Ir al contenido principal

El DNI virtual de Obama

El "gran reformador" Barack H. Obama sí está dispuesto a transformar Estados Unidos. En lo referido a internet, en concreto, está empeñado en instaurar un control gubernamental sobre el ciberespacio que choca contra los principios básicos que cualquier sistema democrático. Desde que llegara a la Casa Blanca, su administración se ya ha lanzado varios planes (hasta donde sabemos, todavía no descartados) que atentan contra la libertad de la red de manera profunda.

Primero se propuso convertirse en el amo de internet al pretender otorgarse a sí mismo el poder para ordenar la desconexión total o parcial de la red en EEUU, además de para poner bajo sus órdenes los buscadores y las compañías de software. Ríase usted de la militarización de los controladores aéreos por parte de Zapatero. Después se puso como objetivo hacer obligatorio que los servicios de internet y telefonía móvil pongan "puertas traseras" que permitan a las fuerzas de seguridad "pinchar" las comunicaciones de sus usuarios sin problema alguno.

La última idea surgida de la Casa Blanca es, ni más ni menos, crear un sistema de identificación en internet para todos los estadounidenses. Desde el entorno presidencial se han dado prisa en asegurar que no se terminará con el anonimato en la red, pero no por eso deja de ser preocupante. Resulta llamativo que en un país en el que a ningún gobernante se le ha ocurrido tratar de imponer nada parecido al Documento Nacional de Identidad que tenemos los españoles, y muchos otros europeos e iberoamericanos, a un presidente le pase por la cabeza que sea la Administración quien genere su equivalente para internet, por mucho que desde su Administración se afirme que no se trata de eso. Los grupos de derechos civiles ya han dado la voz de alarma y han advertido que quien debería crear algo así, y de uso estrictamente voluntario, son instituciones privadas.

También desde el Gobierno estadounidense han hablado de colaboración con las empresas privadas, pero dentro de un sistema que sería controlado por él. Defienden desde el entorno de Obama que se trata de un paso destinado a aumentar la seguridad en internet (la seguridad es una excusa constantemente utilizada por todos los gobernantes para aumentar el control sobre la sociedad) y acabar con la incomodidad de tener que recordar muchas contraseñas. Además, aseguran, su uso no será obligatorio y se podrá seguir navegando de forma anónima. En definitiva, pretenden hacer creer que se trata de un simple dispositivo para poder relacionarse de forma ágil y segura con las empresas de internet.

Sin embargo, no puede tratarse de algo tan poco peligroso. En primer lugar, la idea surge después de las anteriores iniciativas destinadas a controlar la red desde la Casa Blanca. Además, si es para garantizar la seguridad en transacciones privadas, deberían ser empresas u organizaciones no relacionadas con el Estado quienes las ofrecieran. Y para terminar, la propuesta se presenta cuando todavía están calientes las revelaciones de documentos diplomáticos por Wikileaks, lo que hace que todo suene muy sospechoso.

Es cierto que el equivalente a lo que pretende crear, o al menos la parte que reconoce, Obama ya existe en otros países. Pero eso no significa que sea algo positivo. En España tenemos, por ejemplo, el DNI electrónico y siempre ha estado bajo sospecha por los riesgos que conlleva para la intimidad de los ciudadanos.

Orígenes del Tercer Poder

En la Grecia anterior al experimento democrático ateniense, la justicia aparece primeramente personificada en la diosa Dike, hija de Zeus, el padre de dioses y hombres, y es ejercida exclusivamente por miembros de la aristocracia. El triunfo de la democracia supone, entre otros cambios, el traspaso de su ejercicio a manos de los ciudadanos sin distinción de clase social. En Esquilo, uno de los tres trágicos más conocidos, encontramos una primera exposición del valor y función de la justicia en una sociedad democrática.

Esquilo (525 a.C. – 456 a.C) pertenece a la primera generación de demócratas atenienses. Sus tragedias, como normalmente el género en Atenas, no sólo desarrollaban sobre el escenario hechos propios de un pasado mítico, sino que en su reelaboración el autor intentaba enseñar a los ciudadanos que asistían al espectáculo los fundamentos del nuevo régimen.

