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Etiqueta: Egipto

La economía a través del tiempo XII: La política económica de los egipcios

Los escritos sapienciales egipcios muestran enormemente cuáles eran las prioridades de los habitantes de aquella época, tal y como se ha visto hasta el momento. En este caso, se expondrán las instrucciones de Merykara. Estas instrucciones son, según el propio texto, consejos que el faraón Jety VII escribió para su hijo Merykara, quién heredaría el cargo. Por ello, estos papiros se datan alrededor del año 2010 a.C. Lo importante es que los preceptos pretenden funcionar como método didáctico para que el futuro gobernador aprenda una serie de lecciones sobre cómo ostentar su cargo. Es decir, los consejos giran alrededor del buen funcionamiento de un país y, entre ellos, se encuentran algunas lecciones económicas que reflejan la visión de la época, de tal forma que podríamos interpretar el texto como un protomanual macroeconómico.

Así, el faraón aconseja a su hijo recolectar información para tomar buenas decisiones; aprender de lo que otros ya han aprendido: “Imita a tus padres y a tus ancestros, pues uno se sirve exitosamente de (sus) conocimientos. Mira, sus palabras permanecieron en los libros” (Sánchez, 2020, p. 68). El gobernante debe, por tanto, aprovecharse de los aprendizajes que han quedado universalizados a través de la escritura. Existe una idea de valor permanente, de comportamiento verdadero, de lección atemporal.

Las lecciones de Merykara

Es decir, las decisiones en materia de política económica (o protopolítica económica) son leyes económicas para el egipcio. Por ejemplo, una de las lecciones de Merykara apunta a la necesidad de priorizar la creación de empleo dentro de la comunidad política:

No actúes mal, es buena la amabilidad. Haz permanente tu memorial por medio de tu amor, multiplica los grupos de trabajadores que se asocien a la ciudad, así se dará gracias a dios por las recompensas que se alcanzarán en tu nombre, se dará gracias por tu bondad y se pedirá tu salud [a los dioses] (p. 68).

Además, el padre aconseja a su hijo una política migratoria restrictiva con control de fronteras:

Respeta a los grandes, preserva a tus gentes, haz seguras tus fronteras y tus patrullas fronterizas, (pues) es bueno actuar para el futuro y se respeta la vida del previsor, (mientras) que aquel que se confía será un fracasado. Haz que se vaya contigo por tu buen carácter (p.68).

El buen gobernante egipcio debe respetar la propiedad privada de sus subordinados. Esto es algo relevante. En la antigüedad, numerosos dirigentes aprovechaban su posición para obtener tierras ajenas. Por ejemplo, Herodes, rey de Judea, Galilea, Samaria e Idumea en el s. IV, confiscaba bienes de los nobles de su reino tras mandarlos ejecutar (Jeremías, 1969, p. 110).

Respeto de la propiedad privada

En cambio, el faraón aconseja a su hijo que siga por otra senda (Sánchez, 2020):

Es un miserable aquel que desea para sí la tierra que es (de otro). Es un ignorante quien codicia lo que es para otros. La vida pasa sobre la tierra y no es larga. Es alguien afortunado quien es recordado (porque no) está la injusticia en él (p. 69).

Otro de las instrucciones del dirigente a su heredero Merykara está relacionada con la creación de riqueza y el respeto a los que ya la tienen. Sin embargo, la intención del faraón no es más que intentar que los más pudientes no se vuelvan en contra del reinado de su descendiente:

Enriquece a tus grandes para que apliquen tus leyes, (pues) no es parcial aquel cuya casa es rica; quien posee cosas es quien no tiene carencia. Los hombres pobres no pueden expresarse con su verdad, ni ser recto aquel que dice “ojalá fuera para mí”, (pues) tomará partido por aquel a quien desee y se inclinará por aquel que posea sus medios de pago (p. 69).

No despojes a un hombre de los bienes de su padre

Por último, las enseñanzas muestran algo que puede recordar a las actuales políticas fiscales relacionadas con las sucesiones y donaciones. El debate de hoy en día gira en torno a la necesidad de aplicar tributos sobre estas cuestiones. En ese sentido, los egipcios consideran que es perjudicial implementar este tipo de medidas:

Practica la justicia para que pervivas sobre la tierra. Calma a quien llora y no oprimas a la viuda. No despojes a un hombre de los bienes de su padre. No desplaces a los grandes de sus tronos. Guárdate de castigar erróneamente. No golpees, (pues) no será beneficioso para ti.

