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Etiqueta: Política económica

Midiendo el voto económico en España: ¿el partidismo nubla la razón?

El Instituto Juan de Mariana publica el informe Midiendo el voto económico en España: ¿el partidismo nubla la razón? El estudio mide cuál es la incidencia de los factores económicos en el sentido del voto. El factor económico incide en el sentido del voto. La medida en que la economía incida en el voto es muy importante. Si el voto económico fuera determinante, los políticos le prestarían más atención. Si fuera marginal, el desempeño de la economía no estaría entre las preocupaciones de los gobiernos.

Según explica el informe, obtiene los datos de las variables sometidas a estudio a partir de las encuestas postelectorales del CIS de 2008 (2757), 2011 (2920), 2016 (3145), y 2019 (3269). La variable independiente principal es la percepción general sobre la situación económica. Finalmente, el informe hace “un ejercicio de prospectiva en el que utilizamos los barómetros fusionados del CIS desde enero a marzo de 2023 para observar la relevancia de la economía a la hora de condicionar el voto”. Así, “nuestras estimaciones indican que, entre los que votaron al PSOE en 2019, tener una valoración mala o muy mala de la situación económica reduce las probabilidades de que vuelvan a votar al PSOE en 16 puntos porcentuales”.

Puedes descargar el informe en este enlace.

Refundar Ciudadanos: la quimera naranja

La formación naranja contó, y todavía cuenta, con un caladero de votos entre los que se identifican como liberales

A nadie se le escapa que el partido que un día casi atrapó al PP se encuentra hoy en horas bajas. Tras perder varios de sus gobiernos de coalición, su presencia en ejecutivos autonómicos (Murcia, Madrid, Castilla y León, y más recientemente, Andalucía), perdiendo incluso, en algunos casos, su representación parlamentaria, y ante unas encuestas que le sitúan también fuera del Congreso de los Diputados, Ciudadanos ha decidido refundarse.

A priori, lo de “refundación” puede sonar a estrategia de marketing para atender a las presiones internas que demandan cambios, o para recuperar notoriedad en prensa y redes sociales. Bien planteado, puede ser una buena oportunidad para definir una opinión propia sobre temas controvertidos en torno a los que otros partidos no quieren o no pueden permitirse hablar, para poner nuevas cuestiones en la agenda política, para llevar a cabo una defensa de un liberalismo más amplio y, quién sabe, si incluso así recuperar algo del voto perdido.

Inés Arrimadas durante el Comité Ejecutivo del partido político Ciudadanos, verano 2022.

Pero a la palabra “refundación” en este caso, le sigue la de “liberal”. Ciudadanos pretende así un rearme ideológico que les muestre, a ojos de sus electores y, en especial del votante liberal, que son la única alternativa con posibilidades y que tiene un discurso coherente en defensa de la libertad individual en todas sus esferas.

Ciudadanos nunca fue un partido liberal al uso. No es el FDP en Alemania, Iniciativa Liberal en Portugal, ni siquiera los tories en el Reino Unido. Y no, no basta con formar parte del grupo liberal del Parlamento Europeo o de la alianza mundial Liberal International. Tampoco basta con que algunas de los perfiles que engrosan las filas de las formaciones políticas tengan una trayectoria notable en la defensa del liberalismo. La ideología de líderes y figuras destacadas de los partidos no es baladí pero tampoco determinante. Ello dependerá de la posición de estos líderes y su capacidad para influir en la toma de decisiones y, en especial, en los posicionamientos del partido.

Los partidos, aunque parezca que cada vez es menos cierto, se nutren de ideas. Quizás un tanto inconcretas o incoherentes en algún momento, pero al fin y al cabo, ideas.

Liberalismo y feminismo

Hasta la fecha, lo único que sabemos de la refundación ideológica de Ciudadanos está recogido en el decálogo que compartieron hace unos días en su página web y sus redes sociales. Diez principios prudentes en algunos casos, inconcretos o incoherentes en otros, pero que dejan entrever algunos guiños para conectar con un electorado que poco a poco ha ido dejando de sentirse identificado con los planteamientos y decisiones tomadas por el partido. Quizás uno de estos planteamientos sea el adoptado respecto a las reivindicaciones de cierta parte del movimiento feminista.

