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Etiqueta: Innovaciones y nuevas tecnologías

La caña de España.es

No, no ha leído mal. El registrador polaco comenzó a admitir direcciones con esta letra el 11 de septiembre de 2003. Y no es el único. Además de los internacionales .com, .biz y .net, son varios los países que permiten utilizar dicho carácter en direcciones de Internet con sus sufijos nacionales. Es el caso, entre otros, de Chile y Perú. Pero también de otros cuya lengua no es la española, como Belice y Portugal.

Pero claro, aquí se va despacio debido a que las cosas se quieren hacer bien. En primer lugar hay que encontrar el problema y después al encargado de solucionarlo. Y quién mejor que la siempre sorprendente ministra de Cultura, Carmen Calvo. Dando muestras de su gran conocimiento de la Red, anunció que pediría a Bill Gates "el dominio de la eñe en Internet". Nuestra "cocinera antes que fraila" preferida ha resultado ser toda una maestra, también en esto. No tuvo en cuenta, primero, que direcciones como España.com o Eñe.com ya estaban disponibles cuando dijo aquello, y segundo, que el nuevo doctor honoris causa por Harvard no tiene autoridad en estos asuntos.

Afortunadamente para Calvo, la conversación no tuvo lugar. Un bochorno más que se ahorró la señora ministra. Además, por fortuna para ellos, la titular de Cultura no debe de ser asesora de Red.es. Así que en esta entidad se olvidaron de ese señor al que la Calvo tanto parece venerar y se pusieron manos a la obra. Y qué mejor que consultar a unas entidades que saben mucho del idioma español y nada o casi nada de tecnología, como son la Real Academia Española y sus equivalentes del otro lado del Atlántico. Además, también pidieron consejo a algunas autoridades nacionales registradoras de dominios, como la alemana. En esto último acertaron; imagino que los germanos les explicarían que lo que se debe hacer es adaptarse al sistema de Internacionalización de Nombres de Dominio en Aplicaciones (IDNA).

Aunque todavía este sistema presenta algunos problemas, como la falta de compatibilidad con algunos navegadores y muchos gestores de correo electrónico, es la solución aceptada en el resto del mundo. Claro que para saberlo no hacía falta molestar a tanta gente.

Una vez que se consigue lo que aquellos que no usan la eñe lograron cuatro años antes, llegará el turno para que los ciudadanos registren sus flamantes .es con eñes incorporadas. ¿Y qué mejor modo de conseguir que cada vez más españoles utilicen el sufijo patrio que complicando las gestiones? Pobre de usted si pretende adquirir, por ejemplo, montañeros.es y no tiene ningún dominio español registrado antes. A esperar, que quienes ya poseen alguno tienen prioridad. Y claro, ¿para qué va a perder la Administración pública la oportunidad de ganar dinero a costa de los ciudadanos? A igualdad de prioridad, subasta al canto. Sería mucho más simple que el primero en pedir un dominio pudiera llevárselo sin más, pero burocracia y simplificación casi nunca van unidas.

Ahora sí podemos decir de Red.es que es la xn--caa-8ma de xn--espaa-rta.

Viva Alfonso Cuarón

Tuvimos que esperar a la clausura para que el nuevo vicepresidente de la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC), el director de cine Alfonso Cuarón, dijera que había que pensar en "nuevas ideas" para luchar contra la piratería, como bajar los precios de los discos y películas. Por mucho menos los titiriteros patrios crucificaron en su día a Alaska.

No cabe duda de que resulta complicado competir con lo que se ofrece gratis, pero no es imposible. Es evidente que el primer paso ha de ser bajar el precio, aunque quizá ese paso, de producirse, llegue un poco tarde, porque según han ido pasando los años y los insultos de las empresas a su clientela, el ánimo de adquirir productos legales ha disminuido un pelín. Pero las empresas tienen una oportunidad, porque no todos los costes son monetarios. En el caso de las descargas P2P, hay que buscar lo que queremos bajarnos, cosa no siempre fácil, y en ocasiones intentarlo de nuevo porque algún graciosillo le ha puesto el título del último estreno a una peli porno. Además, la descarga entre pares, aunque cada vez más rápida, no puede competir con la descarga directa.