Lo importante, por tanto, es tratar de no crear malestar sobre el subordinado y respetarlo lo máximo posible, tanto a él como a su propiedad. En este sentido, la política económica que viene reflejada en este texto tiene mucho que ver con aquellas que hoy en día se conocen como poco intervencionistas. Eso sí, la preocupación del gobernante recae sobre evitar las revueltas o los ataques que puedan acabar con la posición política de su familia.

Bibliografía

Jeremías, J. (1969) Jerusalén en tiempos de Jesús. Biblioteca Bíblica Cristiandad

Sánchez, A. (2020) La literatura sapiencial egipcia. (Vol. I).

Serie La economía a través del tiempo

La economía a través del tiempo (XI): Los egipcios se adelantaron a Aristóteles

Las instrucciones de Ptahhotep, escritas entre  2494 a.C. y  2345 a.C., son una serie de consejos que, al igual que los analizados en anteriores artículos, pretenden servir de consejos que alguien experimentado transmite al más joven. La forma de estos documentos no tiene más intención que la de legarse de generación en generación y servir como guía a lo largo de los años.

De hecho, es probable que la propia firma del texto sea falsa. Puede que se haya puesto simplemente para que los mandatos parezcan provenir de una autoridad. Esto se debe a que Ptahhotep era un escriba cercano al faraón Dyedkara Isesi, algo que, evidentemente, otorgaba cierta reputación. Es más, la posición del redactor era cercana a lo que hoy se entendería como un Primer Ministro. Era un administrador de la Hacienda Real que le infería una gran autoridad tanto para su pueblo como para las generaciones posteriores.

La codicia bien entendida empieza (y termina) con lo propio

Aunque no sea el momento de ver con profundidad el pensamiento de Aristóteles, es importante resaltar las similitudes que existen entre el siguiente fragmento y uno de los planteamientos que el filósofo griego realiza en su obra Política. En concreto, siguiendo la traducción de Sánchez (2020), las instrucciones de Ptahhotep establecen lo siguiente:

No seas avaro en los repartos, ni codicioso más que en lo relativo a tus bienes, ni avaro con tus allegados (p. 33).

No ser avaro ni codicioso, un valor común a numerosas culturas, no es lo que en este fragmento llama la atención, sino la excepción que se establece para tal normal. En efecto, el texto indica que las personas pueden codiciar sus propios bienes, algo que se puede interpretar como una defensa de la propiedad que, además, no está condicionada bajo una visión egoísta. Esto es porque, inmediatamente después, el instructor enuncia la importancia de compartir, de atender a los allegados. Es aquí cuando se asoma Aristóteles (1993), quien afirma lo siguiente:

Se censura el egoísmo justamente; pero éste no consiste en amarse a sí mismo, sino en amarse más de lo que se debe, y de igual modo pasa con el amor al dinero, ya que todos, en definitiva, amamos cada una de estas cosas. Por otra parte, el hacer favores y socorrer a los amigos, huéspedes y camaradas, es lo más agradable, y esto sólo se realiza gracias a la propiedad privada (p.75).

No es este el espacio para realizar un análisis sobre el pensamiento aristotélico, pero sí es menester resaltar que ambos textos parecen querer expresar más o menos lo mismo. El deseo exacerbado, ya sea en forma de avaricia y codicia en el caso del documento egipcio o de egoísmo en el caso del filósofo, es algo perjudicial. La protección de lo propio, ya sea en forma de codicia de los bienes que se poseen como en las instrucciones de Ptahhotep o en forma de propiedad privada o amar al dinero de forma sosegada, como plantea Aristóteles, es algo plenamente natural que no debe provocar mala conciencia.

Amor al prójimo

Y, por último, la atención y el amor al prójimo, ya sea dejando de lado la avaricia como en el texto milenario o haciendo favores y socorriendo a amigos como en el griego, es un valor positivo. Son estas tres ideas comunes las que se desprenden de ambas declaraciones.

De hecho, la importancia del buen trato al allegado es algo que aparece constantemente en todo el texto egipcio. Así, en otra de las máximas, el autor antiguo asegura que la ayuda acaba teniendo como resultado algo positivo en uno mismo:

Reconoce a quienes están a tu lado y tus bienes existirán siempre. No envilezcas tu carácter contra tus amigos, son un campo de la ribera cuando está inundado; es más importante que sus riquezas. Las cosas de uno son para el otro Es beneficioso el buen comportamiento del hijo de un hombre (un biennacido) para él. Una buena naturaleza quedará en el recuerdo (p. 43-44).

