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Etiqueta: Innovaciones y nuevas tecnologías

Cuando la prensa mata

Lo cierto es que la realidad es en parte modelada por los medios de comunicación, cuando no creada por ellos, mientras que en otras ocasiones los medios sí desprecian lo que ocurre, por muy relevante que sea.

Tomen como ejemplo el conflicto entre Israel, rompeolas de la civilización, y el Medievo con Kalashnikov a que se enfrenta. En cuanto el segundero apura los últimos instantes de la tregua entre Israel y Palestina, Hamas redobló el lanzamiento de misiles contra Israel desde Gaza, que nunca se detuvieron. Lograron unos cuantos objetivos. Varios judíos muertos. Niños rotos en mil pedazos. Familias destrozadas para siempre. ¿Y los medios de comunicación? Mirando para otro lado.

Israel, que conoce bien a sus enemigos, llevaba meses preparándose para la respuesta a este ataque de los terroristas palestinos. De nuevo los niños y las familias saltando por los aires, solo que ahora los medios de comunicación, los mismos que despreciaron los ataques que causaron la respuesta israelí, muestran las duras imágenes de la guerra y titulan con sensiblería, apuntando a un único causante. No, no es Hamas, sino Israel.

Hamas se mezcla con la población civil porque sabe que a Israel esos “escudos humanos” no le detienen en sus respuestas. Pero lo hace también por otro motivo. Sabe bien cuál es el comportamiento de la prensa occidental. Sabe que mostrará los cadáveres de los niños palestinos y que acusará a Israel. Si los medios denunciasen el uso criminal que Hamas hace de su propio pueblo, renunciaría a llevarle a la muerte para utilizar sus cadáveres como propaganda. Es decir, que Hamas lleva a esas familias a morir, y los medios de comunicación son cómplices. Es más, cooperadores necesarios de esas muertes.

Pero la prensa es eficaz en eso de quitarse muertos de encima.

Embarazoso condón

Nunca hasta ahora la citada entidad y sus hermanas (CEDRO, AISGE, Promusicae…) habían actuado con tanta prepotencia, ya que tampoco nunca habían gozado de mayor protección del poder político.

José Luis Rodríguez Zapatero, Carmen Calvo (antes), Cesar Antonio Molina (ahora) y la práctica totalidad de los miembros de los Gabinetes presididos por ZP –con la excepción de un Montilla que cuando estuvo en Industria optó por no tragar del todo con las pretensiones de Bautista y amigos en cuanto al canon digital– han destacado por su defensa de los intereses de la Nomenklatura de la llamada propiedad intelectual. Desde que el vallisoletano con aires de leonés accedió a la presidencia del Gobierno, el Ejecutivo ha hecho suya la causa de la fiera defensa de los denominados derechos de autor, incluso a costa de la cartera y libertades de los ciudadanos.

Tan sólo hay una excepción, un caso en el que los derechos de un autor no parecen importarle al Ejecutivo. No es otro que el del rapero Nach, que ha denunciado que la canción de la campaña Sólo con koko, sólo con condón es un plagio de su rap Efectos Vocales. No vamos a entrar aquí en si dicho plagio existe o no, pero la verdad es que la pieza de Sanidad tiene partes que se parecen de manera sorprendente a algunos versos del cantante en cuestión. Tampoco voy a valorar la publicidad institucional en cuestión (en realidad es más que dudoso que algo así consiga que haya más jóvenes que usen preservativos o que, como pretenden otros, fomente que los adolescentes practiquen más sexo), tan sólo me interesa reseñar la situación irónica con respecto a la propiedad intelectual.

Pudiera ser, tal vez, que cuando la supuesta propiedad intelectual (que, como sabrán los lectores habituales de esta columna, aquí consideramos una ficción injustificada que atenta contra la verdadera propiedad privada) no pertenece a alguien que apoya a ZP, no merece la pena ser tenida en cuenta. Para rematar, el Gobierno no responde y la agencia contratada para la campaña habla de los límites de los derechos de autor. Pese a todo, el Ejecutivo sigue amenazando con leyes "impopulares" destinadas a contentar a la SGAE y cia. No sabemos si en el Consejo de Ministros coronan rollos con bombo o no, pero su defensa de "los autores" ha quedado en una situación embarazosa. Deberían haberse aplicado ese cuento de "sólo con koko, sólo con condón" (el de la honestidad).

