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Etiqueta: Innovaciones y nuevas tecnologías

Una posible amenaza para Windows

España vuela ya sin motores económicos que la sustenten. La construcción, la industria, el sector servicios y el turismo presentan tasas de actividad negativas, lo cual se está traduciendo en un rápido incremento del número de parados. De este modo, la paulatina caída de la producción registrada en los últimos meses se materializará, a partir de 2009, en un brusco aterrizaje de consecuencias nefastas para trabajadores y empresas.

España cuenta en la actualidad con una tasa de desempleo del 10,6 por ciento (algo más de 2,4 millones de parados). ¿Se imaginan que esta cifra se dispare hasta los 4 millones? Pues bien, este es el panorama al que nos enfrentamos de aquí a 2010, con tasas de paro próximas al 20 por ciento, tal y como aconteció durante la recesión de mediados de los años 90. De hecho, la economía nacional se enfrenta a un contexto incluso más complejo y desolador que el de entonces, debido al elevado endeudamiento español y a la crisis de solvencia crediticia que se cierne sobre el mercado financiero internacional.

¿Soluciones? Pocas. La crisis es inevitable. Sin embargo, sí se pueden acometer reformas estructurales de calado con el fin de suavizar los efectos que conllevará la tempestad. En este sentido, cabe destacar la aplicación de medidas en materia de empleo. La principal preocupación de cualquier ciudadano radica en poder mantener su puesto de trabajo. Es decir, contar con un flujo de ingresos regular y estable para afrontar con cierta holgura los pagos.

En el contexto actual, la clave no radica tanto en el hecho de mantener un puesto fijo que en ningún caso estaría garantizado, teniendo en cuenta la avalancha de quiebras empresariales que se avecinan, sino en poder encontrar un nuevo trabajo en el menor tiempo posible en caso de despido. Malas noticias. España cuenta con uno de los mercados laborales más rígidos de las economías desarrolladas.

Las empresas se enfrentan, además, a un sinfín de trabas administrativas, tanto a nivel estatal como autonómico, que dificultan en gran medida el libre desarrollo del negocio y, por tanto, el crecimiento de la compañía y la consiguiente contratación de nuevos empleados. La liberalización plena del mercado laboral español no sólo es necesaria, sino ineludible para afrontar con ciertas garantías la peor crisis económica de los últimos 40 años.

Curiosamente, pese a que EE.UU. ha entrado técnicamente en recesión, presenta una tasa de paro de solo el 5,6 por ciento. Por el contrario, el PIB español todavía no ha registrado tasas de crecimiento negativas. Sin embargo, el desempleo nacional duplica ya al estadounidense. El riesgo de la economía española consiste en la dificultad que tienen los trabajadores para reincorporarse al mercado laboral. De ahí precisamente que esté aumentando el número de parados de larga duración.

¿Esperanza? Por desgracia, ninguna. La rigidez laboral se mantendrá intacta durante la presente legislatura. El Gobierno socialista confía en que España recuperará la senda del crecimiento económico en breve. Algo que no va a suceder. Por ello, aboga por la aplicación de medidas transitorias como la anunciada recientemente por el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho. En concreto, el Ejecutivo de Zapatero pretende contratar en 2009 a 100.000 desempleados procedentes del sector inmobiliario y de la construcción.

Es decir, más empleo público o, lo que es lo mismo, aumento del gasto a costa de restar riqueza al resto de ciudadanos. Una medida del todo insuficiente e ineficaz para atajar uno de los mayores problemas a los que se enfrenta la economía nacional. ¿Por qué no contratar entonces a los 2,4 millones de parados que existen en la actualidad? Que yo sepa, en países de la talla de Cuba o Corea del Norte tampoco existe el paro, ¿verdad? Papá Estado se encarga de que no falte trabajo. Una gran idea la del ministro. Aunque existe otra incluso mejor: que Corbacho saboree por sí mismo la experiencia del desempleo, y así al menos los contribuyentes se ahorrarían el tener que sufragar su elevado sueldo.

