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Etiqueta: Liquidez

El 100%, las letras reales y Argentina: otra respuesta a Rallo

En un vídeo, Juan Ramón Rallo ha respondido a mi última contribución al debate sobre la reforma bancaria de Milei y el coeficiente de caja del 100%. El vídeo trata principalmente de la cuestión de si la reserva fraccionaria necesariamente desencadena un ciclo económico austriaco, dado que la reserva fraccionaria permite a los bancos crear dinero nuevo (medios fiduciarios) y canalizarlo hacia el mercado de préstamos, bajando así los tipos de interés en términos relativos. Rallo argumenta en su vídeo que la expansión crediticia de los bancos con reserva fraccionaria no plantea problemas porque puede estar respaldada por ahorro e incluso es beneficiosa porque evita la deflación y un cambio en los precios relativos.

A continuación, me gustaría hacer algunos comentarios sobre su argumentación y su ejemplo.

Descontar letras reales

En primer lugar, no hay duda de que cuando un banco con reserva fraccionaria descuenta papel comercial (letras reales) crea dinero (sustitutos monetarios perfectos). Y aumenta la capacidad de compra del empresario receptor, al no tener que esperar los 30-60-90 días para cobrar. De esta manera libera ahorro que antes tenía comprometido para dar plazo de pago a sus clientes. Ahorro que dedicará a inversiones sin que previamente nadie haya decidido incrementar su ahorro, generándose un ciclo económico austriaco.

En segundo lugar, además este nuevo dinero se reintroduce en el sistema bancario con reserva fraccionaria. El empresario que descuenta sus letras recibe la capacidad de disposición sobre una cuenta. Cuando dispone de la misma puede pagar en efectivo a sus proveedores, vaciando la cuenta. Sus proveedores depositan ese efectivo en otros bancos que a su vez hacen lo mismo (mantienen una fracción y prestan el resto), y así sucesivamente. Otra forma de verlo es que el empresario no retira el efectivo y paga con medios fiduciarios que llega a otros bancos (o al mismo). Se multiplican estos al final en relación con la base monetaria. Es decir, los bancos con reserva fraccionaria reducen su coeficiente de caja concediendo nuevos préstamos sin ahorro previo.[1] De esta manera el descuento inicial llega en sucesivas iteraciones multiplicando los medios fiduciarios y los prestamos siempre sin respaldo de nuevo ahorro, agravando el ciclo.[2]

La importancia del carácter fungible del dinero

En tercer lugar, el dinero es fungible. Como se menciona en el punto anterior, una vez introducido el nuevo dinero en el sistema se puede dirigir a otros sitios. Lo importante, por ende, es menos la calidad del préstamo inicial (es decir, si es un descuento de una letra real o un préstamo inmobiliario) sino la cantidad de los préstamos y medios fiduciarios creados. Si los medios fiduciarios se introducen en el sistema a través de un descuento de papel comercial, las condiciones generales del mercado crediticio resultan más fáciles. Dado que la empresa ha recibido los medios fiduciarios, se liberan fondos.

Por ejemplo, ahora la empresa puede pagar en efectivo en lugar de a crédito, de modo que otro empresario dispone ahora de más recursos financieros. Las condiciones generales de crédito en el mercado se relajan. Es más fácil conseguir préstamos y financiación. Y las inversiones adicionales tenderán a realizarse allí donde se espera el mayor rendimiento, es decir, en inversiones a más largo plazo. El dinero una vez introducido en el sistema es como el agua y se abre camino a través de pequeñas grietas hacia las inversiones a más largo plazo.

En cuarto lugar, si un banco emite nuevos medios fiduciarios mediante el descuento de papel comercial, aliviando así la situación financiera de los empresarios que invierten el dinero, solo hay una forma de que las nuevas inversiones se mantengan. Y es que, cuando el nuevo dinero llegue a los propietarios de los factores de producción, estos no se lo gasten en bienes de consumo, sino que lo ahorren íntegramente hasta que se completen los nuevos proyectos de producción.

Sin embargo, esto implica un aumento relativo del ahorro y, por tanto, una disminución de la tasa de preferencia temporal. En cualquier caso, este descenso en la preferencia temporal habría permitido alargar la estructura de producción sin la necesidad de producir nuevos medios fiduciarios. Es decir, incluso en el caso poco realista y puramente teórico de que todos los medios fiduciarios creados se ahorren y, por tanto, los nuevos proyectos no representen una mala inversión, su creación era innecesaria.

