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En Cuba el rock es subversivo

En la URSS se detenía para su deportación al gulag a cualquier elemento sospechoso de traicionar las sagradas esencias estalinistas, delito que podía consistir en esconder un poco de trigo para evitar la muerte por inanición de sus hijos. Al que discrepaba del criterio del PCUS, aunque fuera en privado, se le fusilaba directamente. Eran los tiempos en que el telón de acero mantenía un adecuado nivel de higiene informativa que permitía a los comunistas actuar con entera libertad.

En Cuba no se sigue rigurosamente el manual clásico. No porque los gobernantes lo consideren inmoral, claro, sino porque la situación geográfica de la isla y el desarrollo de la globalización impide que este tipo de actuaciones se mantengan en secreto por mucho tiempo. De ahí que el castrismo elabore constantemente nuevos argumentos, cada vez más delirantes, para seguir machacando a los disidentes, de forma que a los canallas útiles del otro lado del charco no se les caiga necesariamente la cara de vergüenza al mirarse al espejo cada día.

Es sorprendente, quiero decir, absolutamente lógico, que tras la detención del líder de un grupo de rock cubano bajo la acusación de "peligrosidad predelictiva" (para el socialismo todo individuo ajeno al partido es un delincuente potencial), sus colegas musicales del mundo libre miren para otro lado con la conciencia exquisitamente limpia. Salvo las excepciones habituales, la tortura de un músico por las hordas castristas no es algo que les suscite un mínimo sentimiento de solidaridad. "Algo habrá hecho", pensarán nuestras "gentes de la cultura", habitual escuadrón de abajofirmantes antiimperialistas, tan comprometido y hasta violento cuando toca protestar contra Bush o Aznar.

Si el régimen castrista desaparece un día por las cloacas de la historia (su destino natural) y los cubanos recuperan la libertad, no faltarán músicos europeos dispuestos a acudir a la isla para reclamar sus méritos y celebrar la caída del régimen con un macroconcierto. Por supuesto que estarán Pablo Milanés y nuestros zejateros. Gorki Aguila, el rockero encarcelado por los castristas, y sus amigos, apaleados en público por exigir su liberación, probablemente les escupan desde la grada. Si es que viven para entonces.

Zapatero es un bromista

Una de las bromas más célebres que nos lanzó el presidente del Gobierno fue llamar fracasada a Ángela Merkel. Si no lo encuentra gracioso debe ser porque usted es un derechista malhumorado. Como ya sabe, para nuestro presidente ser de izquierdas es sonreír: "todo se puede decir con una sonrisa" (esta es otra muestra que nos ratifica que ZP es un bromista). Riámonos con algunas de sus bromas económicas que parecen haberse olvidado en el tiempo.

En agosto del año pasado ZP dijo que la crisis del crédito "no va a tener una afectación significativa o importante en la evolución de la economía en general, y en particular de la economía española". Pasado un año, los números nos muestran que los préstamos hipotecarios crecen a un ritmo menor al de 1995, los embargos hipotecarios se han disparado un 60%, somos los líderes europeos en la caída de la construcción y la actividad cayó en junio casi un 16%. Desternillante.

En febrero de 2008 Zapatero hacía, no una broma, sino dos, en una entrevista que le realizaron. Primera, que el Euribor lo decretaba el Banco Central Europeo (esta es realmente buena). Después añadió que "[el Euribor] ha llegado a un techo, está bajando ya, y a partir, aproximadamente, de junio [de 2008] (…) bajará la cuota de la hipoteca". Desde entonces el Euribor ha subido unos 100 puntos básicos, alrededor de un 20%. Evidentemente, las cuotas hipotecarias también han subido con él. ¿Entiende la broma?

A Carme Chacón y a Beatriz Corredor también se les ha pegado algo de esto. La primera dijo en noviembre de 2007 que el sector de la vivienda estaba "fuerte", que como sabrá, es todo lo contrario a débil o agonizante. Pues bien, en ese mismo año el 40% de las oficinas inmobiliarias cerró. En 2008 se espera que cierren el 30% de las agencias inmobiliarias y el BBVA ha pronosticado que la crisis del sector durará cuatro años y hará historia. Esto es, que será tan nefasta que se estudiará en las facultades de económicas del futuro.

