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Etiqueta: Innovaciones y nuevas tecnologías

Marc Vidal: “La cultura del subsidio decapita la economía”

Marc Vidal es un emprendedor y un prestigioso consultor en el ámbito de la innovación. Considerado un inversor de referencia en el ámbito tecnológico, también ha explorado con éxito el camino de la docencia, ya que ha dirigido cursos de postgrado en la Universidad de Barcelona y actualmente forma parte del claustro de diferentes escuelas de negocio europeas y latinoamericanas.

Vidal fue miembro del grupo de Investigación en Nueva Economía de la Universidad Politécnica de Madrid. Desde su reconocido blog alertó de los peligros de la crisis varios años antes de que se produjera. Residente en Dublin, ha publicado varios libros, entre los que destacan Contra la cultura del subsidio y Una hormiga en París.

– Pregunta: Los jóvenes españoles son los europeos que más se plantean ser funcionarios. Hablamos de un 32% frente al 17% italiano, el 13% griego, el 11% luso… ¿No es descorazonador que haya tantaquerencia por el empleo público?

Respuesta: Tiene que ver con un modelo económico, un aspecto cultural y una administración que poco o nada hace por cambiar esto. No solo es doloroso, es que es una oportunidad perdida. Los funcionarios son necesarios y no olvidemos que funcionarios hay de muchos tipos y en muchos de ellos es pura vocación. El problema viene cuando analizas los motivos de que, no habiendo tanta ‘vocación’, sí haya ‘devoción’.

En términos económicos la seguridad que garantiza el empleo público vende muy bien. No requiere jugarte tu patrimonio, no tienes que lidiar con la falta de perspectivas en tu jubilación como le pasa a un autónomo por ejemplo. En lo cultural el trasvase hacia lo que supone ser emprendedor es muy complicado.

Emprender es lo contrario a la seguridad pública. Un emprendedor siempre está en crisis y el fracaso es un elemento consustancial con la propia actividad emprendedora. Culturalmente, como te decía, es un estigma, un motivo para que las cosas se pongan muy jodidas a partir de ahí y para siempre…

– Quizá no hemos sabido explicar lo que significa convertirse en empresario. 

El agente de cambio más importante que tiene una sociedad es su tejido emprendedor. En el año 2008, parte de la economía estadounidense se desmoronaba pero, al mismo tiempo, nacían 250.000 empresas de base tecnológica, muchas con apenas dos o tres fundadores.

Ante la caída, decidieron ponerse en marcha con un criterio: cambio. ¿Aquí que hemos cambiado? ¿Cuál es la hoja de ruta? ¿De que va todo esto? ¿Por qué los que dirigen este barco se alegran cada vez que aumenta la cifra bruta de nuevas hipotecas? ¿En que planeta viven?

– Muchas de esas nuevas empresas que nacen en el ámbito tecnológico se enmarcan en ese sector de la nueva economía que choca con las regulaciones vigentes, pensadas para esquemas que poco a poco se van agotando. ¿Está España reaccionado de forma inteligente o se equivocan nuestros reguladores?

Por desgracia hay gobiernos que no saben medir los tiempos o los tiempos los han medido a ellos. La mayoría de estos tipos que dicen ir a sus ministerios a mejorar la sociedad y a ayudar a "sacarnos de la crisis" no tienen la más mínima idea de a lo que se enfrentan, ni falta que les hace.

Siguen considerando que para medir el emprendimiento basta con medir el número bruto de empresas o personas que trabajan por cuenta propia. En esa definición falta el baremo más importante, el que realmente define el verdadero valor emprendedor, que es el de la innovación. He ahí el aspecto que una sociedad debe acelerar para poder ir de cabeza hacia la tecnificación y la tecnología.

La visión distorsionada que tenemos de "por donde hay que recuperar la economía" se debe a que mayoritariamente la sociedad ve el mundo por el prisma de la prensa tradicional que a su vez transcribe los mensajes oficiales e interesados que a su vez componen con una absoluta indiferencia hacia la realidad que les rodea de lejos.

Una visión que habla de "recuperación" de no sabemos qué, de volver al crecimiento y creación de empleo de manera táctica y no estratégica y de un mundo de colores pastel que no te puedes creer si has viajado un poco. Esto no va de inventarse un titular y esperar a ver que pasa.

Esto no va de esperar y que por ciencia infusa se "arregle" todo pues no hay nada que arreglar. Esto no va de generar empleo inmediato porque no se va a crear. Esto va de diseñar, estimular y generar un mundo nuevo vinculado a la tecnología, la economía digitalizada y digital, al conocimiento y al valor añadido de aquello que ya tenemos en marcha como el turismo y otros.

Por eso hay que decirle no a quienes quieren ponerle trabas a lo que ya influye, de un modo absoluto, la vida de muchas personas. Negar que una plataforma social es un vínculo entre usuarios y empresas y que de ello ya no puedes abstraerte es girar la cara a la realidad.

España está a punto de perder una oportunidad histórica. Un tren que pasa pocas veces, una opción de enrolarse en el cambio de época que vive la humanidad y de la que hablo en casi todas mis conferencias. Los retos históricos se pierden por desinterés, por ineficiencia o por voluntad. Se puede perder el tren por no ser capaz de correr hacia el andén si ves que se está escapando, porque no encuentras el andén o por que, viendo el andén y el tren parado, decides ir al bar.

¿Cuál es el caso que nos ocupa? Tengo la impresión que es una mezcla según el momento, tengo la idea, y la he perseguido todos los días, de que o por inútiles, vagos o mal intencionados mi futuro no puede estar en manos de nadie, solo puede estar bajo mi influencia. Les llamamos líderes vete tú a saber por qué, pues su lejanía de lo que sucede es de tal calibre que probablemente cuando todo esto se los lleve por delante pasarán años hasta que se den cuenta.

– En España cala poco a poco la tesis de la recuperación pero ¿qué impresión tienen los inversores extranjeros con los que Vd. toca el tema?

Va por barrios. Vivo en Irlanda y me paso la mitad del año viajando por el mundo. En algunos países se sostiene la idea de que la recuperación de nuestro país es poco más que un eslogan, manido y repetitivo, suelen ser lugares donde, a pesar de crecer menos que lo necesario, lo hacen sustentados en un cambio de modelo de crecimiento vinculado a nuevos escenarios económicos de vanguardia.

