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Etiqueta: Israel Kirzner

Javier Milei ante el Cato Institute

En primer lugar quiero agradecer al queridísimo amigo Agustín Etchebarne, director de la Fundación Libertad y Progreso y a Peter Gotler, presidente del Cato Institute, por permitirme hablar en este encuentro hoy, compartiendo programa con intelectuales de renombre en el medio académico liberal, a quienes he estudiado y admirado durante años. Quiero comenzar refiriéndome un poco al momento que enfrenta la Argentina y a la titánica tarea política, económica y cultural que estamos emprendiendo desde el gobierno nacional.

Un reto fabuloso

Habiéndose cumplido hace pocos días seis meses del inicio de nuestro mandato, quiero detenerme un momento en remarcar el tamaño de la hazaña que estamos llevando adelante el ministro Caputo y su equipo, porque a veces uno escucha algunos políticos o analistas económicos y por lo que dicen, parece idea que vivieran en otro país: parecería que viven en Narnia.

Así que vamos a poner brevemente en perspectiva el trabajo de nuestro equipo económico. En diciembre recibimos como herencia déficit gemelos por 17 puntos del PBI; una brecha cambiaria de 3 a 1 entre el dólar paralelo y el oficial y un sobrante monetario similar al de la previa del Rodrigazo; un estado endeudado casi al borde del default; precios que viajaban ya al 1,5% diario y que conjugados con la deuda del Banco Central nos llevaba camino una hiperinflación, con el agravante contar con indicadores de pobreza mucho peores que en la antesala de cualquier otra crisis de nuestra historia.

O sea, en buen romance recibimos un cuadro de situación peor a la previa de la herencia del Rodrigazo, en términos de desequilibrio monetario, una situación en el Banco Central muchísimo peor que la que había en los inicios del 89, previo a la hiperinflación de Alfonsín, y con indicadores sociales que eran aún peores que los que teníamos en el 2001. Estábamos frente a lo que iba a ser la peor crisis de toda la historia Argentina.

Esperando a que estalle la inflación en manos del gobierno libertario

Y vale la pena también decirlo, que el gobierno que se iba tenía conciencia de ello. Especulaba con que nuestra posición libertaria decidiera abrir todo de manera instantánea. Y esto es interesante porque habían pasado todos los pasivos remunerados a un día, con un desequilibrio de stocks fenomenales, la deuda de las SIRAS por 50 mil millones de dólares, la deuda por los dividendos, deuda en pesos venciendo por el equivalente a 90 mil millones de dólares, 25 mil millones de dólares de deuda externa por vencer con organismos multilaterales, con el acuerdo con el Fondo caído.

Un gobierno que, además, a lo largo de los cuatro años emitió por el equivalente 28 puntos del PBI, pero de esos 28, 13 los emitió durante el último año. Y hay que decírselos en la cara, ellos esperaban que nosotros liberáramos todo, ignorando la dinámica de los stocks y que todo estallara tal que nos tiraran la gente a la calle, no descarten la metodología de ellos de tirar muertos en la calle, ir por los saqueos. Cosa que algunos periodistas promueven desde sus espacios. Claman por libertad de expresión pero están llamando a cometer delitos, lo cual también es un delito. Y en ese contexto, que toda la crisis hiciera el trabajo, el ajuste sucio y ellos volver como redentores a inicios de 2024.

Un gran ajuste

En solo 6 meses de gestión frenamos en seco el financiamiento del Tesoro con emisión monetaria, hicimos el ajuste del gasto público más grande de la historia de la humanidad y logramos el primer trimestre con superávit fiscal y financiero en el sector público nacional, luego de 20 años. En ese contexto además bajamos sistemáticamente las tasas del Central y estamos desactivando la bomba de deuda en pesos. Incluso en un contexto de alta inflación, a pesar de lo que muchos decían que no se podía.

Quiero también ahí mencionar, porque esto es importante: cuando nosotros hablábamos del ajuste que íbamos a hacer decían que era imposible. Algunos caraduras que decían que no se podía ajustar más que un punto del PBI, cuando nosotros hicimos el ajuste del Tesoro, nosotros esperábamos alcanzar el equilibrio financiero a lo largo del 2024 y lo logramos en el primer mes de gestión. Entonces dijeron que lo habíamos hecho de manera con cosmética contable, digo cosmética contable para ajustar cinco puntos del PBI es bastante difícil. Pero esos mismos que decían que no podíamos ajustar más que un punto, después se encontraron con que no solo tuvimos superávit financiero en enero, tuvimos superávit financiero en febrero, tuvimos superávit financiero en marzo, tuvimos superávit financiero en abril, en mayo y vamos a terminar el primer semestre con superávit.

Déficit cuasifiscal

Y no solo eso, sino que, en paralelo, teníamos un déficit cuasifical de 10 puntos del PBI y hoy lo hemos bajado 9 puntos del PBI. Llevamos ajustado hasta este momento el equivalente de 15 puntos del PBI. Y todo eso lo hicimos en menos de 6 meses. Muchas veces me causa como gracia también cuando dicen “dijo que iba a bajar los impuestos y lo subió” y la pregunta es la pregunta es, ¿qué creen que es el señoreaje? El señoreaje es una estafa. Estamos achicando el señoreaje 15 puntos del PBI. Le estamos devolviendo a la gente 15 puntos del PBI.

Por eso, mientras que en el mes de diciembre discutíamos la hiperinflación, cosa que también muchos deshonestos intelectuales tratan de dejar de lado informando solamente lo que pasaba con el IPC y no lo que pasaba con el índice de precios mayoristas, que dio 54%. Y ese número anualizado da 17.000. La inflación mayorista de abril fue del 3,4%, lo cual anualizado da 50%. Entiendo que 50% es una aberración, es una aberración. Pero en el escenario alternativo, veníamos viajando al 17.000%. Sería bueno que sean más honestos intelectualmente.

El papel de la tasa de interés

Otra discusión que también me parece muy interesante, y que tiene un gran valor académico desde mi punto de vista, es la discusión de la tasa de interés. De utilizarla como instrumento de política económica para controlar la inflación. No es nuevo mi desagrado con esto de manosear la tasa de interés. No es nuevo mi desagrado con esa perspectiva keynesiana de que la tasa interés se determina en el mercado monetario. Porque la tasa de interés existe, porque existe el tiempo, no porque existe el dinero. Existe porque existe el tiempo. Y existe con individuos que están dispuestos a pasar consumo del presente al futuro, ahorrar; y hay individuos que están dispuestos a pasar la producción del presente al futuro, o sea, invertir. Y por ende, la tasa de interés es un mecanismo de coordinación intertemporal, no el resultado de andar imprimiendo papelitos de colores.

En ese contexto nosotros consideramos que la inflación es siempre, en todo lugar, un fenómeno monetario que se genera por un exceso de oferta de dinero, ya sea o porque aumentó la oferta o porque cayó la demanda, o pasó las dos cosas a la vez, que hace que caiga el poder adquisitivo del dinero y eso implica que todos los precios expresados en unidades monetarias suban.

Cómo frenar la emisión de dinero

Por lo tanto nuestra apuesta era frenar con la emisión de dinero. Teníamos la convicción y estábamos logrando cerrar la emisión para financiar al fisco, pero teníamos otro problema que era la emisión endógena de dinero: si ustedes se fijan la mayoría de los analistas en esos momentos nos recomendaban poner la tasa de interés en niveles reales positivos. Si le hubiéramos hecho caso, hoy la relación entre pasivos remunerados y base monetaria estaría arriba de 8, estaríamos discutiendo el problema del carry trade, estaríamos discutiendo la bomba de las Leliqs y bajar la inflación sería literalmente imposible.

Sin embargo, nosotros decidimos arbitrar la tasa de interés en dólares. Implicaba una tasa de interés real negativa en pesos y eso fue permitiendo poner en orden la hoja de balance del Banco Central. En simultáneo, con el superávit fiscal eso también nos permitió una sustancial caída del riesgo país y nos permitió recrear un mercado de deuda para la deuda del gobierno, en una tarea monumental llevada a cabo por el secretario de finanzas Pablo Quirno y que en conjunción con el presidente del Banco Central, empezaron a mutar la deuda que estaba en el Banco Central, a llevarla a donde originalmente debería haber estado, frente al financiamiento del desequilibrio fiscal, que era en las cuentas del Tesoro.

Pasivos remunerados

Eso hace que hoy la relación de pasivos remunerados respecto a la base monetaria se encuentre en 1,2 veces. Es decir que lo redujimos a un tercio. Pero es importante tener idea de las nociones cuantitativas de eso. Nosotros hoy tenemos una base monetaria de 15 billones de pesos y tenemos pasivos remunerados por 18 billones de pesos. Ahora, lo interesante es que esos 18 billones de pesos, 12 billones están en manos de los bancos públicos. De esos 12 billones, siete están en el Banco Nación, donde además la contrapartida es que hay 3.5 billones de depósitos del Tesoro dentro del Banco Nación, por lo tanto, hay siete que no son un problema. Hay tres que están en manos del Banco Provincia Buenos Aires.

Digo, si bien el enano comunista es un enemigo de la libertad y en especial de este gobierno, el hecho de que tenga déficit fiscal hace que use al Banco Provincia como mecanismo de financiamiento y tiene la posición tan exigida en liquidez que no la puede mover de ahí. Y lo que queda, gran parte está con el gobierno de la Ciudad. Por lo tanto, el problema verdadero que enfrentamos son 6 billones de pesos. Y piensen que hemos tenido, en alguna de las colocaciones, ofertas por 18 billones de pesos. Es decir, que el problema de los pasivos remunerados, ese problema de emisión endógena lo tenemos prácticamente acorralado.