Un buen ejemplo podría ser la tienda rusa AllOfMP3, que desgraciadamente está en vías de extinción después de que las empresas discográficas presionaran a Visa y Mastercard para que dejaran de trabajar con ella. El sitio web ofrece descargas muy baratas, de forma legal según las leyes rusas, y dispone de un interfaz cómodo, pudiendo escuchar la música a baja calidad para decidir qué comprar y qué no. Tanto Eduardo Pedreño como yo, pudiendo descargarnos todo con la mula o el torrente, preferimos hacerlo pagando, para ahorrarnos esos otros costes no monetarios. O al menos lo hicimos mientras nos dejaron.

Por tanto, parece que lo que sugiere Cuarón, pese a no ser exactamente "nuevas ideas", supone un soplo de aire fresco dentro del cerradísimo mundo de las sociedades de gestión de derechos de autor. Tanto, que le perdonamos al director de la extraordinaria Hijos de los hombres la estupidez de comparar la piratería con el terrorismo y sugerir, con la equivalencia, que está bien eso de pactar con terroristas. Como diría Enrique Dans, parece que hay algo, quizá no mucho, de vida inteligente al otro lado del túnel. Habrá que esperar a ver si no es más que un brindis al sol o termina traduciéndose en hechos, que es lo que de verdad importa.

Hoy sí me puedo levantar

Por un día, el antiguo componente de Mecano ha cambiado el nombre de la canción que compusiera junto a su hermano, y que ahora da título al exitoso musical de éste, y se ha debido decir a sí mismo: "Pues hoy sí me puedo levantar".

Y lo ha hecho para ir a Bruselas junto con el indómito Pedro Farré a decir que "es injusto reclamar a los artistas que se busquen la vida". Vamos, que ha defendido que vivan del cuento sacando el dinero vía cánones al común de los mortales. Como ya lo hicieran antes Luis Cobos, David Bisbal y el modestísimo (se llegó a comparar con The Beatles) a la par que monótono Pau Donés, Cano asume un papel de víctima que no se corresponde con la realidad para poder agrandar su cuenta corriente sin merecérselo de manera alguna. Frente a todos ellos, se agradece la claridad con la que habla Alaska.

Pero volvamos al argumento del ex Mecano. ¿Desde cuándo es injusto pretender que alguien se gane la vida por sus propios medios? La sociedad evoluciona, lo que sólo puede suponer un problema para los dinosaurios que no estén dispuestos a aceptarlo. Además, el compositor de Hijo de la luna y otros éxitos de su grupo pretende conseguir la simpatía del auditorio diciendo que los proveedores de acceso a Internet ganan mucho dinero con las descargas de música. ¿Y cuál es el problema? Ellos dan un servicio, la conexión a Internet, y se les paga por eso.

Todo lo contrario que el canon. Esta ilícita (por muy legal que sea) fuente de ingresos de entidades tan "dialogantes" como SGAE y otras similares consiste en la sistemática sustracción del dinero ajeno, obtenido a base de llorar a papá Estado e insultar constantemente a aquellos a quienes se le quita. Y claro, cuando desde las telecos se les recuerda que si saben adaptarse pueden salir ganando, los Teddy Bautista Boys optan por el victimismo barato. Todo con tal de no cambiar; no hablemos ya de esforzarse. Pero reconozcamos que es comprensible. ¿Para qué te vas a molestar en buscarte la vida si puedes vivir del cuento?