La Orestíada es el nombre que recibe un conjunto de tres tragedias relacionadas entre sí por la temática donde aparece expuesta por primera vez la razón de ser de la justicia en cuanto parte de un estado democrático. Agamenón,el rey de Micenas, vuelve triunfante de la guerra de Troya. Lo reciben su esposa Clitemnestra y el amante de ésta, Egisto. Ambos dan muerte al rey para apoderarse del trono. La tradición exigía que la reparación del crimen procediera del mismo clan agraviado. Según este procedimiento, Orestes, el hijo de Agamenón y Clitemnestra, debía matar a su madre para vengar a su padre. El conflicto trágico está servido. Acatar la ley del clan supone atentar contra una ley natural. Electra, hermana de Orestes, le incita a cumplir con su deber hacia el clan, por más que ese deber provoque en éste angustias y dudas. Finalmente, Orestes mata a su madre y al amante de ésta. El hecho desata la ira de las Erinias (Furias, en su versión latina), divinidades encargadas de castigar a los parricidas. Orestes acaba refugiándose en Atenas, donde la diosa Atenea establece el tribunal del Areópago para los crímenes de sangre, que, a su vez, absuelve al acusado dando fin a la serie de crímenes.

Originariamente, el Areópago ("La colina de Ares" en griego) era el lugar donde se reunía el órgano de poder de la aristocracia, que concentraba en sí todas las atribuciones. El proceso que llevó a la democracia vino marcado por una constante reducción de la influencia de este órgano. El Areópago, por tanto, evocaba a los atenienses una organización política cuyo control era esencial para el triunfo del nuevo régimen. El triunfo final de la democracia vino subrayado por la conversión, en el 462 a.C., bajo Efialtes, de la cámara del Areópago en tribunal específico para delitos de sangre.

Con su adaptación del viejo mito a la realidad democrática de la Atenas del siglo V a.C., Esquilo daba dos lecciones a los ciudadanos. De un lado, los animaba a respetar la tradición, manifestada en la conservación del órgano; pero, por otro lado, les enseñaba el camino por donde debía marchar la justicia democrática. El ejemplo mítico mostraba cómo la justicia en manos del estado es un avance contra la interminable sucesión de crímenes que lleva aparejada la justicia sumaria del clan. Es el ejemplo primigenio de cómo la justicia debe sustituir a la venganza si se pretende erigir una sociedad estructurada.

Para terminar, voy a recoger las palabras que la diosa Atenea dice en la última de las tres obras de la trilogía, Las Euménides. En ellas, se establece el tribunal del Areópago y se dan algunas líneas esenciales del funcionamiento de la justicia democrática. La traducción es mía.

Atenea se dirige a Orestes (versos 470-489):

El asunto es bastante serio para que un mortal piense en juzgarlo. Tampoco a mí la ley divina me permite hacer justicia en el caso de un asesinato, que acarrea la rápida furia de las Erinias. Sin embargo, tú has llegado a mi morada como puro e inocente suplicante tras haber realizado los ritos adecuados y te respeto de este modo porque mi ciudad nada puede reprocharte. Pero tienen aquéllas una misión que no admite obviarlas fácilmente. Y si no tienen éxito en su afán, descargarán inmediatamente sobre este país la ponzoña de su resentimiento: una horrenda y definitiva plaga que caerá sobre la tierra. Así están las cosas. Ambas actitudes, admitirlas o rechazarlas, son inevitablemente desastrosas para mí. Pero dado que este problema se ha presentado aquí, yo elegiré y tomaré juramento a unos jueces para los homicidios, y estableceré una institución que durará eternamente. En cuanto a vosotros, convocad los testigos y las pruebas que bajo juramento sustentarán el juicio. Regresaré cuando haya seleccionado a lo mejor de mis ciudadanos para que diriman con veracidad esta querella gracias al juramento que prestan de no fallar nada contrario a la justicia. 

