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Mar, Feb 12

Bitcoin no es una moneda fiat

Bitcoin no supone obligación para nadie, no es el pasivo de nadie, ni tampoco existe o tiene valor por virtud de ningún decreto legal.

Como Bitcoin no tiene ningún uso distinto a ser medio de cambio, existe cierta confusión en general, e incluso desacuerdo en el ámbito académico, sobre si Bitcoin es una moneda fiat o no.

Para poder resolver esta cuestión necesitamos una definición de moneda fiat. Mises la definió en su libro La acción humana (p. 641) como “meros papeles o piezas que ni pueden ser empleados con fines industriales ni implican crédito alguno contra nadie” en el contexto de haber declarado inconvertible una moneda que previamente era convertible en oro. Keynes la definió como aquella que es creada y emitida por el Estado, pero no es convertible por ley en ninguna otra cosa más que en sí misma, y no tiene ningún valor fijo referenciado a ningún estándar objetivo. Los monetaristas no hacen ninguna distinción digna de destacar de la moneda fiat con respecto de cualquier otro tipo de moneda. Por último, la Teoría Monetaria Moderna (MMT) la define como un pasivo del emisor.

Bien, Bitcoin podría encajar en la definición de Mises puesto que no tiene ningún uso industrial ni implica derecho alguno contra nadie. Pero esta definición tiene dos problemas, el primero que cuando el banco central o el Gobierno suprime la convertibilidad, esto no implica que la moneda deje de ser un crédito contra el emisor como veremos más adelante; y el segundo es que esta definición no coincide con lo que la gran mayoría de economistas y no economistas entienden por el término “moneda fiat”, que comprende a las actuales monedas como el dólar o el euro, que sí implican un derecho contra el banco central, puesto que éste está obligado a cancelar deudas ante su entrega. Esto último aplica igualmente a la moneda creada por la banca comercial.

Es obvio que las monedas actuales gozarían de muy dudoso valor si el propio emisor no se obligara a aceptarlas, lo cual pone claramente de manifiesto su naturaleza de pasivo (obligación = pasivo), aun siendo inconvertibles.

Partiendo de Carl Menger y continuando con Carlos Bondone, la moneda es siempre un bien económico.  Puede ser dinero como la sal, la plata o el oro, que son bienes económicos presentes, o puede ser crédito como los antiguos billetes convertibles, los billetes actuales o las cuentas corrientes bancarias que usamos hoy día, que son pasivos utilizados como medio de cambio y, por consiguiente, son bienes económicos futuros (derechos contra una entidad o persona).

Entonces ¿cómo puede ser Bitcoin un bien económico si solo sirve para ser medio de cambio y no tiene ningún uso “real”?  Aquí está la gran trampa, el considerar que la necesidad de intercambiar no es “real”.  Muchos economistas ponen en duda que un medio de intercambio sea del todo “real” porque es un paso intermedio para satisfacer una necesidad final (un fin). Es curioso que en nuestra vida diaria tenemos infinidad de necesidades intermedias, por ejemplo, la necesidad de desplazarnos a nuestra casa o la necesidad de cocinar, y no por ello concluimos que los coches o las sartenes no tengan usos “reales” por no satisfacer el fin último de cobijarnos en casa o el fin último de alimentarnos.

Esta lógica de discriminar entre necesidades finales e intermedias aporta poco en economía. Por reducción al absurdo bien podríamos delimitar nuestras necesidades finales a respirar, nutrirnos, hidratarnos, cobijarnos, reproducirnos y quizá podemos añadir entretenernos. Todas las demás necesidades podrían calificarse de intermedias “no reales”. El problema es que entonces estaríamos asumiendo que la ciencia económica es en su mayoría “irreal” y que la economía “real” apenas se diferenciaría de la biología.

Lo que nos diferencia del resto de especies es precisamente las instituciones y estrategias que hemos desarrollado para satisfacer multitud de necesidades intermedias encaminadas a ser mucho más eficientes en satisfacer nuestras necesidades básicas. Nuestro desarrollo económico tiene poco que ver con cubrir meras necesidades básicas y muchísimo que ver con el descubrimiento de medios que satisfagan necesidades intermedias. 

Cabe destacar de entre todos esos medios aquellos que ayudan a coordinar y profundizar la especialización en la producción y la división del trabajo. El dinero es un medio que satisface una necesidad intermedia esencial: la necesidad de intercambiar o necesidad de liquidez. Necesidad que es más acuciante cuanto mayor sea la especialización y la división del trabajo.   

¿Por qué entonces el uso de la sartén o el coche sería “real” y el uso del dinero no? Pues no creo que haya argumento que lo justifique. Es cierto que un bien es más valioso cuantas más necesidades satisfaga, pero tener un solo uso, sea medio de cambio o cualquier otro, no implica en modo alguno que dicho uso sea “irreal”.

Bitcoin, la unidad monetaria, es un conjunto matemático de 21 millones de unidades. En cierto modo podemos decir que ese conjunto de unidades siempre ha estado ahí para servir como el santo grial del dinero: limitado y al mismo tiempo baratísimo y rapidísimo de transportar por tratarse de información. Pero hasta que Satoshi Nakamoto no resolvió el problema de cómo evitar que la misma unidad se gaste dos o más veces (double spend), esa base monetaria teóricamente limitada a 21 millones de unidades era infinita en términos prácticos. Y ya sabemos que cuando un bien no es escaso no hay razón alguna para acapararlo ni intercambiarlo y, por tanto, no es un bien económico, como, por ejemplo, el aire que respiramos.

Pero una vez resuelto el problema del doble gasto, se abrió la posibilidad de que la cantidad demandada de Bitcoin fuera mayor que la cantidad disponible y pudo pasar a ser un bien económico, que como dijimos es condición indispensable para que un bien pueda ser un medio de cambio. Ya solo queda despejar si Bitcoin es un bien económico presente o futuro.  Claramente Bitcoin es una cosa útil que existe en el presente y no es el pasivo ni la obligación de nadie, es por tanto un bien económico presente y no es una moneda fiat.

Manuel Polavieja

Autor de la investigación

Documento de la investigación

Bitcoin no es una moneda fiat

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