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La desigualdad, en España y en el mundo

El nuevo informe del Instituto Juan de Mariana desmonta uno a uno los mitos sobre la desigualdad que ha propagado la izquierda a lo largo de los últimos años. El documento presenta un análisis riguroso y basado en datos que aborda la evolución de la desigualdad de renta, riqueza y consumo en España y el mundo, recalcando el efecto contraproducente que tiene el intervencionismo económico en términos de promoción de la equidad y subrayando el desarrollo propiciado por los modelos de mercado. Los principales mensajes del documento, de más de 60 páginas de extensión, son los siguientes:

  • La caída en desgracia del “socialismo real” ha invitado a la izquierda radical a reinventar su retórica política abrazando nuevos discursos como el de la “lucha contra la desigualdad”, una bandera que ha terminado siendo asumida de forma acrítica por la izquierda moderada y que también ha tenido influencia en el centro-derecha.
  • Partiendo de las investigaciones de autores como Thomas Piketty y de las campañas de agitación orquestadas por organizaciones como Oxfam, gobiernos como el que encabeza Pedro Sánchez en España han puesto encima de la mesa un sinfín de propuestas fiscales orientadas a elevar la fiscalidad de las rentas altas y los grandes patrimonios, todo en nombre de la “lucha contra la desigualdad”. Poco ha importado que las tesis de Piketty o los trabajos de Oxfam hayan quedado sobradamente refutadas, puesto que la pretensión de fondo siempre ha sido la de reforzar el intervencionismo económico, de modo que la desigualdad ha sido una mera una excusa para avanzar en esa línea.
  • En España ha ido a más desde hace años el pensamiento de suma cero, que ignora la creación de riqueza y solamente se preocupa por su redistribución. No sorprende que nuestros indicadores de renta se hayan alejado cada vez más de Europa y Estados Unidos, puesto que la popularidad de este tipo de discursos se traduce en la preferencia por políticas económicas obsesionadas con penalizar, obstaculizar y gravar la creación de riqueza.
  • En los últimos doscientos años, la población mundial se ha multiplicado por ocho, pero la renta media se ha multiplicado por quince. Durante este periodo, la tasa global de pobreza ha caído del 90 al 9 por ciento, la esperanza de vida ha aumentado de menos de 30 a más de 70 años y el analfabetismo se ha desplomado. En las décadas más recientes, la mortalidad infantil se ha reducido hasta situarse por debajo del 4 por ciento, la prevalencia de la desnutrición ha caído un 25 por ciento y los años de vida perdidos por enfermedades han bajado un 30 por ciento. Por tanto, no solamente es falso que la era del capitalismo haya conducido al mundo a una situación de colapso del bienestar, sino que los indicadores de desarrollo han mejorado de forma sustancial.
  • La igualdad no es sinónimo de progreso y la desigualdad no implica menos prosperidad. Países como Noruega, Países Bajos, Moldavia y Bielorrusia tienen un Índice de Gini muy parecido, de modo que su estructura de ingresos es muy equitativa. Sin embargo, los niveles de renta de Noruega (88.336 euros per cápita) o Países Bajos (49.670 euros por habitante) son mucho mayores que los de Moldavia (18.700 euros por cabeza) o Bielorrusia (6.675 euros por persona).
  • Los países con economías más libres tienen un nivel de renta diez veces mayor que el de los modelos más socialistas e intervencionistas. Los niveles de desigualdad de renta de los primeros son menores que los de los segundos (con un Índice de Gini de 32,4 y 37,5 puntos, respectivamente). Por lo tanto, no solamente no debemos dar por bueno que un mayor peso del Estado en la economía conduzca a una mayor igualdad, sino que debemos refutar por completa esta afirmación, a todas luces falsa a la luz de los datos.
  • En términos de riqueza promedio, el patrimonio del ciudadano medio en España y otros países como Alemania, Estados Unidos, Francia, Reino Unido o Suecia se ha multiplicado por siete durante el último medio siglo, sobre todo por la mejora de las tasas de vivienda en propiedad y el crecimiento del ahorro financiero. El porcentaje de riqueza en manos del 1 por ciento más acaudalado ha caído del 60 al 20 por ciento del total nacional en el caso de España, exhibiendo caídas similares en otros países de nuestro entorno. La riqueza controlada por las élites económicas suponía el 75 por ciento del total nacional a comienzos del siglo XX, pero en la actualidad tiene un peso relativo que ronda el 25 por ciento.
  • En términos comparados, el Índice Gini muestra que España es uno de los países con menos desigualdad de riqueza de toda la Unión Europea. Alcanzamos un resultado de 0,69 puntos en esta métrica, frente a los 0,88 de Suecia o los 0,78 de Alemania.
  • La desigualdad de renta que presenta España es similar a la que tenía nuestro país en la segunda mitad del siglo XIX, con la diferencia de que la renta nacional es ahora 13,5 veces más grande que entonces. De nuevo, vemos que igualdad y bienestar no son sinónimos. Además, aunque los resultados alcanzados en el Índice de Gini de renta fueron a más tras la Gran Recesión, lo cierto es que llevan una década bajando, con la excepción del repunte observado en 2020-2021, coincidiendo con la pandemia del coronavirus. El Índice de Gini de desigualdad de renta llegó a ser de 34,7 puntos en 2015, pero se redujo a 31,5 puntos en 2023. Además, la evolución al alza que describió este indicador durante la Gran Recesión estuvo relacionada, en un 80 por ciento, con el comportamiento del paro, de modo que el problema de España nunca fue uno de desigualdad, sino de exclusión laboral derivada de un desempleo masivo que se empezó a revertir con la flexibilización del mercado laboral aprobada en 2012-2013. En clave europea, la desigualdad de renta está ligeramente por encima de la media pero, si ajustamos los datos para tomar en cuenta el efecto renta de la propiedad de vivienda, el resultado alcanzado por nuestro país es inferior al promedio comunitario.
  • La desigualdad de consumo en España es casi idéntico al promedio europeo (0,16 en nuestro caso, 0,15 en la UE). Con todo, lo cierto es que, desde 1960 hasta nuestros días, el coste relativo de adquirir numerosos bienes y servicios se ha abaratado ostensiblemente, experimentando una de las mayores caídas del mundo desarrollado en lo tocante al número de horas de trabajo requeridas para obtener ingresos con los que cubrir necesidades básicas o productos de uso común. La abundancia observada en el acceso a tales recursos es hoy 18 veces mayor que en 1960.
  • Los informes sobre la desigualdad publicados por Oxfam en torno al Foro Económico Mundial de Davos incurren en distintos errores conceptuales que conducen a conclusiones tremendamente sesgadas sobre la desigualdad. El prisma que adopta la ONG refuerza un relato falaz que perpetúa el pensamiento de suma cero, pero sus trabajos carecen de rigor analítico y solamente se explican por la pretensión de captar fondos a base de cultivar un mensaje alarmista que no se corresponde con la realidad de la riqueza y el desarrollo a nivel mundial.
  • Los ricos de hoy no son los mismos de ayer ni de mañana. Si tomamos como referencia el ranking de las personas más ricas de España en 2024 y lo comparamos con los datos para 1978, encontramos que solamente hay nueve personas (o descendientes) que figuran en el “top 50” de ambas ediciones. Solamente el 18 por ciento de las élites económicas de la Transición siguen en dicha posición, mientras que el 82 por ciento de quienes hoy destacan en esta rúbrica no tenían la misma suerte en 1978. El hecho de que la mayor fortuna de España sea la que amasa Amancio Ortega nos muestra que no tiene sentido pensar que los ricos de ayer son los mismos de hoy o de mañana. El 70 por ciento de los grandes patrimonios observados a nivel mundial corresponden a personas hechas a sí mismas.
  • España es uno de los países de la OCDE con mayor elasticidad de ingresos entre una generación y la siguiente. Esto significa que somos una de las economías desarrolladas donde los ingresos de los hijos están menos determinados por la renta de los padres. Asimismo, en los indicadores de igualdad de oportunidades vemos que España se sitúa en el promedio de la UE.
  • Aunque los promotores del igualitarismo hablan siempre de subir impuestos para reducir la desigualdad, la incidencia de los gravámenes aplicados sobre la renta tiene un peso anecdótico sobre la reducción de la desigualdad de renta en España (apenas la aminoran un 4 por ciento), mientras que el efecto del Impuesto sobre el Patrimonio es, directamente, contraproducente, puesto que aumenta, no reduce, la desigualdad de ingresos. En cambio, las políticas inflacionarias que hemos venido observando en España sí resultan tremendamente regresivas. Ocurre lo propio con la ineficiencia de las transferencias y ayudas sociales, que hacen que nuestro país figure entre los ocho países de la UE donde el llamado Estado de Bienestar tiene un menor efecto en la reducción de la desigualdad de ingresos. La clave, pues, no está en subir impuestos y gastar más, sino en bajar la presión fiscal y en gastar mucho menos y, además, hacerlo de manera marcadamente más eficiente.
  • Al considerar los ingresos y gastos de las familias españolas, vemos que solamente los hogares de más de 65 años presentan una mejora neta en sus ingresos al tomar en cuenta los ingresos que les genera el sector público y los impuestos que pagan al mismo. En cambio, el resto de los hogares son contribuyentes netos y las familias más jóvenes presentan mayores indicadores de pobreza y tasas más altas de esfuerzo fiscal neto. Esta situación está generando desequilibrios intergeneracionales cada vez más preocupantes.