El problema de los puts

Sin embargo, también quiero manifestar que una vez que terminemos con eso, todavía queda una etapa final para resolver el problema del cepo, que es resolver el problema de los puts. Probablemente sea una de las mayores perversiones que cometió el gobierno anterior. Frente a la no voluntad de los bancos de financiar al tesoro, utilizaron de manera indirecta al Banco Central. Y una forma que además tuvo la complicidad del Fondo Monetario Internacional, lo financiaron con instrumentos que son puts. Entonces, ¿cuál es el problema? Dentro del balance del Banco Central lo que figura es el monto del put y no los pasivos contingentes que están abiertos.

Para que tengan un orden de magnitudes esos pasivos contingentes representan cuatro puntos del PBI, cuando hoy la base monetaria es de 2.8. Imagínense lo que sería tirar toda esa cantidad de dinero a la calle. Imagínense que además y tomen conciencia de esto que no son ni siquiera puts europeos, donde ustedes tienen definido el plazo donde vencen; son puts americanos y se pueden ejecutar en cualquier momento. Por lo tanto, una vez que terminemos con los remunerados, lo que estamos haciendo es trabajar sobre la solución del problema de los puts para definitivamente ahí sí abrir el cepo.

El programa resulta efectivo

En ese contexto, también estamos confiados porque hoy entre lo que tenemos de base monetaria y pasivos remunerados eso ya llega a seis puntos del PBI, cuando históricamente la demanda de base en el siglo XXI, osciló entre 8 y 9 puntos del PBI. Por lo tanto, una vez que terminemos de resolver el problema de los puts yo me comprometo a que vamos a abrir definitivamente el cepo. Entonces, dichas estas referencias tanto en el plano fiscal como en el plano monetario, producto del ancla fiscal y el ancla monetaria, la inflación está bajando de forma contundente desde hace 5 meses. Es más, en pocos días se conocerá el dato de inflación correspondiente a mayo y todo indica que estará por debajo de los cinco puntos.

En definitiva, nuestro programa de estabilización está demostrando su efectividad. Ahí también quiero mencionar la deshonestidad intelectual de muchos de nuestros colegas, porque puedo ser Presidente pero no dejo de ser economista, ni lo voy a dejar de ser. Además, después de esto me tengo que seguir ganando la vida como conferencista, por eso renuncié a mi jubilación de privilegio para que quede claro.

Entonces, bueno, me sacaron del discurso. Estoy fuera del discurso hace rato. Pero bueno, nada, voy a seguir. A mí lo que me parece es el tema de la deshonestidad intelectual de nuestros colegas, y uno tiene que entender las características también de quién toma las decisiones. Un programa de estabilización básicamente tiene tres partes: tiene una política fiscal, de ajuste, tiene una política monetaria y una política cambiaria.

Los políticos no son dioses

Obviamente que, fruto de que nos lavaron el cerebro durante más de 100 años con políticas socialistas y dirigistas, creen que tiene que haber cosas sectoriales, que hay que controlar los precios, que hay que manejar la dinámica de tal precio, que hay que controlar el otro. Muchachos, soy liberal libertario, yo no voy a hacer ese tipo de porquería. Yo creo en la libertad, no creo que los políticos son dioses.

Es más, otra cosa que también me parece profundamente deshonesta intelectualmente, porque aparte no es que baja… “uy, por arte de magia baja la inflación”, hay un programa que es lo que hace bajar la inflación. Y en ese sentido a mí me sorprende porque si uno tiene la evidencia, debería ser por lo menos más sincero. Pero además lo estamos haciendo en un contexto donde estamos recomponiendo precios relativos. Por lo tanto, cuando uno quiere mirar la inflación, ok, no les gusta mirar los mayoristas porque prueba que se equivocaron y que las cosas están funcionando mucho mejor de lo que esperaban.

Ok, lo entiendo, pero cuando van a mirar la inflación, digo lo más honesto intelectualmente sería mirar la núcleo, la core. Pero no, no importa, que sigan negando los logros, obvio que no la ven. Entonces, me parece que habría que estar mirando la núcleo. Igual, ¿saben qué? No hay problema, porque no solo vamos a estar batiendo a la núcleo sino que también vamos a batir a la general. Vamos a llevar aplastada la inflación.

Las ideas de la libertad son más fuertes

Y, como si esto fuera poco, hemos gobernado estos primeros seis meses del año cuesta arriba, gestionando la peor herencia de la historia y sin el Poder Legislativo ni los instrumentos con los que todos los gobiernos antes que el nuestro han contado. Esto no es un tema menor. No es que a nosotros la política no nos acompañó. La política, desde antes de asumir, nos ha puesto palos en la rueda. Nos pusieron palos en la rueda terminando de romper la hoja de balance del Banco Central. Y nos ponen palos en la rueda cada uno de los días que intentamos gobernar.

Pero, ¿saben qué? Todo esto está probando que las ideas de la libertad son más fuertes, porque a pesar de la casta inmunda política, lo estamos logrando. Estamos venciendo la inflación. Pero el país necesita cambios profundos, reformas económicas de base que excedan las decisiones de política económica inmediata que puede tomar un presidente. Y hoy, mientras se discute en el senado de la nación el proyecto de reforma económica, social, tributaria y fiscal más ambicioso desde el retorno de la Democracia, no pueden quedar dudas que la Argentina está ante un punto de inflexión.

Podemos insistir por el camino que nos trajo hasta acá, insistir con el modelo del estado presente, pero que realmente solo está presente para algunos y hunden la miseria al resto. Podemos insistir con el modelo del gasto desbocado, del interior productivo drenado y ultrajado por la política desde Buenos Aires, de la presión impositiva asfixiante, de la deuda, de la emisión monetaria, del desaliento de la actividad económica y de la burocracia que entorpece todo.

Retomar el camino abandonado

O alternativamente podemos retornar la senda a la libertad de la que nunca nos deberíamos haber extraviado: retomar las ideas y valores que alguna vez hicieron de la Argentina una potencia mundial, retomar la defensa de la vida la libertad y la propiedad privada. Y aspirar a ser un país a la altura de nuestra identidad y nuestra historia una vez más.

Lo malo es que hemos perdido mucho tiempo. Perdimos el tiempo de un siglo. Hace 100 años que dilapidamos el stock de recursos, riquezas y ventajas que nuestra edad dorado nos legó. Lo dilapidamos al servicio de la nada, al servicio de quimeras. Pasamos de ser potencia, a ser un país de resultados mediocres. A pesar de que nuestro pueblo no es mediocre, es excepcional. El modelo de la justicia social y del Estado presente ató de manos y sumió en la miseria un pueblo excepcional y este tiempo lamentablemente nunca lo vamos a poder recuperar. Lo bueno, es que la sociedad argentina, por primera vez en años, se movilizó para exigir un vuelco en una dirección radicalmente distinta.

Eligió como presidente a alguien que en campaña se asumió y se animó a decir verdades que cualquier otro político hubiera ocultado con pudor. La sociedad eligió el camino de la libertad, a sabiendas de todos los costosos y sacrificios que eso conllevaba en el corto plazo y lo eligió con la mayor cantidad de votos individuales de la historia de la democracia argentina.

Un siglo perdido

Sin embargo, para algunos políticos el mandato popular de cerca de 15 millones de argentinos no significó nada. Porque su prioridad no es la sociedad que demanda a viva voz un cambio, no es el país que necesita ser reencauzado para prosperar, sino su interés personal y rastrero de la casta política que se resiste a hacer las reformas porque saben que si se las hacen esto va a funcionar y no vuelve más.

Por eso, a 6 meses de haber asumido nuestro gobierno, aún hacen lo imposible para que nuestro programa no prospere. Por sobre los 100 años que ya perdimos ellos nos hacen seguir perdiendo tiempo, porque saben que nuestro programa pone en riesgo el sistema injusto del que ellos se alimentan. No es la primera vez que digo esto: la historia de los últimos 100 años de nuestra patria permite un vistazo, una pequeña ventana a lo que podría pasar con el resto del mundo libre si baja la guardia y se deja seducir por el socialismo.

Porque son las mismas ideas que hoy están en boga entre las élites de occidente las que en Argentina destruyeron la libertad y nos condenaron a la pobreza. Ideas que posiblemente en algunos casos salen de una causa noble, que es darle asistencia al más débil o al que menos tiene. Pero que tiene un vicio en la raíz que es la intervención estatal como instrumento para impartir justicia social. Tienen que entender que la caridad es buena, pero si se hace con el bolsillo propio, como decía Rothbard: es increíble lo infinitamente caritativa que puede ser la gente, cuando el bolsillo que paga es de otro.

La (in)justicia social

En este contexto, el Estado ni está en su derecho, ni es capaz de impartir justicia a través de la distribución de la riqueza, porque la justicia social es un concepto equivocado a nivel moral, a nivel teórico y a nivel empírico. En el plano moral porque todo acto de distribución supone el acto de coacción previa, que es confiscarle sus bienes a un privado que son suyos por derecho natural. Lo cual significa que el Estado es una organización criminal y violenta, en tanto se financia con una fuente coactiva de ingresos llamada impuestos.

En el plano teórico, porque por definición a mayor intervención estatal menos libres son los mercados y peor funcionan, produciendo miseria en vez de riqueza. Como decía Hayek “cada vez que el Estado interviene genera un resultado peor a que si no se hubiera entrometido”. ¿Por qué? Porque la intervención estatal introduce distorsiones en el sistema de precios, impide el correcto cálculo económico y, en consecuencia, anula lo que Hayek llamaba “el correcto funcionamiento del mercado como proceso de descubrimiento”. Esto es, en la búsqueda constante por competir en el mercado, el capitalista encuentra el rumbo correcto.

Pero esto solo puede ocurrir en un sistema de precios libres que extraigan y transmitan mejor la información acerca de las cantidades de qué bien o de qué servicios son demandados y a qué precio. El colectivismo, al inhibir este proceso de descubrimiento y al dificultar la apropiación de lo descubierto, ata al emprendedor de las manos y le imposibilita producir mejores bienes y ofrecer mejores servicios a un mejor precio.

