Ir al contenido principal

Las y los idiotas

Que una o un particular quiere comprárselo es problema de quien decide utilizar su dinero así. Lo mismo si se trata de una empresa, tras la correspondiente decisión de la directiva o el directivo correspondiente.

Pero la cosa cambia cuando quien compra el programa informático es una administración pública. Y más si se tiene en cuenta que cada licencia de la herramienta en cuestión cuesta 1.950 más un mantenimiento anual de otros 320 (hay rebajas en caso de comprar varias de golpe). Pues ya ha habido quien ha decido malgastar el dinero de las y los contribuyentes en algo destinado a ser políticamente correcto e incorrecto lingüísticamente. Las y los responsables del Ayuntamiento de Getafe, puede que aconsejados por alguna funcionaria o algún funcionario, han decidido que dicha corporación municipal adquiera la aplicación en cuestión.

Las y los habitantes de la localidad madrileña no sólo van a tener que aguantar como los textos escritos por las y los funcionarios del Ayuntamiento, o por las o los altos cargos municipales, sean tan engorrosos como difíciles de leer. También tendrán que sufragar el feminismo irracional (no he encontrado a mujer u hombre alguna o alguno capaz de argumentar racionalmente que este ataque al idioma propicie la igualdad entre las personas) de sus políticas y políticos. El dinero con el que estas y estos idiotas metidos en la cosa pública van a pagar el programa ha salido de las y los contribuyentes.

Este tipo de absurdo no es nuevo. El autor (que no autora) del presente artículo todavía recuerda un cartel en un departamento de la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense de Madrid: "Todas y todos las alumnas y alumnos y profesoras y profesores están invitadas e invitados a la reunión". La diferencia con el asunto (o la cuestión, no vaya alguna o alguno a acusarme de sexista por utilizar una palabra terminada en o existiendo otra que lo hace en a y que podría emplear de igual manera) de Getafe radica en que la chica o el chico que escribió aquello lo hizo ella o él solita o solito y sin ayuda de un carísimo programa pagado con los impuestos de las españolas y los españoles.

Aquellas y aquellos que quieran caer en la estupidez de escribir o hablar como está redactado este artículo están en su perfecto derecho de hacerlo. Lo que en ningún caso resulta legítimo es imponerlo desde la Administración y gastar el dinero de las y los ciudadanos en ello. Eso sí, tras escribir este texto comprendo que las funcionarias y funcionarios necesiten una ayuda para hacerlo; resulta agotador redactar así de mal.

Democracia interna en los partidos políticos

La renovación de ideas y personas es imposible en los partidos políticos si su funcionamiento interno no es democrático. En España, los estatutos de los partidos recogen formalmente la democracia interna pero, en la práctica, sus fórmulas de validación de nuevas candidaturas y de participación impiden que los militantes voten libremente los miembros de su comité de dirección, que sólo buscan la perpetuación de cargos.

La ausencia de elección democrática por parte de los afiliados de un partido en cada circunscripción local, regional y nacional de los aspirantes a los diversos puestos provoca que accedan a las candidaturas personalidades menores, que sólo siguen el guión marcado por el comité que los ha colocado y son incapaces de defender un discurso propio.

Ante la carencia de selección entre diferentes propuestas que compitan por captar el voto directo, libre y secreto de los afiliados, se perpetúa el pensamiento único y se dificulta la renovación ideológica dentro de las organizaciones.

Si además se aplican medidas disciplinarias a las corrientes internas no alineadas con el discurso de la dirección, se margina a los librepensadores y no se aplica la limitación de mandatos dentro de los partidos se impide el acceso al ámbito político de profesionales, ajenos o no al régimen imperante, que logren introducir nuevas ideas y ayuden con mayores bríos a la evolución sociocultural de cada nación.

A las anteriores carencias, habría que sumar la necesidad de selección previa, mediante los votos de los militantes, de los candidatos oficiales que deben representar al partido en cada convocatoria electoral, de modo que el elegido resultase de una discusión pública sobre su capacidad de liderazgo, preparación, ideas y valores, así como de la concreción de sus propuestas de solución y defensa de los intereses de los ciudadanos.

Es decir, como mínimo, se echa en falta la instauración de procesos verdaderamente democráticos, como las primarias y los caucus que llevan a cabo con total transparencia democrática el Partido Republicano y el Partido Demócrata en los Estados Unidos. Allí, los diversos candidatos van enfrentando su discurso estado por estado y, expuestos al análisis pormenorizado de los medios de comunicación, van recibiendo apoyos para alcanzar un número máximo de compromisarios que les permita liderar su partido para concurrir a las elecciones presidenciales.

