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Ni investigación ni desarrollo

Durante el Observatorio organizado por la Asociación Empresarial Eólica (AEE), representantes de Iberdrola Renovables, Acciona Energía, EDP Renovables, Endesa y Eufer propusieron al Ministerio de Industria una especie de plan Renove para sustituir los aerogeneradores más antiguos por otros más modernos y potentes. Desde luego, su postura es coherente. No contentos con conseguir subvenciones, ayudas y mercedes de las Administraciones Públicas para implantar por toda la geografía española miles de estos armatostes, estos “empresarios” piden otras tantas para sustituirlos y cargar un poco más el coste de este gravoso método de generación energética en el contribuyente cuyas aportaciones seguirán, sin duda, haciéndoles más ricos.

Pero esta petición hace evidente un problema que tiene la investigación y el desarrollo cuando el Estado se inmiscuye. Cabe preguntarse qué hubiera pasado si, en vez de instalar durante estos años estos aerogeneradores, estas empresas hubieran utilizado ese capital y ese esfuerzo en encontrar y desarrollar una tecnología con una eficiencia más parecida a los métodos tradicionales de producción energética. No sería una locura pensar en que estarían más cerca o incluso podrían haber desarrollado un sistema de generación que no se viera afectado por los vaivenes de los mercados de materias primas, reduciendo así su dependencia energética del exterior y manteniendo unos costes aceptables.

Cuando el Estado apuesta por una tecnología a través de subvenciones, ayudas o un apoyo descarado a ciertos lobbies, pueden ocurrir dos cosas. Por una parte, la tecnología puede ser ya rentable y en ese caso estamos en un caso de corrupción descarada que favorece a unos pocos y entorpece el desarrollo de posibles tecnologías sustitutivas que podrían nacer como opciones más interesantes para los usuarios.

Los sistemas de licencias y concursos que los poderes públicos imponen a las operadoras de telecomunicaciones en el ámbito de la telefonía móvil no hacen otra cosa que retrasar la implantación de nuevas tecnologías que permitirían un mejor servicio para el usuario, lo que favorecería la competencia entre las operadoras en calidad y precio. La realidad es que se controla un servicio esencial, se recaudan miles de millones que tarde o temprano repercuten en el precio final del servicio y se impide de manera indirecta la investigación en nuevos sistemas y protocolos ya que estos tendrán que pasar un filtro que en condiciones de libre mercado ni se plantearía.

La segunda posibilidad es que la tecnología todavía esté en desarrollo y por tanto no sea rentable o al menos nadie haya encontrado la manera de sacarle una rentabilidad a un precio que los ciudadanos estén dispuestos a pagar. Esta apuesta, que suele responder a intereses políticos y no a nuestros deseos y necesidades, es incluso más letal pues da la falsa sensación que algo ya está listo para su explotación. Las tecnologías de las energías renovables llevan décadas desarrollándose, pero hasta la fecha los costes de generación son muy superiores a los de los métodos más tradicionales. Su aparente eficiencia radica en precios de la energía controlados que no reflejan estos costes y en el pago de un plus a sus productores lo que hace especialmente atractivo para las empresas que han conseguido introducirse en este chiringuito controlado en último término por las Administraciones.

Hay otro asunto que no se puede dejar de mencionar, el coste de oportunidad. Las empresas que apuestan por las tecnologías patrocinadas por el Estado dejan de invertir en otras que pueden responder a las necesidades reales de la gente y no a un capricho político, limitando así las opciones de los consumidores de acceder a nuevos productos y servicios, impidiendo o ralentizando la investigación y el desarrollo de las propias tecnologías que usan y entorpeciendo la investigación de otras alternativas.

Microsoft y otros monopolios

El favorito de los últimos años es Microsoft. La Comisión Europea lleva más de una década queriéndole obligar a convertir a sus competidores en piratas industriales, y que accedan a sus códigos. La lucha contra la empresa por las autoridades estadounidenses ha sido un tanto menos fascista, pero por ahí le anda. Y todo porque la empresa ha colocado un producto que ha obtenido un éxito evidente haciendo funcionar los ordenadores. También se le acusa de monopolio por incluir entre los programas del sistema operativo su propio explorador. Pero Microsoft siempre ha tenido competencia en Apple, y el reinado de Internet Explorer decae ante el empuje de otros, que están a unos pocos clics de distancia.

Ahora es Google, nada menos, quien lanza un ataque al corazón del negocio de Gates, con un nuevo sistema operativo, gratuito como los servicios más populares de la compañía: Chrome OS. No sólo es un producto alternativo, sino que es una forma distinta de disfrutar de él: lo utilizaremos vía internet y será nuestra forma de relacionarnos con la red y con otros programas. Como sugiere Daniel, este anuncio desmonta gran parte de las justificaciones de las autoridades antimonopolio. Por supuesto que esta alternativa no procede de los despachos de Bruselas o Washington. No son ellos los que luchan contra la posición preeminente de una empresa sino el esfuerzo de otras por ganarse el favor de los consumidores.

