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Etiqueta: Innovaciones y nuevas tecnologías

Para dominarlos a todos

Quizá por esta incomprensión, un asunto como es el affaire Network Solutions ha pasado más bien desapercibido. Para quien no la conozca, esta compañía es una de las cinco principales empresas en el negocio del registro de dominios. Ya estamos otra vez con las palabras incomprensibles, pensará usted. Bueno, esta es más bien fácil de definir: un dominio es un nombre en internet; nosotros, para poder utilizar libertaddigital.com, tenemos que pagar cierto dinero al año a una de estas empresas registradoras, no sé cuál. La fama de Network Solutions se debe a que, en su día, fue la única a la que se podía acudir para adquirir los dominios .com, .org y .net. Costaban 100 dólares por dos años y fueron esos altos precios los que provocaron el nacimiento del sistema actual, en la que es una organización llamada ICANN la que otorga a empresas u organizaciones la gestión de cada uno de los dominios de primer nivel (Verisign, por ejemplo, se encarga de los .com), además de conceder licencias a otras muchas empresas para vender dominios al público. Con este sistema, el precio ha bajado en algunos casos a unos 8 dólares al año.

El caso es que hace unos años se creó un periodo de gracia de cinco días durante el cual se puede devolver un dominio sin tener que pagar nada, como si fuera El Corte Inglés. El problema es que hubo gente que empezó a realizar una práctica llamada domain tasting, que consiste en comprar un dominio, poner una página con anuncios y ver si en esos cinco días hay gente que entra, bien porque es el nombre de una antigua web ya desaparecida o porque sea muy parecido a otro y la gente entra cuando se equivoca al teclear… lo que sea. Si reciben visitas, se quedan con el dominio; si no, lo devuelven. Para que vean lo extendida que está esta práctica, el director ejecutivo de GoDaddy, la primera empresa registradora del mundo, afirmó el año pasado que de 55,1 millones de dominios que registraba su empresa, 51,5 millones eran cancelados antes de que pasara el periodo de cinco días.

Pues bien, si ha tenido usted paciencia para llegar hasta aquí, vamos a hablar al fin de Network Solutions. Lo que se ha descubierto que hace esta empresa es que, en el momento en que alguien comprueba usando sus servicios si un dominio está libre, lo registran y se lo quedan durante cuatro días. Durante ese tiempo sólo se puede comprar a través suya. Y cobran como 4 veces más que la competencia. Así que se ha armado bastante revuelo, como es lógico, y están recibiendo mucha publicidad negativa, aunque no parece que la ICANN les vaya a sancionar. Eso sí, están estudiando imponer una penalización de 5 centavos de dólar por borrar un registro de dominio dentro del periodo de gracia, algo que hicieron el año pasado los encargados de gestionar los .org, pasando de tener 2,4 millones de casos a 152.700 al mes siguiente.

En diversos foros de internet se está llamando al boicot a Network Solutions. Pero no creo que eso les vaya a hacer mucho daño. Y es que lo que habría que preguntarse es cómo es posible que pese a ser tan cara, siga siendo una de las principales empresas de este sector. La respuesta está, creo yo, en la costumbre. Para muchos, los dominios son suficientemente baratos como para que no les merezca la pena la molestia de trasladarlos a otra parte, y hay mucha gente que los tiene en Network Solutions porque es el único lugar donde se podían tener. De modo que, o la ICANN les pone firmes, o seguirán quedándose con los dominios que usted busque con todo el morro.

Las búsquedas siguen sin moverse

Pero es quizá tecnológicamente donde más estancada parece la cosa. Google marcó la pauta y todos la han seguido, pero hace ya años que en cuestión de búsquedas parece todo inventado; la única novedad es la incorporación de mapas y búsquedas locales, algo que, la verdad, tampoco parece para tanto.

Este año vamos a contemplar varios intentos de atacar la fortaleza del gigante de las búsquedas. Y no me refiero a la compra de FAST, la veterana compañía noruega especializada en este campo, por parte de Microsoft, que parece más enfocada al desarrollo de soluciones de búsqueda para empresas. Existen dos novedades principales a tener en cuenta.