Y, cómo no, el imparable Pedro Farré ha venido a rematar la faena. Y no sólo por su protesta debido a que la SGAE todavía no ha logrado meter mano a los iPod. Ha vuelto a recordar una vez más esa vieja aspiración de la entidad presidida por Teddy Bautista: el canon del ADSL. Vendiéndolo como si fueran buenas personas, ha dicho que la entidad "sólo" lo reclama por el momento a "los soportes como los reproductores digitales" y que no lo hace "todavía" a las operadoras por la banda ancha. En ese "todavía" radica el problema, además de que es mentira. Aunque no de forma oficial, lo han hecho ya en el pasado varias veces mediante declaraciones públicas. Estamos ante un aviso de que la reclamación posiblemente se haga ante las autoridades dentro de poco.

Por suerte, al menos existen muchos ciudadanos que desde hace tiempo también dicen "hoy sí me puedo levantar" y lo hacen para protestar contra las aspiraciones de Farré, Bautista, Cano y similares. A la SGAE y compañía hace tiempo que se les acabó el chollo de poder actuar sin someterse al constante escarnio general.

A tortas por Second Life

En aquel libro la red de redes, presente en todo este tipo de literatura, se llamaba Metaverso y era un mundo tridimensional en el que la gente interactuaba por medio de interfaces de realidad virtual de una forma razonablemente natural o, al menos, bastante más parecida a la realidad que lo que es Internet hoy día.  Aunque no fue el primero en emplear el término "avatar", procedente de una palabra en sánscrito que significa "encarnación", para describir a las personalidades virtuales, fue la novela que la popularizó. Y su Metaverso puede contemplarse en una forma muy primitiva en sistemas como Second Life.

El caso es que hace unos días compartí mesa redonda con Enrique Dans y éste comentó que me veía bastante escéptico con este mundo virtual, algo en lo que acertó plenamente. Pero su visión de que el futuro estaba en interfaces de usuario más naturales me picó lo suficiente como para entrar por primera vez en Second Life. Por probar, más que nada. Después de un par de horas pululando por ahí me reafirmé en mi desconfianza ante el futuro del invento. Si Internet es comunicación e información, el mundo tridimensional creado por Linden Lab sería un interfaz distinto para hacer más o menos lo mismo. En lugar de páginas web hay edificios. En lugar de nombres sin rostro hay muñecos.

Mi escepticismo con Second Life es que, al menos en el estado actual de la tecnología, supone un interfaz muy pobre y difícil de utilizar si se compara con la web. Cierto es que en apariencia suena como si fuera algo mucho más sencillo y natural, pues al fin y al cabo vivimos en un mundo tridimensional al que el invento este intenta imitar. Sin embargo, las acciones que aquí realizamos sin pensar en cómo lo hacemos pueden ser verdaderamente complicadas, si no imposibles, de realizar en Second Life. Podemos hacer que nuestro avatar se siente pero, ¿cómo lograr que cruce las piernas? No sé siquiera si se puede hacer. Porque estoy convencido de que se pueden hacer muchas más cosas de las que aprendí en ese par de horas escaso, pero si se tiene que estudiar uno un manual para aprender hasta los movimientos más simples es que Second Life, como interfaz de usuario, es un fracaso. Miren en cambio lo sencilla que es la web. Su mayor dificultad está en que exige saber leer  y que pinchar en los textos subrayados lleva a otra página.

Pero el caso es que ya tenía usuario de Second Life cuando se inició la sentada delante de la sede virtual del PSOE ovetense. De modo que me fui para allá y conocí a Iulius Carter, promotor de la misma, a otros manifestantes e incluso a un reventador del acto, que portaba una enorme bandera exigiendo la libertad para De Juana Chaos mientras lucía en su ropa una bandera con el águila de San Juan. Pude contemplar alguno de los actos violentos que denuncia Carter en su blog y hasta me hice una "foto" allí (soy el de la derecha, de amarillo).