De nuevo Atenea (versos 681-710):

Pueblo del Ática [atenienses], dado que habéis llevado a cabo el primer juicio por un delito de homicidio, es ya momento de que podáis oír un decreto divino. En lo sucesivo, la hueste de Egeo [los atenienses] contará para siempre con este consejo de jueces. Lo tendréis en esta colina de Ares [el Areópago]. (…) Aquí la veneración de los ciudadanos y el temor, su congénere, os apartarán día y noche de cometer injusticias. (…) Os aconsejo que lo defendáis, que no veneréis ni la anarquía ni el despotismo y que no expulséis completamente de la ciudad el temor. (…) Instituyo este consejo inasequible a la corrupción, venerable, pronto al castigo, en vigilia por los que duermen, defensor de la tierra. He desplegado esta exhortación a mis ciudadanos con vistas a su futuro. Ahora, respetando vuestro juramento, os debéis poner en pie, dar vuestro voto y pronunciar una sentencia. He dicho.

La denominada Ley Sinde

Permítaseme comenzar este análisis de la disposición final segunda del Proyecto de Ley de Economía Sostenible (LES), la llamada Ley Sinde, con tres preceptos constitucionales que justificarán alguno de los epítetos con los que calificaré a los defensores de esta reforma legal. Trataré de evitar, más allá de lo necesario, la excesiva cita legal, que embarulla.

Artículo 9.3. La Constitución garantiza el principio de legalidad, la jerarquía normativa, la publicidad de las normas, la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos individuales, la seguridad jurídica, la responsabilidad y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos.

Artículo 18.3. Se garantiza el secreto de las comunicaciones y, en especial, de las postales, telegráficas y telefónicas, salvo resolución judicial.

 Artículo 25. 1. Nadie puede ser condenado o sancionado por acciones u omisiones que en el momento de producirse no constituyan delito, falta o infracción administrativa, según la legislación vigente en aquel momento.

Estos justifican, prima facie, mi oposición a los preceptos de la Ley Sinde que de seguido analizaré, centrándome, para ello, en los dos aspectos más llamativos, o quizá más chocantes, de la disposición final segunda de la LES.

El primero es el establecimiento de la obligación de ceder datos de carácter personal a un organismo administrativo (apartado dos de la disposición final); el segundo, y más llamativo, es la creación de un órgano administrativo indeterminado, con facultades para cerrar páginas webs (apartado cuatro de la disposición y pretendido nuevo 158 de la Ley de Propiedad Intelectual).

En lo que atañe a la obligación de cesión o de identificación que pretende establecer, hay que señalar que es abiertamente contrario a la normativa de protección de datos en vigor, no sólo en España sino también en la UE. En este sentido, conviene señalar que la cuestión ya ha sido resuelta, de facto, por el Tribunal de Justicia de la UE en Sentencia de finales de 2007, en la que afirmó, rotundamente, que el acceso a dichos datos sólo podría llevarse a cabo con autorización judicial y bajo supervisión de los tribunales, lo que, sin duda, obedece a elemental principio de seguridad jurídica e interdicción de la arbitrariedad. Dicha sentencia no nos es desconocida a los juristas españoles, ya que respondió a cuestión prejudicial planteada por un Tribunal español a solicitud de una entidad de gestión de derechos de autor frente a Telefónica, que se negó a ceder esos datos.

Aun así, la normativa interna española es más restrictiva en lo que atañe a los datos de carácter personal, a su custodia y acceso, de tal forma que la cesión de datos pretendida en este ámbito sería incluso delictiva en cualquier otro supuesto. Véanse, al efecto, artículos 197 y siguientes y concordantes del Código Penal que sancionan esa cesión de datos. Y, lo que es más grave, el arriba citado artículo 18.3 de la CE es vulnerado frontalmente, ya que exige que dicho acceso a los datos sólo se realice tras la correspondiente resolución judicial.