La inferioridad del socialismo

Y por último, como si todo esto no alcanzara, también está a la vista la evidencia empírica de la inferioridad del socialismo. Si miramos los índices de libertad económica, los países más libres tienen un PBI per cápita 12 veces más grandes que los reprimidos. E incluso los habitantes del decil más bajo del sistema libre, viven mejor que el 90% de la población de los países reprimidos. O sea que el capitalismo de libre empresa es superior al socialismo incluso en la principal tarea que presumen el socialismo hace mejor, que es ayudar a los relegados.

Lo que está en la base de todo esto es que hay una relación directa y probada entre represión y miseria, por un lado; y por el contrario hay una relación probada entre libertad y prosperidad. Y las ideas socialistas son fundamentalmente incompatibles con la prosperidad, precisamente porque son incompatibles con la libertad. Son incompatibles la anulación de la competencia con la defensa del mérito y el esfuerzo; son incompatibles el control burocrático con la creatividad y la innovación; son incompatibles la distribución dirigida con la generación de riqueza; y en el fondo son incompatibles un estado grande con atribuciones amplias que se mete en cada uno de los asuntos privados de la gente, con tener una sociedad libre, creativa y pujante, que pueda generar la riqueza para sí y para las futuras generaciones.

El reencuentro con las ideas de libertad

Hoy parece que la Argentina y buena parte del mundo libre giran en direcciones contrarias. Mientras algunas potencias de Occidente se olvidan las normas básicas que trajeron la prosperidad de la que gozaron en las últimas décadas, la Argentina se reencuentra con esas ideas y valores y vuelve a apostar por el modelo de la libertad. Mientras los países desarrollados se vuelven pesados en regulaciones, en imposiciones injustificadas, nosotros quitamos las regulaciones que desde hace década atan de las manos a nuestro pueblo e invitamos a los capitales del mundo a cooperar con la Argentina; porque entendemos la actividad económica libre como el acto de cooperación más natural que tiene la especie humana.

Esto es, en Argentina nos estamos reencontrando con las ideas que hicieron del occidente moderno la hazaña civilizatoria y de desarrollo económico más grande de la historia humana. Y queremos ser un refugio para quienes defienden y viven estas ideas a lo largo y a lo ancho del planeta. Siempre hubo una puja entre quienes innovan y quienes regulan; entre quienes generan y quiénes confiscan; entre quienes exploran el territorio y quienes luego dibujan los mapas y trazan los límites.

Siempre hubo y habrá una puja entre el privado y el estado. Hoy en el sector tecnológico, que es el sector más dinámico de la economía global, esa puja es palpable. Los grandes visionarios del sector huyen de las regulaciones que les buscan imponer la dirigencia política global infectada de socialismo. Yo les digo hoy a ustedes lo que ya le he dicho a estos actores en persona: esta Argentina está del lado del sector privado, no del Estado; está del lado de los que trabajan, de los que comercian, de los que se esfuerzan, está del lado de quienes arriesgan, invierten, innovan.

La convergencia

Como decía, está del lado de quienes arriesgan, invierten e innovan, que son por naturaleza benefactores sociales y va a defender con uñas y dientes las ideas de la libertad, porque sabemos que en ellas está la fórmula para la prosperidad. Pero no se trata solo de tener las ideas correctas, también hay que tener condiciones materiales que nos acompañan. Porque después de décadas de estancamiento, la Argentina tiene todo dado para emprender un proceso de convergencia económica que nos coloque a la par de las grandes potencias del mundo en pocas décadas. En el fondo, la pregunta es ¿Qué es el proceso de convergencia?

Acá también vale la pena hacer una nota metodológica sobre lo que hacemos los economistas, ¿no? Porque la convergencia es algo que cuando ustedes miran la historia de la humanidad, aquellos que abrazan las ideas de la libertad la logran, pero nuestros modelos de crecimiento están simplificado detrás de determinado formatos de la función de producción. Y que en realidad no tenemos ni el fundamento de por qué se termina convergiendo. En el fondo, surge en función de la concavidad que tenga la función de producción y cuán lejos estemos del equilibrio del stock de capital per cápita del Estado estacionario. En definitiva, de lo único que estamos hablando es de una relación matemática y está vacía de contenido. La convergencia no se da porque sí, porque entonces si no todo país que estuviera rezagado, sin lugar a dudas, podría crecer sin hacer nada y eso es falso.

Libertad: descubrimiento y apropiación

Por eso yo enfatizo tanto en dos trabajos: en el trabajo de Hayek y en el trabajo de Locke, que es sintetizado por Israel Kirzner: esta idea del mercado como proceso de descubrimiento y el principio de apropiación de Locke, en un contexto donde se respeten los derechos de propiedad. Si ustedes hacen eso, la convergencia se va a dar, porque hay un montón de cosas que había que descubrir y ya las descubrieron otros.

Y es por eso que a lo largo de la historia de la humanidad cada vez se necesita menos años para duplicar el PBI per cápita: el primero en lograrlo fue Inglaterra que tardó 58 años, pero el último en hacerlo fue China y lo hizo en 7 años. Es más, en 14 años multiplicó por cuatro su PBI per cápita, porque lo duplicó una vez y lo volvió a duplicar y lo hizo a partir del impulso de las zonas liberadas al mercado. Entonces no es que la convergencia es algo que se va a dar de modo tautológico, por la forma que tiene la función de producción, que además no tiene contrapartida empírica. Porque la contrapartida empírica son los rendimientos crecientes, no los rendimientos marginales decrecientes.”

Más que Carlos Menem

Y ahí, la clave justamente es que lo que está de fondo y lo que está de fondo son las ideas de la libertad. Yo en algunas de las filminas que vi pasar de esta conferencia, por ejemplo, mostraba la relación entre el PBI per cápita entre los países libres y los reprimidos. Es más no solo eso, los países libres crecen más que el doble que los reprimidos. Entonces, la clave pasa por ahí, en el entramado institucional que permite la convergencia. Y si ustedes a eso le suman las mejoras que estamos viendo en términos tecnológicos, en especial con inteligencia artificial, esa convergencia puede ser acelerada.

Entonces, la Argentina tiene hoy, de prosperar nuestra reforma, la oportunidad de iniciar este proceso de convergencia para alcanzar niveles de vida similares a los países más desarrollado en la Tierra. Más o menos para que se den una idea, la reforma estructural más grande que se hizo en Argentina en la historia fue la de Menem, en los 90. La reforma que nosotros estamos enviando en la Ley Bases, es cinco veces más grande que esa. Y si ustedes le suman el DNU, el cual aún sigue en pie, estamos haciendo reformas estructurales ocho veces más grandes que lo que fue la reforma más grande de la historia Argentina. Y después vienen los caradura a decir que no hay plan.

90 puestos en el índice de libertad económica

Es más, de prosperar esta primera fase, nosotros escalaríamos 90 puestos en libertad económica y nos empezaríamos a parecer a países como Alemania, como Francia, como Italia. Pero eso a mí no me alcanza. Uno podría pensar en Irlanda, salvo lo que está haciendo en este momento. Digo, que hizo que con las reformas pro mercado de ser el país más miserable de Europa hoy tiene un pedido per cápita 50% mayor que el de Estados Unidos, y ese podría ser un modelo. También se queda corto respecto a nuestras ambiciones. Nosotros tenemos todavía 3.200 reformas estructurales pendientes. Nosotros las vamos a llevar a cabo quiera o no quiera la política. Y vamos a hacer de Argentina el país más libre del mundo Y después están las cuestiones de la coyuntura también.

Porque somos desde hace década una olla presión hirviendo con la tapa cerrada, lo único que hay que hacer es destaparla y reanudar la tarea del mercado como proceso de descubrimiento. Donde la baja capitalización de la economía, fruto de 20 años de populismo empecinado en destruir el capital, ya eso mismo genera oportunidad de inversión enormes para aquellos que apuesten por el país. Así, reduciendo el déficit, reduciendo la carga impositiva sobre la actividad económica, defendiendo a rajatabla los derechos de propiedad, habremos de alcanzar el desarrollo deje de ser un sueño para volverse una realidad.

El socialismo inhibe la apropación del descubrimiento

Pero no solo que tomamos las decisiones correctas en materia de libertad económica y respeto de los derechos de propiedad, podemos converger en un plazo relativamente corto a niveles de riqueza de los que gozan los principales potencia del mundo hoy, sino que la convergencia económica para nosotros está simplificada, porque no debemos pasar por este trabajoso proceso de descubrimiento del que Hayek hablaba, ya que otros lo han hecho por nosotros, que era lo que estaba explicando sobre los fundamentos de la convergencia.

No hay nada que inventar para alcanzar los niveles de riqueza de los principales países del Mundo. Solamente hay que generar las condiciones de respeto a la propiedad privada para que los actores del mundo privado puedan tomar el conocimiento de aquellas que ya hicieron el proceso de descubrimiento económico y reproducirlo.

Eso facilita el proceso de generación de riqueza y crecimiento económico. Es decir, ya han hecho el trabajo por nosotros. El arduo proceso de descubrimiento en el que un actor encuentra una necesidad y desarrolla un producto o servicio para satisfacerla ya ocurrió y ocurre todos los días allí donde sí se respetan los derechos de propiedad.

Porque sin apropiación no hay proceso de descubrimiento posible. Por eso fracasó y va a fracasar siempre el socialismo. Porque inhibe el proceso de apropiación de lo descubierto, destruyendo la innovación y, en consecuencia, la generación de riqueza. Por esta razón, por el hecho de que el privado aprende del proceso de descubrimiento de terceros, es que el crecimiento económico a nivel global se viene acelerando hace más de 100 años y cada vez se acelera más.

