Ir al contenido principal

Sistema electoral con segunda vuelta

Favorecer la evolución pacífica e integradora de las principales instituciones de un país, evitando involuciones demagógicas que atenten contra los derechos individuales y la libre interacción en el mercado, implica garantizar el progreso socioeconómico a largo plazo. Pero lograr tan noble objetivo requiere alcanzar mayorías de gobierno estables que eviten el cambalache con partidos políticos minoritarios.

En España, al igual que en cualquier otro país que sufra la lacra del nacionalismo excluyente, las políticas negociadas con su entorno se traducen en deterioro constante de la unidad territorial y judicial y, en permisividad ante legislaciones y decisiones administrativas autonómicas que coaccionan la libertad de mercado y atentan contra la propiedad privada, la igualdad ante la ley, la libertad y la vida de miles de ciudadanos indefensos.

La ley electoral permite un desequilibrio parlamentario que beneficia el voto concentrado en circunscripciones provinciales e, injustamente, perjudica el voto disperso en la circunscripción nacional, en contra del artículo 1 de nuestra Constitución que instaura como "como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político".

Así, por ejemplo, como resultado de las últimas Elecciones Generales 2008, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) con tan sólo 303.246 votos recibidos ha logrado 6 diputados con orientación política independentista y totalitaria. Por el contrario, se perjudica a los partidos nacionales, como Unión Progreso y Democracia (UPyD), que con más votos a nivel nacional, 303.535, sólo ha obtenido 1 escaño.

Haciendo cálculos con dichos resultados, algunas personas reclaman la instauración de una circunscripción autonómica, pero no se resolvería el problema de debilidad gubernamental y se permitiría mantener la "sobreponderación" del voto a partidos políticos locales.

Por otro lado, otros ciudadanos piden el aumento del número de diputados, aunque sólo se incrementaría el número de políticos privilegiados por los impuestos sin que se facilitara la formación estable del Gobierno de España sin distorsión de su acción política por minorías, puesto que la desproporcionalidad del sistema electoral seguiría existiendo.

Sin embargo, con la doble vuelta electoral se puede asegurar la formación del Gobierno de España por el partido que reciba más apoyos sin quedar rehén de minorías. No hay que olvidar que éstas ostentan un incomprensible trato de favor que sobrepondera sus votos hasta seis veces más.

Supongamos una primera vuelta con circunscripción provincial para elegir 100 diputados, entonces los partidos minoritarios seguirían alcanzando representación en el Congreso de los Diputados para encauzar las peticiones de sus votantes de una forma no proporcional a los votos recibidos, como sucede hasta ahora.

Adicionalmente, imaginemos una segunda vuelta con circunscripción nacional para elegir 250 diputados entre aquellos partidos que hayan alcanzado un porcentaje de votos suficiente en la primera vuelta, entonces los ciudadanos podrían elegir qué partido debe formar un Gobierno nacional estable sin el concurso de minorías que distorsionen las políticas presupuestarias, legislativas y administrativas hacia su región.

No obstante, debemos reconocer que para aplicar correctamente el artículo 1, no habría que permitir la sobreponderación de ningún voto y sería ajustado a la Constitución tratar por igual el voto emitido por cada ciudadano. Con ello, se tratarían con justicia los votos recibidos por los partidos nacionales como PSOE, PP, IU o UPyD, dado que se valoraría "con igualdad ante la ley" el voto de cada ciudadano, con independencia de donde se emita, sin absurdos favoritismos hacia el voto local concentrado en ciertas regiones.

La gobernabilidad de España sería mucho más fácil y se evitaría la actual permisividad con las políticas nacionalistas en regiones como Cataluña, País Vasco o Galicia.

Con una Constitución sin fisuras normativas y sin una ley electoral que distorsione el espíritu de la norma legal básica se debería facilitar la formación de un Gobierno nacional estable, que impulse políticas orientadas hacia la libertad y el desarrollo socio económico en todas las regiones de España, sin distorsionar sus decisiones por peticiones segregacionistas claramente minoritarias.

Por ello, es imprescindible plantear cuanto antes en el Parlamento la reforma del artículo 68 para emplear una segunda vuelta electoral con circunscripción electoral nacional, de forma que cada legislatura se elijan los diputados con garantías de estabilidad en la formación del Gobierno de España.

Como punto de partida a debatir, sugiero la siguiente propuesta de cambio del artículo 68:

Artículo 68 CE (propuesta)

1. El Congreso se compone de 350 Diputados, elegidos por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto, en los términos que establezca la ley electoral.

2. La ley electoral establecerá como requisitos fundamentales: la obligatoriedad de democracia interna previa para la elección de los candidatos en todos los partidos políticos que reciban fondos públicos y, la obligatoriedad de presentar listas abiertas y celebrar doble vuelta electoral para la elección de los Diputados, en las condiciones expresadas en el anterior apartado.

3. En la primera vuelta electoral, la circunscripción electoral es la provincia y se elegirán 100 Diputados. En la segunda vuelta electoral, la circunscripción electoral es el distrito único nacional y se elegirán 250 Diputados. La ley permitirá participar en la segunda vuelta sólo a aquellos partidos que hayan recibido un mínimo del 5% de los votos del censo electoral nacional durante la primera.