El empresario, ¿ahorra su propio producto?

En quinto lugar, las empresas del ejemplo de Rallo no son bancos sino productores de trigo y cebada que emiten activos financieros. El negocio principal de los bancos hoy no es emitir papel comercial sino dinero, que es algo distinto. El problema es que los bancos de reserva fraccionaria emiten sustitutos monetarios perfectos en una cantidad superior a la que tienen en dinero propio. Es decir, los bancos emiten medios fiduciarios. Los agentes consideran estos sustitutos monetarios subjetivamente como dinero propio. Son solo una forma distinta de utilizar el dinero.

El dinero ni es un bien de consumo ni un bien de capital, sino que el dinero es sui generis. Es el medio de cambio generalmente aceptado. Hace posible el cálculo económico. Es la referencia. Por lo tanto, no hay diferencia de grado entre el dinero y los activos financieros como papel comercial, sino una diferencia de clase. Son radicalmente distintos.

En sexto lugar, Rallo rebate la acusación de que la expansión crediticia no está respaldada por el ahorro real con el argumento de que si se descuenta una letra real y la letra real está respaldada por bienes de consumo, entonces está respaldada por ahorro real. Porque el empresario podría consumir los bienes de consumo. Como no los consume, el empresario está ahorrando, según Rallo.

La primera cuestión que se plantea es cómo, en una economía de mercado basada en la división del trabajo, el empresario podría consumir su producción para mantenerse durante el proceso de producción. Imaginemos un fabricante de cepillos de dientes (para no hablar de un productor de pienso animal). No puede ni quiere consumir él mismo los miles de cepillos de dientes que produce. Los produce para venderlos en el futuro a cambio de dinero. Y aquí llegamos al punto crucial. El proceso productivo aún no ha concluido si los cepillos están en el almacén del empresario. Si no, habría que preguntarse por qué el empresario aún no ha vendido y cobrado los bienes de consumo supuestamente terminados. Pues, entonces, no necesitaría el descuento en absoluto.

Necesita el préstamo porque el proceso de producción aún no ha concluido. Solo se completa cuando los productos se transportan al consumidor y se pagan. Todavía hay que buscar y encontrar a los consumidores y convencerles de que paguen con una estrategia de venta adecuada. La comercialización es una parte importante del proceso productivo. Los cepillos de dientes en el almacén aún no cobrados no son ahorros reales, sino bienes intermedios que aún no han madurado del todo (faltan 30-60-90 días).

La deflación y el descalce de plazos

En séptimo lugar, la deflación que tanto miedo parece dar a Rallo es la deflación derivada de aumento de la productividad. Al menos en su ejemplo, solo habla de producción. Aunque Rallo se empeñe en hablar de aumento de la demanda de dinero, no aparece por ningún sitio en su ejemplo. El aumento de la demanda del dinero por un súbito aumento de la incertidumbre percibida no es tratado en su ejemplo, sino que todo gira entorno a la producción de mercancías que se intercambian por dinero.

En octavo lugar, el descalce de plazos no es la causa del ciclo económico en un mercado libre. Los empresarios intentan prever el futuro flujo del ahorro. Siempre unos ahorradores a corto plazo substituyen a otros ahorradores a corto plazo. De hecho, si la preferencia temporal social no cambia, el flujo bruto del ahorro se mantiene constante. De esta manera los empresarios pueden utilizar este flujo de ahorro para financiar inversiones a más largo plazo sustituyendo los ahorradores que les financian. Por tanto, el descalce no plantea problemas si hay un flujo previsible de ahorro y unos ahorradores van ocupando la posición de otros.

Anti-Rallo y Dinero, crédito bancario y ciclos económicos

En noveno lugar, el esquema de Rallo no compensa la deflación sino genera una inflación que se retroalimenta. Pues la doctrina de las letras reales conecta la masa monetaria a un valor nominal: el valor del mercado de los bienes de consumo, que obviamente no es independiente de la masa monetaria. Es decir, cuando se empieza a descontar letras creando medios fiduciarios, empieza subir el precio de los bienes de consumo. Y conforme sube el precio de los bienes de consumo, se puede descontar un volumen mayor creando aún más medios fiduciarios y así sucesivamente.  

En décimo lugar, en la práctica Panamá es un minimercado financiero integrado en el de los EEUU y cuyas vicisitudes siempre ha seguido en términos generales.

