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Etiqueta: Innovaciones y nuevas tecnologías

Bloggers en la convención del PP

Parece que en la derecha política hay quien está con la oreja puesta y, en este evento naranja y pretendidamente yanqui, han decidido contar con gente afín pero independiente que da la batalla de las ideas en Internet. Publicitariamente, cuando menos, le han ganado esta mano al partido moderno por excelencia, el que paga a los jubilados el autobús para que vayan a los mitines.

La mesa de bloggers, mucho más entretenida y con más público que la de medios digitales, contó con un moderador de lujo como Esteban González Pons. Y es que el político valenciano lleva años suscitando las simpatías en Internet a izquierda y derecha, por su interés en el medio y su activismo a favor de varias campañas en la Red, desde aquella que hace años pedía a Telefónica una tarifa plana para la conexión. Pons demostró conocer de qué va la blogosfera, el regreso de la política a la conversación con los ciudadanos, el ágora griega. Ahora es cuestión de que convenza a más compañeros para que se unan al debate y que se convenza él de que no basta con tener un blog; la conversación consiste en comentar en los de los demás y leer y contestar lo que te dicen en el tuyo.

Se echó de menos una discusión más a fondo de la amenaza mayor que se cierne ahora mismo sobre los nuevos medios: la nueva ley de propiedad intelectual. Además de la enorme restricción a la que se somete el derecho de copia privada, sin una reducción del canon que lo acompañe, el texto que se está debatiendo restringe también el derecho de cita hasta el extremo de que sólo se permitirá con fines docentes o de investigación. Ya es conocido el efecto que tiene este tipo de restricciones: silenciar la crítica. La Iglesia de la Cienciología tiene como práctica habitual en Estados Unidos demandar por violación de derechos de autor a aquellos críticos que exponen sus textos para rebatirlos; también la revista "científica" Scientific American amenazó con una querella por la misma razón a Bjorn Lomborg, por contestar párrafo a párrafo las críticas que sobre su libro se publicaron en ese panfleto. Este cambio legislativo puede dañar de forma irremediable a esa conversación que tiene lugar en Internet, porque dificulta la referencia a las ideas ajenas para contestarlas.

Sin duda, el PP se ha anotado un tanto con la importancia dada a la blogosfera en su convención, pese a que la colocaran dentro de su area jóven y parezcan seguir considerando que Internet es algo reservado a Nuevas Generaciones, algo que no obstante es mucho mejor que ignorar la Red por completo. Quizá, la larga nomina de políticos que accedieron a una entrevista de los blogueros pro Rajoy sirva de ayuda para que vayan comprendiendo mejor qué es eso de la blogosfera. La convención parece que ha servido, además, para que surjan ideas interesantes en los debates, como el cheque escolar. Sin embargo, el discurso final de Rajoy representó para muchos un jarro de agua fría. En la blogosfera, en la conversación en Internet, no hay argumentos de autoridad, de modo que se discuten ideas y se presentan hechos y datos. Rajoy decidió ceder al gallardonismo, al arriolismo, y presentarse como un moderado sin alternativa en lugar de ofrecer una alternativa clara y contundente, basada en los principios liberales y en la idea de España que se presupone que el PP tiene clara. Rajoy no duraba en Internet así ni dos minutos.

La mula es una amenaza para la sociedad

El tráfico en esas redes no ha disminuido, y es que el sistema de esta red permite la conexión a toda una gama de servidores que son los que han recibido, con los brazos abiertos, al más de un millón de usuarios de Razorback y sus 170 millones de ficheros compartidos.

Algunos, de hecho, piensan que con estas llamadas al 092, la industria sólo está facilitando la adopción de mejores tecnologías entre quienes ejercen su legítimo derecho a la copia privada. Legítimo hasta que el Congreso, con la aquiesciencia de los amigos de los titiriteros dentro del PP, diga lo contrario. Las demandas a las redes centralizadas como Napster llevaron a los usuarios a emplear redes con múltiples servidores, como el mismo eDonkey o BitTorrent. Después lograron que los creadores de eDonkey cerraran las puertas, lo que llevó a sus usuarios a emplear el muy superior eMule, que además es software libre. Ahora, con el cierre del principal servidor de la red, es probable que muchos usuarios empiecen a emplear la red Kademlia, un nuevo protocolo de intercambio de ficheros incluido en eMule y que no requiere el uso de servidores.