El buen trato que se le debe de prestar al prójimo tiene como consecuencia, como es evidente, el respeto de su propiedad privada:

No robes la casa de la vecindad, ni sustraigas los bienes de quien está próximo a ti, pues no será útil para quien lo hace, pero él (el vecino) no debería hacer una acusación contra ti hasta que hayas sido escuchado (p.41).

En definitiva, las instrucciones de Ptahhotep evocan el concepto ético aristotélico del punto medio. Para el egipcio, codiciar y robar son una falta, pero no lo es defender y amar lo propio. Eso sí, es virtuoso ofrecer de forma voluntaria lo que uno tiene. Una balanza de tres brazos que con posterioridad será desenterrada en Grecia.

Bibliografía

Aristóteles. (1993) Política. (García Gual, C. & Pérez Jiménez, A. Trad.) Atalaya.

Sánchez, A. (2020) La literatura sapiencial egipcia. (Vol. I).

Serie La economía a través del tiempo

(I) El estudio de la historia del pensamiento

(II) Individuo y colectivo, comunidad y sociedad

(III) El Estado y las formas de intervención

(IV) La primera disciplina fue la economía

(V) La educación y el trabajo para los sumerios

(VI) Los impuestos para los sumerios

(VII) La riqueza para los asirios

(VIII) Urakagina, el primer Juan de Mariana

(IX) La meritocracia y el ahorro para los egipcios

(X) Los egipcios se adelantaron a Weber

La economía a través del tiempo (IX): La meritocracia y el ahorro para los egipcios

Es la primera vez que tratamos a los egipcios. En este caso, trataremos las Enseñanzas de Djedjefhor o Hordjedjef, príncipe hijo del famoso Keops que vivió en la IV dinastía, alrededor del 2500 a.C. El texto presenta directrices de un padre a su hijo, guiándose sobre cómo desenvolverse en la vida para alcanzar el éxito en la sociedad.​ Solo se tienen registros de algunos fragmentos del inicio del texto, preservados en ostracas del Imperio Nuevo y en una tablilla de madera del Periodo Tardío (Sánchez, 2020, 9).

En una sociedad caracterizada por la escasez de oportunidades educativas, la habilidad de lectura y escritura adquiere una dimensión casi mágica. En este contexto, cada palabra plasmada sobre el papel era investida de un poder inherente, confiriendo prestigio y reconocimiento a aquellos individuos versados en las artes literarias (Pinch, 1995).

Corrígete tú mismo

Por tanto, podemos considerar que los consejos que el padre transmite al hijo mediante las instrucciones pueden abstraerse como enseñanzas comunes y respetadas dentro del pensamiento común de la época. Entre ellas, destaca especialmente lo que reflejan las primeras secciones (Sánchez, 2020).

El comienzo de las enseñanzas que el noble, principal e hijo del rey Hordjedjef ha creado para su hijo, a quien cría, cuyo nombre es Autibra. Dice: “Corrígete tú mismo y evita que otro te corrija. Si fueres alguien importante, deberás fundar una casa. Escoge para ti una esposa en una señora de corazón quien te dará a luz un hijo varón. Deberías construir una casa de tu propiedad para (ese) hijo después de haberte edificado un lugar en donde estar. Que sea espléndida tu casa de la necrópolis y sea digno tu lugar del occidente. Acepta que la muerte nos humilla y acepta que los vivos nos ensalzan. La casa de la muerte es para la vida”. (pp. 9-10).

La virtud de producir

Como vemos, el texto comienza con una introducción que comienza en lo básico: formar una familia. El inicio de los consejos paternales comienza por la base: la generación de un contexto que sea digno de proteger y mejorar, un hogar. Tras ello, los consejos se dirigen hacia la necesidad de producir y conseguir recursos.

Búscate una parcela de tierras cultivables en la zona inundada por escrito, para arar, para capturar aves y peces y cazar, no vaya a ocurrir que se produzca un año de penuria, pues (solamente un hombre) ha comido si (antes) produce por medio de sus manos (p. 10).