El segundo de los diez mandamientos de la refundación, que habla de la igualdad de todos los ciudadanos, añade una referencia sobre el feminismo. En concreto, proclama la negativa a “aceptar interpretaciones divisivas del feminismo, ni de la redistribución ni de la brecha generacional”. Una afirmación ambigua que no deja claro lo que pretende expresar. ¿Un rechazo de la pluralidad de corrientes y posiciones intrínseca al movimiento feminista? ¿Un intento por recuperar las tesis que en 2015 les llevaron a proponer la reforma de Ley Integral contra la Violencia de Género y que fueron cediendo a favor de las presiones de la izquierda hegemónica?

Si bien el primero de los principios del decálogo proclama la protección de la esfera individual y la autonomía de las personas y situaba la libertad como único dogma, el quinto punto recoge una afirmación un tanto peliaguda. A saber, el reconocimiento de los elementos prepolíticos que conforman la nación y la preexistencia de la misma a la formación de nuestra democracia. Todo ello sin especificar de qué elementos se trata o cuál es su importancia y, dejando algunas dudas sobre la posición jerárquica en la que se sitúan esos elementos respecto de los derechos y libertades de los individuos.

Derechos humanos

El séptimo punto del decálogo parece abrir una brecha en la línea políticamente correcta que había asumido la formación naranja en los últimos años, si bien se echa en falta una mayor contundencia. La afirmación que “la mejor manera de proteger el medio ambiente es fomentar el desarrollo económico y la investigación” junto con la mención a cómo “la inestabilidad internacional obliga a dotarnos de los recursos suficientes” deja entrever una tímida crítica a la situación en la que las políticas ecologistas aplicadas hasta el momento nos han dejado. Subordinando la libertad individual ante medidas que, o bien no contaban con respaldo empírico alguno o que nos han dejado a merced de las decisiones de países que no respetan los derechos humanos, el imperio de la ley o la soberanía de Estados independientes.

Lejos de caer en un discurso ingenuo, pues quien esto escribe es consciente de las dinámicas propias de la política que alejan a los legisladores de la realidad cotidiana o de que las purezas ideológicas se terminan cuando los partidos empiezan a ganar notoriedad, votos, y no digamos cuando tocan poder, todas estas cuestiones no pueden ser la excusa a la que aferrarse para renunciar a los principios.

Los principios sirven para dar contenido y desarrollar posicionamientos políticos, sirven de guía y, sobre todo, de línea roja, pero necesitan coherencia y concreción. Son las decisiones concretas y la coherencia entre ellas, y no las declaraciones de principios, las que miden el compromiso de una formación política con unas ideas.

Ciudadanos contó, y todavía cuenta, con un caladero de votos entre los que se identifican como liberales. Según el último barómetro del CIS (julio 2022), el 36,8% de quienes se dicen liberales votarían en unas supuestas elecciones generales a Ciudadanos, frente al 24,6% que lo haría por VOX y el 22% que se decantaría por el PP. De la habilidad de quienes lideran la refundación y de la valentía, coherencia y credibilidad que transmitan al electorado, dependerá que sean capaces de aglutinar un mayor porcentaje.

Receta para un país próspero

España en pie de guerra; huelga de transportistas, los agricultores en las calles, la inflación disparada, la hostelería arruinada, los autónomos asfixiados, las victimas del terrorismo humilladas, el empleo estancado, la deuda desatada, el mundo rural abandonado, la delincuencia e inseguridad como norma… Con este contexto, todo hace presagiar que los días de este gobierno en el poder muy pronto verán su fin. Ante esto, la alternativa ya se renueva y se prepara. ¿Pero qué hará falta para que se revierta esta desastrosa situación? No hablamos de nombres, pues serán los ciudadanos quienes elijan libremente ese aspecto. Sino las medidas y reformas ineludibles, que puedan conseguir sacar a la nación del agujero en el que se encuentra, en prácticamente todos los aspectos, y que hagan olvidar a este gobierno, tan ruidoso como incompetente.