Otros, los que nos incluyen en el tren de los "recuperados" ya van pensando en comprar pisos pues se espera la inflación del precio de la vivienda. ¿Te suena? ¿Tiene valor eso? Y es que la inversión foránea va dónde es factible ganar dinero lo antes posible. De momento eso parece factible, otra cosa será en base a que…

– Entonces, ¿en qué punto estamos?

No saldremos de la crisis simplemente afirmándolo. Nosotros mismos debemos ser capaces de trabajar para cambiar nuestro futuro. La historia de la humanidad es la historia de la evolución y de la modernidad, y esta modernidad conlleva momentos críticos como el actual donde quienes deben liderar los procesos, marcar con luces largas el futuro de todos, tienen la obligación de construir en base a la competitividad, eficiencia y construcción de una sociedad más equilibrada y justa. Pero eso no parece ser lo que está pasando.

¿Cómo piensan los que están, los que quieren estar y los que, parece, pueden estar, estructurar un país como España en un entorno económico robotizado, automático y con mucho menos empleo? ¿Cómo piensan balancear la pérdida del valor humano en cuestiones laborales, el incremento de máquinas al servicio de la eficiencia y la retirada genérica de intermediarios en todo lo que una plataforma digital puede sustituirlos? ¿Cómo han pensado mejorar mi vida, la de mi hijo, la del tuyo, la de todos cuando ese mundo, inminente, se despliegue?

Probablemente ellos no deban ser quienes deban liderar esto, porque son los responsables, en gran medida, de habernos llevado a un pozo mucho más profundo de lo que probablemente nos correspondía. Lo que debería de preocuparnos es que seguimos centrados en el corto plazo, en la táctica. Este planteamiento es muy pobre y que nos dejará al margen de muchas de las revoluciones (socioeconómicas y tecnológicas) que se están produciendo en el mundo.

– ¿Qué aspectos son fundamentales para tener éxito como empresario?

No debe haber una receta segura. Haciendo lo mismo me han salido cosas bien y otras mal. Con modificaciones casi imperceptibles un fracaso inminente se trastornó en éxito y viceversa. Creo que la clave está en la preparación, en las hostias que te da la vida y en administrar bien tu capacidad de liderazgo. Creo que tener espíritu de sacrificio, pasión por tu trabajo, predilección por lo imprevisto sobre lo previsible y vivir intensamente el valor de aprender, de innovar constantemente.

Según la OCDE, el 44% de los españoles entre 25 y 30 años que tienen ocupación, están trabajando en algo que requiere menos habilidades de las que tienen. Los jóvenes españoles no van al trabajo pendientes de vivir retos, sueños y expectativas de crecer emocional y profesionalmente. Muchos van pensando que allí no va a pasar nada excitante, que lo importante es que pase el tiempo.

– El modelo educativo no ayuda…

La educación es pura instrucción, no hay debate, pensamiento o crítica. Nadie enseña a nuestros hijos el valor del fracaso, a perseguir sueños a pesar de no ser "rentables", a emprender como valor de libertad y no como factor de enriquecimiento.

No les enseñan a entender que un negocio es mucho más que una oficina, una fábrica, un campo de cultivo, un comercio o un escenario de venta, nadie les indica que también son espacios de conclusión, de rescate espiritual y de relación humana, de cooperación, de suma intelectual, de talento y de prosperidad.

Cambiar todo eso, educacionalmente hablando, podría también influir en lo que se puede considerar, al final, un empresario de éxito, pues ‘éxito’ es mucho más que ganar dinero, es reconocerte ante tu obra, tu sueño. A veces repercute en mil millones y otras simplemente en subir la persiana de tu taller, pero siempre, con la sensación de que son tus mil millones o es tu taller.

– ¿Cuáles son las preguntas que debemos responder antes de dar ese paso?

¿Cómo vas de espíritu de sacrificio? ¿Sabes que no sabes nada? ¿Miedo a fracasar? ¿Demasiado mayor para esto? ¿Tu proyecto es tu sueño? Si no dudas en ninguna de ellas, si no hay grises, mejor.

– Los españoles tienen una imagen mucho más negativa de la economía de mercado que otros europeos. ¿Qué aspectos del capitalismo defendería Vd. ante quienes abogan por otras recetas?

Yo del capitalismo, así, sin anestesia, le reconozco el valor de la innovación necesaria. Que es incómodo. Más de lo que se piensa. Un capitalista conceptualmente desea la libertad por encima de todo. No le gustan las regulaciones.

Por ejemplo en el caso del término emprendedor es muy evidente lo que quiero decir. A la pregunta ¿qué es un emprendedor? sólo tendremos dos posibles respuestas o puntos de vista. El primero es el más popular y asegura que los empresarios son personas que dirigen sus propias empresas. La segunda opinión, la que defiende Joseph Schumpeter. asegura que los empresarios son los innovadores de la economía y de la sociedad. Asegura que las personas tienen ideas, que quienes las convierten en empresas aportan valor social que se traduce en bienestar tarde o temprano. Ha pasado antes y seguirá pasando.

Para mi el capitalismo se rige por el valor de la empresa privada y para mí, la empresa privada es el estímulo de los cambios, que desde la cultura, la investigación y la política se pueden ir concibiendo. Si un país no es capaz de generar el escenario idóneo para crear empresas no tan solo perderá masa laboral, ciudadana, cohesión y otros factores que desestabilizan a una sociedad, sino que se alejará del talento, de la innovación, del progreso tecnológico y, por derivación siniestra, del bienestar y modernidad socioeconómica requerida.

Tengo la sensación que los empresarios o emprendedores que alteramos y desorganizamos continuamente la manera de hacer las cosas jugamos nuestro papel. Somos incómodos para los que eso les supone un colapso mental.

– Ha escrito un libro contra la "cultura del subsidio", ¿qué efectos tiene en la economía de un país?

Lo decapita. El subsidio es necesario como elemento en una sociedad de vanguardia. La subvención también, estimula y tiene un objetivo, pero la cultura del subsidio es algo tóxico. Adormece y acomoda y sobre todo crea una masa social acrítica y dependiente. Así es. Se estimula una sociedad de valores en crisis donde, por lo tanto, el miedo al fracaso tiene su sentido, puesto que el nivel de tolerancia hacia este hecho es cero por ejemplo.

