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Las malas alternativas al oro

En los dos anteriores artículos tratamos de explicar cuáles han de ser las propiedades que debe cumplir todo buen dinero y por qué el oro es, hasta el momento, el bien que las cumple de una manera óptima.

A lo largo de la historia, sin embargo, también ha habido otros materiales que han desempeñado el papel de dinero, pese a que con el tiempo hayan terminado sucumbiendo ante el oro. Asimismo, son hoy comunes los argumentos que despachan al oro como un culto irracional y ridículo para proponer patrones monetarios alternativos. En este artículo analizaremos por qué otros materiales no cumplen de manera adecuada las propiedades del dinero, razón por la cual han fracasado o fracasarán en el mercado frente al oro.

  • Ganado: Uno de los primeros tipos de dinero (en latín era pecus y a la moneda se la llamaba pecunia). El ganado tenía la gran ventaja de poder trasladarse a grandes distancias, lo que facilitaba el transporte de grandes unidades de valor para el intercambio. Sin embargo, tiene grandes inconvenientes: no existen un patrón homogéneo de ganado (la salud, el tamaño o la fuerza de las reses es diferente), es cara de almacenar (hay que alimentarlo), carece prácticamente de atesorabilidad estricta (el ganado muere y por tanto es un pésimo depósito de valor) y de desatesorabilidad (si queremos realizar transacciones de poco valor tendríamos que trocear la res para venderla por partes, pero es probable que así destruyéramos la mayoría de su valor: una res con tres patas no se vende demasiado bien) y, por último, la proporción stock-flujo es muy baja (en un par de generaciones puede duplicarse o triplicarse la cabaña ganadera si fuese necesario).
  • Sal: Convivió con el ganado como dinero (de ahí la palabra salario) para tratar de suplir sus carencias como depósito de valor. Su gran demanda no monetaria previa como conservante, su relativa homogeneidad y, sobre todo, su fácil desatesorabilidad la hicieron muy adecuada para ello. Sin embargo, se degrada fácilmente al absorber el agua y conforme se han ido abaratando las técnicas para producirla a gran escala, su valor unitario se ha derrumbado, lo que eleva enormemente los costes de atesoramiento (si tomamos el precio internacional del kilo de sal de 3 céntimos de dólar, necesitaríamos 30 millones de kilos de sal para conservar una fortuna de un millón de dólares).
  • Conchas: También fueron utilizadas en la antigüedad como dinero en distintas partes del planeta. Sin embargo, en su estado natural no son homogéneas, se rompen con relativa facilidad y se corroen con numerosos ácidos.
  • Productos agrícolas: El trigo, el maíz o el arroz han sido utilizado en momentos puntuales como dinero, pero de nuevo tienen ciertos inconvenientes importantes. Primero, se estropean con el paso del tiempo y les afectan numerosos agentes externos (como el agua o el fuego). Segundo, tienen un bajo valor unitario, lo que supone grandes costes de almacenamiento y transporte. Tercero, su proporción stock/flujo es bajísima: prácticamente cada año se renueva toda la producción del año anterior, de modo que las épocas de buenas o malas cosechas afectarían de manera muy significativa al valor del dinero y, por tanto, de los patrimonios.
  • Papel: Aunque pueda parecer que hoy en día vivimos en un patrón papel, lo cierto es que el valor de los billetes está sustentado por los activos del banco central. En ausencia de este respaldo de facto, el papel es un muy mal dinero. Tiene un bajísimo valor unitario, lo que eleva enormemente los costes del transporte y de almacenamiento; se estropea al contactar con el agua; pueden destruirse por numerosas circunstancias, como un incendio; y sobre todo, puede elevarse su proporción stock/flujo de manera muy rápida. De hecho, el ejemplo más claro de cuando el papel se usa como patrón monetario son las hiperinflaciones.
  • Petróleo: Los altos precios actuales del crudo han llevado a ciertas personas a defender la necesidad de un patrón petróleo. Sin embargo, hay varios factores que lo desaconsejan enormemente. El primero es que hasta hace relativamente poco tiempo carecía de demanda previa y por tanto no pudo desarrollarse como dinero. El segundo es que tiene un bajo valor unitario, lo que de nuevo dificulta su transporte y almacenamiento. Cada barril de petróleo está compuesto por 159 litros, de modo que grosso modo podemos decir que hoy un dólar equivale a un litro de petróleo. Dicho de otro modo, necesitaríamos atesorar mil millones de litros de petróleo para mantener una fortuna actual de mil millones de dólares. Tercero, un incendio puede destruir fácilmente toda una reserva de petróleo y, por tanto, un patrimonio individual.
  • Inmuebles: La reciente burbuja financiera también dio pie a que muchas personas decidieran utilizar las viviendas como depósito de valor. Al fin y al cabo, los inmuebles tienen una demanda previa bastante fuerte, es resistente y su ratio stock/flujo no es demasiado bajo (por ejemplo, en España existen unos 25 millones de viviendas y en circunstancias normales pueden construirse 500.000 al año, lo que significa que se tardaría 50 años en doblarlo). Sin embargo, las viviendas no son homogéneas (el tamaño, la ubicación, los materiales o incluso el diseño modifican su valor) y adolecen de la propiedad esencial del desatesoramiento. La vivienda deriva buena parte de su valor del servicio de habitación que presta, pero los materiales que la forman no prestan una porción de servicio. Un ladrillo no tiene una fracción proporcional del valor de una vivienda, ya que su servicio no se puede dividir. Así pues, el desatesoramiento sólo puede realizarse vendiendo el inmueble, lo que genera siempre una pérdida significativa de valor (hay que renunciar al supuestamente buen dinero "vivienda" por otros dineros de calidad inferior para consumir sólo una porción del valor atesorado previamente).
  • Diamantes: Aquellos que consideran que la cualidad dineraria del oro sólo procede de un apego irracional a su brillo y su belleza no dudan en sugerir otros patrones alternativos como los diamantes. No obstante, los diamantes tienen importantes defectos que los hacen inadecuados. Son muy duros (de hecho, el material más duro, un diamante sólo puede rayarse con otro diamante) lo que dificulta la inscripción y estandarización. Son, por el contrario, relativamente frágiles (poco resistentes a los golpes) y muy caros de reconstruir una vez se han roto. Tampoco existe un patrón homogéneo de diamante, sino que su valor varía por su tamaño, color y forma. Por esto mismo, tienen una muy baja desatesorabilidad, ya que dividir un diamante en partes más pequeñas genera importantes pérdidas en su valor. Por último, la gran concentración geográfica de sus yacimientos (India, Brasil, África y Australia básicamente) han dificultado que emergiera como un dinero universal.

