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Etiqueta: Informes

ÍNDICE DE SEGURIDAD JURÍDICA 2025 

El deterioro institucional en España durante el mandato de Pedro Sánchez ha sido objeto de creciente preocupación tanto a nivel nacional como internacional. A la colocación de ex ministros del gobierno en el Tribunal Constitucional hay que sumarle la situación insostenible de un Fiscal General del Estado investigado por la justicia, así como las causas por presunta corrupción que afectan al PSOE, a ex altos cargos del Ejecutivo y al entorno familiar del propio Sánchez. Por si no fuese suficiente, la politización de la operativa cotidiana de organismos como el Banco de España, RTVE, el CIS o el Tribunal de Cuentas ha generado aún más recelos, configurando un patrón alarmante que se ve confirmado si tomamos en cuenta otros problemas como la concesión de indultos y amnistías con fines claramente políticos o el abuso del decreto-ley como forma ordinaria de gobierno.  

Este conjunto de malas prácticas ha llevado a que España sea señalada por organismos internacionales y expertos en gobernanza como un caso paradigmático de deterioro del imperio de la ley en Europa Occidental. Ante este contexto, el Instituto Juan de Mariana quiere contribuir al debate público con un análisis basado en datos y evidencia empírica que, a través del Índice de Seguridad Jurídica (ISJ), ofrece una herramienta de diagnóstico rigurosa e independiente que permite reflexionar sobre el Estado de Derecho de derecho, la calidad institucional y los retos estructurales que enfrentan las instituciones en España.  

Visión general del Índice de Seguridad Jurídica (ISJ). 

  • El Índice de Seguridad Jurídica (ISJ), elaborado por el Instituto Juan de Mariana, ofrece una medición comparada del grado de certeza legal, calidad institucional y Estado de Derecho en los países de la Unión Europea. 
  • El índice se compone de diez pilares fundamentales, cada uno basado en fuentes internacionales reconocidas. 
  • En la edición de 2025, con datos finales para 2023, España obtiene una nota general de apenas 6,5 puntos sobre 10 y se sitúa en la posición 20 de un total de 27 países de la UE, lo que refleja una situación institucional muy deficitaria y claramente alejada de las democracias europeas con mayor solidez.

La calificación que obtiene España, se puede descomponer en distintas variables:  

  • Las categorías analizadas abarcan todos los aspectos esenciales para el buen funcionamiento de una democracia liberal y sus instituciones: (1) ausencia de corrupción, entendida como la percepción y el control de prácticas indebidas en el uso del poder público; (2) efectividad del gobierno, que mide la capacidad del Ejecutivo para diseñar e implementar políticas públicas eficaces; (3) Estado de Derecho, que examina el respeto a las leyes y a los derechos fundamentales; (4) calidad regulatoria, centrada en la capacidad del marco normativo para favorecer la iniciativa privada y la competencia; (5) funcionamiento de la justicia, incluyendo aspectos civiles, penales y procesales; (6) limitación del poder del gobierno, o restricciones institucionales al ejercicio arbitrario del poder; (7) calidad democrática, en términos de pluralismo, libertades y controles; (8) derechos de propiedad, clave para la inversión y la seguridad patrimonial; (9) previsibilidad de la fiscalidad, con énfasis en la estabilidad, predecibilidad y litigiosidad del sistema tributario; y (10) cumplimiento de laudos de arbitraje internacional, como expresión última de respeto pleno a las reglas del juego codificadas en los tratados para la facilitación de la inversión foránea. 
  • Desde el año 2000 hasta nuestros días, España ha seguido una trayectoria descendente en el Índice de Seguridad Jurídica. Tras alcanzar un pico de 7,9 puntos hace ahora 22 años, el Reino ha experimentado un deterioro sostenido que se frenó de 2014 a 2019, para volver a entrar en una fase de retroceso desde entonces. La llegada a la presidencia de Pedro Sánchez coincide con las peores puntuaciones históricas del ISJ en España, reflejando la erosión de la seguridad jurídica, el imperio de la ley y las instituciones. La nota cosechada por España en el ISJ 2025 es, con diferencia, la peor de la historia reciente.  

Otros estudios apuntan en la misma dirección que el ISJ, confirmando el impacto negativo que tiene el deterioro de la seguridad jurídica, la calidad institucional y la democracia, no solamente en clave sociopolítica, sino también en lo tocante a la prosperidad económica:  

  • En 2025, España ha registrado un desplome histórico en el Índice de Percepción de la Corrupción que elabora Transparencia Internacional, cayendo diez puestos en un solo año y situándose en la posición 46 a nivel global. Con apenas 56 puntos sobre 100, se trata de la peor nota desde los tiempos de Felipe González. Este descenso refleja una creciente percepción de impunidad institucional bajo el actual gobierno de Sánchez.  
  • El Banco de España considera que la caída en la calidad de las instituciones ha tenido un impacto directo en la productividad y el bienestar económico. El Banco de España ha estimado que, si España igualara los estándares institucionales de Dinamarca, su productividad crecería un 19 por ciento más en cinco años, lo que se traduciría en hasta 6.000 euros adicionales de renta per cápita. Sin embargo, nuestro país figura entre los cinco con mayor deterioro institucional desde 2000 hasta nuestros días, a la par con Hungría, Polonia o Estados Unidos.  