En undécimo lugar, las crisis bancarias del siglo XIX tenían su origen en el descuento del papel comercial. Y no hubo banco central en los EEUU. Por esta razón, los banqueros estadounidenses (JP Morgan, Rockefeller, Kuhn, Loeb) presionaron para la introducción de un banco central.

Por último, hay que decir que para cualquier persona interesada en una crítica sistemática de la doctrina de las letras reales y un sistema bancario fraccionario basado en ellas, todos los argumentos se pueden encontrar en mi libro Anti-Rallo. También recomendaría un estudio a fondo del libro de Huerta de Soto, Dinero, crédito bancario y ciclos económicos, sobre todo del capítulo 8. El estudio de estas obras permite una comprensión global de las cuestiones y problemas de la reserva fraccionaria. Y, por tanto, también de la trascendencia inédita de la reforma del sistema financiero pretendida por Javier Milei introduciendo un coeficiente de caja del 100%.


Notas

[1] Este proceso está limitado por la capacidad máxima del sistema de expandir el crédito.

[2] Para este punto y el anterior véase también la conferencia de Jesús Huerta de Soto (2024) Lincoln y la Unión Europea (con una crítica de la denominada “Teoría de la liquidez”

Ver también
Debate sobre reserva fraccionaria y liberalismo

¿Tipos de interés presos, efectivo sentenciado, confianza ciega de los particulares?

Apuntan desde las autodenominadas nuevas fuerzas del cambio a la desaparición gradual del efectivo en manos del público[1].

Entre los determinantes de la Oferta Monetaria, el dinero fiduciario que circula, con la reserva fraccionaria[2], la fracción de efectivo sobre depósitos, e = (Efectivo en manos del, público (EMP) / Depósitos bancarios (D) ), es un factor  en mano de los particulares que les da cierto protagonismo en la graduación de la intensidad del multiplicador monetario. Otros instrumentos o factores son los Coeficientes obligatorios de caja en manos del Banco Central Europeo (BCE), los coeficientes voluntarios en manos de las entidades financieras (bancos y cajas) y los cambios de la Base Monetaria (BM), mediante la creación de monedas y billetes o mediante operaciones de compraventa de mercado abierto. Los coeficientes conforman la fracción de los Activos de Caja (AC) sobre los Depósitos, (AC/D), existentes como eventual “salvaguarda’ de suficiencia de tesorería, dinero en las cajas bancarias, para que no cunda el pánico ante demandas de retirada de dinero por cualquiera de los motivos: transaccional, especulativo o precaucional por parte de los depositantes. Particulares, bancos y BCE, por tanto, tenemos protagonismo en la Oferta Monetaria.

No son sólo el BCE y los bancos los protagonistas en la Oferta Monetaria. Pues la Oferta Monetaria, el dinero que circula, resulta, en contextos donde opera la reserva fraccionaria, del producto entre el multiplicador monetario y el dinero legal (Base Monetaria) creado por el BCE.  Conformando su pasivo, la Base Monetaria, la suma del Efectivo en manos del público y los Activos de Caja, BM = EMP + AC. Una expresión simple del multiplicador monetario es: (e + 1) / (e + Coeficiente Caja). Si los particulares, decidiéramos subir (e),  crecería  la tenencia de efectivo y mermaría el peso de los depósitos debilitando ello el proceso dinámico de expansión múltiple de depósitos y de créditos[3] y, por tanto, circularía menos dinero, menor Oferta Monetaria. Igualmente, si el BCE o los bancos decidieran aumentar los coeficientes de caja mermaría la Oferta Monetaria. Si las decisiones fueran al contrario la oferta monetaria crecería.

La definición del dinero, como ” medio de pago generalmente aceptado’, como ‘depósito de valor’ y como ‘unidad de cuenta’ , en un sistema crediticio ampliado con Autoridad Monetaria (BCE), Bancos y ‘Cajas’ ya no es solo ‘el dinero legal’ creado por el BCE como Base monetaria; dinero es todo el Efectivo y los Depósitos generados por los procesos de expansión múltiple solo sustentados desde la confianza que exista en el dinero fiat (fiduciario, pues no hay aval real al pasivo del BCE, la Base Monetaria. El valor real efectivo del activo no avala ni sustenta al pasivo). ¡La confianza! ¡qué cosa tan buena y tan frágil! En casos de desconfianza total bien 1) porque los particulares no opten por depósitos en los bancos sino por efectivo en ‘casa’, o bien 2) porque los coeficientes de caja se eleven a tope, al 100%, en tales casos de total desconfianza por parte de la gente o bien por parte de la propia Autoridad Monetaria, el multiplicador monetario sería 1 y entonces Base Monetaria y Oferta Monetaria coincidirían y la reserva fraccionaria no tendría efecto. Los particulares pueden manifestar su desconfianza en el sistema crediticio ampliado con un cierto grado de libertad modificando e = EMP/D y la Autoridad Monetaria y los bancos también podrían reservarse la posibilidad de manifestar su nivel de desconfianza modificando motu proprio los respectivos coeficientes de caja. 

