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Etiqueta: Innovaciones y nuevas tecnologías

La hiprocresía progre de la SGAE

Para entendernos: predicar contra la prostitución e ir un día a un club de alterne no es hipocresía; es simplemente debilidad, seguramente pasajera, aquello de "la carne es débil". Hipocresía es clamar contra la profesión más antigua del mundo y requerir de sus servicios semanalmente. Hipocresía es demostrar con tus actos que no crees en tus palabras.

Y en esta labor, los de la ceja son –ahí sí– unos verdaderos artistas. Siempre claman que lo del canon y los espionajes en las bodas es necesario para salvar la cultura, que los artistas necesitan de esos ingresos para poder ganarse la vida con su trabajo creativo. Pero llega el momento del reparto de ese dinero y resulta que casi todo se lo quedan los de casi siempre. El 75% de los ingresos de la SGAE, 223 millones de euros, se han repartido entre 600 autores, el 1,73% del total. Y las cifras de las demás entidades de gestión son muy similares.

Sin entrar en la letra pequeña, pues no tengo los datos necesarios para ello, este sistema de reparto me parece perfecto. Es dinero recaudado de licencias y de compensación por copia privada, y parece claro que aquellos que más venden también son quienes más escuchan su música en las televisiones y ven copiadas sus canciones en los iPod. Del mismo modo que, dicho sea de paso, quienes se descargan música vía P2P también son quienes más música compran, como indica un nuevo estudio. Así, es justo que los autores de mayor éxito sean quienes más dinero reciben, al igual que lo es que los mejores trabajadores en cualquier sector ganen más que los demás. Al fin y al cabo, justicia es dar a cada uno lo suyo.

Lo que pasa es que no es eso lo que predica la burocracia de los derechos de autor. Para defenderse de quienes les critican por sacar dinero a un bar cuyo dueño trabaja para sacarlo adelante catorce horas al día, siete días a la semana, por el solo hecho de tener un televisor donde poner el fútbol el fin de semana, los artistas aducen que a la "cultura" le resultaría difícil sobrevivir sin ese dinero, que los creadores que no están en el "candelabro" necesitan ese extra que suponen los derechos de autor para llegar a fin de mes.

Si la SGAE y demás compañeros mártires reconocieran que sí, que el dinero que nos quitan a todos nosotros va a parar a Amaral, Alejandro Sánz, La Quinta Estación y otros artistas de éxito y que es un derecho que tienen, y que el dueño del bar tiene obligación de pagar por ello igual que paga por la cerveza que sirve, seguiríamos protestando igual ante la imposición del canon, pero al menos no tendríamos que aguantar ese aire santurrón que se gastan. Pero claro, entonces tendrían que renunciar a su imagen de izquierda solidaria que les es tan preciada. Y ya se sabe que para un progre lo principal y casi lo único es sentirse satisfecho consigo mismo.

Un sector en ebullición

Zapatero decidía nombrar como ministra de cultura a Ángeles González-Sinde, la ya ex-presidenta de la Academia del Cine (la Academia de la Ceja, ya saben). Como correctamente señaló la Asociación de Internautas, este nombramiento es una provocación a todo el mundo de internet de nuestro país. Si ya soportábamos una política nefasta desde el Ministerio de Cultura, sólo nos faltaba que uno de los mayores beneficiados por el Gobierno, el sector del "cine", colocara a su máxima representante como ministra. Una gran mayoría pedimos su recusación inmediata, y no sólo por frases tan brillantes como "¿Para qué necesitamos ADSL a no sé cuántos gigas?", sino porque el conflicto de intereses es manifiesto.

