La actualidad de Enrique Ghersi
Resulta necesario reivindicar la gran actualidad de Ghersi, especialista en economía informal, Derecho y Economía o teoría de las instituciones.
Resulta necesario reivindicar la gran actualidad de Ghersi, especialista en economía informal, Derecho y Economía o teoría de las instituciones.
Es evidente que Camboya está muy lejos de ser un país desarrollado donde la mayoría de la población disfrute de estándares de vida envidiables. Pero también debería ser evidente el impresionante progreso que ha experimentado en las últimas tres décadas.
Lo que realmente hace ricos a los países son los incrementos de productividad, y estos dependen en gran medida de los bienes de capital y demás acumulación de capital.
Cada vez que Podemos tiene la ocasión de demostrarlo, contribuye a reafirmar que su discurso económico está completamente vacío.
El mensaje de la izquierda en España es simple: la desigualdad es el principal problema, y para combatirla es imprescindible aumentar el poder intervencionista del Estado.
El crecimiento económico se alcanza mediante la identificación de oportunidades de beneficio y la inversión en recursos productivos, actuando siempre en un entorno de inevitable incertidumbre.
¿No se da usted cuenta de que si devaluar fuera la receta de la prosperidad, entonces los venezolanos o mis compatriotas argentinos serían los más acaudalados y los mayores exportadores del planeta?
Con todos los problemas y algunos retrocesos locales, globalmente el mundo está mejor educado, mejor alimentado, es más libre, más próspero y más tolerante.
Cuanto más se prolonguen los bajos precios del crudo, más agonizará el régimen saudí. No se trata de una hipótesis a décadas vista, sino a pocos años vista.
Según el Pew Research Center, la clase media estadounidense está desapareciendo: si en 1971 el 61% de la población integraba la categoría de clase media, en 2015 apenas alcanza el 50%. Es decir, por primera vez hay tanta gente en los extremos de la distribución de la renta (clase baja y clase alta) que en la media. En apariencia, pues, estamos asistiendo a una polarización de la renta que nos conduce a que los ricos sean más ricos y los pobres, más pobres. La realidad, sin embargo, es muy distinta. Basta comparar la propia distribución de la renta en 1971 y en 2015 para comprobar lo que ha sucedido.
En 1971 el número de personas adultas en EEUU era de 131,6 millones, de las que el 61% residía en hogares de clase media (80 millones de adultos). ¿Qué era un hogar de clase media en 1971? Si tomamos como base los hogares con dos adultos y un menor, aquellos que ingresaban entre 31.480 y 94.439 dólares (con poder adquisitivo equivalente al de 2015).
En cambio, en 2015 el número de personas adultas ha aumentado hasta 242,1 millones, de las que el 50% reside en hogares de clase media (120,8 millones de adultos). Pero ¿cómo definimos en 2015 un hogar de clase media? Tomando como base los hogares con dos adultos y un menor, aquellos con ingresos entre 41.869 y 125.608 dólares.
De entrada, pues, observamos que hoy resulta mucho más complicado cualificar como clase media que hace 44 años: un hogar que fuera clase media en 1971 y que haya visto incrementado su poder adquisitivo real en un 30% habrá pasado a integrar la clase baja. Es decir, uno puede mejorar en términos absolutos y retroceder en términos relativos.
Pero además tengamos presente que un hogar puede haber dejado de ser clase media porque ha pasado a ser clase alta: y, de hecho, el número de adultos en hogares de clase alta ha crecido desde 18,4 millones a 51 (a pesar de que el umbral mínimo para calificar como clase alta también se ha incrementado muy notablemente: en hogares de dos adultos y un menor, de 94.439 a 125.608 dólares).
Por consiguiente, que haya menos hogares entre las clases medias no significa que en términos generales la sociedad se haya empobrecido. No en vano, si superponemos la distribución de la renta de 1971 a la de 2015, comprobaremos que, salvo los adultos en hogares de renta ultrabaja (que pasan de representar el 1,5% de todos los hogares al 2,5%, en gran medida porque esta distribución es previa a impuestos y transferencias estatales en especie, de modo que la influencia directa muchos programas gubernamentales no aparece), el porcentaje de adultos en hogares de clase baja o de clase media-baja se reduce para todos los niveles de renta. En cambio, el porcentaje de adultos de clase media-alta o alta aumenta en todos los niveles de renta.
En definitiva, los ricos sí se han vuelto más ricos, pero los pobres también. En 1971 la renta de los hogares estaba mucho más concentrada en torno a niveles mucho más bajos (la renta mediana de 1971 para hogares equivalentes a dos adultos y un menor era de 42.220 dólares), mientras que en 2015 está más dispersa alrededor de niveles mucho más elevados (la renta mediana de 2015 para hogares a dos adultos y un menor era de 62.804 dólares). La clase media desaparece porque la velocidad a la que los adultos de clase media transitan hacia la clase alta es mayor que la velocidad a la que los adultos de clase baja transitan hacia la clase media: pero eso no significa que no estén mejorando todos de manera apreciable.