¿Existe el riesgo de una guerra mundial?
El Lebensraum ruso pretendido por Putin en países con minorías de ese idioma podría desencadenar un conflicto mundial impredecible con la alianza euronorteamericana.
El Lebensraum ruso pretendido por Putin en países con minorías de ese idioma podría desencadenar un conflicto mundial impredecible con la alianza euronorteamericana.
En la España del populismo alguien que quiera invertir o crear una empresa se enfrenta a una gran incertidumbre de régimen. Así nos va.
Un dirigente de Podemos contesta una llamada y responde al periodista de un medio nada apreciado por el partido de Pablo Iglesias: “Te he cogido el teléfono porque no sabía quién eras”. Una vez que haya guardado el número en su agenda del móvil seguramente, la próxima vez deje que el aparato suene hasta que el comunicante se aburra. Es lo que hacen otros altos cargos de la formación y algunos responsables de prensa de la misma.
Uno de estos últimos responde de forma excepcional a una llamada del mismo periodista, que le pide poder entrevistar a una dirigente del partido. La respuesta es contundente: “Os concederemos entrevistas cuando veamos que sois un medio de fiar”. Traducido del ‘podemita’ a román paladino significa: “cuando nos doréis la píldora en vez de escribir sobre nuestras miserias, os concederemos entrevistas”.
Se celebra la rueda de prensa de presentación de Ahora Madrid (partido instrumental con el que Podemos se presenta a la alcaldía de la capital de España). El mismo periodista habla con uno de los portavoces y le pregunta si ellos sí van a atender a sus llamadas. La respuesta no tiene tampoco precio: “No sé decirte, eso lo tendrán que decidir los de prensa”.
Todas y cada una de estas anéctodatos son reales. Las ha vivido durante las últimas semanas el autor de este artículo. Es el testimonio de cómo trata el partido de Iglesias, Monedero, Errejón, Bescansa y compañía a los medios que no les jalean.
Y hasta con los medios que podrían considerar afines empiezan a perder las formas. Cada vez son más las ocasiones en las que los dirigentes de Podemos protestan en un programa de televisión porque se tratan temas que no le gustan. Pablo Iglesias ya ha abroncado a Javier Gallego (Carne Cruda) por preguntarle por Monedero y a Jesús Cintora (Cuatro) por permitir que le inquieran sobre Venezuela. En ambos casos se trata de presentadores que siempre se han mostrado complacientes con la formación ultraizquierdista española.
Las muestras de prepotencia y la actitud de ordeno y mando se han producido en otros programas. Luis Alegre le exigió a Ana Rosa Quintana (Telecinco) que purgara de sus tertulias a Alfonso Rojo y Eduardo Inda. Ramón Espinar, que representa a Podemos en Un Tiempo Nuevo (Telecinco), ha exigido en dos programas seguidos que se deje de hablar de Venezuela. La presentadora, Sandra Barneda, le ha tenido que recordar en la segunda ocasión que cuando va al programa ya sabe los temas que se van a tocar y tiene la opción de no acudir.
Hay otros ejemplos. Pero no dejan de ser más casos en los que los representantes de Podemos pretenden vetar cuestiones o periodistas para que no se les moleste.
Asunto aparte son las ruedas de prensa de Podemos y sus filiales. Cuando un político comparece ante los medios, suele haber un toque de seriedad y cierta austeridad. El ponente dice unas pocas palabras, se le pregunta, él responde lo que quiere y cuando se acaba, todo el mundo se marcha o se hacen corrillos sin que se oiga un aplauso. Podemos funciona de otra manera.
Introducen militantes bien entre los periodistas bien en los laterales y al fondo. Tras la intervención inicial, que suele ser larga y mitinera, suenan aplausos. Como un profesional toque temas incómodos en sus preguntas, no es descartable que se oiga algún improperio amedrantador del tipo “ya están los de siempre”, “lo mismo de todas las veces” o “ya están tocando las narices”. Lo cierto es que de poco les sirve, pero lo hacen. Y al terminar el acto, vuelven los aplausos.
Todas estas prácticas demuestran una falta total de respeto a la libertad de expresión y de prensa. Son señales del papel que otorgan a los medios, que para ellos son o meras comparsas o enemigos. ¿A qué recuerda todo esto?