4. La ley distribuirá el número total de Diputados, asignando una representación mínima inicial a cada circunscripción y distribuyendo los demás en función del porcentaje de votos obtenido por cada partido en la circunscripción, de modo que el voto de cada ciudadano valga igual en todo el territorio nacional, sin distinción alguna entre provincias.

5. Ante atentado terrorista o coacción exterior que altere el normal discurrir del proceso electoral, éste deberá ser interrumpido y pospuesto por un mes, aunque nunca más de dos veces consecutivas.

6. El Congreso es elegido cada cuatro años. El mandato de los Diputados termina cuatro años después de su elección o el día de la disolución de la Cámara.

7. Son electores y elegibles todos los españoles que estén en pleno uso de sus derechos políticos. La ley reconocerá y el Estado facilitará el ejercicio del derecho de sufragio libre y secreto a todos los españoles, en igualdad de condiciones tanto dentro como fuera del territorio nacional. En caso contrario, bastará una sentencia judicial del Tribunal Supremo sobre irregularidades en las últimas elecciones para forzar la Disolución de la Cámara y la repetición del proceso electoral.

8. Las elecciones tendrán lugar entre los treinta y sesenta días desde la terminación del mandato. El Congreso electo deberá ser convocado dentro de los veinticinco días siguientes a la celebración de las elecciones.  

Si se observa en detalle nuestro régimen de libertades, por mucho que exista jurisprudencia de un Tribunal Constitucional con absoluta falta de independencia respecto de los políticos que eligen sus miembros, la actual ley electoral incumple el artículo 6 de la Constitución que explicita para los partidos políticos que "su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos".

Por otro lado, la mayor o menor validez del voto según donde se emita y las listas cerradas al Congreso de los Diputados, no permiten cumplir completamente la premisa de "sufragio universal, libre, igual, directo y secreto" que establece el actual artículo 68.

Por ello, en la anterior propuesta también se incluye la obligatoriedad de democracia interna para la selección de los candidatos de los partidos políticos que reciban fondos públicos, la igualdad ante la ley de todos los votos emitidos y, las listas abiertas para que los elegidos tengan cierta independencia respecto del órgano directivo de su formación, aunque este tema se abordará con más detalle en otro comentario.

También hemos redactado un nuevo apartado cinco, dado que al analizar el discurrir de las dos últimas elecciones generales en España, se comprende la necesidad de establecer algún tipo de norma que evite el concurso de acciones terroristas o de magnicidios que desvirtúen la orientación del voto de los ciudadanos.

En cualquier caso, si estos requisitos no quedan correctamente "definidos" en la Constitución, la posterior ley electoral puede distorsionar gravemente el espíritu de la ley básica, dinamitando la formación de Gobiernos estables que permitan la búsqueda del interés general de todos los españoles.

Con base en Gobiernos débiles y en Tribunales controlados políticamente, se está legislando de forma inconstitucional y se aplican políticas de hechos consumados nada legales, por lo que algunos territorios de España están logrando desligarse poco a poco de la Constitución Española de 1978 sin ajustar sus políticas a la "obligatoriedad de la ley".

De no producirse cambios, seguiremos con la paulatina "de-construcción" de España y de las libertades de los ciudadanos no nacionalistas, debido a la enorme dificultad para formar mayorías sin pactos o sin coaliciones con minorías independentistas.

Fitna y las puertas al campo

Primero fue Network Solutions quien decidió cerrar la página donde el diputado del Partido Liberal holandés Geert Wilders pretendía colgar la película antes de que tuviera la oportunidad de hacerlo. La razón es que la empresa está "investigando" si la web de Wilders viola sus normas de uso a raíz de "unas quejas" misteriosas cuya naturaleza y procedencia no han aclarado.

Resulta cuando menos sorprendente que cierren el sitio antes de que pueda haber en él contenido cuestionable de ningún tipo. Pero están en su derecho: cuando contratas a Network Solutions como proveedor aceptas que puedan hacerte esto. Una buena razón para que nadie vuelva a hacerlo nunca más, y traslade sus dominios y sitios web a otra empresa si puede.

Poco después, Geert Wilders publicó su polémico documental en Liveleak, una compañía que se postula como el YouTube sin censura para vídeos con contenido informativo. Tanto es así que incorpora desde 2006 los contenidos de Ogrish.com, aquel sitio que se hizo famoso en España cuando se impidió acceder a él desde nuestro país por tener fotos de las víctimas del 11-M. Pues bien, pese a que la política del sitio expresamente indica que tienen en alta estima su "imparcialidad", acabó retirando el vídeo por miedo a represalias contra su personal, que había recibido amenazas.