Mientras es el mercado el que socava a diario lo que los políticos llaman "monopolio", las autoridades "antimonopolio" no miran a izquierda y derecha, en el mismo sector público, para acabar con los que merecen ese nombre oprobioso.

Somos antipatriotas

Poco después me volvieron a llamar para presentar un testimonio en la comisión de Medio Ambiente del Senado sobre la posibilidad de crear empleos netos gracias a políticas de subvención a energías renovables y otros procesos productivos ineficientes.

Aunque mi escepticismo sobre el bien que pueda hacerse desde el mundo de la política es inmenso, decidí aceptar la invitación porque no tenía nada que perder. En septiembre de 2008 presenté un primer informe donde ya se apuntaba a que desde una perspectiva económica parecía bastante probable que se estuviesen destruyendo más empleos de los que se estaban creando mediante las subvenciones a las energías verdes. Aparte de una serie de casos que ilustraban la afirmación, aquel pequeño estudio se fundamentaba en la idea de que los recursos son escasos y de que si se le dan subvenciones a unas personas e industrias con dinero público, se estarán quitando esos fondos a otra parte de la economía. Al final, los medios económicos con los que se crean los nuevos empleos verdes en sectores ineficientes tienen la contraparte de los que se dejan de crear en sectores más eficientes. En realidad, no se trataba más que de una simple aplicación del principio de "lo que se ve y lo que no se ve" que presentara magistralmente Frederic Bastiat a mediados del siglo XIX.

Continué investigando sobre aquel asunto, cada vez con más indicios y pruebas de que las primeras conclusiones eran ciertas. En noviembre de 2008 volví a la Casa de Representantes de Estados Unidos para hablar de los, ya por entonces, tan cacareados green jobs y presentar los resultados de lo que ya era el germen del estudio que luego tendría la suerte de realizar con Raquel Merino, Juan Ramón Rallo y José Ignacio García Bielsa.

En diciembre comenzamos a redactar este estudio como proyecto de investigación de la Universidad Rey Juan Carlos con la colaboración del Instituto Juan de Mariana. Lo terminamos a finales del mes de marzo y sus conclusiones mostraban que las subvenciones habían creado una burbuja en el sector renovable que estaba estallando.

Calculamos de forma muy conservadora las subvenciones a la producción de energía renovable en unos 30.000 millones de euros, lo que tocaba a 570.000 euros por empleo verde creado (tomando los datos de empleos anualizados de la Comisión Europea). Claro que el problema de estos empleos no era sólo lo caros que resultaban sino, también, que la mayoría consistían puestos en empresas dedicadas a la instalación y construcción de plantas que sólo seguían en funcionamiento si continuaban recibiendo subvenciones.

Dicho de otra manera, cada vez que se incrementaba la potencia renovable instalada gracias al estimulo de las subvenciones, no sólo había que pagar la electricidad producida a precio de oro sino que había que fomentar más y más instalaciones porque los empleos de ese ramo sólo podían mantenerse con un número creciente de centrales renovables. Esas nuevas instalaciones suponían, a su vez, más desembolsos millonarios para el Estado (esto es, para los contribuyentes). Se trata, pues, de un esquema claramente piramidal que no podía durar mucho, entre otras cosas porque el déficit tarifario no hacía más que aumentar hasta volverse insoportable. Por eso el Gobierno del PSOE ya había empezado a cerrar tímidamente el grifo del maná estatal de la mano de Miguel Sebastián, con la consecuencia de que el "sólido" y "puntero" sector de la energía solar empezó a tambalearse.

El coste de oportunidad de las subvenciones comprometidas con las renovables hasta el 31 de diciembre de 2008 es enorme. La economía en su conjunto habría podido crear 2,2 empleos por cada uno que las subvenciones decían haber creado. En nuestro informe de marzo probamos que lo que Bastiat explicaba sigue siendo válido, especialmente en una industria verde que está tan verde.

Ofrecimos los resultados a los medios de comunicación españoles pero sólo Expansión y Libertad Digital se hicieron eco desde la prensa escrita en un primer momento. Sin embargo, fuera de nuestro país, nuestro estudio tuvo una muy buena recepción. Primero fue Bloomberg seguido de la BBC (tanto televisión como radio). A continuación The Economist y Wall Street Journal Europe pusieron a sus editorialistas y a algún economista especializado a analizar nuestro trabajo. Nos propusieron mantenernos en línea directa durante algunos días para hablar sobre aquellos puntos que consideraban más flojos. Después de una semana, The Economist publicaba un editorial en el que se destacaban las conclusiones de nuestro informe y unos días más tarde Wall Street Journal nos dedicaba otro editorial aún más laudatorio. Desde entonces, el estudio no ha parado de recibir cobertura mediática y hemos sido invitados a importantes programas de Fox News, CNN, Radio Caracol, CNBC, CBC, CSPAN y un sinfín de televisiones en Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda y Australia. En total, más de 350 medios internacionales se han hecho eco (la inmensa mayoría de forma muy positiva). El último en alabar nuestro esfuerzo académico fue George Will desde el Washington Post, posiblemente una de las plumas más influyentes del mundo.