Lo más curioso del caso es cómo se reproduce el comportamiento de la izquierda en este mundillo virtual. Resulta que un vándalo ha quemado las sedes del PSOE y el PP en Second Life (nada grave, se recuperaron inmediatamente), lo que sirvió para que los medios de izquierdas descalificaran la sentada virtual, con mayor asistencia que el mitin de Llamazares, como propio de vándalos y gente de la derecha extrema, sea lo que ello fuere. Pero el avatar responsable de esos actos está afiliado –virtualmente, eso sí– al grupo del PSOE.

Como escribía el maestro Sowell hace unos días, a la izquierda de hoy en día no le mueven los principios, sino las poses. Una de ellas es su estatus como portador de la modernidad; de ahí que Llamazares se rebajara a dar un mitin en un paraíso del capitalismo como es Second Life. Nada les irrita más que aquello que pueda echarle abajo una parte de esa posición angelical en la que se han colocado a sí mismos, de modo que recurren a lo que pueden con tal de poder seguir aparentando que son los más modernos. O los defensores de los pobres. O tantas otras mentiras.

Pero que este asunto haya resultado interesante y revelador no significa que Second Life no me siga pareciendo una tontería como una catedral. Quién sabe si dentro de diez años…

Elecciones digitales

Sin ir más lejos, Fernando Moraleda, al dar el segundo avance de participación, afirmó a preguntas de periodistas que la mayor abstención hasta ese momento en Cataluña se debía a la retransmisión del Gran Premio de Fórmula Uno. Está claro que no debe haber aficionados a ese deporte fuera de los països. Quizá Martín Higueras viva en Barcelona sin saberlo.

En su comparecencia detalló todos los datos sobre participación… que hacía ya rato que estaban disponibles para todos en la página web que el Ministerio del Interior puso a disposición de todos los ciudadanos. De ahí que la interminable letanía sobre la abstención producida en cada una de las regiones españolas produjera cierta vergüenza ajena, una sensación de estar asistiendo a un espectáculo del siglo pasado. Antes resultaba necesario que los políticos ofrecieran los datos que les habían dado los funcionarios a los periodistas, ya fueran por escrito o verbalmente, y que éstos nos los dieran a nosotros. Gracias a Internet, ahora sobran ambos intermediarios. Es de agradecer, eso sí, que al contrario que en anteriores comicios no se detuviera la incorporación de información a la web para que la portavoz del Gobierno pudiera dar datos novedosos. Lo que dijo De la Vega era lo que todos podíamos ver en nuestros monitores.

Dado que los resultados de las autonómicas los ofrecía cada uno de los ejecutivos regionales, los avances en el escrutinio fueron más complicados de seguir de lo habitual. La web de Cantabria, brevemente, y la de Aragón durante buena parte de la noche dieron problemas de acceso, seguramente por no estar preparadas para la demanda. Eso sí, es destacable el esfuerzo de esta última por ofrecer una web un poco distinta a las demás y más en sintonía con el diseño de las páginas de la Web 2.0. Por otro lado, en Castilla y León y Valencia retuvieron los datos hasta tener un porcentaje escrutado muy amplio, hurtándonos a los internautas de esa información. La web del Ministerio de Interior no resultaba especialmente intuitiva, sobre todo a la hora de encontrar los datos de cada municipio. Pero, en general, no se pueden poner más peros a las web electorales del pasado domingo. Así da gusto.

Una de las pocas medidas efectivas que puede tomar el sector público para impulsar el uso de Internet en España es precisamente poner a disposición de todos los ciudadanos la información que poseen de la manera más cómoda y accesible posible. Es, además, derecho de todos los españoles poder acceder a ella y emplearla como estimen oportuno. Deberían colgar de la red desde esos libros que editan todas las administraciones basados en tesis doctorales que nadie lee hasta todo lo producido por los distintos medios de comunicación públicos, de RTVE a cualquier autonómica, que bien caro hemos pagado todo y bien barato que sería, en comparación, tenerlos a disposición de todos. Aunque sospecho que no me van a hacer mucho caso, la verdad.