Poco importaría el contenido del cortometraje de Wilders si no fuera porque es precisamente por él por lo que se enfrenta a la censura. Como denuncia Edurne Uriarte, ni la ONU ni el Consejo de Europa ni varios gobiernos occidentales se preocuparon absolutamente nada por Farenheit 9/11, clara incitación al odio contra Bush y los republicanos, o por Comandante, apología evidente de una tiranía. Tampoco es que debieran hacerlo, claro. Sin embargo, ahora todo son condenas y críticas a Geert Wilders por atreverse a expresar su opinión sobre el Corán. Como en su día denunciaron a Oriana Fallaci y la llamaron de todo por escribir lo que escribía. Ambos han hecho su panfleto, su grito a Occidente para que reaccione y se defienda.

Es la censura del miedo. Theo Van Gogh se burló de los judíos y no sufrió más que críticas. Hizo lo propio con los musulmanes y lo mataron. Se puede criticar todo y a todos porque no se van a vengar cortando el cuello del ofensor. Menos al islam, claro, porque entonces puede que sí lo hagan. Son los políticos tan cortos de miras que no entienden que es precisamente eso lo que envalentona a los islamistas: saber que pueden gritar tranquilamente que hay que matar a judíos y cristianos, hacerlo y que las críticas se las lleve un diputado holandés que hace una película. O quizá lo entiendan perfectamente y por eso actúan como lo hacen.

Lo bueno es que en internet es cada vez más difícil ponerle puertas al campo. Aquello que retiró Liveleak ahora puede verse en Google Video, DailyMotion (subtitulado en español) y otros muchos sitios. Incluso, y no deja de ser una ironía, en YouTube. La campaña ha hecho que el vídeo sea visto por mucha más gente, que podrá criticarlo y ponerlo verde cuanto quiera.  Otra de tantas razones por las que internet es algo maravilloso.

Ayuda al subdesarrollo

Uno de los principales dogmas del pensamiento intervencionista es el de la ayuda al desarrollo. Lejos del mundo liberal, es difícil encontrar a quien mantenga una actitud como mínimo crítica hacia este tipo de políticas que predican organizaciones tanto privadas como públicas. Incluso la mayoría de las quejas se dirigen a la mejora del sistema y no a un cambio radical. La ayuda al desarrollo es una mezcla de buenismo, simplismo, una visión económica de suma cero e ingeniería social que lleva años demostrando, no sólo su ineficacia, sino en algunos casos su carácter dañino.

Hay gente que piensa que con sólo tener la voluntad de ayudar es suficiente para que el mundo mejore. Existen otros que completan esta actitud con un objetivo utópico al que todos tenemos que contribuir para que lleguemos a su particular Nirvana. Se presenta a la guerra o a las desigualdades económicas como responsables de la situación mundial, no como síntomas, y se aboga por una mayor justicia social, como si este etéreo concepto fuera suficiente para que todos entendamos qué está pasando. Sobre este panorama, y con un eficiente ejercicio de propaganda dirigido al centro emocional de los ciudadanos, organizaciones como las ONG’s y ciertas instituciones públicas de carácter nacional e internacional consiguen nuestro dinero que entregamos voluntaria e involuntariamente.

El primer objetivo de estas organizaciones es perpetuarse. No sé de ninguna, y si las ha habido desde luego son muy pocas, que una vez conseguido su propósito, se hayan disuelto con la sensación del deber cumplido. No es extraño pues que sus grandes objetivos sean imprecisos, como la mejora de las condiciones de vida de todo un pueblo, o de imposible cumplimiento incluso a muy largo plazo, como la de terminar con el hambre en el mundo. Siempre habrá enfermedades que erradicar o un mejor nivel de vida al que optar. Las necesidades de educación o de infraestructuras siempre serán excusas perfectas para justificar sus demandas.

Es tal la necesidad de recursos que la alianza entre las ONG’s y el Estado es casi natural. Como la caridad voluntaria es insuficiente para conseguir los dineros necesarios, las ONG’s reniegan de su propia esencia y piden o exigen ayudas a los gobiernos que tan eficientemente se apropian del dinero de sus ciudadanos. El 0,7% del PIB es un objetivo sabroso al que se pretende optar, pero una vez conseguido, incrementarlo será de nuevo un deber al que sólo un egoísta insensible se podrá oponer.

Sin embargo, las situaciones a las que hacen frente estas organizaciones tan desinteresadas son mucho más complejas de lo que nos venden. Es evidente que la enfermedad y el hambre son dos de los peores males a los que se puede enfrentar cualquier ser humano, sobre todo si a su alrededor no hay ninguna posibilidad de que pueda aliviarse, pero también es evidente que las causas son muchas y complejas.

Si el hambre es provocado por una guerra, como ocurre en Somalia, entonces hasta que esta no cese, o mejor dicho, hasta que el ardor guerrero de las partes en conflicto no termine, no se darán las condiciones esenciales para que se pueda producir un desarrollo económico en condiciones. Cuando son gobiernos corruptos y totalitarios como el de Zimbabue los que generan las hambrunas y los desplazamientos, nada podrá mejorar hasta que estos desaparezcan. Cuando son las barreras arancelarias de los países desarrollados los que ponen problemas a la exportación de los bienes que las empresas de los países del tercer mundo producen, sólo su desaparición será necesaria para que se den ciertas condiciones para que la situación se invierta. Claro que tanto la guerra, como el Gobierno corrupto, como los aranceles tendrán sus razones y estas las suyas e incluso la desaparición de todo lo anterior no es condición suficiente para que nada mejore. La realidad se vuelve muy compleja y presentar la ayuda al desarrollo como la única manera de solucionar "todos" los conflictos es una simpleza.

