Ir al contenido principal

Etiqueta: Innovaciones y nuevas tecnologías

Adiós, titiritera, adiós

Lo siento por los pobres militares, porque no creo que encuentren en ella alguien que los defienda. Sospecho que cuando uno es progre, como sin duda lo es Rodríguez Salmones, lo es en todo. De hecho, lo único que le recuerdo a la flamante portavoz en lo que se refiere a Defensa es su intento de maquillar la venta de armas al Gobierno colombiano del Ejecutivo de Aznar para hacerla más presentable a la progresía, en lugar de defender con orgullo que España ayude a un país democrático a acabar con el cáncer narcoterrorista que lo carcome.

En todo caso, no parece muy acertado que Soraya Sáenz de Santamaría le otorgue el premio de una portavocía a quien tuvo como momento álgido de la pasada legislatura una crítica feroz no a la política de Zapatero, Calvo y Molina, sino a sus compañeros en el Senado. Porque no sé si ustedes recordarán que, tras el voto favorable de los populares a la supresión del canon en la Cámara Alta, Salmones optó por tratarlos básicamente como idiotas que se habían equivocado al votar. "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen", gritó a los cuatro vientos. Pero cuando Dios –es decir, Rajoy– la corrigió y obligó a decir digo donde decía Diego, no optó por el camino noble de la dimisión, y ahí que se quedó restando credibilidad a la nueva postura del PP respecto del canon.

Nadie del mundillo digital echará de menos a Rodríguez Salmones, la orgullosa receptora de una Medalla a la Lucha contra la Piratería otorgada por la SGAE en 2005. Algunos perderemos una buena fuente de columnas indignadas, pero a cambio la ganará el GEES. Sin embargo, seguro que en las filas de los defensores del canon se echará de menos a tan comprometida guerrera, que había permanecido en su puesto en primera línea de combate nada más y nada menos que 12 años. O quizá no; al final, cuando el debate de ideas llegó a la opinión pública y, sorprendentemente, a los dirigentes del PP, los titiriteros –y disculpen si les molesta el apelativo, o no– descubrieron que ya no servía de nada tenerla a su servicio.

Lo malo es que su sustituto será José María nasty popular Lassalle. Sí, ese mismo que argumenta que no sólo se puede ser liberal sin basarse en las teorías de Hayek y Friedman, sino que se debe sentir cierta inquietud ante ambos pensadores y, sobre todo, ante la revolución liberal-conservadora de Thatcher y Reagan. Sí, esos señores tan antipáticos que ganaron el poder y la batalla de las ideas a la izquierda. Aunque no será malo para la postura del PP contra el canon, pues Lassalle ya ha demostrado que apoyará todo aquello que decida Rajoy que debe apoyar, sino para ganarse a quienes llevamos años en esta lucha. A muchos nos disgustan los chaqueteros que venden el alma por un cargo.

El gran reto de la privacidad

Hace unos meses publiqué en mi columna mensual de OME news, un medio del sector de internet, la columna La privacidad y los ciudadadanos. Estaba centrada en el debate abierto sobre la privacidad de los datos que se maneja en las nuevas redes sociales (Facebook, MySpace, Bebo, etc.). Para mi es uno de los grandes retos para el sector de internet en estos años, ya que las redes sociales que están teniendo más éxito, como Facebook y Linkedin, son las redes que cuentan con más datos reales de los usuarios, a diferencia de otras como MySpace.

Facebook está creciendo de forma espectacular, y también sube la cantidad de datos que incorpora cada usuario, ya no sólo datos como sexo o edad sino también de orientación política y religiosa. Existen herramientas como Socialistics, que permiten a un usuario hacer un grafo social de los amigos que tiene, pero que además permite a empresas que desarrollen aplicaciones en esta red e incorporen la versión para empresas de Socialistics conocer toda la información de los perfiles de los usuarios que agreguen esas aplicaciones. Las empresas tienen así al alcance de la mano los datos que se cansan de obtener de encuestas y estudios que en la mayoría de los casos son bastante cuestionables.


Las propias redes también se encargan de explotar estos datos, como Facebook, con una versión de sus Facebook Ads (Beacon), que son anuncios basados en mostrar anuncios relacionados con las actividades de consumo de los contactos que uno tiene en esta red. En cuanto salió al mercado esta modalidad de anuncios gran cantidad de usuarios de la red mostró su rechazo, más de 50.000 protestaron y ahora Facebook pedirá permiso antes de enviar estos "anuncios sociales".