Por otra parte, además de padecer una ministra dispuesta a cercenar nuestras libertades en internet, los medios de comunicación viven en permanente tensión y los de internet, si cabe, un poco más. Si este miércoles nos levantábamos con muy buenos datos para los medios digitales, la alegría se ha cortado rápidamente, ya que Vocento ha decidido retirar a todos los suyos de la medición de OJD, sumándose al diario El País, que ya acordó su salida hace tiempo. Juan Varela se pregunta acertadamente si es viable un sistema de recuento sin El País y sin Vocento: probablemente no. Como ya comenté en un artículo anterior, en España estas mediciones son un verdadero caos y las asociaciones encargadas de realizarlas, que tanto presumen de haber trabajando en ellas desde hace años, deberían revisar qué han hecho mal para que esto ocurra.

Pero no todo han sido malas noticias para el sector. Una semana antes del nombramiento de la ministra SINDEscargas, en Madrid se celebró la quinta edición de la feria y congreso de marketing digital más importante de España, OME, de la que soy director de Contenidos y Operaciones. Es una alegría haber comprobado como OME se ha consolidado como el principal evento de marketing online de nuestro país. Pudimos contar con los máximos responsables de empresas como Google, Spotify, Nielsen, Comscore o Danoo para contarnos las principales novedades del sector digital. El área del marketing digital ha elegido su punto de reunión anual y eso refuerza la madurez del mismo en este año tan vital.

PD: No quiero dejar pasar la oportunidad para dar mi apoyo a Federico Jiménez Losantos que en estas últimas semanas ha vuelto a comprobar en carne propia lo difícil que es defender las libertades en nuestro país. Todo mi apoyo para él.

Sátrapa ZP y la Agencia Tributaria Cultureta

Otros, como los proveedores de internet, mantienen una postura discreta. Pero no es aventurado suponer que la decisión de ZP tampoco ha hecho mucha gracia en ese sector. Sin embargo, en contra de lo que pareciera a primera vista," SINDEscargas" no va a ser la ministra de la SGAE. No cabe duda de que esta entidad se va a ver beneficiada por ella, pero no tanto como le gustaría a "Teddy" Bautista y compañía.

Poco antes de que Zapatero cambiara a parte de sus ministros, se hacía público un informe de la Agencia de Evaluación y Calidad (AEVAL) en el que se proponía que las entidades de gestión dejaran de recaudar el canon, creándose un organismo que se encargara de esa función y que después repartiera el dinero así obtenido. Teniendo en cuenta que esta propuesta sale de un organismo dependiente del Ministerio de Administraciones Públicas y que en ese momento dicha cartera estaba en manos de la recién nombrada vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, es probable que la idea salga adelante. Y dadas las funciones de esta "Agencia Tributaria Cultureta", probablemente dependería de González-Sinde.

Zapatero se ha portado con sus amigos "de la ceja" cual sátrapa oriental que deja que sus seguidores compitan en mostrarle la máxima fidelidad para ver quién le es más útil. Y cual sultán en su palacio, ha otorgado privilegios y poder en función de los beneficios que le han reportado las distintas personas o clanes. Miguel Ríos y otros cantantes le han sido de utilidad, pero más aún el mundo del cine. Como grupo es quien más y mejor le ha servido, y eso ha sido recompensado con el nombramiento de González-Sinde. La nueva ministra favorecerá los intereses de todo ese sector autodenominado "de la cultura", pero se cuidará mucho de mimar especialmente a los suyos.

Y esto se notará en el reparto del canon que haga la Agencia Tributaria Cultureta en el caso de que al final se ponga en marcha. Se da la circunstancia de que la nueva ministra ha sido, además de presidenta de la Academia del Cine, miembro de la junta directiva de DAMA (Derechos de Autor de Medios Audiovisuales, la entidad de los directores y guionistas). No resulta creíble pretender que no trate de beneficiar a esta organización incluso más que a la SGAE –a la que aún así cuidará– y otras. También es posible que beneficie con especial generosidad a AISGE, la de actores presidida por una Pilar Bardem que ocupó un lugar destacado en su toma de posesión y con la que se abrazó efusivamente.

Los internautas tienen razones para estar preocupados. A los "culturetas" de todas las ramas les sobran para estar felices, pero sobre todo a los del cine. Cantantes, guionistas, directores, compositores y demás seguirán quedándose con nuestro dinero a través del canon. Pero los de la gran pantalla tendrán un trozo más grande del pastel.