Existe otro simplismo quizá más dañino, el de considerar que de una acción subjetivamente positiva surge otra objetivamente positiva. Una acción tiene sólo consecuencias y estas no son ni buenas ni malas por la naturaleza de la primera. No es extraño que en los campos de refugiados (sobre todo en los que se perpetúan durante mucho tiempo y se consiguen condiciones de vida mejores que las originales de los desplazados a través de las ayudas públicas y privadas internacionales) surjan grupos violentos y terroristas que pretendan "castigar" las afrentas recibidas y que, si se dan las condiciones necesarias, puedan llevar a cabo su venganza. Tal fue la situación de los campos de refugiados hutus en la República Democrática del Congo que luego provocaron un genocidio en la nación tutsi. Un acueducto puede aportar agua a una aldea, pero también a un señor de la guerra. Una escuela puede formar niños, pero también adoctrinar a futuros terroristas. Ayudar a una persona, a un grupo o a una sociedad puede acallar nuestra conciencia, pero no es en sí ni bueno ni malo, pues desconocemos cuáles serán las consecuencias en el futuro. Si no podemos determinar con seguridad los resultados de nuestras acciones, será infinitamente más complicado hacerlo cuando confluyen infinidad de organismos, personas, situaciones y circunstancias.

Con este panorama, cabe preguntarse si es necesaria la caridad o la filantropía para solucionar ciertos problemas en el mundo. La cuestión no es tanto si éste es el método adecuado, sino en no convertirlo en el único para presuntamente alcanzar la utopía de un mundo feliz y armonioso. Primero porque este estado es a todas luces imposible, ajeno a la naturaleza humana cuyos objetivos los marcará cada uno en función de sus anhelos y circunstancias. Segundo, porque desconocemos el alcance de nuestras acciones y no podemos plantear políticas globales esperando con ello alcanzar ese ansiado paraíso; en el fondo, no deja de ser un sistema de ingeniería social. Tercero, porque no podemos ni debemos plantear el desarrollo económico como un juego de suma cero –yo gano porque ellos pierden y debemos, por tanto, dar parte de lo que disfrutamos para que mejoren–. La riqueza se crea y las guerras, los gobiernos corruptos o los aranceles son barreras que lo impiden.

No podemos saber si en un país es más necesaria una escuela o una carretera, un crédito para fertilizante o para un hotel de lujo. La libertad económica permitirá que con el tiempo todo llegue, que llegue en función de las necesidades de los individuos en cada momento. La filantropía y la solidaridad pueden desde luego ayudar (o no), pero no deben ser la base de una posible solución, si es que la hay. Si así lo hacemos sólo estaremos favoreciendo el subdesarrollo como en el que lleva inmerso el África subsahariana desde hace décadas y donde las ayudas pecuniarias llevan decenas de años alimentando pozos sin fondo.

¡No a la explotación del trabajador!

Pero, en realidad, ¿Cuántos impuestos pagamos? ¿Son algo que pagan los ricos mientras que nosotros, humildes trabajadores, apenas si contribuimos al fondo común? Los políticos nos hablan de los beneficios que nos dará el Estado, mientras nos sugieren la idea consoladora (pero que debiera provocar vergüenza si esta palabra tuviese el significado de antaño) de que, al fin y al cabo, lo pagarán otros. ¿De veras lo pagan otros? ¿Es cierto que el mileurista apenas si paga impuestos?

Para saberlo sólo tenemos que asomarnos a esa ventana a mil mundos que es Internet y elegir, de todos los paisajes posibles, el que nos describe cuantosimpuestospago.com. Uno sólo tiene que introducir un sueldo neto y te dice cuánto pagas al Estado. No menos de un 40 por ciento. Basta con sumar el IRPF correspondiente, un cálculo de IVA razonablemente aproximado y toda la cuota a la Seguridad Social, incluso la que paga formalmente el empresario, pero que, en realidad, paga el trabajador. ¿Por qué?

Porque el empresario mira al futuro haciendo una estimación de lo que puede aportar el currante a la empresa y al presente viendo los costes que tiene que asumir por contratarte. La Seguridad Social, toda ella, forma parte de los costes, de modo que a él le da igual si el trabajador se lo lleva todo o si, de esa cantidad, el Estado quita una parte para financiar la SS. O, si quiere verlo de otro modo: ese dinero es nuestro, porque es lo que paga el empresario por nuestro trabajo. Es nuestro trabajo quien justifica ese total. Si no existiese la Seguridad Social y el trabajador se llevase al bolsillo lo que ahora se lleva el Estado, al empresario le seguiría dando igual. Él mira el coste total, no el uso que se haga de ese dinero. Pero ese uso sí nos influye a los trabajadores, porque sale de nuestra renta. Luego hay no menos de un 37,35 por ciento de nuestro sueldo sobre el que no se nos reconoce el derecho a decidir y que va directamente al pago de la Seguridad Social. Si sumamos IRPF e IVA, ¿en qué nos queda?