La nueva Meca de Occidente

Si a esto le sumamos las herramientas tecnológicas con las que contamos hoy, como por ejemplo la inteligencia artificial ese proceso de convergencia económica para alcanzar los niveles de vida de los países desarrollados puede ser incluso mucho más corto de lo que creemos. Todo esto implica que, en una sola generación, la Argentina podría pasar de ser un país pobre a un país de los países más importantes del mundo. Lo único que necesitamos es volver a abrazar las ideas de la libertad, defender la vida y defender la propiedad.

Entonces, quiero retomar algo que manifesté en las últimas semanas ante los empresarios más poderosos del Mundo, en los sectores tecnológicos que son las fronteras de la actividad económica. Argentina alguna vez fue una tierra de promesas, que capturaba la imaginación de aventureros y emprendedores porque estaba todo por ser hecho, porque sabían que podían hundir su esfuerzo y capital y les iba a ir bien, porque había un Estado que protegía los derechos de propiedad y protegía la libertad de asociación entre privados.

Hoy tenemos todo para volver a recorrer ese camino y convertirnos en la nueva Meca de Occidente. Tenemos los recursos naturales que el mundo necesita, prestos a ser aprovechados. Tenemos el mejor capital humano de la región, curioso y formado para afrontar los desafíos del presente. Y por primera vez, en 150 años, nos convertimos cada día en un país más libre.

Crecimiento económico con gasto público plano

Con estas condiciones tenemos la oportunidad de estar a la vanguardia del desarrollo tecnológico y energético, como ya lo somos en el sector agrícola. Por ejemplo, podemos ser un hub global de desarrollo en Inteligencia artificial, que es un mercado de alta exigencia y alta remuneración, que va a facilitar un salto en productividad a una cantidad inmensa de cadenas de valor de la economía y que también va a permitir reformar el estado para que funcione mejor y deje de dilapidar los recursos de los contribuyentes. Ustedes ya saben que en la medida que la economía crezca, el gasto yo lo voy a mantener pisado. ¿Para qué? Para devolverle el dinero a los que lo generaron genuinamente y originalmente: al sector privado.

En este sentido, tenemos la obligación de aprovechar esta oportunidad. Se lo debemos a los argentinos de bien demostrarle que su esfuerzo es para algo, que al trabajo y al sacrificio le corresponde una mejora en su calidad de vida. Quiero recordarle a los argentinos lo que después de acumular fracaso tras fracaso nos olvidamos pero que el resto del mundo conoció durante los últimos 100 años: que la libertad económica trae prosperidad y trae prosperidad para todos, no solo para algunos. Por todo esto, volviendo a mi idea inicial, hoy como sociedad, como país y como dirigencia política estamos ante una bifurcación: o persistimos en el camino de la decadencia o nos animamos a recorrer el camino de la Libertad. Hasta se está dando en la calle esa batalla. Afortunadamente, tenemos una gran ministra de Seguridad y que está poniendo la calle en orden, como prometimos en campaña.

Beneficios de la libertad

La sociedad ya eligió cuál de los dos caminos se abren y quiere emprender. Ya tomó el riesgo que implica elegir la libertad. Y, desde la presidencia, estamos emprendiendo ese rumbo con las herramientas con las que contamos. Ahora le toca el turno al resto de la política de decidir si acompaña o si le da la espalda al mandato popular de vivir en un país más libre y con una economía más dinámica, o si insiste en persistir en el camino de la servidumbre, condenándonos a todos a la miseria.

Todavía están a tiempo de trabajar juntos y demostrarle a la sociedad que la dirigencia política puede estar a la altura de sus demandas. Nosotros no tenemos otra ambición que generar las condiciones materiales y espirituales para que la Argentina vuelva a ser un país próspero. No nos interesa el poder político como fin en sí mismo, no nos interesa ganar nada a título personal.

Retirar al Estado

Estamos acá dispuestos a dejarlo todo al servicio de nuestra causa, incluso si nos costara nuestro propio bienestar personal. Si logramos generar la estabilidad necesaria para reactivar la actividad económica, si logramos abrirle paso a la libertad, si logramos retirar el Estado lo necesario para que la sociedad pueda florecer, habremos tenido éxito.

Porque la actividad económica libre redundará en beneficios para el común de la sociedad. Si logramos esto, no será un triunfo nuestro, sino de la sociedad en su conjunto, que habrá logrado dejar atrás 100 años de estatismo y decadencia. Por eso, mientras transitamos el camino a aquella nueva Argentina, les agradezco a todos ustedes por estar aquí. ¡Dios bendiga a los argentinos y que la fuerza del cielo nos acompañe! ¡Viva la libertad, carajo!

Discursos de Javier Milei

Milei ante el Instituto Milken: “Argentina puede ser la nueva meca de Occidente”

Diez políticas de Estado

El fracaso del modelo neoclásico

Davos: «Occidente está en peligro»

Primer discurso del presidente Javier Milei: «Hoy comienza una nueva era en Argentina»

Discurso de Javier Milei en la CPAC 2024: el fracaso del modelo neoclásico

Hola a todos. Yo soy el león. Yo también los amo. Viva la libertad, carajo. Parece que lo que decían como fenómeno barrial, se agrandó un poco el barrio. En primer lugar, muchas gracias por esta invitación, En cuanto a la conferencia, del día de hoy, dado el impacto de la Conferencia en Davos, en que señalé que Occidente está en peligro, dado el avance de las ideas estatistas, hoy haré foco en los fundamentos técnicos que sostenían dichas apreciaciones políticas, en aquella conferencia. Así, haré foco sobre cómo el modelo neoclásico y su visión de los fallos del mercado son funcionales al avance del socialismo y cómo eso destruye al crecimiento económico poniendo un freno a las mejoras contra el bienestar y la lucha contra la pobreza.

En cuanto a la génesis de este problema, el problema es un problema metodológico entre modelos vs. realidad. Dado que la realidad es siempre muy compleja de analizar se analiza con modelos, pero – en términos generales – cuando el modelo no mapea con la realidad un corrige el modelo, descarta el modelo y el problema con el mundo neoclásico es que frente a este problema, que el modelo no mapea con la realidad se enojan con la realidad, llamándola fallo de mercado.

El óptimo de Pareto

El origen de este problema tiene que ver cuando se pone a estudiar las cualidad normativas del equilibrio competitivo. Es decir que, mientras que el análisis se centraba en la existencia, en la unicidad y en la estabilidad, eso no constituía un problema grave, desde el punto de vista político. Y en rigor, el problema aparece cuando ingresa el análisis normativo de la mano del análisis de Pareto. Básicamente la idea del óptimo de Pareto es que yo no puedo mejorar a alguien sin empeorar a otro. Concretamente, si estoy en una situación, donde puedo mejorar a alguien y hago una mejora para alguien, sin empeorar a otro, eso se llama mejora Paretiana. Y obviamente, cuando esas oportunidades se agotan significa que estamos en el óptimo de Pareto.

Y es ahí, donde aparecen las definiciones de fallos de mercados, que tienen distintos nombres; uno es las no convexidades, es decir la existencia de rendimientos crecientes, o para decirlo más popularmente, estructuras de mercados concentrados y monopolios. Otros casos son las externalidades: los bienes públicos en formación asimétrica y el “Dilema de los Prisioneros”. Y en realidad, todas estas definiciones tan elegantes son todos elementos que habilitan la intervención del Estado y con eso el avance de los estatistas y los socialistas.

El mercado como proceso de cooperación social

Pero para que no quede tan en abstracto voy a hacer un ejemplo aplicado: supongamos que estamos en el momento en que nos alumbrábamos con velas y todavía no había llegado Ericsson; obviamente en el momento en que aparece Ericsson con la lamparita, todos los fabricantes de velas van a la quiebra. Naturalmente si le hubiéramos prestado atención a los intervencionistas, hoy, en lugar de tener esta hermosa conferencia, con todas estas luces, seguiríamos con velas; así es como los socialistas arruinan nuestras vidas. Por suerte descartemos el óptimo de Pareto y avancemos con el progreso tecnológico. (APLAUSOS).

Entonces lo primero que tenemos que entender es qué es el mercado, tener una buena definición de lo qué es el mercado. En este sentido, el mercado es un proceso de cooperación social, donde se intercambian derechos de propiedad, voluntariamente. De hecho – dado que los intercambios son voluntarios – no es posible hablar de fallos de mercado porque nadie estaría haciendo acciones auto flagelantes. Por lo tanto, cuando definimos bien mercado todas las definiciones de intervención se derrumban.

Las instituciones del mercado

Por otra parte, también es muy importante tener bien claro cuáles son las instituciones sobre las que se construye la idea del mercado. Dos instituciones muy importantes son la propiedad privada y los mercados libres de intervención estatal, porque – básicamente – si voy a estar intercambiando derechos de propiedad quiere decir que la propiedad privada es importante. Y si los intercambios no son voluntarios, no hay lugar para la presencia intromisiva y violenta del Estado. (APLAUSOS)

En este sentido, cuando se hace un intercambio y alguien entrega un bien, a cambio de dinero, eso fija un registro histórico, llamado precio. Y ese registro histórico, denominado precio es un mecanismo de transmisión de información, que además se transforma en un mecanismo de coordinación porque hace que – algunas personas –sean oferentes y otros sean demandantes.

Y como no necesariamente la cantidad demanda coincide con la ofrecida, cuando la demanda es mayor que la oferta, los precios suben y en su caso contrario bajan. Es decir, hay un proceso de ajuste. En definitiva, la propiedad privada y los mercados libres determinan el funcionamiento del sistema de precios y eso es lo que permite hacer cálculo económico. Y esto muestra por qué el socialismo en ninguna de sus vertientes puede funcionar, en el caso más extremo porque no hay propiedad privada, por lo tanto no se pueden hacer los intercambios que requiere el mercado. Y en segundo lugar, las versiones más light que permiten la existencia del sector privado, la intromisión del Estado mete ruido en el sistema de precios, y cuanto más Estado hay, más violencia hay, más distorsión hay y peor funciona el sistema.