Internet se colapsará (otra vez)

Sin embargo, aunque en este caso las razones para predecir la hecatombe sean tan tontorronas, las afirmaciones sobre el fin de Internet tienen una larga tradición desde que Bob Metcalfe hiciera la suya allá por 1995. No era un cualquiera. Había fundado 3Com, una de las empresas líderes en la fabricación de los componentes necesarios para hacer funcionar Ethernet, el sistema de redes que había creado en 1973. Puede que a muchos de ustedes eso de Ethernet les suene de algo, pero no acaben de saber a qué. Es sencillo: cuando conectan un cable de red a la clavija de red de su ordenador, no se están conectando a otra cosa que a una red Ethernet, omnipresente en casi todas las instalaciones domésticas y empresariales.

La base del invento de Metcalfe es llevar la simplicidad máxima al diseño de la red. Cuando un ordenador quiere enviar algo a otro punto de la red simplemente lo hace y espera que le llegue la confirmación de que ha llegado a su destino. Si no la recibe en un tiempo determinado, asume que el envío no tuvo éxito, seguramente porque al mismo tiempo algún otro ordenador decidió enviar otra cosa, produciéndose una interferencia, de modo que lo vuelve a intentar hasta que lo consigue.

Es simple, sí, pero también tiene un innegable aire de chapuza. ¿Cómo estar seguros de que la cosa no va a fallar cuando más la necesitas? Simplemente, no se puede. De ahí que, desde entonces, se hayan creado varios intentos de sustituir a estas redes tontas por otras más inteligentes. En 1986, IBM lo intentó con Token Ring. Era un sistema excelente, en teoría, aunque más complicado de instalar y más caro. Eso sí, ofrecía toda serie de garantías. Lleva sufriendo una muerte lenta casi desde que se inventó. Después llegó ATM, un sistema bien ingenioso que tampoco ha conseguido triunfar sobre las redes tontas.

El sistema de Ethernet triunfó porque convirtió las redes en algo carente por completo de inteligencia, que se limitan a transmitir información sin más, obligando a los extremos de la red a hacer la mayor parte del trabajo. Pensemos en las redes telefónicas, con sus sofisticadísimas centralitas y protocolos de conexión. Resulta que, en toda su complejidad y sus garantías de buen funcionamiento, sólo servían para una cosa: hablar por teléfono. A las redes tontas, en cambio, hay que enseñarles cómo funcionar, pero sirven para todo, permitiendo una explosión de creatividad en los servicios que se pueden prestar con ellas. Y, como dijo en su día el propio Metcalfe, por mucho que en teoría no debieran funcionar, en la práctica lo hacen.

Sin embargo, el creador de Ethernet perdió eventualmente la fe en las posibilidades de su propia creación, pensando que sería sustituida por redes de tipo ATM. De ahí que predijera el colapso de Internet, una red tonta que interconecta otras redes tontas. Se equivocó, pero cumplió su promesa y se comió el artículo en el que había hecho su vaticinio. Ahora, Procera Networks augura que a finales de año Internet se vendrá abajo. La especialidad de la empresa, por si no lo habían adivinado, es "aplicar inteligencia a la red". Cuán sorprendido me hallo.

25 años de Spectrum

Pero en mi generación fuimos muchos los que tuvimos contacto con la informática por primera vez con este aparato negro de teclas de goma, al que siempre se le acababa estropeando la membrana que captaba la pulsación de cada tecla, especialmente si se había jugado mucho al Decathlon. A mi casa llegó en 1984, teniendo yo ocho años. Había que conectarle un aparato de cassette para cargar los juegos, y una tele como monitor. Los programas tardaban varios minutos en leerse de la cinta y con frecuencia, generalmente al llegar al final, la carga fallaba. Pero era una maravilla.