 Así pues, el legislador, en su furibundo afán por proteger los derechos de autor, santifica una conducta delictiva para que sus ahijados se vean beneficiados, y contraviene frontalmente la Constitución. ¿Cómo llamaríamos a eso? Prefiero hablar de analfabetos funcionales que ni se han leído la Constitución antes que pensar que estamos en manos de delincuentes que desprecian las más elementales normas jurídicas. Vuelvan arriba, léanse el 18.3 de la CE y califiquen; el idioma español es lo suficientemente rico.

Con todo, lo más llamativo y censurable es que se pretenda otorgar a un organismo administrativo facultades que ni las fuerzas del orden poseen en relación con la reprensión de los delitos contra la propiedad intelectual. Así, se pretende que una Comisión creada ad hoc sancione conductas indeterminadas con el cierre de páginas web.

Lo que, tal cual, no es que sea un disparate, sino totalmente antijurídico y contraviene cuantos preceptos, legales y constitucionales, podamos pensar aplicables. A título de ejemplo: tutela judicial efectiva, seguridad jurídica, principio de legalidad, prohibición de tribunales de honor, etc.

Volvamos arriba, la Constitución garantiza la interdicción de la arbitrariedad. Y se dirán qué quiere decir esa expresión tan rimbombante; pues es bien sencillo. La Constitución garantiza que no se tomen decisiones que afecten a nuestros derechos porque sí, sin justificación y de forma arbitraria. Exige que, por ejemplo, una sanción esté debidamente fundamentada. Puesto en consonancia con el artículo 25.1 –que requiere que, para sancionarnos por una conducta, ésta esté determinada previamente como sancionable–, hace que la facultad de la Comisión de la Propiedad intelectual de "adoptar medidas para que se interrumpa la prestación de un servicio de la sociedad de la información o para retirar contenidos que vulneren la propiedad intelectual por parte de un prestador" sea abiertamente contraria a lo establecido en el artículo 9 y en el artículo 25 de la Constitución en lo que atañe a la interrupción del servicio. Además, raya el paroxismo en la retirada de contenidos, que es censura previa prohibida por el artículo 20.2 de la CE.

Ni que decir tiene, por obvio, que todas esas medidas deben residir en el poder judicial, y no en un órgano administrativo, pero lo que es más sangrante es que todas esas medidas frente a la infracción de los derechos de autor ya están residenciadas en los Tribunales en la actualidad, tanto en sede civil como en sede criminal. Realmente, lo único que pretende esta ley es evitar el control jurisdiccional previo y facultar a la Administración para que lleve a cabo esa labor sin control previo de ningún tipo, y lo hace en un momento en que la justicia está acotando los derechos de autor a sus justos límites –y lo que nos queda por andar–.

Hablábamos de defectuosa técnica legislativa. Y es defectuosa técnica legislativa, como la gran mayoría de la llevada a cabo en las dos últimas legislaturas, por cuanto se está prodigando en leyes especiales que crean guetos jurídicos con normas contrarias a los principios generales, y que, con buena intención –no siempre– y nulo acierto –casi siempre–, crean leyes a impulsos de la actualidad y de los grupos de presión, que por la inaplicación de los principios esenciales de nuestro ordenamiento, son ineficaces en extremo. Véase la Ley de Violencia de Género, del Matrimonio entre personas del mismo sexo, etc.; leyes que en lugar de solucionar problemas los agravan por falta de rigor y conocimiento de sus padres.

Me atrevo a aventurar, que aunque traten de sacar adelante esta reforma, no prosperará, al menos en estos aspectos esenciales que son profundamente inconstitucionales.

¿Prohibición del tabaco en los bares? Cuestión de derechos (de propiedad)

Con el tema de la prohibición del tabaco en bares y restaurantes quizás mucha gente cae fácilmente en la tentación totalitaria, incluso gente que se autodenomina liberal. Me refiero a estar de acuerdo con la prohibición porque nosotros no somos fumadores y nos molesta profundamente el humo cuando estamos en el bar o restaurante.

Veamos. Que consumir tabaco es dañino para la salud no lo voy a negar (pese a las exageraciones de algunos), como tampoco voy a negar que el humo de los fumadores moleste y perjudique a los no fumadores. Es una realidad. De hecho, yo no he fumado en mi vida y me molesta mucho el humo de los fumadores. Mucho.