Tres mitos que caen con la crisis

Zapatero sigue al frente del Ejecutivo, maldita sea, primer dato decepcionante de esta remodelación, pero junto con la cuota de sectarismo, cubierta con las incorporaciones de un par de cejateros de distinta procedencia, lo más llamativo es la llegada al Gobierno de José Blanco y Manuel Chaves, éste último haciendo doblete tras su inolvidable paso por el felipismo.

Probablemente Blanco haya pedido personalmente a Zapatero la cartera de Fomento, dado que las comunicaciones con los bellos parajes de la costa gallega, en uno de los cuales se ha construido un casoplón ligeramente ilegal, necesitan un empujón para conectarlos con el centro de España, trayecto que el flamante ministro se va a ver obligado a realizar muchos lunes durante su mandato.

En cuanto a Chaves, salvo que se lleve consigo a Gaspar Zarrías, suceso que bien podría ocurrir en atención a los brillantes servicios prestados en Andalucía, su llegada al Ejecutivo parece más una huida estratégica Despeñaperros arriba, exigida por el interesado, que la libre decisión de un presidente del Gobierno que, según sus propias palabras, pretende dar un nuevo impulso a la política nacional. Si se trata de dar un buen empujón a las cifras del paro, la elección del expresidente andaluz es impecable, dada su acrisolada trayectoria en la materia cuando ejerció esas competencias nacionales. Pero en medio de una recesión económica brutal no parece una decisión propia de alguien en sus cabales, aunque sea para desempeñar una cartera como la de "Cooperación Territorial".

El drama de la España de Zapatero es que necesita un ministerio de cooperación territorial, porque los territorios no cooperan entre ellos voluntariamente –como sería lógico en un país normal– sino más bien todo lo contrario. El poner al frente de esa responsabilidad a un político fracasado en todos los cargos que ha desempeñado, demuestra lo que le importa verdaderamente al jefe del Ejecutivo la cohesión nacional.

Más que un Consejo de Ministros, el nuevo Gobierno parece una escuadrilla de demoliciones dispuesta a realizar un trabajo concienzudo. Siempre puede ocurrir un milagro, claro, pero como dijo el obispo de Málaga asomándose a la ventana cuando una representación de fieles le pidió permiso para sacar a la patrona en rogativa durante una sequía, "no parece que el tiempo esté de lluvia".

No fue el shadow banking

Por este motivo, unos gestores codiciosos pudieron apalancarse numerosas veces sobre su capital para adquirir productos estructurados que ni ellos mismos comprendían.

La sencillez de este argumento nos ofrece la solución a la regulares crisis económicas en bandeja: basta con regular al shadow banking; o, por expresarlo a la lacónica forma de la Cumbre del G-20 en Washington, que “ningún agente, ningún producto y ningún mercado” queden fuera de la regulación.

Las suspicacias de que esta teoría tenga algo de sentido y no suponga una mera excusa para ampliar hasta límites insospechados el poder del Estado deberían comenzar cuando nos damos cuenta de que el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, es su principal defensor. ¿Por qué resulta sospechoso que Geithner se sume a la teoría del shadow banking? Básicamente porque su anterior cargo fue el de presidente de la Reserva Federal de Nueva York, es decir, uno de los encargados de supervisar la labor de los bancos.

La siguiente suspicacia debería provenir de la constatación de que bancos comerciales como Citigroup o Bank of America han tenido casi idénticos problemas a la banca de inversión.

Pero, sin duda, si algo debería hacernos caer del guindo debe ría ser la reciente quiebra de Caja Castilla-La Mancha –y lo que te rondaré morena– en España. En nuestro país no hemos tenido shadow banking: toda la banca estaba regulada y supervisada por el Banco de España, se la obligaba a dotar provisiones anuales para robustecerse ante las fluctuaciones cíclicas y no se ha invertido en productos estructurados (“en España no tenemos subprime”, decía). De hecho, Caja Castilla-La Mancha ha caído por préstamos a promotores impagados.