Las consignas políticas apuntadas por el PSOE y Podemos a los parlamentos sugiriendo intervenciones financieras pretendiendo forzar la desaparición del efectivo en manos del público (particulares) quita protagonismo a los particulares en la Oferta Monetaria y esta pretensión sería, creo, todo un atrevimiento que podría ser muy peligroso al cancelarse por esta vía la eventual reacción de los particulares ante situaciones de desconfianza e incertidumbre en el sistema financiero[4]. Esto es una pretensión peligrosa con eventuales efectos negativos sobre las defensas requeridas para el sostenimiento del mismo sistema financiero. Puede ser una tentación de dominancia en el control por la Autoridad Monetaria y los bancos sobre la oferta Monetaria para sujetar la inflación con ortodoxia monetaria o también puede ser una histórica tentación de control fiscal de la totalidad de las operaciones financieras. Efectivamente ello tiene su recorrido.

Pero el verdadero peligro donde quiero centrarme reside en que haya connivencia entre gobiernos intervencionistas que expanden los gastos y déficits públicos recurriendo a endeudamientos financiados por la compra del BCE de activos financieros y deudas soberanas a tipos de interés bajísimos por “trampa de liquidez”. Situación patológica, estudiada por el análisis económico, convertida en crónica y hasta deseada por los Estados mientras no se atisbe inflación en el horizonte. Estos bajos tipos de interés disuaden el ahorro, de ahí su peligro. La cuestión es[5]: ¿hay trampa de la liquidez porque los tipos de interés son bajos y la preferencia por la liquidez[6]opera? o, en cambio ¿los tipos de interés son artificialmente bajos propiciados por tal connivencia entre la Autoridad Monetaria, BCE, responsable de las políticas monetarias expandiendo Base Monetaria comprando deudas soberanas, y los Estados irresponsables en sus políticas crónicas, fiscales y presupuestaria, con recurrente vicio adictivo al endeudamiento?[7]

José Manuel González Pérez, ULL.

Referencias bibliográficas:

https://elpais.com/economia/2020-06-12/el-psoe-pide-en-el-congreso-eliminar-el-dinero-en-efectivo-de-forma-gradual.html.

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=10158565558461926&id=63830851925
https://www.facebook.com/JuanRamonRallo/videos/404703997493613/ Sobre la condonación de deuda pública.

Herce José Antonio (2021), “De Tasa y tipos”. Véase blog ¡Viva la libertad y el desestanco!  https://www.jaherce.com/ 

Véase José Antonio Herce (2020) https://twitter.com/_herce/status/1271795716596301824 tweet 13.6

Herce José Antonio (2021) Tweet 6.7.

Rallo Juan Manuel (2020) “¿Por qué quieren eliminar el efectivo?” en YouTube, junio
https://youtu.be/QkTaLIqPA1o

https://www.elconfidencial.com/mercados/2021-07-10/el-bce-acapara-un-30-de-la-deuda-espanola-mientras-el-inversor-internacional-se-repliega_3175084/

https://www.expansion.com/economia/2020/02/16/5e4910b1468aebae218b45d1.html Sobre endeudamiento privado.

https://economipedia.com/definiciones/trampa-de-liquidez.html Sobre trampa de la liquidez.

González Pérez José Manuel (2005). Economía política, participación e interdependencia. Ed. GEU, Granada.

González Pérez José Manuel (2021), ¿Endeudarse cuánto? El dilema en la visión macroeconómica.  ¿Padecemos o provocamos la trampa de la liquidez? Artículo aceptado en las XIII Jornadas de Docencia en Economía (JDE). Alicante. Septiembre.