En el próximo artículo nos centraremos en analizar el caso de metales alternativos al oro (como el cobre, la plata o el platino) y trataremos de mostrar por qué el oro también es muy superior a todos ellos.

Interior quiere censurar

A la absurda petición de cinco años de prisión por enlazar a una página que enlaza a otra con contenidos de pornografía infantil, se suma ahora la pretensión del Ministerio del Interior de que la policía pueda bloquear el acceso a sitios web de esa naturaleza.

El sistema en sí es relativamente simple. Se establece una lista negra de sitios web de pornografía infantil y los proveedores de Internet no sólo bloquean el acceso a los mismos; además redirigen al usuario a una página de la Policía en la que se le informa de que los contenidos que iba a visitar son ilegales. La complicación llega del terreno legal y de las libertades. Quienes establecen qué sitios web deben ser sometidos a esta medida son las fuerzas de seguridad. No suena muy prudente eso de dar a unos funcionarios policiales, ni de cualquier otro tipo, esa capacidad censora.

Que uno o varios policías puedan incluir en un listado de ese tipo a las páginas que consideren que se lo merecen sin requerir un mandato judicial previo (que por lo que se ha informado parece que no es necesario) es bastante imprudente. Cuando se otorga a unas personas un poder excesivo, el riesgo de que alguno abuse de él siempre está presente y casi siempre el abuso terminará teniendo lugar. Con este sistema, el peligro de que páginas que no tienen contenidos ilegales terminen siendo bloqueadas –bien por un exceso de celo al considerar que es pornografía infantil algo que está cerca pero no lo es, bien debido a que alguien caiga en la tentación de usar el sistema contra contenidos que no tienen nada que ver con la pedofilia– es muy alto.

Existen además riesgos añadidos. Si se acepta que se elimine la intervención judicial para declarar ilegales unos contenidos en un determinado supuesto, en este caso la presunta presencia de pornografía infantil, antes o después se aceptará en otros casos. De esta manera, la libertad se iría viendo progresivamente recortada al disminuir las garantías ante posibles abusos de las fuerzas de seguridad o el Ministerio del Interior. Y cuando se entra en una espiral de este tipo resulta cada vez más complicado pararla.

Sólo con estos más que evidentes riesgos para la libertad debería ser suficiente para rechazar una medida de este tipo. Pero es que, además, esta no resultaría muy efectiva. Al depender del acuerdo de los proveedores, quienes quieran acceder a pornografía infantil tan sólo tendrán que contratar los servicios de alguno que no haya pactado con la Policía su inclusión en el sistema. Y en el caso de que todos lo hicieran, siempre existen formas de engañar al servicio de acceso a internet para que no detecte las páginas que uno visita, con lo que el mecanismo resultaría inútil.