Estudio de caso: la Ley Beckham y la inseguridad jurídica en el plano tributario.  

  • Retroactividad y ruptura de la confianza legítima: El caso del régimen fiscal para trabajadores desplazados, conocido como Ley Beckham, ejemplifica con claridad el deterioro de la seguridad jurídica tributaria en España. Durante años, la Agencia Tributaria (AEAT) emitió certificados oficiales de inclusión en este régimen, los cuales sirvieron como garantía plena de reconocimiento de su estatus fiscal, en virtud del cual tributaron durante el periodo de seis años contemplado en la norma. Sin embargo, y en una muestra preocupante de inseguridad legal, la propia Administración ha iniciado posteriormente distintos procedimientos de inspección que cuestionan el contenido y validez de estos actos administrativos ya consolidados. Tal actuación retroactiva ha afectado a cientos de contribuyentes que tributaron conforme a las reglas previamente aceptadas, generando no solo un notable clima de incertidumbre normativa, sino también una quiebra manifiesta del principio de confianza legítima, que exige coherencia por parte del Estado en sus actuaciones. 
  • Inspecciones agresivas e incentivos perversos: La conflictividad derivada de la Ley Beckham ha derivado en una “macrocausa” que ha desvelado prácticas especialmente agresivas por parte de la Agencia Tributaria. En numerosos casos, las inspecciones fiscales se remontarían hasta once ejercicios fiscales anteriores, incluyendo requerimientos intrusivos a terceros ajenos al procedimiento, como familiares o centros escolares. Además, se ha denunciado un uso excesivo del argumento de “simulación” para cuestionar la validez de operaciones económicas sin prueba suficiente. A esto se suma la existencia de incentivos retributivos ligados a la recaudación por “actas con acuerdo”, que pueden generar un sesgo institucional hacia la sanción en lugar de hacia la justicia objetiva. Estas dinámicas aumentan los costes procesales y reputacionales para la Administración y los contribuyentes, al tiempo que desalientan la llegada de talento internacional y dañan gravemente la reputación fiscal del país. 
  • Vulneración de derechos fundamentalesLa proliferación de litigios derivados del régimen especial para desplazados ha puesto en evidencia graves disfunciones en la aplicación práctica del derecho tributario en España. Se vulneran principios constitucionales y europeos básicos, como la legalidad, la igualdad ante la ley y el acceso efectivo a la justicia. La necesidad de presentar garantías o abonar previamente grandes cantidades de dinero limita la capacidad de defensa de los contribuyentes, quienes enfrentan incluso amenazas de prisión si no aceptan las condiciones de la AEAT. Todo ello ilustra un entorno fiscal altamente inestable y punitivo, que socava la seguridad jurídica y plantea serias dudas sobre la proporcionalidad y transparencia de las actuaciones administrativas. En consecuencia, urge una reforma profunda que restablezca la coherencia normativa, refuerce las garantías procedimentales y restaure la confianza en el sistema tributario español. 

Para poder leer el informe completo pincha aquí.

La Curva de Laffer Regulatoria

📉 De la misma forma que unos impuestos excesivamente altos minan el potencial recaudatorio al destruir actividad económica, el exceso de regulación tiene consecuencias negativas que golpean de forma directa el crecimiento y minan el bienestar de los ciudadanos.

📊 La nota cosechada por España en el Índice de Complejidad Regulatoria ha caído de 26,11 puntos en 2015 a 13,17 puntos en 2022, un desplome del 50 por ciento que pone de manifiesto la evolución a peor de nuestro marco normativo. De un total de 63 economías desarrolladas y emergentes, hemos pasado del puesto 50 a la antepenúltima posición del ranking.

💸 El “impuesto oculto” de la regulación supone un efecto cercano a los 70.000 millones de euros, con un efecto equivalente a 1.470 euros por ciudadano o, lo que es lo mismo, 4.410 euros por hogar. 🧾 Las trabas normativas y la burocracia conducen a trámites redundantes, solapamientos normativos, demoras administrativas y un sinfín de circunstancias que desincentivan el emprendimiento, la innovación y la generación de riqueza.

📈 Ligando la relación entre el crecimiento promedio del PIB real per cápita y el número de normas aprobadas por las comunidades autónomas, hallamos la Curva de Laffer Regulatoria aplicable a la economía regional española.