Si observamos el artículo 6 de la Constitución, pese a que se explicita que "su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos", el cainismo nacional y la falta de apego "real" a la filosofía de la libertad, presentes en la mayoría de dirigentes políticos, boicotean cualquier candidatura opcional, interponiendo trabas estatutarias, como la consecución de un alto número de compromisarios como avales, a modo de barrera que impida la mínima disensión dentro del partido.

Actualmente, los partidos actúan de forma endogámica y huyen de la renovación interna, evitando preguntar "directamente" cuál es la voluntad de los militantes acerca de ideas y proyectos que generen alternativas al régimen político.

En mi modesta opinión, dado que aportan financiación y constituyen los recursos humanos de la organización, deben ser los afiliados y no las castas directivas los que decidan quiénes deben ser promovidos dentro de la organización interna y, en las diferentes elecciones, quiénes deben ser candidatos. Sólo extendiendo la democracia por las principales instituciones de la sociedad se logrará alzar a las personas más capaces a posiciones que impulsen nuestro país hacia mayores cotas de prosperidad, conforme a los principios de la Constitución Española de 1978.

Por ello, si queremos un mejor comportamiento de los partidos políticos, es preciso exigir la obligatoriedad constitucional de democracia interna "efectiva" y aplicar el voto "libre, igual, directo y secreto" a todas sus elecciones de cargos directivos y de candidatos. Y, de modo equivalente, para favorecer la renovación institucional, debería exigirse lo mismo en los sindicatos, en las patronales, en las universidades y en las principales instituciones de la nación que reciban fondos públicos.

Probablemente, sea requisito imprescindible el concurso de notarios públicos para que proporcionen "fe pública" y validen la limpieza de cada proceso de democracia interna a lo largo y ancho de todas las instituciones en España. Y, sin duda, una nueva redacción del artículo 6 debe intentar explicitar con mayor detalle lo anterior, como requisito fundamental previo para concurrir a las elecciones a cargos públicos. A modo de esbozo inicial y para su posterior discusión:

Artículo 6 (propuesta)

  1. Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley.
  2. La estructura interna y el funcionamiento de los partidos políticos deberán ser democráticos. Se instaurará el voto libre, igual, directo y secreto entre los afiliados, validado por un notario público, para seleccionar a los miembros de los comités de dirección y, también, para elegir los candidatos a las diferentes elecciones. En los procesos de democracia interna deberá ser aceptada cualquier candidatura que acredite ante notario público la recepción de firmas de, al menos, un cinco por ciento de los afiliados.
  3. Los actos, fines y programas de los partidos políticos deberán reconocer y respetar los derechos fundamentales y las libertades públicas establecidas por la Constitución.
  4. La financiación de los partidos políticos deberá ser transparente. Las aportaciones privadas que contribuyan a su financiación serán desgravables en su integridad y, deberán ser fielmente reflejadas en cuentas contables. Anualmente, la financiación será auditada por el Tribunal de Cuentas y, publicada para conocimiento de los ciudadanos.
  5. Los partidos, asociaciones y agrupaciones de carácter político que incumplan alguno de los preceptos establecidos por este artículo serán ilegales y no podrán constituirse. Los que lo hicieren, una vez constituidos, deberán ser disueltos judicialmente por el procedimiento dispuesto en una ley orgánica.

Como habrán comprobado, la anterior propuesta incide sobre algunas fisuras normativas y aboga por un artículo 6 y por una redacción de la ley de partidos que garanticen de modo eficiente la democracia interna, la financiación transparente y la sujeción a la Constitución de los actos, fines y programas de los partidos políticos como condición previa para que puedan participar en los procesos electorales.

Los gobiernos crearán 100 millones de pobres

La especulación, a diferencia de lo que cree la radio de Prisa, no es una causa en sí misma, sino el efecto, la consecuencia. Uno de estos biocombustibles es el etanol, el cual proviene básicamente del maíz, la soja y caña de azúcar. Estas tres materias primas, según The Economist y a junio del 2007, son las que más han subido. Más incluso que los metales.

Fíjese en estos datos. La cantidad de maíz cultivado para la producción de etanol en Estados Unidos se triplicó desde 2001 a 2006. Estados como Dakota del Sur o Iowa ya dedican el 50% de su producción de maíz al etanol. Este mismo país se ha propuesto multiplicar por doce la producción de biocombustible hasta el 2022, lo que supone un sacrificio de recursos desorbitado. En Brasil, otro gran productor mundial de etanol, la soja ya ocupa un territorio mayor que cualquier otro cultivo, más de un 20% de todo el área empleada en la agricultura, lo que ha causado una deforestación de 21 millones de hectáreas.