Preferencia temporal

En esta parte vemos algo que llama la atención. La enseñanza hace hincapié en la necesidad de ahorrar. Es decir, nos habla de la dimensión temporal, o preferencia temporal, algo que autores más modernos han tratado en sus obras. Vamos a pararnos en esta cuestión rescatando un análisis de Ludwig von Mises (2011) sobre la generación de capital:

La expresión utilizada por Böhn-Bawerk al hablar de “acumulación de medios de subsistencia válidos para una subsistencia ulterior” puede fácilmente inducir a error. Estos stocks, entre otros cometidos, tienen el de satisfacer nuestras más elementales necesidades vitales y así permitirnos sobrevivir. Pero es que, fuera de eso, deben ser lo suficientemente amplios como para atender, durante el periodo de espera, todos aquellos otros deseos y apetitos considerados más importantes que los más abundantes frutos materiales producidos por los procesos que exigen una mayor inversión temporal. Aseguraba Böhm-Bawerk que sólo es posible una ampliación del periodo de producción si “se dispone de bienes actuales en cantidad suficiente para salvar ese ampliado periodo comprendido entre la iniciación del trabajo y la recolección de su fruto.” (p. 580).

Ahorro no capitalista

La importancia de este texto reside en la diferenciación que existe en el proceso común de ahorro y en el del tipo de ahorro que Mises y otros autores llaman capitalista. Böhm-Bawerk explica que, para generar capital, es necesario que se consigan cubrir las necesidades durante el tiempo en el que se mejora el proceso productivo. Si la acumulación sólo tiene como objeto servir de salvaguarda, estaría enormemente lejos de considerarse ahorro capitalista. El texto de las enseñanzas de Hordjedjef nos habla de un acopio para cubrir las necesidades en caso de una etapa de penuria. Por tanto, vemos una intuición primitiva en este sentido que no alcanza a convertirse en aspiraciones de desarrollo tecnológico.

Otra parte del fragmento anterior resulta interesante. En el final, el padre recuerda a su hijo que para comer hay que conseguir el alimento trabajando, siendo esta la única manera de hacerlo. Las palabras que utiliza recuerdan a las mismas que usa San Pablo en la Biblia:

En aquella ocasión les impusimos esta regla: el que no quiera trabajar, que no coma. Ahora, sin embargo, nos enteramos de que algunos de ustedes viven ociosamente, no haciendo nada y entrometiéndose en todo. A estos les mandamos y los exhortamos en el Señor Jesucristo que trabajen en paz para ganarse su pan (2 Tesalonicenses (3, 10-12)).

Meritocracia

Por último, vamos a recuperar el texto de Sánchez (2020) para tratar el tema de la meritocracia en las enseñanzas egipcias:

Recuerda del mismo modo aquello que se debe decir: “Mira, no existe ninguna herencia que se recuerde por la eternidad”, (…) de acuerdo a tus posesiones que deben ser(te) dadas en recompensa a tus méritos (p. 11).

En línea con lo anterior, las instrucciones promueven un sentido de distribución de la riqueza cercano a lo que en la Iglesia Católica se conoce como justicia distributiva (Catecismo, 2411). Así, las propiedades que uno tiene deben de ajustarse a la aportación que el individuo otorga a la sociedad, es decir, es una forma que el conjunto tiene de recompensar a la parte por su función. En los tiempos actuales, se suele emplear el término “meritocracia” para referirse a este concepto.

Bibliografía

Sánchez, A. (2020) La literatura sapiencial egipcia. (Vol. I). https://egiptologia.com/wp-content/uploads/2020/10/Literatura-sapiencial-Ensen%CC%83anzas-Ptahhotep.pdf

Pinch, G. (1995). Magic in Ancient Egypt. Ed. University of Texas Press.

Mises, L. (2011). La acción humana. Unión Editorial.

El libro del pueblo de Dios. (1990). Conferencia Episcopal Argentina. https://www.vatican.va/archive/ESL0506/_INDEX.HTM

Iglesia Católica. (1993) Catecismo de la Iglesia Católica. https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html

Serie La economía a través del tiempo

(I) El estudio de la historia del pensamiento

(II) Individuo y colectivo, comunidad y sociedad

(III) El Estado y las formas de intervención

(IV) La primera disciplina fue la economía

(V) La educación y el trabajo para los sumerios

(VI) Los impuestos para los sumerios

(VII) La riqueza para los asirios

(VII) Urakagina, el primer Juan de Mariana