Pero esta ley supone un ataque a la libertad individual en toda regla, ya que la libertad no consiste en amoldar a la sociedad a mis gustos y preferencias, sino a permitir otras acciones y estilos de vida siempre que no me agredan.

¿Pero no es una agresión en toda regla el tener que soportar el humo de los demás en los bares? Pues no. Rotundamente no. Pensar así es confundir derechos. Y es que no es el fumador pasivo el que tiene derecho a que no se fume en el bar, sino que, por el contrario, es el dueño del bar el que tiene derecho de discriminar quién entra en su propiedad (derecho de admisión) y lo que se hace dentro de ella, como cualquiera de nosotros en nuestra casa. Sería él el que decidiese si se puede fumar o no en su local. Un bar puede denominarse "espacio público" y estar "abierto al público", pero no es una propiedad pública, es una propiedad privada.

El fumador pasivo puede hacer que el humo de los fumadores deje de molestarle: no entrando en bares en los que se pueda fumar. Nadie está obligado a entrar en ningún bar. Tan sencillo como eso. De lo contrario, sería obligar a un propietario (dueño del bar) a que pierda derechos y soberanía sobre sus propiedades. Algo absurdo, totalitario y liberticida.

En un intento de justificar lo injustificable, este gobierno también ha utilizado el argumento de que así se protegerá a los trabajadores del sector de la hostelería, que son grandes fumadores pasivos. Otra absurdidad. Primero, porque el propietario de la empresa es el dueño del bar y no el resto de trabajadores. Las reglas del negocio y las decisiones empresariales las toma él. Nadie está obligado a trabajar para él a punta de pistola. Segundo, ¿el gobierno les ha preguntado a todos los trabajadores del sector su opinión o simplemente se ha limitado a "opinar" en su nombre? Y tercero, parece ser que el gobierno no es consciente de las pérdidas que van a tener los bares y restaurantes. Se calcula que aproximadamente un 20% de la facturación, ya que su efecto se notará principalmente en las sobremesas. Esto significa más paro. Probablemente los trabajadores preferirían seguir aspirando humo antes que irse al paro. Creo yo. El desempleo también es muy malo para la salud…

El gobierno ha creado una nefasta solución para un conflicto que en una sociedad libre está totalmente resuelto: que cada propietario decida dónde y cuándo se permite fumar en su empresa, local o propiedad.

Y, sin embargo, el gobierno ha decidido imponer estilos de vida agrediendo derechos individuales de propiedad. Por eso es importante oponerse frontalmente a esta ley, porque después de ésta vendrán otras. La ambición totalitaria del Estado no tiene límite. Sólo el que los ciudadanos acepten.

La salida de la crisis

Si se analiza la actual situación económica, se puede percibir rápidamente cómo el desánimo ha cundido en muchas personas que entienden que no existe salida a la crisis económica. Examinando los datos macroeconómicos se puede llegar a la conclusión de que no existen cifras que inviten al optimismo. Tanto el desempleo como el crecimiento del PIB resultan bastante desoladores. Adicionalmente, a nivel particular, se puede comprobar cómo la adquisición de determinados bienes, como los energéticos, se está encareciendo de forma bastante apreciable, la imposición, tanto directa como indirecta, se ha elevado, cada vez se ven más carteles en locales comerciales con los letreros de “se vende”, “se alquila” o “se traspasa”, y el número de personas que acude a alimentarse a los comedores de Cáritas u otros de diversas órdenes religiosas se incrementa día a día.

Ante este panorama hay quien se pregunta si existe salida posible a la crisis, ya que cada día ve empeorar tanto su situación personal y como la de quienes le rodean. Aunque la coyuntura invite al pesimismo, ante todo habría que recordar que ni estamos ante la primera crisis de la historia ni, tampoco, en la peor. Sin necesidad de rememorar situaciones bélicas, se puede comprobar cómo la llamada gran depresión de 1929 tuvo consecuencias más catastróficas en términos económicos y humanos y se pudo salir de ella.