El ejemplo de Facebook demuestra que las empresas y sus clientes se bastan para tratar aspectos relacionados con la privacidad, pero los gobiernos, siempre los gobiernos, dicen que está entre sus objetivos proteger la privacidad de los ciudadanos. No creo que sea necesario un regulador para ello, que además siempre actúa tarde y mal, por lo menos no un regulador tal y como está planteado. La privacidad nos preocupa a muchos, pero delegar la preocupación no parece lo más sensato.

Titiriteros

Aquí tiene la SGAE unas cuantas denominaciones más que considerar cargadas de desprecio hacia la actividad que desarrollan Serrat y Sabina. Pero se equivocarán Juan Herrera, José Luis Borau, Teddy Bautista y compañía con esa apreciación.

El desprecio no es hacia la actividad que desarrollan como cantantes, músicos, cantautores o como quiera que se consideren ellos mismos, sino hacia su comportamiento y el de otros miembros de ese autodenominado "mundo de la cultura" en otros ámbitos. En mi caso, la falta de aprecio y la antipatía es debida a sus insultos a quienes no piensan como ellos o votan a un partido que a ellos no les gusta, a la criminalización de todo aquel que osa criticar sus privilegios y, en eso se salva Sabina, por presentarse como víctimas perpetuas para justificar el canon digital.

El directivo de la SGAE al que le ha tocado dar la cara en esta ocasión achaca la oposición a la denominada compensación por copia privada a un supuesto desprecio a la imagen del creador. Como diría un buen amigo mío, con más claridad pero de forma menos adecuada para un artículo, las excusas son como el lugar donde la espalda pierde su casto nombre: todo el mundo tiene una. El revuelo causado por el canon no se debe a eso. El motivo radica en que se trata de una apropiación ilegítima, por muy legal que sea, del dinero ajeno.

Tiene razón Herrera en una cosa. No sólo la SGAE cobra del canon, aunque sea la que más tajada saca del mismo. Hay otras entidades que también se llevan un buen pellizco, como DAMA o la muy querida por el ministro de Cultura CEDRO. Pero que los beneficiados por un sistema consistente en quitar a los ciudadanos para dárselo a unos privilegiados sean muchos no quita gravedad al asunto. Así que puede quedarse tranquilo el sorprendido señor, todas ellas merecen la misma falta de consideración por falta de los españoles.

El canon y los errores de Aguirre y Rajoy

Si ustedes recuerdan, todo comenzó cuando el grupo popular en el Senado votó a favor de una enmienda a la LISI, la ley de internet del PSOE, en la que se eliminaba el canon digital aprobado anteriormente por todos los grupos, incluyendo el popular. La diputada del PP más querida por los titiriteros progres patrios, valga la redundancia, se dedicó entonces a despreciar a sus compañeros de la Cámara Alta indicando que habían votado sin saber lo que hacían. Pero el PP en el Senado siempre ha sido contrario al canon y a todo lo que supusiera poner trabas a internet y nuevas tecnologías, desde los tiempos en que Esteban González Pons, uno de los pocos políticos españoles que sabe distinguir un portátil de una patata, dirigió la Comisión de Redes Informáticas de la cámara, allá por el 98.

El debate de ideas, que llevaba años produciéndose en la sociedad, aunque no entre los políticos, se intensificó durante los días en que, primero, el grupo popular en el Congreso decidió pedirle a Rajoy que se definiera para votar en consecuencia y, segundo, el propio líder del PP decidió que su partido estaba contra el canon. Había muchas y buenas razones para adoptar esa posición, y sin Rajoy decidió hacerlo fue en buena parte porque estos motivos se habían debatido intensamente.

Así pues, parece claro que el debate de ideas que pidió Esperanza Aguirre es bueno y necesario. Sin embargo, no es lo único. El PP tuvo un serio problema de credibilidad tras cambiar su postura oficial respecto a este tema. Al fin y al cabo, aprobó el canon digital cuando votó a favor de la Ley de Propiedad Intelectual y las posturas públicas de su portavoz de Cultura, Beatriz Rodríguez Salmones, habían sido a menudo mucho más radicales y favorables a los intereses de nuestros amables culturetas que las de los propios representantes del PSOE. Así pues, ¿cómo podía el PP convencer a los votantes de que realmente había cambiado de postura y no estaba intentando conseguir votos para luego olvidar sus promesas?

