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Etiqueta: Polonia

Elecciones presidenciales en Polonia (II)

Cumpliendo las previsiones, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales polacas ninguno de los candidatos consiguió más de la mitad de los votos necesarios para resultar elegido para el cargo. Asimismo, los dos candidatos favoritos se enfrentarán en la segunda vuelta del 1 de junio. Con una participación de más del 67 por ciento del electorado, la ligera sorpresa vino, sin embargo, por el reajuste de la influencia anunciada de las fuerzas políticas concurrentes.

Así, la ventaja de cinco puntos a favor de Rafał Trzaskowski ( Coalición Ciudadana -KO) frente a su contrincante más destacado, Karol Nawrocki (Derecho y Justicia – PiS) quedó en un virtual empate. Ambos candidatos, representantes de los dos partidos políticos a quiénes se ha dado en llamar “duopolio”, se repartieron alrededor del 60 por ciento del voto escrutado, si bien la distancia entre ellos se redujo a dos puntos porcentuales[1].

En un tercer puesto, aunque las primeras encuestas le auguraron un apoyo popular superior, respaldado por la multitudinaria asistencia a sus mítines por todo el país, quedó Sławomir Mentzen, del partido Confederación Libertad e Independencia, con un poco menos del 15 por ciento. Curiosamente, a más distancia le siguió su antiguo compañero de filas, Grzegorz Braun, quién se alzó con un significativo 6,34 por ciento. Por su parte, el actual presidente del Sejm (Congreso) Szymon Hołownia obtuvo casi un 5 por ciento; el líder izquierdista fuera de la coalición gubernamental Adrian Zandberg un 4,86 por ciento y cerrando los resultados estimables la vicepresidenta del Senado, la dirigente de Nueva Izquierda, Magdalena Biejat con un 4,23%[2].

En un principio, si las etiquetas de derecha e izquierda que llevaban los candidatos en esta primera vuelta se transfiriesen sin mayores consideraciones a los dos que han superado la criba, el casi desconocido Karol Nawrocki, sustentado por la máquina electoral de Derecho y Justicia (PiS) tendría la victoria en sus manos. No en vano, la suma de su porcentaje de voto a los recibidos por Mentzen y Braun, denominados genéricamente como de derechas, equivaldría prácticamente a más de la mitad del electorado. Las huestes moderadamente europeístas de la Coalición Ciudadana (KO) de Donald Tusk más sus aliados de centro evanescente de la Tercera Vía (Hołownia) así como la izquierda coaligada (de Biejat) e, incluso, la opositora (de Zandberg) tendrían escasas probabilidades de aupar a la presidencia de la República bicéfala a Rafał Trzaskowski.

No obstante, la situación política presenta aristas e incógnitas que solo se resolverán el mismo día de los comicios en segunda vuelta, cualquiera que sea  el vaticinio de las encuestas. Los más avisados advierten que la cohabitación del primer ministro Donald Tusk con un nuevo presidente apoyado por Jarosław Kaczyński abocaría a una probable convocatoria de elecciones generales anticipadas, dadas las potestades en esta materia del Jefe del Estado (art. 98 de la Constitución)

Por supuesto que la larga campaña electoral fue calentando progresivamente los ánimos de los contendientes más destacados, tal como se pudo contemplar en los cuatro debates televisados, organizados por medios de comunicación públicos y privados tradicionales, pero transmitidos también a través de distintos portales de internet.

A lo largo de la campaña se hicieron más evidentes los choques entre el presidente saliente afín al partido Derecho y Justicia (PiS) y el gobierno del primer ministro. A pesar de alinearse en grandes cuestiones de política y defensa, durante el escaso año y medio de cohabitación, Andrzej Duda ha opuesto su veto y devuelto, seis leyes aprobadas por el Parlamento a instancia del gobierno de Coalición Ciudadana, Tercera Vía y Nueva Izquierda, dirigido por el primer ministro Donald Tusk[3].

La reversión de las leyes que afectaron la independencia judicial y atentaron contra el Estado de derecho en el marco de las obligaciones asumidas por la República polaca, tal como recordó la Sentencia definitiva del TJUE de 5 de junio de 2023 (Caso C‑204/21) cuentan, aparte de situaciones de hecho consolidadas a lo largo de seis años, con la abierta hostilidad del actual presidente, proclive a defender la labor de los gobiernos que promovieron esas reformas legislativas y torpedearon el cumplimiento de las sentencias del Tribunal de Luxemburgo.