La prensa estadounidense ha usado el estudio para poner en tela de juicio el plan de subvención a las energías renovables propuesto por el presidente Obama. En una rueda de prensa sobre este proyecto, su portavoz se vio preguntado insistentemente por las conclusiones de nuestro estudio y lo mismo ha ocurrido cada vez que el secretario de Industria, el premio Nobel Chu, ha acudido al parlamento a hablar de su propuesta.

Sólo desde ese momento, nuestro estudio –dedicado, no lo olvidemos, a analizar las consecuencias de las subvenciones verdes en España– ha empezado a tener cierta repercusión en nuestro país. Parece como si lo que le importara a buena parte de nuestra prensa no fuera dilucidar este importante asunto público, sino silenciar nuestras conclusiones hasta que la presión internacional frustró este plan inicial.

De hecho, en España los críticos nos han acusado, no de habernos equivocado en nuestros cálculos, sino sobre todo de ser antipatriotas: parece que no tenían mucho más donde agarrarse. Sin embargo, en nuestra opinión, no puede haber mejor patriotismo que advertir que nuestros gobernantes están despilfarrando nuestro dinero en un juego político que empobrece y hace perder empleo a inversiones a nuestro país. Un patriotismo que silenciara los abusos de poder de nuestros mandatarios manirrotos no sería más que, como ya adivinara Samuel Jonson, el último refugio de los canallas.

Huerta de Soto, Doctor Honoris Causa en la Marroquín

Viajo de nuevo a la querida Guatemala para escribirles sobre el reciente doctorado Honoris Causa que recibió en la Universidad Francisco Marroquín un buen amigo del IJM, el profesor Jesús Huerta de Soto. La ceremonia tuvo lugar a comienzos del mes de mayo, coincidiendo con el Acto de Graduación que se celebra en ese fascinante auditorio al aire libre del campus. Naturaleza y tecnología se complementan perfectamente en esta universidad, que nos ofrece un eficaz sistema de reproducción de videos donde pueden visionarse éste y otros muchos interesantísimos eventos. Recomiendo dedicarle un tiempo a navegar en su página web y explorar todo lo que guarda dentro.

Jesús Huerta, Catedrático en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, comparte esa distinción con cuatro conocidos premios Nobel: Hayek, Friedman, Buchanan y Vernon L. Smith; aparte de otros destacados economistas que también han sido galardonados en la Marroquín, como Israel Kirzner, Michael Novack o Gordon Tullock.

El encargado de la introducción (o Encomio) del nuevo Doctor fue Gabriel Calzada, quien presentó con cariño a su Maestro distinguiendo una doble faceta de empresario y académico excepcional. En este segundo aspecto destacaba la honestidad intelectual de Huerta de Soto, que le ha llevado a mantener una consistente actitud de respeto por la verdad sin compromisos con las ideas erróneas. Calzada nos recordaba aquí la figura de Juan de Mariana, quien tuvo que sufrir la cárcel por su coherencia intelectual y moral al sostener ante la misma Corona que la inflación causada por la alteración monetaria era un impuesto injusto, es decir, un robo a los ciudadanos.

El discurso de agradecimiento estuvo llevo de cordialidad, con el recuerdo de otros dos españoles que le precedieron en el doctorado, Joaquín Reig Albiol y Rafael Termes; y con el reconocimiento a la tradición Austríaca que se acumula en la Universidad Francisco Marroquín. Citando a Mises, resumía las propuestas de esta Escuela frente a lo que llamó "paradigma neoclásico" (repitiendo que "ya sea keynesiano o de Chicago"): la función empresarial como un proceso dinámico eficiente en mercados no perfectos; el respeto por la propiedad privada en un marco de limitación del poder; la teoría de la imposibilidad del socialismo; la denuncia del estado del bienestar o su precursora teoría del ciclo económico.

Huerta de Soto también dedicó unas palabras a destacar el papel de la Escuela de Salamanca en los fundamentos del pensamiento austríaco, llegando incluso a proponer el nuevo nombre de "Escuela Española"… Lo que justificaba al explicar que, ciertamente, Covarrubias formuló una teoría subjetiva del valor; Saravia de la Calle señaló que los precios determinan los costes; Juan de Lugo describía la naturaleza dinámica del mercado y la imposibilidad de tener información perfecta (pretium iustum mathematicum licet soli Deo notum); Molina habló de la preferencia temporal y de los depósitos bancarios como parte de la oferta monetaria; o que, por fin, Juan de Mariana explicaría la inflación distorsionadora de las alteraciones monetarias. En definitiva, aquellos escolásticos hispanos anticiparon la tesis liberal sobre que toda intervención injustificada sobre el mercado viola el derecho natural.