Pero si aquí no hemos tenido shadow banking y nuestro sistema financiero era el más sólido del mundo, ¿cómo hemos podido tener burbuja inmobiliaria y quiebra de entidades? Tal vez  porque la teoría del shadow banking sólo pretende explotar la ignorancia.

No, el shadow banking no es el responsable y la hiperregulación financiera no es la solución. Los culpables, repetido desde el Instituto Juan de Mariana, son los bancos centrales y su permanente inflación crediticia que sirve para sostener a unos bancos privados que llevan décadas en permanente suspensión de pagos (su deuda a corto plazo es inmensamente superior a sus activos circulantes). Mientras no solucionemos esto, seguirá habiendo crisis económica, con o sin regulación.

El PSOE y CiU tienen razón, o casi

De haber prosperado, España habría sido el primer país del mundo en el que el Estado otorga galardones a las bitácoras (ya existen otros reconocimientos que nacen de la iniciativa privada y que gozan de un gran prestigio). Tal vez a algunos les pueda parecer que esto hubiera estado muy bien, que habría resultado muy moderno ser los pioneros en reconocer oficialmente el valor cultural de este tipo de webs. Pero no es así. Por fortuna, la idea ha sido finalmente rechazada gracias al voto en contra del PSOE y CIU. Estos partidos han acertado, pero no del todo. Su postura ha sido la adecuada, pero no sus motivos.

Dicen los socialistas que la proposición del PP es "ocurrente" –en lo que tienen razón– pero que peca de "indefinición" y que es necesario "estudiar el carácter del blog como un nuevo género de creación cultural". Además, anuncian que presentaran una iniciativa parlamentaria similar, destinada a premiar los sitios web cuyo objetivo sea el fomento de la cultura. El motivo del rechazo de los convergentes no resulta nada sorprendente. Según ellos, el premio debe existir, pero sólo si puede otorgarse a autores de bitácoras que escriben en cualquiera de las lenguas oficiales existentes en España y no sólo en castellano. Motivo de rechazo peculiar, puesto que la Proposición presentada no habla en ningún momento de idiomas. 

Tanto la Proposición no de Ley como los motivos para rechazarla son terribles. Todos pretenden, o al menos no buscan impedirlo, aumentar la intromisión del Estado en el ámbito cultural. Entre socialistas y nacionalistas no hay que sorprenderse debido a que el intervencionismo se encuentra en la propia esencia de esas ideologías políticas. Pero debería ser muy diferente en un diputado del PP que no sólo se define como liberal, sino que además pretende dar lecciones sobre qué significa esto último. Una muestra más de que ese "liberalismo simpático" que Lassalle propugna no es ni una cosa ni la otra.

La trampa de todos los galardones nacionales relacionados con la creación artística o literaria es que los políticos pretenden definir quiénes son los máximos exponentes culturales del país a través de la designación de los miembros del jurado. Y eso es algo que no les corresponde (es más, no debe entrar ni tan siquiera a definir qué es y qué no es cultura). De hecho, como resultó evidente con el Premio Cervantes que se otorgó al analfabeto digital con espíritu de censor Antonio Gamoneda, estos reconocimientos sirven muchas veces para elevar a los altares y premiar a los afines al Gobierno o a las amistades de quienes ahí están. No sería diferente en el caso de que se instituyera un Premio Nacional del Blog.

Con la excusa de este galardón, el Estado metería sus manos en el ámbito de las bitácoras. Terminaría utilizando el dinero de los ciudadanos para gratificar, primero vía premios pero después a través de las subvenciones que terminarían llegando –o incluso cánones– a los bloggers afines al poder político. Justo lo mismo que ocurre con el cine o la literatura.

¿Cómo será el nuevo iPhone?

La principal razón que ha desatado estos rumores es que el nuevo software para desarrolladores distribuido por Apple incluye identificadores para varios iPhone, estando etiquetados los actuales como 1,1 y 1,2 y el siguiente como 2,1.