La primera es Wikia, el proyecto del creador de la Wikipedia, Jimmy Wales. Su idea es extender la filosofía participativa de la enciclopedia online a las búsquedas, algo que ya tiene Mahalo en funcionamiento. Está movido por herramientas de código abierto y se supone que los usuarios serán la clave para que los resultados vayan afinándose con el tiempo mediante herramientas como votaciones o la inclusión de "mini-artículos" en los resultados de las búsquedas, textos que cualquiera puede editar. Por ahora, sin embargo, todo el mundo está de acuerdo en concluir que los resultados que ofrece son una porquería, incluyendo a los propios responsables del proyecto. No tengo claro que el modelo vaya a funcionar, pues en el supuesto de que tuviera éxito habría incentivos aún mayores para alterar los resultados que los que existen en Wikipedia para modificar las definiciones.

El segundo son los proyectos de procesamiento de lenguaje natural. Es decir, buscadores a los que puedas hacer preguntas, que las entiendan, y que te respondan con los resultados adecuados. El problema es que esta suerte de Santo Grial de las búsquedas lleva buscándose desde hace años y nada, oiga, que no hay manera. Otra cuestión añadida es que, si lo consiguieran, lo harían en inglés. Hay varias empresas empeñadas en lograrlo, como ChaCha, Hakia o Powerset; también existen proyectos de la propia Google o de IBM. La informática avanza a paso firme en muchos ámbitos, pero la inteligencia artificial no es uno de ellos, así que no apostaría porque este sea el año de su eclosión.

Existen otros proyectos detrás de los cuales hay gente muy válida, en algunos casos salida del propio Google, como Blekko y Cuill, que no está muy claro qué aportarán al mercado y que, en todo caso, hasta 2009 no tendrán nada usable. Y no voy a hablar de Quaero, el proyecto estatal europeo del que no se ha vuelto a saber nada. Posiblemente tenga razón Rick Skrenta, responsable de Cuill y creador del primer virus informático, cuando afirma que tanto Google como sus imitadores están funcionando con tecnología basada en la web de hace diez años y no en la de ahora. Pero no está nada claro que haya nadie capaz de hacer un motor de búsqueda para la web de ahora. No, al menos, durante este año 2008 que acaba de comenzar.

Regalos electorales

En el marco de la Ley de Medidas de Impulso a la Sociedad de la Información (LISI), el Consejo de Ministros aprobó este diciembre el programa "Jóvenes en Red", que incluye el regalo de un dominio .es y otras prestaciones a los menores de 30 años que lo soliciten.

Entre las prestaciones adicionales (que mantendrán su carácter gratuito durante un año) se incluyen el alojamiento de páginas web, correo electrónico, herramientas de edición, espacio para blogs y redes sociales. Vamos, que quitando la dirección web, no hay nada que no ofrezcan sin tener que pagar un duro varias empresas privadas. Los jóvenes cuyos votos se intentan comprar (con el dinero de todos los españoles) lo saben perfectamente, por lo que no es demasiado probable que el número de votantes que consigan gracias a esto sea muy alto.

Además, siempre me han parecido curiosas este tipo de medidas vinculadas a la edad. Si un padre de familia de clase media baja cuyos ingresos apenas le permiten llegar a fin de mes quiere un dominio .es tiene que pagárselo. Si quien lo desea es Marta Ortega (heredera del imperio del textil Inditex), o cualquiera de las hermanas Alcocer Koplowitz, puede obtenerlo sin soltar un duro gracias a los impuestos de, entre otros, aquel señor al que nos referíamos antes. Contradicciones del Estado del Bienestar. O mejor dicho, lógica electoralista con los impuestos de los ciudadanos.

Si el Gobierno de Rodríguez Zapatero quiere impulsar de verdad la sociedad de la información debería dejar a un lado este populismo y cambiar de rumbo en asuntos mucho más serios. En primer lugar, debe eliminar el canon digital que el PSOE y sus aliados han conseguido mantener vivo y que castiga a los usuarios de nuevas tecnologías para engordar la cuentas de la SGAE y similares, así como la de algunos cantantes y personajes del cine ya de por sí millonarios. Además, no debería haber abierto la puerta a la censura online a través de la LISI, esa ley en la que se enmarcan los .es gratis para menores de treinta.

Las intenciones están claras. No les interesa impulsar la sociedad de la información. Quieren rascar unos cuantos votos con electoralismo barato y al mismo tiempo hacer que los ciudadanos paguen a los Bardem, Echanove o Ramoncín los servicios que han prestado al PSOE. Eso, y tratar de recortar libertad en una internet que se escapa a sus ansias de control.

