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Etiqueta: Innovaciones y nuevas tecnologías

Entre la Wii y el iPhone

Son dos dispositivos que están obligando a los demás fabricantes a intentar imitarlos para no perder más cuota de mercado. Me refiero, como digo yo que habrán imaginado ya, aunque sólo fuera por el título del artículo, al iPhone y a la Wii.

Parecía que en el mundo de las consolas estaba ya todo inventado. Periódicamente aparecerían actualizaciones con mejores prestaciones, gráficos más espectaculares y una competencia feroz más en títulos y franquicias tales como Halo o Final Fantasy. Esa era al menos la batalla que tenían planeada Microsoft y Sony con sus Xbox 360 y Playstation 3. Pero en esto llegó Nintendo y propuso una consola mucho menos avanzada, pero que tenía un mando capaz de detectar el movimiento mediante un sensor llamado acelerómetro.

Mientras que los grandes títulos de sus competidores repetían los esquemas de anteriores juegos, Wii ofrecía juegos sencillos pero muy divertidos, porque se manejaban mediante el movimiento de la mano y no usando los botones. Quizá el mejor ejemplo sean los juegos de tenis y ping pong del juego Wii Sports, en el que tendremos que hacer el gesto de dar con la raqueta mientras sujetamos el mando. Gracias a esta novedad ha logrado abrirse un hueco en el salón de muchos que jamás se habían planteado comprar una consola y ha superado en ventas a sus dos rivales directos, que ahora se ven en la necesidad de imitar a Nintendo, como ha hecho Sony con su mando Sixaxis, inalámbrico y capaz de detectar el movimiento.

Apple, por su parte, no ofreció nada realmente nuevo en el mundo de la telefonía móvil excepto su pantalla multitáctil. Le bastó y le sobró su extraordinaria imagen de marca y, sobre todo, la habilidad con que trasladaron su reconocida experiencia en la creación de buenos interfaces de usuario a este nuevo tipo de pantallas. Ya existían infinidad de smartphones capaces de conectarse a internet y leer el correo, incluso con sistemas mejores que el del iPhone, como es el caso de Blackberry. Pero no podían competir con la facilidad y rapidez de uso del móvil de Apple.

Vean si no un ejemplo. Hace unos días, un compañero me mostró su Blackberry funcionando con el excelente navegador Opera Mini, creado y pensado para teléfonos móviles. Se puede acceder con él a las páginas web normales, sin necesidad de que estén diseñadas específicamente para estos dispositivos. Pero, claro, se ven demasiado pequeñas en una pantalla tan minúscula y es necesario mover con las teclas del curso un pequeño recuadro para poder hacer zoom y leer la web. Con el iPhone sucede lo mismo, pero basta con hacer un pequeño gesto con los dedos para ampliar la parte de la página web que queremos ampliar y otro gesto, tan natural como el anterior, para movernos dentro de ella. Lo que en la Blackberry era un verdadero coñazo, en el iPhone se transforma en lo más parecido que podamos tener en una pantalla pequeña a la experiencia de visitar la web desde un ordenador.

Lo que une a ambos dispositivos no es el uso de un acelerómetro (que en el iPhone sirve para saber si lo tenemos en vertical o en horizontal), sino que se han centrado en el interfaz de usuario, en cómo el hombre se relaciona con la máquina. Y además, claro, lo han hecho bien. Por eso han sido todo un éxito y un ejemplo a imitar por los demás fabricantes. Gracias a Apple y Nintendo, en el futuro será más difícil que las grandes tecnológicas se limiten a hacerlo todo más grande y con más funciones, tirando un poco de automático, algo que les deberemos agradecer todos, incluyendo quienes no son clientes suyos.