    Leer informe.

“Contra la sopa mínima vital”: liberalismo en el humor gráfico de José María Nieto

Desde el Instituto Juan de Mariana queremos rendir homenaje a José María Nieto, viñetista y dibujante de ABC, cuya sección Fe de ratas se
ha convertido en un clásico imprescindible de la prensa escrita española.


Con la publicación de “Contra la sopa mínima vital”, ofrecemos una antología de algunas de sus mejores creaciones, publicadas entre
2013 y 2024. El documento incluye asimismo un texto de Juan Fernández-Miranda, periodista y adjunto al director de ABC.


Día tras día, el trabajo de Nieto se asoma a la página 5 del citado periódico y nos ofrece una mirada aguda, crítica y profundamente ingeniosa sobre los sinsentidos de nuestra realidad política, económica y social. Crítica inteligente, con una sonrisa.


En un país donde no dejan de imponernos nuevas normas, trabas y absurdos, el humor de Nieto se alza como una herramienta formidable para desnudar las contradicciones del poder y devolvernos la capacidad de reírnos de las dificultades que enfrentamos como ciudadanos.


Su lápiz se mueve con precisión quirúrgica, combinando la ironía y el sarcasmo con una sensibilidad que solo los grandes caricaturistas poseen. En Fe de ratas, los temas más complejos de la economía, la política o incluso la vida cotidiana cobran una dimensión inesperada, acercándonos a ellos desde una perspectiva fresca y reveladora.


Nieto no solo dibuja una sonrisa en nuestros rostros, sino que nos invita a reflexionar. Su humor ácido, pero siempre bien planteado, nos recuerda que la crítica no tiene por qué ser amarga para ser efectiva.

En un escenario donde los retos impuestos por los políticos a menudo parecen insuperables, su obra nos inspira a mirar más allá de la desesperanza, utilizando la inteligencia y la creatividad como armas fundamentales.


Desde estas líneas, agradecemos a José María Nieto por recordarnos cada día que, incluso en los momentos más complicados, el buen humor es una forma esencial de libertad. Porque reírnos de nuestros opresores con inteligencia y estilo es también una manera de derrotarlos.


HAGA CLICK AQUÍ PARA DESCARGAR “CONTRA LA SOPA MÍNIMA VITAL”, LA ANTOLOGÍA DE VIÑETAS DE JOSÉ MARÍA NIETO PUBLICADAS POR ABC ENTRE 2013 Y 2024.