La otra chistosa, Beatriz Corredor, actual ministra de Vivienda, apuntó hace un par de meses que "ahora" es el momento para comprar viviendas. No mañana ni pasado, sino ahora mismo. ¿Qué hace aquí? ¡Salga a comprar una! Mientras tanto, los precios van cayendo mes tras mes. Son de esas bromas que se llaman pesadas y tal vez de mal gusto, pero no deja de ser una broma.

¿Se acuerda de ese "aterrizaje suave de la economía" española? En realidad fue otro chiste. No sólo lo usó Carme Chacón, ni la siempre bromista María Antonia Trujillo (las ex de Vivienda), sino alguien que consideramos la oveja negra de los socialistas porque siempre está serio, Pedro Solbes, ministro de Economía. En junio de 2007 el ministro nos dijo que la economía aterrizaría suavemente y luego añadió que creceríamos por debajo del 4%. Todos pensábamos en un 3,9%; un 3,8% los más pesimistas; incluso hubo antipatriotas que llegaron a pensar en un 3,7%. Pero no, ahora que ya han ganado las elecciones, nos dicen que no pasaremos de un paupérrimo 1,5%. La gracia está en que la bajada es mucho mayor a la que dijo entonces. ¿Lo va captando? A ver qué le parece esta. En enero de 2008, dos meses antes de las elecciones, Solbes concedió una entrevista a un diario sensacionalista de izquierda donde profetizó "menos inflación y más empleo". Sólo siete meses después somos el país con mayor paro juvenil y femenino de la UE y tenemos el nivel más alto de desempleo desde 1998. A propósito del paro, ZP dijo que jamás llegaríamos a previsiones de desempleo superiores al 10%, como con el Gobierno del PP. Bueno, en este segundo trimestre hemos llegado al 10,44% y en los últimos 12 meses se han creado más de 620.000 desempleados según la Encuesta de Población Activa (EPA). Las previsiones no son mucho mejores. InterMoney, que siempre ha ido de la mano del Gobierno, prevé un paro superior al 13% para el año que viene. ¿Entiende el chiste? Es que es humor socialista es a veces difícil de entender porque es tan surrealista y absurdo como las "teorías" ecologistas y keynesianas.

Sigamos con el jefe de este circo, Zapatero. En septiembre de 2007, el presidente del Gobierno dijo que la economía española gozaba de "gran confianza externamente e internamente" y que duraría. Según los últimos datos del ICO, la confianza del consumidor ha caído a mínimos históricos. Desde que se registra este índice, jamás había estado tan bajo.

El presidente también suele hacer cuantiosas bromas sobre la inflación. Por ejemplo, en febrero de este año dijo que cerraríamos 2008 con una inflación del 3%. Los últimos datos nos dicen que llevamos una tasa interanual del 5,3%. La mayor de los últimos 15 años y una de las más altas de la zona euro.

En fin, se me acaba el espacio aunque me dejo mucho material. La verdad es que bien mirado, más que un Gobierno responsable, de tecnócratas, de hombres y mujeres de Estado, lo que tenemos es un Gobierno de payasos y payasas (esto lo añado para que no se moleste Aído, la bromista de Igualdad). ¿Se siente defraudado por el Gobierno? Venga hombre, siempre puede auto engañarse como ZP,  pensando que un café vale 80 céntimos. Como dice nuestro líder "ser optimista es una exigencia moral". No le extrañe que nos lleguen a multar si le contradecimos, que las cuentas del Estado no están para bromas.

Ataúdes volantes

Si dijera que la crisis económica que atraviesa la segunda aerolínea española ha sido la causa probable de un deficiente mantenimiento y, consiguientemente, del trágico accidente del pasado día 20, que las subcontratas privadas no ofrecen garantías a la hora de inspeccionar aviones o que alguien ya advirtió al dueño de la empresa que si no accedía a sus pretensiones pondría en riesgo al pasaje, los lectores se multiplicarían.