Si te digo que ‘papá estado’ se encarga de todo, que tras todos tus problemas te daré lo justo para que aguantes, sobrevivas, consideres que soy tu providencia, que poco harás contra mí. Se fabrican ciudadanos narcotizados cuyo miedo al fracaso es supino.

Por ejemplo, a los jóvenes, les ayudamos a conseguirlo todo y a evitar que se enfrenten al error. Muchos de esos chicos y chicas que analizan su futuro inmediato es normal que dejen de pensar en ‘emprender’ pues es más sencillo no confrontarse con ese miedo que te comento. Vivimos en la sociedad del "no lo intentes si no vas a lograrlo".

El subsidio lo estimula, por eso creo que la ‘cultura del subsidio’ narcotiza y es contraria a lo que necesita el punto exacto de la historia que hemos tenido la suerte de vivir.

AEDE, parásitos frustrados

Debió ser un mandamiento. El artículo 5º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, suscrita por todos los Estados miembros de la ONU, lo afirma tajantemente: "Nadie será sometido a tortura o a tratamientos o castigos crueles, inhumanos o degradantes". Punto.

Todo esto, claro, lo escribo a propósito de las acusaciones contra la CIA por el uso de torturas para lograr información capaz de desvelar las conspiraciones y planes de los terroristas.

Estados Unidos había sido sorprendido por las terribles acciones de los islamistas radicales de Al Qaeda que habían dejado cerca de tres mil cadáveres en las calles de New York y Washington. George W. Bush y los servicios de inteligencia norteamericanos querían averiguar quiénes era sus enemigos, qué planes tenían y cuándo pensaban golpear nuevamente. En Washington estaban, a un tiempo, asustados y deseosos de venganza. De alguna manera, ésa también era la ansiosa actitud del conjunto de la sociedad.

La tarea resultaba dificilísima. Esta vez los enemigos eran árabes de una docena de orígenes diferentes –con predomino saudí, egipcio y yemenita–, afganos, iraníes, chechenos y otros adversarios aún más exóticos desde la perspectiva norteamericana. Todos estaban unidos por el islam y por el odio a USA y a Israel, pero se trata de un monstruo con mil cabezas.

Aparentemente, el modo más directo de comenzar a desenredar la madeja era obtener información de los prisioneros, y por eso los torturaron. Pero, primero, ¿existía total certeza de la culpabilidad de todos los prisioneros? Y, segundo, si no los sometían a un tercer grado, ¿cómo se lograba esa colaboración? Ni siquiera resultaba útil amenazarlos con la ejecución ordenada por los tribunales, porque el martirologio era un objetivo personal de todos ellos. Era la puerta de entrada al paraíso. Es muy difícil enfrentarse a un enemigo deseoso de morir.

La investigación era muy confusa. Todo conducía a la perplejidad: las lenguas en las que hablaban, los factores culturales, las motivaciones religiosas, la geografía. Cuando estudiaron la biografía de Mohamed Atta, el cabecilla suicida que dirigió los aviones contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, encontraron a un joven egipcio educado en Hamburgo –era arquitecto urbanista–, profundamente piadoso, que actuaba por convicciones ideológicas. Muchos de los terroristas respondían a un perfil parecido.

Hasta ahí las justificaciones que se escuchan ante las denuncias de torturas, pero éstas, francamente, no sirven excesivamente. Hay tres factores mucho más importantes que las circunstancias en las que se encontraba Estados Unidos, en ese momento bajo el shock del ataque terrorista.

En primer lugar, está la ley. Estados Unidos es un país de leyes. Si la Quinta Enmienda y los tratados internacionales suscritos por Estados Unidos son contrarios a la utilización de la tortura, nadie tiene el derecho a recurrir a ella y el presidente no puede ordenar esa práctica.

El presidente o el Congreso pueden tratar de cambiar las reglas, pero no están autorizados a violarlas. Esto no es un prurito leguleyo sino una medida esencial de protección. Si uno o varios de los poderes públicos pueden saltarse a su antojo la legislación, los fundamentos republicanos quedan demolidos.

En segundo lugar, están los valores. Una sociedad es o debe ser una comunidad vinculada por los principios, además de por las reglas. En Estados Unidos, supuestamente, prevalecen los valores que consagran la compasión y el respeto a la integridad de los individuos. Uno espera del fascismo, del nazismo o del comunismo, que todo lo justifican en función de sus sangrientas utopías, que recurran a la tortura, pero no de una democracia liberal.

Y, por último, queda la melancólica convicción de que las confesiones obtenidas mediante torturas y malos tratos no suelen reflejar la verdad. Las actas inquisitoriales, levantadas al calor de las hogueras, dan cuenta de las historias más absurdas relacionadas con la hechicería: comercio carnal con el diablo, visiones de animales mitológicos, vuelos a bordo de escobas.

En los siglos XVI y XVII, sólo en Europa, más de cien mil personas, casi todas mujeres, fueron cruelmente torturadas para arrancarles las más peregrinas declaraciones. Confesaban cualquier cosa con tal de que terminara el tormento.

La democracia liberal no puede comportarse como los enemigos de la libertad. ¿Que aumentan los riesgos y los sacrificios? Probablemente, pero ése es el precio de vivir en sociedades libres y siempre hay que estar dispuestos a pagarlo.

elblogdemontaner.com

Gowex, young man!

Ahora que sabemos del fracaso de Gowex, lo que resulta sorprendente es su éxito. El fiasco consiste en que Jenaro, que a estas alturas no necesita apellido para presentarse con todas las credenciales en el comité nacional de cualquier partido político, falseó las cuentas de la empresa, y apuntó ingresos que sólo existían en sus deseos. Convirtió sus pavorosas pérdidas en jugosos beneficios con los que atraer a nuevos inversores.

