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¿Democracia antes que la ley?

Un Estado democrático presupone un Estado de derecho y, muy especialmente, unos derechos y libertades personales.

Estamos asistiendo al, posiblemente, el juicio más importante de la etapa democrática española: el llamado ‘juicio al procés’ en donde el Tribunal Supremo juzga a 12 líderes catalanes por el referéndum y la declaración ilegal de independencia de 2017. 

Dejando de lado que es una situación desagradable ver a gente sentada en el banquillo de acusados por delitos tan graves, no deja de ser una oportunidad de acercarnos y aprender derecho penal y procesal, así como de debatir ciertas cuestiones de filosofía política y del derecho.

Concretamente, el actual presidente de Catalunya, Joaquim Torra, declaró en un programa de radio que la democracia siempre debe ir por delante de la ley.

¿Es esta afirmación certera? ¿Puede haber un Estado democrático que no sea un Estado de derecho? Veamos.

Un Estado de derecho es aquella configuración de Estado en la que que el aparato de gobierno estatal se organiza y, sobre todo, actúa sometido al derecho. Hace referencia a proteger una esfera de derechos. Debe responder a tres presupuestos: la proclamación y la garantía de unos derechos y libertades que pertenecen a todas las personas por igual; la división de los poderes como principio de organización del Estado; y la sujeción de la actuación de los diferentes órganos del Estado al derecho.

En cambio, el Estado democrático es aquel tipo de estado en el que los ciudadanos participan en condiciones de igualdad y en un contexto de pluralismo político en la gestión y control de los poderes públicos. Hace referencia a quién ostenta la soberanía, siendo el pueblo la única fuente legítima del poder político. El pueblo “se gobierna a sí mismo”. Los presupuestos en el caso del Estado democrático son los siguientes: la soberanía popular (que implica el sufragio universal), el reconocimiento y la garantía del pluralismo de la sociedad y, muy especialmente, del pluralismo político; y la participación política, ejercida ya sea directamente mediante mecanismos como el referéndum o la iniciativa legislativa popular, o bien a través de la elección libre y periódica de representantes.

Habiendo expuesto brevemente la diferencia entre ambos, concluimos que un Estado de derecho puede ser no democrático, ya que podría darse el caso de un Estado que defendiera unas ciertas libertades pero que los ciudadanos no participasen en el ejercicio del poder público estatal.

Sin embargo, y como hemos explicado, un Estado democrático presupone un Estado de derecho y, muy especialmente, unos derechos y libertades personales: porque los derechos son indispensables para que todos los ciudadanos puedan participar en condiciones de igualdad, con su propio criterio, en la vida colectiva.

Juan Morillo
Author: Juan Morillo

Proceso político: tª estado elección pública y democracia

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