La respuesta, de tan sencilla, casi da vergüenza tener que dejarla negro sobre blanco. Bastaba con que la titiritera del PP, la diputada que más a favor había estado del canon digital, la que insultó a sus compañeros del Senado por adoptar la posición correcta, no fuera reelegida. Pero don Mariano decidió que formara parte del comité que elaboró el programa del partido y fuera de número 10 por Madrid, es decir, en un puesto en que todo el mundo sabía que volvería a la Carrera de San Jerónimo. De modo que así, tontamente, perdió la oportunidad de ganarse el voto de un buen número de jóvenes.

Lo que nos lleva a otra conclusión: señora Aguirre, las personas también cuentan, y mucho. Después de Elche, dudo que Rajoy pueda volver a ganarse a un buen número de votantes del PP. Yo, por de pronto, que entré en el partido el día en que volviendo a casa vi la sede apedreada, en aquellos días en que los pacifistas del no a la guerra que es muy perra atacaban las sedes del PP, me daré de baja inmediatamente después del Congreso si el gallego es reelegido, como parece inevitable que lo será. Y votaré a UPyD en las próximas elecciones si sigue al frente, porque ya no me creo nada de lo que me pueda decir.

¡Nuestros cineastas amenazan con irse a EEUU!

Parece ser que no teníamos ya suficiente con Teddy Bautista, para el cual 120 millones de euros en concepto de canon digital son una miseria y que, tras años insultado a quienes nos oponemos a dicho sobreprecio, dice abogar ahora por un pacto donde "donde la concertación sustituya a la confrontación"; ni con Luis Cobos, cuya entidad sin animo de lucro disponía 41,5 millones de euros en deuda pública y fondos de inversión; ni con el "galáctico" Jaume Sisa, sobre cuyo apellido evitaremos hacer chistes fáciles, imaginando contubernios; ni con José Luos Borau, afamado inventor de la presunción de culpabilidad; ni con David Bisbal, el gran experto de temas de los que nada sabe; ni con Pau Donés, que no duda en insultar a sus fans. No, no era suficiente; necesitábamos alguien más, como por ejemplo la presidenta de la Academia de Cine.

Ángeles González-Sinde se suma al discurso victimista y al insulto a quienes se oponen al canon. Este jueves ofreció una conferencia de las que merecen ser recordadas por la caradura demostrada y por lo absurdo de los argumentos. Se lamenta la señora de que el ministro Montilla escuchara y tuviera en cuenta a las empresas "importadoras de tecnología". Está claro que la única voz que considera que tenía que haber sido escuchada es la de "más de ocho mil autores" (¿de dónde sacará esa cifra?). Se ve que para González-Sinde lo que opinen los consumidores no cuenta. Será que criticar a los "culturetas" es antipatriota y, por tanto, nadie tiene derecho a hacerlo. Y cómo no se va a lamentar, si lo hace hasta de que su institución "sólo" recibe 101,62 millones de euros anuales del Ministerio de Cultura.

Arremete, como ya hiciera en su día Luis Cobos, contra las empresas proveedoras de internet. Se queja de que en la Ley del Cine estas compañías se hayan "ido de rositas" (se ve que hay que castigarlas por vendernos un servicio que nos permite acceder a la red) y le parece sospechoso que Telefónica (el recurso fácil, personalizar en el operador dominante en el mercado) ofrezca 20 megas de conexión. Dice que son demasiados. Entérese la presidenta de la Academia del Cine que son pocos comparados con los disponibles en otros países. No vamos entrar a fondo aquí en las otras cuestiones sobre las que ha hablado, por salirse de los temas que corresponden a esta sección, pero ahí también se ha lucido. Pretende obligar por ley a que las televisiones gasten más en cine español y, cómo no, arremete contra Hollywood (ya saben, ese lugar maldito con cuyo reconocimiento suspiran todos los actores y directores españoles).