Cultura tiene razón

Desde ese departamento han dicho que el canon "no es un instrumento de lucha contra la piratería". El autor de tal verdad es el director general de Política e Industrias Culturales, Guillermo Corral Van Damme. Pero después del soponcio y la preocupación, viene la calma. Tras seguir leyendo, comprendo que el acuerdo entre Corral Van Damme y termina ahí.

Esta verdad en boca de alguien tan próximo al titular de Cultura –lleva varios años ocupando cargos que demuestran la confianza que tiene en él Cesar Antonio Molina, incluyendo su paso por una institución pública en la que tiene mucha influencia la esposa del ministro– fue el inicio de una alocución que parece escrita por el mismísimo Teddy Bautista, o incluso por Pilar Bardem. Ya puedo respirar tranquilo. El sobrecito de tila vuelve a su sitio. Este diplomático, que tal vez aprendió mucho sobre como liar a sus oyentes cuando estuvo destinado en Turquía y Tanzania, aclara que de esa manera "son irrelevantes" los argumentos de que el canon castiga por un presunto delito que todavía no se ha cometido. Sí, es cierto que en esto también tiene razón, claro que también debería aclarárselo a muchos artistas que dicen que este sobreprecio es para compensarles por la piratería.

Continúa diciendo que el canon, por lo que compensa, es por "las copias legales" que los consumidores pueden hacer. Eso sí que es de traca. Para Corral Van Damme está mal que se te castigue por algo ilegal que no has cometido, pero está bien que se te haga por algo legal que tampoco has hecho. Es como pretender cobrar a todos los españoles el impuesto de matriculación por si algún día se compran un coche. ¿Qué no tienes ni carné de conducir? Algún día te lo sacarás… ten presente que "no podemos conducir por ti" (pero ya les gustaría, como nos recuerda de vez en cuando Carlos Rodríguez Braun).

Y continúa el alto cargo con apellido de actor de películas de patadas y puñetazos asestando golpes a nuestra inteligencia. Nuestro amigo (bueno, del ministro y su mujer, no mío), asegura que se trata de una "retribución legítima" que perciben los autores por su creación. Curiosa legitimidad la del pro-castrista Pau Donés para hacerme pagarle por comprar un DVD en el que jamás copiaría una sola de sus aburridas y repetitivas canciones. Y el remate. Tras poner por las nubes a la industria cultural, afirma que el canon sirve para protegerla. Si tan buenos fueran nuestros cantantes, compositores, actores, guionistas de cines y demás, no necesitarían dicha protección. El mundo entero correría a comprar sus obras y ver sus películas. ¿Qué no ocurre así? Es posible entonces que no sean tan maravillosos ni que se merezcan ser protegidos.

Según terminaba este artículo me iba tranquilizando del todo. La preocupación inicial fue producto de la precipitación. Sigo estando cuerdo y el Ministerio de Cultura continúa al servicio de ciertos actores, cantantes y similares. Hay cosas que nunca cambian.

Telecinco contra YouTube

El norteamericano se refería a una serie de acontecimientos, innovaciones y empresas que habían reducido las diferencias entre ricos y pobres, entre ciudadanos de distintos países, entre empresas e individuos. Internet y la globalización habían reducido las barreras de entrada a un número creciente de mercados para un número cada vez mayor de personas.

Pese a los errores de Friedman, que acertadamente señaló en su día Juan Ramón Rallo, es cierto que la tecnología y la ampliación de los mercados propiciada por la globalización han producido una reducción de costes brutal en muchos campos, lo que ha facilitado que unos recursos otrora escasos y a los que sólo accedían quienes pudieran invertir una cantidad ingente de capital estén ahora al alcance casi de cualquiera. Lo comentaba Glenn Reynolds, autor del célebre blog Instapundit, en su libro An Army of Davids. Ponía un ejemplo personal: él, su hermano y unos amigos disponían de un equipo de grabación mejor que el disponible en los pequeños estudios hace veinte años y que les había costado menos que lo que entonces se pagaba por una maqueta. Eso les había servido para, por ejemplo, producir un disco de un grupo africano, que luego podía distribuirse universalmente y de forma barata por internet.