Es un caso apasionante que muestra porqué el mercado funciona, y porqué la intervención pública no. El negocio: proveer de un servicio gratuito de WiFi. ¿Cuáles eran los ingresos de la compañía? Consistía en firmar contratos con ayuntamientos, y recibir subvenciones comunitarias. En una segunda fase, generaría ingresos vía publicidad. Es decir, Gowex basa su negocio en el dinero público, bien por contratos, bien por subvenciones. No es necesario. Fon, creada por el empresario hispanoargentino Martín Varsavsky, ha puesto en marcha una red a partir del exceso de banda de los router caseros, y la ofrece a los potenciales clientes. Parte de una iniciativa privada, se basa en la aportación voluntaria y remunerada de los ciudadanos, y ofrece los servicios al mercado.

Hay varios actores del mercado que tenían que haber contribuido al control de la compañía, y que han fallado. El primero, los accionistas. También M&A Auditores, encargada de auditar las cuentas de la empresa. Ernst & Young, una de las consultoras que son pareja de baile obligada por el mercado organizado de acciones, MAB. El propio Mercado Alternativo Bursátil. Y los bancos, que prestaron 30 millones de euros. Todos tienen algo en común. Salen, cada uno de ellos, perdiendo, si fallan en el control de la empresa, como ha sido el caso.

Luego está la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Es un organismo público, que controla los agentes del mercado para proteger a los inversores de fraudes como Gowex. La CNMV ha fallado aquí, como lo hizo antes con Pescanova, y antes con Bankia, y antes… A la CNMV ni le va ni le viene su propio fracaso. Es más, en cuanto se pone de manifiesto su incompetencia, aprovecha la ocasión para señalar que lo que se necesita es más control; es decir, más CNMV. Nada que no hagan el resto de los organismos públicos: aprovechar sus fracasos para crecer aún más.

¿Quién ha acabado con este engaño? Una empresa, Gotham, cuyo negocio consiste en contar la verdad. El mecanismo es el siguiente: Vende acciones de una empresa en una fecha futura, a un precio acordado. Luego presenta un informe que da cuenta de la situación real de la compañía, lo que hunde la cotización de la misma. Cuando llega el plazo, compra las acciones al nuevo precio, y las vende por lo que pactó con el comprador. Es un movimiento especulativo que favorece que se imponga la realidad del mercado, y se paralicen las estafas a los inversores. Lo que la CNMV ni sabe ni quiere hacer, lo hace una empresa especulando, y con el beneficio como objetivo.

Jenaro se ha equivocado de profesión; tenía que haberse dedicado a la política, donde su capacidad de arruinar a los demás haciendo grandiosas promesas se premia. Mariano Rajoy lo ha condecorado como “empresario modelo”. Gowex, young man, era el llamado de los políticos, que se hacían fotos con Jenaro. ¡Qué gran acto de justicia! Jenaro es el gran modelo del empresario español, más atento al BOE y a las conexiones políticas que a las necesidades de la gente.

Una ciudad disruptiva, una Startup City libre para España

“El futuro de la libertad está en las ciudades como Hong Kong”. Giancarlo Ibargüen.

 

Index of Economic Freedom establece a Hong Kong como la economía más libre del mundo.

Fuente: The Freeman.

Los últimos 20 años se han caracterizado por un importantísimo avance tecnológico. Los principales cambios han venido de la mano de las disrupciones acuñadas por Clayton M. Christensen. Estas innovaciones son las que han conseguido competir en el mercado satisfaciendo la demanda de los consumidores con menores precios y en muchos casos desplazando o marginando la tecnología preexistente. La telefonía móvil, las compañías aéreas de bajo coste, las tiendas de ropas de precios más accesibles, los restaurantes de comida rápida o la educación online son muchos de los ejemplos de las que han triunfado.

Gracias a estos avances, los software son cada vez más funcionales e inteligentes, muchos servicios son gratuitos en Internet, es más fácil encontrar nichos de mercado, las habilidades demandadas para encontrar un trabajo o crear una empresa pueden ser aprendidas en muchos casos de forma gratuita online y, lo más importante, es más fácil empezar nuevos negocios que satisfagan y generen riqueza al conjunto de la sociedad tal como ha expuesto recientemente John Chisholm en la revista Forbes

Innovación Disruptiva, por C. M. Christensen.

Fuente: http://www.claytonchristensen.com/.

Sin embargo, nuestras ciudades, nuestro mejor invento, que nos hacen más ricos, inteligentes, saludables y felices, como expone Edward Glaeser en su libro “Triumph of the City”, y sin las cuales no podríamos hablar de sociedades desarrolladas, no han sido capaces de mantener el ritmo de la tecnología. Se han intentado crear las smart cities o ciudades inteligentes, pero éstas no han tenido ningún tipo de éxito. La principal causa de por qué estas ciudades u otras son incapaces de seguir a las tecnologías o no se han desarrollado tecnológicamente es: la planificación central de las mismas mediante infinidad de leyes, planes y trabas administrativas. 

Pirámide o cascada coactiva de planeamiento por G. Calzada y G. Melián.

Fuente: Procesos de Mercado.

Las ciudades españolas son un claro ejemplo. Las leyes urbanísticas de este país son tan pésimas como las que impiden crear nuevos negocios, pues éstas prohíben crear nuevas ciudades o transformar las existentes libremente. Es totalmente imposible que ciudades planificadas centralizadamente con impuestos desorbitados, ingentes trabas administrativas para las empresas y un modelo económico basado en el gasto público y el subsidio puedan convertirse en un Silicon Valley urbano repleto de tecnología o transformarse en un lugar de oportunidades para las personas con menos recursos, como pueden ser Hong Kong o Singapur (donde, por cierto, una asociación industrial promueve el uso de bitcoin).

Estas regulaciones están llevando a las ciudades españolas a la decadencia. Sin embargo, un grupo de emprendedores, de esos que cambian el mundo para convertirlo en un lugar mejor, junto con la Universidad Francisco Marroquín, han puesto en marcha una idea de ciudad disruptiva con el fin de poder sacar de la pobreza al mayor número de personas posibles. Proponen fundar una ciudad modelo o libre con leyes propias, mínima regulación e impuestos bajos o inexistentes en algún lugar de centro o sur América. La idea no es otra que la de crear las condiciones legales y de seguridad para atraer nuevos empresarios o inversores que creen riqueza y una importante cantidad de puestos de trabajo.