El principio del fin del canon

Sólo analizando desde esta perspectiva lo que sucedió la semana pasada se entiende que Víctor Domingo, presidente de mi asociación, la de Internautas, haya concluido que la derrota de la enmienda anti-canon en el Congreso ha supuesto el "comienzo del fin" del mismo. Y es que el apoyo del principal grupo de la oposición ha supuesto la confirmación de que los ciudadanos desorganizados han encontrado en la plataforma Todos contra el Canon una forma de enfrentarse de tú a tú con los organizadísimos lobbies de los artistas, empezando por la ZGAE.

Durante años, diversas organizaciones han exigido el fin del canon y han logrado la aprobación completa de la sociedad española a sus posturas. Pero hasta ahora no habían conseguido escalar ese imprescindible Everest que es convencer a uno de los grandes partidos. La postura del PP era la de su portavoz de Cultura en el Congreso, Beatriz Rodríguez Salmones, y pocos lobbies pueden presumir de tener un aliado tan fiel entre los políticos de ambos partidos. Sin embargo, la coherencia de los senadores populares y la metedura de pata de la diputada acusándolos de equivocarse obligaron al PP a tomar una postura definitiva, que la presión de la plataforma y de parte de la prensa ha decantado al lado adecuado. La postura decidida del PP en contra del canon es, por tanto, un éxito de la sociedad civil, y como tal ha de ser celebrado.

Pero mientras tanto tendremos que apoquinar. La decisión que los ministerios de Industria y Cultura llevan posponiendo desde marzo ya está aquí, forzada por la presión contra el canon; tenemos cifras. Incluyen una leve rebaja en los productos que ya pagaban, como los CD y DVD, acompañada de un nuevo rango de productos que antes se libraban y ya no. Las memorias USB pagarán 30 céntimos, los discos duros externos 12 euros, los reproductores portátiles 3,15 y los móviles con capacidad de reproducir música 1,5. Eso sí, será después de las navidades, que sólo quieren perder los votos imprescindibles.

Como ya sucediera con los CDs y DVDs, la imposición del canon supondrá un auge del mercado negro. Habrá tiendas más bien cutres y que jamás se anuncian en prensa que ofrecerán productos sin canon; algunos harán lo propio extendiendo una manta sobre la acera. Habrá consumidores que compren fuera de España para ahorrárselo. No creo que suceda con todos los productos; sólo con aquellos que más merecen la pena. Por las cuantías, el efecto se notará sobre todo en los discos duros externos. Si es usted mínimamente manitas, le recomiendo comprar la carcasa por un lado y el disco duro por otro, y así se ahorrará tener que pagar el diezmo.

En este año electoral, evitar pagar el canon, firmar en la iniciativa si no lo ha hecho ya y alejar su voto de los partidos favorables al mismo es lo mínimo que puede hacer si realmente le importa su existencia.

Amenazante y antidemocrática SGAE

Los ministerios de Cultura e Industria por fin se han puesto de acuerdo para lanzar su propuesta de canon, una propuesta que tenía que haber llegado hace un año. No es casualidad que lo hagan ahora. Es casi seguro que el próximo jueves el Congreso votará a favor de la desaparición de la compensación por copia privada. El fin del canon no sería inmediato; si se aprueba comenzaría un proceso que puede prolongarse cerca de un año. Doce meses en los que el Gobierno, con su propuesta actual, va a garantizar ingresos extras a la SGAE y compañía gracias a la aplicación de la "compensación" en aparatos que hasta ahora estaban exentos gracias al retraso en la propuesta del Ejecutivo.

Por supuesto, la SGAE ha acogido con satisfacción la medida y se ha dado prisa en animar al Ejecutivo a que la apruebe este viernes. Menudo regalito de Navidad para los chicos de Teddy Bautista, por más faena que sea para el resto de los ciudadanos. Desde esta entidad, el mensaje al PP ha sido claro. Una amenaza en estado puro: "Los creadores tomarán buena nota de esta decisión". La chulería de esta entidad de gestión de derechos de autor ha llegado a tal punto que se permiten estas actitudes de matonismo frente a un partido votado por casi diez millones de españoles en las últimas elecciones generales.