Lo mismo, naturalmente, ha sucedido en el ámbito audiovisual. Miles de personas suben vídeos elaborados por ellos mismos a YouTube y otras plataformas similares. Algunos logran un gran éxito de audiencia y son recogidos por las cadenas, grandes y pequeñas, en programas de zapping, sin pedir permiso ni a los autores ni a las plataformas donde se alojan. Sin embargo, ay de quien se atreva a subir un vídeo de alguna gran empresa audiovisual, se dedique al cine o a la televisión; una posible demanda espera al responsable de haberlo puesto en internet o a la plataforma que lo aloja en la red.

En España ha sido el italiano Paolo Vasile quien ha destapado la caja de los truenos y ha presentado una demanda contra YouTube. En ella pide que se retiren todos los vídeos de la cadena alojados en el sitio web propiedad de Google, además de exigir una indemnización por haberlos "emitido", pero, eso sí, no está dispuesto a identificar cuáles son. Enrique Dans, antaño colaborador de Libertad Digital, es perito en el caso y cuenta algunas jugosas interioridades, como que la cadena ha rechazado emplear la tecnología de YouTube para identificar vídeos protegidos, empleada por empresas de todo el mundo. Telecinco pretende que el juez ordene la eliminación de todos los vídeos que contengan la palabra "Telecinco" o incluso algunas tan genéricas como "está pasando", "allá tú" o "diario de", y prohibir la aparición de imágenes de su cadena aunque sea a efectos de cita o parodia, algo completamente legal.

Negándose a emplear los medios tecnológicos adecuados para proteger sus derechos y exponiendo pretensiones auténticamente disparatadas, Telecinco y su principal propietario Mediaset parecen más bien empeñados en acabar con una competencia molesta, porque rompe el monopolio de los grandes creadores de contenidos acercando a quienes hasta hace poco eran simples consumidores de las cadenas de televisión en productores. Evidentemente, rara vez un vídeo casero supera en audiencia vía internet a una serie o un programa de alguna cadena nacional, pero que la gente pueda dedicarse a ver contenidos que les gustan por internet en lugar de aceptar pasivamente lo que decidan ofrecerles las empresas de televisión a la hora a la que venga en gana emitirlo no les gusta nada. Y en lugar de competir lealmente, intentan destruir esa posibilidad.

El androide de Google

Que Android sea una plataforma libre donde cualquiera puede desarrollar aplicaciones debería abrirle mucho el camino, pero por ahora no está siendo así. Google está sintiendo en sus carnes unas barreras de entrada que no encontró cuando comenzó a competir con otros buscadores. En el mercado de la telefonía móvil las operadoras y los fabricantes de móviles tienen mucho que decir en el desarrollo futuro del sector y tienen miedo a que Google cobre el mismo peso que tiene en internet.

Marcas como Nokia y Blackberry no quieren ver sustituidos sus actuales sistemas operativos por Android y pelean junto con otras para que el sistema de Google se instale de serie en la menor cantidad de terminales posibles. Microsoft también está en esa batalla, pero ya ha visto que la compañía HTC, que tradicionalmente instalaba de serie su sistema operativo Windows Mobile, va a instalar, cuando esté listo, el sistema operativo de Google. Los sistemas operativos, como ha demostrado el iPhone de Apple, son fundamentales para el desarrollo de una internet móvil real, y los fabricantes y operadoras saben que en estos momentos alrededor de los mismos se está decidiendo el reparto del mercado para los próximos años. Además de las luchas que el propio mercado produce, Google se encuentra con otro inconveniente: Android no estará listo para la fecha prevista de lanzamiento. Ahora se espera que esté preparado a finales de 2008 o a principios de 2009. Andy Rubin, director de las plataformas móviles de Google, ha declarado que desarrollar un software como este y a su vez insertar todas las características que piden sus socios (fabricantes, operadoras y desarrolladores) es muy complejo. Esto ha hecho que la fecha de finalización se haya alargado.

Todo parece indicar que mientras Google está sudando como nunca para sacar adelante este producto, otros fabricantes como Blackberry o Apple están mejorando sus respectivos sistemas, y Microsoft todavía no da su brazo a torcer. Vivimos un momento apasionante en este sector, donde en los próximos meses veremos cómo un mercado competitivo nos ofrece más y mejores soluciones a los usuarios.