Creyentes pero no practicantes

Nos dicen: "La copia privada existe desde 1987 y tiene por objeto compensar a los titulares de derechos por el daño que producen las copias que todos nosotros hacemos". No es del todo cierto. Tan sólo es una compensación por las copias privadas, no por aquellas que no entran en dicha categoría, por ejemplo las correspondientes a la piratería. Además, esas supuestas pérdidas son las ocasionadas por no comprar más de un original de una obra para, por ejemplo, escucharla en casa y en el coche. También afirman: "La Ley excluye del pago de la compensación a las ADSL". Verdad, pero que deje de ser así es una vieja demanda de las entidades de gestión. Afortunadamente, aún no se han salido con la suya. El sitio explica que "un equipo de música de salón lleva pagando 0,6 €, es decir, medio café, desde 1994". ¿Y? Por poco dinero que sea, las entidades no tienen un legítimo derecho a él. Pagas por comprar el CD original y has tenido que pagar antes a las entidades para tener la posibilidad de escucharlo.

"En 2006, 145 millones de obras fueron copiadas en DVD y por tanto dejadas de comprar. Su valor en el mercado habría sido de más de 2.000 millones de €". Primero, deberían explicar de dónde sale esa cantidad. Segundo, si entre esas copias están las que no corresponden a la copia privada, no justifican el pago de canon. Y tercero, que alguien se copie una película o un CD no quiere decir que hubiera comprado el original. Continúan: "100 DVD vírgenes, que permiten grabar 100 películas cuyo precio en el mercado sería de 2.000 €, pagan 44 € de compensación con la nueva ley". Esos mismos DVD permiten almacenar muchas cosas que no son películas. Además, si los DVD son recargables, esa cantidad sube de los 44 euros que nos dicen a los 60.

Nos recuerdan que "los ordenadores no pagan canon porque la ley aprobada el año pasado exime de su pago". Pero sí lo hacen algunos de sus componentes, como por ejemplo la grabadora de DVD. A esto añaden que "según el borrador de la Orden Ministerial, la regrabadora de DVD paga 3,15 €". Lo mismo que en el caso del equipo de música. Por poco dinero que sea, es mío, y las entidades de gestión no tiene legítimo derecho sobre él. Además, este dispositivo se puede utilizar para almacenar contenidos que no tienen nada que ver con los derechos de autor.

También afirman: "La cámara de fotos nunca ha pagado canon ni se prevé que lo pague". Cierto. Pero muchas no tienen memoria propia, o tienen poca, y todos utilizamos tarjeras por las que sí se paga, en concreto 30 céntimos por cada una. Por cierto, que mientras aquí se señala que "ni se prevé que lo pague", en el caso de los ordenadores y las ADSL no se dice lo mismo. Continúan: "Un reproductor de DVD de salón pagaba antes 6,61 €, y con la nueva Orden pagará 3,4 €". Una mejora, pero sigue siendo un pago injusto, Aplíquese lo que decía de las cadenas domésticas de música".

Añaden: "10. 200 CD vírgenes que a la mayoría de los consumidores les permiten grabar 24.000 canciones en mp3, cuyo valor en mercado sería de 28.000 €, pagan de canon 34 € con la nueva Ley". O 44 si son regrabables, se debe añadir. Además, aplíquese aquí lo que decíamos de los DVD. Y terminan diciendo: "Es mentira que una familia española vaya a pagar 303 € de canon al año, puesto que si fuese verdad los ingresos de las entidades serían de 3.630 millones de €, mientras que la recaudación es inferior a los 90 millones". Por mucho que esto que dicen sea cierto, las entidades de gestión no tenían legítimo derecho a los 84 millones de euros que recaudaron de canon digital el año pasado, o a los 99 millones de 2006.

Y a estos argumentos hay que sumar otro más contundente: la propiedad intelectual es una farsa.

Las redes sociales y la movilidad

También iré a SMX Local & Mobile, que es una de las conferencias más relevantes en los EEUU en lo referente a búsqueda local y móvil. San Francisco es una ciudad que respira Internet por los cuatros costados, y la celebración de estas dos conferencias en la misma semana no hace más que asentarla como la ciudad de referencia en el ámbito tecnológico.