Celebramos 50 años del Premio Nobel concedido a Hayek con dos libros recopilatorios y un evento especial

Hoy, hace cincuenta años, Friedrich A. Hayek recibió el Premio Nobel de Economía. Reconocido por sus aportaciones a la teoría monetaria y su análisis sobre la interdependencia de los fenómenos económicos y sociales, Hayek dejó un legado intelectual que sigue siendo relevante en el debate económico y político contemporáneo. El Instituto Juan de Mariana quiere celebrar esta ocasión tan especial con el doble lanzamiento de dos libros recopilatorios, así como un evento especial de conmemoración de la efeméride. 

En primer lugar, presentamos el volumen “Camino de Libertad”. Con prólogo del profesor Jesús Huerta de Soto, reúne un total de veinte ensayos esenciales de Hayek publicados en Procesos de Mercado: Revista Europea de Economía Política, incluyendo su célebre discurso de aceptación del Premio Nobel, La pretensión del conocimiento. Además, se incluye un apéndice con dos artículos clave sobre la regulación del mercado de vivienda, una temática de gran actualidad. 

La publicación de “Camino de Libertad” ha sido posible gracias a la colaboración entre el Instituto Juan de Mariana y la revista Procesos de Mercado. Este proyecto rinde homenaje a la trayectoria de Hayek y ofrece a los lectores una oportunidad única para explorar las ideas fundamentales que marcaron su obra. Un volumen imprescindible para economistas, estudiosos del pensamiento liberal y todos aquellos interesados en comprender los fundamentos de la libertad económica y social. La selección de textos permitirá que el lector conozca algunos de los escritos más importantes de la obra de Hayek, cuyas fechas de publicación abarcan desde 1936 hasta 1988, cubriendo así toda una vida. 


Puedes descargar “
Hayek, Camino de Libertad” en formato PDF haciendo click aquí (para versión de texto, descarga el volumen en EPUB o MOBI).

Además, hoy presentamos asimismo el volumen “Cartas hayekianas”. Este segundo documento de homenaje recopila una rica selección de artículos de destacados miembros del Instituto Juan de Mariana, quienes analizan y contextualizan las ideas de Hayek en debates económicos y filosóficos contemporáneos. Desde reflexiones sobre su concepto de “orden espontáneo” hasta su crítica al intervencionismo estatal, esta obra explora cómo las teorías de Hayek siguen influyendo en la defensa de la libertad individual y los mercados abiertos. 

Este segundo lanzamiento se erige en una aportación relevante para quienes deseen comprender el impacto del legado hayekiano en la política económica actual y su papel como defensor de las sociedades libres frente a los peligros del colectivismo. Incluye un prólogo de Manuel Llamas y una introducción a cargo de José Carlos Rodríguez, quien también firma una biografía del intelectual y economista austriaco. Además, recoge un apéndice de Diego Sánchez de la Cruz dedicado al estudio de su influencia en la carrera política de Margaret Thatcher realizado a través de su correspondencia con la que fuera primera ministra británica. 

Puedes descargar “Cartas hayekianas” en formato PDF haciendo click aquí (para versión de texto, puedes descargar el volumen en EPUB o MOBI).

Además de publicar estos dos libros recopilatorios, hoy celebraremos un evento de homenaje muy especial en el campus de UFM Madrid (C/Arturo Soria, 145). A las 19:00 horas, repasaremos y celebraremos la vida y obra de Hayek, así como el 50 aniversario de la entrega de su Premio Nobel, de la mano de tres ponentes de excepción: César Martínez Meseguer, José Carlos Rodríguez y Eduardo Fernández Luiña. La entrada es libre y gratuita hasta completar aforo. Para más información del evento, haz click aquí.

Una burbuja verde

Un nuevo informe del Instituto Juan de Mariana analiza las consecuencias económicas, sociales y legales de las políticas de subsidios masivos dedicados a la promoción de energías renovables en España entre los años 1998 y 2014. Durante este periodo, el país experimentó un auge del gasto público dedicado a promocionar la instalación de energías renovables, una apuesta que descuidó los incentivos propios del mercado y derivó en una burbuja especulativa, cuya corrección sigue impactando en el desempeño de la economía española.

Entre 1998 y 2014, las energías renovables en España pasaron de 5.000 MW a 40.000 MW de capacidad instalada. Este crecimiento estuvo impulsado por políticas como las Feed-In-Tariffs, que garantizaron precios superiores al mercado para las energías limpias. En total, los compromisos de retribución para todo el periodo pueden llegar a superar los 300.000 millones para el periodo 2000-2038.

Debido a esta apuesta volcada en el lado de la demanda, los precios de la electricidad en España crecieron un 62% entre los años 2007 y 2013, más del doble del promedio europeo. Además, el déficit de tarifa acumulado durante este período alcanzó los 40.000 millones de euros, generando una deuda que los consumidores siguen amortizando en sus facturas.

El informe, titulado Una burbuja verde, destaca que las políticas renovables no solo afectaron a los consumidores, sino también a la industria española, que perdió competitividad debido a los altos costes energéticos. De hecho, el mismo sector de energías renovables perdió más del 50% de sus empleos tras el estallido de la burbuja, pasando de 143.000 puestos en 2008 a 75.000 en 2015.

La corrección de la burbuja en 2013, mediante recortes retroactivos de las tarifas garantizadas, desencadenó una ola de litigios internacionales. Hasta la fecha, España ha sido condenada en más de 25 procedimientos de arbitraje y, a finales de 2024, las empresas afectadas reclamaban cerca de 1.900 millones de euros al país.

El informe subraya que las políticas energéticas deben equilibrar los objetivos medioambientales con la sostenibilidad económica y la seguridad jurídica. Abogar por un enfoque de mercado, que promueva la innovación y reduzca los costes mediante la competencia, es esencial para evitar repetir errores pasados y fomentar un crecimiento racional de la actividad energética y del conjunto de la economía.

El informe al completo se puede descargar haciendo clic aquí.
Para leer la versión en inglés, puede hacer click aquí.