Pongamos como ejemplo un mileurista. Un trabajador soltero y sin hijos que cobra 16.000 euros en 12 pagas de 1.016 euros. Metemos la cantidad en cuantosimpuestospago.com y ¿cuál es el resultado? Que, en realidad, está ganando, aunque no lo sepa, 20.960 euros, pues tiene que contar con el tramo “empresarial” de la SS. Sumado este al tramo “obrero”, ello supone que paga a la Seguridad Social 5.976 euros al año. Si, en lugar de dedicarlo a la SS lo invirtiese en Bolsa le bastarían 15 años de aportaciones para superar ampliamente la pensión que puede ofrecer el mísero sistema público. Pero sigamos. Pagaría 1.680 euros al año de IRPF, más, aproximadamente, 1.490 en IVA. En total, 9.146 de los 20.960 euros que paga el empresario por su trabajo. Esto es, que sólo queda para el trabajador el 56 por ciento de la renta que él ha generado. O, lo que es lo mismo, estaría trabajando para el Estado de enero a la primera decena de mayo y para él sólo lo que quede hasta diciembre.

¿Quién dice que no hay explotación del trabajador?

La agrietada bola de cristal de Solbes

Si la bacteria se introduce en el cuerpo de un político economista el efecto suele multiplicarse y si el infectado es un ministro de Economía las alucinaciones llegan ya a un grado indescriptible.

Hace ya tiempo que a nuestro vicepresidente económico, Pedro Solbes, le infectó esta curiosa bacteria, y los síntomas que muestra son agudos. En su caso estas visiones vienen acompañadas de una arrogancia desmedida. Hace un par de semanas se le ocurrió predecir, bola en mano, la evolución del Euribor. No está claro si el cristal de su esfera sólo muestra sus deseos o también sus malas teorías, pero lo que resulta obvio es que este hombre es demasiado osado. Ni corto ni perezoso el ministro aseguró a toda España que "en las actuales circunstancias podemos pensar que el Euribor no subirá más". Quienes todavía se creen las predicciones de Solbes debieron dormir más tranquilos aquella noche.

Pero el oráculo no podía estar más equivocado. El pasado viernes el Banco Central Europeo anunció una batería de inyecciones crediticias por un montante total de 150.000 millones de euros después de que el Euribor a doce meses escalara hasta siete décimas por encima del tipo de interés de la eurozona situándose en 4,736%, el máximo del año.

Es posible que la equivocación venga de su nublada visión profética, pero es mucho más probable que el error tenga que ver con su oscura teoría económica. Solbes parece creer que el Banco Central Europeo puede determinar los tipos del mercado interbancario, aquel en el que los bancos se prestan entre ellos. Sin embargo, aunque el BCE puede influir en ellos, no tiene ninguna varita mágica que obligue a los bancos a prestar al tipo que Trichet y compañía querrían. Es la liquidez y la solvencia de cada banco lo que tiende a determinar esos tipos y eso no se modifica imprimiendo papelitos y regalando crédito con dudoso respaldo.

Solbes también recurrió hace unos meses a su agrietada bola de cristal para predecir la duración de la fuerte inflación que estamos sufriendo y comentó que duraría hasta mediados de este año. Ojalá me equivoque, pero creo que la infección que sufre este hombre es grave y ya no da pie con bola.

¡Yo también quiero una subvención!

Es para estar orgullosa, desde luego, sobre todo tratándose del Gobierno de la región con la mayor tasa de paro y la economía más subdesarrollada de todo el continente europeo. Los parados andaluces que no llegan a final de mes son ahora mucho más felices, sabiendo que sus políticos, a quienes votan con rigor estajanovista desde hace veinticinco años, se preocupan de solucionar sus problemas de esa forma tan efectiva, por ejemplo subvencionando el cine basura.

No entraré a valorar los méritos cinematográficos de una película que no pienso ver, pues desde hace lustros sigo una dieta estricta que me impide contemplar ninguna producción del cine español, régimen que recomiendo vivamente por sus saludables efectos espirituales.

No obstante, dado que las instituciones progresistas se muestran tan proclives a regalar el dinero ganado honradamente por los ciudadanos, voy a escribir un guión para una película de temática gay, cuyas líneas maestras me permito esbozar a continuación.

El protagonista es alto cargo del Gobierno de progreso de un país imaginario, cuyo principal mérito es su condición homosexual. Gracias a las prebendas de su cargo regala puestos de trabajo en las oficinas de la administración a numerosos homosexuales a cambio de favores de todo tipo que incluyen las actividades más depravadas, quiero decir, imaginativas. Al mismo tiempo desvía los fondos públicos hacia un entramado de empresas de la que es titular junto a su novio y para acallar las críticas alimenta también con profusión todos los circuitos económicos del lobby gay. Será una película "arriesgada", en la que habrá sexo explícito, historias sentimentales autodestructivas, abundante consumo de estupefacientes y muchas escenas incomprensibles desarrolladas en medio del más absoluto silencio, es decir, una película española cien por cien.