La libre competencia

Otra de las instituciones importantes para los mercados es lo que se llama la libre competencia, pero no en el sentido neoclásico de la competencia perfecta, sino en términos de entrada y salida. Y por otra parte hay dos instituciones que son muy importantes que son la división del trabajo y la cooperación social. La división del trabajo quién mejor la explicó fue Adam Smith: una persona sola podía producir solamente 20 alfileres, pero si se partía en quince la tarea, cada uno podía producir 5 mil alfileres, estamos hablando de 75 mil alfileres, pero cuál es el problema si no hay demanda para 75 mil alfileres, no va a haber tanta división del trabajo.

Y esto combinado con la idea de combinación social, termina siendo absolutamente destructivo para las ideas socialistas. Una es: Yo podría estar odiando a él, pero necesito que el compre mi producto, por lo tanto, inexorablemente lo tengo que dar bien. Por eso, como decía Bastiat, “Donde entra el comercio, no entran las balas”. Y promover el libre comercio es promover la paz.

Y al mismo tiempo, del mercado como proceso de cooperación social es una tremenda bomba en contra del socialismo, porque si los intercambios son libres, eso significa que las dos partes que intervienen en el intercambio, ganan los dos. Por lo tanto, no hay lugar para la teoría de la explotación, no hay lugar para la plusvalía, no hay lugar para el marxismo y el socialismo.

El empresario como benefactor social

A su vez, es importante señalar, en la lógica del mercado, que un empresario exitoso es un benefactor social. Porque en el capitalismo de libre empresa solamente es posible ser exitoso sirviendo al prójimo con bienes de mejor calidad o de mejor precio. Y si ese empresario no lo está haciendo bien, podrá aparecer otro que pueda brindar el mismo bien a un mejor precio, o el mismo precio, mejor calidad, y eso va a llevar a la quiebra a los ineficientes y va a potenciar el bienestar; Y por ende, los empresarios, son benefactores sociales porque nos brindan bienes de mejor calidad, a un mejor precio, mientras que van creando puestos de trabajo y progreso en toda la sociedad. Por lo tanto, abracemos a los empresarios que son la base de la prosperidad.

Por lo tanto, dada esta introducción, vale la pena enfrentar, ahora, dónde está el dilema neoclásico. Esto dentro de la teoría del crecimiento económico y su evidencia empírica se llama: “El palo de hockey”. Si ustedes miran la historia, desde la era cristiana hacia adelante, el PBI per cápita entre el período en entre el año 0 y el 1800, prácticamente estuvo constante.

Murray N. Rothbard

Sin embargo, desde el año 1800 hasta aquí, se multiplicó por más de 15 veces, y en ese mismo período, la población en el año 1800 era de 800 millones de seres humanos, y hoy se ha multiplicado por 10. Es decir, que aumentó la productividad per cápita y, además, el PBI aumentó cerca de 150 veces, a punto tal que estamos en el mejor momento de la historia de la humanidad. Todo esto, a pesar de la existencia del Estado. Y en este mismo periodo de tan importante crecimiento económico, la pobreza extrema pasó del 95% de la población al 5%. Sin embargo, esta presencia de rendimientos crecientes significa que hay estructuras concentradas, es decir, que hay monopolios. Entonces, la pregunta es: si se generó tanto bienestar ¿Por qué la teoría neoclásica dice que los monopolios son malos, si nos trajo tanto bienestar y tanta caída en la pobreza?

Y en realidad, como diría Murray Newton Rothbard, el inventor del anarco capitalismo, el problema es que el análisis neoclásico está mal. Supongamos que tengo 10 empresas compitiendo por hacer teléfonos celulares, y una de ellas descubre una técnica para hacer un teléfono de mejor calidad a un mejor precio, naturalmente hay 9 empresas que van a quebrar. Sin embargo, ¿Alguno de ustedes se quejaría por tener mejores teléfonos a un mejor precio? Por lo tanto, fuera la teoría neoclásica.

Los errores del análisis neoclásico

Entonces, veamos dónde están esos errores de la teoría neoclásica. En la versión más simple es porque dicen que el precio del monopolio es mayor que el de la competencia y que la cantidad producida es menor que en competencia. Sin embargo, ese análisis es errado porque tiene varios problemas; en primer lugar porque es solamente un análisis de equilibrio parcial, solo considera el equilibrio en un solo mercado, y no considera el resto de la economía. Es decir, yo tengo el monopolio sobre Javier Milei y ustedes tienen el monopolio de ustedes mismos, sobre cada uno de ustedes, y eso no tiene nada de malo, afortunadamente somos todos distintos, gracias a Dios. Es más, festejamos nuestras diferencias porque no nos gusta la uniformidad gris del socialismo.

Pero no solo está mal por ser un análisis de equilibrio parcial que no considera el resto de los mercados, sino que, además, es tan burdo que no considera los efectos futuros, es decir, el impacto en el futuro de estas estructuras de mercado. De hecho, esto me hace recordar un hermoso libro de un economista y pensador americano, Henry Hazlitt, que se llama, La economía en una lección, que decía: “La diferencia entre un buen economista y el mal economista, es que el mal economista solamente mira el mercado en un período, mientras que el buen economista mira todos los mercados y no solo el presente, sino también el futuro”.

El equilibrio general

Por lo tanto, esto estaría mostrando que el análisis tradicional del monopolio y por el cual se los regulan, es parte de un mal análisis económico. Y si, además, tomamos el rol que toman las ganancias como elemento para generar crecimiento económico, además, meterse con los beneficios implica impactar negativamente sobre el crecimiento. Entonces, la pregunta es: ¿Cuál es la verdadera respuesta, o el verdadero fundamento de este análisis? Y en realidad la respuesta no está en el análisis económico, está en la estructura matemática que usa el equilibrio general. Básicamente, tiene que ver con el análisis del óptimo de Pareto y el problema de las no convexidades en el conjunto de producción.

El óptimo de Pareto, para que el equilibrio existente sea óptimo de Pareto, tanto los consumidores como los productores deberían estar maximizando. Y el problema es que cuando tenemos rendimientos crecientes tenemos funciones de producción convexas y el problema con esas funciones es que no se puede encontrar un máximo.

Modelo neoclásico: una visión mecanicista del hombre

Naturalmente, eso es un error matemático también porque si yo tengo rendimientos crecientes puedo encontrar un máximo si utilizo todas las dotaciones de la economía y entonces ahí aparecería otro problema que me quedaría una sola empresa; pero eso que parece algo empíricamente correcto también tiene otro error conceptual porque básicamente implica desconocer la naturaleza de la firma y entre otras cosas, deja de lado el hecho de que las firmas son manejadas por seres humanos y naturalmente cuando ustedes más quieran trabajar para producir más, el costo de oportunidad del tiempo libre crece fenomenalmente.

De qué le serviría un trabajo de que le ofrezcan 12 millones de dólares al año si ustedes tuvieran que trabajar los 7 días de la semana 24 horas. Se van a chocar contra su propia humanidad. Sin embargo, el análisis neoclásico trabaja a las firmas como si fueran máquinas y no como empresas que dependen, son de los seres humanos.

Finalmente, otras de las críticas que se le hacen a los monopolios es que generan menos cantidades producidas en la economía y eso también es falso porque ese dinero que ganan los monopolistas, evidentemente lo pueden volcar al consumo y generar producción y empleo en otros lugares de la economía.

Análisis neoclásico del monopolio

Ahora vamos a hacer un par de casos que irriten más a los keynesianos. ¿Qué sucede si esas grandes ganancias las ahorramos? Ese ahorro se transforma en inversión en otras empresas y eso genera crecimiento del producto y del empleo en otros sectores. No se pierde nada. O supongamos que este monopolista es tan ambicioso que quiere invertir todo en su propia empresa. Tal que todo su ahorro se transforma en inversión. Pero esa inversión significa más capital, más productividad, mayores salarios y al mismo tiempo más producción del bien, por lo tanto baja el precio, por lo tanto mayores salarios y menores precios, por lo tanto, todo ganancia de bienestar.

Es más, entonces como ya no le podemos encontrar más ataques al monopolista, ya que si consume genera bienestar, ya que si ahorra en el sistema financiero genera bienestar y si ahorra e invierte en sí mismo también genera bienestar. Ahora pensemos que pasa si el “maldito empresario” decide enterrar ese dinero. Así nadie puede acceder a ese dinero.

¿Qué es lo que va a ocurrir? Se va reducir la cantidad de dinero en la economía y van a bajar los precios beneficiando a toda la población. Y es más, este empresario tan malo a los que más va a beneficiar son a los que menos tienen porque son lo que se benefician de la deflación. Por lo tanto, todo lo que acabamos de ver es que todos los análisis que justifican la intervención lo único que hace es crear más Estado y mayor daño a la gente.

Intervención y destrucción

Por lo tanto, para cerrar esta presentación, voy a mostrar como la intervención socialista lo que hace es destruir la economía. Y básicamente este ataque que hacen los socialistas es básicamente desde dos puntos de vista. Por un lado está la regulación de los monopolios, que al regular los monopolios quiebra el efecto de los rendimientos crecientes y hacen que las economías se estanquen. Si se regulara bajo el ideal neoclásico la cuasi renta sería cero. Y por lo tanto estaríamos en un mundo de la competencia perfecta donde no hay incentivos a crecer.

En el fondo lo que hace es abortar el proceso de destrucción creativa a la Shumpeter. Porque estos procesos de destrucción creativa parten de la idea de resolver algunos problemas de la sociedad que les permite más dinero y eso es lo que genera el progreso tecnológico y el crecimiento. Por lo tanto, si regulo los beneficios, si regulo la ganancia, el problema que voy a tener es estancamiento. Al margen de que regular precios y cantidades implica destruir el derecho de propiedad.