Entérese esta señora (o señorita) de que el problema del cine español no es otro que… el cine español. En líneas generales, que en todo hay excepciones, su calidad deja mucho que desear. Y eso se aplica tanto a actores como directores y guionistas. Aunque consiguieran que nadie se descargara una película gratis de internet, su público seguiría acercándose cada vez más a cero. Y eso no se arregla con el canon, que lo único que hace es rellenar los bolsillos de esas personas que o no saben o no quieren hacer productos que gusten a los consumidores.

Un apunte más. Hemos oído demasiadas declaraciones muy duras en torno al tema del canon por parte de quienes se forran con él en la semana de la investidura de Zapatero y las anteriores. Esto sí resulta sospechoso. Suena a aviso al presidente del Gobierno para que recuerde el apoyo que le dieron durante la campaña electoral y les pague con el dinero de todos los españoles. ¡Manda megas!

¡Manda megas!

El motivo de esta decisión sin precedentes es que los españoles somos reticentes a pagar el canon digital que Z prometió al artisteo en pago de sus favores durante la campaña electoral. Y es que a nuestros artistas no les basta con fagocitar por la jeta el dinero de nuestros bolsillos e insultarnos cuando llegan las elecciones, quieren además que les demos las gracias. Es lo que se desprende de las declaraciones de la presidenta de la academia, Ángeles González Sinde, absolutamente deliciosas, en las que ha desgranado todo un memorial de agravios contra "las gentes de la cultura". A saber:

  1. Los españoles rechazamos el impuesto revolucionario del canon digital porque estamos muy mal informados y además preferimos proteger antes a las empresas tecnológicas que a nuestros creadores. O sea, que sobre tontos, malos.
  2. Por otra parte, no sabe la presidenta a qué viene tanto revuelo, cuando el impuesto va destinado a las empresas y no a los usuarios. Es decir, que según esta señora, atentos señores catedráticos de economía aplicada, el incremento en el coste de un producto repercute en el precio final sólo si el dinero recaudado no va destinado a la izquierda ociosa, en cuyo caso esta ley elemental deja de operar y el coste adicional lo asume íntegramente el empresario de su bolsillo.
  3. Programar películas españolas en la televisión es muy rentable, lo que pasa es que los directivos de las cadenas son masoquistas y prefieren perder dinero a espuertas programando superproducciones norteamericanas.
  4. Las televisiones operan con una concesión del Estado, por lo que debe exigírseles que "compensen al resto de la sociedad"… comprando cine español, claro, aunque los telespectadores cambien inmediatamente de canal cuando un hecho de estas características sucede.
  5. Las subvenciones que pagamos entre todos anualmente al cine español ascienden a unos cien millones de euros (dieciséis mil seiscientos treinta y ocho millones de pesetas), una miseria comparada con la extraordinaria calidad artística de las producciones con que nuestros cineastas nos recompensan, a pesar de que, en nuestra burricie, a casi ninguno de nosotros se nos ocurre últimamente pagar (por segunda vez) en las salas de proyección para deleitarnos con su néctar.

La situación es dramática y la directora de la academia advierte: "Puede haber una fuga de talentos (sic) a Estados Unidos". En Hollywood están ya tomando las medidas pertinentes para que semejante desembarco de genialidad no sature la industria norteamericana, que aunque siempre anda necesitada de creadores españoles probablemente no pueda asumir esta avalancha de un tirón. Por otra parte, ¿imaginan lo que sería de este país si de pronto emigraran al otro lado del charco los inventores del cordón sanitario? Sólo de pensarlo le dan a uno escalofríos, así que aflojemos la faltriquera y pasemos por alto la gilipollez endémica de nuestro cine y los insultos constantes que los "creadores" dedican a quienes no piensan como ellos. Esto es ya un asunto de emergencia nacional.

Por no pagar el diezmo

La tropa del coronel Hernando, destinada a sofocar el crimen en las comunidades gobernadas por el PP, lleva un par de años empleándose a fondo con los altos cargos populares aunque hasta el momento no se haya producido una condena judicial que compense tanto esfuerzo, pero en lo de meter y sacar de la cárcel a alcaldes peperos es absolutamente profesional y nuevamente lo ha demostrado.