Volviendo a esa faceta empresarial, creativa y emprendedora que propugna la Escuela Austríaca de Economía, tenemos que señalar también una intervención anterior del nuevo Doctor. Me refiero al Acto de Entrega de Distinciones Académicas que había tenido lugar en el Auditorio Juan Bautista Gutiérrez de la UFM. En esta ceremonia, el Rector Giancarlo Ibárgüen animaba a los jóvenes egresados a embarcarse en la difícil tarea de la actividad empresarial, una vocación que no dudó en calificar de "heroica" ya que les exigiría ser perseverantes, honestos, imaginativos, tenaces y sacrificados en su vida personal. Pero les animó a ponerse a prueba a sí mismos, ya que la sociedad necesita de estos líderes anónimos para crear y difundir la riqueza.

A continuación el profesor Huerta de Soto se dirigió a los estudiantes distinguidos, compartiendo con ellos algunos consejos para tener éxito en la vida. Les habló de entusiasmo, constancia, respeto por los principios, espíritu crítico o búsqueda de la excelencia. También les insistió en esa faceta del empresario que, con palabras de Kirzner,  busca permanentemente oportunidades de ganancia (no necesariamente económicas; así, la Madre Teresa puede considerarse como una eminente empresaria de la solidaridad y ayuda al más necesitado).

A punto de comenzar los IV Cursos de Verano del Instituto Juan de Mariana en Aranjuez (liberales, multidisciplinares y de tradición austríaca), quería compartir con los lectores este otro reciente evento académico, al tiempo que felicitar también al flamante Doctor.

La reforma laboral de Hugo Chávez

La tan traída reforma laboral, asunto sobre el que gobierno y los sindicatos españoles tienen una opinión opuesta a la patronal, es para Chávez un asunto menor para el que tiene una solución la mar de sencilla. Básicamente se trata de que los empleados no cobren las horas extra y, eventualmente, hacer que trabajen de forma voluntaria sin cobrar un sueldo más allá de lo que el empresario, y en última instancia el gobierno de forma subsidiaria, fijen como precio justo.

Para Chávez, las horas extra son un "vicio" (sic) que hay que erradicar. En efecto, también los trabajadores venezolanos tienen la fea costumbre de exigir el pago de los honorarios correspondientes a las labores realizadas fuera de su horario habitual, con el incremento fijado en los acuerdos colectivos. Esto de los convenios, que Chávez denomina "contratos colectivos", es otra lacra de las relaciones laborales que el mandatario venezolano desprecia profundamente, porque atacan al Estado, es decir, a la capacidad gubernamental de fijar de forma científica cuánto debe cobrar cada trabajador.

Los progres europeos, divididos entre los que se declaran fascinados por las conquistas bolivarianas y los que disculpan los "excesos" totalitarios de la revolución porque se realizan por una causa elevada (la implantación del socialismo), deberían reflexionar sobre su condición laboral si vivieran en un país gobernado al estilo de su ídolo sudamericano.

Y como todo lo que hace Chávez les parece estupendo, incluida su campaña brutal contra los medios de comunicación privados (285 emisoras de radio cerradas son su última conquista en este terreno), sería bueno que importaran a sus empresas el modelo venezolano suprimiendo los convenios colectivos, dejando de cobrar las horas extra y cediendo al empresario la facultad exclusiva de decidir sobre su salario.

Igual al principio es algo molesto, pero como ellos mismos suelen decir, lo harían por una buena causa. ¿O es que sólo los trabajadores de Venezuela van a tener derecho a disfrutar de tanta felicidad?

Salgado arbitrista

Los arbitristas eran unos genios. Desembarazados de cualquier arnés teórico, su feraz imaginación, sin más compromiso que el poder, les llevaba a arbitrar los planes más fantásticos, a medio camino entre la economía y la literatura fantástica. Ninguna lógica, con sus bellas pero estrechas vías, podía contener esas mentes desbordantes. Es el caso de nuestra Salgado, que acaba de darle una patada a la lógica tanto económica como formal de aquellas que hacen rugir los estadios de fútbol. Le ha propinado un zurriagazo que le hubiese bastado para hacer el home run más espectacular de los logrados en el estadio de los Yankies.

Salgado ha hablado desde Vogue, revista de referencia de la cuota ministerial, para pedir a los españoles "que tengan confianza en el futuro y que, por lo tanto consuman". Bendito baile de conceptos, sagaz retruécano de ideas, audaz desprecio de las realidades más inmediatas. Pues el consumo es, precisamente, la satisfacción inmediata de las necesidades. Y el futuro, en el consumo, tiene siempre las patas muy cortas. Mientras que el ahorro, a poco que merezca ese nombre, siempre se encamina al futuro.

Nosotros, o consumimos o ahorramos. Y lo que dediquemos a la satisfacción del momento presente, como nos dice Salgado, se lo restamos de dedicárselo al ahorro, y por tanto a la inversión para el futuro. Es más, cuando no hay futuro, todo es consumo y las dos caras de la postergación económica, que son el ahorro y la inversión, se desvanecen por completo. Beccaría, nos dice Hicks, explicó que cuando la peste negra asolaba las poblaciones italianas, los vecinos, que podían tocar su muerte ya con las manos, destinaban todo lo que poseían a consumirlo en el presente, haciendo desaparecer cualquier capital.