El veto presidencial a la Ley sobre la asistencia sanitaria financiada con fondos públicos, que, entre otras medidas, reducía las cotizaciones empresariales por empleado para la financiación de la sanidad, puso de manifiesto otra división ajena al esquema izquierda/derecha. En efecto, los jóvenes dirigentes del partido Confederación (el candidato Sławomir Mentzen y Krzysztof Bosak) en su línea de defender la desregularización de la economía, abroncaron al presidente por dificultar la actividad de las empresas polacas manteniendo unas contribuciones específicas progresivas, mientras que el líder izquierdista de Razem (Juntos) Zandberg alabó la postura, en consonancia con el criterio del anterior gobierno del PiS, en tanto que, en su opinión, los empresarios deben sufragar el sistema público de salud de esa forma.

A los pocos días de un debate en el que el candidato Karol Nawrocki se manifestó en contra del impuesto catastral y que se conociera que solo había incluido la propiedad de una vivienda en su declaración patrimonial, un diario en internet comenzó a publicar los detalles de una oscura operación formalizada en 2011, mediante la cual, su esposa y él adquirieron un pequeño apartamento municipal del Ayuntamiento de Gdańsk,  financiando en un primer momento su compra a un anciano inquilino, quién disfrutaba de un “alquiler social”  y tenía el derecho de adquisición preferente a un precio reducido al 10 por ciento del valor, con la condición de mantener la posesión durante al menos 5 años. No obstante, por vivir durante mucho tiempo en una residencia de ancianos pública, parece que el primer adquirente nunca poseyó el apartamento en cuestión. El candidato interesado ha negado hasta ahora toda ilegalidad en la adquisición de la vivienda, la cual finalmente inscribió a su nombre en el Registro de la Propiedad. Este caso de corrupción enfrentó a Karol Nawrocki contra los demás candidatos. Sin embargo, fue Mentzen quien extrajo las conclusiones más políticas del caso[4]

Tres acontecimientos tendrán sin duda una repercusión decisiva en la segunda vuelta de las elecciones para elegir presidente de la República polaca. En un alarde por mantener el pulso con grandes movilizaciones, los estados mayores de los dos grandes partidos han convocado en Varsovia, a la misma hora – el mediodía – del domingo sendas manifestaciones. La posibilidad de enfrentamientos violentos entre los partidarios más enfervorizados de ambos bandos no se puede descartar, en un marco de polarización creciente. Ambos candidatos han anunciado que van a celebrar un debate adicional abierto a todos los canales de televisión y medios que deseen retransmitirlo.

No obstante, la iniciativa más original y audaz desde el punto de vista de la táctica y la comunicación políticas ha partido de los jóvenes de Confederación, encabezados por el candidato Sławomir Mentzen. Dispuesto a convertir el quince por ciento de los votos populares en el fiel de la balanza entre los supervivientes de la primera vuelta, ha invitado a ambos a mantener una conversación en su canal de Youtube sobre ocho puntos “para ayudar a sus votantes a tomar una decisión” en la segunda, a quiénes en todo caso considera maduros para hacerlo por sí mismos sin recomendaciones. De esta manera, asegura Mentzen que se podrán observar no solo la coincidencia o divergencia de opiniones, sino también las razones esgrimidas para sostenerlas y la credibilidad de los candidatos, de forma transparente.

Básicamente, esa lista de objetivos conducirían al futuro presidente a vetar las leyes que aborden las siguientes cuestiones: que suban los impuestos, la tasas parafiscales y las cotizaciones; que limiten el uso del dinero en efectivo y eliminen el zloti polaco; que cercenen la libertad de expresión, de acuerdo a la Constitución Polaca; que autoricen el despliegue de tropas polacas en Ucrania; que ratifiquen la adhesión a la OTAN de Ucrania; que limiten el acceso a las armas de los polacos; que transfieran cualquiera de las competencias de la Republica polaca a la Unión Europea o que ratifiquen nuevos tratados de la UE que debiliten la ponderación del voto y restrinja el derecho de veto de Polonia en la UE (lo cual significa un veto indirecto a la adhesión de Ucrania)

Forzados ambos contendientes a ampliar sus respectivas bases electorales, no solo han aceptado mantener esas reuniones con Mentzen por separado, sino que en el caso de Karol Nawrocki ha declarado su disposición a firmar el documento en señal de aceptación. En definitiva, que las propuestas de un grupo que bascula entre el nacionalismo económico, la defensa de las libertades civiles y económicas y una más que cauta política de defensa pueden convertirse en el programa del futuro presidente de Polonia.

