¿Y qué gobierno (de traca) nos espera?
Somos un país de Quichis, Colaus, Errejones, Carmenas y Pablos Iglesias.
Somos un país de Quichis, Colaus, Errejones, Carmenas y Pablos Iglesias.
Las características formales de universalidad y simetría son necesarias pero no suficientes para construir normas éticas: también es necesario que las normas sean funcionales.
Lo que realmente hace ricos a los países son los incrementos de productividad, y estos dependen en gran medida de los bienes de capital y demás acumulación de capital.
No sé si los que promueven verbal o gráficamente ideas que derivan en acciones violentas deben ser penalizados antes de que ocurran y eso de la justicia preventiva me asusta porque puede llevar a lugares terribles.
Cada vez que Podemos tiene la ocasión de demostrarlo, contribuye a reafirmar que su discurso económico está completamente vacío.
El mensaje de la izquierda en España es simple: la desigualdad es el principal problema, y para combatirla es imprescindible aumentar el poder intervencionista del Estado.
La mayoría de las polémicas absurdas que inundan los medios podrían desaparecer o ser minimizadas simplemente sacando a los políticos de nuestras vidas.
La demanda de mano de obra extranjera no decae desde que existen esas leyes migratorias; por el contrario, aumenta cada año.
Hay que celebrar la empresarialidad, aun cuando genere desigualdades temporales en términos de distribución de riqueza.
No es aceptable un pacto hecho de retales para pasar este mal trago y no poder aprobar una ley inmediatamente después.