Primero, la evolución demográfica de Francia va a ser sustancialmente menos negativa que la española: a día de hoy, nuestro país vecino cuenta con 37,3 pensionistas por cada 100 personas en edad de trabajar y, dentro de tres décadas, ese número ascenderá a 54,4; en cambio, España dispone hoy de 32,8 pensionistas por cada 100 personas en edad de trabajar, y en el año 2050, serán 78,4. Es decir, que en Francia el porcentaje de dependientes de más de 65 años se incrementará en 17,1 puntos (sobre la población en edad de trabajar) frente a los 45,6 puntos en el caso de España.
Segundo, Francia ya dispone hoy de un sistema de pensiones ‘menos’ generoso que el español: la tasa de sustitución es allí del 60,2% (es decir, el jubilado medio percibe el equivalente al 60,2% de su salario promedio durante su etapa laboral activa), mientras que en España es del 72,3%. Tales diferencias, además, se mantienen aproximadamente una vez consideramos la divergente fiscalidad que recae sobre trabajadores y pensionistas: mientras que la tasa de reemplazo ‘neta’ en Francia es del 73,6%, en España totaliza el 83,4%.
Y tercero, para financiar su gasto en pensiones, Francia dispone de un enorme arsenal impositivo: aun cuando sus contribuciones sociales son similares a las nuestras (27,5% del salario frente al 28,3% de España), allí han complementado los ingresos dirigidos al sistema de jubilación con la llamada ‘contribución social generalizada‘, la cual supone sustraer un 9,2% adicional de la nómina de todos los trabajadores, un 6,6% de los ingresos de casi todos los pensionistas y un 6,2% de las prestaciones por desempleo.
En conjunto, pues, en Francia se cobran pensiones relativamente menores que en España que son sufragadas con impuestos mucho más altos. Además, en los próximos 30 años, el país disfrutará de una base de población joven sustancialmente más amplia que la nuestra: es decir, disfrutarán de muchos más cotizantes y de muchos menos pensionistas. Y, pese a todo lo anterior, Macron está tratando de impulsar una reforma del sistema de jubilación francés para asegurar su viabilidad a largo plazo: en concreto, pretende recortar las elevadas pensiones de los regímenes especiales (unificándolos a la baja con el régimen común) y elevar el periodo de cálculo de la pensión desde los 25 años de cotización más favorables a toda la vida laboral.
Si en nuestro país vecino, con una situación financiera mucho más saneada y sostenible que la nuestra, se ven empujados a recortar adicionalmente las pensiones, ¿acaso creemos que nosotros vamos a salir indemnes de los tijeretazos futuros? Lo que nos espera son pensiones más bajas e impuestos más altos: y más vale que nos vayamos preparando durante los escasos años que nos restan hasta que tales recortes se hagan realidad.