A más a más, como dicen los de ERC, lo que necesita una economía en plena recesión es recomponer el capital y, por tanto, aumentar el ahorro. Sacrificar el presente para asentar el futuro. Pero claro, esa no es lógica de arbitristas.

Dos tontas muy tontas

En realidad, tan sólo se han comportado como un par de perfectas tontas. Una de ellas suponemos que por mera inocencia, y la otra por tener más "mala baba" que conocimientos de internet.

La mujer del próximo director del servicio de inteligencia británico MI6, Sir John Sawers, no tuvo mejor idea que publicar en Facebook datos de tipo personal como la dirección postal o información de la amistad que ella y su marido mantenían con famosos del Reino Unido. Todo ello sin poner limitaciones sobre quién podía acceder a esa información. Sólo le faltó decir el horario de trabajo que va a tener Sir John cuando asuma la jefatura de los espías y la ruta que seguirá cada día para llegar a su oficina.

Cuesta creer que una persona sea tan poco inteligente como para cometer un error como este cuando su marido va a asumir un cargo que se caracteriza precisamente por requerir una gran discreción (por las necesidades del mismo, no para irse de caza o pesca a costa de los presupuestos públicos o utilizar agentes y medios materiales con fines privados). No resultaría, por tanto, en absoluto extraño que Miss Sawers no esté nada contenta con el futuro trabajo de su esposo y estuviera tratando de que el gobierno de Su Graciosa Majestad diera marcha atrás en el nombramiento.

El caso de la española resulta mucho peor. Trató de hacer mucho daño a una persona y a la hora de cometer sus deleznables acciones no tuvo en cuenta que casi todo lo que se hace en la red deja un rastro. La hijastra del alcalde de Zaragoza, que con 24 años ya tiene edad para saber que ciertas cosas no se deben hacer, se hizo pasar por un concejal del PP para crear un blog a su nombre y perjudicar su imagen. La chica, de nombre Beatriz Tirado, no fue lo suficientemente lista como darse cuenta de que al hacerlo desde el domicilio familiar la iban a descubrir enseguida.

La joven, que a pesar de lo que pretenda un viejo amigo de Belloch no es "una víctima del sistema", trató de hacer daño a un tercero suplantando su identidad. Por fortuna, la inteligencia que usó para planear su campaña de desprestigio no era lo suficientemente alta como para no ir dejando pistas. Una persona así merece ser descubierta.

Entre estas dos mujeres, prefiero a la primera. Ella no trataba de hacer daño a nadie, tan sólo pecó de inocente en un medio en el que muchos no saben ser lo suficientemente prudentes. La segunda me preocupa más, ya con la lección aprendida es capaz de volver a actuar tratando de no dejar rastro. Que no se extrañe ningún zaragozano si comienzan a verla en cibercafés o buscando redes WiFi en abierto con un portátil.

Memeces contra la libertad de expresión

La vida política, aunque tendría que ser las respuestas a los problemas de la vida real, no es más que el mundo de las buenas intenciones, de lo políticamente correcto, de las mentiras, de la crispación y de los cortos eslóganes casposos donde se defiende el bien común, al indefenso, al trabajador…

Esta aura que tiene la política, de servir desinteresadamente al ciudadano, ha sido siempre el mayor reclamo para atraer a cantamañanas, personas incapaces de conseguir nada en el libre mercado, estafadores, voceros y oportunistas que se unen a cualquier segmento ideológico para obtener beneficios personales. Ahora, con el nuevo modelo de financiación autonómica el Gobierno catalán aprovecha cualquier ocasión donde hay periodistas para soltar que Cataluña va a tener más dinero. El catalán medio se enorgullece del resultado porque es bueno para Cataluña.

La pregunta es: ¿quién es Cataluña y en qué se gastará este dinero? En el lenguaje político, Cataluña son los catalanes de la calle y sus empresas. Más dinero para la región, pues, es más dinero para el ciudadano. Pero en la vida real, Cataluña no es más que una oligarquía política. Un manojo de políticos populistas que usarán ese dinero para el beneficio personal y para arremeter contra aquellos que no estén alineados con el movimiento nacional catalanista. No destaca la administración catalana por su simpatía hacia la diversidad ideológica y la libertad, precisamente.

Este año, Carod Rovira (vicepresidente del Gobierno de Cataluña), gastó casi medio millón de euros del contribuyente para que algunos religiosos hablasen en catalán. Va por el mundo con 29 tarjetas de crédito (necesitará un maletín para llevarlas). En lo que lleva de legislatura se ha gastado más de medio millón de euros en viajes. Un millón de euros para apoyar las lenguas indígenas de Ecuador. La pasada legislatura dilapidó seis millones en casas regionales y deportes desconocidos.