China ha pasado de ser un exportador de soja y maíz a ser un importador. ¿Es que la oferta de alimentos no cubre la demanda? No, China es el segundo productor del mundo de alimentos. La economía alimenticia china es totalmente sostenible gracias a la cadena de privatizaciones que ha ido realizando el Gobierno. Lo curioso es que China usa casi el 50% del maíz para uso industrial, es decir, para la fabricación de etanol, sector en el que ocupa una de las primeras posiciones en el mundo. No sólo eso, sino que el Gobierno chino pretende seguir aumentando la producción hasta 2010. Ante estos datos, la conclusión tendría que ser que los biocombustibles son muy rentables. Pues resulta que no, que su producción es muy costosa. ¿Es que empresas, productores y especuladores se han vuelto locos? Si no es rentable, ¿de dónde sale el dinero? De las subvenciones de los gobiernos, que a la vez se nutren de nuestros impuestos.

Uno de los países que más subvenciones otorga a este tipo de energía es Estados Unidos, hasta el punto que hay barcos europeos que cruzan todo el Atlántico cargados de biodiesel para hacer allí una mezcla ecológica, que cumpla los requisitos norteamericanos para subvencionar su exportación, cobrar, volver aquí otra vez, volver a cobrar otra subvención y venderlo después.

Las consecuencias son obvias. Si los gobiernos del mundo se dedican a incentivar la energía ecológica a expensas de los alimentos, la consecuencia inevitable es que el maíz, la soja y la caña de azúcar, como alimentos, aumentarán de precio (porque disminuye su oferta) en toda su estructura productiva ya que éste, está menos subvencionado que el mismo cereal usado para combustible. Esto a la vez crea un mercado irreal, ficticio. Sólo en el año 2007 y en Estados Unidos, la industria del biodiesel desvió 4.000 millones de dólares y más de 20.000 empleos a este sector energético según la National Biodiesel Board. Las subvenciones del Gobierno han alterado el mercado hasta tal punto que es más rentable producir gasolina que alimentos.

Los gobiernos occidentales, con su enorme hipocresía, están matando de hambre a la gente y empobreciéndonos a todos. Encima, lo han nutrido todo con nuestros impuestos, lo que ha permitido hacer ricas a empresas que no sirven a nuestros designios sino a los del Gobierno. Cree como los periodistas de la SER, que tiene sentido esperar que los políticos sean los que arreglen esta calamidad cuando están siendo ellos los causantes.

La ética de la prostitución

Si algo caracteriza a los políticos es su hipocresía, su mezquindad, su nula capacidad intelectual y, sobre todo, el absoluto desprecio que tienen a la libertad de las personas. Así, los cráneos privilegiados del Ayuntamiento de Madrid (véase Gallardón y Ana Botella) han tenido la brillantísima idea de empapelar todas las estaciones de metro con una campaña publicitaria en contra de la prostitución que nos dice lo siguiente:

Tú dinero hace mucho daño. Porque tú pagas, existe la prostitución.

Todo ello bajo una imagen que muestra un prostíbulo de carretera con el nombre “Club Tráfico de armas” en un caso y “Club Explotación de Mujeres” en otro. En la radio se pueden escuchar cuñas como la siguiente:

Soy un billete de 50 euros, y he visto muchas cosas… mi dueño es un proxeneta, y ahora estoy con muchos compañeros, porque nos van a cambiar por un kalashnikov… Tu dinero hace mucho daño. Porque tú pagas existe la prostitución.

La idea es culpabilizar al cliente insistiendo que su dinero es la causa de la explotación de la mujer y el tráfico de armas. Además de derrochar demagogia, es una memez, qué duda cabe.

Veamos. Si se tuviera que resumir todo el liberalismo en una sola idea ésta seria que cada ser humano es propietario absoluto de sí mismo. Esto significa que cada persona debe ser la única que tome decisiones sobre su vida y sus propiedades, entre ellas su cuerpo.

Las personas, por tanto, pueden mantener relaciones sexuales con quien consideren oportuno siempre que las dos partes estén de acuerdo. Una prostituta es simplemente una persona que intercambia voluntariamente servicios sexuales a cambio de dinero. La palabra clave es “voluntariamente”, es decir, que se cumple lo siguiente:

  1. La cooperación se basa en el contrato, en donde cada parte le entrega voluntariamente una cosa a alguien.
  2. Se basa en la simetría porque las dos personas mantienen una posición de igualdad. No hay niveles ni subordinación.
  3. Cada uno de los participantes persigue sus propios fines.