Claro que a los populares no debería darles ningún miedo, al menos no a quienes no se llaman Beatriz Rodríguez-Salmones. Con independencia de lo que hicieran en este asunto, el autodenominado mundo de la "cultura" se dedicará a atacar al PP y a apoyar a la izquierda. ¿O acaso la SGAE ha amenazado a Izquierda Unida?

En su línea, la argumentación de la SGAE, sus tentáculos y sus aliados está plagada de falacias. La eliminación del canon no supone una ilegalización de la copia privada. La ley se puede redactar de manera que esta última siga existiendo mientras aquel queda fuera de juego. Incluso se puede decidir que se cobre en la obra original y así no penalizar a quienes compran los soportes y aparatos gravados por el canon con otros fines. Claro que esta última fórmula disgusta a la SGAE por dos motivos. Por una parte, supone menos ingresos para ellos y, por otra, se sabría cuantos ingresos en concepto de derechos de autor genera cada obra y permitiría un reparto más acorde con la realidad y menos beneficioso para la cúpula de la entidad. De hecho, es esta la propuesta que se hace en los más de 5.000 correos electrónicos que los ciudadanos han enviado a los diputados de todos los partidos para que voten contra el canon.

Se queja la SGAE de que el PP decide ponerse en contra del canon por razones electoralistas. Puede que tenga algo de razón, pero la realidad es que el partido de Rajoy (como el resto de formaciones políticas con presencia parlamentaria menos el PSOE) está defendiendo los intereses y la propiedad privada de los ciudadanos frente a los privilegios otorgados por el Estado a un pequeño grupo de personas. Pero claro, viendo las amistades de la entidad presidida por José Luis Borau es normal que esta no comprenda demasiado bien en qué consiste la democracia.

Nos referimos, por supuesto, a sus privilegiadas relaciones con el régimen totalitario de Fidel Castro, con el que colabora de forma constante en la organización de actos "culturales" en los que se exalta la figura del dictador.. El "líder supremo" de la SGAE, Teddy Baustista, fue condecorado en julio de 2002 por el Gobierno cubano como agradecimiento a su "su solidaridad permanente con nuestro pueblo y con la obra de la Revolución Cubana". Dos años después, en junio de 2004, la misma entidad de gestión de derechos de autor y la dictadura pusieron en marcha una tienda online para vender música cubana. No sobra recordar que en Cuba está prohibido conectarse a internet y que el régimen de La Habana condenó a 20 años de cárcel al periodista independiente Mario Enrique Mayo por el "delito" de hacerlo. Y una última prueba de su buena relación. Los festivales de cine de la capital de la Isla Cárcel y de Holguín acaban de homenajear a José Luis Borau.

Sólo por esa relación, tanto el PP como los españoles que creen en la democracia deben estar contra la SGAE. Resulta indignante que parte de nuestro dinero acabe en manos de una organización cómplice de un régimen como el cubano. Pero eso explica también la reacción de la entidad. No entiende la democracia ni pretende comprenderla. Por suerte, su chulería cada vez encuentra más oposición en España.

El canon digital

Para empezar hay otros usos de los CDs, DVDs, mp3, pen-drives y demás que, no sólo son perfectamente legítimas, sino que están protegidas por la ley, como por ejemplo compartir una copia privada. Como la SGAE tiene casi tanta tiña por la verdad como aprecio por el dinero ajeno, dicen que la copia privada es ilegal, pero ahora no lo es.

Si un mismo instrumento se puede utilizar para fines perseguidos por la ley y para otros que están protegidos lo normal es castigar solamente los primeros. Pero la lógica del canon digital es otra. Se impone la pena sin saber si hay o no delito. Hubo un tiempo en que este tipo de lógica causaba gran escándalo entre la gente de bien.

Hay otra opción, además. El analista Antonio José Chinchetru consideró la del canon al disco, que sería menos injusto. ¿Por qué no la proponen?

Si finalmente se impone el canon la recaudación será, según los últimos cálculos, algo más de 100 millones de euros. Ese dinero sale del que usted pagará de más en cada dispositivo digital para que engorde primero las arcas de las entidades de gestión de derechos y luego vaya a los autores que sufren la práctica que algunos llaman piratería.