Como Jesús Huerta de Soto destaca, seguimos viviendo en un mundo esencialmente socialista, dado que siguen prevaleciendo las políticas intervencionistas que coaccionan las libertades en el orden de mercado.
La libertad de expresión o de armas ocupan el primer y el segundo puesto en la lista de diez primeras enmiendas a la Constitución de EEUU. Hay una sola libertad, pero éstas merecen especial atención.
Las leyes de salario mínimo fracasan porque elevar el SMI por ley no hace aumentar automáticamente la productividad de los ciudadanos.
La escuela austriaca de economía no siempre conecta bien con otras ciencias naturales y humanas y se apoya en ideas filosóficas o teológicas erróneas.
Para el profesor Bastos, el Estado es un ente hipostático. No existe más allá de las personas que lo componen. Su existencia es mental, es un sujeto imaginario.
Espinar se ha inventado un padre obrero para poder seguir sus pasos: sueldo y despacho públicos, y un futuro brillante a costa de nuestro dinero.
El Che Guevara es posiblemente el más importante agente de marketing que haya nunca existido sobre la faz de la Tierra. Desde héroe antiestablishment a rebelde con causa o icono de la contracultura, pasando por representante último de los pobres, lo que realmente vendría a personificar es aquella frase de “las grandes masas sucumbirán más fácilmente a una gran mentira que a una pequeña”. Cita por cierto pronunciada por un célebre alemán: Adolf Hitler.
Una de las máquinas más letales de Fidel Castro, “ayudó” a los cubanos contra el régimen de Batista para imponer uno mucho más totalitario. Según algunos autores, la idea de los campos de trabajos forzados en Cuba no fue de Castro sino de Guevara a imagen y semejanza del Gulag soviético. Lo cual no es extraño si tenemos en cuenta su profunda admiración por la Revolución Cultural de Mao que causó varias decenas de millones de muertos -aproximadamente 30 millones-.
Valgan sus siguientes citas de entre las quizás menos conocidas para radiografiar a un hombre, un tirano.
1.- “Para construir el comunismo es necesario, simultáneamente, crear un nuevo hombre y mujer”
Aparte del ya entonces progresista sexismo de hombres y mujeres, ellos y ellas, la cosa estaba clara: si había que crear un nuevo hombre es que había que acabar con todos los antiguos.
2.- “La sociedad como conjunto debe ser convertida en una gigante escuela”
La idea del adoctrinamiento está siempre subyacente en todo ideario socialista. En este caso, no puede ser más manifiesta.
3.- “El mito del hombre hecho a sí mismo es profundamente hipócrita”
Un hombre no debía estar hecho a sí mismo. Sólo Guevara era quien debía crearlo.
4.- “El individuo bajo el socialismo es más completo”
Esto debe aludir a la idea despectivamente religiosa del socialismo: con menos comida, ropa y bienestar uno, curiosamente, es más completo. Quizás aluda a las fases del marximo donde, cual sacado de la chistera, el blanco se convierte en negro. En cualquier caso, no sabíamos que el individuo existiera siquiera bajo el socialismo.
5.- “La arcilla de nuestro movimiento es la juventud”
Adorada siempre juventud, material siempre más sensible a la manipulación.
6.- “Mi marxismo ha llegado a ser purificado”
A los revolucionarios marxistas siempre les encanta purificar, depurar, purgar.
7.- “La alienada especie humana [en el capitalismo] es atada a la sociedad como conjunto por un invisible cordón umbilical: la ley del valor”
La misma ley por la que miles de imbéciles compran sus camisetas.
8.- “Enviar a los hombres al campo de concentración con prueba judicial es innecesario. Estos procedimientos son arcaicos detalles burgueses”
Para conseguir el Estado compacto del que también habló Guevara, qué mejor que unir al máximo todos los poderes en uno solo. Montesquieu fue otro “detalle burgués”
9.- “No podemos hacer una revolución con libertad de prensa”
Idea pensada, y a veces claramente expresada, por los totalitarios de nuestros días.
10.- “Es triste no tener amigos, pero es aún más triste no tener enemigos”
Tener enemigos, como reseñó Churchill, puede ser un síntoma saludable de abrazar sólidamente tus principios. Pero disfrutar del mero hecho de tener enemigos suena sin duda psicótico.
@AdolfoDLozano