Eva Ugarte, Josefina León y Gilberto Parra (2017) LA TRAMPA DE LIQUIDEZ, HISTORIA Y TENDENCIAS DE INVESTIGACIÓN: UN ANÁLISIS BIBLIOMÉTRICO.   

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0301703617300329 donde presentan el siguiente anexo: 

Los 12 artículos más citados sobre la trampa de liquidez

Autor(es)TítuloAñoCitas
Krugman, P.R.It’s baaack: Japan’s Slump and The Return of the Liquidity Trap.1998354
Christiano, L., Eichenbaum, M. & Rebelo, S.When is The Government spending Multiplier Large?2011208
Gertler, M. & Karadi, P.A Model of Unconventional Monetary Policy.2011205
Benhabib, J., Schmitt-Grohé, S. & Uribe, M.The Perils of Taylor Rules.2001168
Eggertsson, G.B. & Krugman, P.Debt, deleveraging, and The Liquidity Trap: A Fisher-Minsky-Koo Approach.2012138
Woodford, M.Simple Analytics of The Government Expenditure Multiplier.2011134
Svensson, L.E.O.Escaping from A Liquidity Trap and Deflation: The Foolproof Way and Others.2003109
Benhabib J., Schmitt-Grohé S. & Uribe M.Avoiding Liquidity Traps.200294
Hamilton, J.D. & Wu, J.C.The Effectiveness of Alternative Monetary Policy Tools in a Zero Lower Bound Environment.201274
Adam, K. & Billi, R.M.Optimal Monetary Policy under Commitment with A Zero Bound on Nominal Interest Rates.200668
Orphanides, A. & Wieland, V.Efficient Monetary Policy Design near Price Stability.200065
Cúrdia, V. & Woodford, M.The Central-bank Balance Sheet As An Instrument of Monetary Policy.201157

[1] Véase: https://elpais.com/economia/2020-06-12/el-psoe-pide-en-el-congreso-eliminar-el-dinero-en-efectivo-de-forma-gradual.html.

Véase:https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=10158565558461926&id=63830851925

Véase JM Rallo (2020): “¿Por qué quieren eliminar el efectivo?” en YouTube. Junio

[2] Véase Antonio España (2011)  Monetae Mutatione; https://blogs.elconfidencial.com/economia/monetae-mutatione/2011-10-04/acabemos-con-la-reserva-fraccionaria_437706/

[3] Véase González Pérez J.M. (2005) págs. 155-168. Consecuencias del sistema crediticio ampliado. Los procesos de expansión múltiple de créditos y depósitos se demuestran mediante la suma de los términos de una progresión geométrica.

[4] Hay también opiniones al margen del psoe y de podemos que apuntan a atenuar la verosimilitud de peligro por pérdida de libertad apelando a la rectitud.

Véase José Antonio Herce (2020)

https://twitter.com/_herce/status/1271795716596301824 tweet 13.6: “El verdadero último reducto de la libertad individual no es el dinero en efectivo. Es algo mucho más valioso e intangible: la rectitud. El dinero en efectivo solo es un medio de cambio y, como bien sabes, se usa para cambios degradantes, justamente aprovechando que no deja traza”. También véase José Antonio Herce (2021), “De Tasa y tipos”. Véase blog ¡Viva la libertad y el desestanco!  https://www.jaherce.com/ .

¡La Rectitud! y ¡La Confianza! Sin duda, ¡qué cosas más deseadas junto con La Libertad! La rectitud, la confianza y la libertad no creo se deban presuponer. Más bien son atributos que cuesta mucho alcanzar y, en cambio, con cuánta facilidad se pierden. La rectitud de las conductas son siempre un aspecto de calado en el fortalecimiento de la confianza mutua entre agentes económicos y de apelarse a ella como valor no conviene ser asimétrico en las exigencias entre las conductas del sector privado y las del sector público. La falta de rectitud suele ser descontada en la toma de decisiones y acuerdos en intercambios voluntarios de los mercados reales y financieros. “Cambios degradantes” públicos generadores de despilfarro con cargo a endeudamiento continuo y creciente financiándose los hay con evidencia. En este artículo me he alejado de estas disquisiciones de interés y he intentado ceñirme a la formalización simple del protagonismo de los particulares como determinante de la oferta monetaria mediante sus decisiones de mantener efectivo sobre depósitos. Esta opción que permite apreciar el eventual grado de confianza depositada en el sistema crediticio ampliado (BCE, Bancos y Cajas) es crucial cuidarla por el bien del propio sistema crediticio y de los agentes económicos.