En cuanto lo tenga listo intentaré encontrar un director "comprometido" que lo quiera llevar a la gran pantalla. Vayan preparando la faltriquera, señores consejeros de cultura de todas las comunidades autónomas, socialistas o populares. A veinticinco mil napos por consejería esto es un negocio redondo. Creo que al fin he encontrado mi vocación.

Vida, acción, evolución y cognición

Los seres vivos son agentes autónomos autopoyéticos: mediante su actividad dinámica autocontrolada se mantienen, se regeneran a sí mismos y se reproducen utilizando materiales y energía de su entorno, el cual incluye materia inorgánica y otros seres vivos. La reproducción no es perfecta, de modo que los organismos de una misma especie no son idénticos, y sus diferencias pueden ser relevantes respecto a su capacidad de supervivencia y reproducción.

La vida evoluciona. La evolución es un proceso histórico, gradual y adaptativo de cambio entre generaciones de seres vivos que compiten por recursos escasos. Mediante el mecanismo de la selección natural las variantes más exitosas en un entorno tienden a desplazar a las relativamente menos aptas en las funciones básicas de supervivencia: aprovechar oportunidades (encontrar alimento, conseguir pareja reproductora) y evitar riesgos (depredadores, enfermedades, daños ambientales).

El comportamiento de un ser vivo está determinado por su estructura e interacciones. Los seres vivos son sistemas cibernéticos: controlan y coordinan su conducta mediante mecanismos de obtención y procesamiento de información acerca de sí mismos y de su entorno. Cada organismo vivo exitoso incorpora conocimiento e implica algún tipo de cognición. Los seres vivos más sofisticados disponen de subsistemas u órganos especializados para estas tareas, los sistemas sensorial y nervioso.

La información incorporada en el aparato cognitivo de un ser vivo puede proceder de su programa genético innato y del aprendizaje durante su historia vital particular. Algunos seres vivos tienen programas de acción instintivos, rígidos, apenas modificables; otros tienen sistemas cognitivos más plásticos, modificables según el entorno y las vivencias individuales, de modo que es posible seleccionar (promocionar o reprimir) conductas entre un repertorio inicial; algunos seres vivos son capaces de innovar, de generar de forma creativa nuevas estructuras de acciones y probarlas en el mundo. Los seres vivos dotados de curiosidad se interesan por el aprendizaje, les motiva la adquisición de conocimiento, lo adquieren en el presente de modo que tal vez ya disponen de él cuando lo necesitan con urgencia en el futuro.

Con un sistema cognitivo potente que disponga de una buena representación del mundo es posible construir simulaciones mentales de la realidad, que permiten ensayar de forma virtual las posibles consecuencias de diversos cursos de acción alternativos (generar reacciones y predecir sus resultados antes de probarlas con riesgo real), y también construir planes de acción que conduzcan a objetivos dados (partir de un estado final deseado y computar cómo llegar a él desde la situación inicial actual). La cognición es especialmente adaptativa por la capacidad de predicción que permite prepararse para el futuro.

Si un animal tiene un repertorio extenso de conductas posibles, es necesario que disponga de un sistema selector de las mismas (no se puede intentar hacer todo a la vez), un aparato emocional o voluntad generadora de preferencias o prioridades que indique qué acciones son más adecuadas para la supervivencia, qué objetivos son más valiosos.

La acción de los seres vivos no es en general aleatoria (sin ningún tipo de control cognitivo y sin relación con la realidad), sino que consta de reacciones y en algunos casos de acciones intencionales. Las reacciones son procedimientos automáticos ejecutados ante estímulos específicos, externos o internos; los hábitos son reacciones provocadas por algún fenómeno periódico. La acción intencional es la realización de un plan consciente de utilización de medios y ejecución de acciones parciales más simples cuya combinación estructurada conduce a la obtención de un fin u objetivo deseado. La capacidad de acción intencional requiere un sistema cognitivo complejo que incorpore grandes cantidades de conocimiento general e información particular acerca del mundo. Los organismos capaces de acción intencional tienen una fuerte ventaja adaptativa: se adelantan en el tiempo, planifican, han preparado la acción y previsto de forma estratégica diferentes contingencias, no sólo improvisan sobre la marcha o reaccionan ante lo inmediato. Una acción intencional también puede considerarse como una reacción muy compleja, indirecta y diferida: las circunstancias ambientales e internas provocan la fijación de un objetivo que activa los mecanismos planificadores de la cognición.

Ciertos animales son capaces de imitar conductas ajenas, de modo que en lugar de probar y descubrir por sí mismos (con los riesgos asociados a proceder a ciegas en ámbitos novedosos) pueden copiar lo exitoso en un contexto social. El fenómeno de copia de conductas da origen a nuevos replicantes, los memes, que coevolucionan con los genes, de forma complementaria o competitiva.