El tercer punto es importante porque algunos nos intentan convencer de la necesidad de la ilegalización con el argumento de que la prostituta realmente no quiere hacer ese trabajo y está explotada.

Pero la verdad es que la relación entre prostituta y cliente se establece porque ambos creen subjetivamente que saldrán beneficiados con el intercambio. Un intercambio es económicamente posible solamente entre personas cuyas valoraciones de los bienes y de los medios de intercambio difieren en direcciones opuestas. Cuando existe una desigualdad en las valoraciones subjetivas. Cada uno valora el bien que va a adquirir en mayor grado que el bien que ya posee. Por lo tanto, las dos partes ganan porque, de lo contrario, el acuerdo no tendría sentido y no se efectuaría.

La prostituta, como todos nosotros, ejerce la función empresarial. Persigue un fin que ha descubierto que subjetivamentees importante para ella e intenta encontrar el medio que subjetivamente cree más adecuado para lograr ese fin. Y simultáneamente renuncia a otros fines y medios que considera menos importantes según su propia escala valorativa de fines. (Es importante señalar el carácter esencialmente subjetivo que tienen los fines, medios y costes.) Ha valorado los pros y los contras de las distintas opciones que se le presentan y se ha decantado por la más atractiva (económicamente o por otros motivos). ¿Por qué no se merece entonces los mismos derechos que las demás profesiones?

Los servicios que presta la prostituta pueden ser a cambio de dinero y/o de otros bienes y servicios. A muchos lo que realmente les molesta es que haya dinero de por medio. Pero, ¿por qué la legitimidad de un acuerdo va a variar dependiendo de si se efectúa con o sin dinero?

Si el intercambio (practicar sexo a cambio de dinero) no viola los derechos de nadie, ¿con qué derecho alguien puede inmiscuirse y prohibir un acuerdo voluntario y libre entre dos personas?

Ninguna opción moral concreta justifica la prohibición y la ilegalización de la prostitución. En este sentido, la posibilidad de prostituirse es un derecho humano.La prostituta tiene todo el derecho de explotar su cuerpo como quiera.

Un aviso para navegantes, es decir, moralistas, feministas y demás liberticidas: que sea un derecho no quiere decir que se tenga que ejercer. En ningún momento estoy recomendando a la gente que se prostituya. Simplemente estoy diciendo que es una decisión estrictamente personal que no incumbe a terceros.

Una prostituta no es ninguna víctima. Lo es cuando el Estado ilegaliza la prostitución y la deja sin cobertura ni derechos legales. Y de esto precisamente hablaremos en un próximo comentario.

El espacio vital

Su situación de privilegio y ese amor a la vida que le quemaba le llevaron a conocer a muchas de las personas más relevantes del siglo pasado. Entre ellas topó, en un viaje a la India, con Karl Haushofer. Le arroga, por error, la acuñación del término Lebensraum; “espacio vital”, en nuestro idioma.

Ludwig von Mises comienza su obra sobre el nacional socialismo “Gobierno omnipotente” diciendo que “El elemento esencial del partido Nacional Socialista de los Trabajadores es la conquista del Lebensraum para los alemanes, es decir, a un territorio tan largo y rico en recursos naturales que les permitiese vivir en autosuficiencia con un nivel no menor que el de cualquier otra nación”. Es más, “lo que caracteriza a los Nazis es su especial tipo de nacionalismo, su deseo de un Lebensraum”.

El Lebensraum es axial en el nacional socialismo. Hoy prácticamente nadie diría de sí mismo que es nacional socialista, pero la concepción del “espacio vital” tiene muchos elementos que son dogma de fe para innumerables personas que, por otro lado, y esto es lo sorprendente, tienen de sí misma la imagen de tener ideas avanzadas. Hacia dónde avanzan o retroceden esas ideas es algo que parecen no comprender del todo.

Por un lado está la sobrevaloración de los recursos naturales. Evo Morales, líder racista (indigenista prefieren llamarle algunos) y socialista basa su programa en el control sobre los recursos naturales. No entiende, ni él ni la pléyade de hombres y mujeres “de progreso” que el valor de esos bienes sin transformar es muy poco a no ser que se pongan al servicio de procesos productivos complejos y muy capitalistas, propios de las sociedades libres que sincera y abiertamente desprecian.

Esa atención desmedida por el medio natural no es ajena a que fuera el socialismo alemán el primero en abrazar filosófica y políticamente el ecologismo. Ya en 1933 Alemania aprobó una Ley de Protección de los Animales. Sin desmerecer lo positivo del buen cuidado de los animales, esta actitud hacia la naturaleza, con una cierta idea de subordinación del hombre, encaja bien con la ética nacional socialista.