Por tanto, quizá lo más significativo de la detención del responsable de Razorback y la incautación de sus servidores sea el comunicado de los peliculeros. Además de lo que uno podría esperarse, resulta sorprendente que se indique explícitamente que el detenido no controlaba los ficheros que los usuarios intercambiaban, algo que supongo utilizará su defensa, y que incluían "pornografía infantil, instrucciones para la fabricación de bombas y vídeos de entrenamiento de terroristas". Eso les lleva a concluir que Razorback "no sólo era un enorme índice para los usuarios que intercambian archivos ilegalmente; era una amenaza para la sociedad".

Internet es también, claro, una amenaza para la sociedad. Y es que en la red también se producen intercambios de ese tipo de material, de forma minoritaria, pero se producen, sin que nadie controle ese tráfico de información. Siguiendo la lógica de los peliculeros, habría por tanto que cerrarla, que es lo que sospecho persiguen en el fondo. Pero resulta notable que sean tan conscientes de que sus constantes llamados a proteger los derechos de autor no resultan ya nada eficaces y deban recurrir a estas excusas para que su cuesta abajo en el terreno de las relaciones públicas no aumente de pendiente. Quizá terminen concluyendo que es mejor para ellos emplear las redes P2P en lugar de luchar contra ellas, como ha hecho la industria del porno, que no deja de ser irónico que tengan más respeto por sus clientes que las discográficas.

Siempre Ganamos Algunos Euros

Ya no existe; fue cerrada por su autor tras una demanda de la sociedad dirigida por Teddy Bautista, aunque las malas lenguas aseguran que tanto uso de los juzgados para callar bocas supone una prueba irrefutable de que se ha convertido en la sucursal española de la Iglesia de la Cienciología. No hace falta mucho esfuerzo para imaginarse a Pedro Farré como auditor del nivel OT-III.

El club de OT no es el único cuya intolerancia a la crítica procura que se cierren sitios. La jihad de las caricaturas no podía dejar de lado Internet. Los ataques no se han limitado a sitios web daneses; los blogs norteamericanos de Michelle Malkin o Zombietime también han sido asaltados. La diferencia entre unos y otros es evidente, clara como la diferencia entre quienes queman embajadas y quienes mandan cartas a los periódicos; unos son civilizados y emplean los tribunales y las protestas pacíficas mientras los otros permanecen aún en la Edad Media, accediendo a los beneficios de un mundo globalizado sólo para poder comprar banderas danesas.

Por eso es completamente inadmisible el proyecto de unos crackers de atacar la web de la SGAE durante un festival musical. La SGAE tiene perfecto derecho a expresar su opinión en Internet, por más que haga todo lo que pueda por intentar negarle ese mismo derecho a los demás. Porque aunque le pueda acoger el derecho de recurrir a los tribunales, al igual que sucede con AXPE, resulta una costumbre irritante y bastante perniciosa en términos de relaciones públicas. En Internet, la crítica se responde con críticas a la crítica, no con demandas; algo similar debiera hacerse fuera, en el reino del CAC. Pero claro, qué otra cosa va a hacer un ente que se dedica a extorsionar a los que montan obras con discapacitados y que llama pendejos a los internautas que lo critican.

Es comprensible que, viendo el éxito que tienen los sindicatos los días de huelga empleando la violencia, haya quien quiera imitarlos en Internet. Pero por la magra satisfacción de ver caído, suponiendo que tengan éxito, el sitio web de la SGAE, lograrán dar hechos con los que éstos puedan basar sus críticas al colectivo de los internautas. Tampoco es que los necesiten; nos insultan por costumbre y por decreto. Pero ahora tendremos que darles la razón con respecto a una parte de nosotros.

Lo que podría ser FON

Además, permite desmentir una de tantas tonterías que circulan por los círculos que desean regular más aún el mercado de las telecomunicaciones, fomentados generalmente por una visión de la economía estática, estrecha y que deja fuera de la vista la enorme capacidad de la innovación y creatividad empresarial.

FON, el proyecto de Martín Varsavsky, consiste primero en fomentar que los usuarios compartamos el excedente de nuestras conexiones WiFi con los demás "foneros", de modo que podamos enchufarnos a Internet a través de las redes inalámbricas de los demás cuando estemos con nuestro portátil por ahí. La idea es que más adelante haya microproveedores de acceso inalámbrico que cobren por él y usuarios que no compartan conexión alguna pero que paguen por acceder a través de FON. Es una idea que emplea "el poder de muchos" para permitir un acceso más barato y ubicuo a Internet.