Adelanto que mi intención es justo la contraria: alejar especulaciones sin fundamento y tratar de asentar unas pocas pero importantes certidumbres sobre el accidente del vuelo JK5022 y sobre la seguridad aérea. Ni los empleados de la compañía ni, en especial, los familiares de los muertos merecen que se tuerza la verdad de esta desgracia para realizar infundios con los que vender más periódicos o ganar más cuota de pantalla. Así que tratemos de destilar la tinta amarilla para escribir negro sobre blanco o, más bien, sobre salmón.

Los aviones MD-80 son, a pesar de sus años y de lo que muchos desinformadores han escrito, unos aparatos muy seguros. Hacen ruido si vas sentado atrás, sí, y son algo más incómodos que sus modernos rivales, cierto. Sin embargo, lejos de ser ataúdes volantes son, con un ratio de 0,27 accidentes mortales por cada millón de vuelos, uno de los aviones más seguros de su clase y sin duda, de su época de fabricación. Desde que Spanair acabara con el monopolio de vuelos regulares de Iberia, allá por los primeros noventa, los aviones McDonnell Douglas han sido estandarte de la compañía. Si hoy los MD-80 se encuentran en franca retirada, tanto en Spanair como en Iberia, es por su elevado consumo de combustible, aproximadamente un 25% superior a sus rivales modernos.

Spanair es una aerolínea con un alto nivel de seguridad. De hecho, fue la primera empresa española en lograr pasar, en 2005, una auditoria promovida por IATA sobre seguridad operacional conocida como IOSA, que renovó en 2007. Es difícil llegar a saber si una crisis económica puede ayudar en alguna medida a un accidente como este. Sin embargo, lo que sí está claro es que la relación que se ha querido vender desde un primer momento por la prensa –crisis igual a recorte de gastos de mantenimiento, igual a aumento del riesgo, igual a accidente– no parece tener sustento en las cuentas ni las decisiones de una empresa que no escatimó ni un euro en seguridad a pesar de la delicada situación económica que atraviesa.

La empresa ha podido cometer algún error. Los técnicos de mantenimiento han podido equivocarse en alguna decisión. El piloto ha podido cometer algún fatal error. La máquina ha podido fallar en un momento vital. La estadística nos dice que el 60% de los accidentes fatales se debe a errores del piloto, el 25% a errores de mecánicos y el 9% a otros fallos humanos. Eso sí, los aviones están diseñados por ingenieros aeronáuticos que tienen la consigna de que a nivel mecánico sea necesaria la confluencia de varios fallos para que un avión se caiga. La mayoría de los artículos periodísticos, en cambio, no parecen estar escritos por profesionales capaces de pensar tres veces en la veracidad de lo que van a escribir ni en sus consecuencias. La leña del árbol caído parece tener muy buen precio en el sector de los medios de comunicación como para permitir la reflexión sosegada.

La sociedad de riesgo cero no existe. A pesar de los enormes avances logrados en materia de seguridad aérea los vuelos siempre conllevarán algún riesgo. La buena noticia es que los principales interesados en continuar con esta creciente seguridad que es marca distintiva de las aerolíneas occidentales son las propias compañías aéreas. Les siguen muy de cerca los fabricantes y las agencias de seguros. Pero ahora parece, a juzgar por lo que se ha podido leer en la prensa durante la pasada semana, que son los políticos y los funcionarios a través de nuevas agencias estatales quienes nos van a traer seguridad. Personalmente me siento bastante más seguro si sé que la seguridad aérea depende de empresas con ánimo de lucro cuya viabilidad y crédito depende de evitar accidentes. Sin embargo, en este trágico asunto algunos prefieren ver burrócratas volando que hablar de hechos contrastados y acompañar a los heridos y los familiares de las víctimas en estos momentos de angustia y dolor.