Notas

[1] Concretamente, Rafał Trzaskowski obtuvo un 31,36 %, mientras que Karol Nawrocki recibió el 29,54 % del voto escrutado.

[2] Curiosamente, el periodista Krzysztof Stanowski logró un 1,24 por ciento de los votos, por encima de los candidatos independientes y la política profesional Joanna Senyszyn.

[3] Concretamente, la ley de acompañamiento de la Ley de Presupuestos para el año 2024; la ley de reforma del Derecho Farmacéutico;  la reforma de la Ley de Minorías Nacionales y Étnicas, así como las Lenguas Regionales; el proyecto de ley para derogar la ley sobre la Comisión Estatal para el Estudio de la Influencia Rusa ; la Ley sobre soluciones especiales respecto al examen por el Tribunal Supremo de los casos relacionados con las elecciones del Presidente de la República de Polonia y las elecciones parciales al Senado de la República de Polonia convocadas en 2025 y la Ley sobre la asistencia sanitaria financiada con fondos públicos.

[4] En su perfil de X Mentzen indicó que Nawrocki ha mostrado brillantemente cómo funciona el Estado del bienestar. La preocupación de los políticos significa que los pobres se vuelven aún más pobres, los políticos se vuelven más ricos y las personas a las que se supone que deben cuidar sufren graves problemas.

Ver también

Elecciones presidenciales en Polonia (I)

Elecciones presidenciales en Polonia

El próximo domingo 18 de mayo, los polacos están convocados para votar en (la que puede ser) primera vuelta de las elecciones para elegir a un nuevo presidente de la República, después de dos mandatos consecutivos, que suman diez años, del saliente Andrzej Duda[1]. A estas elecciones se presentan 13 candidatos, quienes previamente tuvieron que presentar más de 100.000 firmas de respaldo ante la junta electoral nacional, tal como prescribe la Constitución polaca (Art.127.3) para postularse para el cargo.

Siguiendo la estela del imperfecto bipartidismo de los últimos veinte años[2], la última encuesta augura que los candidatos con más probabilidades de pasar a la segunda vuelta – pues parece improbable que alguno obtenga más de la mitad de los votos válidos en la primera, art.  127.4 – son el alcalde actual de Varsovia, Rafał Trzaskowski  – con un 30’80 %, apoyado por la Coalición Ciudadana/KO del primer ministro Donald Tusk[3]– y Karol Nawrocki – con un 25’50 %, apoyado por el partido Derecho y Justicia/PiS.

La preselección de ambos candidatos adoptó distintas formas. Por una parte, en noviembre del año pasado la KO eligió a Trzaskowski en un proceso de primarias frente al ministro de asuntos exteriores, Radosław Sikorski. En cambio, el desconocido Karol Nawrocki[4] fue elegido por un comité ciudadano formado por académicos afines, a quien el PiS, por boca del omnipresente Kaczyński, anunció su apoyo en una “Convención Ciudadana” celebrada en Cracovia pocos días después.

En cualquier caso, este sistema de elección a doble vuelta permite la postulación de numerosos candidatos, incluidos los independientes, que suscitan variados puntos de vista. En algunos casos incluso se enfrentan políticos pertenecientes a la misma coalición. Es el caso de Szymon Hołownia, quién compagina el cargo de presidente de la Sejm (o cámara baja) con el liderazgo de Polska 2050, uno de los partidos del gobierno; O el de Sławomir Mentzen y Grzegorz Braun, ambos de la constelación de partidos nacionalistas y tradicionalistas, con algunos tintes liberales en economía, que articulan la Confederación Libertad e Independencia.[5] Por su parte, la izquierda canónica presenta dos caras: Magdalena Biejat del partido Izquierda Nueva, integrante del gobierno, y Adrian Zandberg del partido Razem (Juntos) acampado en una oposición marginal, pero influyente en ciertos medios de comunicación convencionales.

Entre los independientes destaca el periodista Krzysztof Stanowski. Promotor y presentador del Canal Zero, albergado en YouTube desde febrero del año pasado, ha conseguido más de millón y medio de suscriptores. Logró inscribirse como candidato con el propósito de burlarse de los aspectos más absurdos de la democracia[6], con un programa electoral medio en serio[7]. Al mismo tiempo que hace campaña electoral se desdobla como entrevistador de los candidatos que no hacen ascos a visitar su propio canal. En cierto sentido, un seguidor práctico de Bryan Caplan.