Sin embargo, quizá la importancia de FON radica más en esos próximos pasos que piensa acometer. El mayor problema de la privatización y liberalización de las telecomunicaciones es la herencia de un monopolio que, si bien en las redes de alta capacidad que unen y conectan las centralitas hay mucho espacio para varios proveedores, en el bucle local –la línea que va de la centralita al hogar– resulta mucho más costoso y casi siempre inabordable plantear batalla. Economistas, activistas y pensadores de todo tipo como Roxanne Googin, Lawrence Lessig o Vinton Cerf, basándose en esa visión estática de la economía y la tecnología, han planteado este hecho como una situación inamovible que debería llevar a mayor regulación e incluso, a la nacionalización de las redes o parte de ellas.

George Gilder ya denunció en una comparecencia en el Senado que dicha visión significa trasladar toda la innovación en los bordes de las redes, estatificando cualquier desarrollo de las redes mismas, desarrollo que se produce todos los días. Regulaciones parecidas han llevado a Estados Unidos a estar muy por detrás de la calidad y velocidad de las redes de, por ejemplo, Corea del Sur. No digamos ya España. Una malla de puntos WiFi con un software que permita automáticamente descubrir nuevos nodos y conectarse con ellos es, como indica Eric S. Raymond, una solución al problema del bucle local innovadora, de abajo a arriba, barata para empresas y usuarios y, desde luego, perfectamente liberal y respetuosa con la propiedad.

Grandes en Internet como Google, eBay y Skype han crecido innovando en esos bordes de la red de telecomunicaciones. Es hora de que empiecen a revolucionar la red en sí.

Quaero subventiones

No es de extrañar que su objetivo sea simplemente imitar a otros, modelos exitosos que los contribuyentes franceses emplean gratuitamente, viéndose obligados ahora a pagar para calmar el orgullo herido de la grandeur de Chirac.

El presidente francés se duele que en los pérfidos buscadores yanquis, los contenidos de los países europeos no están valorados como merecen. El problema, sin embargo, es que esos contenidos están valorados en su justa medida. Si Internet es un invento norteamericano, la web nació en Suiza; sin embargo, es cierto que la información que devuelven los buscadores está principalmente en inglés y está alojada en Estados Unidos. Pero eso sucede porque la información que está en la web se escribe en ese idioma y está alojada en los servidores con mejor relación calidad/precio. Google, Yahoo, Ask o MSN simplemente intentan hacer lo mejor posible su trabajo, que es devolver los resultados más pertinentes para el usuario. Chirac parece querer promover un buscador que ofrezca los resultados que a él le parecen más adecuados.

El único detalle técnico del que nos hemos enterado es que han pedido a un buscador francés –ya existente y funcional desde el 2004– que les aporte su base de datos de páginas indexadas y la doble de aquí a un mes. Imagino que los creadores de Exalead estarán frotándose las manos ante la publicidad y el dinero caído del cielo o, para ser más exactos, de un montón de franceses que preferirían gastárselo ellos mismos y seguir empleando Google o incluso Voila, un popular portal francés que ya existía antes de que los políticos decidieran que hacía falta uno. Y es que, aunque no sean tan populares, existen muchos buscadores europeos que emplean o han empleado tecnología propia como los alemanes Fireball y Seekport o el noruego AllTheWeb.

Las empresas involucradas en el desarrollo de Quaero (busco, en latín; reconozco que el nombre sí me gusta) son Thomson, France Telecom y Deutsche Telecom. No son precisamente startups, como fueron Google o Yahoo cuando empezaron en este negocio. Y es que, en general, como señala Paul Graham, las nuevas tecnologías suelen surgir de empresas pequeñas, de pocos empleados muy motivados y técnicamente excelentes. Hay ciertamente varios campos en los que se puede superar a los grandes de Internet, como la búsqueda de contenidos multimedia. Pero resulta difícil de creer que estos mastodontes vayan a innovar lo más mínimo. Simplemente, han buscado subvenciones y las han conseguido. Ese es el modelo empresarial básico de nuestra Europa y su “economía social de mercado”. Así nos va.