Bajan las máquinas de afeitar y sube la leche

Nuestro técnico tiene parte de razón, pero la gente adquiere ordenadores una vez cada cuatro años, y por esas cosas que los burócratas no acaban de entender, las personas normales compramos productos de uso inmediato, fungibles o no duraderos, varias veces al día o a la semana.

Estas características de consumo, le dirán los técnicos, están previstas en el cálculo del IPC, pero es evidente que el medidor falla, y ya no sólo por la ponderación sino por muchos otros errores de omisión como el de no incluir las variaciones de precio en la vivienda de propiedad, algunos impuestos, el arbitrario sistema de medición por números índice y otros problemas insolubles como la imposibilidad de medir la calidad de los productos respecto al precio, algo que sólo el mercado y no un burócrata puede establecer.

El desfase del IPC con la realidad ha calado últimamente entre la gente debido a la fuerte pérdida de poder adquisitivo que hemos sufrido sin que el índice oficial haya experimentado grandes variaciones o, al menos, variaciones similares a las de nuestra cesta de la compra. No sólo eso, sino que incluso nuestra pérdida de poder adquisitivo es superior a la europea. La inflación subyacente (alimentación y energías) ha sido un 25% superior a la nuestros vecinos comunitarios y los productos de primera necesidad, desde agosto de 2007, se han disparado. La leche ya es más cara que la gasolina, en términos interanuales ha subido casi un 30%, y en general, los alimentos básicos como el pan, arroz, pasta, queso o huevos, tienen crecimientos de dos dígitos.

A pesar de las incongruencias del sistema de cálculo, omisiones convenientes y la falta de realismo, están usando este índice para moldear nuestra vida, como por ejemplo, revisar nuestros salarios y pensiones.

En definitiva, los indicadores macroeconómicos del Gobierno ya hace mucho tiempo que no sirven como datos objetivos que sirvan para aplicar medidas en beneficio del ciudadano, sino como demostración de lo bien que gestiona el Estado. El medio se ha convertido en un fin. Algo que también hemos visto con las nuevas estadísticas de empleo, que esconden a parte de parados, o la reforma de la educación que, favoreciendo la ociosidad y el mínimo esfuerzo, sólo pretende disimular el nefasto nivel de nuestros estudiantes permitiendo que los alumnos vayan pasando cursos y mejoren así las estadísticas.

El gran problema es que por más que se repita una mentira ésta no cambia la realidad. Las consecuencias en el maquillaje de los precios siempre la acabamos pagando nosotros. Un maquillaje que cada vez es más caro.

Shostakovich sobrevive a todos sus críticos

Dmitri Shostakovich era un hombre meticuloso, reservado y muy tímido. Fumador empedernido y gran aficionado al teatro, a la literatura, al fútbol y al vodka. Las grandes reuniones le incomodaban sobremanera. Sólo disfrutaba de la compañía de unos pocos amigos. Comenzó de niño a tocar el piano guiado por su madre. Se convirtió pronto en un pianista excepcional.

Apenas contaba con once años cuando vio venir la revolución bolchevique, por lo que se le podía considerar un genuino músico del proletariado moderno. A diferencia de Stranvisnki, Rachmaninov o Prokofiev, no había conocido apenas la época de los Romanov ni había residido en el extranjero, con lo que habría evitado la ocasión de "contaminarse" de la decadencia burguesa occidental. Se convirtió en el representante de la música soviética.

Shostakovich cometió empero muchos "pecados". Fue blanco de continuos reproches por parte de quienes se han considerado autoridades en materia musical: dentro de la URSS fue duramente criticado en numerosas ocasiones por componer música formalista y escapista que no se ajustaba a los cánones del realismo socialista. Con todo y con ello, compuso sinfonías en honor a la Revolución de Octubre y al Primero de Mayo, fue "acogido" por el PCUS y finalmente se le nombró delegado del Soviet supremo.

En el resto de Occidente, por su parte, fue relegado por no seguir la corriente de la música atonal o dodecafónica que se impuso –casi sectariamente– en la música clásica occidental tras la Segunda Guerra Mundial. Por si fuera poco, la firme aceptación de su música por parte del mercado en estos últimos años le ha convertido en un músico menor para aquellos puristas que raramente consideran bueno lo que acaba siendo popular. Ya se sabe que es sospechoso tener cierto gancho comercial en algo tan serio como la música clásica.

Por todo ello, ha sido siempre un personaje incómodo e inclasificable para casi todo el mundo. Hoy, sin embargo, empieza ya a reconocerse inevitablemente como uno de los grandes músicos del siglo XX. Shostakovich pervive, indestructible, a sus críticos.

Su vida estuvo trágicamente marcada por el control burocrático del arte por parte del partido comunista de la URSS. Dmitri apoyó en sus años de juventud la Revolución de 1917 pero no tardaría en comprobar en sus propias carnes que el sistema soviético de control y planificación centralizada era una maquinaria de hacer picadillo a los seres humanos y a sus ideas. Sobrevivió al mismo, que no fue poco. Pero es que, además, fue un paciente muñidor de partituras contemporáneas esenciales como su quinteto con piano, el trío nº 2, su ciclo sinfónico, los 24 preludios y fugas para piano solo y sus quince cuartetos.