La situación de Argentina

De hecho, les voy a contar un caso de un país que conozco, llamado Argentina. Un país que entró al siglo XX siendo uno de los países más ricos del mundo y que sin embargo hoy está 140 en el ranking mundial, con más de 50% de pobres y más de 10% de indigentes. Y cuando uno mira la cantidad de regulaciones, uno va a entender por qué.

Dentro de nuestros equipos de gobierno, hemos descubierto, por el momento, 380 mil regulaciones que traban el funcionamiento del sistema económico. Y de hecho, nuestras dos grandes pedidos de medidas, de reformas estructurales, el DNU y la Ley de Bases, propuestas que proponen darle más libertad a los argentinos, ir hacia estructuras de mercado más competitivas y sobre todas las cosas, eliminar la corrupción de la política, nos encontramos con grandes resistencias por parte de los beneficiarios de este sistema decadente, que empobrece a los argentinos de bien en favor de la casta corrupta.

Donde la casta corrupta se compone de políticos ladrones, que ponen sus privilegios por encima del bienestar de los argentinos, por empresarios prebendarios que hacen negocios con los políticos corruptos, por medios de comunicación corruptos que están muy enojados con nosotros porque les eliminamos la pauta oficial, también por los sindicalistas que se ocupan de sus negocios en contra de la gente, y además por aquellos profesionales que son funcionales a la religión del Estado que viven de defender a estos corruptos. Por lo tanto, tomarán conciencia de la gran pelea que estamos dando. Pero no nos vamos a rendir en volver a hacer Argentina grande nuevamente.

La justicia social es violenta e injusta

La otra gran amenaza por donde atacan los socialistas y el estatismo es básicamente la discusión entre eficiencia y distribución, donde ahí se señala al capitalismo como un sistema hiper individualista y se lo compara con el altruismo socialista con el dinero ajeno. Siempre con el dinero ajeno. Y esta aberración se lleva a cabo en nombre de la justicia social, donde Friedrich A. Hayek hablaba de las palabras comadreja. Donde cada vez que le ponían un adjetivo, significaba totalmente lo opuesto. De hecho como dice el gran Jesús Huerta de Soto, la justicia social es violenta e injusta, no es ni justa ni social ni nada, es una aberración.

En primer lugar, es injusta porque implica un trato desigual frente a la ley y la redistribución que implica la justica social es robarle a uno para darle a otro. Lo que hace que la justicia social además de ser violenta sea injusta. En el mismo sentido, esto se agrava con la idea de la democracia ilimitada. Es decir, la democracia originalmente fue diseñada para respetar el derecho de las más pequeñas de las minorías, el individuo. Pero cuando ingresan las ideas socialistas e ingresa la idea de la democracia ilimitada, ingresa el populismo. Pero para que no quede en algo tan abstracto les voy a dar un ejemplo. Supongamos que se juntan cuatro lobos y una gallina. Ahora vamos votar por qué se come hoy a la noche. Se acaban de comer la gallina.

Israel Kirzner

En el fondo eso también es lo que pasa en la economía. La gallina de los huevos de oro es el segmento que genera riqueza, pero por la forma de la distribución del ingreso, el 80% de la población tiene un ingreso menor que el ingreso promedio. Y ahí es cuando aparece el político populista que dice que hay que sacarles a los ricos para darle a los pobres. No solo Venezuela, Argentina y todo el populismo latinoamericano.

Y cuando eso ocurre, se destruye los beneficios y se destruye el crecimiento económico. Si lo quieren en términos prácticos, Argentina es un país que produce alimentos para más de 400 millones de seres humanos y la presión fiscal sobre el sector productor de alimentos es del 70%. Es decir que el Estado se queda con el alimento de 280 millones de seres humanos. A pesar de ello, hay 5 millones de argentinos que no les alcanza para comer gracias al maldito Estado.

Otra parte que también discuten los socialistas y que tiene que ver con la distribución del ingreso, dicen que el sistema es injusto, hay un hermoso libro de Israel Kirzner, que se llama creatividad, capitalismo y justicia distributiva. Y ese libro parte de la hipótesis que Kirzner dice, el sistema capitalista es más productivo pero que si fuera verdaderamente injusto, no habría motivos para defenderlo.

El mercado como un proceso de descubrimiento

En ese sentido, trabaja sobre dos ideas, trabaja con el principio de apropiación de Locke, el que se lo descubre se lo queda. Si ustedes descubren algo, son los dueños de esos. Y la otra idea es la de Hayek, que es la de mercado como proceso de descubrimiento, que implica que no hay una torta para repartir, sino que esa torta se va creando cuando se va produciendo. Por lo tanto, si esa torta se va descubriendo mientras que ustedes van avanzando en el proceso productivo, por lo tanto, lo lógico es que esa torta sea apropiada por aquel que la fue descubriendo. Por lo tanto, ahora el sistema no solo que es más productivo, sino que además es el único sistema que es justo.

Y la verdad es que digamos todo esto a los socialistas los tenemos más que en jaque mate, ya les diría que… por eso les voy a dar una más, les voy a dar bis. Naturalmente cuando uno regula los monopolios, regula las empresas, lo que eran los procesos competitivos y al mismo tiempo introduce en concepto de la justicia social, evidentemente eso conduce al estancamiento.

El aborto

Y ese estancamiento dado el crecimiento de la población lleva al empobrecimiento paulatino de ese país, ¿Y cómo corrigen esto? lo corrigen con la agenda asesina del aborto. Una agenda asesina que podemos encontrar sus orígenes ya con los egipcios intentando exterminar a los judíos o con el caso de Malthus con su tratado sobre la población y la ley de hierro y salarios que promovía en control de la natalidad; o más cercano -a fines de la década del 60- el Club de Roma, donde el Club de Roma decía que como mundo se movía con energía fósiles y como esas energías no son renovables, predecían que en el año 2000 se iban a agotar esos recursos.

Y sin embargo, esa situación lo que iba a generar es que no hubiera alimentos para todos y que nos íbamos a morir y que solamente quedaríamos mil millones de personas en el planeta tierra. Y en base a eso, hoy habiéndose desclasificado los archivos de Nixon y Kissinger sabemos que propusieron esa agenda asesina del aborto; donde, por ejemplo, (INAUDIBLE) tiene más locales que McDonald´s en todo el mundo.

Julian Simon

Pero afortunadamente se equivocaron de nuevo porque hoy en mundo viven 8 mil millones de seres humanos. Sin embargo, no cesan esa agenda asesina, de hecho, el postmarxismo frente a su derrota en lo económico traslado sus batallas de lucha de clases a otros aspectos de la vida, por ejemplo, el ecologismo; donde plantea la lucha del hombre con la naturaleza, donde culpan al ser humano del calentamiento global, cuando esto ya ha pasado cuatros veces en la historia del planeta tierra y no vivía el ser humano, y donde para corregir este problema a los neomarxistas no se le ocurre otra cosa que exterminar a los humanos, si verdaderamente tuviéramos un problemas de recursos deberíamos estar esperando colonizar otros planeta, no condenarnos a la muerte.

De hecho, todos esos análisis en contra del crecimiento de la población son falsos, entonces le quiero dejar el caso de un economista muy optimista que se llamaba Julian Simon, que señalaba que el crecimiento de la población traía más progreso tecnológico, entonces, por ejemplo, señalaba que había crecimiento tecnológico impulsado por la demanda, donde básicamente al haber más personas y haber problemas de escases y demás eso afectaba al sistema de precios y generaba nuevas reformas y nuevos progresos tecnológicos para resolver dichos problemas, y por otra parte señalaba el progreso tecnológico impulsado por el lado de la oferta, donde -por ejemplo- las chances de que tenga Mozart es mucho más grande si vive 1 millón de personas que si viven 10.

Un mensaje optimista

En definitiva, el mensaje es el siguiente: no dejen avanzar al socialismo, no avalen la regulación, no avalen la idea de los fallos del mercado, no permitan el avance de la agenda asesina y no se dejen llevar por los cantos de sirena de la justicia social; yo vengo de un país que compró todas esas ideas estúpidas y de ser un país de los más ricos del mundo está en el lugar 140. Por lo tanto, no entreguen su libertad, peleen por su libertad, porque si no pelean por la libertad los van a llevar a la miseria.

Pero quiero dejarles también un mensaje de optimismo, Argentina parecía un país de ovejas condenado a la pobreza que nos marcan los socialistas y recuerdo cuando inicié mi carrera política para ser diputado Nacional dije: que yo no venía a guiar corderos, venía a despertar leones. Y fue así que cada día despertamos más leones y el mensaje de la libertad, no solo nos llevó a la presidencia a la Presidencia de la Argentina, sino que además estamos despertando a todo el mundo. Por lo tanto, no cedan frente a la lucha por la libertad, ¡viva la libertad carajo! ¡viva la libertad carajo! Muchas gracias.

Discurso pronunciado por el presidente de Argentina, Javier Milei, el 24 de febrero de 2024 en la CPAC.

Ver también

Javier Milei: la persuasión y la negociación median con el éxito. (George Youkhadar).

Los cien días de Milei (Cristóbal Matarán).

Las corridas de toros y el futuro de Argentina. (Santiago Dussan).

Las ideas importan, y mucho. (Mateo Rosales).

La hora de la verdad de Javier Milei. (Mateo Rosales).

Victoria de Milei: lo que puede aprender España. (Benjamín Santamaría).

Maradona, el asado y la libertad. (Alfredo Reguera).

Javier Milei, un libertario camino de ser presidente de Argentina. (Santiago Dussan).

Javier Milei y la bandera de libertad. (Mateo Rosales).

¿Es Milei el milagro económico que necesita Argentina? (Fernando Vicente).

Milei, la opción liberal. (Mateo Rosales).