El País, La Coalición y el P2P

De nuevo, en asuntos de control de los ciudadanos hemos sido los europeos los que les hemos dado la idea: el sistema de avisos de Sarkozy. De este modo, quienes compartan en la red material protegido serán advertidos por sus proveedores de internet para finalmente ser desconectados de la red si reinciden.

Los proveedores parecen dispuestos a colaborar porque de este modo se libran de las demandas por parte de la RIAA en las que se le exige dar a conocer la identidad de sus clientes más pillines, así como de éstos por dar sus nombres sin su consentimiento. Además, reducirían el tráfico en sus redes, aunque el P2P les suponga cada vez un problema menor; ahora es el vídeo perfectamente legítimo de Youtube y similares lo que más hace crecer las necesidades de ancho de banda. Por otra parte, está por ver si este acuerdo lo firman todas las operadoras o sólo algunas, dando a los internautas la opción de elegir la que mejor les trate.

En España, La Coalición se ha saltado casi por completo el paso de demandar a los internautas, dado que la ley aquí no les permite tantas facilidades, y han pasado directamente a negociar con las operadoras. Según cuenta El País, que de estos asuntos liberticidas cabe considerarle bien informado, las entidades de gestión de derechos de autor están cerca de cerrar un acuerdo con Redtel, la asociación que engloba a los proveedores de internet que cuentan con red propia (Telefónica, Vodafone, Ono y Orange), para implementar el sistema de avisos en España. Las operadoras lo desmienten, aunque admiten que han tenido "contactos" con todas las partes implicadas, incluyendo también al Gobierno y las asociaciones de usuarios, porque lo consideran "un problema" que debe "solucionarse entre todos".

Sería un acuerdo privado, que luego el Parlamento sancionaría legalmente, según el cual los proveedores emplearían la capacidad que le otorgan nuestros contratos con ellos para monitorizar el uso que hagamos del servicio que nos ofrecen y cancelarlo si lo estamos empleando para "usos contrarios a la ley", según aseguraba Javier Ribas en elpais.com hace pocos días. Ya en una mesa redonda en la feria FICOD 2008, en noviembre, La Coalición daba por hecho el acuerdo, aunque la directora general de Redtel, Maite Arcos, lo negaba.

De seguirse esta solución, todos excepto los internautas ganarían algo, al menos al principio. Se reduciría el tráfico P2P, que quedaría posiblemente limitado a quienes no descarguen todo el día y tengan la capacidad suficiente como para configurar los programas que usan para disfrazarlos y que parezcan otro tipo de tráfico. Las entidades de gestión quedarían satisfechas por la reducción de la piratería, pensando que así se venderá más (pobres ilusos), el Gobierno le habría hecho un nuevo favor a los zejateros y las operadoras verán reducidos sus costes. Además, al estar sancionado por ley, los proveedores de acceso a internet se evitan el riesgo de que alguien se salte el acuerdo y se lleve a los usuarios descontentos, que es lo que terminaría ocurriendo.

Pero mal que les pese, será una solución parcial y temporal. En cuanto los programadores averigüen qué comportamiento es el que detectan los proveedores de acceso para enviar los avisos, modificarán las aplicaciones con que accedemos a las redes P2P para que adopten otro. Comenzará un juego del gato y el ratón que entorpecerá, pero no impedirá, que se compartan ficheros en internet. Pero en el camino se habrá comenzado a regular internet. Y todo camino de servidumbre se sabe cuándo empieza, pero no dónde acaba.

La hipócrita Google

Puede que muchos se sorprendan por esta medida, pero realmente estaba cantada desde hace tiempo y, de hecho, no es una de las mas graves que ha tomado Bernanke durante su mandato, aunque sí la más llamativa.