El último episodio ha ocurrido esta semana, con la detención e ingreso en prisión del alcalde popular de Torre Pacheco y la imputación de la primera empresa de la región y una de las más importantes de Europa en turismo residencial; la misma empresa que ha puesto ella solita el nombre de Murcia en los catálogos más exclusivos del turismo residencial sin pedir ni una subvención a cambio.

¿El delito? Bien, eso es algo que hasta el momento se desconoce. Aquí lo primero es meter a la cárcel a los alcaldes, imputar a los empresarios y después ya se verá. Tenemos el antecedente del alcalde de Totana, encarcelado en medio de una redada espectacular, con los medios de comunicación progresistas convenientemente avisados del lugar y la hora para que nadie les arrebatara la noticia, que se ha chupado dos meses de trena sin que hasta el momento se sepa de qué se le acusa. Dos meses de cárcel, dos, que es casi a lo que le sale a un etarra cada asesinato.

En el caso de Torre Pacheco y la empresa Polaris World, la prensa de progreso apunta a que en un convenio urbanístico pudo haber una valoración irregular de los terrenos a compensar. Una operación con un diferencial de cuatrocientos mil euros para una empresa que factura más de mil millones anuales es un asunto en que ni al que asó la manteca se le ocurriría hacer una irregularidad dada la nimiedad relativa del montante de la operación.

Mas los problemas de Polaris World arrancan del hecho de que su presidente es el único promotor inmobiliario conocido en el mundo en declarar públicamente que jamás pagaría un soborno a los políticos, y además cumplirlo a rajatabla con grave perjuicio propio en más de un caso. Si hubiera hecho negocios con dos o tres alcaldes socialistas al progresista modo hubiera comprado el salvoconducto necesario para transitar por la vida mercantil sin miedo a las bermejeadas.

El creador de Polaris World creyó que estaba operando en un sistema de libre mercado en que el éxito o el fracaso sólo dependen del talento y la capacidad del individuo. A estas alturas ya se habrá desengañado, pero siendo hombre de principios no es previsible que se avenga a pagar el diezmo habitual a los políticos para seguir teniendo derecho a crear puestos de trabajo y riqueza para la región. Así que si mañana echa la persiana de su emporio, hace las maletas y se marcha a hacer ricos a los croatas o los brasileños nadie podrá reprochárselo.

Zapatero, que dice estar dispuesto a proteger a los promotores de riqueza de la crisis, se refiere seguramente a meterlos en la cárcel, donde ciertamente está todo el mundo muy protegido. Más de cuatro mil trabajadores murcianos se irían al paro en todo el proceso, pero ¿qué es el futuro de cuatro mil familias comparado con el honor herido de Bermejo?

Cuatro años de Red Liberal

Además, no es que estuviera demasiado claro que hubiesen logrado ganar siguiendo mis consejos, tan amables e interesados (uno, que cobra sus columnas). Pero yo decidí hacerme caso a mí mismo, por una vez, y monté Red Liberal ese mismo mes de marzo de 2004.

Notaba entonces cómo la derecha empezaba a movilizarse en internet. Creo que no llegué a imaginar hasta dónde iba a llegar la marea que empezaba a levantarse entonces, dentro y fuera de la red. Cuatro años después existen redes de blogs, sitios web, laboratorios de ideas, plataformas de movilización ciudadana y asociaciones de todo tipo dispuestas a dar la batalla a la hegemonía de la izquierda en la batalla de las ideas. Un dominio logrado no gracias al mayor o menor acierto de sus tesis, sino a la abrumadora mayoría que forman sus acólitos en universidades y medios de comunicación. Una situación que se reproduce en el resto de Occidente, pero que en España llega al paroxismo.

Esta situación pone, sin duda, en un brete al PP, que siempre será retratado como "extremista" haga lo que haga. Se ha visto durante todo esta legislatura, en que en la inmensa mayoría de los medios televisivos se ha calificado como inconcebible el hecho de que el PP se mantuviera fiel a la política antiterrorista que tanto el PSOE como esos mismos medios decían apoyar hasta febrero de 2004. Se ha pintado también de "derecha extrema" una posición respecto al matrimonio homosexual compartida por la mayoría de los partidos socialdemócratas en Europa y Estados Unidos. Y así podríamos continuar. Por eso resulta ridículo pretender ahora "centrar" el mensaje. Da lo mismo lo que se diga o se haga; el PP siempre será extremista mientras esté en la oposición y las televisiones, gracias en buena parte a Aznar, se mantengan fieles a la doctrina zapateril.