Pero, volviendo al espacio vital, el problema que intenta resolver, el del abastecimiento de la población, hay un camino indirecto, sutil y maravilloso, que es el alma y el cuerpo de la civilización, y que poco tiene que ver con esa apropiación torpe y brutal del terreno. Se trata, sí, del comercio. La Alemania actual podría no producir un solo gramo de comida y no por ello quedaría hambrienta. Produce muchas otras cosas de enorme valor con las que puede comprar, en el mercado, toda la comida o todos los recursos primarios que necesite.

Ah, pero eso es manchesterismo, al parecer la quintaesencia de todos los males del universo. Así nos fue en el XX.

¿Hacia la nacionalización de la banca?

Si hasta diciembre la Fed sólo extendía el crédito contra activos bancarios de calidad (como letras del Tesoro), desde entonces lo está prestando contra casi cualquier basura que los bancos le presenten (por ejemplo, hipotecas subprime que ni siquiera cotizan en el mercado). Por supuesto, este programa de expansión crediticia masiva tiene una consecuencia muy clara: el envilecimiento del dólar y la consecuente inflación de los precios.

¿Meterían dinero en un banco que prestara a cualquier persona, incluso a morosos recurrentes y a inversores sin solvencia alguna? Probablemente no. Todo el mundo puede entender que ese banco estaría abocado a la quiebra. Lo mismo le sucede a la Reserva Federal, cuyos activos han sufrido un enorme deterioro desde agosto de 2007, cuando estalló oficialmente la crisis financiera.

Éste es el motivo por el que la Fed, según el WSJ, tiene pensado pedir al Tesoro que emita deuda en su propio beneficio. Sí, es una subvención encubierta que recapitalizaría al banco central y, a través de él, a los bancos comerciales. Ayer mismo, el Banco de Inglaterra adoptó una medida similar: prometió canjear durante tres años sus letras del Tesoro (activos de calidad) por las hipotecas (basura) europeas de los bancos comerciales. O sea, que se comerá durante ese tiempo la deuda de mala calidad de los bancos británicos.

Así las cosas, uno sólo puede sorprenderse de que la mayoría de la profesión económica siga saludando un proceso que avanza indefectiblemente hacia la nacionalización completa del sistema bancario. Los canjes de deuda entre los bancos centrales y los comerciales son, de momento, de carácter temporal. ¿Pero es que acaso no se vislumbra en el horizonte la perennidad? De hecho, mucho me temo que, cuando la crisis se recrudezca, la nacionalización recibirá la bendición tanto de los socialistas como de los liberales de opereta que pueblan las universidades.

Al fin y al cabo, los socialistas ya se han volcado en criticar las intervenciones de la Reserva Federal sobre la sabe de que se van a socializar las pérdidas pero no los beneficios. Sin duda, están en lo cierto; y, por cierto, aquí reside la razón de que se creara la Fed: había que disponer de un prestamista de última instancia que rescatase a los bancos privados cuando éstos se desmadraran.

Ahora bien, la consigna socialista de "beneficios privados y pérdidas públicas" no aboga por que, como defendemos los liberales, los bancos sean responsables de sus obligaciones contractuales y, llegado el caso, quiebren, sino por que tanto sus pérdidas como sus ganancias sean públicas.

Hace dos semanas, Ulrich Beck escribía esto en El País:

Muchos problemas no se pueden resolver sin una acción colectiva en la que participen muchos países y grupos. Ni la más liberal de todas las economías funciona sin coordenadas macroeconómicas.

Pero que nadie piense que estas coordenadas supuestamente estabilizadoras (pero que en realidad sólo terminarán por emponzoñar la economía) les saldrán gratis a los individuos. El propio Beck recuerda que no resulta permisible que en los años de bonanza los banqueros y especuladores acumulen las ganancias y en los de vacas sea el Estado quien les saque las castañas del fuego:

Al Estado sólo le queda hacer por el interés común lo que siempre le reprocharon quienes ahora lo reclaman: poner fin al fracaso del mercado mediante una regulación supranacional.

El Gobierno, pobrecito, no tiene otra salida que salvarnos de la bancarrota. Si pudiera hablar, diría, como el Franco de Vizcaíno Casas: "No se os puede dejar solos".

Sin embargo, tampoco espero que los liberales de boquilla (los monetaristas, por ejemplo), que se pasan el día diciendo que creen en el libre mercado… supervisado por un banco central, se opongan a la nacionalización de la banca. Al fin y al cabo, existe un paso muy pequeño entre pedir que el dinero sea un monopolio público y pedir que lo sea también el crédito (sobre todo, cuando también favorecen que los bancos centrales manipulen los tipos de interés para expandir o restringir el crédito).