Aunque los analistas esperaban que, como mucho, la Fed recortara los tipos 50 puntos básicos hasta dejarlos en el 0,5%, finalmente ha preferido echar toda la carne en el asador. El motivo no ha sido otro que el temor a la "deflación" que desde hace unos meses se vive en el país y que siempre ha tenido Bernanke como principal preocupación: sin ir más lejos, hoy se ha conocido que el IPC cayó en noviembre al mayor ritmo desde 1932, después de que siguiera una tendencia similar el mes anterior.

Sin embargo, mucho me temo que ni el diagnóstico ni los remedios aplicados por la Fed son los correctos para la situación actual. De hecho, Estados Unidos está cometiendo, uno a uno, todos los errores en los que ha caído Japón durante los últimos 20 años. La solución de Bernanke y de muchos monetaristas es simplista: si los precios caen, vamos a inundar de dinero la economía hasta que el valor del dólar se desplome tanto que los haga volver subir.

Pero parece que estos economistas académicos nunca han adquirido los más básicos conceptos de contabilidad. El problema de los bancos estadounidenses no es que el acceso al crédito esté caro (lo que sí podría resolverse parcialmente bajando tipos), sino que están quebrados (esto es, que el valor de sus activos ha caído por debajo del de sus deudas), como sí ha sabido ver muy bien el gurú financiero Jim Rogers. Una empresa quebrada –también un banco– es una empresa muerta, ya que nunca será capaz de generar los ingresos suficientes como para repagar sus deudas, ni aunque se le refinancie la deuda a excelentes condiciones ni aunque deje de amortizar el activo.

Si los precios están disminuyendo en la economía estadounidense es simplemente porque todos los inversores están vendiendo masivamente sus activos para repagar parte de su deuda excesiva. La vivienda, la bolsa, las materias primas y cualquier otro activo (salvo el oro) en el que los inversores se apalancaran durante los últimos años están cayendo de precio y, como no podía ser de otro modo, los de los bienes de consumo también terminan desinflándose. En todo proceso de desapalancamiento y contracción crediticia, el valor de los activos se hunde y, en consecuencia, el de la moneda sube. Pero ¿acaso colocar los tipos de interés al 0% logra detener la venta masiva de activos para amortizar deuda? De nuevo, el problema, como ya se vio en Japón, no es sólo de liquidez, sino sobre todo de solvencia.

La Reserva Federal, con esta decisión, sólo se compromete a tratar de refinanciar sin intereses la deuda de unos bancos zombificados. Pero que nadie espere que esta bajada de tipos se vaya a plasmar en un aumento de los créditos a la economía productiva ni en una reactivación del crecimiento o de la creación de empleo. Cuando los bancos todavía no han dado de baja sus malos créditos so pena de quebrar, es absurdo esperar que vuelvan a prestar unos recursos que, en realidad, no tienen.

Por tanto, colocar los tipos del 0% no tendrá ningún efecto real, es una mera operación de maquillaje para no hacer lo que de todas formas ya no se pretendía hacer: reconocer que los bancos y la mayor parte del sistema financiero estadounidense están quebrados.

El problema no es este placebo, sino qué escenario se nos abre por delante. Bernanke ya ha perdido todo su margen de maniobra para bajar tipos, así que es de esperar que en los próximos meses, cuando la deflación no haya remitido y la economía siga estancada, dé un paso al frente y adopte medidas realmente radicales; por ejemplo, adquirir todos los activos de los bancos a precios absurdamente inflados contra dinero de nueva impresión.

En lugar de liquidar las malas inversiones de los bancos, las empresas y las familias, permitiendo que la estructura productiva se reestructure, la Reserva Federal y el Gobierno de Estados Unidos parecen empeñados en conservar una economía muerta y paralizada, donde los errores pasados se perpetúan y donde el sacrificio de la moneda se converte en la tabla de salvación de los insolventes. Desde luego, como también señala Jim Rogers, Bernanke y Paulson están abocando al colapso a la que, durante décadas, fue la economía más pujante del mundo.

Demasiado ruido en Facebook

Y quien parece dominar el sector es Facebook. Sin embargo, esta última puede terminar muriendo de éxito. Muchos de sus miembros tienen un comportamiento compulsivo que termina agotando a otros y no se debe descartar que muchas personas opten por darse de baja.