🏙️ Los hallazgos de la investigación prueban que comunidades como Madrid o País Vasco apoyan su crecimiento económico en un marco regulatorio menos restrictivo. En sentido inverso, Cataluña destaca como un territorio autonómico con mayor carga normativa y, a consecuencia de ello, sale peor parada. El volumen de regulación por cada 1.000 euros de renta per cápita es hasta cuatro veces mayor en Cataluña que en Madrid o el País Vasco.

⚠️ Los ejemplos de mala regulación están a la orden del día, lo que da buena cuenta del impacto que tiene este problema en nuestras vidas:

🏗️ La complejidad normativa y la lentitud administrativa hacen que el desarrollo de nueva vivienda en España tarde entre 10 y 14 años, lo que ha generado un déficit acumulado de 423.000 viviendas. A esto se suman cargas fiscales elevadas y regulaciones sobre el alquiler que estrangulan la oferta y encarecen el acceso a la vivienda.

🛍️ España aplica hasta 390 normas distintas sobre horarios comerciales, situándose como el tercer país de la UE con más barreras al comercio minorista. El propio sector del retail y la distribución estima que reducir estas barreras en un 10 por ciento generaría un impacto económico positivo de 9.550 millones de euros.

💊 La nueva Ley del Medicamento ha recibido cerca de 400 alegaciones por su opacidad en precios y falta de competencia. Además, España tarda más de 500 días en registrar nuevos fármacos, lo que la sitúa como uno de los países más lentos de la UE. En paralelo, el Plan Antitabaco ha sido criticado por vulnerar principios comunitarios y por restringir productos de reducción de daño como el vapeo o las bolsas de nicotina, alejándose de las mejores prácticas internacionales y presentando una normativa carente de evidencia empírica, tal y como ha señalado la CNMC y de acuerdo con lo que han reivindicado otros países europeos críticos con los planes del gobierno español, como Suecia, Italia o Chequia.

🌿 España ha aprobado seis veces más normas medioambientales que Francia, sin obtener mejores resultados: está por detrás en el índice de desempeño ambiental de Yale y emite más CO₂ por habitante y por unidad de PIB. En marcado contraste con nuestro país vecino, nuestras trabas a la energía nuclear han empobrecido el mix energético, aumentando la vulnerabilidad del sistema y sin beneficios ambientales comparables.

🚫 En los últimos años, las Administraciones Públicas han aprobado un sinfín de trabas que dificultan el desarrollo de nuevos modelos de economía colaborativa y plataformas digitales de servicios, pese a que estas iniciativas generan más competencia, impulsan la innovación y amplían la oferta de productos y servicios, facilitando la vida cotidiana de millones de personas. Este intervencionismo se ha traducido en restricciones a los vehículos VTC, cuyas licencias se han limitado artificialmente, o en la proliferación de normas que impiden el uso libre de viviendas como alojamientos turísticos. En este contexto, destaca también el caso del sector del reparto a domicilio, donde la llamada Ley Rider ha resultado contraproducente: el empleo ha caído un 7 por ciento, los salarios por hora un 3 por ciento y las horas trabajadas un 2,5 por ciento, según un estudio del instituto IZA, de Alemania. La normativa no solo ha reducido la flexibilidad laboral y encarecido la contratación, sino que ha generado una oferta más escasa y de menor calidad, perjudicando tanto a los repartidores como a los consumidores.

Puede descargar el informe al completo haciendo clic en este enlace

¿Igualdad o prosperidad?

De la mano de EPICENTER, red de think tanks europeos consagrada a la promoción de la libertad económica, política y personal, el Instituto Juan de Mariana impulsa un informe del coordinador de estudios del Instituto Juan de Mariana, Diego Sánchez de la Cruz, dedicado a la cuestión de la desigualdad económica en Europa.

Las ideas principales del documento, publicado en inglés, son las siguientes:

– La desigualdad económica se ha convertido en un tema central en la política europea, a menudo utilizado para justificar una mayor intervención del Estado.

– Sin embargo, los datos muestran que la libertad económica, y no la redistribución, es clave para reducir la pobreza y mejorar la prosperidad.

– Aquellos países con mayor libertad económica tienen más movilidad social y un mayor bienestar general.

– Subir impuestos a los ricos no reduce la desigualdad de manera efectiva y puede desincentivar la inversión y el emprendimiento.

– En lugar de políticas redistributivas que han probado ser ineficaces, se deben priorizar aquellas reformas que fomentan el crecimiento económico y la inclusión en el mercado laboral a través de una mayor flexibilidad.

– La evidencia muestra que aquellos países que han apostado por la liberalización económica han conseguido mayores niveles de desarrollo y oportunidades para todos.

Puede consultar el informe completo aquí.

Para leer una versión traducida al español, haga clic aquí.