Phising

Los casos más llamativos suelen ser los referidos a cuestiones como enlaces o comentarios de lectores en bitácoras, donde el fallo muchas veces va en contra de la legislación vigente. Pero hay otros. Un ejemplo de ello es la decisión del Juzgado de Primera Instancia número 2 de Castellón que hace responsables a los bancos de que haya delincuentes que se hacen pasar por dichas entidades para estafar a sus clientes.

El phising es una práctica delictiva por desgracia muy común, y cuya forma más habitual es el envío de correos electrónicos en los que los estafadores se hacen pasar por un banco o caja de ahorros que solicitan al destinatario que entre en una página en concreto para introducir datos como su número de cuenta, contraseñas y otros posibles datos necesarios para poder operar por internet. A pesar de lo común de esta práctica y de lo sospechoso que resulta recibir un mensaje escrito en un mal español (por lo general, aunque no siempre, es así) en el que se pide una información tan sensible, hay personas que pican.

Para ellos el perjuicio es terrible, puesto que sus cuentas corrientes quedan a disposición de desaprensivos amigos del dinero ajeno (y no nos referimos a la Agencia Tributaria, cuya imagen curiosamente también fue utilizada para un caso los aquí comentados). Pero los únicos culpables son los estafadores, no los bancos o las cajas de ahorros. Nadie es responsable de que otros utilicen ilícitamente su imagen con intención de sacar un beneficio perjudicando a un tercero. De hecho, a estas entidades estas estafas les perjudican, pues dañan la confianza de muchos clientes en los servicios bancarios online.

De todos modos es comprensible que los clientes estafados, en este caso lo son de Bancaja, traten de responsabilizar a las cajas y a los bancos por el daño que han sufrido. Pero no lo es que un juez les dé la razón aludiendo a que las entidades no hacen lo suficiente para evitar esta estafa. Es como si pretendiera que un fabricante de electrodomésticos fuera responsable de los daños que a la instalación eléctrica de una casa pueda hacer una lavadora de un tercero vendida como si fuera suya. Por alto que sea el nivel de seguridad que consigan implantar los bancos, siempre habrá fallos causados por la ingenuidad o el descuido de algunos clientes, y la culpa de que haya estafadores que se aprovechen de ello tan sólo es de estos delincuentes.

Que hay bancos y cajas que realizan prácticas poco o nada honestas es indudable. Pero este no es el caso. Además, uno debe valorar a la hora de utilizar estos servicios una cuestión tan importante como es la seguridad. Algunas entidades, por ejemplo, no ejecutan una operación ordenada por internet hasta que el cliente no introduce un código que se le ha enviado a su teléfono móvil. Optar por quien ofrece un extra de seguridad de este tipo es una buena opción, y no culpar a otro de la ingenuidad propia ante unos estafadores que nos han hecho creen que son lo que no son.

Los periódicos de mañana

El movimiento ya ha comenzado. Más de 6.300 periodistas han perdido su trabajo en los EEEU, y todos estos trabajadores estaban empleados en las ediciones impresas; ninguno pertenece a las ediciones online. 28 medios han eliminado más de cien puestos de trabajo y 7 han prescindido de más de 200 personas. El New York Times comunicó en febrero de 2008 que iba a recortar 100 puestos de trabajo, el San Francisco Chronicle anunció en mayo que se desharía del 25% de sus trabajadores para finales del verano y otros medios como el Washington Post, LA Times, Chicago Tribune o el Baltimore Sun también han llevado a cabo despidos.

Ya no son teorías. Los medios online están acabando con los medios impresos. La transformación que están viviendo los medios de comunicación es imparable. Los periódicos además de transformarse de medios off a on están inmersos en un nuevo mercado, ya que no sólo compiten con sus iguales si no con otras empresas como buscadores, portales o agregadores.