Dejó dicho Benjamín Franklin que "quienes pueden renunciar a su libertad esencial para obtener una pequeña seguridad temporal no merecen ni libertad ni seguridad". El problema es que con la nueva propuesta del Ministerio del Interior quienes perdemos una y otra somos el conjunto de los ciudadanos.

Pertrechados contra la crisis

Sepan los compañeros proletarios que Zapatero sabe cómo resolver este pequeño contratiempo. De hecho, todas sus decisiones políticas tras el pasado nueve de marzo están encaminadas a solventar con éxito los efectos del huracán que se cierne sobre la economía española, cuyo punto álgido Perico Solbes sitúa a mediados del año que viene.

De momento ha creado un Ministerio de Igualdad, receta infalible para salir de cualquier crisis económica recomendada por todos los economistas desde el padre Juan de Mariana. Al frente del ministerio ha colocado a una avezada gestora, que ya ha empezado a hacer honor a la confianza depositada en ella. Sus propuestas, desde incluir la entrada miembra en el diccionario de la lengua española en igualdad de condiciones con el término fistro hasta acabar con el drama de la mujer "inferiorizada" (sic) a través de la creación de bibliotecas sólo para chicas, tranquilizan mucho a los votantes del PSOE que acaban de quedarse sin curro por culpa de la "ligera desaceleración".

El cambio climático, por otra parte, es una de las graves cuestiones que más preocupan a quienes están a punto de experimentar una "transferencia puntual" desde el mercado laboral a las listas del paro. Y es que entre poder pagar cada mes la hipoteca del adosado o luchar contra la subida de 0’5 grados de la temperatura media terrestre dentro de cien años, el albañil prefiere, sin duda, que su Gobierno solucione esto último con carácter prioritario.

Porque todo se reduce a una cuestión de prioridades y en eso forzoso es reconocer que Zapatero está muy fino. La ciudadanía de otros países, infectada por el virus del consumismo neoliberal, exige a sus gobiernos que mantengan una economía saneada para crear más empleo y más bienestar. Los votantes socialistas españoles, en cambio, prefieren resolver otras cuestiones mucho más importantes a medio y largo plazo, como "crecer en derechos" (¿?), acabar con la preponderancia moral de la Iglesia Católica o llenar las cuentas bancarias de Al Gore adquiriendo su merchandising.

Se quedarán sin trabajo –de hecho muchos de ellos ya lo están–, pero por mal que vayan las cosas, Zapatero no les verá por las calles quemando contenedores al estilo argentino. La única manifestación prevista es la de la cabalgata del orgullo gay, que este año se anuncia grandiosa. Con eso y el subsidio del desempleo, el votante socialista tiene más que suficiente. Y en 2012 a votar de nuevo a ZP para que no gane la derecha franquista. Cuestión de prioridades.

Represión y moral en el régimen cubano

Antonio José Chinchetru presentó este miércoles, 25 de junio, su primer libro, que es también el primero de la editorial Episteme, llamado Bajo el signo de Fidel. Trata de las experiencias que compartió con Luis Margol en un viaje a Cuba. Estas vivencias le sirven a Chinchetru para reflexionar sobre las características de un Estado totalitario.

Uno de los asuntos que plantea el libro es el de la moral. Las normas morales son propias de una sociedad libre, o al menos en la que se permite una cierta autonomía a la voluntad. Hay un conjunto de normas que facilitan los intercambios, las interacciones pacíficas entre las personas. Puesto que en una sociedad no tribal tenemos que tratar con desconocidos, tenemos que formarnos alguna idea de cuál será su comportamiento. Necesitamos saber si el otro respetará a mi persona o mi propiedad, si mentirá, si cumplirá sus promesas, si pagará sus deudas… El comportamiento moral reduce estas incertidumbres y facilita la libre colaboración entre las personas.

Pero el Estado totalitario quiere sustituir ese entramado de relaciones voluntarias entre ciudadanos por miles, millones de relaciones personales… con el Estado. Las relaciones de cada individuo con los demás constituyen un estorbo para el Estado, que quiere tener un monopolio con cada persona. Es la atomización de la sociedad, que tan ajena es al ideario liberal, pero que es el objetivo último del totalitarismo. Privado de las solidaridades trabadas en las relaciones interpersonales, cada individuo sólo tiene un apoyo: el Estado, que es su proveedor, su salvador, al igual que su amo y su verdugo.

En la medida en que el Estado logre sustituir esos lazos solidarios entre las personas por la dependencia de cada uno de esos individuos hacia sí, habrá minado la moral de la sociedad. Primero, porque en esa relación atomizada de dependencia individual del Estado, la moral no cumple ninguna función. El régimen de Cuba sigue esa política y mina la moral de los cubamos.