Las malas prácticas que existen en Facebook son sólo las generales de internet y el correo electrónico, pero multiplicadas de forma pasmosa. Y conforme aumenta el número de usuarios de esta red social, también lo hace "ruido" al que son sometidos sus integrantes. Esto hace que lo que era una experiencia interesante y divertida se termine convirtiendo en ocasiones en una auténtica pesadilla para poder acceder a lo que realmente te interesa.

Hace unos meses, lo habitual era que quien te enviaba una petición de amistad tuviera algún tipo de relación contigo: ser amigo en el mundo off line, estar en alguna lista de correo en la que tú también participas o compartir la militancia en alguna organización concreta. De ahí se pasó a la solicitud de amistad de personas con las que se tenían amigos en común en Facebook. Al principio, esto no suponía un gran problema, puesto que bastaba con comprobar quiénes eran para saber si se tenían afinidades.

Lo malo es que, de esta manera, se incrementa el número de potenciales emisores de mensajes de correo, invitaciones a participar en causas o en todo tipo de aplicaciones que no te interesan en absoluto. Por no hablar de todos los cambios de fotos, estados de ánimo y similares. Y termina ocurriendo, la página de inicio del usuario se convierte en un tremendo galimatías en el que es difícil encontrar la información que a uno realmente le puede interesar. No importa que uno se defina en su perfil como "libertarian" y que viva en Madrid; contactos que, en realidad, son amigos de amigos te invitan a participar en grupos nacionalistas de distintos lugares, por el socialismo o a favor de las ayudas públicas a embarazadas.

En una misma sesión, uno puede ver que le han invitado a un grupo favorable a la presencia de símbolos religiosos en los colegios públicos y a otro que pide que todo lo que tenga que ver con la fe sea proscrito de la sociedad. Para que te manden cosas tan contradictorias sólo muestra que uno de los emisores –o ambos– no te conoce en absoluto o que no le importa lo que pienses. Actitudes así no hacen otra cosa que convertir en molesto lo que debería ser agradable y lo que debería ofrecer grandes posibilidades de comunicación.

La solución es simple: buena educación y pensar en el otro. Reflexionar sobre si a un contacto le puede interesar o no sumarse a una causa o grupo antes de enviarle una invitación. En definitiva, pensar si, como debería hacerse a la hora de mandar correos por el e-mail tradicional, a todos los contactos a los que se quiere remitir el mensaje les puede concernir su contenido. Este tipo de prácticas son las que podrían evitar que Facebook se transforme en un guirigay global en el que no merezca la pena estar.

Haz lo que sepas hacer

Keteke es la red social creada por Teléfonica, que se posiciona en varios dispositivos: el ordenador, el teléfono móvil y la televisión a través de Imagenio. Su máximo impulsor es Hugo Giralt, director de Marketing Relacional e Interactivo de Teléfonica, que la ha bautizado como "la comunidad del buen rollo". Me consta que Hugo es un profesional que está haciendo un buen trabajo en la empresa, como ya lo hizo en Coca-Cola, pero creo que lleva a la operadora al mismo error que cometió hace poco más de dos años.

A mediados del 2006, la española auspició otro proyecto rocambolesco llamado Noxtrum; a algunas cabezas pensantes de Telefónica se les ocurrió la feliz idea de entrar en el mercado de los buscadores cuando Google ya era el predominante en todo el mundo y tenía un posición más que privilegiada en nuestro país. Entraban los últimos y con un proyecto sin pies ni cabeza. Noxtrum se presentó al mercado con estrategias de captación cuando menos curiosas, tales como que por cada número de búsquedas realizadas, le regalaban al usuario el envío de sms; desviándose así de los dos grandes apartados que podrían hacer que el proyecto fuera medianamente viable: la calidad de los resultados de búsqueda y la comercialización del buscador.

Los resultados eran bastante mejorables y, de hecho, se llegó a rumorear que los datos que mostraban podían partir de otro buscador, como Ask. En cuanto a la comercialización, en lugar de crear una plataforma de pago por click que se pudiera asemejar a la de Google Adwords, externalizaron la venta de pago por click y además vendieron directamente patrocinios a empresas.