Los medios están buscando diferentes fórmulas para adaptarse a la nueva situación: medios como el New York Times han optado por la vía de las adquisiciones, comprando About.com; otros han probado mezclar la venta de publicidad offline y online (que no está funcionando); otros han intentado juntarse y agrupar su tráfico para ofrecer a los anunciantes mayor volumen; y por último otros han decidido vender un paquete que incluye anuncios del periódico con anuncios de buscadores como Google y Yahoo. Son fórmulas, algunas buenas y otras no tanto, pero revelan que los medios se están adaptando a nuevo mercado, un mercado que si a alguien está beneficiando es a los usuarios, a las personas que consumen información.

Se empiezan a escuchar opiniones contrarias a esta transformación que argumentan que estos cambios hacen que los periodistas cobren menos importancia y que los medios online están demasiado volcados a lo que demandan sus usuarios. Muchas de estas opiniones vienen de los propios periodistas, que ven mermada su capacidad de influencia al tener que someterse a las necesidades informativas de los lectores y no a líneas editoriales predeterminadas. Pero están nadando contracorriente. Este nuevo mercado de los medios de comunicación es un ejemplo perfecto para demostrar que los mercados libres tienen a internet como el mejor aliado.

Notas sobre economía de la ciencia

El conocimiento humano tiene características peculiares en comparación con otros factores de la acción humana respecto a su extinción por consumo, la rivalidad en el consumo y la dificultad de exclusión de beneficiarios.

El conocimiento humano no se gasta con el uso sino que por el contrario en muchos ámbitos el uso perfecciona el conocimiento, lo fija en la memoria de forma más persistente, lo precisa y enriquece.

Algunos bienes económicos presentan rivalidad en el consumo: el consumo de una persona imposibilita (o dificulta en mayor o menor grado) el consumo de otras personas. Las ideas consideradas como patrones inmateriales de información no parecen presentar este problema, ya que el hecho de que una persona utilice una idea no imposibilita que otra persona utilice la misma idea. Pero lo que existe en la realidad y se utiliza como medio para la acción son representaciones concretas de ideas abstractas, las cuales pueden ser relativamente fáciles de copiar pero siempre son escasas en mayor o menor grado: el uso de una copia concreta por una persona excluye su uso por otros.

Algunos bienes económicos presentan dificultades de exclusión de beneficiarios no dispuestos a pagar: el vendedor no puede controlar que sólo los compradores que paguen disfruten de su producto. En ocasiones los generadores de conocimiento intentan beneficiarse del mismo controlando su difusión, exigiendo un pago a los receptores de su información; pero cuando el originador de un mensaje lo comunica transmite una copia del mismo que el receptor puede en principio volver a transmitir a otros sin la colaboración del creador.

Que la copia de ideas sea en general fácil y barata no implica que su utilización y aprovechamiento también lo sea. Algunos memes, especialmente relacionados con el arte y el entretenimiento (canciones, historias), pueden copiarse y disfrutarse con mucha facilidad sin conocimientos especiales. Muchas ideas científicas y tecnológicas son complejas y sofisticadas: disponer de una representación de la información no es suficiente para entenderla y asimilarla, es necesario dominar previamente otras ideas relacionadas con un alto nivel de maestría. Cantidades ingentes de información técnica y científica están disponibles a muy bajo coste pero pocos seres humanos en cada ámbito tienen la formación intelectual y profesional requerida para ser capaces de distinguir los elementos relevantes para sus intereses y aprovecharlos.

Neutralidad de red

Según la Wikipedia cuando hablamos de neutralidad de red hacemos alusión a un principio aplicable a las redes de banda ancha de uso residencial (de las que internet es el paradigma), y potencialmente a todas las redes de comunicación, describiendo cuál debería ser el tratamiento del tráfico que circula a través de ellas. En definitiva, cuando hablamos de una red neutral nos estamos refiriendo a aquella que está libre de cualquier tipo de restricción.

Esta misma semana, la FFC estadounidense (la comisión federal de comunicaciones), ha castigado a Comcast por bloquear las transferencias de sus usuarios, ya que el proveedor de internet violó una norma federal al bloquear las transferencias de algunos usuarios el pasado año. Aunque no lo ha sancionado este castigo sienta un importante precedente, ya que obliga a los proveedores a modificar la forma en la que gestionan su red, además de garantizar a sus usuarios un acceso abierto a Internet. Una vez que se publique este castigo, Comcast tendrá 30 días para revelar los detalles de sus malas prácticas en la gestión de su red y presentar un plan de cumplimiento que describa cómo acabar con estas prácticas, además de revelar a los usuarios y a la comisión su nuevo plan. Aunque el fallo de la FCC fue muy ajustado, 3-2, revela que en los EEUU se toman muy en serio la neutralidad de red, y han dejado claro que los proveedores no deben restringir el acceso a ella.