La pobreza es un subproducto del socialismo. Pero se convierte también en un arma, pues si el pueblo se debate al borde de la supervivencia, si no puede mantenerse con los recursos propios, si un comportamiento laborioso, probo, austero, no es garantía de nada, las normas de la moral se tornan irrelevantes, cuando no inconvenientes.

La inmoralidad es también un instrumento en manos de Fidel y su camarilla, porque mina la persona. Si un padre se alegra porque ve en la llegada de un extranjero la oportunidad de prostituir a su hija, ¿tendrá la fuerza moral para enfrentarse al régimen? Los vicios privados, ¿no serán un argumento más para la represión? La dignidad personal es, como la propiedad, un bastión contra el poder.

Chinchetru ha sabido recoger esta situación en su libro, breve pero aleccionador. Gracias, Antonio.

Colegio y problemas familiares

Muchos padres se quejan que los maestros hacen demasiadas vacaciones y que por cada servicio adicional han de pagar una importante cantidad de dinero. A la incómoda situación se añaden lo caras que son ya las escuelas privado-concertadas y la rigidez de sus horarios. Para solventar la situación, profesores y padres reclaman lo mismo: mayor intervención del Estado para que desvíe fondos públicos a las escuelas y que estas puedan contratar más gente, y a la vez, reduzca el desembolso familiar hacia estas empresas.

¿Cree que la falta de plazas y poca flexibilidad de las escuelas es un problema de dinero? No del todo. Cuando empieza el año escolar, salen noticias alarmándonos de la falta de centros. Este mismo año hemos podido leer que hay guarderías donde la lista de espera es de dos años o localidades donde más de la mitad de los solicitantes se quedarán sin plaza. Si tan fuerte es la demanda, ¿cómo es que hay tan poca oferta? La diferencia entre alta demanda y poca oferta genera automáticamente un amplio margen empresarial que se reduce con el tiempo debido a la entrada de competidores, hasta llegar a un punto en el que se estanca. Pero no es el caso de guarderías ni escuelas, donde la oferta es deficiente de forma crónica.

Si usted quiere abrir una escuela necesita un sinfín de licencias que pueden tardar más de un año en llegar, según la desidia del funcionario que le toque. No es de extrañar que aparezcan guarderías y escuelas que carecen de los permisos necesarios a pesar que su calidad sea más que aceptable. El gran número de requisitos oficiales a cumplir, la gran inversión a desembolsar por parte de los empresarios, la enorme paciencia que han de tener con los funcionarios y la continua modificación de normas surgidas de los caprichos de unos políticos que ofrecen subvenciones discrecionalmente hacen que la oferta sea muy inferior a la demanda.

La gran regulación provoca que el sector funcione como un monopolio con grandes barreras de entrada. Cuando a alguien se le ocurre una alternativa, como las ludotecas, el sector entero se lanza contra ella pidiendo que la regulen hasta el extremo. La idea de los lobbies de maestros es cargar de costes administrativos a las nuevas iniciativas para dañarlas en el mayor grado posible. La excusa es la que usan todos los grupos de presión minoritarios para perpetuarse en el tiempo a costa de los demás: la presunta falta de calidad, seguridad y buen servicio de sus competidores. Parece irónico que las guarderías y escuelas hablen de buen servicio cuando tienen el horario que les da la gana sin que les importen ni lo más mínimo las necesidades de su teórico cliente.

Cuando los políticos se ocupan de un asunto que afecta a la sociedad, la repercusión siempre es la misma: colas, ineficiencia y mala calidad. La justicia, por ejemplo, es un monopolio del Estado. Esto ha provocado que actualmente existan dos millones y medio de casos por resolver. La administración ni siquiera puede ofrecerse a sí misma la calidad que exige a los demás. Ahora, por ejemplo, el Ayuntamiento de Barcelona tendrá que indemnizar con más de 40.000 euros a unos trabajadores por intoxicarlos con insecticida. Claro que no se tiene que preocupar por la multa, porque la está pagando usted con el dinero de sus impuestos.

El único interés que tiene el Gobierno y las administraciones locales en controlar la educación no es ofrecer un mejor servicio, sino adoctrinar a los más jóvenes de la sociedad y ampliar su voto cautivo al sector de los educadores para que dependa de los favores del Gobierno central y local. Las escuelas no nos sirven a nosotros, sino a los políticos, que son quienes realmente les pagan con nuestro dinero mediante subvenciones para los sueldos de profesores, el material informático, la "atención a la diversidad" y todo lo que sea necesario para establecer vínculos firmes con los políticos. Además, no sólo pagamos parte de la educción de nuestros hijos, sino también la de otros que no conocemos. Usted está pagando los profesores de otros niños aunque no tenga hijos, aunque aún teniéndolos ya no estudien o no hayan empezado a hacerlo. Lo va hacer hasta que muera. Y no lo hace por un acto de amor, sino por coacción institucional. Por más que les duela a los socialistas, el amor a punta de pistola no es amor, sino violación. En eso consiste que el Estado se meta en educación.