Carod Rovira no es una excepción entre los políticos del mundo ni entre los catalanes. Todos son unos manirrotos. No es dinero que hayan ganado ellos con su esfuerzo, simplemente les cae del cielo y lo despilfarran sin ningún control ni responsabilidad.

Mientras tanto, en la vida real, la Confederación Alemana de Sindicatos (DGB) ha advertido que los trabajadores recurren al "dopaje" para rendir más en el trabajo y que no les despidan. En España hay gente joven con varios empleos de baja categoría que también recurren a esos "dopantes" para llegar a final de mes. ¿Cree que algún político tiene ese nivel de estrés? No. Ir de mecenas por el mundo en plan Carod Rovira con un dinero que no es el suyo no es nada estresante.

La encuesta de este mes del CIS nos vuelve a mostrar que la economía y el desempleo son los principales quebraderos de cabeza del ciudadano. El mayor problema de la Generalitat hasta hace poco eran las bolsas de plástico porque no son ecológicas (¡Eso sí que es un drama para la economía catalana y mundial!). La solución pasará por más impuestos y prohibiciones. Para los políticos catalanes, tener muchas embajadas también es necesario para irse a dormir tranquilos cada noche, por eso destinaron 24 millones de euros a este fin.

La conclusión inevitable sólo puede ser que más dinero para el político es mayor pobreza para el ciudadano. Las regiones que más fondos reciban van a ser aquellas donde la oligarquía política va a tener más fuerza contra el hombre libre. El dinero de las personas no ha de transferirse de unos a otros para conseguir más votos o intereses personales. Ha de quedarse en el bolsillo de quien lo gana. Sacárselo es un robo. Algún día, Occidente, España y Cataluña han de salir de este dualismo entre vida real y política para darse cuenta de que esta última tiene efectos devastadores en la vida real. Desconfíe de quienes dicen trabajar para servir al ciudadano o a la nación. Sólo buscan su propio beneficio.

Más dinero para Cataluña, no para los catalanes

Y para demostrarlo nos indica que "es mucho más fácil encontrar artículos críticos sobre Chávez en los mayores medios venezolanos, que favorables a tal dirigente venezolano en los medios de mayor difusión en España", por lo que "puede deducirse que hay mayor diversidad ideológica y libertad de prensa en Venezuela que en España". Cuando terminen sus carcajadas o se repongan del espanto pueden seguir leyendo.

Esa deducción puede hacerse si uno tiene una seria tara mental que le impide pensar con un mínimo de rigor. Este agudo detective no considera la posibilidad de que los periodistas españoles están lejos de las garras del gorila rojo y pueden ser objetivos. La libertad de prensa puede permitir a cada uno publicar lo que quiera, pero si un periódico tiene un mínimo de vergüenza intentará escribir o decir la verdad: y Hugo Chávez es un sujeto más bien populista, siniestro e indeseable. No sorprende que en Venezuela tenga múltiples lacayos que le lancen alabanzas, y buen mérito tienen los que allí lo critican, ya que él se encarga de censurarlos, cerrar sus empresas o amenazarlos con el poder coactivo de sus matones.

Si sólo se comunica la verdad los mensajes de los medios de comunicación pueden llegar a ser muy uniformes. Una forma de conseguir que se propaguen falacias, errores y falsedades es pedir diversidad: así los necios como Navarro pueden intentar colar su colectivismo nocivo. Pero la libertad de expresión no consiste en protestar porque no se publican suficientes estupideces de variadas estirpes ideológicas socialistas.

Juan Francisco Martín Seco denuncia el "expolio de la televisión pública". Han leído bien: no protesta porque se confisque su propiedad a los contribuyentes para financiar esa televisión colectivista; le parece mal que se le prive de los ingresos de la publicidad. Y es que "Tantos años de neoliberalismo nos han hecho olvidar verdades elementales como la primacía de lo público sobre lo privado. Lo público, lo que es de todos los ciudadanos, nunca compite; debe tener un lugar prioritario y hegemónico sobre lo privado. Los intereses privados deben estar supeditados a los públicos. Así lo afirma nuestra Constitución". Hemos disfrutado tantos años de liberalismo y los liberales no nos hemos enterado, qué lástima. Martín Seco nos recuerda que los individuos estamos a merced del colectivo y el Estado, que nos domina y no se molesta por competir en su oferta de servicios, la impone sin más delicadezas. ¿De dónde saca estas verdades elementales? Seguramente para él son obvias y además lo dice la Constitución: no indica en qué artículo, tal vez sea una interpretación suya algo sesgada.

Y es que si no hay publicidad para todos, "puestos a desaparecer, serán las privadas las que tengan que hacerlo". Y que se fastidien, que el mando ha hablado: "¿Para qué se necesitan treinta canales? ¿Por qué tienen que existir cuatro cadenas privadas en abierto?". ¿Para qué la libertad de expresión? ¿Para qué la libertad de empresa? Si ya se encarga de todo papá Estado asesorado por sabios benevolentes como Martín Seco, que tiene un gusto televisivo exquisito contra algunos canales privados que "lo único que emiten es bazofia".