Lo primero, sería asegurar la propia supervivencia del gobierno y del Estado, que con una deuda del 120% del PIB, un déficit anual del 6% y la ministra de Economía yendo cada semana a Europa a pedir permiso para gastar aún más, no está asegurada. Son necesarios grandes ajustes y urgentes. Estos deberán venir por la vía del gasto, a todas luces disparado, puesto que por la vía de los ingresos hay poco margen. Los ingresos del Estado marcan records año tras año y la gente no puede aportar más. Es el gasto lo que es inasumible y habrá que recortar. Eso no es una mala noticia, por mucho que se empeñen algunos. Cada euro que el Estado deja de gastar, es un euro que no te quita del bolsillo o endeuda a tus hijos. El equilibrio presupuestario debe ser sagrado.

Todo esto se podría acompañar de un plan de atracción de la inversión, para relanzar la economía, mediante la rebaja impositiva, que no tiene por qué afectar negativamente a la recaudación. Véase Andalucía últimamente, bajando impuestos año tras año y recaudando cada vez más.

De todas las reformas, la del sistema público de pensiones será probablemente la más complicada, pero también la más inevitable, por la relevancia que tienen, ya que suponen más de un 37% de todo el gasto público del país. El inmenso déficit estructural que producen a la Seguridad Social, hace imprescindible una reforma hacia un sistema como mínimo mixto, de capitalización, como en Suecia, Chile… Que lo haga viable en el largo plazo.

Mucho más sencillo, al menos un mínimo, se plantea en política exterior. Teniendo en cuenta que somos una democracia occidental, con un sistema económico de mercado, al igual que nuestros aliados, bastará con la expulsión del gobierno, de los defensores del comunismo, para que las relaciones con nuestros socios se normalicen y España vuelva a pintar algo en el panorama internacional.

En materia energética, la única solución viable, es el fin de la desastrosa moratoria nuclear del año 1983, y la entrega de licencias para la construcción de centrales, como anunció Francia hace solo unos meses y que incluso Alemania (histórica antinuclear) se lo está planteando. A esto habría que sumarle la legalización del fracking, para extraer recursos energéticos como nuestro gas, igual que hacen EE.UU. o Francia.

Se acabaron las medias tintas y el hablar. Solo el tiempo y los electores dirán si nuestro próximo ejecutivo tiene un aire gallego. Si bien, está claro que España requiere cuanto antes de un gobierno reformista y cabal que encare la terrible situación en la que se encuentra el país. El socialismo ha fracasado, una vez más.

La mochila austriaca: una vieja y muy necesaria idea

En España llevamos casi una década hablando de la mochila austriaca y son ya varios los partidos que han llevado la implementación de dicho modelo en su programa electoral. Aún así, nunca ha existido consenso político suficiente para su introducción, y la dificultad que supondría la transición desde el sistema actual a la mochila austriaca, ha terminado por mandar la idea al cajón de varios ministerios. Hasta hace poco. Recientemente se ha vuelto a hablar de la mochila austriaca, los beneficios que esta supondría para el mercado laboral español e incluso algunas propuestas de financiación. Todo ello ha ocurrido a raíz del informe anual del Banco de España (2021) y la posterior defensa en el Congreso de los Diputados de la implementación del sistema de mochila austriaca, por parte de Pablo Hernández de Cos. Según el Banco de España, la mochila austriaca beneficiaría al 70% de los trabajadores de España y ayudaría a paliar en gran manera uno de los mayores problemas de la economía española: la dualidad en el mercado laboral. Para comprender los beneficios de la mochila austriaca primero hemos de comprender su funcionamiento. Vamos a ello.

La mochila austriaca, o su implementación, se trata de intercambiar el actual sistema de indemnizaciones por despido por uno de cuenta de despido individual. El funcionamiento de dicho sistema se basa en que, desde el inicio de una relación contractual entre empresa y trabajador, el empresario destina mensualmente dinero a un fondo que en caso de despido o jubilación puede ser reclamado de manera íntegra por el trabajador, siendo este fondo portable entre empresas, en caso de que el trabajador decidiera cambiar de empleador. Asimismo, la introducción de dichos fondos iría acompañada de una reducción sustancial e incluso eliminación de las indemnizaciones por despido, ya que el trabajador las recibiría directamente de su fondo individual al ser despedido.