Esa gansada teórica suya de que la estabilidad bancaria es un "bien público" que sólo un supervisor puede manejar les abocará a clamar por la nacionalización de la deuda basura de los bancos, así como la de las propias entidades de crédito. ¿O es que acaso no han aplaudido casi sin discrepancia alguna la nacionalización del Northern Rock y de Bear Stearns? (Y sí, hablo de nacionalización, ya que la Fed es la encargada de gestionar y en su caso liquidar los activos de este último).

La conclusión lógica del monetarismo, de su adoración por el dinero fiduciario público y los bancos centrales monopolísticos, es el sometimiento total de la inversión y del crédito al Estado, esto es, el socialismo. Si los bancos centrales tienen que proteger a la banca, deberán regularla para que no cometa excesos; y si aun así los comete, deberán abortar, dirigir o racionalizar sus inversiones.

Puede que por ahora la idea de nacionalizar la banca suene a un catastrofismo sin fundamento. Sin embargo, economistas muy destacados han comenzado a reclamarla sin tapujos. Véase, por ejemplo, Nouriel Roubini, el gurú de la teoría de la contracción crediticia en EEUU, un tipo que, por lo general, realiza análisis muy correctos, sensatos y cabales:

Sólo una actuación mucho más radical del Gobierno podrá limitar el alcance del colapso financiero (…) Este plan incluye la nacionalización efectiva de las hipotecas, la nacionalización de FannieMae y Freddie Mac y el cierre o la nacionalización de los bancos y de otras instituciones financieras significativas que van a quebrar durante la actual crisis financiera (si bien se las puede volver a privatizar cuando hayan sido restructuradas).

El camino hacia la nacionalización de la banca está siendo adoquinado poco a poco desde los ambientes políticos y académicos. Se trata del ataque definitivo a nuestra libertad y de la garantía de una miseria económica estructural.

El verdadero bloqueo de Cuba

Dejemos de lado, por el momento, el hecho de que gracias a la destrucción del libre mercado, la propiedad privada y, con ellos, la prosperidad, para un cubano medio adquirir un ordenador supone un esfuerzo similar a comprarse una casa en España en el cenit de la burbuja. Obviemos el hecho de que, pese a todo, algunos cubanos ya tenían ordenador, obtenido al margen del régimen. ¿Qué podrán hacer con él cuando lo tengan? Desde luego, conectarse a internet, no. Al menos, no a la red universal a la que todos nosotros accedemos. Si quieren cumplir la ley, claro.

Los cubanos, en principio, no pueden acceder a internet, sino a una intranet controlada por el Gobierno en la que pueden enviarse correos electrónicos, leer el Granma y poco más. Sin embargo, el férreo control sobre la información ejercido por la dictadura se va resquebrajando poco a poco. La gente se intercambia información por medio de pendrives. Además, existen conexiones ilegales a la internet de verdad vía satélite. Los pocos que tienen permiso del Gobierno para acceder a la red, aun con cierta censura, a menudo venden su usuario y contraseña para que otros los usen fuera de su horario laboral. Noticias, música y películas circulan por un mercado negro de la información.

Evidentemente, estos accesos no pueden compararse con una conexión a internet como la que disfrutamos usted y yo. Yoani Sánchez, recientemente galardonada con el premio Ortega y Gasset por su blog Generación Y, escribe en su casa, copia sus textos a una memoria USB y los sube al blog en los pocos minutos en que puede conectarse cada día. Su blog, en el que critica constantemente al régimen empleando ejemplos cotidianos, es el más leído de Cuba, pese a que oficialmente ya no se pueda acceder a él por medio de las conexiones "oficiales", que evidentemente pueden sortearse con algunos conocimientos técnicos. Eso, y la distribución vía pendrives, claro.

En esta lucha desigual entre un Estado omnipotente y censor y todo un movimiento digital que lucha por la libertad de información existe un héroe, Guillermo Fariñas, que estuvo cuatro meses de huelga de hambre para reclamar al Gobierno cubano, sin éxito, la libertad de acceder a internet. El suyo fue un sacrificio no sólo por el pueblo cubano, sino por todos los internautas del planeta, cuya vida es más pobre por el hecho de no poder contar con la voz de los cubanos en esa conversación global que es la red de redes. Este jueves 17, a las 15:30, ustedes y yo podremos charlar con él. Evidentemente, no estará en su casa, ni en ningún otro lugar donde los tiranos pudieran impedirle hablar con nosotros. Eso sí, la culpa de que tenga que esconderse, ya lo saben, es del "bloqueo".