Pero, más allá de las brutales transferencias desde el ciudadano común a los grupos organizados, que en eso consiste la política, cabe considerar sus efectos económicos. El canon supone más de la mitad del precio final de un CD virgen, de modo que la gente no acude a las tiendas de informática a adquirirlos. La escasa industria del CD prácticamente ha desaparecido en España. Qué pasaría con el resto de la industria de salir adelante el canon digital queda abierto a la imaginación de cada uno, pero es seguro que nada bueno.

Por qué el PP debe votar contra el canon

Existen diversos planos en los que puede considerarse esta situación. El primero es el más puramente teórico o ideológico: ¿es justo el canon? Lo ha dicho con claridad Mariano Rajoy: no, no es justo que te obliguen a pagar por ser sospechoso de hacer algo. Pero podría pensarse que sería aún más injusto que los autores no recibieran ningún dinero por la copia privada, porque sería devaluar su trabajo y reduciría los incentivos a la creación. No parece que el dinero que reciben por ese concepto los artistas de menor éxito sea suficiente para que la balanza se incline a ningún lado; en cambio, quienes cobran mucho por este concepto ganan mucho más por otras vías.

No existe consenso entre los liberales en torno a la llamada "propiedad intelectual", dentro de la cual se ubican los derechos de autor. Parece claro que debería existir protección ante el plagio o la usurpación de la autoría, porque supone un fraude. Pero más allá las opiniones se dividen. Los hay que consideran, como hiciera Ayn Rand, que el sentido de la propiedad es recompensar por el fruto del trabajo, lo que llevaría a una obvia necesidad de proteger también el trabajo intelectual. Los hay, en cambio, que piensan que la propiedad privada sólo resulta necesaria porque los bienes son escasos, y esa es la mejor y más justa manera de distribuirlos y sacar de ellos el máximo provecho. En tal caso, y dado que las creaciones intelectuales no hacen sino extenderse más cuanto más se copian, el concepto de propiedad no sería aplicable. Tiendo a situarme más en este último campo, y a pensar que debe existir compensación para quienes emplean las creaciones de otros con fines de lucro (por ejemplo, las televisiones que ponen música a los resúmenes de los goles de la jornada, o los anuncios), pero se me hace difícil justificar que deban pagar algo quienes simplemente las consumen para su disfrute personal.

En un plano electoral inmediato, es decir, en lo que se refiere a las próximas elecciones, no habría que perder de vista las casi 1.400.000 firmas recopiladas por la plataforma Todos contra el Canon. El apoyo del PP –en concreto de la diputada Salmones– al canon durante la tramitación de la Ley de Propiedad Intelectual ha hecho mucho daño a la credibilidad de los populares en esta materia. Es más, la presencia de la titiritera del PP en el consejo que elabora el programa electoral hace temernos lo peor. Pero la semana pasada han dado pasos en la buena dirección, sobre todo Mariano Rajoy, que es quien manda y quien cuenta de verdad, al dejar bien clara su postura.

Si finalmente el PP apoya en el Congreso la eliminación del canon tendrá una baza importante, especialmente entre los votantes jóvenes, que son quienes más se preocupan por este asunto y pueden considerarlo determinante a la hora de decidir su voto en marzo. Dado que la mayoría de las encuestas pone de relieve la dificultad del PP entre ellos, la decisión que tome el Grupo Popular en el Congreso se presiente aún más importante. Desgraciadamente, en España el Estado sigue teniendo un halo de legitimidad a la hora de cobrar impuestos, que parecen ser justos para muchos por el mero hecho de imponerlos una mayoría electa. Esa legitimidad, en cambio, no se extiende a organismos como la SGAE, cuyas siglas son posiblemente las más impopulares en todo el país. Colocarse en contra suya no puede sino darle votos a los populares.

Por último, deberíamos considerar qué supondría el fin del canon a largo plazo para los intereses del PP. La mayoría beneficiada por la medida seguramente la olvide con cierta facilidad, como olvidan los que llaman facha al PP y consideran que daña a las libertades que fue este partido quien eliminó el servicio militar obligatorio. La minoría perjudicada seguramente no olvide tan fácilmente. ¿Pero quién es esa minoría? Los titiriteros que apoyan a la izquierda siempre, en toda ocasión y de la manera más clara posible. Que ingresen menos dinero siempre les dificultará encontrar tiempo y plataformas desde las cuales hacerlo, entre otras cosas porque igual tienen que trabajar algo y todo. Además, les haría ver que meterse con la mitad de la población constantemente no sale tan gratis como parecía. Eliminar las subvenciones al cine debería ser el siguiente paso.