Sin embargo, a salvo de sorpresas de última hora, los candidatos respaldados por los partidos políticos parten con ventaja, frente a los independientes que prueban suerte o se promocionan socialmente. Aunque unas elecciones democráticas incitan al debate sobre los temas más diversos, conviene perfilar someramente qué funciones desempeña el presidente de la República polaca, para calibrar la trascendencia de estos comicios.

En este sentido, la Constitución le atribuye unas competencias que hacen del ejecutivo polaco un poder casi bicéfalo, en el que, pese a la preeminencia del primer ministro elegido en la Cámara baja (Sejm) se mezclan elementos del sistema presidencialista francés (la doble vuelta en elección directa) con otros característicos del alemán o el italiano – más simbólicos y protocolarios – y notas del norteamericano como la prolongada campaña electoral.  

En general, el presidente ostenta la Jefatura del Estado y del Ejército, la representación del estado en las relaciones internacionales, y mantiene una cancillería adjunta con una estructura administrativa a su servicio (Art 143). Modera las potestades tanto del Parlamento bicameral como del Primer ministro, quien dirige la acción política del gobierno y comparte con el presidente la iniciativa legislativa de proponer leyes al Parlamento (Art. 144.3 CP)

De este modo, el presidente goza de una potestad de veto sobre las leyes enteras (no sobre aspectos concretos) aprobadas por el Parlamento. Esta suspensión puede alzarse si el Congreso  vuelve a aprobar en segunda lectura la ley dada por una mayoría de 3/5 de los diputados (Art. 122.5 CP) Asimismo, puede plantear recurso ante el Tribunal Constitucional (art. 122.3 CP) contra las leyes aprobadas por el parlamento antes de firmarlas. Con el consentimiento del Senado, puede convocar referendos (art. 125.2 CP) y dispone también del derecho de gracia (Ar. 139) En asuntos de particular importancia, el presidente puede convocar al Consejo de Gabinete. Este Consejo se forma por el Consejo de Ministros reunido bajo su presidencia. El consejo de gabinete no tiene las competencias del Consejo de Ministros. (Art 141).

Algunos actos del presidente deben refrendarse por el primer ministro, pero el artículo 144.3 de la Constitución desglosa una significativa lista de actos para los cuales el presidente no precisa de ningún tipo de autorización. Nos encontramos, pues, ante un contrapoder. O, dicho de otra manera, ante una faceta del poder ejecutivo que emana directamente del voto popular frente al poder indirecto del primer ministro, que otorga la mayoría parlamentaria.

En cualquier caso, desde que Donald Tusk obtuvo la investidura como primer ministro en diciembre de 2023, se ha producido una suerte de cohabitación con el presidente Andrzej Duda, por la necesidad que tienen ambos cargos de cooperar en la acción política. Aunque el jefe del Estado ha mantenido una distancia calculada y, como presidentes anteriores, abandonó la militancia del partido que le aupó al cargo, los lazos ideológicos no han desaparecido ni mucho menos.

Recientemente, el candidato Trzaskowski ha reconocido algo particularmente obvio. En las relaciones exteriores y la política de defensa de Polonia, ambas fuerzas políticas (KO y PiS) sostienen posiciones parecidas. En algunos aspectos, como el mantenimiento de un gasto militar equivalente al 5 por ciento del PIB, ese consenso se fraguó con antelación. En otros, como el despliegue de una valla de contención y fuerzas de control a lo largo de la frontera con Bielorrusia para impedir la llegada irregular de inmigrantes procedentes de países terceros,[8] el cambio de postura provino de los dirigentes de KO, que en un momento determinado entendieron, como sus aliados de izquierda, que las dificultades evidentes de sostener tamaños despliegues sin infringir los derechos humanos en algún caso se podrían aprovechar electoralmente. Lo cierto es que la pequeña polémica desapareció de las agendas de los partidos ante la abrumadora preocupación que provocó la invasión rusa de Ucrania.

Es en relación con el vecino país invadido, donde el medido apoyo de los gobiernos polacos de ambos partidos, que ha ido mellándose por la prolongación del conflicto frente a los momentos iniciales de solidaridad, ha desembocado en un consenso más evidente. Incluso un cerrado proteccionismo frente a las importaciones agrícolas ucranianas. De forma alarmante, el candidato Trzaskowski también se ufana de sus conversaciones con el presidente francés para perfilar una minoría de bloqueo contra el Acuerdo firmado entre la Comisión Europea y los países del Mercosur.