La idea disruptiva de las ciudades libres podría ser definida como una gran startup incubadora de nuevas ideas empresariales y empresas creadas por multitud de empresarios. De hecho, recientemente, el término de ciudades libres o freecities se ha ido abandonando y ha sido sustituido con una gran aceptación por el de Startup Cities al crearse el Startup Cities Institute. Éstas ofrecerían el entorno preciso para la creación de nuevas empresas o startups que proporcionarían innovadoras opciones en productos y servicios, crearían un gran número de puestos de trabajo e impulsarían la innovación y el crecimiento económico.

¿Qué pasaría si la política avanzara al ritmo de la tecnología?

Fuente: Startup Cities Institute.

Las nuevas ciudades tecnológicas y disruptivas harían una importante competencia a las existentes y, al igual que Hong Kong consiguió abrir los mercados en China y el país se vio beneficiado con la llegada de capitales extranjeros, la contratación de mano de obra y los desarrollos tecnológicos, allí donde se instalen estas nuevas ciudades las consecuencias serían las mismas: mayor libertad y riqueza.

Honduras ha sido el primer país en cambiar su constitución para permitir crearlas, con lo que se logrará incluir a los pobres en el crecimiento económico, dar a los empresarios las herramientas que necesitan para que sus ideas prosperen y ofrecer a aquellos que más lo necesitan una oportunidad de vida mejor. Ya han sido muchas las grandes empresas, como Goldman Sachs o la Fundación Abu Dhabi para el Desarrollo, las que han mostrado su interés por instalarse en esta futura ciudad hondureña. El futuro es incierto, pero si consiguen llevar a cabo esta iniciativa, podrán convertir la zona en uno de los lugares más prósperos del mundo.

Hong Kong en Honduras.

Fuente: The Economist.

España tiene las condiciones ideales para crear una Startup City. Es una de las puertas de Europa tanto para África como para América y cuenta con un clima extraordinario. Son muchos los que creen que podría convertirse en la Florida o California de Europa, pero esto será imposible si no se crean las condiciones de libertad económica y seguridad jurídica necesarias. Por ello, la creación de una nueva ciudad de las características mencionadas podría ser una gran oportunidad para España y Europa.

España, ¿la California de Europa?, por Domingo Soriano.

Fuente: LibreMercado

Cualquier lugar de España sería bueno, pero si me dieran a elegir, escogería un lugar de las Islas Canarias. Éstas, antes de pasar a ser una de las regiones más pobres de España con una tasa de paro por encima del 30% y una economía subsidiada e hiperregulada, fueron un puerto franco con un futuro muy prometedor. Su estratégica localización geográfica, su excelente clima y sus recursos naturales, más aún si se termina descubriendo petróleo, hacen de las Canarias un lugar ideal para localizar una Startup City o ciudad disruptiva. 

Cómo vencer a Batman

“You’ve got to be honest; if you can fake that, you’ve got it made”. George Burns

Esta semana se ha generado una enorme polémica en España por el informe de Gotham City Research, usando el nombre de la ciudad de Batman, sobre la empresa Let’s Gowex.

A la espera de la respuesta detallada de la empresa, a mí me interesa el caso desde el punto de vista de comunicación corporativa y por el posible impacto negativo sobre la imagen de las empresas del mercado alternativo bursátil, que es una pata esencial en la mejora del acceso a capital de nuestra economía, su modernización y atracción de inversores internacionales.

Yo trabajé durante ocho años en comunicación corporativa y me gustaría explicar cómo se rebaten estos informes… cuando son incorrectos.

¿Qué es un Zero Hunter?

Existen cientos de ellos en Wall Street y Reino UnidoEs una casa de análisis que busca por todo el mundo compañías cuyos resultados puedan estar falseados, artificialmente inflados o que sean directamente fraudulentos. Existen muchas, como Muddy Waters, la propia Gotham City o casos como el del inversor Bill Ackman con Herbalife. Ejemplos famosos de zero hunters o zero busters incluyen el de Kingsford Capital desmontando Afinsa, el famoso esquema piramidal detrás de Forum Filatelico. No atacan países, ni sectores, ni empresas. Probablemente, no vuelvan a escuchar hablar de ellos en años porque estén estudiando empresas chinas, indias o americanas -como se puede ver en su web-.  Pero existen.

Expresan su opinión… Y esto es lo más importante: si es falsa, es fácilmente rebatible con una comunicación potente y una gestión de crisis profesional.

Por supuesto, y es perfectamente legal, estas empresas zero hunters suelen tomar posiciones bajistas (shorts) en los valores que consideran fraudulentos, pero ello no implica forrarse, ni mucho menos garantizar el resultado. Si se equivocan, pierden enormes cantidades de dinero. El público no entiende que una posición corta, mal llamada bajista, supone un riesgo asimétrico. Una acción puede subir un 200%, pero no puede caer más de un 100%. Si una empresa tiene un porcentaje de cortos de un 2%, no cae un 30% o un 50% por su ataque. Se lo aseguro.

Igual que un inversor expresa sus opiniones -negativas o positivas- sobre un valor en la CNBC o en la CNN, estas empresas hacen lo mismo, pero escriben unos informes muy detallados.

Curiosamente, nadie se queja si un inversor avispado recomienda comprar en todos los medios que pueda a una empresa chicharro para que suba exponencialmente. Eso no nos indigna. Lo explico en mi libro “Nosotros, los Mercados”: al alza todos nos consideramos inversores, a la baja, los demás son malvados especuladores. Tengan razón o no.

Estas casas de análisis, como Gotham City, saben que les van a criticar desde el primer día con acusaciones de falsedad o teorías conspiratorias y hasta anti-patrióticas, por eso suelen crear informes demoledores muy detallados.

La acusación central en estos casos suele ser de una enorme magnitud y, por esa misma razón, extremadamente fácil de desmontar si es falsa. Suele venir de afirmar que uno o dos de los mayores clientes de la empresa, generadores de supuestas ventas y márgenes millonarios, son en realidad empresas-fantasma creadas por los propios dueños o ejecutivos de la empresa.

Al contraataque… inmediato

Es curioso que salten soflamas patrióticas y la indignación pública se centre sobre el analista, en vez de desmontarlo o probar los errores de su análisis. Cuando debatíamos entre directores de comunicación con inversores en la AERI (Asociación Española de Relación con Inversores) nos planteábamos así los informes negativos o recomendaciones de venta. Un reto. La transparencia y la acción inmediata son claves.