¿Alguien de la derecha va a ponerse a llorar por las desgracias de los titiriteros? Pues más bien no. Bueno, quizá la diputada Salmones. Razón de más para apoyar la supresión del canon.

Vendaval antidemocrático contra la SGAE

El lobby agrupado en torno a la SGAE entiende que todos los ciudadanos debemos pagarles, utilicemos o no sus servicios. Esa y no otra es la clave del llamado canon digital, que grava la compra de un DVD virgen, pongamos por caso, con una cantidad adicional ante la posibilidad de sea utilizado para grabar los grandes hits del rey del pollo frito y venderlos a la puerta de El Corte Inglés, suceso, por cierto, que jamás ha ocurrido en el Occidente civilizado para desdoro de los gerentes del top manta, unos completos ignorantes en materia musical.

Lo interesante de que un partido político haya votado en contra de la aplicación de este impuesto revolucionario no es que lo haya hecho después de cerdear varios meses con este asunto sin explicar cual era realmente su posición. Lo grave es que la posibilidad de dar carta de naturaleza a una injusticia manifiesta, un robo evidente, una extorsión masiva de estas características haya llegado a discutirse en la sede de la soberanía nacional.

Pero como la ignorancia es osada y el dinero fácil muy goloso, los chicos de la SGAE se han puesto solemnes y han advertido a los ciudadanos de que impedirles meter sus manos en nuestros bolsillos es un grave atentado contra la democracia. Con dos cojones.

Para la SGAE, el hecho de que usted grabe en una cinta de video la comunión de la Yeni sin pagarle el diezmo es un hecho que atenta gravemente contra el derecho internacional. Es decir, que si felizmente el artículo siniestro que establece el canon digital es eliminado de la ley de propiedad intelectual, España necesitará varios millones de agentes de la Interpol para poder detener a tanto delincuente.

En su nota de prensa tras la votación en contra del Senado, la SGAE afirma que se trata de una "irresponsabilidad impropia en una democracia moderna basada en el respeto a las leyes y a los derechos individuales". Precisamente porque somos demócratas y respetamos las leyes y los derechos individuales estamos en contra de que Teddy nos cobre un impuesto a todas luces ilegal, por más que los artistas beneficiarios del cotarro sean de la pandi de Carmen Calvo.

Hay más de un millón de usuarios de Internet, en su mayoría gente joven, que puede decidir su voto por una cuestión aparentemente tan nimia como ésta (no lo es, como no lo es cualquier decisión que afecte a la libertad individual). Si Rajoy consigue meterle en la cabeza a los elorriagas y los arriolas este dato, igual le permiten seguir oponiéndose a la implantación del canon, al menos hasta que lleguen las elecciones. No es seguro, pero cosas más raras se han visto.

Salmonelosis en el PP

Tan nocivos efectos tiene su señoría para su formación y el conjunto de los españoles que merecería ser apodada "la salmolenosis". No es que el sobrenombre de "la titiritera del PP" que le endosó mi compañero de columna Daniel Rodríguez Herrera no sea acertado, todo lo contrario, es que resulta tan perjudicial como una enfermedad.

La diputada en cuestión no duda en ofender a miles de ciudadanos y poner en peligro una gran cantidad de votos del PP con tal de defender a las entidades de gestión de derechos de autor, esas que obtienen ilegítimamente nuestro dinero vía cánones, o simplemente por quedar bien ante ellas. El último ejemplo es su reacción al voto el canon del Partido Popular en el Senado (junto con todos los grupos parlamentarios menos el PSOE). No es de recibo que Rodríguez-Salmones diga que sus compañeros de partido en la Cámara Alta votaron así por error. Por mucho que los senadores de esta formación hayan desmentido lo que ella afirma, el mal está hecho.

Puede que por rabia –su amor a los "culturetas" progres está más que acreditado– o puede que por desconocimiento de su propio partido, Rodríguez-Salmones ignora o prefiere ignorar la trayectoria en esta materia del Grupo Popular en el Senado. En mayo de 2005, dicha formación presentó en la Cámara Alta una proposición de ley para eliminar el canon, aprobada por la mínima. Una pena que después, en el Congreso de los Diputados, tanto PP como IU se unieran al PSOE para mantenerlo. En el partido de Mariano Rajoy no todos sienten el amor que ella comparte con el actual ministro de Cultura hacia la SGAE y elementos similares.