Así pues, durante estos cuatro años ha surgido una fuerte oposición a los dogmas de la izquierda, una oposición que ha encontrado en internet su vía natural de expresión y propagación de ideas. Pero en esa lucha nos ha faltado contar con la organización de la derecha con más miembros y mayor capacidad de movilización, el propio Partido Popular. Es cierto que han apoyado las diversas manifestaciones que tanto las víctimas como plataformas como Hazte Oír han organizado. Pero han renunciado a la batalla de las ideas, de modo que sus posturas han sido desacreditadas con cierta facilidad usando estereotipos que ya debieran estar un pelín gastados a estas alturas, pero que siguen vivos con sorprendente fuerza.

No obstante, si quisieran, lo tienen fácil. No han de inventar nada, sólo mirar a lo que han hecho ya los republicanos en Estados Unidos. Y no me refiero a montar convenciones de color naranja, sino a crear una red de militantes cuya labor no sea acudir a los mitines sino convencer a la gente de su entorno: familia, amigos, compañeros de trabajo, etc. Seguramente no se apuntarían los 700.000, pero sí podría hacerlo un número que marcase la diferencia y ayudase a contrarrestar la influencia de las televisiones. Pero para lograrlo el PP debe definirse con claridad. Luego, Internet puede serle de gran ayuda para explicar sus ideas a los militantes y ayudarles a encontrar argumentos con los que defenderlas entre quienes tienen más cercanos. Pregunten a Karl Rove, ahora que está libre.

Algo así sería un cambio. Pero me temo que en el congreso que se avecina nadie hablará ni de ideas ni de su difusión ni de cómo llegar directamente a la gente, sin filtros mediáticos. Me da que se hablará del liderazgo de Rajoy, de centrar el mensaje y de cómo aplacar a periodistas y medios que no trabajan para informar sino para influir en contra de la derecha. Sería una gran manera de facilitarle el trabajo a Zapatero, sin duda.

Pero, en cualquier caso, hagan lo que hagan los populares Red Liberal, el Instituto Juan de Mariana y todas las demás redes de blogs, sitios web, laboratorios de ideas, plataformas de movilización ciudadana y asociaciones seguirán luchando por su cuenta y riesgo. Porque nos movemos por ideas, no por afán de poder ni por sectarismos partidistas.

Contubernios contra el canon

Insultos, descalificaciones y victimismo a granel caracterizan el ladrillo en cuestión. Tan sólo en una cosa parece ser sincero, aunque sea justo cuando pretenda mostrarse irónico. Al final del texto dice de los socialistas: "gracias a los cuales esperamos seguir forrándonos como locos chupando del canon". Si hace una defensa tan encendida de esta "compensación por copia privada" es que seguramente pertenezca a esa minoría de artistas que sacan tajada de la misma.

En tono irónico dice el señor Sisa que "lo que nos gusta es vivir bien, sin trabajar y sin obligaciones". Entérese que no sólo piensan eso quienes se oponen al canon; un defensor del mismo como José María Cano lo dejó bien claro: "Es injusto pedir a los artistas que se busquen la vida". Se ve que eso es algo que deben hacer el resto de los mortales, pero que no debe ir con ellos. Se lamenta el galáctico de que ellos, los artistas, tengan que hacer frente a las comisiones de los bancos, pagar tasas por viajar, sufrir un 70% de impuestos en la gasolina y demás. Tal vez no se ha dado cuenta de que al resto de los ciudadanos nos ocurre lo mismo y no pretendemos que otros nos paguen aunque no usen nuestros servicios ni utilicen los bienes producidos por nosotros.

Claro que para Don Jaume el problema radica en que la opinión de quienes se oponen al canon se resume en "pero que estos cantamañanas quieran cobrar por lo que ellos llaman trabajo, ¡habrase visto!" No señor, que cobren por su trabajo nos parece estupendo, lo que nos molesta es que cobren por el hecho de que me compre un CD para almacenar las fotos que hacemos con nuestra cámara digital o guardar, por ejemplo, los trabajos de clase de un estudiante.