[5] Cuestiones que también se plantean en González Pérez J.M. (2021) en la JDE, Alicante, septiembre de 2021.

[6] Hipersensibilidad de los demandantes de dinero a los tipos de interés, la demanda de dinero se ajusta con inmediatez a la oferta monetaria.

[7] Véase Daniel Rodríguez Asensio (2021) “Los dos errores del golpe de timón del Banco Central Europeo”. Libre Mercado. “Era cuestión de tiempo que el Banco Central Europeo moviera ficha. Lo hizo la Reserva Federal hace unas semanas y Europa no se podía quedar atrás. Porque para quienes viven del intervencionismo monetario sólo habrá una solución para los problemas sea cual sea su naturaleza: intervenir. El movimiento del BCE es claro. Ha hecho el primer cambio en la estrategia de política monetaria desde 2003 para no tener que recurrir a algo impopular y que cada vez se hace más peligroso: retirar los estímulos. Concretamente, ha cambiado su objetivo fundamental (mantener la inflación en niveles cercanos, aunque por debajo¸ del 2%), y ha establecido el objetivo del 2%, permitiendo fluctuaciones al alza o a la baja transitorias. O, dicho de otra manera, ante el más que previsible repunte en la inflación durante este año (el consenso de analistas ya está en el 3% y subiendo), el BCE se asegura la capacidad de seguir manteniendo los programas de compra de activos y la capacidad de no tener que subir los tipos de interés”.

https://www.libremercado.com/2021-07-11/daniel-rodriguez-asensio-errores-banco-central-europeo-inflacion–6799510/

¿Es la confianza lo que confiere valor al dinero?

Una idea muy extendida acerca del dinero es que todos lo aceptamos porque confiamos en que a su vez los demás lo aceptarán por un valor igual o muy parecido al que nosotros lo adquirimos. Autores populares como Yuval Noah Harari con su libro Sapiens, han ayudado a divulgar esta idea. Esto se lo he llegado a leer o escuchar incluso a personas que conocen bien el pensamiento de la escuela austríaca como Francisco Capella o Alejandro Sala.

He de aclarar que me refiero a aquél dinero que no es a su vez un contrato con un tercero, es decir, que no representa la obligación de nadie porque en esos casos es evidente que necesitamos confiar en que el obligado cumpla con lo establecido en el contrato. Pero este tipo de confianza en el cumplimiento de obligaciones más o menos concretas no es a la que me quiero referir en el artículo de hoy, sino a la “confianza” entendida como expectativa en que el dinero vaya a ser ampliamente aceptado de forma voluntaria por los demás a un valor igual o muy parecido al que nosotros lo adquirimos.

Afortunadamente, Carl Menger nos ilumina al respecto de forma muy concreta en su libro El Dinero, dejando claro que esta supuesta “confianza” sería igualmente aplicable a cualquier otro bien que deseemos vender, y por tanto es un concepto totalmente inútil para distinguir el dinero de cualquier otro bien:

“Pero aquí se olvida el hecho de que esta no es, en absoluto, una característica peculiar del dinero. También el comerciante, el especulador, etc., adquieren los bienes que luego ponen en venta, únicamente en la «confianza» de que estarán después en condiciones de cederlos a otros, y para ellos es absolutamente indiferente (en el aspecto que es aquí decisivo) el que quienes en el futuro adquieran sus mercancías se propongan luego consumirlas o revenderlas. Lo mismo sucede con el dinero, que nosotros, precisamente como hace el comerciante con su mercancía, lo adquirimos (por lo general y no excepcionalmente) solo a causa de su valor de cambio; es decir, para poder cederlo de nuevo a otros.” (El Dinero, p. 102-103)

Cuando un inventor lanza un nuevo producto al mercado que no tiene ningún valor de autoconsumo para él, por ejemplo unas gafas graduadas, o cuando un intermediario compra una tonelada de cemento para luego revenderlo y que tampoco tiene ningún valor de uso para él, o cuando un productor de patatas pone a la venta las patatas que es incapaz de consumir por sí mismo, en cualquiera de estos tres casos estaríamos en la misma situación de “confiar” en que el bien en cuestión tendrá un determinado valor de cambio. Y como bien apunta Menger, al vendedor le importa bien poco que el comprador lo adquiera para posteriormente consumirlo o revenderlo, mientras lo valore lo suficiente para al menos uno de esos dos propósitos.