Hay que situarse en la época, claro. Los únicos ordenadores domésticos se basaban en microprocesadores de 8 bits y una memoria que, en los modelos más avanzados, llegaba a los 64Kb, de los cuales buena parte era la memoria ROM, de sólo lectura, donde se guardaba el sistema operativo, bastante tosco, y el intérprete de BASIC, el lenguaje con el que muchos empezamos a programar. El Spectrum de mi familia tenía 16Kb de ROM y 48 de RAM; pertenecía a la "gama alta", pues había otro modelo con sólo 16 de RAM. Viéndole ahora las tripas parece más una tarjeta de las que se insertan en nuestros PC que un ordenador completo.

Por aquel entonces las guerras de religión no las libraban los adeptos a PC y Mac, sino los poseedores de los Spectrum, Amstrad, Commodore o MSX. En España, por número, sin duda los primeros fueron ganadores. Incluso Investrónica, filial de El Corte Inglés, desarrolló y comercializó el primero Spectrum con, maravilla de maravillas, ¡128Kb de RAM! Luego Amstrad compró la empresa y sacó un par de modelos más, incluyendo uno con unidad de disco. Pero llegaba el fin de la era de los 8 bits. La siguiente batalla, breve, se libró entre el PC, el Amiga y el Atari ST, mientras los usuarios de Mac iban por su lado. No hace falta decir quien ganó.

Lo cierto es que el Spectrum no fue el primer ordenador doméstico ni el mejor, pero sí el primero en tener éxito. La razón, quizá, es que Sinclair no hizo ordenadores pensando primero en las características y luego intentando reducir el precio, sino que metió todo lo que pudo a sus computadoras mientras el coste no fuera excesivo, de modo que se pudieran vender a las familias de clase media. Así nacieron el ZX80, con 1Kb de memoria y que tenía una versión más barata como kit para que el comprador se montara el ordenador, y el ZX81, más barato y ampliable hasta los 16Kb. El Spectrum, llamado así en lugar de ZX82 para dar importancia al hecho de que tenía colores, vendió millones de unidades y le procuró a su creador una fortuna y hasta el título de Sir. Luego perdió la mayor parte con sus vehículos eléctricos.

Además de jugar y copiar juegos que, para qué negarlo, era mi ocupación principal, con él empecé a programar. Lo cierto es que sin Spectrum es posible que yo no hubiera seguido la carrera de informática y ahora no estuviera escribiendo estas líneas. Suficiente razón para maldecir a Sir Clive Sinclair, pensarán ustedes. No les digo que no. Pero sé que no soy el único que puede decir lo mismo de los informáticos que tenemos entre 25 y 35 años. Si la informática es clave para el incremento de la productividad, cabe preguntarse qué peso ha tenido el Spectrum en la economía española. Si pudiera calcularse, seguro que el resultado sorprendería a más de uno.

Y si no, nos enfadamos

Acostumbrados como están a salirse con la suya sin que los españoles, mayoritariamente contrarios a su canon en todo rango de edades y afiliaciones políticas, sean consultados o siquiera tenidos en cuenta, se marcharon dando un portazo de la reunión del Consejo Asesor de Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (CATSI) en cuanto Francisco Ros, secretario de Estado de la cosa, explicó su intención de abrir un debate sobre el temible artículo 17 bis.

¿Qué no nos dais la capacidad legal de censurar páginas web? Pues nos enfadamos y nos vamos. Hay que recordar que el polémico artículo, que paradójicamente iba a formar parte de la Ley de Impulso a la Sociedad de la Información, otorgaba a las entidades de gestión de derechos de autor la potestad de ordenar a los proveedores de Internet tanto el cierre de páginas web que consideraran que violaban los derechos de sus asociados como la retirada del acceso a los usuarios que compartieran contenidos protegidos, todo ello sin intervención judicial y ni siquiera administrativa. En definitiva, les facultaba para ser juez y parte. Ese era el impulso a la sociedad de la información que habían acordado con el Gobierno de Zapatero.