Comcast realizó estas prácticas al bloquear lo que ellos consideran eufemísticamente como transferencias pesadas, como son las procedentes de Sitios Web como BitTorrent o similares. En los EE.UU. a Comcast le castigan, en Europa a los países que quieren realizar estas prácticas casi les jalean. Hace apenas un mes se presentó en Francia el proyecto de ley para desconectar de internet a los usuarios de redes P2P y ni se atisba que estos temas se discutan seriamente en la Unión Europea y en sus respectivos países. Es decepcionante, ya que tanto la posición de las empresas privadas de telecomunicación como la de los defensores de internet como una red libre de restricciones debe ser escuchada, es un debate tremendamente interesante.

El co-inventor del protocolo de Internet, Vint Cerf, cree que la neutralidad de la red es fundamental para preservar nuestras libertades, que "Internet fue diseñada sin ningún guardián sobre nuevos contenidos o servicios. Una suave pero aplicable regla de neutralidad de red es necesitaria para que internet continue creciendo". Otras personas, como los representantes de las telecos opinan los contrario, algo fantástico. Sólo nos queda que el debate llegue a los ciudadanos para que puedan influir en quienes lamentablemente toman las decisiones, los políticos.

Midori, la jubilación de Windows

El último, bastante razonable, consistiría en que este lanzamiento se centraría más en eliminar los principales fallos de la última versión de Windows, especialmente en rendimiento, y que tendría pocas novedades técnicas aparte del interfaz multitáctil al estilo del iPhone.

Por tanto, Windows 7 no serviría para desvelar qué rumbo planea seguir Microsoft con su exitoso sistema operativo; habría que esperar a una versión posterior que, según SDTimes, ya estaría desarrollándose. Se llamaría Midori y supondría, en cierto modo, la jubilación del viejo Windows. Estaría desarrollándose desde cero y supondría un rediseño total tanto a nivel de código como a nivel de concepto, pues se pensaría asumiendo que internet ha cambiado lo que esperamos de un sistema operativo.

¡Un momento! ¿Significa eso que dejarían de funcionar todas las aplicaciones y juegos diseñados durante las últimas décadas para Windows? Pues no. Si existe una razón principal de lo mucho que se ha tardado en terminar Vista y sus numerosos problemas es precisamente la necesidad de ser compatible hacia atrás. Para Microsoft es esencial que esa característica permanezca, porque en caso contrario no podría venderle el nuevo sistema operativo a nadie.

¿Entonces? ¿No habíamos quedado en que el nuevo Midori estaría creado desde cero? Sí, pero se aprovecharía de las capacidades de los microprocesadores modernos, que pueden ejecutar más de un sistema operativo a la vez sin pérdida de rendimiento gracias a una tecnología llamada virtualización. Por resumirlo, Midori sería un sistema operativo completamente nuevo, pero si intentamos ejecutar una aplicación diseñada para Windows XP, se arrancará un mini-XP para que pueda funcionar sin problemas, al igual que hace en los ordenadores de Apple una aplicación llamada Parallels, que permite ejecutar programas de Windows desde un Mac.

Solventado de este modo el problema de la compatibilidad hacia atrás, Midori podría tomarse todo tipo de libertades. Por ejemplo, ejecutaría sólo código .NET, lo que restringiría mucho las alegrías que pueden tomarse los programadores de aplicaciones y los consiguientes problemas de seguridad. Pero la principal novedad sería de diseño. Windows se pensó para una época en que los ordenadores personales funcionaban en solitario o, como mucho, en una red local. Internet no era más que una promesa en la que, de hecho, Microsoft no creía demasiado. Ahora, la manera en que empleamos los ordenadores depende extensamente de internet. De hecho, la mayor parte de las cosas que hacemos las llevamos a cabo en la red de redes, y sin ella nos sentiríamos tan perdidos e inútiles como Enjuto Mojamuto en el peor día de su vida.