Es decir, que el iPhone 3G, pese a incluir GPS y alguna cosilla más, no sería más que una revisión menor del primer modelo y próximamente veremos otro con más novedades. O eso es lo que dicen los sabios arúspices con más capacidad para desentrañar los planes de Steve Jobs, su amo y señor, examinando las tripas de algunos de sus animales.

Los más insistentes se refieren a la compatibilidad con el llamado 3.5G, una conexión a la red móvil más rápida que la actual. También parece claro que incorporará al fin la capacidad de grabar vídeo, que no se ha empleado hasta ahora por consumir demasiada batería. Se habla de más potencia gráfica y de proceso. Pero si hay algo que Apple no debe hacer si no quiere poner en riesgo su nueva gallina de los huevos de oro es cambiar significativamente el modo en que funciona su aparato, porque correría el riesgo de destruir su ecosistema para las aplicaciones móviles.

Existen actualmente 20 millones de aparatos equipados con el iPhone OS, la mayor parte teléfonos, pero también iPod Touch. Dentro del ámbito de la telefonía móvil, es el mayor ecosistema estable para el desarrollo de aplicaciones y juegos. Es cierto que existen muchos más teléfonos equipados con Windows Mobile, el Symbian de Nokia o con capacidad de ejecutar aplicaciones y juegos Java. Pero el problema está en que pese a contar con esa base común, existen infinitas diferencias entre unos aparatos y otros. Algunos tienen teclado completo, otros no; unos disponen de pantalla táctil, la mayoría no; y la variedad de resoluciones y tamaños de pantalla es casi infinita.

Esas diferencias no existen para Apple. Toda la gama de aparatos capaces de ejecutar las aplicaciones que se venden u ofrecen gratuitamente en la App Store disponen de la misma resolución de pantalla, son multitáctiles, disponen de acelerómetro para detectar el movimiento y orientación del dispositivo y carecen de teclado. Existen algunas diferencias como la forma de conectarse a la red o si disponen de funcionalidad como teléfono, pero que no afectan a la mayoría de las aplicaciones, excepto en el sentido de que algunas, simplemente, no funcionarán en el iPod Touch ni lo pretenden.

Resulta difícil creer que Apple vaya a cambiar este estado de cosas sin cuidarse muy mucho de que no resulte un problema para los desarrolladores. Así que si mejora la capacidad gráfica de un nuevo iPhone o pone una pantalla de mejor resolución, se cuidará de que eso no afecte a las aplicaciones existentes y de que las futuras tengan muy fácil la adaptación a los modelos actuales y a los nuevos. De no hacerlo así, podría arruinar su mayor éxito, ése que la competencia está intentando reproducir como sea.

Claro que quizá no haya nuevo iPhone este verano. Los auspicios pueden errar.

La medición de medios en España

Como ya he hablado en otros artículos, éste es un año importante para internet: se mira a nuestro sector para que se convierta en una herramienta que ofrezca resultados medibles a los anunciantes y confianza a los consumidores. Pese a que nos estamos jugando su credibilidad, las empresas que tienen que medir su tráfico, OJD y Nielsen, no dejan de cometer errores.

El penúltimo episodio de este descrédito comenzó el pasado 10 de marzo, cuando El Mundo, tanto en su edición de papel como en la digital, publicó la siguiente información: 19,4 millones de fieles a elmundo.es. En esta información el diario reflejaba que en los 28 días del mes de febrero elmundo.es alcanzó la cifra 19.416.694 usuarios únicos. Yo curiosamente me topé con la noticia en su edición de papel y cuando observé que se comparaban las nuevas cifras de El Mundo con las del New York Times no dejaba de frotarme los ojos. Llegué a pensar –me duró un segundo– que millones de usuarios de internet habían brotado magicamente esa misma mañana. Muchos profesionales del sector estábamos inquietos con estos datos, hasta que en blogs como 233grados se empezaron a hacer públicas las dudas que teníamos sobre las cifras. No se estaba discutiendo el liderazgo de El Mundo en internet, pero sí las nuevas cifras de usuarios que habían obtenido, que eran y son insostenibles.