Facebook presentará oficialmente este miércoles su nueva cara. La nueva versión que lleva funcionando en fase beta durante los últimos meses parece que ya va a ser propuesta a los usuarios como versión definitiva, y relegará a la antigua a partir de ahora. Zuckerberg tendrá que explicar en la conferencia el porqué de este cambio, el cambio de diseño más drástico desde la creación de Facebook. En la página principal sigue existiendo una cabecera como navegación principal, pero las tres columnas se quedan en dos, la principal donde se muestra el contenido y una nueva barra lateral en la parte derecha donde, entre otras cosas, se agrupan los estados de nuestros amigos y el acceso a aplicaciones. En el resto de la navegación coexisten páginas a dos columnas y a tres, como en los perfiles. Antes de que lleguen las explicaciones de su fundador, está claro que los espacios reservados a la publicidad han ganado peso y que no están tan relegados como en la versión anterior. Facebook necesita ser rentable, y la estrategia de comercialización marcará su futuro y el de las demás redes sociales.

Además de las palabras de Zuckerberg, los desarrolladores esperan con entusiasmo a los responsables técnicos de la plataforma, tanto para que les aporten información sobre la creación de aplicaciones en el nuevo entorno como para conocer las estrategias a seguir para comercializar estas aplicaciones. Una de las charlas que más interés suscita es Made for Mobile, donde se analizará el papel de la plataforma en entornos móviles. Sólo hay que ver el éxito de aplicaciones como la Facebook en el iPhone para entender el interés de la charla.

Después de la resaca de la conferencia de Facebook, el jueves y el viernes tendrá lugar SMX Local & Mobile. Tiene todo el sentido que la búsqueda local y la búsqueda móvil se traten de forma conjunta. En este país la búsqueda local está muy avanzada, tanto en la parte tecnológica como en la de los pequeños comercios. Se están desarrollando cada vez más aplicaciones móviles. Sólo hay que ver el caso del iPhone y cómo las empresas están entendiendo la forma de aprovechar la tecnología para ganar y fidelizar clientes.

Aparte de la locura desatada por el iPhone, el proyecto móvil que se espera con más entusiasmo por estos lares es Android, el software para dispositivos móviles que está desarrollando Google. La compañía californiana quiere desarrollar un sistema operativo móvil gratuito donde la rentabilidad deberá venir de las aplicaciones que se generen a partir de este software. El interés de Google por estar presente con la misma fuerza en el móvil que en la Web viene de hace varios años, pero se ha acelerado en las últimas fechas. ¿Por qué? Lo revela la revista Wired en su edición de Julio de 2008. Porque sólo en las primeras 24 horas desde la salida del iPhone, el 5% del tráfico de la versión móvil de Google venía de este dispositivo. La batalla se juega ahora en el móvil, y en EEUU esto ya no es una predicción, sino una realidad.

Otra balanza fiscal es posible

La UE pretende convertir en presunto culpable (Borau estará contento) de "contrabando digital" a todo aquel que ose salir de un avión llevando consigo un ordenador portátil, un reproductor de mp3 o un teléfono móvil. De prosperar la propuesta del G8, cualquiera que llegue a un aeropuerto se arriesga a que las fuerzas de seguridad le confisquen temporalmente cualquiera de los dispositivos señalados, u otro susceptible de contener archivos "pirateados".

Es cierto que la propuesta es para tratar de localizar a quienes entren, por ejemplo, con una cantidad inusual de soportes que permitan almacenar canciones, películas u otros archivos que tanto preocupan a las SGAE, DAMA, RIAA y similares de todo el mundo. Pero también lo es que, tal como está hecha, cualquiera puede ser parado en el control del aeropuerto y quedarse por un tiempo sin su portátil o su móvil, por ejemplo. Además, a diferencia de otro tipo de controles en el aeropuerto, revisar el contenido de muchos de estos dispositivos supone una intromisión absoluta en la intimidad. Cabe preguntarse, por ejemplo, quién impedirá que las fuerzas de seguridad lean el correo electrónico o revisen la agenda de contactos.