La acogida de los desplazados ucranianos, oportunamente liberados de obtener cualquier tipo de permiso de trabajo o residencia para establecerse en los países de la Unión Europea, ha supuesto el reforzamiento de un proceso que venía produciéndose por motivos económicos anteriormente. A la facilidad de integración de los trabajadores ucranianos en un país muy cercano culturalmente y que precisa de inmigrantes para puestos de muy diversa categoría y cualificación, se han sumado empresas ucranianas o mixtas de servicios, en tiempos especialmente propicios por la interconexión digital. El aumento de la población real ha producido beneficios obvios, pero también ha tensionado los servicios públicos básicos y ha disparado aún más la demanda de vivienda en las grandes ciudades.

Tal vez por esta razón, los candidatos de los dos grandes partidos subrayen con distintas expresiones que, por ejemplo, el subsidio de 800 zlotis por hijo menor de edad solo se mantendrá para los ucranianos que residan y trabajen en Polonia.

Por último, las diferencias estriban, entre otras, a cuestiones como la reversión de la legislación que los gobiernos del PiS, con el apoyo relativo del presidente Andrzej Duda, aprobaron, vulnerando principios básicos del Estado de derecho; la despenalización del aborto o la idoneidad del Pacto verde europeo, que los partidos de derecha consideran como el principal responsable de las dificultades de supervivencia de las explotaciones agrícolas y ganaderas.

Notas

[1] Presentado por el partido Derecho y Justicia – Prawo i Sprawiedliwość (PiS).- por primera en 2015, revalidó en doble vuelta su mandato en unas elecciones aplazadas por la pandemia del Covid-19 al 28 de junio y 12 de julio de 2020. Según el art. 127.2 de la Constitución de 1997, el presidente de la República solo puede reelegirse una vez.

[2] Muchos comentaristas hablan de un “duopolio” que puede resumirse en el hecho de que el actual primer ministro Donald Tusk ya se enfrentó a Lech Kaczyński (gemelo de Jarosław, presidente del PiS) en las elecciones presidenciales de 2005.

[3] Tusk dirige, a su vez, un gobierno fruto de un pacto poselectoral de su Coalición Ciudadana, la coalición preelectoral Tercera Vía y el minoritario partido de la Nueva Izquierda.

[4] Este doctor en Historia por la Universidad de Gdańsk , quién desempeña la presidencia del Instituto de la Memoria Nacional (IPN, por sus siglas en polaco) desde el año 2021, no está formalmente afiliado a ningún partido.

[5] A esta coalición pertenece la eurodiputada Ewa Zajączkowska-Hernik, quién se hizo célebre por la implacable diatriba contra Ursula von der Leyen en la sesión del Parlamento Europeo del 18 de julio del año pasado. El vídeo se hizo viral.

[6] Por eso propone un subsidio de 500 zlotis por cada cerdo, así como para toda persona que se identifique como cerdo.

[7] El tono del programa se refleja en lamentos como que ”los políticos polacos no hayan sido capaces de construir una sola central nuclear durante años y en su lugar malgasten tiempo y energía polémicas estériles y refriegas políticas”.

[8] Comenzados por el gobierno de Mateusz Morawiecki al tiempo que, junto a otros países vecinos de la UE como Lituania y Letonia, acusaban al régimen de Aleksander Lukashenko de utilizar estas incursiones masivas como elementos de guerra híbrida.

¿Los establos de Augías en Polonia?

El recién investido primer ministro de Polonia, Donald Tusk, es un político avezado en la batalla política desde los tiempos de la oposición al régimen comunista e historiador de formación. Lleva tiempo comparando la situación que ha heredado después de ocho años de gobiernos del Partido Derecho y Justicia[1] y sus aliados[2], con los establos de Augías de la mitología griega. Astuto recurso a la erudición que reiteró en su discurso de investidura ante el Congreso de los Diputados (Sejm) la pasada semana.

¿Un trabajo hercúleo?

Como el que no quiere la cosa asimilaba su tarea como primer ministro al quinto de los trabajos de Hércules, el ingenioso héroe que recibió el encargo de Eurísteo de limpiar el estiércol acumulado durante años por el ganado del rey Augías de Élide en esas cuadras. Para estupefacción y enojo de su comitente, despachó tamaña empresa en un solo día, desviando el curso de los ríos Alfeo y Peneo por un canal que atravesó los establos, de suerte que las inmundicias fueron arrastradas por la corriente fluvial.