El Mundo no se había inventado esas cifras, se las había proprocionado su auditor: OJD. Para OJD este episodio sucedió justo cuando había pactado sumar sus esfuerzos con su principal competidor, la empresa Nielsen, ante las innumerables quejas de un sector que veía y sigue viendo la disparidad de criterios con que se miden las páginas de internet. Se forzó a que se juntaran y a las primeras de cambio pierden una credibilidad que ya tenían bastante deteriorada.

Y si la credibilidad de OJD y Nielsen está en entredicho, ¿por qué no se buscan otras fórmulas? En otros países como Inglaterra y Francia ya lo han hecho: han alcanzado un consenso para que cualquier compañía de medición de audiencias que cumpla los requisitos se certifique para auditar a cualquier sitio web. Funciona perfectamente el libre mercado y no se depende de una o –como mucho– dos empresas.

Otro punto y aparte son las diferentes asociaciones que defienden los intéreses del sector y en concreto los de los medios online. Estamos tan mal en España que ellos mismos han tenido que crear una asociación (MediosON) para defender sus propios intereses, ya que han visto que asociaciones como la IAB (Interactive Advertising Bureau), que en teoría deberían defenderlos, han fracasado. En estos años no se ha escuchado la voz firme de ninguna asociación ni ninguna exposición de soluciones para poder llegar a un consenso lo antes posible. Ha sido con el reciente caso de El Mundo cuando se ha demostrado que una asociación que lleva escasos meses de vida tiene más repercusión y comunica mejor el problema que otras que llevan años entre nosotros.

Por fin se ha abierto el debate para tratar de definir la reglas de medición en la red: espero que no tardemos mucho en ofrecer alternativas, el sector de internet en España se juega mucho en ello.

Las cajas subprime

No sé si perciben ustedes un punto en común en las dos explicaciones. Efectivamente, la propia SGAE y sus directivos no son culpables de ninguna de ellas.

En el reino de Teddy Bautista y Pedro Farré no existe la autocrítica. Porque aun manteniendo sus objetivos, las cosas se pueden hacer de una manera tal que no provoque tantas antipatías. Una manera de hacerlo hubiera sido evitar demandar a diestro y siniestro cada vez que se han sentido "insultados" –algunos dirían que calificados con precisión de cirujano– por aquellos a los que denominan "pendejos electrónicos", es decir, ciudadanos que cometen el tremendo pecado de conectarse a internet. No es fácil ser popular cuando se intenta acallar a los críticos mediante el llamado "terror procesal", es decir, la amenaza siempre latente de demanda que aun sin tener posibilidades de ganar obliga a contratar un abogado y sufrir gastos y molestias.

Hasta tal extremo llega su incapacidad para detectar sus propios errores que el presidente de la SGAE es capaz de decir en una misma entrevista que "nunca me habrán oído ni una sola declaración prepotente" y que Enrique Dans, que comete el grave pecado de estar en desacuerdo con él y con la institución que dirige, es "un imbécil o un inane, o cualquiera de las dos cosas".

Gracias, querido Teddy, ahora cada vez que alguien de esa santa institución que diriges proteste por supuestos insultos dirigidos contra la SGAE o alguno de sus miembros, todo el mundo podrá preguntar: "¿Eso es como llamar imbécil a Enrique Dans?". Hay que ser torpe.

Dotado como estoy de una infinita generosidad, creo que hasta puedo darle algún consejo gratuito a la SGAE. Sé que no me harán ningún caso, así que no hay peligro de que escribirlo suponga una ayuda real a los mayores enemigos que tiene actualmente en España la libertad en internet. Lo mejor que podría hacer la SGAE para mejorar su imagen sería dar una rueda de prensa en la que se anuncie la prematura retirada de sus cargos de Teddy Bautista y Pedro Farré, así como la retirada de todas las demandas en curso por "derecho al honor".