Para tratar de entender cuándo vendrá el fin de la crisis, previamente deben entenderse los motivos de la misma. A lo largo de los últimos años, los bancos centrales han mantenido una política de dinero barato, reduciendo los tipos de interés con la idea de estimular la economía al facilitar el consumo y la inversión mediante la reducción de los costes de endeudamiento. Sin embargo, esta facilidad de crédito no venía respaldada por un ahorro en la misma cuantía. Los tipos de interés no se fijaban por el libre juego de la oferta de ahorro y la demanda de inversión, manteniéndose artificialmente bajos, y permitiendo plazos de endeudamiento que no se correspondían con los períodos a los que se estaba dispuesto a inmovilizar el ahorro.

Debido a esta facilidad de crédito, empresas y particulares optaron por realizar inversiones de previsible rentabilidad muy reducida, y, consecuentemente, periodos de recuperación bastante elevados. Hubo familias que para la adquisición de una vivienda decidieron endeudarse en tal cuantía que para satisfacer dichos préstamos debían destinar más de la mitad de sus ingresos durante varias décadas. Igualmente, muchas empresas debían destinar un porcentaje importante de sus ingresos para amortizar los préstamos que habían contratado para financiar sus inversiones. Cuando, como era de esperar, llegó la crisis, empezaron los problemas: ni todos los miembros de las familias trabajaban, ni ganaban lo mismo que antes, ni las ventas de las empresas se correspondían con las previsiones. Esta falta de ingresos se veía acompañada de una carga financiera que no podía reducirse igualmente, y que seguía existiendo.

Por lo tanto, la situación no podrá normalizarse hasta que empresas, gobiernos y consumidores, se adapten a la nueva situación, lo que no se realizará de manera instantánea. Pero sí que puede reducirse este periodo de adaptación si los gobiernos eliminan obstáculos para que el resto de actores pueda ajustarse. Puesto que gran parte de los consumidores tiene una renta menor y las empresas tienen menores ingresos, el factor precio se ha convertido en un elemento esencial a la hora de elegir un producto o servicio frente a otro. De ahí la importancia que puede tener que el marco normativo también se adapte, simplificándose y evitando que imponga costes excesivos ajenos a su actividad natural a las empresas o cargas burocráticas innecesarias que se tendrán su reflejo en los costes que debe soportar la empresa.

También resulta necesario que los acreedores conozcan con exactitud el importe de sus pérdidas, para que puedan tomar decisiones con el mayor grado de información posible. Si el procedimiento de cobro de una deuda se prolonga durante varios años para resultar que al final el deudor era insolvente, se ha estado empleando tiempo, dinero y esfuerzo en una labor que no conducía a nada. También si la legislación posibilita que determinadas entidades valoren parte de sus activos a precios irreales sin que los administradores incurran en responsabilidad alguna, se introducirá una desconfianza natural hacia la inversión al no conocerse la situación real.

Por último, no debe olvidarse cómo muchas de las grandes multinacionales que existen hoy en día se crearon en épocas de crisis, por lo que aun en estos tiempos siguen existiendo emprendedores. Si el marco jurídico favorece a estas personas de manera que no sean objeto de una carga burocrática, fiscal y administrativa excesiva, sobrevivirá un mayor número de empresas que gracias a la oferta de nuevos bienes y servicios, y a la demanda de trabajadores, ayudarán a acabar con la actual situación.

Hombres de poca fe

Se apagan las luces, se guarda el espumillón, volvemos al trabajo y vuelven, como las oscuras golondrinas de Bécquer, los buenos propósitos. Vamos a ser buenos, a ir al gimnasio, a ordenar la mesa, a aprender ruso… Pero nadie se llama a engaño y sabemos que son solamente eso: propósitos huérfanos de voluntad que los lleve a la práctica. No nos importa demasiado porque no afectamos a nadie y, casi sin querer, esa descripción de los propósitos de enmienda se ha convertido en parte de las fiestas navideñas, en la mayoría de los casos, sin otra intención que calmar conciencias.