Y una vez insultados todos, viene la hora de señalar quiénes son sus enemigos: el PP (menos Rodríguez Salmones, claro), la "extrema derecha mediática" (¿entrará aquí Nacho Escolar, director de Público?), la Asociación de Internautas (la honradez de cuyo presidente pone en duda sin ofrecer prueba alguna), un senador de IC-Els Verds (lo que sorprende a Sisa) y medios de comunicación "presionados, quizá por anunciantes de tecnología digital o con intereses en la industria audiovisual y parte de la hostelería". Todos ellos gente muy mala o con intereses espurios. Y cómo no, para que el complot de los malos malísimos esté completo, entran en juego hasta el Opus Dei y la Conferencia Episcopal. Se le ha olvidado nombrar a la CIA y la Asociación Nacional del Rifle.

Pues entérense el señor Sisa y compañía. La oposición al canon no responde a ese complot que pretenden mostrar. Incluye a personas de toda ideología y en la mayor parte de los casos sin coordinación alguna. Nos oponemos debido a que nos parece una apropiación ilegítima de nuestra propiedad privada. Sin duda alguna tiene usted motivos para estar agradecido al PSOE, puesto que le asegura el canon. Pero, por favor, no se dedique a insultar al resto. Confórmese con quedarse con una parte de nuestro dinero a la que no tiene ningún derecho, por mucho que la legislación me obligue a entregárselo, y recuerde que las leyes muchas veces no son justas.

El sueño de una web igual para todos

Y no es sólo por la manía que los informáticos le solemos tener a las empresas dominantes del sector, primero a IBM y ahora a Microsoft, sino porque el navegador de la empresa de Redmond nos hace la vida muy difícil, obligándonos con frecuencia a hacer dos versiones de la web: una para Explorer y otra para todos los demás navegadores.

La web funciona porque existen unos estándares que definen los lenguajes informáticos con que se define el contenido y la forma de presentarlo, principalmente HTML y CSS. Eso permite que distintos fabricantes puedan crear sus propios navegadores y lograr que sus usuarios vean la web esencialmente igual que los de otros. El problema surge cuando un navegador, que además es el más utilizado por ser el incluido en Windows, no respeta esos estándares. Si Internet Explorer fuera utilizado por, digamos, un 5% de los internautas, la mayoría de los diseñadores web simplemente lo ignorarían, forzando a sus usuarios a pasarse a la competencia y a Microsoft a respetar mejor los estándares para lograr que volvieran. Pero como no es así, los que nos dedicamos a esto de la web tenemos que forzar las páginas para que se vean bien en Explorer, y les aseguro que no es una tarea agradable.

Sin embargo, Microsoft acaba de publicar la primera versión preliminar de Explorer 8, con la novedad de que será la primera versión que por defecto visualice las páginas respetando los estándares web más o menos a rajatabla. No sabemos qué hay detrás de esta decisión, si la amenaza de una posible persecución en Bruselas tras la denuncia de Opera o simplemente el temor a perder la primacía ante un Firefox que, aunque aún minoritario, no hace más que crecer a costa del navegador de Microsoft. Pero sean por los motivos que sean, será un motivo de alborozo para toda la comunidad que trabaja para que se vean las páginas lo mejor posible.

Hay una pequeña organización, The Web Standards Project, nacida para estimular este proceso de creciente respeto por los estándares. Su obra más conocida son sus test Acid, que miden el respeto de un navegador concreto por ellos. El más conocido es el Acid 2, que debería mostrar una carita sonriente, pero que por el momento sólo superan Safari y Opera y más o menos Firefox. Pues bien, tanto Firefox 3 como Explorer 8 prometen pasarlo, y así lo demuestran sus versiones beta. De modo que ya han creado otro test, el Acid 3, que se centra más en el soporte de Javascript, que es el lenguaje de programación que permite que funcionen aplicaciones web como Gmail. Por ahora no lo supera absolutamente nadie. Pero bueno, todo llegará.

El caso es que parece que en un futuro quizá no tan lejano se podrán llegar a hacer sitios web que se vean igual en todos los navegadores importantes, cosa que no se puede hacer desde… este… vale, no se ha podido hacer nunca. El mayor obstáculo será que los usuarios de Explorer son con diferencia los más reacios a cambiar de navegador, de modo que el proceso será mucho más lento de lo que debiera. Pero al menos vamos por buen camino, que ya era hora.