Discurso de Javier Milei en Davos: “Occidente está en peligro”

Buenas tardes, muchas gracias. Hoy estoy acá para decirles que Occidente está en peligro. Está en peligro porque aquellos que supuestamente deben defender los valores de Occidente, se encuentran cooptados por una visión del mundo, que inexorablemente conduce al socialismo, y en consecuencia, a la pobreza.

Lamentablemente, en las últimas décadas, motivados por algunos deseos bienpensantes de querer ayudar al prójimo y otros por el deseo de querer pertenecer a una casta privilegiada, los principales líderes del mundo occidental han abandonado el modelo de la libertad por distintas versiones de lo que llamamos colectivismo.

Nosotros estamos acá para decirles que los experimentos colectivistas nunca son la solución a los problemas que aquejan a los ciudadanos del mundo, sino que, por el contrario, son su causa. Créanme, nadie mejor que nosotros los argentinos para dar testimonios de estas dos cuestiones.

Argentina liberal

Cuando adoptamos el modelo de la libertad, allá por el año 1860, en 35 años nos convertimos en la primera potencia mundial, mientras que cuando abrazamos el colectivismo, a lo largo de los últimos 100 años, vimos como nuestros ciudadanos comenzaron a empobrecerse sistemáticamente hasta caer en el puesto número 140 del mundo. Pero antes de poder dar esta discusión, sería importante que primero viéramos los datos que sustentan por qué no solo el capitalismo de libre empresa no solo es un sistema posible para terminar con la pobreza del mundo, sino que es el único sistema moralmente deseable para lograrlo.

Si consideramos la historia del progreso económico, podemos ver cómo desde el año cero hasta el año 1800, aproximadamente, el PBI per cápita del mundo prácticamente se mantuvo constante durante todo el período de referencia. Si uno mira un gráfico de la evolución del crecimiento económico a lo largo de la historia de la humanidad, uno estaría viendo un gráfico con la forma de un palo de hockey, una función exponencial, que se mantuvo constante durante el 90 por ciento del tiempo y se dispara exponencialmente a partir del siglo XIX. La única excepción a esta historia de estancamiento se dio a finales del siglo XV, con el descubrimiento de América. Pero salvando esta excepción, a lo largo de todo el período, entre el año cero y el año 1800, el PBI per cápita, a nivel global, se mantuvo estancado.

Ahora bien, no solo que el capitalismo generó una explosión de riqueza desde el momento que se adoptó como sistema económico, sino que, si uno analiza los datos, lo que se observa es que el crecimiento se viene acelerando a lo largo de todo el período.

La eclosión del capitalismo

Durante todo el período comprendido entre el año cero y el 1800, la tasa de crecimiento del PBI per cápita se mantuvo estable en torno al 0,02 por ciento anual. Es decir, prácticamente sin crecimiento. A partir del siglo XIX, con la Revolución Industrial, la tasa de crecimiento pasa al 0,66 por ciento. A ese ritmo para duplicar el PBI per cápita se necesitaría crecer durante 107 años.

Ahora bien, si observamos el período entre 1900 y 1950, la tasa de crecimiento se acelera al 1,66 por ciento anual. Ya no necesitamos 107 años para duplicar el PBI per cápita, sino 66. Y si tomamos el período comprendido entre 1950 y el año 2000, vemos que la tasa de crecimiento fue de 2,1 por ciento anual, lo que derivaría en que en solo 33 años podríamos duplicar el PBI per cápita del mundo. Esta tendencia, lejos de detenerse, se mantiene viva aún hoy. Si tomamos el período entre el año 2000 y el 2023, la tasa de crecimiento volvió a acelerar el 3 por ciento anual, lo que implica que podríamos duplicar nuestro PBI per cápita en el mundo en tan solo 23 años.

Ahora bien, cuando se estudia el PBI per cápita, desde el año 1800 al día de hoy, lo que se observa es que, luego de la Revolución Industrial, el PBI per cápita mundial se multiplicó por más de 15 veces, generando una explosión de riqueza que sacó de la pobreza al 90 por ciento de la población mundial.

No debemos olvidar nunca que para el año 1800, cerca del 95 por ciento de la población mundial vivía en la pobreza más extrema; mientras que ese número cayó al 5 por ciento para el año 2020, previo a la pandemia.

El capitalismo acaba con la pobreza

La conclusión es obvia: lejos de ser la causa de nuestros problemas, el capitalismo de libre empresa, como sistema económico, es la única herramienta que tenemos para terminar con el hambre, la pobreza y la indigencia a lo largo y a lo ancho de todo el planeta. La evidencia empírica es incuestionable.

Por eso, como no cabe duda de que el capitalismo de libre mercado es superior en términos productivos, la doxa de izquierda ha atacado al capitalismo por sus cuestiones de moralidad, por ser, según ellos, dicen sus detractores, que es injusto.

Dicen que el capitalismo es malo porque es individualista y que el colectivismo es bueno porque es altruista, con la ajena. En consecuencia, bregan por la justicia social. Pero este concepto, que desde el Primer Mundo se ha puesto de moda en la última época, en mi país es una constante del discurso político desde hace más de 80 años. El problema es que la justicia social no es justa, sino que tampoco aporta al bienestar general. Muy por el contrario, es una idea intrínsecamente injusta porque es violenta. Es injusta porque el Estado se financia a través de impuestos y los impuestos se cobran de manera coactiva. ¿Acaso alguno de nosotros puede decir que pagan los impuestos de manera voluntaria? Lo cual significa que el Estado se financia a través de la coacción y a mayor carga impositiva, mayor es la coacción, menor es la libertad.

Israel Kirzner

Quienes promueven la justicia social parten de la idea de que el conjunto de la economía es una torta que se puede repartir de una manera distinta, pero esa torta no está dada, es riqueza que se va generando, en lo que por ejemplo Israel Kirzner llama un proceso de descubrimiento de mercado. Si el bien o servicio que ofrece una empresa no es deseado, esa empresa quiebra a menos que se adecúe a lo que el mercado le está demandando. Si genera un producto de buena calidad a un buen precio, atractivo, le va a ir bien y va a producir más.

De modo que el mercado es un proceso de descubrimiento, en el cual el capitalista encuentra sobre la marcha el rumbo correcto. Pero si el Estado castiga al capitalista por tener éxito y lo bloquea en este proceso de descubrimiento, destruye sus incentivos, y las consecuencias de eso es que va a producir menos y la torta será más chica, generando perjuicio para el conjunto de la sociedad.

El colectivismo, al inhibir estos procesos de descubrimiento y al dificultar la apropiación de lo descubierto. ata al emprendedor de las manos y le imposibilita producir mejores bienes y ofrecer mejores servicios a un mejor precio. ¿Cómo puede ser, entonces, que desde la academia, los organismos internacionales, la política y la teoría económica se demonice un sistema económico que no solo ha sacado de la pobreza más extrema al 90 por ciento de la población mundial y lo hace cada vez más rápido, sino que además es justo y moralmente superior.

Mejor que nunca

Gracias al capitalismo de libre empresa, hoy, el mundo se encuentra en su mejor momento. No hubo nunca, en toda la historia de la humanidad, un momento de mayor prosperidad que el que vivimos hoy. El mundo de hoy es más libre, más rico, más pacífico y más próspero que cualquier otro momento de nuestra historia. Esto es cierto para todos, pero en particular para aquellos países que son libres, donde respetan la libertad económica y los derechos de propiedad de los individuos.

Porque aquellos países que son libres son 12 veces más ricos que los reprimidos. El decil más bajo de la distribución de los países libres vive mejor que el 90 por ciento de la población de los países reprimidos, tiene 25 veces menos cantidad de pobres en el formato estándar y 50 veces menos en el formato extremo. Y por si eso fuera poco, los ciudadanos de los países libres viven un 25 por ciento más que los ciudadanos de los países reprimidos.

Qué es el liberalismo

Ahora bien, para entender qué venimos a defender es importante definir de qué hablamos nosotros cuando hablamos de libertarismo. Para definirlo retomo las palabras del máximo prócer de las ideas de la libertad de Argentina, el profesor Alberto Benegas Lynch (hijo) que dice: “el libertarismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión, en defensa del derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad, cuyas instituciones fundamentales son la propiedad privada, los mercados libres de intervención estatal, la libre competencia, la división del trabajo y la cooperación social”, donde solo se puede ser exitoso sirviendo al prójimo con bienes de mejor calidad a un mejor precio.

Dicho de otro modo, el capitalista, el empresario exitoso es un benefactor social que, lejos de apropiarse de la riqueza ajena, contribuye al bienestar general. En definitiva, un empresario exitoso es un héroe.

Este es el modelo que nosotros estamos proponiendo para la Argentina del futuro. Un modelo basado en los principios fundamentales del libertarismo: la defensa de la vida, de la libertad y de la propiedad.

Ahora bien, si el capitalismo de libre empresa y la libertad económica han sido herramientas extraordinarias para terminar con la pobreza en el mundo, y nos encontramos hoy en el mejor momento de la historia de la humanidad, vale la pena preguntarse: ¿por qué digo entonces que Occidente está en peligro?

Occidente en peligro

Digo que occidente está en peligro justamente porque en aquellos países que debiéramos defender los valores del libre mercado, la propiedad privada y las demás instituciones del libertarismo, sectores del establishment político y económico, algunos por errores en su marco teórico y otros por ambición de poder, están socavando los fundamentos del libertarismo, abriéndole las puertas al socialismo y condenándonos potencialmente a la pobreza, a la miseria y al estancamiento.

Porque nunca debe olvidarse que el socialismo es siempre y en todo lugar un fenómeno empobrecedor que fracasó en todos los países que se intentó. Fue un fracaso en lo económico. Fue un fracaso en lo social. Y fue un fracaso en lo cultural. Y además asesinó a más de 100 millones de seres humanos.