Fiscalidad y descarbonización

El Instituto Juan de Mariana presenta “Fiscalidad y descarbonización: una propuesta climática capaz de aumentar la competitividad fiscal y la libertad económica”. Los mensajes centrales del documento son los siguientes:

  • Las emisiones de gases de efecto invernadero han crecido con fuerza, pero poner en marcha las propuestas de decrecimiento que se plantean como respuesta sería un paso atrás que hundiría la producción y, con ello, el bienestar. La propia pandemia del coronavirus sirvió como ensayo del efecto que tienen las políticas de decrecimiento: se frenó la actividad económica y las emisiones bajaron un 4%, pero la pobreza mundial aumentó en 60 millones de personas. Para España, una estrategia de decrecimiento reduciría un 24% el PIB, según estimaciones de Fedea.
  • La fórmula más apropiada para compaginar la descarbonización con el bienestar social y la prosperidad económica pasa por impulsar la libertad de mercado. En el Índice de Desempeño Medioambiental de la Universidad de Yale, la puntuación cosechada por las economías más abiertas se sitúa un 64 por ciento por encima de la nota asignada a los países con menos libertad de mercado.
  • Una mayor libertad económica propicia un mayor nivel de desarrollo y, al mismo tiempo, un país más rico tiene más posibilidades de reducir con éxito la huella medioambiental de su producción. En los quince últimos años, la evolución de las emisiones de CO2 se han reducido un 14% en los países con mayores niveles de renta, con una caída del 20% en términos per cápita. Las investigaciones encuentran que elevar en un 1% los niveles de libertad económica reduce un 0,3% las emisiones de carbono.
  • No es sensato plantear la gestión climática como un asunto apocalíptico al que se deben dedicar ingentes recursos económicos. El Premio Nobel de Economía especializado en asuntos medioambientales, William Nordhaus, estima que el coste de los escenarios climáticos oscila entre el 1% y el 2% del PIB. Por lo tanto, en vez de plantear grandes programas de gasto, lo más sensato y eficiente es formular propuestas de descarbonización inteligentes, eficientes y pegadas a la realidad.
  • Para acelerar la descarbonización, se propone la puesta en marcha de los llamados fondos de aceleración de la descarbonización o FAD. Se trata de instrumentos financieros diseñados para incentivar la inversión en propiedades, plantas o equipos. Las empresas que aporten capital a estos fondos no pagarían impuestos sobre las rentas o intereses generados por esta vía, lo que reduciría los costes de capital y abarataría, en la práctica, el coste de realizar nuevas inversiones empresariales. Como es lógico, la renovación de la dotación de capital permite generalizar nuevas soluciones más eficientes, limpias e innovadoras, lo que tiene el efecto de acelerar la actividad económica y, en paralelo, recortar la intensidad energética de la producción.
  • Como reformas complementarias a los llamados fondos de aceleración de la descarbonización, se podrían implementar reglas que permitan la depreciación plena e inmediata de las inversiones empresariales o cambios en el Impuesto de Sociedades que eximan de su pago en el caso de las ganancias empresariales que sean reinvertidas.
  • Asimismo, se proponen rebajas fiscales a la descarbonización o RFD centradas en los sectores que concentran el 85% de las emisiones de gases de efecto invernadero: a saber, la construcción, las manufacturas, el transporte, la energía y la electricidad, la industria y la agricultura. Se propone la bonificación total de las inversiones realizadas en tecnologías o equipamientos que permitan reducir las emisiones de la producción, hasta permitir un ahorro equivalente a cinco puntos porcentuales del tipo general del Impuesto de Sociedades. El coste fiscal de la medida rondaría los 6.000 millones, de modo que su encaje presupuestario es manejable.
  • Otras propuestas fiscales que podrían facilitar la descarbonización pasarían por (1) dejar libres de impuestos los beneficios obtenidos por empresas que desarrollen tecnologías disruptivas que faciliten una reducción agresiva de las emisiones de gases de efecto invernadero, entendiendo como tal una caída del 50% en relación con las tecnologías preexistentes y acotando la exención a un periodo de diez años, (2) introduciendo descuentos fiscales a la filantropía de tipo medioambiental, en línea con las normas aplicadas en países como Estados Unidos donde se incentiva la financiación privada de proyectos de conservación, o (3) dejar libres de impuestos las operaciones de compra-venta de participaciones en empresas participantes en aquellos sectores que concentran el 85% de las emisiones de gases de efecto invernadero, para facilitar una mayor inversión y competencia en dichas ramas de actividad.

El informe al completo se puede descargar haciendo clic aquí.
Para leer la versión en inglés, puede hacer click aquí.

Populismo fiscal

Cómo la política impositiva del gobierno de Pedro Sánchez divide y empobrece a la sociedad española

El nuevo informe del Instituto Juan de Mariana evalúa la deriva de la política fiscal del gobierno de Pedro Sánchez. Los principales mensajes del estudio son los siguientes:

  • Desde que Pedro Sánchez llegó al gobierno, en España se han aprobado 81 subidas de impuestos y cotizaciones. Además, no se han ajustado los impuestos para tener en cuenta el aumento de la inflación, que acumula una escalada cercana al 19 por ciento bajo mandato del dirigente socialista.
  • Pese a esta tendencia, el PSOE ha propuesta hasta 46 nuevas medidas recaudatorias en 2025, la mayoría de ellas volcadas en elevar más aún la presión fiscal soportada por empresas y familias. Sin embargo, la precaria aritmética parlamentaria sobre la que se sustenta el gobierno hace difícil aventurar cuáles de estas medidas terminarán entrando en vigor.
  • De momento, bajo gobierno de Pedro Sánchez, entre 2019 y 2023, se han adoptado subidas de impuestos por valor de 9.625 millones, así como incrementos de las cotizaciones valorados en 26.115 millones. A estas cifras hay que sumarle el incremento recaudatorio vía inflación, que ha supuesto una subida encubierta de la tributación por valor de 27.100 millones.
  • Aunque el gobierno haya aprobado algunas modificaciones a la baja de determinados impuestos, en la mayoría de los casos se ha tratado simplemente de bonificaciones puntuales, como vimos con el IVA o el Impuesto de Hidrocarburos a raíz de la crisis inflacionaria. En términos netos, por cada 1 euro dedicado a medidas de alivio fiscal se han adoptado 3,4 euros de incremento recaudatorio, lo que arroja un saldo muy negativo para los contribuyentes.
  • Los casi 42.000 millones de impacto acumulado de las subidas de impuestos y cotizaciones de 2019-2023 equivalen a unos 2.200 euros por hogar. En 2019 se adoptaron 11 medidas recaudatorias, seguidas de 12 en 2020, 20 en 2021, 10 en 2022 y 17 en 2023. Durante el presente ejercicio 2024 se han cuantificado 11 modificaciones al alza de impuestos y cotizaciones.
  • España es el tercer país de la Unión Europea que más ha elevado su presión fiscal desde Pedro Sánchez llegó al poder, en 2018, hasta el pasado año 2023. El incremento ha sido de 2,9 puntos del PIB, en marcado contraste con la reducción del 0,8 por ciento apreciada en la UE-27.
  • El gobierno ha pretendido justificar sus continuas subidas de impuestos apuntando que Bruselas habría recomendado a España una “convergencia” de sus niveles de recaudación con los registros observados en el resto de la UE. En realidad, la pretendida “armonización fiscal” figuraba ya en el programa lectoral del PSOE en las elecciones generales de 2019, de modo que no es ninguna imposición de la Comisión Europea. De hecho, entre los distintos niveles de presión fiscal de los países miembros de la UE se observan diferencias de más de 25 puntos del PIB. Lo que sí exige Bruselas es una política efectiva de control del déficit y la deuda, dos flancos en los que el gobierno de Sánchez ha fracasado de forma sistemática, al mantener unos números rojos que rebasan holgadamente los objetivos de estabilidad presupuestaria – y todo a pesar del fortísimo aumento de impuestos y cotizaciones bajo mandato de Sánchez.
  • Es un bulo dar a entender que “los ricos” apenas pagan impuestos en España. Aunque el presidente del gobierno y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, han pretendido cultivar este discurso, lo cierto es que sus aseveraciones carecen de todo rigor. Así, aunque apenas hay un 5,2 por ciento de contribuyentes con rentas de más de 60.000 euros, esos 1,2 millones de declarantes aportan el 41,7 por ciento de la recaudación por IRPF. En total, son más de 45.000 millones de euros, que se traducen en una aportación media de casi 38.000 euros per cápita en el IRPF. En cambio, el 56,1 por ciento de menos renta (12,9 millones de contribuyentes que declaran menos de 21.000 euros) aportan solamente el 8 por ciento del total, a razón de un pago anual promedio de 670 euros de IRPF. Por otro lado, España supera el promedio europeo en la fiscalidad del capital y de la riqueza, siendo de hecho el único país de la UE que sigue aplicando el viejo Impuesto sobre el Patrimonio. En términos netos, al cruzar la recaudación con los ingresos vía ayudas y transferencias sociales, el gasto público en España se sostiene sobre los pagos fiscales que realiza el quintil de ciudadanos con mayor renta (es decir, el 20 por ciento que más gana).
  • No es cierto que los ricos españoles sean cada vez más ricos, puesto que el peso del 1 por ciento de mayores ingresos sobre la renta nacional bruta ha bajado un 26 por ciento de 2009 a 2022. En cambio, el conjunto de los españoles sí son cada vez menos ricos en comparación con Europa, puesto que la brecha de renta que nos separa del promedio europeo ha crecido en más de 4 puntos bajo gobierno de Sánchez. Por lo tanto, los ricos no son cada vez más ricos, pero los españoles sí son cada vez más pobres en comparación con Europa.
  • No es cierto que las rebajas fiscales que Madrid aplica a las rentas altas sean un “regalo fiscal” a los ricos. De hecho, aún teniendo impuestos más bajos, Madrid es la región que obtiene un mayor porcentaje de lo recaudado por IRPF del 1 y del 10 por ciento de contribuyentes con mayor renta. Para ser precisos, estos dos segmentos aportan el 21,78 y el 53,75 por ciento de lo que Madrid obtiene vía IRPF.
  • Además, Madrid es la comunidad de régimen común con mayor eficacia redistributiva del IRPF. Esto significa que el impacto del Impuesto sobre la Renta sobre las diferencias de ingresos resulta ser mayor con gravámenes más bajos.
  • El PSOE se ha propuesto sacar adelante 46 enmiendas parlamentarias de corte recaudatorio para seguir subiendo los ingresos en 2025. El objetivo de dichas modificaciones es elevar los ingresos públicos en unos 8.000 millones. Los socialistas solamente apenas han puesto encima de la mesa dos medidas de alivio fiscal que apenas tendrían un impacto del 0,6 por ciento sobre la recaudación. En cambio, abundan las subidas de impuestos, algunas de las cuales tendrían un efecto muy destructivo. Es el caso del posible apuntalamiento definitivo del impuesto sobre la banca, cuya aplicación en 2023 y 2024 vino acompañada de una caída de 40.000 millones de euros en la financiación concedida por el sector financiero a empresas y familias. Otra de las medidas propuestas consiste en subir la fiscalidad del diésel, de manera que 14,9 millones de personas pagarán una media de 7,5 euros más cada vez que llenen el depósito de su coche.
  • La frágil alianza entre los socialistas y los distintos socios parlamentarios del gobierno añade una capa adicional de inseguridad jurídica e incertidumbre a las perspectivas de política fiscal de cara a 2025. PSOE y Sumar, por ejemplo, negocian el fin de la exención al Impuesto sobre Primas de Seguros que acotaba su cobro para dejar fuera los de salud. Este gravamen, que ya subió del 6 al 8 por ciento bajo gobierno de Sánchez, pasaría ahora a gravar a 12,4 millones de españoles que cuentan con seguros de salud privados. Asimismo, Sumar ha llevado al Congreso un impuesto de hasta el 34 por ciento para determinadas herencias, así como un incremento del IVA de los pisos turísticos. El vapeo también se vería afectado, quedando gravado a la par con el tabaco tradicional.

