El liberalismo en alta definición
La comprensión de los principios fundamentales que nos unen a todos es clave, pero si las ideas no llevan a la acción se convierten en un perfecto caldo de cultivo para el ombliguismo.
La comprensión de los principios fundamentales que nos unen a todos es clave, pero si las ideas no llevan a la acción se convierten en un perfecto caldo de cultivo para el ombliguismo.
Pensar que en estas elecciones presidenciales, o en cualesquiera venideras, uno se enfrenta a las elecciones de su vida, es dar una legitimidad inmerecida a la escena política.
Los estadounidenses se enfrentan ahora a la difícil decisión de elegir entre dos de los peores candidatos de las últimas décadas: el desastre será absoluto.
Sigamos intentando cambiar las ideas, a ver si el siguiente gobierno es algo menos liberticida que el actual.
Democracia es que la mitad más uno, contra la voluntad de la minoría restante, mande. Así de sencillo y así de terrible, un sistema indeseable de dictadura vía papeleta.
Quizá la mejor forma de conseguir la minarquía sea reclamar la anarquía.
Este mes de octubre hemos asistido a varios acontecimientos liberales, como el Congreso Regional de Students For Liberty y la presentación de varios libros.
Pero ¿el centro del liberalismo no eran el individuo y sus fines? No, ahora somos activistas de lo social, y de una particular visión de lo social.
Se trata de una ley continuista en su intervencionismo y que no afronta el futuro desde la perspectiva que los nuevos retos tecnológicos y empresariales requieren.
Que una persona como Hillary Clinton gane las elecciones en Estados Unidos, es una mala noticia para todos, pero especialmente, para los americanos.