Con Noxtrum, Telefónica cometió el error de perder el foco de su negocio, ser operadora de telecomunicaciones. Aunque en alguna ocasión le pueda "sonar la flauta", es bastante complejo para una empresa entrar en otros mercados que directamente no comprende. Con esta nueva red social, Keteke, Telefónica vuelve a cometer el mismo error, ¿quiere competir con Facebook? No creo que lo consiga, no por tamaño o por recursos, que pueden ser casi infinitos, sino porque sencillamente no es su negocio.

Izquierda y SGAE

Una organización cuya impopularidad crece con cada chulería de Teddy Bautista y Pedro Farré (y son muchas) y con cada noticia de que ha espiado a unos inocentes ciudadanos para cobrar a un salón de bodas o que un evento solidario que ha usado música ha tenido que pasar por su caja.

¿Y qué podemos hacer los ciudadanos españoles cuando una organización privilegiada por el poder político afirma tras una condena que repetirá todas las veces que sean necesarias el incumplimiento de la ley por el que ha sido multada? No se trata de un grupo antisistema, que quiera la destrucción del orden establecido, sino de una entidad que disfruta de un estatus legal privilegiado que le permite obligarnos a los demás a pagarle un diezmo. Un dinero que luego reparten entre sus socios o se quedan para abrir sedes y contratar detectives con los que espiar a sus críticos.

El problema es que esa "baja calidad" de la democracia es en buena parte culpa nuestra. No exigimos a los políticos que escuchen a sus votantes; les damos y volvemos a dar un papel en blanco para que hagan lo que les plazca al margen de lo decepcionados que estemos con ellos. Es cierto que nuestro diseño institucional de distritos plurinominales y listas cerradas, y de poderes judicial y ejecutivo que emanan del legislativo, provoca que nuestros representantes hagan más caso al líder del partido que a sus votantes, porque es a él a quien deben directamente el puesto.

Pero en este caso, el balón está en el tejado de la izquierda (y no sólo en el del PSOE, por cierto, que a la hora de la verdad IU prefirió votar en contra de la supresión del canon). Votantes, medios y el principal partido de la derecha, con distintos matices e insistencia, se han declarado ya en contra del canon, la SGAE y sus manejos. Pero no se ve ningún movimiento medianamente serio en la izquierda que pueda llevar a un final del canon y de los abusos de las entidades de gestión de derechos de autor. Les toca mover ficha, señores, si es que su sectarismo y dependencia de los zejateros se lo permite.

Hay que parar a la SGAE

Aunque, ya puestos, podría hacer lo mismo con Luis Candelas y demás. Pero adaptado a los nuevos tiempos, claro está, cobrando por el uso de todo tipo de aparatos electrónicos.

La SGAE está absolutamente desatada. Siente el amparo desde el poder, y eso envalentona al más cobarde. Pero una cosa es sentir su aliento y otra lo que se haga a su amparo, y eso último depende de las ideas y los objetivos que se tengan. Por lo que se refiere a las primeras, la SGAE es un precipitado del izquierdismo patrio, y por tanto cree que los derechos individuales tienen un valor instrumental. Si hay que colarse donde no están invitados, pues lo hacen, porque es por una buena causa: denunciar a cualquier ciudadano que no haya pasado por caja; por su caja.

Pero es que han llegado al extremo de espiar a los críticos. Daniel cree que con él no ha ido la cosa. Un amigo común me ha contado recientemente que alguien le dijo unas palabras como estas: "un amigo mío, directivo de la SGAE, quiere que sepas que saben dónde trabajas". Inconfundible estilo; hay todo un género de películas trufadas con frases como ésta. Creo que Daniel no debería sentirse discriminado. Si alguien se les enfrenta, que sepa que no le saldrá gratis. Si llegaron a exigir que se pidiera el DNI para navegar por la red, es que tienen una ideología totalitaria.