Además, la polémica inclusión de este artículo en el anteproyecto de ley se había realizado sin consultar con el CATSI, donde están representadas las asociaciones de internautas, los proveedores de Internet y otras empresas tecnológicas, además de la SGAE y acólitos. Es decir, se intentó colar por la puerta de atrás. La idea, como suele suceder, era imponerla como hecho consumado y que el debate tuviera lugar a partir del artículo 17 bis ya incluido en el proyecto de ley y en trámites de ser aprobado. Es la táctica habitual de las gestoras de derechos: mover el debate hacia sus posiciones de modo que, sea cual sea la conclusión del mismo, seguro que algo de terreno ganan. Hacen lo mismo, por ejemplo, al hablar de meter el canon en la cuota que pagamos al conectarnos a Internet, de modo que tengamos que pagar por conectarnos, almacenar lo que nos bajemos, por el aparato de grabación y por el soporte donde lo guardemos. Si pasamos a discutir sobre lo malo que sería, ya nadie protestaría por el canon realmente existente, y de nuevo jugaríamos en la parte del tablero que le interesa a la mafia de autores y discográficas.

En esta ocasión, sin embargo, se han excedido tanto en sus pretensiones que el escándalo al saberse el contenido del 17 bis y la cercanía de las elecciones han obligado al Gobierno a echar marcha atrás y a Francisco Ros a plantear el debate desde cero, y no a partir del infame texto legal hecho a la medida de quien interpretara en Jesucristo Superstar el muy apropiado papel de Judas Iscariote. De modo que Pedro Farré y demás representantes de las gestoras en el CATSI se enfadaron y se largaron de la reunión, al ver que por primera vez les fallaba su táctica preferida. Menos mal que no se dedicaron a dar puñetazos al estilo de Bud Spencer y Terence Hill en aquella película española en la que se podía contemplar una ribera del Manzanares prácticamente yerma. Ganas, desde luego, no les faltan.

Torrent y eMule, líderes del P2P

Ambos funcionan bien, o al menos suficientemente bien, y son descentralizados e inmunes a los ataques legales de las sociedades de derechos de autor.

El primero en aparecer fue eMule, o la mula, que a su vez era el sucesor del burro, o eDonkey 2000, que siendo software propietario acabó cerrando ante la amenaza de demandas. Su modelo es el de compartir bibliotecas de ficheros, como fue el de Napster en su día, y es el mejor entre los que siguieron la estela del sistema de Shawn Fanning. Los usuarios se conectan y comparten una lista de archivos. Cuando quieres bajarte uno, te añades a la cola de quien lo tenga y, cuando te toque el turno, te bajas o bien un fragmento o bien todo, si es pequeño. Es el que más ficheros distintos tiene, y dónde se pueden encontrar más rarezas. A cambio, requiere muchas veces armarse de paciencia pues las descargas pueden tardar mucho tiempo en realizarse.

En cambio, BitTorrent sigue un paradigma distinto. El elemento base no es la biblioteca de cada cliente sino cada fichero concreto y los usuarios que lo comparten o lo están descargando en ese momento. Funciona descargando de la web un pequeño fichero llamado torrent (o torrente, en versión castiza) que contiene datos sobre el fichero y sobre el servidor que sirve de tracker, es decir, tiene la información sobre quién se lo está bajando y de dónde lo podemos descargar. Este sistema es extremadamente rápido y eficiente para las descargas más populares, mucho más que eMule, pero reduce la cantidad de cosas que pueden encontrarse disponibles a través de él. Los mejores programas que usan este protocolo son µTorrent, pequeño y sólo para Windows, y Azareus, que es multiplataforma y más completo y pesado.