A eso hay que añadir los problemas adicionales a los que se pudiera enfrentar un viajero que viera cómo alguno de estos aparatos o soportes le es retenido. Cualquier persona podría verse privada por un tiempo, aún sin definir, de un elemento de comunicación tan importante como su móvil, o de una herramienta de trabajo como su ordenador. El daño que producido por la imposibilidad de ponerse en contacto con alguien cuyo número tan sólo se tiene guardado en el teléfono, o por no poder contar en una reunión de trabajo con los documentos o la información guardada en el portátil o un DVD puede ser muy grave.

¿Cómo sabrán los encargados de buscar a esos presuntos "contrabandistas digitales" que un CD es una copia "pirata", y no esa "privada" que permite la legislación de muchos países, o que las canciones que contiene un mp3 han sido compradas por Internet? ¿Y cómo distinguirán si unas canciones tienen los derechos de autor tradicionales y no otro tipo de licencia de las denominadas libres? Cuesta mucho creer que todos los aeropuertos dispongan de listados de todas las obras que existen en el mundo según el tipo de licencia a la que se acojan. Eso por no hablar que, en el primer supuesto, es un poco demencial pretender que se viaje con el recibo de todos los discos, películas o canciones sueltas que se han comprado.

La realidad es que, aunque por el momento todo esto es sólo una propuesta, resulta sin embargo muy preocupante. Que los jefes de Estado y Gobierno se planteen estas cosas demuestra hasta qué punto la industria del entretenimiento y las entidades de derecho de autor en todo el mundo han adquirido una influencia desmesurada. Por lo tanto, no resulta descabellado pensar que este tipo de controles aeroportuarios pueden terminar implantándose en todo el mundo.

Mal andamos cuando la defensa de los intereses de cantantes y cineastas se equipara, por ejemplo, con la lucha contra el terrorismo.

El Gobierno no garantiza nada

A todos nos irrita comprobar que, de los chopocientos megabits por segundo de los que dispone teóricamente nuestra conexión, sólo alcanzamos una fracción en su uso real. Todos desearíamos, con mayor intensidad cuanto mayor sea nuestro uso de aplicaciones que hacen un gasto intensivo de ancho de banda, que nuestras conexiones se acercaran más a ese máximo teórico que aparece en las ofertas.

Sin embargo, el anuncio de Sebastián no va a tener ese efecto, por razones tanto económicas como técnicas. Las primeras son las más evidentes. Proveer de servicio de conexión tiene un coste, y mejorarlo para que ofrezca una garantía de la que ahora carece también ha de tenerlo. Lo que deseamos los usuarios, que somos unos listos, es disponer de mayor velocidad al mismo precio que ahora pagamos. Pero eso no es posible. Si realmente obligaran a que todas las conexiones de ADSL multiplicaran el caudal mínimo garantizado, lo que pagaríamos por ellas también se multiplicaría. De modo que las garantías del Ministerio de Industria servirían para que en los anuncios se mencionaran velocidades mucho menores a las actuales con, eso sí, "máximos de" 20, 6 o 3 megas. En definitiva, todo se limitaría a un cambio en la publicidad de las conexiones.

Pero es que, además, hay problemas técnicos que hacen muy difícil garantizar más que una mínima fracción del caudal. La raíz de los mismos reside en que nuestras conexiones son ADSL y funcionan bajo la antigua red telefónica. Quienes nos quejamos de sus defectos no nos damos del todo cuenta de la maravilla tecnológica que es el ADSL. Según las clases de Telemática que me daban a mí en la Facultad, utilizar el par de cobre con el que nos llega la línea a nuestras casas para dar servicio de banda ancha era literalmente imposible. Pero como el ingenio es hijo de la necesidad, ahora todos vemos vídeos de YouTube conectados mediante ADSL a nuestra centralita telefónica. Pero no nos equivoquemos. Aunque sea un prodigio, también es lo que en castellano viejo llamaríamos chapuza. Es estirar una infraestructura vieja para que cumpla funciones para las que no fue diseñada. Y eso tiene un par de consecuencias indeseables.