Cuarto Trimestre 2007

El último trimestre de 2007 ha mostrado que lo que parecía una crisis financiera se materializa en la economía real a través de una seria restricción del crédito pese a las rebajas de tipos de interés de la Reserva Federal. Las autoridades políticas, a la vista del fracaso de los rescates de los bancos centrales. preparan planes más ambiciosos e intervencionistas. No lograrán solucionar una crisis que será más larga a intensa que las correcciones que han tenido lugar en las últimas décadas.   


Descargar aquí

El error monetarista en torno a la Gran Depresión

Es bien sabido que los monetaristas consideran que la Gran Depresión se produjo como consecuencia de la negligente actitud de la Reserva Federal para expandir el crédito en la economía. La Fed no quiso evitar las quiebras bancarias proporcionando tanta liquidez como fuera necesaria para mantenerlos con vida, lo que dio lugar una espiral deflacionista que asoló la economía durante una década.

En el segundo boletín del Observatorio de Coyuntura Económica analizamos cómo Bernanke, un convencido antideflacionista que se cree a pies juntillas las hipótesis de Friedman y Schwartz, pretende evitar que el error de la Gran Depresión vuelva a suceder en EEUU inflando tanto el crédito como sea necesario.

Los monetaristas, sin embargo, parecen ignorar que los bancos centrales no tienen un poder absoluto para expandir el crédito en la economía. La Fed no inyecta capital en los bancos, sólo descuenta los activos bancarios y si los bancos no tienen activos que puedan ser descontados, el banco central no puede expandir el crédito. Punto final.

En el boletín, de hecho, analizamos cómo las reducciones de tipos de interés de intervención de la Fed se han traducido, cada vez, en una menor rebaja de los tipos de interés de mercado. Los bancos siguen sin confiar entre ellos porque en su mayoría sólo poseen activos basura (por ejemplo, hipotecas subprime) que o ya han entrado o van a entrar en impago en el medio plazo. Por consiguiente, los bancos ni pueden utilizar sus activos como colateral en sus operaciones de financiación en el mercado ni se sienten capacitados para seguir prestando dinero a los inversores cuando lo necesitan para consolidar los impagos: los recortes de tipos de la Fed no se están traduciendo en una reactivación del crédito hacia los sectores productivos de la economía.

Como también analizamos en el boletín, el nuevo crédito no está afluyendo hacia las familias y las empresas, sino que los bancos deciden o bien atesorarlo para contingencias futuras, o bien adquirir materias primas o bien invertir en letras del tesoro. De hecho, nunca antes en la historia de EEUU la diferencia relativa entre el rendimiento de las letras del tesoro y el Libor ha sido tan elevada. La razón es simple: los inversores no confían en los pasivos bancarios (depósitos) pero sí en lo pasivos estatales (letras del tesoro), por lo que prefieren obtener un rendimiento mucho menor con tal de reducir el riesgo de impago.

A partir del crack del 29, la mayoría de activos de los bancos se convirtieron como ahora en activos basura. En aquel momento, la causa fue la liquidación de los préstamos a brokers para adquirir acciones a precios inflados (muchas de ellas tenían PER 70) y sobre todo la quiebra del CreditAnstalt austriaco (que dejó sin valor todos los créditos americanos contra la economía alemana); hoy la causa se encuentra en la liquidación de los préstamos para adquirir inmuebles con valores artificialmente elevados.

En estas circunstancias, por mucho que relaje sus estándares el Banco Central, no logrará reemprender la expansión crediticia. Como explica el gran Melchior Palyi en su magnum opus The Twilight of Gold: "Los monetaristas asumen que siempre existe gente solvente dispuesta a endeudarse. ¿Pero es cierto que siempre existen deudores elegibles? ¿Y qué sucede si los bancos y los potenciales deudores utilizan el nuevo crédito para amortizar sus deudas o para mejorar su posición líquida en lugar de para invertir y gastar? Esto es precisamente lo que sucedió durante la Gran Depresión."

El error monetarista consiste en estudiar los fenómenos monetarios únicamente desde el lado del pasivo bancario. Su única preocupación es la cantidad del pasivo dinerario, sin que nunca se hayan planteado la calidad de los activos que respaldan y contra los que se han emitido esos pasivos. Sin embargo, unos malos activos limitan la posibilidad de descontarlos y de prestar contra ellos; como recuerda Palyi, "la teoría cuantitativa del dinero supone una simplificación enorme (…) la cantidad de dinero es el resultado y no la causa del estado de la economía y una expansión artificial del crédito por parte del banco central durante una depresión no significa que la sociedad vaya a ser capaz de hacer uso de ese crédito adicional". O, como reza sintéticamente la famosa máxima económica, "puedes llevar al caballo hasta el río, pero no puedes hacerle beber".