Al ser personal, dicho fondo no se vacía al cambiar el trabajador de empresa. Si un empleado decide cesar su relación laboral con una empresa y moverse a otra, el nuevo empleador será el encargado de aportar mensualmente al fondo sobre lo aportado por la anterior empresa. Por lo tanto, el sistema favorece la movilidad laboral y geográfica dentro del territorio nacional. Esto facilita que las empresas, en caso de tener que reducir sus plantillas no se vean siempre forzadas a prescindir de aquellos trabajadores que menos tiempo lleven en la compañía (a causa de un menor coste de indemnización) y podría por lo tanto ajustar sus plantillas en base a la productividad de cada trabajador.

Por otro lado, los trabajadores no perderían derechos, ya que acumularían su derecho de indemnización de la misma manera, solo que, en lugar de producirse en un solo pago, se produciría a través de la acumulación de aportaciones periódicas al fondo, el cual podría ser liquidado por el trabajador bajo el supuesto de despido o jubilación. Respecto a este último punto, cabe destacar el hecho de que no sólo es que el sistema de mochila austriaca no reduzca ni los beneficios ni derechos de los trabajadores, sino que incluso añade algunos adicionales. En caso de llegar a la jubilación sin haber liquidado la totalidad del fondo, el trabajador puede recibir el valor de dicho fondo íntegramente, como si de un fondo de pensiones se tratase.

El sistema recibe el nombre de “mochila austriaca” a raíz de su implementación en Austria en 2003, donde parece que ha funcionado de manera efectiva, en base a los dos objetivos principales por los que se decidió introducir este sistema: facilitar la movilidad laboral, especialmente de aquellos trabajadores de mayor edad, contribuyendo  así a una reasignación más eficiente del factor trabajo, aumentando la productividad laboral y, construir una muleta adicional para el sistema de pensiones.

Hofer et al. (2012) mostraron que el impacto sobre la movilidad laboral fue positivo, partiendo de niveles previos de movilidad laboral muy reducidos. Por otro lado, el rol del sistema de mochila austriaca como complemento adicional a las pensiones de jubilación habría sido algo más reducido, ya que para aquellos trabajadores que hubiesen liquidado el fondo a causa de despido en una o más ocasiones durante su vida laboral, la cantidad acumulada al llegar a la jubilación era menor (Koman et al. 2005). Aún así, dichos trabajadores seguían recibiendo íntegra su pensión estándar del sistema público, ya que la mochila austriaca no pretendía en ningún momento sustituir o modificar el sistema de pensiones, sino simplemente actuar como un complemento adicional. Algunos economistas como Kettemann et al. (2017) han extraído conclusiones más amplias sobre el sistema de mochila austriaca. Dichos investigadores afirman que la transición de un sistema de indemnizaciones por despido como el actual (presente en la gran mayoría de naciones del sur de Europa) a uno de mochila austriaca contribuiría a reducir la tasa de desempleo y la temporalidad del mercado laboral.

Un punto clave si realmente se pretende reducir la dualidad del mercado laboral con la introducción de un sistema de mochila austriaca sería el cierre de la brecha de costes de despido. Es decir, lo ideal sería que las aportaciones mensuales al fondo fuesen de la misma cuantía para trabajadores temporales e indefinidos. Aún así, en el proceso de transición, dichos aportaciones se podrían adaptar para cerrar la brecha de manera progresiva.

A pesar de todo, la implantación de un sistema “completo” de mochila austriaca resultaría muy complejo, al menos en la actualidad, por lo que seguramente habría que optar por un sistema parcial, en el cual el fondo y las indemnizaciones por despido supongan la mitad cada cual de lo recibido por el trabajador en caso de cese contractual. La cuantía seguiría siendo muy similar, pero con una distribución intertemporal de los costes diferente, lo cual permitiría a las empresas y trabajadores adaptarse paulatinamente al nuevo sistema.