Marcas, reputación y fraude

La propiedad sobre bienes intangibles está en conflicto con la propiedad sobre bienes tangibles. Detentar un derecho de propiedad sobre una idea (propiedad intelectual) supone tener derecho a impedir por la fuerza que otros puedan reproducir esa misma idea en un bien tangible de su propiedad, de modo que se está limitando el uso que los individuos pueden hacer de los bienes tangibles legítimamente suyos. El autor que posee un copyright sobre una canción puede impedir por la fuerza que alguien que la haya escuchado por la radio la reproduzca luego en su local sirviéndose de su voz y de sus instrumentos. El copyright limita así el uso que este individuo puede hacer de sus propiedades tangibles, su local, sus instrumentos y su propia voz.

Si consideramos, de este modo, que las ideas no son susceptibles de apropiación por contravenir el derecho de propiedad tradicional sobre objetos materiales, ¿qué sucede con las marcas comerciales? ¿En una sociedad libre sería legítimo que una empresa copiara la marca de otra para aprovecharse de su reputación? ¿Los autores desconocidos podrían firmar sus obras con nombres de autores famosos? Si el hecho de que me llame “Albert” no priva a otros de llamarse igualmente “Albert”, ¿por qué la compañía Coca-cola tiene que ostentar un monopolio legal sobre su propia marca?

Un escritor anónimo no puede firmar con el nombre de Michael Crichton su novela porque ello constituiría un fraude, no porque Michael Crichton tenga un derecho de propiedad sobre su propio nombre. El consumidor, cuando compra dicha novela, traspasa la propiedad de una determinada cantidad de dinero a condición de que esa novela esté escrita por Michael Crichton. Pero en tanto la novela no haya sido escrita por Michael Crichton la condición para la transferencia del título de propiedad no se cumple y el vendedor está en posesión ilegítima de ese pago. Lo mismo sucede con las marcas comerciales. Imaginemos que una recién creada empresa de yogures se hace llamar Danone y utiliza su mismo logo arguyendo que la Danone original no tiene ningún derecho de propiedad sobre ese nombre. De esta manera se lucraría aprovechándose de la reputación que Danone ha acumulado durante décadas. Pero el consumidor que compra un yogur de la nueva Danone cree estar comprando yogures de la Danone original, luego está siendo víctima de un fraude. El consumidor traspasa su dinero a condición de obtener un yogur de la empresa Danone original, y puesto que la condición no se cumple los consumidores no han consentido en transferir su dinero.

En un contrato los condicionantes implícitos juegan un papel fundamental. Cuando compramos un yogur no explicitamos todos los condicionantes de la transferencia, algunos simplemente están asumidos por las partes. Cuando compramos un coche no hace falta explicitar que lo queremos con motor, las partes obviamente entienden que el motor va incluido cuando se demanda un coche. Si pedimos una manzana y nos dan una manzana podrida el vendedor no puede decir “pero oiga, usted me ha pedido una manzana, no ha especificado que no tenga que estar podrida”. Asimismo, cuando compramos el yogur de la marca Danone no estamos pidiendo sólo un yogur que lleve impreso las letras Danone, sino un yogur que no sea venenoso, que no esté caducado etc… y un yogur que sea de la marca Danone original, a la cual asociamos determinadas cualidades. La gente compra el yogur de la nueva Danone por lo que asocia a la Danone original, es decir, asumiendo que es la Danone original con todo lo que esa marca conlleva. Por tanto, de la misma manera que alegaremos fraude si nos venden un coche sin motor o una manzana podrida, alegaremos fraude si una empresa copiara una marca para vendernos productos aparentando ser la empresa original.

¿Y si una empresa copia una marca sin hacerse pasar por la empresa original? ¿Es ilegítimo vender relojes Rolex falsos a precios irrisorios si se explicita que son falsos? Si el consumidor sabe que la empresa con una marca copiada no es la original, si el consumidor sabe que el Rolex falso es, en efecto, falso, no tiene lugar fraude alguno. Nadie se está aprovechando de la reputación de la empresa Rolex para engañar a los consumidores vendiendo Rolex falsos por cuatro centavos, porque los consumidores ya saben que son falsos. Nadie que quiera un Rolex original está comprando un Rolex falso, luego nadie está siendo aquí defraudado.