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La Curva de Laffer y el Impuesto sobre la Renta

Un análisis de elasticidad y eficiencia recaudatoria en la fiscalidad del trabajo y el ahorro

El nuevo informe del Instituto Juan de Mariana explora la aplicación de la Curva de Laffer a la fiscalidad del IRPF español. Tras revisar el periodo 1995-2022, se extraen conclusiones valiosas sobre la eficiencia recaudatoria del gravamen que sugieren que España podría reducir notablemente los tipos de referencia del impuesto sin que esto se traduzca en una pérdida de recaudación, puesto que los umbrales aplicados en la actualidad (del 19 al 47 por ciento) chocan con la horquilla sugerida por el análisis de equilibrio lafferiano (del 14,5 al 36 por ciento).

El cambio a ese marco de fiscalidad más reducida generaría, de hecho, un aumento de la recaudación a medio plazo estimado en 1.000 millones de euros, merced a una mayor actividad económica. Sucede algo similar con las rentas del capital, que también están tributando por encima de los niveles sugeridos por la Curva de Laffer.

Los principales puntos del informe son los siguientes:

  • La Curva de Laffer ilustra la relación entre tipos impositivos y recaudación fiscal. Cuando los impuestos son bajos, las subidas tributarias generan un aumento creciente de los caudales públicos. Sin embargo, cuando se rebasan ciertos niveles de imposición, esta relación empieza a revertirse. De hecho, si se superan determinados umbrales de tributación, los ingresos obtenidos por el fisco pueden entrar en terreno negativo, debido al deterioro de la base imponible del impuesto.
  • Anteriores cálculos referidos a la Curva de Laffer en España han sugerido que la mitad de los contribuyentes se sitúan en la “zona prohibitiva” de la curva y, por tanto, están sujetos por tanto a tipos impositivos efectivos tan elevados que su impacto en términos de reducción la actividad económica termina minando la capacidad recaudatoria del impuesto.
  • El Instituto Juan de Mariana ha estudiado la relación entre el tipo medio del IRPF y los ingresos obtenidos a través de dicho gravamen, cubriendo el periodo 1995-2022 para estimar cuál es el punto en el que se alcanza el equilibrio lafferiano (es decir, el umbral de tributación a partir del cual un aumento adicional de la tributación arroja rendimientos recaudatorios decrecientes). Los resultados presentados están ajustados para tomar en cuenta el crecimiento económico, la inflación y el aumento de la población.
  • Durante el 90 por ciento del periodo comprendido entre 1995 y 2002, el tipo medio del IRPF ha superado el umbral de equilibrio lafferiano. Esto significa que, en 25 de los 28 años analizados, la fiscalidad aplicada sobre la renta y el ahorro de los trabajadores españoles se ha situado por encima de al umbral de equilibrio lafferiano. Por tanto, los impuestos han tenido un efecto destructivo sobre la base imponible que se ha traducido en una caída de la recaudación.
  • La evidencia sugiere que el tipo medio de equilibrio lafferiano del IRPF para 1995-2022 sería del 10,77 por ciento. Sin embargo, este indicador alcanzó el 13,94 por ciento a lo largo de 2022, tras años de sucesivos aumentos en la presión fiscal. Por lo tanto, España presenta hoy un IRPF claramente superior a los niveles que sugeriría la búsqueda de una mayor eficiencia.
  • En el caso de los rendimientos del trabajo, el punto de inflexión del IRPF se alcanza con un tipo medio del 13,72 por ciento, pero los niveles observados en la actualidad son del 16,53 por ciento.
  • La escala de tipos del IRPF oscila en la actualidad entre el 19 y el 47 por ciento, pero el análisis de eficiencia recaudatoria basado en la Curva de Laffer sugiere adoptar tipos más bajos, de entre el 14,5 y el 36 por ciento. A medio plazo, dichos umbrales generarían 1.000 millones más de recaudación, como resultado de una mayor actividad económica que ensancharía las bases imponibles y mejoraría la eficiencia recaudatoria del tributo.
  • En cuanto a las rentas del capital, la imposición efectiva es actualmente del 19 por ciento, mientras que el umbral de equilibrio lafferiano se sitúa en el 18,53 por ciento. En este sentido, también se recomienda una reducción de los tipos de referencia del gravamen y, en ningún caso, nuevos incrementos del mismo.

    Descargar el informe completo.

Cataluña, ante su declive económico

El nuevo informe del Instituto Juan de Mariana, titulado “Cataluña, ante su declive económico”, pone de manifiesto el impacto negativo que ha tenido en la economía catalana la confluencia de una política excesivamente intervencionista con un proceso independentista que ha aumentado la inseguridad jurídica.

El resultado de esta pinza letal ha sido un declive que resulta especialmente acusado al comparar su desempeño con el de Madrid, donde se han venido aplicando políticas económicas de corte liberal y con una clara vocación de ofrecer confianza a inversores, empresarios y familias. El resultado de esta divergencia ha sido un preocupante declive económico de Cataluña, tal y como reflejan los siguientes indicadores:

  • El PIB de Madrid ya es 7.500 millones superior al de Cataluña, a pesar de que la población de la primera comunidad es inferior a la de la segunda en un millón de personas.
  • La brecha de PIB per cápita entre Madrid y Cataluña se ha multiplicado por seis en las tres últimas décadas y ya se sitúa en el entorno de los 6.000 euros (38.435 euros en Madrid, 32.550 en Cataluña).
  • El grado de libertad económica observado en Cataluña es un 25-30% menor que el de Madrid. Además, los indicadores de competitividad regional de la Comisión Europea asignan una puntuación 10 veces mayor al marco institucional madrileño que al catalán.
  • El PIB de Madrid ha subido un 11% desde 2017, frente al 7,2% observado en Cataluña, que se sitúa por debajo del promedio nacional, del 7,8%.
  • Madrid recibió en 2023 el 54,3% de la inversión extranjera que llegó a España, más que triplicando el 16,4% de Cataluña. En 2016, un año antes del 1-O, Cataluña captó más de 8.300 millones de capital foráneo, pero el promedio para 2017-2023 es ligeramente inferior a 3.800 millones anuales, es decir, un 55% menos.
  • Más de 8.700 empresas cambiaron su sede social para salir de Cataluña tras el 1-O. La lista incluye a grandes multinacionales, filiales de corporaciones extranjeras y miles de pymes.
  • Cataluña tiene el triple de impuestos propios que la comunidad promedio. Sus tramos autonómicos en el IRPF se mueven entre el 12% y el 25,5% de modo que rentas bajas y altas pagan más al fisco que en Madrid (9%-21%) o Andalucía (9,75%-23,3%). De hecho, la presión fiscal normativa en Cataluña supera la media autonómica en un 24%.
  • Las aportaciones fiscales de Cataluña al Fondo de Garantía son de 1.479 millones, por debajo de los 5.357 millones que inyecta Madrid.
  • La deuda autonómica de Cataluña supera el 30% de su PIB y es la tercera más alta de todo el mapa autonómico, situándose muy por encima del 13% en Madrid, el 16,2% de Galicia o el 19,5% de Andalucía.
  • Hace quince años, la deuda de Cataluña superaba a la madrileña por menos de 10.000 millones, pero ese diferencial ronda ahora los 50.000 millones. El 84% de la deuda catalana ha sido financiada por el Estado, a través del Fondo de Liquidez Autonómica.
  • Aunque Pedro Sánchez aumentó el presupuesto de inversiones en Cataluña, la ejecución de tales compromisos ha caído del 74,9% al 35,8%. Más allá de la propaganda, apenas hay un impacto real.
  • Los indicadores de salud, como las listas de espera, y de educación, como el informe PISA, arrojan un desempeño mucho más favorable en Madrid que en Cataluña.

Las elecciones autonómicas del próximo 12 de mayo no van a revertir el declive económico de Cataluña si no precipitan un cambio en la política económica y el contexto institucional.
En la medida en que se siga exacerbando la pérdida de libertad económica y el incremento de la inseguridad jurídica, los resultados seguirán reflejando un desempeño cada vez más decepcionante. El proceso que más debe preocupar a los catalanes si desean mejorar su nivel de vida es uno basado en recuperar el terreno que Cataluña ha perdido en los ámbitos de la liberalización económica y la seguridad jurídica.

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Impuestómetro 2024

El trabajador español medio paga 3.860 euros de IRPF al año – y cerca de 15.500 euros al sumar el efecto de IRPF, cotizaciones e IVA.

El IJM publica el Impuestómetro, un estudio que mide la incidencia de la tributación sobre la renta de los contribuyentes españoles.

  • El peso de los impuestos sobre el PIB ha subido del 32 al 38 por ciento desde 1995. De dicho aumento de seis puntos porcentuales, el 60 por ciento ha tenido lugar bajo gobierno de Pedro Sánchez.
  • Si se pretende “armonizar” la fiscalidad española con la europea, la subida de impuestos resultante será de 39.000 millones de euros, cifra equivalente a 2.082 euros por hogar.
  • En promedio, los socios de la UE apenas han aumentado los impuestos de 2019 a 2022. En cambio, España ha sido el país de la Unión Europea con mayor incremento de la presión fiscal durante este periodo, lo que solamente ha contribuido a empeorar nuestro desempeño antes, durante y después de la pandemia, hasta el punto de que ocupamos el último puesto del Indicador de Gestión Económica.
  • Dos de cada tres euros de aumento de la recaudación tributaria bajo mandato de Pedro Sánchez han recaído sobre las familias. En total, el líder socialista ha elevado los ingresos tributarios por un monto equivalente a 3.890 euros por hogar. Casi la mitad de la subida se debió a la decisión de no indexar los impuestos a la inflación y, por tanto, no descontar el efecto en el sistema tributario de la mayor subida de precios en cuarenta años.
  • En promedio, Sánchez crea o sube un impuesto cada mes. De 2018 a 2024 ha aplicado no menos de 69 aumentos tributarios. Además, durante el ejercicio 2025 pretende elevar la recaudación en otros 7.000 millones, cifra equivalente a 371 euros por hogar.
  • La presión fiscal en Alemania es un 10 por ciento mayor que en España, pero la renta de los teutones es un 45 por ciento más alta. Esto nos recuerda que es preciso relacionar la presión fiscal con los niveles de renta de cada país. De hecho, si se equilibrase el peso de los impuestos sobre el PIB con los niveles de renta observados en España, la fiscalidad se reduciría en 15.000 millones y las familias pagarían 815 euros menos cada año.
  • Una renta media en España percibe un salario total real de 34.989 euros, pero a esta cifra hay que descontarle 8.157 euros de cotizaciones a cargo de la empresa y 1.731 euros de contribuciones a nombre del trabajador, así como un IRPF de 3.860 euros y un gasto acumulado por IVA de 1.450 euros. En total, el 43,44 por ciento del salario completo termina en las arcas de Hacienda debido a estas tres figuras fiscales. Si a las cotizaciones sociales, el IRPF y el IVA le sumamos el IBI, un trabajador medio paga 15.480 euros cada año en impuestos, lo que supone el 44,24 por ciento de su salario completo.
  • A estas cifras hay que añadirle el impacto de las rentas del ahorro (a lo largo del tiempo, unos 20.000 euros por familia), los impuestos sobre las herencias y el patrimonio (en vías de “armonización” por parte del gobierno de Pedro Sánchez), la tributación de las primas de seguro (unos 110 euros por hogar), la imposición aplicada a la compra de vivienda (en torno al 26 por ciento del precio final, lo que serían 50.000 euros en una adquisición de 200.000 euros), los gravámenes que afectan a la compra y uso del automóvil (desde el IVA a los tributos de matriculación y circulación, pasando asimismo por las multas recaudatorias, la normativa WLTP y los impuestos aplicados al combustible) y las exacciones sobre el consumo de alcohol (40 por ciento del precio final) o tabaco (80 por ciento del precio final). Al considerar todas estas figuras tributarias, el contribuyente medio paga más del 50 por ciento de lo que gana a Hacienda.