La trama mitológica clásica no termina en ese punto. Este animal político vuelve a ser primer ministro después de dimitir antes de la derrota electoral de su partido en el año 2015 y de ocupar la presidencia del Consejo Europeo entre los años 2014 y 2019. Con independencia del mayor o menor acierto de la analogía, el diagnóstico de Tusk viene muy a cuento para examinar lo que ha sucedido en Polonia en las últimas elecciones generales del 15 de octubre[3].

Participación histórica

Un primer dato destacable fue la histórica participación electoral sin parangón alguno desde el establecimiento de la democracia en 1989. En efecto, casi un 75 por ciento de los electores con derecho a hacerlo depositó sus papeletas en las urnas para elegir a los diputados y senadores que conforman el Parlamento polaco. Comparado ese porcentaje con el 62 alcanzado en los anteriores comicios, celebrados hace cuatro años, se observa un incremento de la participación del electorado espectacular, lo cual determinaría en gran medida el resultado final.

En segundo lugar, los términos de la confrontación electoral habían quedado muy claros mucho antes de la convocatoria por parte del presidente de la República[4]. Por un lado, pugnaba por revalidar su mandato el gobierno del PiS, dirigido por el primer ministro Mateusz Morawiecki y apoyado por sus aliados de Zbigniew Ziobro del llamado ahora Partido Republicano, quienes se presentaron a las elecciones en listas separadas[5].

En la oposición

Y, por otro lado, compartiendo el objetivo de derribar al gobierno en las urnas, partidos de una oposición muy diversa. Bien es cierto que todos ellos reconocían la primacía de la Coalición Ciudadana de Tusk y, especialmente durante los últimos dos años, habían establecido distintos grados de colaboración. De esta manera, el abanico opositor comprendía desde la coalición de la Tercera Vía (Trzecia Droga)[6] centro moderado, a la Izquierda (Lewica) otro conglomerado de partidos que abarcarían, salvando las distancias, los postulados del PSOE y Sumar en España[7].

Para terminar el cuadro de los partidos que obtuvieron representación parlamentaria, debe añadirse al grupo Confederación Libertad e Independencia (Konfederacja Wolność i Niepodległość) en un plano alternativo a los anteriores. Se trata de una amalgama de políticos jóvenes de diferentes ideologías, principalmente inspirados por el paleo libertario Janusz Korwin-Mikke[8], que defiende las libertades individuales y el derecho de propiedad, pero no es consecuente con el libre comercio y sostiene ideas ultranacionalistas y confesionales.

La izquierda repta por el lomo del PiS

Sobre esas premisas, el resultado electoral mostró el hartazgo de una sociedad, muy plural políticamente, contra un partido que ha gobernado con una arbitrariedad, un sectarismo y un intervencionismo pertinaces durante ocho años. No en vano los dos principales grupos de la oposición (Coalición Ciudadana y la Tercera Vía) obtuvieron el 30 y el 15 por ciento de los votos escrutados[9], respectivamente, frente al 35 por ciento de Derecho y Justicia. Solo los efectos del sistema D´Hont para la asignación de escaños han forzado a los dos primeros partidos a negociar también con el partido de la Izquierda (con menos del 9 por ciento de votos) un acuerdo poselectoral y su apoyo a la investidura de Donald Tusk y su gobierno. De esta manera, la nueva mayoría parlamentaria queda constituida por 248 diputados, diecisiete más de los necesarios para la absoluta.

En contra de las interpretaciones que se hacen en España[10], la política económica del PiS entraña más reminiscencias del tardo comunismo polaco[11]que las típicas de un gobierno conservador europeo occidental. De hecho, los cuadros este partido no solo motejan el proceso de privatización de empresas públicas de los años 90 – “por haberlas malvendido al capital extranjero” – sino que, además, han estatalizado empresas o mantenido la participación mayoritaria en el capital de sociedades mercantiles por parte del estado. Han llamado a esta reversión “Repolonización” (Repolonizacja), para resaltar que se trataba de “recuperar” para el Estado empresas cuyo capital se había transmitido a inversores extranjeros[12].