Copiar marcas para engañar a los consumidores es ilegítimo no porque las empresas tengan un derecho exclusivo sobre su marca particular, sino porque supone un fraude al consumidor.

Agencia Española del Canon por Nada

Para Lozano, que las entidades crediticias ofrezcan cacerolas, baterías de cocina o lo que sea que gratifique al cliente por la contratación o aportación a los planes de pensiones es directamente aberrante “porque no encajan en la filosofía del producto”. Como solución quiere “estudiar qué tipo de promociones pueden encajar con estos productos y cuales no” según su criterio partidista. Sólo él, como planificador central en lugar de multitud de clientes y empresas, decidirá cómo han de ser los planes de pensiones. Efectivamente, el señor Lozano es otro dictador de la producción.

Pensemos en el coche de motor frente al de caballos, el estilo de escritura periodístico contra el de la prosa “erudita”, e incluso el ordenador contra la máquina de escribir. Algunos tildaban estas innovaciones de tonterías, otros de prostituir su digno origen, otros decían que sólo los usaban las personas incultas… La pregunta que nos hemos de hacer a esto es, ¿y? ¿Qué problema hay si uno escoge lo que quiere sin coacción? Es más, si lo paga, es por que quiere.

Lozano no es nadie para eliminar nuestra libertad de elección ni la libertad de las empresas diciéndoles qué ofrecer y qué no. Porque no todas ofrecen regalos, algunas usan la estrategia “anti regalos” para vender sus propios planes. Esa es la ventaja del libre mercado: diversidad; y es que a más libertad económica y financiera mayor innovación y pluralidad.

Uno de los argumentos del señor Lozano para aplicar su política de coerción es que los regalos encarecen el producto porque nada es gratis. Pero también lo encarecen el salario de los trabajadores, el inmovilizado, los impuestos que paga la empresa, las absurdas leyes a las que se ha de acoger ésta quiera o no… Y es que el único peligro para el futuro del cliente y empresa sólo son los costes coactivos que dictan el estado y órganos reguladores, no los costes nacidos de la libertad y voluntariedad, porque es gracias a estos últimos que se puede ofrecer el producto que demanda el cliente. ¿Cree que si la empresa paga más impuestos o estuviese más regulada haría mejores productos? La planificación central nunca ha dado sanos resultados.

El concepto de “gratuidad” me ha recordado el artículo 27.4 de la Constitución española: “la enseñanza básica es obligatoria y gratuita”. ¿Es que miente la constitución? Sí. De hecho, según Magisterio Español, cada alumno cuesta 3.700 euros a los españoles. La diferencia entre la gratuidad del artículo constitucional y los regalos de los planes es el mismo que hay entre la coacción y la voluntariedad. A la educación pública contribuimos todos queramos o no a punta de pistola, porque si no pagamos, el estado tomará represalias contra nosotros ya sea usted soltero, pareja sin hijos, o lleve a sus descendentes a escuelas privadas (y es que privatizarla, sólo nos aportaría ventajas). Pero abrir o hacer aportaciones a un plan de pensiones es un acto voluntario y libre donde nadie se ve obligado a nada. La entidad que mejor se adapte al cliente, ya sea con cacerolas, sorteos o televisores es la que tendrá el mayor beneficio sin coaccionar a nadie.

Un técnico nos puede aconsejar, pero jamás ha de tener la capacidad de escoger por nosotros, porque sino, habremos creado una injusticia contra los trabajadores, directivos y accionistas de una empresa y contra los clientes de ésta. Y además, habremos mutilado la libertad y la tendencia del mercado; y el mercado es usted, porque es el cliente quien le dice a la empresa por donde ha de ir y por donde no, aquella empresa que no sabe escuchar a su cliente pierde el plebiscito de éste pagándolo con pérdidas.

Cuando alguien le diga de regular el mercado por razones técnicas o de bien común, no lo hace para su bienestar, sino para imponerle su moral frente a la suya, y a eso jamás se le puede llamar bienestar ni prosperidad, sino la tiranía de las buenas intenciones, que en resumen, no es más que tiranía.

PP, siervo de titiriteros

Un buen ejemplo lo tenemos en la batalla que Esperanza Aguirre está librando contra Montilla en la emisión en abierto del segundo canal público madrileño. Como liberal que es, Espe sabe bien que lo mejor que podría hacer para todos, tanto con ese canal como con Telemadrid, es cerrarlo y dejar de gastar el dinero de los contribuyentes en juguetes para políticos y sindicatos. Sin embargo, el ruido que está generando la polémica le vendrá bien electoralmente, puesto que el victimismo justificado frente al gobierno de Zapatero parece funcionar.