Que a su señoría no le moleste la proximidad de la SGAE con el PSOE es un error del que debería tomar cuenta su propio partido, nada más. Pero lo que resulta mucho más grave es que prefiera obviar los tintes totalitarios de esta entidad. Si no fuera suficiente con las propuestas profundamente contrarias a la libertad que presenta cada cierto tiempo esta organización, debería tener muy en cuenta sus profundos vínculos que mantiene con la represiva dictadura que sufre Cuba. El Gobierno castrista condecoró en julio de 2002 a Teddy Bautista "por su solidaridad permanente con nuestro pueblo y con la obra de la Revolución Cubana" y recientemente el mismo régimen ha homenajeado (a través de un festival de cine en La Habana) al actual presidente de la SGAE, José Luis Borau.

Es a estos, y no al conjunto de los españoles y menos aún a ese millón y medio de ciudadanos que han firmado contra el canon, a quienes defiende Rodríguez-Salmones. Y en cuya defensa pretende arrastrar a su propio partido por mucho daño que esto le haga a los populares. El PP sufre salmonelosis, y esa es una enfermedad muy grave que debería curarse lo antes posible. Por su bien y por el de todos los españoles.

Adiós, DRM, adiós

EMI y Universal comenzaron a vender su música en MP3 primero en iTunes y luego en Amazon. Sony BMG y Warner podrían estar considerando hacerlo también para así poder participar en una promoción conjunta que estarían preparando Pepsi y Amazon MP3, que seguramente consistiría –como sucediera con otra anterior en iTunes– en que los consumidores del refresco tuvieran que recolectar varias etiquetas para tener el derecho a descargarse gratis alguna canción de la tienda online de música. Pero claro, en esa tienda las melodías están en MP3, no en un sistema protegido con DRM que impida a los compradores hacer con esa música que adquieren lo que deseen.

A esto se añadiría a la presión de Walmart, que les ha comunicado a las discográficas que piensa retirar en breve de su tienda online las descargas en formato protegido WMA, dejándolas sólo en MP3. El caso es que este gigante de la distribución vende el 22% de los CDs físicos en Estados Unidos, de modo que tiene forma de hacerles doblar la cerviz a las discográficas. Y después de convertirse por derecho propio en la empresa que más ha hecho por ofrecer más productos y a mejor precio a los consumidores norteamericanos, no cabe duda que tiene el bienestar de éstos en mente mucho más que el de las discográficas.

Universal estaría evaluando su apertura al MP3 y podría decidir en breve tomar como definitivo el paso que dio ofreciendo su catálogo en ese formato en iTunes y Amazon MP3. Sony BMG, al parecer, está considerando hacer una prueba con las descargas de MP3 y el director ejecutivo de Warner Music Group, Edgar Bronfman, ha llegado a decir que "al mantenernos tal y como estábamos o sin apenas cambios, entramos casi sin darnos cuenta en una batalla con los consumidores al negarles lo que querían y que podían encontrar de otros modos, lo que provocó que finalmente los consumidores fueran los ganadores".

Pero ha sido EMI quien más se ha destacado en desmarcarse del modelo de negocio y las estrategias que han mantenido las cuatro grandes discográficas desde la aparición de las descargas por internet. La última, su decisión de dejar de dar dinero a asociaciones antipiratería como RIAA o IFPI. Y ese cambio ha comenzado con su adquisición por la compañía de capital riesgo Terra Firma, lo que indica que ha hecho falta que entren ideas de fuera del negocio para que las empresas dejen de obcecarse. O lo que es lo mismo, la cerrazón de unos ejecutivos que querían mantener el estatus quo a toda costa, como dice Bronfman, ha provocado que vendan menos y tengan mucho menos futuro de lo que podrían haber tenido de ser más listos. Eso ha hecho que parezcan una inversión rentable a inversores que saben que la manera de ganar dinero es dar al consumidor lo que éste quiere, y que piensan que haciéndolo pueden resucitar a una empresa fracasada y en números rojos. Una ventaja más del capitalismo sobre la política.