Una de las mayores dificultades y trabas en la transición al sistema de mochila austriaca lo encontramos en el coste de dicho proceso de evolución del sistema actual a un sistema de cuenta de despido individual, independientemente de si este finalmente fuera completo o parcial. Para facilitar dicha transición, el Banco de España propone que el Estado aporte temporalmente a los fondos de los trabajadores españoles: 5 días por año trabajado en el primer año de transición, 4 días en el siguiente, 3 días en el tercero y 2 días en el último año que el Estado contribuiría a co-financiar el sistema de mochila austriaca, cubriendo la empresa el diferencial hasta alcanzar una cuantía similar a la del sistema actual pero pagada en forma de cotizaciones al fondo en lugar de un pago único por indemnización. El coste total de dicha co-financiación estatal de la transición del sistema actual al sistema de mochila austriaca ascendería hasta los 8.031 millones de euros, según los propios cálculos del Banco de España. El organismo propone asimismo financiar dicha cuantía con dinero procedente de los fondos europeos, lo cual es posible, ya que la CE autoriza a emplear dichos fondos para financiar reformas estructurales asociadas al mercado de trabajo, como sería la descrita.

Por lo tanto, la mochila austriaca contribuiría a incrementar la eficiencia y el dinamismo del mercado laboral español, a la par que promovería un posible aumento de la productividad laboral, a través de un incremento de la movilidad laboral y geográfica del factor trabajo. La mochila austriaca, además, no solo no mermaría los derechos a prestaciones e indemnizaciones de los trabajadores, sino que los aumentaría al ser este fondo acumulativo, portable y liquidable tanto en caso de despido como de jubilación.

REFERENCIAS:

Hofer, H., Schuh, U., & Walch, D. (2012). effects of the Austrian severance pay reform. Reforming Severance Pay, 177.

Kettemann, A., Kramarz, F., & Zweimüller, J. (2017). Job mobility and creative destruction: flexicurity in the land of Schumpeter.

Koman, R., Schuh, U., & Weber, A. (2005). The Austrian Severance Pay Reform: Toward a Funded Pension Pillar. Empirica32(3-4), 255-274.

Banco de España (2021). Informe anual 2020.

Madrid contra el comunismo

“María, tienes que votar a Ayuso. Todo lo demás es comunismo”. Esta frase me la dijo un miembro del PSOE. Uno de los socialistas de toda la vida que ya ha agotado su inventiva para tratar de defender lo que está haciendo el sanchismo. Me lo dijo en privado y no voy a revelar su nombre, entre otras cosas, porque lo importante no es el mensajero, sino el mensaje. Me explicó que no creía que Edmundo Bal fuera a sacar votos suficientes y “votar a Gabilondo es votar a Pablo Iglesias”. Me lo dijo antes del destape del candidato socialista en el debate de televisión.

La campaña de la izquierda en la Comunidad de Madrid, con la inigualable ayuda del Gobierno de la nación, ha tenido varios componentes, entre los cuales, destaca el miedo. En concreto, miedo a los fachas. Yo no tengo ninguna duda de que, para Ayuso, gobernar con Bal tiene que ser más fácil que gobernar con Monasterio. Pero Vox es uno de los partidos que ha permitido que el PP y Ciudadanos gobiernen en Madrid, ¿por qué habría que temérseles ahora? ¿Qué cosa tan terrible van a hacer?

Así que, como estrategia complementaria, la campaña de la izquierda ha tratado de desmontar todo aquello que hace que los madrileños, voten lo que voten, estén a gusto en la Comunidad de Madrid. Sin estridencias, con fallos en la administración, con errores políticos descontados, pero a gusto. O al menos, más a gusto que en otras comunidades autónomas.

Este sentimiento se ha reforzado durante la gestión de la pandemia, con el resultado de que la actividad económica ha sufrido menos y los ciudadanos, dentro de las restricciones que nos agobian a todos, llevamos una vida más normal. Le pese a quien le pese, la gestión de Ayuso es ejemplo en varios países porque ha logrado un equilibrio complicado entre rigor sanitario y apertura económica.