¿Quién mejor que la propia empresa, que tiene muchos más datos sobre su actividad que nadie, para hundir de manera incuestionable esas dudas en dos minutos? La empresa debe percibir estos informes como fantásticas oportunidades para hundir a los escépticos, reforzar su transparencia y credibilidad y, con ello, llevarse por delante a los cortos, que tendrán que cubrir más caro.

En cualquier empresa bien auditada y con las cuentas claras, esa acusación tan grave se desmonta en dos horas, un día máximo, con la presentación de un análisis de flujos de caja, una carta firmada por los grandes clientes confirmando las cifras de compras realizadas y un estado detallado bancario. Dichos grandes clientes, de ser legítimos, estarán encantados de limpiar su nombre y el de su suministrador.

Yo trabajaba en comunicación corporativa en 2001 cuando saltó la crisis argentina. Se publicaron varios informes con “precio objetivo cero”, asumiendo que la empresa no podría pagar los bonos a vencimiento porque el gobierno argentino le habría confiscado las cuentas en el corralito. Pues bien, en tres horas la empresa podía demostrar a inversores y analistas, a través de un comunicado de sus bancos, que la liquidez era suficiente para atender todos sus compromisos holgadamente.

La mejor defensa es un buen ataque

Gotham City Research se hizo muy famosa en Reino Unido por el escándalo de Quindell, una empresa del índice AIM (equivalente a las pequeñas y medianas empresas), dedicada a vender participaciones en clubs exclusivos (country clubs). La empresa tardó tres días en responder al informe de Gotham City con enorme detalle… pero poco convincente. Desde entonces, ha caído otro 21,7%.

En Reino Unido no se organizó una especie de indignación colectiva por dicho informe, ni se realizaron acusaciones de ataque anti-patriótico. Se agradeció enormemente en los medios especializados que se aclarasen las dudas con transparencia. La empresa sigue cotizando, aunque ya ha quedado claro que sus magníficos resultados y sorprendentes márgenes eran, digamos, optimistas.

El MAB y la comunicación profesional

Por lo tanto, la defensa, aunque sea profesional, puede no convencer. Eso es cuestión de si se han rebatido correctamente los datos. Datos incuestionables, por supuesto.

Pero lo que no se puede permitir una empresa recién nacida es descuidar su comunicación corporativa, que es mucho más que hacer anuncios, dar entrevistas sonriendo y gastar en eventos.

Uno de los problemas de muchas de las pequeñas y medianas empresas es que gastan millones en publicidad y en contratar directivos y luego dejan la labor de relación con inversores como una mera telefonista de lujo. Cuando saltan los problemas, el responsable del área, que suele ser un chico o chica joven y con poca experiencia, suele verse desbordado e incapaz de responder efectiva y rápidamente a las preguntas, legítimas, de inversores con décadas de experiencia.

En cualquier empresa bien auditada y con las cuentas claras, esa acusación tan grave se desmonta en dos horas, un día máximo, con la presentación de un análisis de flujos de caja, una carta firmada por los grandes clientes confirmando las cifras de compras realizadas y un estado detallado bancario

En España, donde tenemos algunos de los mejores equipos de comunicación con accionistas e inversores del mundo en el Ibex 35, una mayoría de compañías sigue relegando la actividad a personas con funciones no directivas, que no tienen acceso real al consejo, la dirección, la estrategia y las cifras. Y aún peor, la comunicación está tan jerarquizada que la empresa es incapaz de reaccionar si no habla el presidente o consejero delegado.  Y éste suele guiarse por lo que le dicta su intuición o lo que le dicen los banqueros de inversión, no los expertos en comunicación con accionistas. Muchas son corporaciones modernas y avanzadas, entre lo mejor del mundo en su negocio, y sin embargo se comportan como pymes de Padre Patrón en su comunicación.

Este enorme error se obvia cuando todo va bien y los ejecutivos se dan palmadas en la espalda por lo mucho que sube la acción gracias a su “carisma”; y cuando saltan los problemas, no saben cómo reaccionar, o lo hacen mal, tarde, incluso de manera arrogante (“¡Cómo se atreven!”) y terminan acudiendo a las tres frases más socorridas: “El mercado se equivoca”, “Son ataques bajistas” y “A largo plazo todo se arregla”. Y a vivir.

Las empresas deben prepararse para lo bueno y para lo malo. Igual que contratan los mejores para cuidar de la seguridad, calidad y gestión, deben contar con expertos de primera en lidiar una crisis de comunicación.

  • Preparar contingentes de crisis bursátil. Procedimientos inmediatos de respuesta.  La empresa puede solicitar ella misma al regulador que se suspenda su cotización cuando envía un “hecho relevante tipo” que informe de cuándo y cómo se va a responder, seguido de una videoconferencia o teleconferencia pública y disponible para todos los inversores.
  • Debe contar con un detallado documento de “preguntas y respuestas” que se actualice constantemente con las dudas más frecuentes de inversores y las respuestas que toda la empresa debe conocer.  Y cuando salte una crisis, los datos, claros, inmediatos y a disposición de todos, en la web.
  • Poner inmediatamente en medios de comunicación a los responsables para aclarar lo que haga falta desde el minuto uno.

Por supuesto esto son sólo cuestiones básicas. Es un trabajo mucho más complicado que no se debe ignorar.

Una buena empresa que salta al ruedo de los mercados no puede tener un producto, instalaciones, gestores y resultados de primera fila y una política de comunicación y departamento de relaciones con inversores de tercera división. Es como si decidiera ahorrarse dinero en el departamento legal contratando recién licenciados sin acceso a los datos y gestión de la empresa. E igualmente letal.

Cuando saltaron casos similares al de esta semana hace años, yo pensaba que era una gran oportunidad para que las empresas despertasen de su política de comunicación de Rey Feudal y avanzasen a las mejores prácticas del mundo financiero. Desafortunadamente, y salvo honrosas excepciones, seguimos cometiendo los mismos errores. 

Una buena comunicación no es un bálsamo mágico que lo soluciona todo, ni arregla un problema de datos falsos, sea en Brasil -recuerden el caso de OGX y Batista-, Reino Unido, Estados Unidos -Enron, Worldcom- o Italia -Parmalat-. Pero es esencial cuando las acusaciones son falsas.