Yo también soy monopolista

A ver si no voy a poder ser yo como todos los operadores de telecomunicaciones, dominantes, por monopolistas, en el mercado de terminación de llamadas en su propia red. (Los servicios de terminación se los prestan mutuamente los operadores para permitir que sus respectivos clientes se llamen entre sí, por ejemplo, cuando un cliente de ONO llama a uno de Orange, o al revés. En el primer caso, será Orange quien dé la terminación a ONO; en el segundo, ONO se lo da a Orange).

Así lo constata la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones en unos documentos recién publicados, en los que analiza distintos mercados de comunicaciones electrónicas. Este ejercicio no lo hace la CMT gratuitamente, sino con la intención de imponer obligaciones a los operadores a los que encuentre en esa envidiable posición en cada uno de los mercados. Si la CMT decide que un operador tiene Peso Significativo en un Mercado, le puede fijar los precios por los servicios que suministra.

Pues bien, la CMT, entre otros, analiza el conjunto de mercados de terminación. Y define un mercado de servicios de terminación para cada uno de los operadores que tienen red. Me explico: define un mercado que es, por ejemplo, el de terminación en la red de Telefónica; y otro, que es el de terminación en la red de Vodafone, y así sucesivamente. Si Perico-de-los-Palotes tiene red de telecomunicaciones, la CMT habrá definido un mercado de terminación en la red de Perico-de-los-Palotes.

Es fácil imaginar los resultados de los respectivos análisis de estos mercados, a los que no obstante el citado organismo dedica más de un párrafo en un loable esfuerzo por justificar lo obvio. Efectivamente, Perico-de-los-Palotes es dominante en el mercado de terminación en la red de Perico-de-los-Palotes. Y en consecuencia, existe un grave riesgo de que cobre precios excesivos, y es necesario regular los precios de este servicio, y demás.

Es justo decir que con estos mercados la CMT se limita a seguir los dictados de otro organismo regulador, mucho más sabio y de mayor perspectiva, la eminente Comisión Europea. Es esta quien realmente "recomienda" a los reguladores nacionales que analicen los mercados de terminación en cada red individual porque puede haber problemas de competencia en los mismos.

Pero esto no disminuye un ápice lo absurdo del ejercicio de definir un mercado de por sí monopolista; lo absurdo de analizar un mercado que es monopolista por definición; y lo absurdo de pretender resolver problemas de competencia en un mercado que no puede ser más que monopolista (porque, por supuesto, para estos reguladores la existencia de monopolio es un problema de competencia).

En esta dinámica reguladora se mueven las telecomunicaciones. Imagino que en otras similares se moverán todos los sectores económicos regulados. Yo, mientras tanto, iré a lo mío: voy a ver si convenzo a Libertad Digital de que, como dominante en el mercado de artículos de Fernando Herrera, les tengo que cobrar precios excesivos.

Una posible amenaza para Windows

España vuela ya sin motores económicos que la sustenten. La construcción, la industria, el sector servicios y el turismo presentan tasas de actividad negativas, lo cual se está traduciendo en un rápido incremento del número de parados. De este modo, la paulatina caída de la producción registrada en los últimos meses se materializará, a partir de 2009, en un brusco aterrizaje de consecuencias nefastas para trabajadores y empresas.

España cuenta en la actualidad con una tasa de desempleo del 10,6 por ciento (algo más de 2,4 millones de parados). ¿Se imaginan que esta cifra se dispare hasta los 4 millones? Pues bien, este es el panorama al que nos enfrentamos de aquí a 2010, con tasas de paro próximas al 20 por ciento, tal y como aconteció durante la recesión de mediados de los años 90. De hecho, la economía nacional se enfrenta a un contexto incluso más complejo y desolador que el de entonces, debido al elevado endeudamiento español y a la crisis de solvencia crediticia que se cierne sobre el mercado financiero internacional.

¿Soluciones? Pocas. La crisis es inevitable. Sin embargo, sí se pueden acometer reformas estructurales de calado con el fin de suavizar los efectos que conllevará la tempestad. En este sentido, cabe destacar la aplicación de medidas en materia de empleo. La principal preocupación de cualquier ciudadano radica en poder mantener su puesto de trabajo. Es decir, contar con un flujo de ingresos regular y estable para afrontar con cierta holgura los pagos.