Contra el Estado de Derecho

El gobierno polaco de Derecho y Justicia alcanzó una deplorable reputación internacional, junto al húngaro, por sus consistentes ataques al Estado de Derecho y la reacción de las instituciones de la Unión Europea. Sin embargo, no es el único episodio que le ha enfrentado a otros países europeos. A pesar de ser su mayor socio comercial y pertenecer ambos países a todas las organizaciones de integración europea, los gestos públicos de animadversión hacia los alemanes pasan desde las poco serias reclamaciones de indemnización por los daños causados en la II Guerra Mundial[13] a las reiteradas invectivas dirigidas a Tusk por Jarosław Kaczyński de ser un “agente alemán”.

La última en pleno debate de investidura la semana pasada. Menos conocido es el caso de la mina de Turów, situada en Polonia cerca de la frontera, que le ha enfrentado con la vecina Chequia a cuenta de la contaminación causada en las aguas subterráneas y que mereció la condena del Tribunal de Justicia de la Unión Europea al cierre de la mina y al pago de multas coercitivas en caso de incumplimiento. Opción ésta última que viene sucediendo debido a la contumacia del gobierno polaco de permitir la explotación hasta el agotamiento de la concesión en el año 2026.

Demoledor informe

En cualquier caso, meses antes de las elecciones, el FOR (Think Tank presidido por Leszek Balcerowicz ) ya había publicado un informe demoledor titulado Ocho años de Derecho y Justicia. La destrucción de la Economía y el Estado de Derecho[14]. En él se asegura que aunque durante cierto tiempo la economía polaca continuó su desarrollo, gracias en buena parte a la coyuntura económica internacional favorable y a la afluencia de inmigrantes (principalmente de Ucrania) los gobiernos del PiS han intervenido de tal manera la sociedad y la economía, que los riesgos para el desarrollo del país son evidentes, a no ser que se corrija el rumbo marcado.

En resumen, mediante leyes de urgencia aprobadas como un relámpago en fraude de ley, se introdujeron regulaciones muy nocivas, como la prohibición del comercio los domingos o de la adquisición de más de una hectárea de terreno rústico para quiénes no sean agricultores. Se aprobaron reformas tributarias para aumentar los impuestos que crearon una gran inseguridad jurídica. Se nacionalizaron empresas privadas y se construyeron monopolios estatales. Significativamente, el Estado mantiene la propiedad de casi la mitad de la Banca y más del sesenta por ciento del sector energético, lo cual añade riesgos para un crecimiento económico sano.

Acuerdo de gobierno

En contraposición a lo anterior, el acuerdo de gobierno firmado entre las fuerzas políticas de la otrora oposición contiene medidas contradictorias entre sí y vagas declaraciones de voluntad. Entre ellas, lo más palpable para el presupuesto serán aumentos salariales de hasta el 30 por ciento para empleados públicos, como los docentes, personal sanitario, funcionarios, tribunales y fiscalías, así como del gasto en sanidad para establecer más centros de salud, al mismo tiempo que se prometen mejoras en la gestión sanitaria.

Se promete una simplificación y reducción de la carga fiscal a los trabajadores, profesionales, así como medidas a favor de los empresarios. Se prevé establecer una gestión transparente de los fondos públicos, despolitizar y profesionalizar la gestión empresarial pública, así como reconsiderar diversas instituciones creadas por sus antecesores. Por otro lado, también se anticipan mayores gastos futuros en prestaciones sociales para la familia, los discapacitados, los cuidadores de personas dependientes y las personas mayores, a quiénes, asimismo, se quiere garantizar pensiones dignas.

Fin al asalto del sistema judicial por parte del Parlamento

Ahora bien, el punto del acuerdo que, de cumplirse en la realidad, abriría perspectivas más halagüeñas para la democracia se refiere a las derogación de las leyes y las prerrogativas que el gobierno anterior y el Parlamento se arrogaron respecto al Poder judicial y la Administración de Justicia. En efecto, en el programa se puede leer “los tribunales estarán libres de presiones políticas, la fiscalía será independiente y apolítica. Velaremos por la legalidad del funcionamiento del sistema de justicia y de los tribunales constitucionales. Haremos todos los esfuerzos posibles para restablecer la forma constitucional y apolítica del Consejo Nacional de la Judicatura y del Tribunal Supremo”.

