a pedir unos altavoces para colocar en un coche (seguramente de otra compañera, Maite Cobo): no sé qué pensaría de aquellos jovencitos estudiantes… El caso es que nos los dejaron.

Pero bueno, de lo que en realidad quería escribirles es de su faceta más académica, y en relación al tema de los doctores de Salamanca. Algo que seguramente no estuvo entre sus primeros intereses: como "figura del liberalismo anglosajón ortodoxo", Schwartz tiene una destacada Tesis Doctoral sobre John Stuart Mill fruto de sus estudios en Inglaterra. Y aunque allí tuvo también oportunidad de conocer a Hayek, yo no diría que esa primera formación económica fuera de orientación austríaca… Pero pienso que, de alguna manera, "los principios de una sociedad de personas libres y responsables", en un entorno de orden espontáneo, sí han quedado reflejados en un pensamiento.

Como sigue diciendo la nota del IJM, al haber "comprobado que la política española no estaba preparada para el liberalismo práctico, volvió a las aulas y al departamento de Economía de la Complutense. Allí, en el seminario de doctoradoque dirigía, se formaron otros liberales españoles como Carlos Rodríguez Braun(premio Juan de Mariana 2013), Manuel Jesús González,Francisco Cabrillo (o Victoriano Martín, añado yo), y consiguió que el debate sobre los diferentes aspectos del liberalismo tuvieran cierto protagonismo en la vida académica española. Por ese seminario pasaron Karl Popper, Mario Vargas Llosa (premio Juan de Mariana 2012) y Marjorie Grice-Hutchinson". Fue precisamente en 1993 cuando la Complutense otorgó un Doctorado Honoris Causa a nuestra recordada historiadora de la economía. Y quiero pensar que con este motivo Pedro Schwartz le prestaría alguna mayor atención a los maestros de la School of Salamanca que con tanto empeño explicaba Grice-Hutchinson.

Pero tenemos que esperar a 1999 para que nuestro galardonado publicase una conclusión de su pensamiento sobre los escolásticos. En un artículo sobre "La ciencia económica en la España del siglo XVI" ofrece un buen estado de la cuestión sobre el tema, a partir de las ideas de Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Martín de Azpilcuela, Tomás de Mercado, Luis de Molina y, por supuesto, Juan de Mariana. Destacaba del jesuita su "notable contribución a la teoría de la inflación" (De monetae mutatione, 1609), así como una "concepción democrática de la soberanía" expuesta en su libro De Rege et regis institutione (1598). Termina el artículo glosando las importantes formulaciones salmantinas sobre "el mercado libre", la teoría del valor de los bienes basada en "la común estimación", "la teoría cuantitativa del dinero" y "la teoría de la paridad del poder de compra en el cambio de las monedas", o su defensa del "libre comercio internacional". Aunque les reconoce "algunos errores analíticos, cual la calificación de la tasa como un precio justo", alaba finalmente su importante influencia en "las bibliotecas de los fisiócratas franceses y los moralistas escoceses" (gracias, como sabemos, al papel transmisor de Hugo Grotius).

Seguramente, de este acercamiento a los doctores de Salamanca surgió años después la composición de un libro en la colección Mediterráneo Económico (2006), con varios capítulos centrados en la economía de la Europa medieval y moderna (pueden consultarlo en http://www.publicacionescajamar.es). Destaco sobre todo el de Cecilia Font de Villanueva: "La racionalidad económica en la Escuela de Salamanca". A propósito de este texto, en la introducción general al libro, dice Pedro Schwartz que la Escuela de Salamanca aportó una consistente orientación moral y humanista, proponiendo una antropología bien distinta "de la que pasa con el nombre de homo oeconomicus". Pienso que esta es una de las claves para resolver la crisis económica y social que nos envuelve. Porque, en palabras de nuestro premiado, "lo ético es la sustancia de lo económico". 

Los temores del PSOE

Andan preocupados en la calle Ferraz por lo que pueda depararles el futuro. Curioso, cuando menos. En efecto, hace no mucho tiempo, de la mano de Rodríguez Zapatero rompieron consensos básicos como el relativo a la lucha contra el terrorismo de ETA o la organización territorial del Estado. En ambos casos, el objetivo era estigmatizar al PP y restringirle indefinidamente las opciones para gobernar.

Lo más grave de aquel modus operandi es que los socialistas lo trasladaron a la calle. ¿Quién no se acuerda de los gritos de "asesinos" dirigidos a los votantes del PP por el tema de Irak? Todo valía con tal de llegar al poder. Una vez en él, multiplicación de fuegos artificiales y medidas liberticidas que en un primer momento solaparon algo que ahora se hace obvio: que el socialismo español mostraba síntomas de división.

En efecto, la formación de UPyD supuso el primer ejemplo. Posteriormente, voces aisladas, como Joaquín Leguina, se encargaron de mostrar que en la dirección de Rodríguez Zapatero había más ruido que nueces. Aún con ello, las huestes gubernamentales preferían hablar del idilio con el PSC (subrayando la autonomía de éste como una gran aportación a la democracia), de la España plural (y sus diferentes naciones integrantes) o de la paz en el País Vasco (cuya traducción era la claudicación ante ETA).

Dentro de este modus operandi, resucitar a Franco ocupó un lugar destacado. Convocar las elecciones generales de 2011 un 20 de noviembre significó el último y desesperado intento de señalar a la derecha. A ésta, el sectarismo socialista sigue sin aceptarla como parte del sistema democrático español, de tal modo que cuando gobierna, parece más bien una concesión recibida de la bondadosa izquierda.

Con todo ello, en la actualidad el PSOE recoge lo que sembró entre 2003-2011. Sin embargo, no parece haber escarmentado a tenor de lo que alguno de sus futuribles secretarios generales espeta. Al respecto, nuevamente se baraja la alianza con la izquierda visceral (y radical) como herramienta, en lugar de buscar el consenso en determinadas materias con el principal partido de la oposición, al que opta por insultar, pese a que disfruta de la mayoría absoluta.

Por tanto, resulta probable que la pedante (y vacua) expresión "derecha extrema" reaparezca. Con ella buscarán tapar lo que realmente existe en España: una extrema izquierda tan peligrosa como callejera o mejor dicho, peligrosa precisamente por ser callejera, que se amamantó durante la hegemonía zapateril.

Esta extrema izquierda (a la que insistimos, gente del socialismo no hace ascos) es la encargada de expedir los carnets de demócrata y refleja una peculiar concepción de la libertad de expresión. Además, tiene un curioso modo de funcionar, en cualquier caso nada democrático, en el que sobresale la preferencia por el escrache y el acoso al disidente.

Nada diferente a las actuaciones que sufrieron en carnes propias tiempo atrás los Josep Piqué, Rosa Díez, Alejo Vidal-Quadras o Albert Rivera, cuyos actos eran boicoteados y su integridad física amenazada. En el colmo del surrealismo, Otegui fue presentado como un "hombre de paz", se menospreció a las víctimas del terrorismo poniéndose en cuarentena su dignidad o se pactó con ERC la gobernabilidad de España, nación que para Zapatero era "discutida y discutible". A nivel exterior, tampoco el panorama resultó ser mejor pues se combinó el rancio antiamericanismo con la visión paternalista de la dictadura cubana, al mismo tiempo que bajo el paraguas de la Alianza de Civilizaciones, el ejecutivo se dotó de una misión cuasi-mesiánica.

En definitiva, el cainismo está instalado en el PSOE, cuyos complejos a la hora de posicionarse hacia temas fundamentales sobresalen tanto como la demagogia conceptual practicada.