En consecuencia, el gobierno de la nación decidió abrir el frente de los impuestos, que es una de las banderas de Ayuso, levantada por el Consejero de Hacienda, Javier Fernández-Lasquetty.

A riesgo de poner en evidencia otros regímenes fiscales privilegiados, se señaló a Ayuso y a los madrileños como insolidarios con el resto de las regiones. No importa que sea una de las comunidades que más aporta, no importa que en España exista libertad para que las autonomías gestionen la parte de los impuestos cedida por el Gobierno de la nación como más les convenga. Madrid es egoísta e insolidaria porque lo hace mejor.

En cambio, hay un silencio absoluto hacia el régimen foral de País Vasco y Navarra, cuya excepcionalidad histórica les permite recaudar todos los impuestos y ceder al gobierno la parte correspondiente. Ya lo denunció Luis Garicano el pasado noviembre en el Parlamente Europeo con ninguna repercusión.

El siguiente foco se ha centrado en la gestión sanitaria. Y aquí, han disparado a todo lo que se mueve. Si los hospitales privados han colaborado con los públicos en los primeros momentos, malo. Si algunos hoteles también han servido de desahogo para el cuidado de los pacientes en cuarentena, malo. Si se construye, en tiempo récord, un hospital público, especialmente diseñado para la atención a los afectados por la pandemia, peor.

La crueldad en este tema ha llegado hasta el paroxismo y la delincuencia. Los sanitarios del Hospital Zendal han sufrido el boicot de sus propios compañeros que han atascado inodoros, desenchufado calentadores e incluso, han hecho desaparecer equipos y han saboteado el instrumental necesario para medir las constantes vitales de los pacientes.

Está en manos de la policía. No tengo mucha fe en su resolución. El Ministerio de Sanidad y los representantes de los partidos políticos no dicen nada. Los sindicatos y mareas de sanitarios, que nos afeaban la conducta a quienes les aplaudíamos cada día a las 8 de la tarde, no se han manifestado pidiendo respeto a los trabajadores del Zendal, y sobre todo, a los enfermos atendidos en el Zendal. Si de verdad fueran defensores de la sanidad pública tendrían que haber apoyado esta iniciativa. Pero el odio hacia quienes no son los suyos está por encima de la atención a los enfermos.

El tercer punto afecta al Estado de derecho, que es el único marco en el que puede darse progreso económico. Esta vez, el protagonista es Vox, el partido que le daría o no el gobierno a los populares madrileños, a menos que todo el mundo vote a Ayuso y logre una mayoría absoluta, que sería lo ideal.

Todo empezó cuando Vox decidió convocar un mitin en Vallecas y fueron agredidos, porque al parecer no hay libertad de expresión y de pensamiento en el antiguo barrio de Pablo Iglesias.

A continuación, empezaron a llegar cartas con amenazas: ocho cartas con amenazas de muerte dirigidas a varios representantes políticos, entre ellos, dos candidatos a las elecciones del 4M, dos ministros, un exvicepresidente del Gobierno y la directora general de la Guardia Civil. Desde el primer momento, Pablo Iglesias y la izquierda radical lo han asociado con Vox. Pablo Iglesias protagonizó una desagradable situación con Rocío Monasterio llegando a levantarse y abandonar un debate. Fue bochornoso.

El pasado fin de semana se ha sabido que quienes agredieron a los asistentes al mitin de Vox y a la policía en Vallecas eran trabajadores de seguridad de Podemos. El “cordón sanitario” contra Vox debería aplicarse a los verdaderos violentos.

Pero hay más: se sabía hace tiempo y no se dijo, manteniendo la imagen de Vox como partido camorrista. La connivencia del Ministro del Interior, Grande-Marlaska, cierra el círculo de la ignominia. Y aún no ha dimitido. Estamos ante una grave agresión al Estado de derecho. Iglesias ya ha insinuado que si la derecha pierde en Madrid se va a reproducir el episodio del Capitolio en Madrid. Después de los incidentes de Vallecas no queda claro si, en realidad, está amenazando a los madrileños con desencadenar actos violentos asaltando la democracia española. Este es el candidato comunista que quiere gobernar la Comunidad de Madrid.