En el contexto actual, la clave no radica tanto en el hecho de mantener un puesto fijo que en ningún caso estaría garantizado, teniendo en cuenta la avalancha de quiebras empresariales que se avecinan, sino en poder encontrar un nuevo trabajo en el menor tiempo posible en caso de despido. Malas noticias. España cuenta con uno de los mercados laborales más rígidos de las economías desarrolladas.

Las empresas se enfrentan, además, a un sinfín de trabas administrativas, tanto a nivel estatal como autonómico, que dificultan en gran medida el libre desarrollo del negocio y, por tanto, el crecimiento de la compañía y la consiguiente contratación de nuevos empleados. La liberalización plena del mercado laboral español no sólo es necesaria, sino ineludible para afrontar con ciertas garantías la peor crisis económica de los últimos 40 años.

Curiosamente, pese a que EE.UU. ha entrado técnicamente en recesión, presenta una tasa de paro de solo el 5,6 por ciento. Por el contrario, el PIB español todavía no ha registrado tasas de crecimiento negativas. Sin embargo, el desempleo nacional duplica ya al estadounidense. El riesgo de la economía española consiste en la dificultad que tienen los trabajadores para reincorporarse al mercado laboral. De ahí precisamente que esté aumentando el número de parados de larga duración.

¿Esperanza? Por desgracia, ninguna. La rigidez laboral se mantendrá intacta durante la presente legislatura. El Gobierno socialista confía en que España recuperará la senda del crecimiento económico en breve. Algo que no va a suceder. Por ello, aboga por la aplicación de medidas transitorias como la anunciada recientemente por el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho. En concreto, el Ejecutivo de Zapatero pretende contratar en 2009 a 100.000 desempleados procedentes del sector inmobiliario y de la construcción.

Es decir, más empleo público o, lo que es lo mismo, aumento del gasto a costa de restar riqueza al resto de ciudadanos. Una medida del todo insuficiente e ineficaz para atajar uno de los mayores problemas a los que se enfrenta la economía nacional. ¿Por qué no contratar entonces a los 2,4 millones de parados que existen en la actualidad? Que yo sepa, en países de la talla de Cuba o Corea del Norte tampoco existe el paro, ¿verdad? Papá Estado se encarga de que no falte trabajo. Una gran idea la del ministro. Aunque existe otra incluso mejor: que Corbacho saboree por sí mismo la experiencia del desempleo, y así al menos los contribuyentes se ahorrarían el tener que sufragar su elevado sueldo.

Corbacho, al paro

Desde el Dell Latitude-On podremos acceder al correo electrónico, navegar por la web, acceder a la agenda y leer documentos. Es como tener dos portátiles en uno. La ventaja es que tarda mucho menos en arrancar y, sobre todo, gasta mucha menos batería. Se supone que funcionando sólo con él podremos usarlo durante días, y no durante horas, sin recargarlo. Mientras los ingenieros lo desarrollaban lo denominaron "Blacktop", pues el objetivo era disponer de todas las aplicaciones de una Blackberry, pero en un portátil (laptop) con un teclado de verdad y una pantalla grande.

El problema es que ese sistema operativo recortado es una versión de Linux, y los programas que funcionan sobre él no son de Microsoft. El navegador está basado en Firefox y las demás aplicaciones parecen ser propietarias, aunque completamente compatibles con las del gigante de Redmond; la aplicación de correo muestra los 100 mensajes más recientes del Outlook que tenemos instalado, y entre los documentos que podemos consultar están los de Office. Para una compañía que lleva en los genes la omnipresencia en todos los ordenadores personales del planeta, esto suena un poco a catástrofe.

No es sólo que, como explican en ComputerWorld, sean ahora otras empresas como Dell las que llevan a cabo este tipo de innovaciones de las que hace unos años hubiera sido autora la propia Microsoft. Es que la principal baza de Microsoft, el tener atados a los usuarios ofreciéndoles aquello que están acostumbrados a usar, sufre un verdadero peligro de desaparición si se generaliza este tipo de ingenios. Si los usuarios van acostumbrándose a funcionar con distintos escritorios de sistemas diferentes, les resultará mucho más fácil desplegar las alas y levantar el vuelo desde Windows hasta otros sistemas como Mac OS X o Linux.