A Batman sólo le gana Superman, no el Joker. Para las buenas empresas, sean del MAB, del Ibex o del Mercado Continuo, no tener un equipo gestor de comunicación con inversores profesional y experimentado porque “de eso se ocupa el jefe” es mucho peor que irresponsable. Puede ser mortal.

Nota: Daniel Lacalle no tienen posición alguna en ninguna de las empresas mencionadas ni recomienda comprar ni vender, sus opiniones son personales y estrictamente orientadas a la gestión de comunicación. 

Falsa conciencia, golden age thinking y tecnofobia

Circula nuevamente por la red un vídeo, que ha sido viral, titulado Look Up. El vídeo nos invita a reflexionar sobre el aislamiento social que generan las nuevas tecnologías. Debo reconocer que contiene un mensaje bastante efectista: la cadencia cuasi poética del discurso unido a un juego de imágenes sobrio pero bien elaborado, junto con la dosis adecuada de emotivismo logra conmover. El vídeo fue creado por un joven director cinematográfico, Gary Turk (27 años), quien lo subió a la red el pasado 25 de abril. Fue trending topic y objeto de debate, especialmente en el mundo anglosajón; incluso llegó a noticia de análisis en la BBC. Ha sido visto más de 39 millones de veces y tiene una buena cantidad de “me gusta”: más de 300.000.

No quiero caer en la crítica fácil como sería, por ejemplo, la de subrayar algo que el propio creador reconoce: tener que usar la tecnología para difundir un mensaje crítico sobre el uso de la tecnología. Tampoco me detendré en el lamento muy común, también presente en el vídeo, de quien tiene centenares de “amigos” en Facebook (422, en el caso de Gary) pero se siente solo. Descuento que Gary entiende que la palabra “amistad” se dice de muchas maneras y que “tener amigos en Facebook” suele aglutinar un rango bastante amplio de relaciones: desde el típico “contacto de Facebook”, pasando por conocidos, compañeros, colegas del trabajo, contactos profesionales o de aficiones comunes, y llegando a los amigos más íntimos y familiares.

Deseo centrarme en lo que entiendo es el mensaje principal del vídeo. Aclaro que me resulta interesante ya que en buena medida sintetiza y transmite de un modo simple y con una buena dosis de pegada emotiva, una idea muy extendida sobre los peligros que esconde el uso de la tecnología en la vida actual. Estos peligros estarían vinculados al aislamiento y la soledad.

Desafortunadamente, creo que la perspectiva que se adopta es errónea fruto de apoyarse en presupuestos argumentales falsos. El vídeo enseña que, aunque resulte paradójico, las tecnologías de la información y de la comunicación aíslan a los seres humanos, encerrándolos en ellos mismos y alejándoles del mundo real. El mundo real sería el de la presencia y el contacto físico, el mundo donde se produce el encuentro de miradas, la caricia tierna y el abrazo cálido. Existe una brecha casi insalvable entre el mundo de la densidad y el encuentro con el otro y el de la pseudo-realidad etérea y lúdica, expresiva del mundo virtual. Al mismo tiempo, como consecuencia de lo anterior, el mensaje del vídeo conectaría con una intuición muy recurrente en estos casos: creer que el pasado reciente, cuando no estábamos tan invadidos por la tecnología, era un mundo mejor y más humano, de mayor contacto y diálogo personal.

Aunque el mensaje suene bastante sensato e incluso aleccionador –no en vano el vídeo ha sido viral–, se apoya en una evaluación errónea de la situación fruto de caer en lo que se conoce como falsa conciencia. La falsa conciencia –término popularizado por Marx y Engels (falsche Bewutseins) y cuyo contenido es difícil de asir– sirve para describir un entresijo importante presente en la psiquis humana. A continuación, intentaré explicar esto.

Los hombres muchas veces somos víctimas de nuestras inconsecuencias. En efecto, no siempre somos consecuentes entre las cosas que pensamos, lo que desearíamos ser, las cosas que decimos y las cosas que, finalmente, terminamos haciendo. La falsa conciencia muchas veces se ve potenciada por una errónea evaluación –a nivel teórico-conceptual– de la situación a la que uno se enfrenta. Ilustraré esto con un ejemplo. Imaginemos un alumno que estudia administración de empresas y cuya razón íntima por la que eligió esta carrera es su deseo de “ganar mucho dinero” y acceder a un “elevado nivel de vida” en el futuro. En un segundo paso suele comparecer el error a nivel teórico. En este caso el joven identifica que el deseo de ganar mucho dinero y acceder a un elevado nivel de vida se identifica con una orientación vital egoísta y moralmente censurable (hay que decir que las asignaturas de corte más humanista en las facultades de economía –ética empresarial, responsabilidad social, etc.– suelen ser dictadas de modo bastante sesgado, contribuyendo en buena medida a potenciar todo esto en el alumno) y no concibe que pueda ser posible jerarquizar fines vitales de un modo ordenado, contemplando los objetivos señalados sin que ello implique que uno deba caer en el egoísmo o la avaricia. De este modo, al mismo tiempo que reconoce íntimamente que su vida está orientada hacia fines egoístamente considerados, reconoce abiertamente que el egoísmo y la avaricia están a la base de los dramas humanos que vive la sociedad contemporánea. La falsa conciencia se refiere a estos escenarios de inconsecuencia vital y disonancia cognitiva.

Dando un paso más, se puede decir que las personas envueltas en este tipo de situaciones suelen seguir dos tipos de estrategias: en algunos casos se intenta dar un giro radical –en el ejemplo mencionado ello implicaría abandonar la carrera universitaria– y embarcarse en un proyecto vital que no sea percibido como egoísta por parte del agente. En otros casos, se intentan soluciones parciales o de compromiso –en el ejemplo citado esto vendría marcado por el intento de neutralizar o disminuir la brecha entre lo que se piensa y lo que se hace, dando más espacio a proyectos vitales no egoístas. Actividades como el voluntariado, la colaboración en ONGs y en diversas instituciones de ayuda al prójimo suelen ser los ámbitos que permiten canalizar esta decisión. Las diversas estrategias de responsabilidad social empresarial encuentran en este marco buena parte de su razón de ser.