Este año, se suma a la comparsa el grupo terrorista ETA, que acaba de anunciar hace escasos minutos un alto el fuego "permanente y verificable". La reacción ante la tregua es de dolor porque no nos fiamos: por lo que tiene de propósito que todos presagiamos que no se cumplirá. Y rabiamos porque recordamos a los españoles vascos amenazados, exiliados, a los muertos de ayer y de hoy. O bien nos tapamos los ojos y pretendemos que de verdad puede no haber más muertos mañana. Y se repiten los mensajes buenistas recordando que siempre es bueno hablar, que no hay que ceder al desánimo cuando se trata de dialogar para conseguir la paz futura.

El detalle de ser un alto el fuego "verificable" tiene su guasa. Se verifica que mientras decidan que no se dispara, no van a disparar. Pero la historia es tozuda y nos muestra cuántas veces volvieron a abrir fuego porque convenía, y salieron reforzados porque habían conseguido con esa performance que el gobierno de la nación, de la mía y de la de ETA, que es la misma, bajara la testuz y negociara con terroristas. Cosa que, por otra parte, es casi una costumbre en quienes manejan nuestra barca y nuestro dinero a día de hoy.

Lo cierto es que hasta el gobierno se reafirma en que no valen los simulacros, que o hay abandono de las armas o no hay nada. En mi opinión, además de la propuesta y la reacción del gobierno, es interesante preguntarse por qué ahora, cuando están a punto de intervenir Portugal con lo que eso implica, cuando el crédito de Zapatero está bajo mínimos, cuando hasta Arenas, el campeón de los fracasos electorales, ganaría hoy al PSOE en Andalucía.

Y creo que esa palabra es la clave de nuestro camino común: el crédito. Ni ETA tiene crédito ni lo tiene el gobierno. El primer caso no es extraño, al fin y al cabo, hablamos de terroristas que juegan a ser grupo separatista para no quedar mal en la prensa internacional, pero que no pasa de ser un conjunto de asesinos que extorsionan para financiarse. Pero el segundo caso es grave y significativo. Se trata de unos supuestos representantes, que manejan las armas y el dinero de todos, con el beneplácito de once millones de españoles (y con esa legitimidad gobiernan a todos) y que nos mienten sin cesar como sistema de manipulación. No había crisis, no estuvimos en suspensión de pagos o similar en mayo (no llegamos a estarlo porque se difirió la venta de deuda), Zapatero no se presenta o sí a candidato… Aquí nunca pasa nada, pero ni Europa ni los malísimos mercados, ni los ciudadanos, ni los compañeros de partido creen ya a estos dirigentes. Han agotado el depósito de confianza de todo el mundo. Y quienes abogan con su mejor intención por un estado respetuoso, escueto y eficiente, ya no saben qué decir: son los políticos españoles, o los electores, o la idiosincrasia, o la mediocridad patria… o el chachachá.

Pero ahí no acaba el drama. A pesar de que todos hemos puesto cara de "aquí no pasa nada, comamos el turrón y las uvas", no nos creemos esta momentánea calma. Las familias y las empresas siguen sin obtener crédito por parte de los bancos. Hay orden de no conceder más allá de un volumen de dinero a crédito, lo que quiere decir que la sospecha de ser deudor de riesgo (cada vez más fácil) te quita la posibilidad de obtener dinero basándote en la confianza del acreedor. No hay expectativas de una posibilidad de mejora. La acción empresarial es complicada en esta situación.

Con esta perspectiva, ¿qué pretende decir ahora el presidente Zapatero a periodistas y demás agentes económicos y sociales que cambie la disposición de ánimo de los actores? Mañana, cuando a las 12 de la mañana se reúnan en el Palacio de la Moncloa durante la presentación del ‘Informe Económico 2010 del Presidente del Gobierno’, los empresarios y los sindicatos señalarán con el dedo lo que a cada cual le convenga y los españoles no nos creeremos ni una palabra de lo que diga ninguno de ellos.