Los políticos han de salir de la gestión empresarial de las escuelas privado-concertadas porque sólo nos causan problemas sociales y económicos. Una escuela tiene la misma estructura económica que una zapatería, un gran almacén o un concesionario de coches. Todos ofrecen un servicio por el que cobran y donde la demanda es suficiente como para crear una amplia estructura competitiva que, consiguientemente, abarataría costes y reduciría el precio final para el cliente (nosotros); podría ampliar servicios y, en lugar de ser un sector continuamente precario, daría dinero a una gran parte de la sociedad.

Partitocracia

Conmovidos aún tras el indecente espectáculo del Congreso a la búlgara del Partido Popular, muchos se preguntan por qué ocurre eso, a santo de qué se forman semejantes circos, estériles y absurdos, pero que tanta expectación levantan. Y no es para menos. La opereta interpretada a una voz durante tres días por la derecha española, a modo de obsequio a sus votantes y a los que no son, es una representación a pequeña escala de la naturaleza misma del sistema de partidos, su código genético, su causa primera y su última consecuencia.

El Partido, que nació como asociación voluntaria de votantes que compartían ciertas opiniones y enfoques sobre las políticas públicas, ha terminado por convertirse en el pilar fundamental de cualquier país democrático. Hay diferencias, claro está. En los Estados Unidos, por ejemplo, los partidos no son tan monolíticos y poderosos como en Europa, pero son igualmente la columna vertebral del sistema y la razón de existir de los políticos, que batallan incansables por controlarlos antes de dar el salto y controlar a toda la sociedad, objetivo único y último de prácticamente todos los políticos del planeta. Alguna excepción hay que, por descontado, no dura mucho en un escenario donde el papel principal consiste quitar al otro para ponerse uno mismo.

Quien quiera mandar, imponernos su parecer y freírnos a leyes tiene que hacerse antes con el dominio sobre un partido, es una condición sine qua non. Y si pierde ese dominio las posibilidades de perder el poder son altas. De ahí que los navajazos más genuinos se den dentro de los partidos, lugar donde el político de raza llega a serlo gracias a que sobrevive a una severísima selección darwiniana. En este caldo de verdades absolutas, lealtades inquebrantables, traiciones al alba y maquiavelismo sin tasa los socialistas siempre se han movido con la mayor de las solturas. Es su ambiente. No por casualidad en los regímenes comunistas el Poder con mayúscula es siempre sinónimo de Partido, con mayúscula también y, por supuesto, único y verdadero.

Es en Cuba, Corea del Norte o la antigua Unión Soviética donde el Partido ha alcanzado su máxima expresión monopolizándolo todo, desde un ambicioso plan quinquenal hasta el telegrama más indescifrable con el que dos disidentes tratan de comunicarse. En Occidente, por el contrario, han aprendido a convivir repartiéndose el pastel del poder entre dos o tres, a lo sumo cuatro o cinco partidos hegemónicos que disponen a placer presentando listas de candidatos cuidadosamente elaboradas en el sancta sanctórum de la sede central. El trayecto que esa lista transformada en papeleta realiza de la sede a la urna –campaña electoral mediante– es, en esencia, lo que nos venden por democracia, es decir, poder del pueblo, que en realidad no pasa de apaño entre políticos dedicados full time al viejo arte de meterse en la vida del prójimo.

Los paletos y Google

No entro en la discusión de si era el candidato idóneo y si había otros candidatos que lo merecían más. Lo que ha sido sorprendente ha sido la reacción de algunas personas del jurado, como el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, Fernando González Urbaneja, que ha asegurado que está decisión denota "cierto paletismo" y considera que había otro candidato más "cercano" como el periodista Manuel Leguineche. No creo, señor Urbaneja, que haya nada más paleto que dar un premio a alguien por ser de aquí. Parece la misma sintonía que inspira conceptos como el de los "campeones nacionales".

Otros miembros, como el presidente de Onda Cero, Javier González Ferrari, refrendó los postulados de Urbaneja: "ya va siendo hora de que un español tenga el Premio Príncipe de Asturias". Hasta llegó a ironizar al renombrar el premio como el de máquina herramienta: "eso es lo que es Google, una máquina herramienta". Uno es presidente de la asociación de periodistas de Madrid y el otro de la tercera radio de España, con suficiene influencia ambos como para echarse a temblar ante sus postulados. Por suerte, fueron una excepción, ya que miembros como Rosa Montero o José Luis Gutiérrez alabaron el galardón. Este último incluso ha publicado un artículo sobre cómo se votó a Google.