En otras ocasiones, en cambio, hay políticos pelín cazurros que apoyan medidas que ni sirven a sus intereses ni al bien común. Eso ha sucedido con la presentación, por parte del PP, de veinte enmiendas a esa ley de propiedad intelectual con la que el PSOE ha querido agradecer a los titiriteros los servicios del noalaguerra y el PP-facha. Esta ley, entre otras cosas, eliminaba la posibilidad de hacer copias privadas sin límite, para poner un máximo de tres. Una enmienda popular pretende eliminar incluso esa posibilidad. ¿Me quiere explicar entonces la insigne portavoz de Cultura del Partido Popular, Beatriz Rodríguez-Salmones, como pretende entonces “facilitar a los ciudadanos el acceso a la cultura”? ¿Acaso los populares están intentando competir a ver si logran tener una responsable cultural con menos cerebro aún que la ministra CCCP?

Los votantes del PP –como los del PSOE– somos principalmente consumidores de cultura, sea comprada o copiada. Esta ley, objetivamente, nos mete el dedo en el ojo a la mayoría de los españoles, incluyendo a sus votantes. En cambio, los fabricantes de productos culturales, que no han hecho más que intentar perjudicar al PP y favorecer a los partidos de izquierdas, reciben un regalo en forma de una ley que piensan que les permitirá mantener su obsoleto modelo de negocio unos añitos más. Los peperos son quizá tan idiotas que creen que así comprarán una tregua. Lamento desengañarlos; Ramoncín ciertamente brindará por esto con champán –perdón, quise decir cava catalán–. Pero luego irá a la tele más cercana a argumentar las razones por las que el PP es una camarilla de fascistas de tomo y lomo, con Almodóvar y Aranda de palmeros.

La base social de la derecha exige unos gobernantes que aparten a estos antifranquistas retrospectivos, autores de bodrios infumables y subvencionados, de la teta del estado. Con esta lamentable actuación, el PP permitirá al PSOE o bien aceptar la enmienda y quedar bien con todo el mundo porque habrá hecho un esfuerzo de consenso, o bien rechazarla para pasar por un defensor del consumidor pese a haber elaborado una ley a la medida de bautistas y cacosenantes. Además, nos hace temer que un futuro gobierno de Rajoy otorgue aún más dinero para rodar nuevos episodios de ese éxito clamoroso de crítica y público llamado “Hay motivo”. Y es que así es difícil sacar motivos para votar al PP. ¡Malditos maricomplejines!

Nos libramos de la ONU

Mientras democracias y tiranías debatían si el futuro de la red de redes debía estar en manos de una de las primeras o en las de las segundas, en la calle un periodista de Libération recibía una paliza mientras un equipo de la televisión pública belga era atacado, según su relato, por policías de paisano. Y es que el futuro de la red de redes estaba siendo debatido en uno de los países que con más éxito logra bloquear el acceso de sus ciudadanos a fuentes de información contrarias al poder, según denunció Reporteros Sin Fronteras, lo que supone otra de tantas metáforas que describen esa ONU donde Libia puede presidir la comisión de derechos humanos o Irak la de desarme.

Tan sólo hay un elemento de Internet centralizado y, por tanto, expuesto al control político directo: la gestión de las direcciones o dominios, el “mapa” de las direcciones IP y su conexión con los nombres de dominio como libertaddigital.com. Regímenes liberticidas lo ambicionan porque, en su poder, podrían hacer “desconectar” de la red los nombres de aquellos que les incomodaran. Desde que Al Gore inventó Internet (risas enlatadas, por favor), el mundo ha tenido acceso al medio más libre que haya existido jamás y ha favorecido la aparición de un periodismo disperso que gusta menos a quienes menos disperso tienen el poder. Una gestión del sistema de dominios a cargo de la ONU, como se proponía en esta cumbre, hubiera llevado a aquellos países que más interés tienen en censurar, a poner el máximo interés para estar bien representados en la comisión de gobierno que se pudiera establecer. El siguiente paso sería encontrar buenas excusas, como el interés de la diversidad cultural o la alianza de civilizaciones digital, para empezar a meter mano al sistema.