Midori, en teoría, pondría a disposición de los desarrolladores un sistema en que tanto los componentes como los datos podrían estar alojados en el ordenador o en internet de forma transparente. Es decir, el espacio de alojamiento podría ser nuestro disco duro, o estar en un lugar seguro dentro de la red, o ambas cosas al tiempo. Podríamos guardar un documento desde Word y que "Mis documentos" estuviera en un servidor de Taiwán, de modo que al abrirlo desde el ordenador de la oficina o desde el móvil lo tuviéramos ahí. O que lo mantuviera en nuestro disco hasta que nos conectáramos, moviéndolo entonces. El modelo también facilitaría la programación concurrente, aprovechando mejor los actuales procesadores de varios núcleos. No es que ahora no se pueda hacer, pero es tremendamente complicado y requiere a verdaderos (y escasos) especialistas, de modo que es habitual aprovechar a la vez sólo una mínima parte de nuestras CPU.

También podría quedarse todo esto en un mero proyecto interno de investigación. Pero es bueno saber que algo nuevo se mueve en la empresa que, hoy por hoy, sigue siendo la más grande, por más que su estrella parezca decaer a favor de Google.

Publicidad personalizada: tierra virgen

Por ejemplo, la televisión, el periódico y la radio pueden transmitir un mensaje a mucha gente. Pero no son capaces de recoger sus reacciones de forma directa, pues presentan una interactividad muy limitada. Además, el mensaje es el mismo para todos los receptores, es imposible por su propia naturaleza personalizarlo.

Una conversación telefónica o una entrevista sí son interactivas y personalizadas. Pero claro, llegan a un solo individuo con cada acto, no a muchos a la vez. Así que Internet combina lo mejor de los dos mundos: interactividad, personalización y acceso a mucha gente.

Lógicamente, las posibilidades que esto abre para los empresarios innovadores son desconocidas y tal vez infinitas. Se avanza constantemente en mejorar la interacción de la publicidad; sin embargo, la personalización de la misma se encuentra con obstáculos muy difíciles de salvar.

Como es de imaginar, la personalización, sea de publicidad o de otra cosa, exige conocer algo de información del beneficiario o receptor del servicio. Difícilmente se puede amueblar un salón a medida si no le dejan al diseñador recabar información de su cliente, sus gustos, preferencias o vivienda. Pues lo mismo ocurre con la publicidad.

El problema es que cuando se trata de recoger este tipo de información, los emprendedores se tropiezan con un montón de defensores del derecho a la intimidad, desde la Comisión Europea hasta el último ayuntamiento, pasando por todo tipo de organizaciones que con la disculpa de salvaguardar nuestros intereses de una inconcreta amenaza, impiden completamente el desarrollo del negocio. Que se lo digan a Google o más recientemente a BT y a Virgin en el Reino Unido, contra los que ya lleva un tiempo la caza de brujas.

No se convencen estos iluminados de que el empresario que quiera hacer legítimamente dinero con un negocio de estas características será el primer interesado en que nuestra intimidad quede suficientemente protegida. Porque, al contrario que las instancias antes enumeradas, este señor se estará jugando su dinero y su futuro en el envite. En el momento en que sus posibles clientes no queden satisfechos de una u otra forma por el manejo de los datos obtenidos, ejercerán sin clemencia su poder para sacarle del mercado.

Cosa que, por cierto, no puede ocurrir si las citadas administraciones, que tanto se preocupan por que otros no manejen nuestros datos, empiezan a manejarlos contra nuestros intereses. Alguien se atrevería a decir que ya lo hacen.

No se puede concretar si esto de la publicidad personalizada supondrá un avance o una pérdida de tiempo, si mejorará nuestra calidad de vida o, por el contrario, nos causará un engorro tras otro. Lo único cierto es que hay gente dispuesta a apostar por su utilidad, gente dispuesta a explorar esta tierra virgen. Desgraciadamente, me huelo que las barreras erigidas en torno a este lugar nos impedirán disfrutar de sus frutos; eso sí, será por nuestro bien.