La SGAE desconoce lo que sea una auditoría externa independiente. Y si el Estado le ha cedido una licencia para cobrar impuestos, que no otra cosa es el canon, lo menos que se podía exigir es que sus cuantiosos ingresos pasaran por un cuidadoso examen. Y los gastos, claro está; ¿dónde va todo ese dinero que, en principio, se destina en exclusiva a los autores? ¿Cuáles son los negocios de la SGAE, cuál su entramado empresarial, sus conexiones con la política? Esta sociedad de autores, que se cree con el derecho de espiar al ciudadano de a pie, debería ser la fiscalizada, o acabará convirtiéndose en un microestado dentro del Estado.

Los intocables de Teddy Bautista

La entidad de "Teddy" Bautista y José Luis Borau ha decidido ir por la vía de lo penal contra discotecas y pinchadiscos, y los tribunales mandan a los agentes para que irrumpan en las salas y comprueben que los CD de música son originales.

No vamos a dudar aquí que la legislación vigente permite este tipo de actuaciones, pero tampoco queremos dejar de señalar que resultan todo un despropósito. Como se puede observar en la foto de la noticia enlazada, la actuación policial tiene lugar con la sala a pleno rendimiento. Son los nuevos Intocables de Elliot Ness, transformados en "los intocables de Teddy Bautista" que luchan contra las copias piratas en vez de contra el alcohol ilegal vendido por Al Capone. En el caso de que todos los CD de música que se reproducen en la discoteca sean legales, el daño que la aparición de la policía hace a la imagen del establecimiento es difícilmente reparable. Y más en una sociedad todavía conmocionada por la muerte del joven Álvaro Ussía en el Balcón de Rosales.

De hecho, sin ser el infierno que algunos sugieren, las noches del fin de semana en cualquier ciudad madrileña tienen sus riesgos para quienes salen a divertirse, de modo que las fuerzas de seguridad deben estar alerta y disponibles en todo momento. Sin embargo, algunos jueces consideran que esos efectivos son más útiles comprobando la originalidad de CD de Jarabe de Palo (si todavía queda alguien con el mal gusto de "pinchar sus canciones") que impidiendo que una pelea acabe con heridos graves o incluso muertos. Cuestión de prioridades.

Pero es que, además, aunque "los intocables de Teddy Bautista" encuentren en la cabina algún CD no original o directamente con la música guardada en un ordenador, no es tan fácil probar que estén cometiendo una ilegalidad. Desde hace tiempo, el disco compacto no es el único formato legal de venta de música, existen las tiendas on line como iTunes en las que se pueden adquirir canciones sueltas. ¿Cómo sabrán los agentes que ése no es el origen de los archivos guardados en esos soportes? ¿Se aplicará la antidemocrática "presunción de culpabilidad" propugnada por José Luis Borau y se procederá tanto al cierre del local como al decomiso del material informático hasta que se enseñe al juez la correspondiente factura?

Quienes salgan de noche pueden estar tranquilos. Tal vez les den garrafón, sean agredidos por algún portero pasado de revoluciones o por algún borracho. Pero al menos sabrán que la música que escuchan es de discos originales o que el pinchadiscos se preocupa de tener la factura del iTunes. Un nuevo despropósito en nombre de esa ficción llamada propiedad intelectual.

La SGAE me discrimina

Asistimos en la actualidad a la mayor operación de gasto público de la historia. Una política de despilfarro que tiene por objetivo auxiliar a determinados sectores de la economía, ya sean constructores, fabricantes de automóviles o banqueros. Así, el Gobierno de EEUU ha comprometido cerca del 60% de su PIB nacional en un amplio paquete de medidas para tratar de mantener a flote su deteriorado sistema financiero.

En el caso de España, ese porcentaje se eleva hasta el 30% del PIB, si añadimos el último plan aprobado por el Gobierno para intentar reactivar la economía. El caso de China también resulta paradigmático, ya que pretende inyectar, por el momento, casi 3 billones de dólares en 2009, que tendrán como destino un colosal proyecto de obras públicas y sociales.