La primera es que cuanto más lejos esté la centralita, más lenta será la conexión. Eso impone unos límites máximos que no pueden superarse, porque ponerse a hacer más centralitas es pelín caro. La segunda, quizá no tan conocida, es que cuanto más vecinos tengan ADSL, peores serán las conexiones. La razón es que nuestros pares de cobre viajan hasta la centralita enrollados junto a los suyos en una especie de canuto bien gordo en el que los datos que viajan por unos cables producen interferencias en los de los vecinos. Si sólo nosotros tenemos ADSL, perfecto, porque la emisión de nuestro cable no afecta a nadie más. Pero según se vayan utilizando más cables para transmitir datos, más interferencias se producirán entre ellos.

Así las cosas, ¿qué ofertas pueden hacerse que garanticen el 80% del caudal? Pues ofertas muy malas. Otra cosa sería que empezase a desplegarse fibra óptica en el camino que va de la centralita al hogar. Pero eso es muy caro, y requiere de cierta seguridad jurídica que garantice a Telefónica o al operador PericoDeLosPalotes que esa infraestructura es suya y no va a tener que compartirla con otras empresas, acostumbradas a vivir del bote regulatorio. Garantizar eso sí sería tarea del Gobierno, tarea que veo difícil que cumpla. Se les da mejor dar órdenes a los demás, con el único objetivo de salir bien en los papeles.

Cuatro siglos de propiedad intelectual

La legislación sobre esta cuestión en sus términos modernos tiene su origen en la Francia de mediados del siglo XIX, si bien existen antecedentes. Así, el copyright se comienza a reconocer en Inglaterra a mediados del siglo XVII y los primeros monopolios de explotación sobre una obra intelectual son todavía más antiguos. El primero lo concede el Gobierno de Venecia a Pietro di Ravena sobre su obra Fénix en 1491. Esta fórmula se extiende a otros países en las primeras décadas del siglo XVI. Siempre se trataba, por tanto, de un privilegio que concedía el monarca a alguien de su agrado para ayudarle a incrementar su patrimonio personal.

Enseguida, y a pesar de que estas patente diferían profundamente de las leyes modernas, comienza la oposición a la llamada propiedad intelectual. Y aparece precisamente en tierras españolas, de la mano de un grupo de hombres cuya aportación al pensamiento de la humanidad es fundamental y su influencia perdura todavía en terrenos como la economía o el derecho: la Escuela de Salamanca. Sus miembros, que defendían los derechos morales de los autores, se oponían a la propiedad intelectual con el argumento de que los privilegios reales no eran equiparables a una forma de propiedad, puesto que no eran posibles sin la intervención del monarca (ahora el Estado), ni existía lo que ahora llamaríamos escasez de los bienes.

Efectivamente, el concepto de propiedad se fundamenta en que es un bien escaso. Por escasez no queremos decir que haya pocos ejemplares de ese bien. Hacemos referencia a que si una persona lo usa o consume, no puede usarlo o consumirlo otro. Si una persona se come una manzana, otra no puede comerme esa misma manzana. Así, el bien manzana es escaso y existe la propiedad. Con las canciones o el texto de un libro no pasa lo mismo. Si cualquiera canta una canción otro también puedo hacerlo, y si el primero copia el texto de un libro en un cuaderno, el segundo también puede hacerlo. De esta manera, no existe escasez ni, por tanto propiedad privada.

Donde sí existe la propiedad es en el soporte en el que está grabada esa canción o impreso ese texto. Al limitar su uso, al no permitir que se copien o que se distribuya su contenido, la legislación ataca la propiedad que cualquiera tiene sobre esos bienes físicos que ha adquirido. Y no sólo la de esos, también la de los DVD vírgenes, ordenadores, folios en blanco y muchos otros soportes o aparatos que permiten copiar o reproducir contenidos. Si tanto aman los gobernantes a los artistas, que les financien con su dinero. Como hace cuatro siglos y medio, la propiedad intelectual es una farsa con independencia de si la tecnología es una imprenta o un servidor web.