La mayor parte de la gente usa el ordenador para las tareas que el "Blacktop" es capaz de asumir y algunas pocas más, como escribir, jugar, ver vídeos y fotografías y escuchar música. Pero cada vez más frecuentemente pueden realizarse estas y otras tareas con ordenadores, sin Windows o en aparatos que ni siquiera pueden calificarse como computadoras de uso general, como las consolas o ingenios como el Apple TV o los nuevos TV widgets que anuncian Intel y Yahoo.

El mundo que empieza a vislumbrarse es uno en el que Windows será menos imprescindible y en el que lo único que se espera de Microsoft es una nueva versión de su sistema operativo más rápida y manejable que use menos recursos. Porque las grandes innovaciones ni están ni se las espera en Redmond.

Los juguos olímpicos

Llena de orgullo, la Efe china informó de que el 15 de agosto se subastó la antorcha olímpica y que su precio, 42.000 dólares, superó ampliamente el de la que se prendió en 1936, por la que se han dado 25.000.

Pero más acertada hubiera sido la comparación con los Juegos de Moscú de 1980, ya que de la Unión Soviética han importado un sistema de promoción de las figuras del deporte al que han puesto por nombre juguo, que literalmente se traduciría como "la nación entera". Consiste en localizar en todo el territorio a aquellos jóvenes que tienen un talento especial y ponerse a explotarlos hasta sus límites. ¿Que se lesiona? ¡Será por chinos! Se le reemplaza por cualquier otro y santas pascuas. El juguo es una fábrica de sueños rotos, un almacén de infancias por estrenar.

La competición deportiva es un lugar para el desarrollo de las capacidades individuales, una forma no violenta de medirse con los demás y superarse a sí mismo. Fomenta los valores propios de una sociedad extensa y libre: el afán por mejorar, el trabajo duro y constante, el compañerismo, la igual sujeción de todos a unas normas comunes… China no se limita, como otros países, a facilitar los medios a colegios y universidades para que el que quiera seguir el duro camino del atletismo pueda hacerlo, sino que convierte a cualquier buen deportista en potencia en una pieza de su maquinaria propagandística. 

Sé que a estas alturas resulta ñoño referirse al "espíritu olímpico", pero si alguna vez existió, no hay ya medium que pueda contactar con él después de las puñaladas que China, como antes Rusia, le ha clavado. China, en deporte, ha llegado más lejos, más alto y más fuerte. Pero no más libre.

Nacionalizaciones

En los últimos tiempos en las noticias estamos encontrando una palabra que creíamos olvidada, la nacionalización. Tras diversos años en los que distintas empresas de titularidad pública fueron privatizadas en diversos continentes, parece que la corriente está invirtiendo su curso y son varios los países que vuelven a nacionalizar distintas industrias, muchas de ellas recientemente privatizadas.

Los argumentos empleados para las nacionalizaciones son diversos, pero básicamente giran en torno a la incapacidad de los antiguos propietarios para satisfacer diversos fines que sólo la administración pública puede garantizar. Estos diversos objetivos son muy variados, pero pueden incluir el mantenimiento o aumento del empleo, el desvío de los beneficios hacia fines sociales, la reinversión nacional de los beneficios, el mantenimiento de la solvencia de la empresa, la bajada de precios, etc.

La realidad, sin embargo, nos dice que dichos fines raramente se suelen cumplir cuando una compañía no es privada. Las empresas nacionalizadas suelen operar en régimen de monopolio, y sus fines vienen marcados por la agenda política del ejecutivo en dicho instante en el poder. Esto tiene un efecto básico, y es que, a diferencia de las compañías privadas, el cliente deja de ser la razón de ser de la empresa, pasando a ocupar este lugar la administración pública.