Razón, observación, teorías y crítica intelectual

Los seres vivos son agentes autónomos autopoyéticos: su actividad dinámica autocontrolada contribuye a su mantenimiento y reproducción. Algunos seres vivos actúan como sistemas cibernéticos mediante ciclos recurrentes de observación, pensamiento y acción. La cognición tiene sentido como guía de la acción, sirve para seleccionar la conducta más adecuada según las circunstancias del organismo y su entorno. Un agente cognitivo conoce la realidad mediante la construcción y el uso de representaciones abstractas de la misma que recogen regularidades esenciales (relaciones entre sus componentes), y reconoce la realidad cuando percibe alguna instancia concreta que se corresponde con aspectos particulares de esas representaciones mentales.

La epistemología estudia el conocimiento. Los epistemólogos han enfatizado tradicionalmente el pensamiento (racionalistas) o la observación (empiristas), con algunos intentos de integrar ambos, pero a menudo no se ha tenido suficientemente en cuenta la relación de la cognición con la acción y la vida. El conocimiento en general implica razonamiento (pensamiento, reflexión, actividad cerebral de procesamiento de información, construcción y modificación de modelos representativos), observación (obtención de datos concretos acerca del estado del mundo en una situación específica) y acción (modificación del estado del mundo). Razonamiento, observación y acción están íntimamente relacionados: las teorías o esquemas mentales que produce el pensamiento son el marco de referencia en el cual se realizan e interpretan las observaciones; las observaciones pueden servir para confirmar de forma tentativa hipótesis (nuevos contenidos teóricos generados creativamente, quizás sugeridos por alguna observación previa) o rechazar aspectos inválidos de las teorías; las observaciones no son por lo general pasivas, es posible actuar para realizar alguna observación (experimentación); el pensamiento es una acción mental, un conjunto de procesos físicos en el cerebro, un evento que forma parte del mundo real; la autoconsciencia es observación interior de los propios procesos de pensamiento (siempre incompleta, gran parte del pensamiento es inconsciente); la acción es guiada por los datos obtenidos de la observación del presente y por los modelos mentales del mundo que permiten estimar su evolución futura según los diversos cursos de actuación considerados; la acción intencional se corrige en tiempo real para ajustarla a los objetivos deseados mediante la observación progresiva de sus resultados sobre la realidad.

Los modelos mentales incorporan de forma progresiva conocimiento acerca de la realidad, pero están muy lejos de ser tan potentes como para conocer por sí solos toda la realidad: no es cierto que todo el Universo esté en la mente humana. La competencia evolutiva indica que los sistemas cognitivos mejores tenderán a desplazar a los menos aptos, pero eso no implica que los modelos mentales sean perfectos o estén muy cerca de la perfección. Los agentes cognitivos utilizan sus representaciones mentales apoyados por sistemas de estimación de su validez: sensación de seguridad, certeza o duda de lo que se sabe. Pero estos sistemas indicadores de la fiabilidad son a su vez falibles: es posible estar equivocado teniendo una sensación íntima de certeza absoluta. Las falacias no saltan a la vista, a muchos les parecen correctas y veraces. El engaño (incluido especialmente el autoengaño) es un fenómeno esencial en la interacción entre animales sociales (que pueden ser cooperativos o competidores) o entre depredadores y presas. Es posible equivocarse al pensar, al observar y al actuar. Errores sutiles que pueden tener graves consecuencias pueden no verse por estar rodeados de gran cantidad de aciertos que distraen la atención. Disponer de múltiples sistemas independientes (redundancia) puede reducir la probabilidad de cometer errores.

Los seres humanos viven y actúan en el mundo real, pero lo perciben e interpretan mediante sus sistemas cognitivos, que construyen representaciones o simulaciones virtuales. Algunas personas llegan a creer que su simulación mental particular es la realidad última, que todo es producto de su imaginación, que la mente crea la realidad. Para algunos científicos poco competentes la teoría manda y la realidad debe encajar en ella (lo auténticamente real serían las ideas, y la realidad serían apariencias o distorsiones de esas ideas): pero es la realidad la que manda y la teoría que se pretende científica debe modificarse y adaptarse en lo que sea necesario para representarla fielmente.

Una teoría es un sistema de proposiciones sobre ciertos conceptos y relaciones entre ellos. Las teorías pueden utilizarse para representar conocimiento acerca de las regularidades de la realidad, pero también es posible construir teorías desconectadas de la realidad (simples ejercicios de la imaginación o intentos fallidos de captar el mundo): la coherencia interna (ausencia de contradicciones) no es equivalente a la verdad o corrección (correspondencia del modelo con la realidad).