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España, el país de la UE con peores resultados económicos entre 2019 y 2023

El IJM publica el Indicador de Gestión Económica (IGE), que mide el desempeño de los 27 países miembros de la Unión Europea durante el último lustro.

El Indicador de Gestión Económica (IGE) del Instituto Juan de Mariana (IJM) mide el desempeño de las veintisiete economías de la Unión Europea (U2-27) a partir de cinco categorías de estudio: PIB, empleo, presión fiscal, poder adquisitivo y deuda pública.

Si medimos el crecimiento del PIB entre 2019 y 2023, encontramos que la evolución media de la producción española arroja un tímido aumento de 3,3 puntos. Esto nos sitúa en el número 22 del ranking europeo, con una evolución del PIB que se sitúa más de un 40% por debajo de la media europea, que arroja un aumento de 5,6 puntos.

El 90% de la reducción del paro entre 2019 y 2023 se explica por el maquillaje estadístico del gobierno, apreciado por ejemplo con la reclasificación de los contratos los fijos discontinuos. En cambio, cuando medimos el paro efectivo, encontramos que la caída del desempleo registrada en España entre 2019 y 2023 ha sido de apenas un 1,4%, lo que nos coloca en un mediocre puesto 18 de la lista.

La presión fiscal ha subido en 2,9 puntos del PIB entre 2019 y 2023, pasando del 35,4% al 38,3% del PIB. España es el segundo país de la UE-27 con mayor aumento de los impuestos para el periodo analizado. El promedio comunitario arroja una subida de apenas 0,1 puntos del PIB, con trece países miembros que han reducido su presión fiscal y otros siete que la han aumentado de forma muy moderada. Por lo tanto, la senda de la tributación observada en España se aleja claramente de los patrones observados en el Viejo Continente y describe un “estallido fiscal” en toda regla.

La renta per cápita en paridad de poder adquisitivo cae un -5,5% de 2019 a 2023. Este desplome explica por qué la brecha de renta que separa a España del promedio comunitario ha crecido de 9 a 14 puntos porcentuales.

El peso de la deuda pública sobre el PIB ha subido de forma moderada en la UE-27, con una subida de 3,3 puntos entre 2019 y 2023. En cambio, en España se observa un repunte del 10,8 que triplica la media comunitaria. En 2023, la deuda pública subió a un ritmo de 165 millones al día. De hecho, a lo largo del mandato de Pedro Sánchez, por cada 1 euro de aumento del PIB se han emitido 2 euros de deuda pública.

Los resultados que arroja el Indicador de Gestión Económica (IGE) sitúan a España como el país con peores resultados para el periodo 2019-2023. Bajo mandato de Pedro Sánchez, el PIB ha crecido lentamente, el empleo apenas ha mejorado una vez se descuenta el maquillaje estadístico, la presión fiscal se ha disparado con fuerza, el poder adquisitivo de las familias está cada vez más lejos de los niveles observados en el resto de Europa y la deuda pública ha crecido de forma significativa. Agregando todas las puntuaciones del IGE, estamos un 7,4% por debajo de la media comunitaria.

En el agregado, si se comparan los resultados de España con los de la UE-27 para el periodo 2019-2023, vemos que la gestión de Sánchez ha tenido un coste de oportunidad cercano a los 170.000 millones de euros, cifra que alcanzamos al considerar el desempeño negativo en el PIB (31.000 millones), la presión fiscal (aumento de 38.000 millones), la renta per cápita (1.100 euros menos por persona, 2.200 euros menos por familia) y el crecimiento de la deuda pública
(101.000 millones). Esos 170.000 millones se traducen en un empobrecimiento equivalente a 3.500 euros por persona. Además, el paro efectivo sería dos puntos menor si España hubiese exhibido un comportamiento económico homologable a la media comunitaria.

Además de compararnos con la UE-27, tiene sentido hacer lo propio con Portugal, puesto que hablamos de países vecinos con una estructura productiva similar, un desempeño comparable durante la pandemia, un sector turístico de gran tamaño, una política energética coordinada a través de la “isla energética” y una sucesión de gobiernos de izquierda a lo largo del periodo analizado (2019-2023).

En la comparativa con la economía lusa, vemos que el PIB español creció 4,5 puntos menos, que no se observan grandes diferencias en cuanto al empleo, que la presión fiscal subió tres veces más en nuestro caso, que la renta de los ciudadanos tuvo un desempeño dos veces mejor en el país vecino y el ratio deuda/PIB bajó 11,4 puntos en Portugal mientras subió 10,8 puntos en España.

De haber registrado un desempeño similar al de Portugal, España tendría 60.500 millones más de PIB (cifra que ronda los 1.300 euros por persona), un nivel de paro similar, una presión fiscal 25.500 millones más baja cada año (con el consecuente ahorro tributario de 1.300 euros por hogar), un poder adquisitivo 6,8 puntos mayor (es decir, 1.360 euros más de renta per cápita o 2.720 euros más por familia) y la deuda pública sería significativamente menor (bajaría en
303.000 millones). En total, la factura del diferencial negativo con Portugal asciende a 389.000 millones, unos 8.000 euros por persona.

La diferencia de resultados entre España y Portugal se puede entender mejor cuando tomamos en cuenta el enfoque pragmático que adoptó el gobierno de António Costa en los asuntos económicos. Portugal subió del puesto 72 al número 30 del Índice de Libertad Económica a lo largo de los cinco últimos años, de modo que la prevalencia política de la izquierda vino de la mano de una mayor liberalización. En cambio, el intervencionismo que ha caracterizado al gobierno de Pedro Sánchez ha tenido efectos nefastos para la economía española, como evidencia la comparativa con nuestro país vecino, en particular, y con toda Europa, en general.

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