Jóvenes y redes sociales

Está claro que no se puede generalizar, pero redes sociales como MySpace, Facebook, Tuenti o Fotolog han llegado para quedarse entre nosotros. Debemos acostumbrarnos a su presencia. Así, las marcas y la empresas que invierten en marketing en Internet están empezando a cambiar la percepción que tenían de las redes sociales. Lo que antes se consideraba una moda es ahora evaluado como una tendencia con un recorrido a medio y largo plazo.

Que las marcas y empresas estén interesadas no quiere decir que tengan claro qué se puede hacer en una red social, o qué presencia deben tener. Diversos profesionales que trabajamos en Internet tampoco lo teníamos nada claro hace algunos meses, de modo que decidimos que lo mejor que podíamos hacer era investigar. Aunque las redes sociales son utilizadas por personas de diversas edades, optamos por elegir a los jóvenes como segmento de análisis para averiguar qué relación mantienen con las redes sociales y con el resto de elementos que componen su navegación en Internet.

Primero nos decidimos por un focus group en un evento de marketing en buscadores y redes sociales. Allí, Alfonso de la Nuez de Xperience Consulting , Tomy Lorsch de Findasense y el que escribe actuamos como moderadores enfrentando a 5 jóvenes de 15 a 19 años de edad a las preguntas interesadas de un público compuesto por profesionales de marketing en Internet. Las respuestas fueron interesantísimas: ninguno conoce otro buscador que no fuera Google; no tienen gran seguridad para diferenciar qué es publicidad en Google; las principales redes que utilizaban eran Hi5, Tuenti y MySpace; están preocupados por la privacidad; tienen muchos amigos que no han visto nunca cara a cara; algunos aceptarían tener a una marca comercial como amigo, aunque la mayoría dijo que no; lo que no aceptarían nunca en su red de amigos es a un familiar.

Las conclusiones nos abrieron los ojos y creímos que el test había sido bueno, aunque no lo suficientemente representativo. Por eso hemos realizado junto con Xperience un estudio mucho más profundo centrado en conocer mejor las preferencias y hábitos de lo jóvenes en Internet. Las conclusiones generales son las siguientes: las redes sociales online más populares entre los jóvenes son Fotolog, MySpace y Tuenti; sólo el 14% de los encuestados demostró interés por publicar vídeos, mientras que el 82% publica frecuentemente sus fotos; el 57% de los usuarios jóvenes utiliza o lee blogs, un 60% hace compras online, siendo los viajes, las entradas y la ropa los productos más comprados. Además, el 81% ha buscado alguna vez información de ocio en los últimos 3 meses, y el 58% información sobre viajes.

En cuanto a buscadores, el estudio ha confirmado los datos extraídos del focus group: Google es utilizado por el 96% de los encuestados. Tan importante como esto es el desconocimiento total de otros buscadores. Yahoo!, MSN Live o Ask son desconocidos para los jóvenes en España, algo que nos diferencia del resto del mundo. Si bien Google es líder en la mayoría de los países, sin embargo tiene una competencia mayor, un hecho de gran importancia para los usuarios.

En el terreno de las redes sociales, los jóvenes encuestados se quejan entre otras cosas: de la dificultad para ocultar y preservar ciertos datos realmente privados (mail, teléfono, etc) o de la falta de privacidad, ya que no siempre se puede delimitar el acceso a los contactos. Por el contrario lo que más les gusta es: la posibilidad de agrupar en una sola agenda a todos los amigos de los distintos "círculos de amistad" (facultad, colegio, trabajo, etc.) o poder estar informado de eventos y fiestas, ver fotos de amigos y compartir las propias.

Espero que a este estudio, uno de los primeros sobre jóvenes y redes sociales que se hace en nuestro país, le sigan otros en los próximos meses. Es la única forma de acercarse a estas redes y a sus usuarios. Si deseas recibir una copia del estudio, sólo tienes que contactar conmigo.