Al otro lado de la galaxia, de la que parecen desconectados estos eminentes jurados, Google lanzó ayer dos nuevas herramientas para ser aún más líder en el mercado publicitario online. El primero se trata del actualizado Google Trends, con una versión de análisis de sitios web y que está disponible para cualquier usuario. La herramienta muestra datos de tráfico de sitios web y permite compararlos entre sí. Los datos los saca de varias fuentes, como las cuentas de Google Analytics (eliminando la información que permite identificar al sitio web al que pertenecen), un panel de consumidores, búsquedas en Google y otros más provenientes de terceros.

La otra herramienta se llama Google AdPlanner, una herramienta de planificación publicitaria para profesionales que ayudará a los planificadores de las agencias a identificar los sitios donde se encuentra su público objetivo, cuyo acceso por ahora está limitado a quienes reciban una invitación. Con la penetración que tiene actualmente su programa Google Adwords, la adopción de esta herramienta por las principales agencia de medios y anunciantes será casi inmediata. En el pasado año, Google representó el 28,4% de los ingresos por publicidad online en los EEUU, sólo un 1% menos que la suma del resto de sus competidores juntos: Yahoo, MSN y AOL. Google camina en pos de acaparar todas las fases del proceso publicitario: el análisis a priori, la compra de medios, el soporte, la gestión de los anuncios y el análisis a posteriori.

Es un hecho innegable, y es bueno que sea reconocido, que el buscador que nació en la Universidad de Stanford ha revolucionado y está revolucionando la comunicación humana. Sin embargo, el objetivo que inspiró a sus fundadores, "organizar la información proveniente de todo el mundo y hacerla accesible y útil de forma universal", parece ya desactualizado. En estos momentos, el verbo "controlar" parece estar sustituyendo al de "organizar".

Nuevos tiempos, nuevos pastores

A lo largo del siglo XX hemos vivido el intento de suplantación de la Iglesia por el Estado. Las tareas tradicionalmente atribuibles a la Iglesia por ser la institución en cuyas manos Dios ha delegado parte de su labor de pastoreo fueron objeto del intrusismo "profesional" de los mandatarios y gobernantes.

Por ejemplo, el conocimiento era un don divino y por ello el alumno de las universidades medievales no pagaba por recibirlo. Ahora el Estado asegura una educación gratuita para todos. El matiz es que gratuito ahora significa cobrado anticipadamente vía impuestos. El cuidado de los enfermos, dar cobijo al que no tiene techo, vigilar la moral de los parroquianos… poco a poco esas funciones han sido usurpadas por el Estado que se ha convertido en el objeto de una nueva religión.

Y como sucede en la religión católica, muchos son los llamados pero pocos los elegidos. Sólo que en este caso todos son los llamados a pagar y pocos los elegidos para recibir. Tiene usted que pertenecer a una congregación (o lobby) cercana al poder del nuevo Papa (el gobernante de turno): jóvenes, mujeres, inmigrantes… en una palabra, potenciales votantes. Si es usted mayor de cuarenta, hombre, divorciado y no comulga con ruedas de molino, está usted fuera de juego. Esa es la nueva igualdad.

Pero esta situación ha ido evolucionando con el cambio de siglo. En primer lugar, en lugar de pretender configurarse como una nueva religión "a la antigua", nuestros gobernantes se han convertido en predicadores de película, a la americana. Obsérvense si no los mítines en grandes estadios, los mensajes al más puro estilo Warren Sánchez, el personaje de Les Luthiers. ¿Quién va a un mitin pensando que le van a decir la verdad? ¿Qué director de campaña, redactor de discursos, asesor de comunicación, pone su empeño en otra cosa que no sea la obtención de votos, financiación o ambas cosas? ¿Qué mayor logro que la captura de incautos votantes, a ser posible convencidos del mensaje?

De la misma manera que para un predicador de tres al cuarto, para conservar a los adeptos el mayor tiempo posible se imponen cada vez más conductas sectarias. Y me refiero a la definición amplia: un conjunto de tendencias internas subyacentes en todo grupo humano que gira alrededor de un concepto aglutinante y que tienden a provocar la separación y/o división del grupo "madre" generando subgrupos que tienden a aislarse de su contexto socio-cultural reivindicando la exclusividad de la verdad. Los partidos políticos en el poder cumplen las características definitorias de las sectas de acuerdo con la conclusión de la Jonhson Foundations Winspread Conference Center, reunida en 1985 en Racine (EE.UU.):

  1. La adscripción de personas totalmente dependientes de las ideas de un líder y de las doctrinas del grupo.
  2. Puede presentarse bajo la forma de identidad religiosa, asociación cultural, centro científico o grupo terapéutico.
  3. Utiliza las técnicas de control mental y persuasión coercitiva para que todos los miembros dependan de la dinámica del grupo y pierdan su estructura de pensamiento individual en favor de la idea colectiva y del grupo, creándose muchas veces un fenómeno de epidemia psíquica y un fenómeno de pensamiento colectivo, sin que tenga que ver la personalidad propia del individuo.