Una aplicación cuya base de usuarios está creciendo mucho últimamente es Lphant, que pese a ser comercial y estar plagada de anuncios, y en tiempos hasta de spyware, permite conectarse a ambas redes de forma sencilla y hasta compartir el mismo fichero tanto vía Torrent como eMule. Posiblemente sea la mejor opción para quien no desee romperse la cabeza escogiendo entre ambos sistemas y no quiere tener más que un programa para compartir ficheros.

Las empresas discográficas y las sociedades de gestión de derechos de autor, visto que no pueden cerrar estas redes, lo que están haciendo es atacar a las páginas web donde se pueden encontrar elinks (enlaces que inician directamente una descarga en eMule) y torrentes de música, películas y series. En España, la LSSI no está en principio de parte de la SGAE, aunque la nueva LISI sí lo estaría, en los casos en que esos sitios web tengan control directo sobre los contenidos a los que dan acceso. Es decir, un buscador no tendría riesgos, pero un directorio mantenido a mano, seguramente sí. No obstante, esto no hará más que poner las cosas difíciles a quienes comparten ficheros en la red, especialmente a quienes emplean BitTorrent para ello, pero no lo podrá impedir. Deberían empezar a pensar en adaptarse, o morir.

Microsoft ya no es lo que era

Se ha especializado en la creación de riqueza, tanto en sus ensayos como en su compañía, Y Combinator, dedicada a sufragarles a los hackers (en el buen sentido) los primeros gastos que conlleva la creación de una nueva empresa, antes de que tengan nada que pueda hacerles merecedores de otros tipos de financiación como el capital-riesgo. De su vivero de empresas han salido, por ejemplo, el sistema para localizar físicamente a tus amigos vía móvil Loopt o la web de noticias Reddit.

Su último artículo tiene el sugestivo título Microsoft está muerto. Luego lo lees y la cosa no es para tanto, pero claro, ya ha conseguido que le prestes atención, el muy. Explica que los jóvenes empresarios a los que apadrina no alcanzan a comprender como una empresa puede tener miedo de Microsoft. Y es que los nuevos microempresarios de informática están en la web, y en la web el gigante de Redmond no es gran cosa. El peligro hoy es Google, claro. Y la razón por la que Microsoft haya dejado de ser lo que era son las aplicaciones web y un ancho de banda que no deja de crecer, haciendo cada vez más innecesario el software clásico, de escritorio, para un creciente número de usos.

Evidentemente, sigue siendo la empresa de informática con más pasta. Y seguirán haciendo mucha, vendiendo Windows y Office, y quién sabe si Xbox. Pero ni siquiera sus aplicaciones web decentes, que las tienen, como Virtual Earth, consiguen abrirse demasiado hueco en los navegadores. Y sobre todo, se mueven también en la web con la lentitud de un dinosaurio, reaccionando tarde, y muchas veces mal, a las innovaciones que tienen lugar en ella. Así es difícil provocar pánico entre los emprendedores. De modo que el dinosaurio acaba siendo grande, rentable e irrelevante para el futuro.

Robert Scoble trabajó en Microsoft hasta el verano pasado promoviendo su tecnología por medio de los blogs corporativos de la empresa, pero también criticándola y alabando la de sus competidores cuando eran mejores, lo que le permitió conectar con el público entendido como la empresa más odiada por los informáticos jamás había conseguido. Ahora se ha pasado a Mac, que sin duda duele. Y critica que a su antiguo empleador se le llene la boca diciendo que están en Internet "para ganar", pero sus productos sean perdedores natos. Lo que nos lleva de nuevo las diferencias con Google y las nuevas empresas de la web. No anuncian intenciones grandilocuentes: presentan productos.

Todo lo cual no quiere decir, ni mucho menos, que Microsoft esté muerto ni que vaya a quebrar ni que deban ustedes vender las acciones que tengan. Vale, yo tampoco tengo ninguna. Pero si IBM aún sigue entre nosotros, Microsoft lo estará también, y puede que sobreviva al abuelete azul.