Libre Mercado a ultranza en Liechtenstein

Carlos Angulo Parra y Miguel A. Cervantes G

El mantra de la izquierda es que el capitalismo a ultranza es causa de pobreza, desigualdad, exclusión y explotación de los trabajadores. Sin embargo, no se detienen a analizar a países que practican el libre mercado a ultranza, como es el caso del principado de Liechtenstein. La izquierda radical ha tratado de hacer creer que el éxito de Liechtenstein procede del sector bancario, para minimizar sus grandes logros, pero éstos radican en su sofisticación de libre mercado, que lo aplica a ultranza.

Este pequeño principado, que en 2019 cumplió 300 años de existencia, se encuentra en un sándwich entre Austria y Suiza. El territorio de Liechtenstein cubre un área 160 km2. Está gobernado por el Príncipe Hans Adam II, un monarca comprometido con el libre mercado. Liechtenstein es una de las democracias más avanzadas y directas, con un alto nivel de transparencia y gobierno abierto. Es una monarquía constitucional: el príncipe posee el poder ejecutivo y los ciudadanos el poder legislativo.  

El catolicismo es la religión oficial y tiene la protección del Estado. De hecho es un país fuertemente católico, con grandes tradiciones, y al mismo tiempo un gran respeto a otras religiones. Los católicos son el 79,9% de la población, los evangélicos un 8,5% y los musulmanes un 5,4%.  

El PIB per cápita es de los más altos del mundo el equivalente a $191,790 dólares, por lo que supera a Suiza o Luxemburgo. Están censadas 4.567 empresas, y el 90 por ciento son de menos de 250 empleados, lo que nos indica que Liechtenstein es donde el empresariado está democratizado. Ello equivale a una empresa por cada 8 habitante. Cerca del 38 por ciento de la mano de obra trabaja en la manufactura de alta calidad, y el 60,9 por ciento en el sector de servicios. A ello se añade un 16 por ciento, que trabaja en el sistema bancario. El resto lo hace en servicios de consultoría, auditorias, aseguradoras, consultores corporativos, administradoras de activos y servicios legales. En el último censo, la población de Liechtenstein era de 38.749 habitantes. El porcentaje de extranjeros es del 34,2%. La población de extranjeros residentes en Liechtenstein por nacionalidad es la siguiente: Suiza 3.732, Austria 2.297, Alemania 1.694, Italia 1.183, y otras nacionalidades 4.356 habitantes.

Las características de libre mercado de Liechtenstein las dividimos por 5 componentes: tamaño del gobierno, sistema legal, moneda sana, libre comercio y su sistema regulatorio

  1. Tamaño del gobierno

En cuestión de impuestos, de acuerdo con el bufete Price Waterhouse Coopers, el ISR personal (impuesto sobre la renta) puede llegar hasta 22,4 por ciento entre el tramo federal y el de la comuna. El principado cobra el 8 por ciento y las comunas el resto. Aunque el ISR es bajo, no es el mas bajo a nivel mundial. Hay jurisdicciones que tienen impuestos más bajos como Hong Kong, Georgia y los países del Consejo de Cooperación del Golfo. El impuesto máximo corporativo es del 12.5 por ciento. El impuesto al valor añadido (IVA) es de 7.7 por ciento.

El gasto público como porcentaje del PIB es de 20 por ciento. Es de los más bajos del mundo, de modo que el gasto de gobierno no desplaza al sector privado.

  1. Sistema Legal

En Liechtenstein las personas están protegidas por el Estado de Derecho. El sistema legal de Liechtenstein es de los mejores del mundo por varios indicadores como el de Estado de Derecho del índice de gobernanza del banco mundial.

El registro de bienes raíces no es costoso y es bastante efectivo, tiene alta calidad en la administración catastral. Hacer valer los contratos es menos costoso que el promedio de los países de la OCDE. El sistema legal busca mantener la competencia y evitar prácticas monopólicas nocivas. No existen crímenes contra las empresas, y existe gran estabilidad política. Las reglas del juego no cambian y son previsibles.