Evidentemente eso no evitaría las críticas, porque el canon digital seguiría existiendo y seguro que continuarían sus manejos para lograr que los proveedores de acceso a internet siguieran la vía Sarkozy de persecución del P2P. Pero al menos ofrecerían la sensación de que están dispuestos a entrar en un debate normal y no penal con sus críticos.

Por un ADSL más barato

Los ecologistas son especialistas en eso. ¿Quién no va a querer árboles más verdes, aire más respirable, menos contaminación? El problema es que jamás se detienen a explicarte qué nos va a costar todo eso. Y en ese ámbito, como en tantos otros, funciona la ley de rendimientos decrecientes: sale relativamente barato dejar de tener nieblas artificiales como la de Londres, creadas por la polución, pero rebajar los pesticidas de un microgramo por litro de agua a un nanogramo puede resultar astronómicamente caro, además de inútil para nuestra salud y nuestro bienestar.

Con esa lupa hay que examinar la campaña "Por un ADSL más barato". Evidentemente, estoy a favor de los objetivos, ¡cómo no estarlo! Aunque sólo fuera por el interés egoísta de tener una población de internautas más amplia y, por tanto, más lectores potenciales de Libertad Digital, nada podría gustarme más que una rebaja en el precio del ADSL que supondría, cabe esperar, una mayor demanda. Tampoco tengo ninguna objeción a un aumento de las velocidades de subida y bajada, pese a que por supuesto no las piense utilizar con el eMule, porque como bien saben quienes vieron en su día Conectados, ni Fabián C. Barrio ni yo empleamos jamás esas cosas. Y eso sin hablar del dinero que me ahorraría.

Pero cuando llegamos al apartado de la "brecha digital", ya empieza uno a mosquearse. En España cuando se menciona este concepto se refiere a la diferencia de acceso a la banda ancha entre el campo y la ciudad. Es inevitable con las tecnologías actuales que sea más caro conectarse en las zonas rurales, más dispersas, donde en ocasiones hay que tirar kilómetros de cable para llegar a un puñado de casas. Para evitar que eso supusiera un coste prohibitivo para los consumidores rurales, piden que el fondo para garantizar el acceso telefónico a todos los españoles que pagan las operadoras, y que por tanto sale de lo que nos cobran a los consumidores de ciudad, se amplíe para garantizar el acceso en banda ancha de los consumidores rurales.

Francamente, si a mí no me pagan la gasolina para llegar al trabajo ni el elevado precio de los pisos no sé por qué debo pagarles el ADSL ni, ya que estamos, la ayudas al campo de la UE. Pero aunque se pudieran calcular todos los subsidios cruzados y fueran ellos quienes nos están subvencionando a nosotros, la solución sería eliminar todos esos pagos, no aumentarlos.

Y una vez abierta la desconfianza, pues claro, habrá que sospechar también de cómo se pretende conseguir esa reducción de precio y mejora de velocidad del ADSL. ¿Aumentando la competencia? ¿Incrementando los incentivos de invertir en redes a esas empresas que no ofrecen nada más que revender las infraestructuras de Telefónica? Permítanme dudarlo. Seguramente lo que pretendan es que la CMT regule los precios y la oferta minorista de Telefónica, perdón, Movistar ADSL. El problema práctico es que esto es comida para hoy y hambre para mañana. Las empresas invierten porque esperan obtener beneficios. Pero si temen que les va a pisar la bota regulatoria, ¿para qué mejorar el servicio?

Como recordaba recientemente Fernando Herrera, el regulador modelo de todos los reguladores europeos, el británico Ofcom, después de un cuarto de siglo de obligar a BT a someterse a condiciones cada vez más draconianas, ahora estaría considerando la posibilidad de volver a nacionalizarla. Ya saben, aquello de esperar más de un año para que te instalen la línea. ¿O es que no se acuerdan de aquello? Se ve que no, porque siempre hay quien está dispuesto a volver a estatalizar empresas, aunque sea mediante una lenta asfixia.