A principios de los años 30 la banca norteamericana quebró de facto, aun cuando no se instó la liquidación de numerosas entidades en situación de insolvencia real. La Gran Depresión posterior no fue consecuencia de la quiebra de los bancos, sino de la deliberada política de Franklin Delano Roosevelt por recapitalizar a los bancos mediante la especulación en bonos.

La banca estadounidense adquirió deuda pública con la esperanza de que, ante rebajas en los tipos de interés, su valor actual se incrementara (reanimando la posición de su activo). Bajo el patrón oro, unos tipos de interés excesivamente bajos se traducían en un atesoramiento de oro y en un incremento de tipos. Por consiguiente, el patrón oro era el gran elemento de riesgo para la banca: si adquirían bonos y los tipos de interés subían, su activo aun se hundiría más.

Este fue el motivo principal por el que FDR confiscó el oro de los norteamericanos y penalizó su tenencia con diez años de cárcel. En ausencia del oro como reserva de valor, los inversores se refugiaron en el segundo activo más líquido: la deuda pública. El abandono del patrón oro propició una brutal especulación en este mercado (diez veces superior a la vivida en la bolsa antes del 29) que elevó el precio de los bonos y fue recapitalizando a los bancos, a costa de las empresas quienes se vieron privadas de los fondos que necesitaban para continuar sus operaciones.

En la actualidad está sucediendo algo análogo. La Reserva Federal pretende recapitalizar a los bancos trocando sus malos activos por deuda pública del Estado. Puede que los bancos no estén quebrando de iure, pero sí lo han hecho de facto, con todas las consecuencias contractivas que ello conlleva.

Esta crisis está siendo la piedra de toque contra la estrecha interpretación monetarista de que el sistema bancario estadounidense podría haberse salvado a partir del 29 con una mayor expansión crediticia por parte de la Fed. Hoy ya no contamos ni con patrón oro ni con una Fed reticente a las rebajas de tipos. Según ellos, por consiguiente, no cabe esperar una contracción crediticia que arrastre al resto de la economía a la parálisis extrema. Lástima que se estén dando de bruces con la realidad.

El gran asalto

Zapatero dejó claro en su discurso de investidura que se iba a cobrar la mayoría en el CGPJ y el Tribunal Constitucional que considera que le deben desde hace tiempo por la mayoría socialista en el Congreso. La Justicia será la primera gran batalla de esta legislatura, porque una vez ganada esta, humillada la institución ante los designios del Gobierno, caerán todas las demás. Las que transformarán nuestra democracia en otra cosa. Y todavía los hay en el PP que están dispuestos a pactar la traición. Centrismo, parece que lo llaman.

Parte de la sociedad no está dispuesta a resignarse. Que en ella no se puede incluir a los empresarios, a día de hoy no habrá quien lo niegue. No hay nada más tímido que un millón de dólares, decía Keynes. Ni más cobarde que un millón de euros, podríamos decir ahora. Pero es precisamente en este ámbito, el empresarial, donde se avecina una lucha titánica por el control. Intermoney (y otra excelsa institución, dicho sea de paso), gana un nuevo miembro en el Gobierno: ya no sólo está la mujer de Carlos Arenillas; ahora también se sienta en el banco azul Miguel Sebastián.

Sebastián ha sido el vértice de la "triangulación perturbadora" (Moncloa-CNMV-SER) que ha sido una de las manos con que se quería sisar Endesa. La otra es el Ministerio de Industria y aledaños (CNE, principalmente), que caerá en las manos de Sebastián. El affaire Endesa está cerrado, pero todavía queda por cerrar el asalto a Iberdrola por EDF, que parece contar con el visto bueno de Moncloa.

Pero el gran asalto podría ser otro: Telefónica. Zapatero ha demostrado que es capaz de cambiar la ley, violar las normas europeas, decir que no quiere que Endesa vaya a una empresa extranjera con participación pública y luego entregarla a Enel… lo que sea con tal de colocar sus piezas sobre el tablero empresarial español. Y Telefónica es la gran dama en este juego: una multinacional con medios y dinero para crear un imperio mediático al margen de Prisa. Los recelos mutuos entre el órgano de poder y ZP podrían resolverse con Telefónica como ariete mediático y económico de su lado.

Gerardo Díaz Ferrán, aquel valiente que anunció antes de las elecciones que se vería el 10 de marzo con Pedro Solbes, tendrá que decidir si piensa dedicar su gallardía liberal a ver pasar los cadáveres o hará algo más.