Sus obras nos hablan de un espíritu que logró expresar su propia voz pese a las muchas restricciones a que se vio sometido por parte de aquellos que se prevalieron cobardemente del poder coactivo estatal para organizar la sociedad. Sus imponentes quince sinfonías representaron su faceta pública; su música de cámara, desgarradora, su vida más íntima.

Si me hubiesen dicho hace unos años que, con el correr del tiempo, uno de mis músicos predilectos del siglo XX sería un símbolo del régimen soviético habría pensado que era una broma. La realidad humana es siempre mucho más compleja de lo que creemos, por mucho que nuestros amigos colectivistas se empeñen en ocultarlo.

La buena música nos forma y moldea culturalmente al hacerla nuestra, no sin cierto esfuerzo. Nos humaniza y puede hacernos mejores. Considero enriquecedor escuchar música de calidad (la que sea). La de Shostakovich lo es.

Leer más

Cuatro años de Red Liberal

Además, no es que estuviera demasiado claro que hubiesen logrado ganar siguiendo mis consejos, tan amables e interesados (uno, que cobra sus columnas). Pero yo decidí hacerme caso a mí mismo, por una vez, y monté Red Liberal ese mismo mes de marzo de 2004.

Notaba entonces cómo la derecha empezaba a movilizarse en internet. Creo que no llegué a imaginar hasta dónde iba a llegar la marea que empezaba a levantarse entonces, dentro y fuera de la red. Cuatro años después existen redes de blogs, sitios web, laboratorios de ideas, plataformas de movilización ciudadana y asociaciones de todo tipo dispuestas a dar la batalla a la hegemonía de la izquierda en la batalla de las ideas. Un dominio logrado no gracias al mayor o menor acierto de sus tesis, sino a la abrumadora mayoría que forman sus acólitos en universidades y medios de comunicación. Una situación que se reproduce en el resto de Occidente, pero que en España llega al paroxismo.

Esta situación pone, sin duda, en un brete al PP, que siempre será retratado como "extremista" haga lo que haga. Se ha visto durante todo esta legislatura, en que en la inmensa mayoría de los medios televisivos se ha calificado como inconcebible el hecho de que el PP se mantuviera fiel a la política antiterrorista que tanto el PSOE como esos mismos medios decían apoyar hasta febrero de 2004. Se ha pintado también de "derecha extrema" una posición respecto al matrimonio homosexual compartida por la mayoría de los partidos socialdemócratas en Europa y Estados Unidos. Y así podríamos continuar. Por eso resulta ridículo pretender ahora "centrar" el mensaje. Da lo mismo lo que se diga o se haga; el PP siempre será extremista mientras esté en la oposición y las televisiones, gracias en buena parte a Aznar, se mantengan fieles a la doctrina zapateril.

Así pues, durante estos cuatro años ha surgido una fuerte oposición a los dogmas de la izquierda, una oposición que ha encontrado en internet su vía natural de expresión y propagación de ideas. Pero en esa lucha nos ha faltado contar con la organización de la derecha con más miembros y mayor capacidad de movilización, el propio Partido Popular. Es cierto que han apoyado las diversas manifestaciones que tanto las víctimas como plataformas como Hazte Oír han organizado. Pero han renunciado a la batalla de las ideas, de modo que sus posturas han sido desacreditadas con cierta facilidad usando estereotipos que ya debieran estar un pelín gastados a estas alturas, pero que siguen vivos con sorprendente fuerza.

No obstante, si quisieran, lo tienen fácil. No han de inventar nada, sólo mirar a lo que han hecho ya los republicanos en Estados Unidos. Y no me refiero a montar convenciones de color naranja, sino a crear una red de militantes cuya labor no sea acudir a los mitines sino convencer a la gente de su entorno: familia, amigos, compañeros de trabajo, etc. Seguramente no se apuntarían los 700.000, pero sí podría hacerlo un número que marcase la diferencia y ayudase a contrarrestar la influencia de las televisiones. Pero para lograrlo el PP debe definirse con claridad. Luego, Internet puede serle de gran ayuda para explicar sus ideas a los militantes y ayudarles a encontrar argumentos con los que defenderlas entre quienes tienen más cercanos. Pregunten a Karl Rove, ahora que está libre.

Algo así sería un cambio. Pero me temo que en el congreso que se avecina nadie hablará ni de ideas ni de su difusión ni de cómo llegar directamente a la gente, sin filtros mediáticos. Me da que se hablará del liderazgo de Rajoy, de centrar el mensaje y de cómo aplacar a periodistas y medios que no trabajan para informar sino para influir en contra de la derecha. Sería una gran manera de facilitarle el trabajo a Zapatero, sin duda.

Pero, en cualquier caso, hagan lo que hagan los populares Red Liberal, el Instituto Juan de Mariana y todas las demás redes de blogs, sitios web, laboratorios de ideas, plataformas de movilización ciudadana y asociaciones seguirán luchando por su cuenta y riesgo. Porque nos movemos por ideas, no por afán de poder ni por sectarismos partidistas.