Hay algunos bienes que por ser duraderos, divisibles, fungibles, difíciles de falsificar, tener una oferta limitada, etc, son más demandados para pasar de mano en mano indefinidamente que por su valor de uso o consumo (¡si es que tuvieran alguno!). Y el razonamiento que expone Menger más arriba es extensible a este tipo de bienes. Lo que podríamos llamar mercancías “puras”. Es decir, este razonamiento no sólo es aplicable al dinero (generalmente aceptado), sino también a otros bienes económicos que tienen una facilidad de venta o vendibilidad relativa alta como para ser buenos medios de cambio pero sin llegar a ser generalmente aceptados. Y que podrían no llegar a serlo nunca quedándose en la categoría de medios de cambio “a secas” por distintas razones como puede ser demasiada volatilidad o cualquier otra cualidad que pueda limitar su vendibilidad (liquidez).

Por otro lado, es innegable que una amplia aceptación, el efecto red, realimenta la liquidez. De eso no hay duda. Pero como bien apunta Menger la costumbre o a la influencia de las autoridades aumentan la vendibilidad, pero posteriormente y como consecuencia de la vendibilidad original del bien, que a su vez se debe a sus cualidades intrínsecas (transportable, divisible, difícil de falsificar, oferta limitada, etc). El efecto red es una consecuencia añadida que puede conferir más estabilidad al valor, pero no una causa que lo origine.

Este efecto puede servir a una moneda establecida como defensa ante otra moneda aspirante si esta última no tiene unas cualidades significativamente superiores a la moneda ya establecida, pues el coste o molestia de cambiar de una a otra puede ser mayor que la mejoría que aporta la moneda aspirante, y por tanto no merezca la pena cambiar.  Sin embargo, creo que algunos economistas como George Selgin sobrevaloran el efecto red como barrera defensiva y malinterpretan a Menger al ponerlo por delante de las cualidades que confieren mayor vendibilidad a un bien.   

Aplicando este razonamiento del efecto red a una supuesta batalla entre Bitcoin y el dólar, y digo supuesta porque yo personalmente creo que no existe tal batalla pues todo apunta a que satisfacen necesidades distintas, Bitcoin iguala al dólar en muchos aspectos y lo supera también en unos cuantos. 

El “problema” de Bitcoin en esa supuesta batalla no creo que fuera el gran efecto red del que disfruta el dólar sino muy probablemente una de sus cualidades: La oferta fija.  Si bien es teóricamente una excelente propiedad como reserva de valor a largo plazo, puede que no lo sea tanto para un buen equilibrio entre oferta y demanda que confiera estabilidad de valor a corto y medio plazo, que es lo que hace falta para que un bien se utilice como dinero, incluso aunque esa estabilidad se produzca dentro de una clara tendencia a la baja.  Esto se ve claro en las monedas con una inflación moderadamente alta, como por ejemplo la peseta o la lira en su momento, que lejos de ser rechazadas seguían siendo ampliamente demandadas localmente para periodos cortos de atesoramiento porque a pesar de la inflación, a corto plazo seguían siendo razonablemente estables, y la erosión del valor por inflación para periodos cortos de tiempo era perfectamente tolerable, como por ejemplo los 4 o 5 días que pasan desde que cobras la nómina hasta que pagas la letra de la hipoteca.

Un argumento en contra de la vendibilidad, es que por lo general los individuos no hacemos sesudos análisis de las cualidades de los bienes para decidir si los queremos como dinero o no, sino que simplemente nos fijamos en la evolución de su poder adquisitivo. Y esto es cierto. Pero es que la evolución del poder adquisitivo o precio del dinero es la información que aglutina la valoración sobre la vendibilidad, y mientras no existan o se prevean problemas, es infinitamente más práctico y sencillo fijarnos en el precio. Pero cuando hay problemas es cuando buscamos otras alternativas, y entonces ya sí que rascamos con detalle las características de los bienes alternativos que adquirimos, sean dinero o no, para escapar de la inflación, la iliquidez o la incertidumbre.

En conclusión, no es necesario buscar razonamientos especiales o teorías ad-hoc para explicar el valor del dinero. La teoría del valor aplicable a cualquier bien es suficiente. Son las cualidades intrínsecas, que en el caso del dinero son las que afectan a su vendibilidad (ver capítulo V de el Origen del Dinero de Menger), las que determinan su utilidad, y por tanto su valor.