Las empresas privadas en un mercado libre operan bajo una premisa básica, la voluntariedad del contrato de compraventa. Ningún cliente puede ser obligado a comprar un producto. Si éste accede es porque de alguna manera le reporta alguna satisfacción. Existe además otra segunda premisa, y es que el mercado está abierto a más competidores. Si la utilización de los recursos por parte de la empresa no es satisfactoria, vendrá otro competidor, con mejores productos o más baratos, que es perfectamente consciente de que para obtener un beneficio es necesario ser el mejor en la satisfacción del cliente. Finalmente, existe otro condicionante básico y es el hecho de que los propietarios de la empresa han arriesgado muchas veces todo o parte de su patrimonio para obtener financiación. La posibilidad de perder el patrimonio obliga a aguzar el ingenio a los propietarios, que se ven así compelidos a buscar nuevas formas de satisfacer el cliente.

En las empresas nacionalizadas estos condicionantes no existen. En primer lugar, si operan en régimen de monopolio, el concurso del cliente se transforma en algo secundario, ya que queda obligado a adquirir el bien o servicio en la empresa nacionalizada, perdiendo así su libertad de elección. En segundo lugar no puede surgir ningún competidor que ofrezca mejores bienes y servicios, ya que, la empresa nacionalizada, por ley, pasa muchas veces a ser el único proveedor de dicho bien. En tercer lugar, la propiedad de la empresa se diluye, ya que pasa a ser del Estado, y éste puede ampliar su patrimonio si tuviese necesidad vía tributos. Así, puesto que no existe un emprendedor que haya arriesgado su patrimonio, si existen pérdidas no pasa nada, ya que serían cubiertas con un aumento de la presión fiscal.

Todas estas razones motivaron a diversos países a privatizar empresas anteriormente nacionalizadas, que automáticamente pasaron a prestar mejores servicios a sus usuarios, dejaron de ser un motivo de pago para el contribuyente, y dinamizaron el mercado gracias al fin del monopolio y a la existencia de competidores.

La insistencia en recetas que ya en décadas anteriores habían fracasado, no va a suponer ningún beneficio ni para el consumidor, ni para el contribuyente, ni para la innovación, ni para los inversores, que se van a ver desprovistos de sus derechos básicos (libertad y propiedad) para ver cómo las nuevas empresas nacionalizadas prestan peores servicios y más caros.

Cultura tiene razón

Desde ese departamento han dicho que el canon "no es un instrumento de lucha contra la piratería". El autor de tal verdad es el director general de Política e Industrias Culturales, Guillermo Corral Van Damme. Pero después del soponcio y la preocupación, viene la calma. Tras seguir leyendo, comprendo que el acuerdo entre Corral Van Damme y termina ahí.

Esta verdad en boca de alguien tan próximo al titular de Cultura –lleva varios años ocupando cargos que demuestran la confianza que tiene en él Cesar Antonio Molina, incluyendo su paso por una institución pública en la que tiene mucha influencia la esposa del ministro– fue el inicio de una alocución que parece escrita por el mismísimo Teddy Bautista, o incluso por Pilar Bardem. Ya puedo respirar tranquilo. El sobrecito de tila vuelve a su sitio. Este diplomático, que tal vez aprendió mucho sobre como liar a sus oyentes cuando estuvo destinado en Turquía y Tanzania, aclara que de esa manera "son irrelevantes" los argumentos de que el canon castiga por un presunto delito que todavía no se ha cometido. Sí, es cierto que en esto también tiene razón, claro que también debería aclarárselo a muchos artistas que dicen que este sobreprecio es para compensarles por la piratería.

Continúa diciendo que el canon, por lo que compensa, es por "las copias legales" que los consumidores pueden hacer. Eso sí que es de traca. Para Corral Van Damme está mal que se te castigue por algo ilegal que no has cometido, pero está bien que se te haga por algo legal que tampoco has hecho. Es como pretender cobrar a todos los españoles el impuesto de matriculación por si algún día se compran un coche. ¿Qué no tienes ni carné de conducir? Algún día te lo sacarás… ten presente que "no podemos conducir por ti" (pero ya les gustaría, como nos recuerda de vez en cuando Carlos Rodríguez Braun).