La peor crisis desde los años 70

El avance del PIB en el primer trimestre (0,3 por ciento) constituye el menor crecimiento económico intertrimestral desde 1995. A su vez, la inflación, situada ya en el 5,1 por ciento, retrocede hasta 1997, año en el que se inició la serie histórica por parte del Instituto Nacional de Estadística (INE). El ritmo de afiliación de la Seguridad Social se ha reducido hasta niveles no vistos desde 1994, tras experimentar un exiguo avance del 0,7 por ciento.

De hecho, tanto la producción como el consumo se encuentran ya en recesión técnica. Es decir, crecimiento negativo durante dos trimestres consecutivos. Sin ir más lejos, las ventas de coches se han desplomado un 17,6 por ciento en el primer semestre. El peor dato desde 1993. Y eso que tan sólo estamos al comienzo de la crisis.

En la actualidad, se ciernen sobre España tres fenómenos interconectados, cuyas consecuencias agravarán, en gran medida, los principales indicadores macroeconómicos del país a corto y medio plazo. En primer lugar, el frenazo en seco del sector inmobiliario que, hasta el momento, lideraba el crecimiento económico nacional. En este sentido, España sufre ahora los temibles efectos del estallido de una burbuja inmobiliaria, cuyo tamaño supera, incluso, a la de Estados Unidos.

A ello se suma el excesivo endeudamiento de la economía. Y es que, a lo largo de los últimos años, España ha crecido a crédito: la deuda privada nacional ha pasado de representar el 212 por ciento del PIB en 2002 al 344 por ciento en 2007. Todo ello como consecuencia del éxtasis que ha vivido el mercado de la vivienda.

No es de extrañar, pues, que el déficit por cuenta corriente, que representa la necesidad de financiación externa del país, siga aumentando mes a mes, y amenace ya con representar casi el 12 por ciento del PIB español a finales de año, duplicando el déficit de EEUU (5 por ciento del PIB) y multiplicando casi por diez el de la eurozona.

Por si fuera poco, toda esta debacle ha coincidido con el cierre del mercado interbancario mundial a raíz del estallido de la crisis subprime en EEUU. El grifo de la financiación crediticia española se ha cerrado, y sus efectos se notarán de un modo dramático tanto en familias como en empresas. Además, el exceso de liquidez generado de forma artificial durante los últimos años afluye ahora con intensidad hacia el mercado de materias primas, empujando al alza el precio del petróleo y de los alimentos. Es decir, inflación.

Por último, la previsible subida de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE), que sin duda no será la última, encarecerá aún más el coste de los créditos y, por lo tanto, el repago de la elevada deuda que acumulan las familias. La puntilla que corona o de la que, más bien, surge la tormenta es la depreciación del dólar y el consiguiente repunte del euro. La fortaleza de la moneda europea en nada beneficia a la ya de por sí deteriorada competitividad española. Sin un motor económico lo suficientemente fuerte como para sustituir al ladrillo, España se verá abocada a un mínimo de dos o tres ejercicios de crecientes dificultades.

Una particular travesía por el desierto que, lejos de terminar, acaba de iniciar su andadura. Si los primeros meses de la actual tormenta se asemejan ya a la recesión vivida en 1993, la crisis del petróleo de los años 70 será el espejo en el que, a partir de ahora, se verá reflejada la economía nacional.

Los paletos y Google

No entro en la discusión de si era el candidato idóneo y si había otros candidatos que lo merecían más. Lo que ha sido sorprendente ha sido la reacción de algunas personas del jurado, como el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, Fernando González Urbaneja, que ha asegurado que está decisión denota "cierto paletismo" y considera que había otro candidato más "cercano" como el periodista Manuel Leguineche. No creo, señor Urbaneja, que haya nada más paleto que dar un premio a alguien por ser de aquí. Parece la misma sintonía que inspira conceptos como el de los "campeones nacionales".