  1. Moneda Sana

El principado tiene una unión monetaria con Suiza, y ha mantenido baja inflación, y gran estabilidad monetaria. El IPC en el 2019 fue del 0.4 por ciento, y el IPC promedio de los últimos 10 años ha sido de 0.6 por ciento. Los ciudadanos de Liechtenstein pueden tener cuentas en divisas extranjeras.

  1. Libre Comercio

Liechtenstein tiene gran compromiso con el libre comercio. Para el principado el comercio internacional es el motor de su economía. Desde hace siglos ha mantenido un gran compromiso con el libre comercio, primero con una Unión Aduanera con el imperio Austrohúngaro. Después de 1923, Liechtenstein tiene una Unión Aduanera con Suiza, y el arancel externo de esta unión aduanera es relativamente bajo.  Liechtenstein pertenece a la Asociación Europea de Libre Comercio que Incluye a Suiza, Islandia y Noruega. Por esta asociación, Liechtenstein está integrada al mercado europeo.

Liechtenstein tiene gran diversificación de socios comerciales. Por esta razón el porcentaje del comercio como porcentaje del PIB es uno de los mas altos superando a Suiza, Austria, y Alemania. Algunas de sus empresas exportadoras son: Hilti, (maquinaria para construcción) Vivadent (equipo dental). Liechtenstein tiene procedimientos aduanales agiles y transparentes que facilitan el comercio internacional Tiene una gran globalización financiera de acuerdo con el índice de globalización KOF Liechtenstein está abierto a la inversión extranjera, pero también las empresas de Liechtenstein invierten en el extranjero.

  1. Regulaciones

Tiene una gran competencia en el ámbito bancario, y por ello no existen desbalances macroeconómicos y evita que el gobierno absorba el crédito disponible. Liechtenstein tiene una política fiscal sólida; no tiene deuda, por lo cual tiene el mejor rating de las agencias clasificadoras.

Por lo que se refiere a la regulación laboral, Liechtenstein tiene una de las mejores. Los contratos temporales se pueden renovar hasta estar satisfecho con el trabajador para ofrecer un contrato permanente. No es costoso el despido justificado. No existen restricciones en el trabajo en días festivos, fines de semana, trabajo nocturno, u horas extras. Por haber regulaciones más flexibles existe bajo desempleo, y las personas que son despedidas inmediatamente encuentran otro trabajo. En Liechtenstein los trabajadores ganan $3,400 dólares al mes, como mínimo, pero el salario promedio es de $6,615 dólares al mes. Por la calidad de regulación laboral, Liechtenstein tiene una tasa de desempleo de menos del 1.5, que es la tasa más baja de la Unión Europea y más baja que Suiza.

En calidad regulatoria, y efectividad de gobierno, Liechtenstein tiene la puntuación más alta de acuerdo con el índice de gobernanza del Banco Mundial. Por ejemplo, no tienen corrupción en trámites. El tiempo para obtener los permisos de operación de empresas es menor que el promedio de los países de la OECD.

El hecho que los impuestos sean bajos y transparentes hace que sean predecibles, por lo cual se necesitan pocas horas para para hacer el pago de impuestos, y eso hace que Liechtenstein esté mejor clasificado en el número de horas para pagar impuestos que la OCDE. Cuando los impuestos son bajos, se reduce la incitación a buscar esquemas financieros para evadirlos.

Por esa gran calidad regulatoria, Liechtenstein se ha convertido en un centro de innovación. Por esta razón, el principado es el número 1 en patentes per cápita a nivel mundial, por encima de Suiza, Alemania o Luxemburgo, por ejemplo.

Si bien se puede escuchar el argumento de que muchas de las ventajas Liechtenstein es por ser un micro Estado, eso no se puede darse por sentado. Su éxito se da por lo práctico y sencillo de su sistema de libre mercado y baja intervención del Estado en la economía. Existen pequeños países como Barbados y St. Lucia, que no tienen la sofisticación de libre mercado de Liechtenstein y distan mucho de las características de calidad de vida para sus habitantes como las existentes en Liechtenstein