Para hacer las cosas más complejas, muchas veces las inconsecuencias vitales se cierran en falso, es decir con una solución forzada y parcial. En efecto, las dos estrategias arriba señaladas pueden considerarse erróneas si son fruto de que el agente no ha sido capaz de articular una idea más madura y ponderada de la relación entre el legítimo deseo de progreso personal –y el papel que la obtención de dinero juega en ello– y el desorden moral que implican el egoísmo y la avaricia. Estas pseudo-soluciones, fruto de haber evaluado erróneamente el escenario, son vistas como las únicas soluciones posibles y suelen inspirar al agente que las ha encontrado a lanzarse al mundo con el fin de pontificar e iluminar a los demás, para que sigan el camino que él ha tomado. A la persona que es víctima de la falsa conciencia le resulta sencillamente inconcebible que las cosas puedan ser –y efectivamente lo sean para otras personas– percibidas y resueltas de otro modo. Como el adicto rehabilitado, que no concibe un modo no potencialmente adictivo de relacionarse con el alcohol, el tecnófobo, víctima de la falsa conciencia, no puede concebir una relación con la tecnología que no sea deshumanizadora.

A menudo la falsa conciencia suele combinarse vitalmente con el sesgo cognitivo del golden age thinking o efecto de retrospección de Rosy. En psicología los sesgos cognitivos constituyen un conjunto de efecto psíquicos que producen ciertas desviaciones en el proceso de percepción de la realidad. Como resultado de esto se producen juicios inexactos, valoraciones desajustadas e interpretaciones argumentalmente ilógicas. Constituyen un fenómeno muy presente en los casos de irracionalidad práctica. El sesgo de retrospección de Rosy designa la tendencia de los agentes a valorar los eventos y situaciones pasadas como mejores de lo que realmente han sido, y como cualitativamente mejores a los eventos del presente. Se trata de la memoria praeteritorum bonorum de los latinos, o lo que expresa el conocido refrán de que “todo tiempo pasado fue mejor”. Un sano remedio para evitar caer víctima de este sesgo consiste en no tomarse a uno mismo demasiado en serio. En primer lugar, que uno haya podido tener experiencias vitales plenificantes en el pasado –y, afortunadamente, un gran número de personas suelen tener un buen pondus de gratos recuerdos personales de lo vivido durante la adolescencia y juventud, al menos en cuanto a la salud y opciones vitales de una edad vital marcada por la apertura al futuro y a un gran abanico de oportunidades y decisiones por tomar– no significa que el tiempo histórico en el que uno vivió esas experiencias, entendido como un todo, sea cualitativamente mejor que la época presente.

En segundo lugar, siguiendo con el análisis, que se haga un uso infantil de la tecnología, que incluso sea percibido por uno mismo como un uso no virtuoso, no significa que sea el único modo posible de emplearla o que otras personas no estén usando la tecnología de un modo que permita ampliar y fortalecer las relaciones personales. Basta con conocer cómo utilizan el iPad las personas con visión muy reducida o los no videntes, o cómo han permitido los teléfonos móviles en África mejorar las condiciones de vida y potenciar la comunicación humana en multitud de contextos (en términos de asistencia sanitaria, información meteorológica, acceso a instrumentos de pago, educación, y un largo etc.) para tomar mejor conciencia de esto y reconocer fácilmente que la torpeza personal no está tan extendida como uno puede imaginar.

El temor hacia las máquinas y, en general, hacia los objetos que permitan la innovación no es algo nuevo. El ludismo (luddism) fue un movimiento que entre 1811 y 1817 se caracterizó por asaltar las fábricas de la incipiente industrializada ciudad de Londres, con el objeto de destruir máquinas, telares mecánicos y demás aparatos, considerados responsables de los despidos y del desempleo creciente entre los trabajadores. El movimiento se extendió rápidamente a otras ciudades de Inglaterra. A medida que la revolución industrial se extendía a otras regiones de Europa, también lo hacía el ludismo. Sin embargo, el movimiento se desintegró en poco tiempo, a medida que la responsabilidad era transferida desde las máquinas hacia los propietarios, los capitalistas dueños de las fábricas. De hecho, el ludismo, dado el maniqueísmo simplista que implica, puede ubicarse en la prehistoria del análisis sobre el conflicto social. El marxismo, trasladando el eje del conflicto a la confrontación entre las clases sociales, y situando en la acción del explotador capitalista el origen de los males sociales en la sociedad moderna, ofrecerá un marco conceptual mucho más sólido y atractivo –aunque no menos falso– para la articulación de la identidad del movimiento obrero, durante los años de la revolución industrial. Actualmente, el neoludismo sirve para designar a quienes se oponen a las transformaciones causadas por las posibilidades que abren la tecnología y la informática.

Sería exagerado e injusto señalar que el mensaje del vídeo promueve el neoludismo. Sin embargo, identificar la causa de los fenómenos de aislamiento social contemporáneos en las transformaciones causadas por la tecnología y el mundo digital es de un simplismo sesgado muy próximo a lo que suscribiría cualquier neoludita. En todo caso, conviene prestar atención a fenómenos comunicacionales como el de Gary Turk –recurrentes en la actualidad–, ya que ponen de manifiesto la necesidad de que las personas fortalezcan su espíritu crítico. En efecto, resulta cada vez más necesario que los hombres puedan tener instrumentos de análisis que les permitan identificar situaciones de disonancia cognitiva. El sano espíritu crítico permite distinguir entre la empatía o sintonía afectiva que se puede experimentar ante la captación de un mensaje y la evaluación conforme criterios de razonabilidad que puede tener, o no, ese mismo mensaje. De alguna manera, el problema presente en el vídeo es sintomático de uno de los problemas centrales al que se deben enfrentar quienes intentan promover las ideas de la libertad en un contexto donde el discurso político y el análisis económico a menudo quedan fagocitados por los códigos de la cultura emocional imperante: la tiranía del pensamiento desiderativo o wishful thinking; es decir, la certeza de que un curso de acción queda legitimado por el simple hecho de desear que la acción genere lo que se espera alcanzar, y ello con independencia de la factibilidad real y la racionalidad en la relación medios-fin de la acción emprendida.