Si al menos el gobierno entrante y la actual mayoría parlamentaria adoptaran las reformas necesarias para garantizar el sometimiento de todos los poderes del Estado al Derecho (Constitución polaca y Tratados fundacionales de la UE incluidos) y la independencia judicial y del Ministerio Fiscal, no solo revertirían el desacato a las sentencias de Tribunal de la Unión Europea, sino también la deriva autoritaria a la que fue arrastrada la República Polaca por el gobierno anterior. Quizás en este caso el río Vístula limpie la porquería acumulada en los establos polacos.


Notas

[1] Prawo i Sprawiedliwość (PiS). Partido fundado por los hermanos Lech y Jarosław Kaczyński en 2001. Ha sido absolutamente acaparado por el segundo como presidente, desde la muerte del primero el 10 de abril de 2010 en la conocida como “Catástrofe de Smoleńsk”. En este suceso fallecieron 96 pasajeros y tripulantes de un avión oficial Tupolev TU 154. Componían la delegación polaca para los actos conmemorativos de la matanza de Katyn (1940). El avión se precipitó sobre la pista de aterrizaje de ese aeropuerto en territorio ruso.

[2] Fundamentalmente el grupo liderado por quién fue Ministro de Justicia y Fiscal General del Estado, simultáneamente, durante todo ese tiempo, Zbigniew Ziobro. Dicho grupo ha tenido, desde 2012 curiosas redenominaciones: Suwerenna Polska, Solidarna Polska y, en la actualidad, desde 2021, Partia Republikańska.

[3] Para despertar los sentidos del lector español en circunstancias hipotéticas del pasado, yo compararía a Donald Tusk con un Jose María Aznar López. Imagine que hubiera presidido alguna institución europea durante el mandato de linchamiento retrospectivo llevado a cabo por Jose Luís Rodríguez Zapatero. E imagine que regresara a la presidencia del gobierno ocho años después, apoyándose en una coalición articulada alrededor del Partido Popular, Ciudadanos e, incluso, Vox contra el gobierno del PSOE. No se olvide que el ecosistema polaco presenta un reparto de papeles diferente al español. Pero el partido Koalicja Obywatelska (Coalición Ciudadana) de Donald Tusk comparte grupo en el Parlamento Europeo con el Partido Popular español.

[4] El presidente de la República, Andrzej Duda, con un mandato de cinco años que cumple en mayo de 2025, es un político aupado por el PiS. Como tal mantiene la potestad exclusiva de convocar elecciones parlamentarias ordinarias, según dispone el artículo 98.2 de la Constitución polaca de 1997.

[5] El partido Kukiz 15 que tuvo cierta representación en la legislatura anterior ha terminado por ser absorbido por Derecho y Justicia. De hecho el fundador del mismo, Paweł Kukiz, y otros dos dirigentes resultaron elegidos como diputados en las listas del partido de Kaczyński.

[6] Formada por el Polskie Stronnictwo Ludowe (PSL) dirigido por Władysław Kosiniak-Kamysz (Partido Popular Polaco –o  Partido Campesino–) y Polonia 2050 de Szymon Hołownia.

[7] Cualquier comparación, no obstante, de los partidos de izquierda polacos con los españoles no debe olvidar la radical diferencia sobre la autopercepción nacional. Es evidente que su posmodernismo no contempla la “deconstrucción” de Polonia como ocurre en España.

[8] Curiosamente expulsado del partido que había contribuido a fundar, poco después de las elecciones generales del 15 de octubre.

[9] Particularmente reseñable es el resultado (65 escaños) de la Coalición preelectoral La Tercera Vía, que mejora las expectativas que el PSL mantenía. No obstante, esos votos más los 157 de KO son insuficientes para alcanzar la mayoría absoluta de 231.

[10] Que tienen su deformación recíproca sobre la percepción que tienen de la política española los medios polacos.

[11] Particularmente, con el periodo de Edward Gierek en los años 70 como secretario general del Partido Socialista Unificado de los Obreros Polacos (comunista). En una entrevista, la pasada semana el profesor Leszek Balcerowicz señalaba: (La política económica con este gobierno) “Es como con Gierek: Primero endeudarse y después pagar”.

[12] Obsérvese a este respecto la absoluta coincidencia con la estrategia del gobierno social comunista en España.

[13] Después de reiterados tratados y convenios internacionales suscritos por la República Polaca en las que se renuncia expresamente a ellas y a cambios de las fronteras de posguerra.

[14] https://for.org.pl/pliki/artykuly/8225_8latpisinternet.pdf

Ver también

Lecciones de la Unión Europea. (José Antonio Díaz).

Tiempo de elecciones en Polonia. (José Antonio Díaz).