El problema esencial de Occidente hoy es que no solo debemos enfrentarnos a quienes, aun luego de la caída del Muro y la evidencia empírica abrumadora, siguen bregando por el socialismo empobrecedor, sino también a nuestros propios líderes, pensadores y académicos que, amparados en un marco teórico equivocado, socavan los fundamentos del sistema que nos ha dado la mayor expansión de riqueza y prosperidad de nuestra historia.

El papel de la economía neoclásica

El marco teórico al que me refiero es el de la teoría económica neoclásica, que diseña un instrumental que, sin quererlo, termina siendo funcional a la intromisión del Estado, el socialismo, y la degradación de la sociedad. El problema de los neoclásicos es que como el modelo del que se enamoraron no mapea contra la realidad, atribuyen el error a supuestos fallos del mercado en vez de revisar las premisas de su modelo.

So pretexto de un supuesto fallo de mercado, se introducen regulaciones que lo único que generan es distorsiones en el sistema de precios, que impiden el cálculo económico, y en consecuencia el ahorro, la inversión y el crecimiento.

Este problema radica esencialmente en que ni siquiera los economistas supuestamente libertarios comprenden qué es el mercado, ya que si se comprendiera, se vería rápidamente que es imposible que exista algo así como un fallo del mercado.

El mercado no es una mera descripción gráfica de una curva de oferta y otra de demanda en un gráfico. El mercado es un mecanismo de cooperación social donde se intercambian voluntariamente derechos de propiedad. Por lo tanto, dada esa definición, hablar de fallo del mercado es un oxímoron. No existe fallo de mercado.

¿Fallos del mercado?

Si las transacciones son voluntarias, el único contexto en el que puede haber un fallo de mercado es si hay coacción. Y el único con la capacidad de coaccionar de manera generalizada es el Estado, que tiene el monopolio de la violencia. En consecuencia, si alguien considera que hay un fallo de mercado, les recomendaría que revisen si hay intervención estatal en el medio. Y si encuentran que no hay intervención estatal en el medio, les sugiero que hagan de nuevo el análisis porque definitivamente está mal. Los fallos de mercado no existen.

Un ejemplo de los supuestos fallos del mercado que describen los neoclásicos son las estructuras concentradas de la economía. Sin embargo, sin funciones que presenten rendimiento creciente a escala, cuya contrapartida son las estructuras concentradas de la economía, no podríamos explicar el crecimiento económico desde el año 1800 hasta hoy.

Fíjense que interesante. Desde el año 1800 en adelante, con la población multiplicándose más de 8 o 9 veces, el producto per cápita creció más de 15 veces. Existen rendimientos crecientes, eso llevó la pobreza extrema del 95% al 5%. Sin embargo, esa presencia de rendimientos crecientes implican estructuras concentradas, lo que se llamaría un monopolio.

¿Cómo puede ser que algo que haya generado tanto bienestar para la teórica neoclásica es un fallo de mercado? Economistas neoclásicos, salgan de la caja. Cuando el modelo falla, no hay que enojarse con la realidad, hay que enojarse con el modelo y cambiarlo.

Abrir las puertas al intervencionismo y al socialismo

El dilema que enfrenta el modelo neoclásico es que dicen querer perfeccionar el funcionamiento del mercado atacando lo que ellos consideran fallos, pero al hacerlo no sólo le abren las puertas al socialismo, sino que atentan contra el crecimiento económico. Ejemplo, regular monopolios, destruirle las ganancias, y destrozar los rendimientos crecientes automáticamente destruiría el crecimiento económico.

Dicho de otro modo, cada vez que ustedes quieran hacer una corrección de un supuesto fallo de mercado, inexorablemente, por desconocer lo que es el mercado o por haberse enamorado de un modelo fallido, le están abriendo las puertas al socialismo y están condenando a la gente a la pobreza.

Sin embargo, frente a la demostración teórica de que la intervención del Estado es perjudicial, y la evidencia empírica de que fracasó – porque no podía ser de otra manera- la solución que propondrán los colectivistas no es mayor libertad sino que es mayor regulación, generando una espiral descendiente de regulaciones hasta que todos seamos más pobres, y la vida de todos nosotros dependa de un burócrata sentado en una oficina de lujo.

Dado el estrepitoso fracaso de los modelos colectivistas y los innegables avances del mundo libre, los socialistas se vieron forzados a cambiar su agenda. Dejaron atrás la lucha de clases basada en el sistema económico para reemplazarla por otros supuestos conflictos sociales igual de nocivos para la vida en comunidad y para el crecimiento económico.

Guerra entre los sexos

La primera de estas nuevas batallas fue la pelea ridícula y antinatural entre el hombre y la mujer.

El libertarismo ya establece la igualdad entre los sexos. La piedra fundacional de nuestro credo dice que todos los hombres somos creados iguales, que todos tenemos los mismos derechos inalienables otorgados por el creador, entre los que se encuentran la vida, la libertad y la propiedad.

En lo único que devino esta agenda del feminismo radical es en mayor intervención del Estado para entorpecer el proceso económico, darle trabajo a burócratas que no le aportan nada a la sociedad, sea en formato de ministerios de la mujer u organismos internacionales dedicados a promover esta agenda.

Otro de los conflictos que los socialistas plantean es el del hombre contra la naturaleza. Sostienen que los seres humanos dañamos el planeta y que debe ser protegido a toda costa, incluso llegando a abogar por mecanismos de control poblacional o en la agenda sangrienta del aborto.

Lamentablemente, estas ideas nocivas han impregnado fuertemente en nuestra sociedad. Los neomarxistas han sabido cooptar el sentido común de occidente. Lograron esto gracias a la apropiación de los medios de comunicación, de la cultura, de las universidades, y sí, también de los organismos internacionales. Este último caso es el más grave, talvez, porque se trata de instituciones que tienen enorme influencia en las decisiones políticas y económicas de los países que integran esos organismos multilaterales.

El triunfo del colectivismo

Por suerte, somos cada vez más los que nos atrevemos a levantar la voz. Porque vemos que, si no combatimos frontalmente estas ideas, el único destino posible es que cada vez vamos a tener más Estado, más regulación, más socialismo, más pobreza, menos libertad, y, en consecuencia, peor nivel de vida.

Occidente, lamentablemente, ya comenzó a transitar este camino. Sé que a muchos les puede sonar ridículo plantear que Occidente se ha volcado al socialismo. Pero sólo es ridículo en la medida que uno se restringe a la definición económica tradicional del socialismo, que establece que es un sistema económico donde el Estado es el dueño de los medios de producción.

Esta definición debería ser, para nosotros, actualizada a las circunstancias presentes. Hoy los Estados no necesitan controlar directamente los medios de producción para controlar cada aspecto de la vida de los individuos.

Con herramientas como la emisión monetaria, el endeudamiento, los subsidios, el control de la tasa de interés, los controles de precios y las regulaciones para corregir los supuestos “fallos de mercado”, pueden controlar los destinos de millones de seres humanos.

Todos sois colectivistas

Así es como llegamos al punto en el que, con distintos nombres o formas, buena parte de las ofertas políticas generalmente aceptadas en la mayoría de los países de Occidente son variantes colectivistas. Ya sea que se declaren abiertamente comunistas, fascistas, nazis, socialistas, socialdemócratas, nacional, socialistas, demócratas, cristianos, keynesianos, neo keynesianos, progresistas, populistas, nacionalistas o globalistas.

En el fondo no hay diferencias sustantivas: todas sostienen que el Estado debe dirigir todos los aspectos de la vida de los individuos. Todas defienden un modelo contrario al que llevó a la humanidad al progreso más espectacular de su historia.

Nosotros venimos hoy aquí a invitar a los demás países de Occidente a que retomemos el camino de la prosperidad. La libertad económica, el gobierno limitado y el respeto irrestricto de la propiedad privada son elementos esenciales para el crecimiento económico.

Este fenómeno de empobrecimiento que produce el colectivismo no es una fantasía. Ni tampoco fatalismo. Es una realidad que los argentinos conocemos muy bien de hace por lo menos 100 años.

El ejemplo de Argentina

Porque ya lo vivimos. Ya pasamos por esto. Porque como dije antes, desde que decidimos abandonar el modelo de la libertad que nos había hecho ricos, estamos atrapados en una espiral descendiente en donde cada día somos más pobres.

Eso es: ya lo vivimos nosotros. Y estamos acá para alertarlos acerca de lo que puede pasar si los países de Occidente, que se hicieron ricos con el modelo de la libertad, continúan por este camino de servidumbre.

El caso argentino es la demostración empírica de que no importa cuán rico seas, cuantos recursos naturales tengas, no importa cuán capacitada esté la población, ni cuan educada sea, ni cuantos lingotes de oro haya en las arcas del banco central.

Si se adoptan medidas que entorpecen el libre funcionamiento de los mercados, la libre competencia, los sistemas de precios libres, si se entorpece el comercio, si se atenta contra la propiedad privada, el único destino posible es la pobreza.

Los empresarios son los héroes de nuestro tiempo

Para finalizar, quiero dejarle un mensaje a todos los empresarios aquí presentes y a los que nos están mirando desde todos los rincones del planeta.

No se dejen amedrentar ni por la casta política ni por los parásitos que viven del Estado. No se entreguen a una clase política que lo único que quiere es perpetuarse en el poder y mantener sus privilegios.

Ustedes son benefactores sociales. Ustedes son héroes. Son los creadores del periodo de prosperidad más extraordinario que jamás hayamos vivido. Que nadie les diga que su ambición es inmoral. Si ustedes ganan dinero es porque ofrecen un mejor producto a un mejor precio, contribuyendo de esa manera al bienestar general.

No cedan al avance del Estado. El Estado no es la solución. El Estado es el problema mismo.

Ustedes son los verdaderos protagonistas de esta historia, y sepan que a partir de hoy, cuentan con Argentina como un aliado incondicional.

Muchísimas gracias y Viva la libertad, carajo!

Discurso pronunciado por Javier Milei en Davos, durante el World Economic Forum, el 19 de enero de 2024.

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