La buena noticia de que Estados Unidos ha mantenido el control del sistema llevará, tarde o temprano, a la división del sistema de dominios. Actualmente existen poco más de una docena de servidores raíz que mantienen esa conexión entre números IP y nombres de dominio. Es harto probable que alguno de los países que más interés tienen en intentar domeñar la red, posiblemente China, monte su propio servidor raíz y obligue a todos los proveedores de acceso a Internet chinos a emplearlo. Se crearán así varios sistemas de nombres alternativos, aunque las diferencias entre ellos se limitarán, seguramente, a la supresión en las listas de nombres de aquellos sitios web que más aboguen por la libertad. En los países más libres, el sistema seguirá funcionando como hasta ahora.

La cumbre tunecina ha concluido con una declaración vacua y rimbombante que clama por la “solidaridad digital”, o algo parecido, cuyos contenidos a favor de la libertad de expresión incumple incluso el país donde se ha firmado y proclamado. Eso es la ONU, quien la conoció lo sabe.

Liberación chapucera

Dado el poco interés que despertaba dicho dominio, puedo respirar con alivio, aunque unos días después de lo previsto, al haber logrado adquirirlo. No quiero ni pensar lo mal que lo deben haber pasado (y lo que te rondaré, morena) aquellos que se juegan algo más importante con el registro de dominios .es.

Carlos Blanco, blogger y empresario del gremio internetero, ha realizado un excelente seguimiento del proceso, al que ha tenido el acierto de bautizar como “Chapuzas.es”. Los fallos comenzaron el mismo día 8 por la mañana, cuando el sistema de registro se veía obligado a cerrar debido a la avalancha de solicitudes. Todos sabíamos que el número iba a ser alto, y se sabe que Red.es, la empresa pública encargada, había preguntado a distintas empresas el número de dominios que iban a solicitar para sus clientes. Se había escalonado el proceso, de modo que el primer día sólo se aceptaron registros de dominios cuyo nombre empezara por un número o las letras a o b, para ir ampliando durante los días siguientes. Cualquier empresa decente lo hubiera gestionado mejor pero, ay, eso de ceder el control a una empresa era excesiva libertad para el Gobierno.

Sin embargo, el problema más grave consiste en que, pese a estar restringido el registro a empresas y personas españoles o residentes en España, se dan numerosos casos de registro por parte de extranjeros. El conocido blog Microsiervos ha visto su dominio .es reservado por una persona física residente en Hong Kong cuyo nombre es “Net City Limited” (curioso nombre, pardiez). Es especialmente significativo el caso de numerosos dominios de 3 letras registrados por una empresa llamada EuroDNS a nombre de clientes extranjeros.

Como ejemplo paradigmático de la torpeza con que se ha manejado todo, tenemos el delicado asunto de los dominios de tercer nivel. El sistema de dominios se lee al revés. Así, los dominios de primer nivel son los últimos que aparecen al leer: .com, .org, .es, etcétera. Si adquieres un dominio de segundo nivel, como por ejemplo libertaddigital.com, tienes libertad para añadir los dominios de tercer nivel que quieras para emplearlos de la manera que gustes. A estos se les suele denominar subdominios. Por ejemplo, los suplementos de Libertad Digital ocupan subdominios como revista.libertaddigital.com.

En España, aparte de poder registrar dominios de segundo nivel, existen algunos de tercer nivel que también se pueden adquirir con sufijos como .com.es, .gob.es o .nom.es. Bueno, pues los responsables de la entidad empresarial pública Red.es permitieron que un malagueño registrara el gob.es y un estadounidense el nom.es, lo que dejó sin funcionar los 5.000 dominios que ya estaban registrados bajo esos sufijos, puesto que ahora era potestad de estos nuevos propietarios asignar esos dominios de tercer nivel como subdominios propios. La Asociación de Internautas tuvo que avisar a Red.es de la chapuza, publicada por uno de sus asociados, Javier Casares, y detectada por el propietario de la web Emoticonos.

Muchos dominios que han recibido varias peticiones están pendientes de revisión por parte de Red.es; habrá que mirar con atención los criterios que siguen. Lo que sí es seguro es que el gobierno declarará un gran éxito el elevado número de dominios registrados –con razón– pero olvidará mencionar la enorme frustración que ha provocado el proceso entre las empresas y los internautas españoles.