Otros miembros, como el presidente de Onda Cero, Javier González Ferrari, refrendó los postulados de Urbaneja: "ya va siendo hora de que un español tenga el Premio Príncipe de Asturias". Hasta llegó a ironizar al renombrar el premio como el de máquina herramienta: "eso es lo que es Google, una máquina herramienta". Uno es presidente de la asociación de periodistas de Madrid y el otro de la tercera radio de España, con suficiene influencia ambos como para echarse a temblar ante sus postulados. Por suerte, fueron una excepción, ya que miembros como Rosa Montero o José Luis Gutiérrez alabaron el galardón. Este último incluso ha publicado un artículo sobre cómo se votó a Google.

Al otro lado de la galaxia, de la que parecen desconectados estos eminentes jurados, Google lanzó ayer dos nuevas herramientas para ser aún más líder en el mercado publicitario online. El primero se trata del actualizado Google Trends, con una versión de análisis de sitios web y que está disponible para cualquier usuario. La herramienta muestra datos de tráfico de sitios web y permite compararlos entre sí. Los datos los saca de varias fuentes, como las cuentas de Google Analytics (eliminando la información que permite identificar al sitio web al que pertenecen), un panel de consumidores, búsquedas en Google y otros más provenientes de terceros.

La otra herramienta se llama Google AdPlanner, una herramienta de planificación publicitaria para profesionales que ayudará a los planificadores de las agencias a identificar los sitios donde se encuentra su público objetivo, cuyo acceso por ahora está limitado a quienes reciban una invitación. Con la penetración que tiene actualmente su programa Google Adwords, la adopción de esta herramienta por las principales agencia de medios y anunciantes será casi inmediata. En el pasado año, Google representó el 28,4% de los ingresos por publicidad online en los EEUU, sólo un 1% menos que la suma del resto de sus competidores juntos: Yahoo, MSN y AOL. Google camina en pos de acaparar todas las fases del proceso publicitario: el análisis a priori, la compra de medios, el soporte, la gestión de los anuncios y el análisis a posteriori.

Es un hecho innegable, y es bueno que sea reconocido, que el buscador que nació en la Universidad de Stanford ha revolucionado y está revolucionando la comunicación humana. Sin embargo, el objetivo que inspiró a sus fundadores, "organizar la información proveniente de todo el mundo y hacerla accesible y útil de forma universal", parece ya desactualizado. En estos momentos, el verbo "controlar" parece estar sustituyendo al de "organizar".

Entendiendo Internet, o no

La red está marcando la agenda de multitud de sectores, pero especialmente la de los medios de comunicación, radio, televisión y prensa escrita. Pero aunque las transformaciones a las que obliga internet se están produciendo, hay muchas empresas que se defienden de una manera numantina ante los cambios. Por ejemplo, hemos conocido esta semana que Telecinco va a demandar a YouTube por piratear sus programas.

Los derechos que tiene Telecinco sobre sus contenidos son innegables, y es entendible que quiera defenderlos ante un tercero que se está beneficiando de ellos sin pagar nada a cambio. El problema reside en el modelo de televisión y, en concreto, en el de la televisión por internet. YouTube ha demostrado a las cadenas de todo el mundo cuáles son los nuevos hábitos de consumo audiovisual y la reacción de estas ha sido acudir a los tribunales, sin molestarse en ofrecer alternativas al consumo audiovisual por internet.

Las cadenas se niegan a que haya un nuevo intermediario que no sean ellos y se encierran en estrategias que proponen modelos cerrados de televisión por internet, cuando el presente y el futuro pasan por la distribución de contenidos en la mayor parte de sitios posibles. Es cierto que algunos contenidos escapan a los derechos territoriales que han adquirido, pero se ha demostrado que, por ejemplo, la distribución de resúmenes de partidos de fútbol se puede filtrar por países y por tenedores de los derechos.

El cambio empuja tanto a las televisiones como a otros medios de comunicación a adaptarse. No es que esté en contra de la demanda de Telecinco, pero la misma denuncia encierra un profundo desconocimiento de lo que sucede actualmente en su sector y no aclara que estrategias seguirán cadenas como la de Mediaset en el nuevo mapa de medios de comunicación que empresas como YouTube están construyendo.