Y continúa el alto cargo con apellido de actor de películas de patadas y puñetazos asestando golpes a nuestra inteligencia. Nuestro amigo (bueno, del ministro y su mujer, no mío), asegura que se trata de una "retribución legítima" que perciben los autores por su creación. Curiosa legitimidad la del pro-castrista Pau Donés para hacerme pagarle por comprar un DVD en el que jamás copiaría una sola de sus aburridas y repetitivas canciones. Y el remate. Tras poner por las nubes a la industria cultural, afirma que el canon sirve para protegerla. Si tan buenos fueran nuestros cantantes, compositores, actores, guionistas de cines y demás, no necesitarían dicha protección. El mundo entero correría a comprar sus obras y ver sus películas. ¿Qué no ocurre así? Es posible entonces que no sean tan maravillosos ni que se merezcan ser protegidos.

Según terminaba este artículo me iba tranquilizando del todo. La preocupación inicial fue producto de la precipitación. Sigo estando cuerdo y el Ministerio de Cultura continúa al servicio de ciertos actores, cantantes y similares. Hay cosas que nunca cambian.

Gane quien gane, usted y yo perdemos

Conviene aclararlo por si algún piadoso contribuyente piensa que el dinero que las autonomías van a obtener cuando finalmente se ponga en marcha el invento, superado el chantaje del PSC, va a repercutir positivamente en algún aspecto de su vida privada.

El estado de las autonomías es el mayor fracaso, y el más siniestro, de la Gloriosa Transición Española. So capa de proporcionar un amable encaje constitucional a las regiones que exigían el reconocimiento de su carácter nacional, el famoso "café para todos" ha convertido  España en una federación de diecisiete republiquitas que compiten entre ellas para ver quién sangra con más éxito la caja nacional. La clase política que dirige estos diecisiete virreinatos tiene, además, que justificar los enormes sueldos que detraen del esfuerzo de todos, inventando continuos problemas y agravios territoriales a los que dar respuesta en aras de la dignidad local. La persecución de la lengua común en algunos territorios o la pelea por la distribución de los recursos hídricos nacionales son ejemplos que hablan por sí solos del desastre autonómico y de sus efectos perversos sobre los ciudadanos, que se ven privados de derechos elementales a mayor gloria de la clase política autonómica.

Sumen los diputados de todos los parlamentos autonómicos, los consejeros o "ministrillos" a una media de doce por autonomía, más el resto de altos cargos ocupados en defender la dignidad y los derechos históricos de sus territorios, y verán que tenemos a más de dos mil señores y señoras cuya única preocupación es exacerbar el elemento identitario de su terruño para justificar sueldos, dietas, secretarias y coche oficial.

Añadan el elefantiásico número de organismos de toda laya dedicados a los asuntos más peregrinos, con la legión de funcionarios necesaria para hacerlos funcionar, y verán que sea cual sea el reparto de los cada vez más depauperados fondos estatales, la mayor parte va a ir a parar a la financiación de miles de entes absurdos y a los sueldos de sus dirigentes. Sin ir más lejos, Aragón, Baleares, Valencia, Murcia y Andalucía cuentan con una "Dirección General para el Cambio Climático", que ya es tener humor, con miles de funcionarios dedicados, entre otras labores igual de elevadas, a que los osos polares no fallezcan de un golpe de calor por culpa del calentamiento global.

La fauna de la tundra quizás aguarde con expectación el resultado del nuevo reparto de los recursos nacionales para ver cuánto les toca a sus protectores españoles. A mí, la verdad, me da exactamente lo mismo. Sea cual sea la decisión lo único evidente es que me va a tocar pagar. Por eso, cuando escucho a los políticos de todos los partidos cantar alabanzas a nuestro sistema autonómico como una de las grandes conquistas de la modernidad no puedo estar más de acuerdo. En lo que a su vida privada se refiere, no cabe duda de que las autonomías han sido un éxito esplendoroso.