Todo ello, insisto, bajo el pretexto de salvarnos de la recesión global y, por lo tanto, auxiliar a los ciudadanos y empresas de la crisis financiera y económica que se cierne sobre un creciente número de países. El Estado salvador reaparece en nuestras vidas para protegernos. Sin embargo, pese a que el ropaje haya cambiado, la esencia de este tipo de políticas estatales permanece invariable con el paso del tiempo. Los resultado serán, pues, igualmente nefastos.

El incremento del gasto público para animar el consumo y salvar a determinados sectores productivos no solucionará el problema. Tan sólo lo agravará. Y es que, ¿de dónde sacan los distintos gobiernos tal exhuberancia de recursos? Efectivamente, han acertado: el dinero del Estado procede única y exclusivamente de sus bolsillos.

Es decir, el Gobierno roba primero a los contribuyentes bajo el pretexto de poder ayudarles posteriormente. ¿Acaso no resulta contradictorio? ¿Es que los políticos gozan de un instinto divino para administrar mejor que usted el fruto de su trabajo? La cumbre de Washington supuso el pistoletazo de salida para poner en marcha toda una serie de políticas coordinadas basadas en la expansión del gasto público.

Hasta cierto punto, el Estado se ha lanzado a sustituir las funciones que únicamente pueden ser desempeñadas por el mercado (interacción social entre individuos). Los bancos centrales y los departamentos del Tesoro se han convertido, prácticamente, en los únicos prestamistas existentes a los que acuden los bancos comerciales. Asimismo, el Gobierno pretende crear puestos de trabajo mediante la licitación de obra pública, la concesión de avales, créditos blandos o subvenciones a la industria del automóvil, el sector inmobiliario o el sector energético (renovables), entre muchos otros.

Y todo ello, haciendo uso del dinero presente (impuestos) o futuro (deuda pública) de los ciudadanos. ¿Todavía no se han percatado de la factura? En el caso de España, la política tributaria se come casi el 40% de los ingresos que generan los trabajadores. La presión fiscal ascendió hasta el 37,2% del PIB nacional en 2007 (por encima de la media de las 30 economías más desarrolladas del plantea), es decir, casi 400.000 millones de euros.

En el caso de las empresas el robo es, si cabe, mayor. Las compañías españolas destinan el 60,2% de sus beneficios a cumplir con el fisco. España ocupa el tercer puesto en el ranking de carga fiscal en este ámbito de los países industrializados, según un reciente estudio del Banco Mundial elaborado en colaboración con PricewaterhouseCoopers.

Con este nivel de presión tributaria, el contribuyente medio dedica entre cuatro y cinco meses a trabajar en exclusiva para Hacienda. Y es que, los servicios sociales no son gratuitos, pese a la opinión general. Los ingresos procedentes de las cotizaciones sociales ascenderán a algo más de 104.000 millones de euros en 2008; los del IRPF sumaron 72.000 millones en 2007, los del Impuesto de Sociedades casi 49.000, y el conjunto de impuestos indirectos supuso unos 79.000 millones de euros.

Una ingente cantidad de dinero que es gestionado en exclusiva por la Administración Pública, previa recaudación fiscal y bajo la amenaza de multa, sanción e, incluso, cárcel. Sin embargo, pese a la crisis económica ningún partido político ha abogado por una bajada general de impuestos que sea drástica y sustancial. La falta de liquidez, la carencia de ahorro y las crecientes deudas llenan cada día las portadas de todos los medios de comunicación. Sin embargo, pese a las graves dificultades económicas ningún político está dispuesto a aliviar la pesada carga fiscal que pesa sobre las espaldas de los contribuyentes.

¿Falta liquidez? Tan sólo habría que reducir los impuestos a la mitad, con la consiguiente restricción del gasto público, para que la liberación de recursos disponibles comience de inmediato a surtir efecto. Por desgracia, y puesto que subir los tributos en período de crisis está muy mal visto entre los votantes, el Gobierno se encargará de pasar la abultada factura del rescate económico a nuestros hijos e, incluso, nietos. ¡Valiente ayuda la que nos presta el Estado! Tan sólo conservo la esperanza de que en algún momento alguien se sume al grito de "con mis impuestos, ¡no!".