Análisis diario
¿Ada Colau, a favor de la libertad de monedas?
Si nos va a obligar a los barceloneses a utilizar la moneda que ella va a gestionar y monopolizar, no podríamos hablar de libertad de moneda.
“Espero que no se tarde mucho en comprender que la libertad en utilizar la moneda que libremente se prefiere constituye una marca esencial de un país libre”.
Friedrich Hayek.
“La mejor manera de corromper el sistema capitalista es corromper la moneda”.
Lenin.
La flamante nueva alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, esbozó una interesante propuesta dentro de todas sus ocurrencias: la creación de una nueva moneda local barcelonesa. Ciertamente, merece ser comentada.
Veamos. Una de las creencias sociales más firmes y aceptada es que el dinero es creación y monopolio del Estado. Y efectivamente la emisión de dinero es competencia y monopolio estatal. Pero que esto sea así por imperativo legal no significa que sea la opción idónea.
Que no exista libertad de elección de moneda tiene una consecuencia clara, empobrecedora y liberticida: nuestra riqueza depende del emisor de moneda, que como experimentamos a diario, es totalmente irresponsable.
Y es que los gobiernos desequilibran sistemáticamente las cuentas nacionales gastando más de lo que ingresan. Este déficit es cubierto con deuda soberana (ya que los gobiernos no están dispuestos a disminuir el gasto). Y el final de esta película de terror es el envilecimiento de la moneda por parte de las autoridades monetarias (nuevas emisiones de moneda y devaluaciones, entre otros). Reducen el poder adquisitivo de los ciudadanos y endeudan a generaciones futuras.
Los afectados son todos los tenedores de moneda, que ven como su riqueza disminuye progresivamente. Los trabajadores son especialmente perjudicados, ya que los salarios están nominados en moneda fiduciaria obligatoria de curso legal. Cuando la moneda se envilece éstos ven que su salario nominal (lo que ven en su cuenta bancaria) sigue siendo la misma cantidad, pero de lo que no son conscientes es que su salario real ha disminuido. Dicho de otra manera, el poder de compra de su salario es menor. Pueden comprar menos productos y servicios con el mismo salario. Es por ello que estamos “obligados” a invertir: trasladar riqueza a bienes como la propiedad inmobiliaria, las materias primas o las acciones. El papel moneda sólo se utiliza para realizar pagos.
¿Cuál sería entonces la mejor opción posible? La libre competencia de monedas, sin duda. En este escenario los ciudadanos podríamos elegir la moneda con la que intercambiamos y, sobre todo, la moneda que conserva mejor nuestra riqueza. Si un emisor de moneda fuese ineficiente e insensato los agentes repudiarían y se desharían de su moneda (lo cual haría que éste se disciplinase corrigiendo sus malas praxis). Los ciudadanos elegiríamos monedas estables en cuanto a su valor y poder adquisitivo. De la misma manera que los inversores internacionales prefieren el marco suizo al euro o al dólar.
La propuesta de Ada Colau sería plausible si verdaderamente no fuera de imposición legal, si los ciudadanos pudiéramos elegir libremente usarla o no. Si nos va a obligar a todos los barceloneses a utilizar la moneda que ella va a gestionar y monopolizar no podríamos hablar de libertad de moneda. Estaríamos hablando de otro monopolio de la emisión de moneda a nivel local que, bajo mi punto de vista, será todavía más ineficiente e irresponsable que el euro. De momento parece que los perjudicados serían los empleados estatales, a los que quiere pagar una parte de su sueldo en esa nueva moneda. Esperemos que puedan realizar compras con esa moneda, es decir, que alguien la acepte…