El conocimiento no está constituido solamente por teorías referidas a generalidades abstractas: también son importantes los datos concretos acerca de la configuración específica del mundo. Ambos, teoría y datos, son necesarios para comprender la conducta de un sistema. Diversos sistemas pueden tener diferentes sensibilidades respecto a sus condiciones iniciales (su comportamiento depende mucho o poco de ellas). Los expertos científicos pueden tener un conocimiento mejor acerca de generalidades teóricas, pero quizás carezcan de datos empíricos concretos, por ser difíciles de obtener o porque no interesan si lo que se busca es principalmente una fórmula o ley unificadora. En las ciencias naturales los sistemas son más simples que en las ciencias humanas, en las cuales los agentes poseen un conocimiento acerca de sus condiciones locales que es altamente relevante para su acción y que sin embargo no está disponible para el investigador.

De forma parecida a como los diversos elementos de un sistema pueden relacionarse de forma integradora y cohesiva o de forma desintegradora, disgregadora, los distintos componentes de una teoría pueden tener relaciones de apoyo o de oposición. Una teoría es más sólida si sus diversas partes se apoyan y refuerzan mutuamente. El conocimiento científico es en muchos ámbitos un trabajo progresivo de perfeccionamiento sistemático: una teoría (o un conjunto de teorías) puede no ser completamente satisfactoria, quizás porque sus partes no están bien integradas (faltan conexiones, o hay elementos inconsistentes pero no se sabe cuáles son incorrectos), o faltan elementos. Es posible que se disponga de varias teorías para explicar un mismo ámbito de la realidad, y pueden ser complementarias (perspectivas alternativas) o incompatibles.

En una teoría que utilice la inferencia mediante deducción lógica hay axiomas (proposiciones de partida consideradas verdaderas) y teoremas (proposiciones deducidas de los axiomas): los axiomas son los cimientos del sistema que sirven de fundamentación para los teoremas, las relaciones de apoyo son jerárquicas y unidireccionales de los axiomas a los teoremas (o de los teoremas más primitivos a los derivados de ellos). Algunas teorías se construyen sobre un solo axioma que se considera autoevidente (o cuya verdad se demuestra fuera del sistema) y deduciendo a partir de él, quizás añadiendo hipótesis auxiliares que agregan especificación (el axioma suele ser muy abstracto, poco preciso). Un sistema con pocos puntos de apoyo es más frágil, puede destruirse si estos fallan. Un sistema con múltiples apoyos es más resistente, no depende de forma drástica de uno o unos pocos elementos, su degradación es progresiva, no catastrófica. En la deducción lógica la sensibilidad de la teoría a la corrección de los fundamentos es extrema, los errores contaminan totalmente el árbol de deducciones a partir del punto erróneo. Algunas teorías están constituidas de forma más heterárquica, con más puntos de apoyo, como una red con múltiples elementos que interaccionan de forma orgánica, de modo que los contenidos de la teoría pueden modificarse unos a otros en un proceso de convergencia de evidencias que permite ganar consistencia, precisión y corrección.

La crítica intelectual es fundamental para el avance del conocimiento: la consistencia de una teoría puede comprobarse intentando destruirla y observando cómo resiste a los ataques. Algunas críticas pueden ser constructivas en el sentido de que preservan buena parte del contenido de una teoría analizada y corrigen sus errores. Pero la crítica destructiva también es útil porque puede mostrar que una teoría es muy mala o que por el contrario es muy difícil de superar. Es posible que una misma persona construya una teoría y la critique, pero a menudo el deseo de que algo sea cierto o el amor por el propio trabajo intelectual dificultan o imposibilitan que sea así. La objetividad es más fácil cuando no se siente apego por ninguna idea en particular y cuando no hay un capital intelectual invertido que puede perderse al reconocer un error propio. El pensamiento de una sola persona tiene restricciones que pueden superarse mediante la colaboración con otros. Pero para que esos otros aporten algo significativo quizás convenga que no lo compartan todo (que sepan cosas diferentes) y que no tengan miedo de realizar las críticas que consideren necesarias.

Poner mucho énfasis en una idea no garantiza que esta sea correcta, y si es errónea resulta que el error se transmite con mucho entusiasmo y vehemencia. Una persona con mucho carisma o poder puede contribuir a generar y reproducir errores difíciles de eliminar. Las sectas insisten en transmitir un mensaje fielmente, sin críticas, y en obedecer a los líderes: las ideas se usan como símbolos que indican pertenencia a un grupo donde hay que aceptar todo el dogma, evitar las disensiones internas y concentrarse en destruir a los oponentes (o ignorarlos si no se sabe cómo vencerlos intelectualmente). Para aprender es necesario saber reconocer cuándo uno se ha equivocado: es normal en el proceso de búsqueda científica del conocimiento cometer errores; lo anormal es no equivocarse nunca (y es sospechoso tenerlo todo clarísimo de forma rotunda y no aprender nada de nadie). No reconocer nunca un error implica que o no se ha aprendido nada (no se ha explorado nada nuevo donde inicialmente no se domina todo y es normal equivocarse hasta conseguir acertar) o que uno es siempre perfecto. Rectificar ante los errores no es lo mismo que ceder en una postura de principio para ser popular, dulcificar un mensaje para que sea mejor aceptado.