En el ámbito de los gobernantes del siglo XXI, cada vez más se prioriza el seguimiento del líder frente al objetivo principal: la política está al servicio del ciudadano, el líder es secundario. Y como sucede en estas religiones de masas, siempre surgen divisiones, nuevos líderes que cuestionan el status quo. Las soluciones pueden ser la escisión o la comunión. O se crea un nuevo partido que opta a imponerse o se integran a los discrepantes. ¿Les suena?

Sin embargo, y contra todo pronóstico, la cosa va a peor, y quienes detentan el poder estatal no solamente actúan como una secta multitudinaria como las descritas, sino que ahora predican doctrinas de autoayuda llevadas a la política. Las recetas de Zapatero para combatir la crisis parecen sacadas del best-seller Aprenda a gobernar mientras espera el ascensor (si no está escrito, alguien debería hacerlo). Las consignas ministeriales se parecen cada vez más a las páginas en las que gurús de pacotilla te enseñan todo tipo de tácticas para lo de siempre: "Diez trucos para acabar con la celulitis en diez minutos", "Como conservar la templanza cuando su jefe le toca las narices" o "Cómo pasar del sedentarismo a correr en cinco pasos". Los argumentos aportados son tan peregrinos como los títulos: diviértete mientras corres, cálmate para no enfadarte, bebe agua para que la piel esté hidratada…

De forma similar, nuestros renovados pastores nos ofrecen soluciones vacías, insultantemente vacías, para solucionar temas serios, y nos llevan a situaciones notoriamente peores a las iniciales. Incluso los candidatos a gobernantes muestran sus habilidades y montan congresos multitudinarios con líderes y disidentes, palabras huecas y tópicos al uso.

¿Por qué siguen saliendo elegidos entre aclamaciones y vítores? Bueno… para eso sirve la manipulación. Por más que parezca que el centro político está superpoblado, en realidad, en el centro no hay nada. Y como la nada no es nada, puede ser cualquier cosa.

Los serviles Reporteros sin Fronteras

Sin embargo, es una ONG que obtiene sus cuatro millones de euros anuales de presupuesto principalmente de las arcas del Estado francés y, sobre todo, de la Unión Europea, lo cual debería hacernos dudar de su imparcialidad. Y, efectivamente, empieza a haber razones de peso para desconfiar.

La primera de ellas es su índice de libertad de prensa. RSF no publica la metodología por la que obtiene su índice numérico ni las razones concretas por las que unos países están mejor situados que otros. Pues bien, resulta que los catorce países mejor situados son todos europeos; de los 35 primeros, 25 son europeos. Canadá, país donde Mark Steyn y la revista Maclean’s se enfrentan a sanciones por "herir los sentimientos", está en el puesto número 18 mientras Estados Unidos, donde ser condenado por decir o escribir las mayores barbaridades es prácticamente imposible, obtiene un mediocre puesto 48. Incluso España, con sus CAC, sus juicios contra la libertad de expresión y sus amenazas terroristas contra periodistas, está mejor colocada que el gigante norteamericano.

No obstante, un caso reciente pone en tela de juicio los aciertos de esta organización en lo referente a internet. Se trata del caso Al Dura. Supongo que todos ustedes recuerdan las imágenes, emitidas primero por la televisión pública francesa France 2 y luego reproducidas una y otra vez por todo el mundo, del padre y el niño palestinos atrapados por el fuego cruzado entre israelíes y palestinos. La voz de Charles Enderlin, periodista de France 2, explicaba que ambos fueron "objetivo" de los israelíes (es decir, que fue algo deliberado). Las imágenes fueron ampliamente utilizadas por la propaganda propalestina, que calló cuando se empezó a denunciar que por las posiciones de los soldados israelíes y los terroristas palestinos, sólo podían habían muerto por disparos de estos últimos.

Pero hubo más. Las imágenes emitidas por France 2 y distribuidas al resto de televisiones eran sólo una fracción de 50 segundos de la media hora que se grabó de aquel incidente. Pese a las negativas de la cadena a facilitar la grabación completa, las imágenes de otros cámaras no hicieron sino incrementar las dudas sobre la autenticidad del incidente, como puede verse en los documentales de Pallywood. Los responsables de la televisión estatal francesa demandaron entonces al blogger Philippe Karsenty por haber difamado al periodista responsable de la información y a la misma cadena al afirmar que había sido un montaje. Los tribunales le dieron la razón a los liberticidas, pero Karsenty no se amilanó y recurrió el fallo. Ahora, una instancia superior, sin entrar en quién tiene razón sobre los hechos, ha dictaminado que hay indicios suficientes como para que Karsenty tenga todo el derecho del mundo a opinar que France 2 mintió sobre el caso Al Dura.

El caso es que los periodistas franceses han publicado un manifiesto de apoyo a Charles Enderin y France 2 en Le Nouvel Observateur. ¿Adivinan quién está entre los firmantes? Pues el fundador y secretario general de Reporteros sin Fronteras, Robert Ménard. Tenemos una cadena propiedad del Estado demandando a un blogger por haber expresado una opinión, un claro abuso de poder y una forma de intimidación contraria a la libertad de expresión que RSF dice defender. Karsenty es, a todos los efectos, un ciberdisidente puro. Pero claro, es que el Estado francés es uno de los que paga las facturas. Y por ahí no pasamos.

El PP ante el desafío nuclear

El encarecimiento del petróleo y de las materias primas hace acuciante reformar en profundidad el ya de por sí debilitado mercado energético nacional. En este sentido, la única solución posible a día de hoy consiste en impulsar la construcción de nuevas plantas nucleares, con el objetivo de proporcionar un sistema eléctrico estable y suficiente para responder al aumento de la demanda energética futura.

La dependencia energética española del exterior asciende a más del 80 por ciento, y el consumo de electricidad nacional se duplicará entre 2008 y 2030, según los expertos. España se enfrenta, pues, a un reto sustancial. Y las decisiones políticas que se tomen hoy al respecto determinarán, en gran medida, el éxito o fracaso del sistema energético español a corto y medio plazo, con las implicaciones que ello conlleva en términos de competitividad empresarial, desarrollo económico y estabilidad de precios.

En esta materia el PSOE siempre ha sido muy claro aunque, no por ello, menos erróneo. El actual Gobierno apuesta por suprimir paulatinamente la generación de energía nuclear en España, tal y como recoge su último programa electoral. La solución socialista radica en fomentar de un modo totalmente irracional y utópico la generación eléctrica a través de las energías renovables. Por desgracia, las fuentes limpias, tales como la eólica o la solar, están todavía a años luz de la eficiencia energética que aporta la nuclear, tanto en términos económicos (es la energía más barata) como medioambientales (no emite CO2).

Además, es la fuente de generación eléctrica más estable, puesto que no depende de las condiciones atmosféricas. Al mismo tiempo, la materia prima de la que depende tiene un peso muy pequeño en los costes de producción. Es decir, su precio final es prácticamente independiente del encarecimiento o abaratamiento que experimente el uranio.

Pese a ello, el PP aboga simplemente por su mantenimiento, eludiendo así la necesidad de impulsar la generación nuclear nacional, tal y como ya han decidido otros países desarrollados como Finlandia, Gran Bretaña o Italia, por citar sólo algunos ejemplos. De hecho, el ministro de Industria, Miguel Sebastián, ve con buenos ojos la implantación de nuevas plantas en España. El debate nuclear se está produciendo, pues, en el seno del propio Gobierno entre quienes mantienen la ilusoria creencia de que las fuentes renovables son, hoy por hoy, capaces de solventar el déficit energético español y los que son conscientes de que esa posición es una fantasía.

Y mientras, el PP sigue en babia. Los populares abrazan con fuerza las tesis ecomarxistas del cambio climático pregonado por Al Gore y su recua de fanáticos verdes. La oposición política imita al PSOE en esta materia, al igual que en otras muchas, apostando por un seguidismo absurdo e irracional, en un esfuerzo denodado por mantenerse dentro del discurso políticamente correcto. Los populares se enorgullecen de ser férreos defensores de Kioto y del denominado "desarrollo sostenible".

¿Nuclear? No, gracias. La ponencia económica presentada en el Congreso nacional del PP no deja lugar a dudas: "Es necesario consensuar una posición común de todas las fuerzas políticas y sociales sobre la conveniencia de mantener la energía nuclear". Ojo, sólo mantener. Ni una palabra sobre la construcción de nuevas plantas, pese a la gravedad de la situación.

¿Qué pasará cuando las potencias económicas rechacen Kioto para luchar contra el supuesto cambio climático? ¿Y cuándo en lugar del tan temido calentamiento global se demuestre que, en realidad, la Tierra se está enfriando o que el aumento de temperatura no es tan grave como se nos ha pretendido hacer creer? ¿Y cuándo el consumo de luz en 2030 sea mucho más caro e ineficiente para ciudadanos y empresas? Llegados a ese punto, el PP no podrá alegar, en ningún caso, "os lo advertí". No hay oposición.