La responsabilidad de Zapatero frente a los millones de parados, la población empobrecida, la incertidumbre enraizada en nuestros corazones, la parálisis del tejido muscular empresarial, es absoluta. Ha sido él quien ha manipulado, mentido, maquillado, con el más mezquino de los objetivos: un puñado de votos. Esperemos que nadie lo olvide cuando toque.

Corea del Norte: la Unión Soviética del siglo XXI

Corea del Norte es, junto con Cuba, el gran exponente actual de la miseria que el comunismo implica: degradación a todos los niveles (económico, político, social, moral, cultural…). Es una herencia del pasado de la que cuesta librarse puesto que siempre ha habido "mecenas" que han patrocinado este tipo de regímenes liberticidas.

Esa función de patronazgo en el pasado correspondió a la URSS. El resultado aún lo estamos padeciendo: desde el "capitalismo de amigos" (o "capitalismo basura", como lo definió años atrás Margaret Thatcher) impulsado por Vladimir Putin hasta las dictaduras personales y familiares en que se han convertido un buen número de las repúblicas otrora integrantes del entramado moscovita.

Actualmente, el mal entendido pragmatismo de China es el que permite que Corea del Norte siga siendo una amenaza. Con su doctrina del apaciguamiento (interesado), Pekín ha logrado que las dictaduras regionales le rindan pleitesía, pues todas ellas comparten el rasgo de negar derechos humanos y libertades fundamentales. Con su capitalismo de Estado, China ha logrado que la comunidad internacional la considere un actor internacional fundamental, aunque más temido que respetado.

Con todo ello, en América Latina y en Asia aún perdura el comunismo de una forma más o menos evidente, bien travestido de populismo (Venezuela, Bolivia o Nicaragua), bien con más y más parches que no le hacen perder su natural fisonomía (Cuba). Sin embargo, puede que sea Corea del Norte quien mejor ejemplifica de la doctrina impulsada por Marx y Lenin, y llevada posteriormente hasta sus últimas consecuencias por Stalin.

En efecto, en Corea del Norte se dan todas aquellas características que muestran que el comunismo es una ideología tan disfuncional como tiránica. La primera de ellas, la negación de las libertades individuales. La dinastía de Kim Jong Il ha convertido a sus compatriotas en seres amorfos cuyo único disfrute queda relegado a los desfiles militares en los que se exalta hasta la extenuación la figura del "Querido Líder".

La segunda es la pobreza. Corea del Norte no participa voluntaria y deliberadamente en el entramado económico comercial internacional, sino que únicamente abastece de tecnología militar a todos aquellos Estados fallidos que así se lo demanden. Y, cómo no, esa industria militar es monopolio del Estado.

En tercer lugar, el hermetismo. ¿Alguien puede arrojar algún dato sobre la oposición o la disidencia a Kim Jong Il? Nadie. Parece no existir. Es ahí donde cobra importancia la característica señalada en los párrafos precedentes acerca del carácter aséptico de los norcoreanos, cuyo gobierno practica un proselitismo de consumo interno.

Pese a todo ello, Corea del Norte es un riesgo para la comunidad internacional. Su capacidad de destrucción de todo el que ose desafiarla está más que demostrada. Cuando Kim Jong Il amenaza, lo hace de verdad; no es ningún "brindis al sol". Otra cosa bien diferente es que sus víctimas se dejen achantar por sus bravuconadas chantajistas con las cuales sólo busca una válvula de oxígeno para perpetuar su dictadura.

Algo parecido puede predicarse de aquellos momentos en los cuales la dictadura norcoreana parece relajarse y, por ejemplo, lleva a cabo contactos con el gobierno de Seúl. En ellos siempre subyace el mismo interés: beneficiarse de la buena voluntad de sus vecinos como instrumento para tomar aire y, en definitiva, hacer que las cosas sigan igual.

Tarde o temprano este régimen liberticida implosionará. El pasado, no tan lejano, nos ha dado significativos casos similares. Por lo tanto, cualquier análisis que se haga de Corea del Norte no deberá perder de vista las hipótesis de futuro. Sus debilidades estructurales no podrán ser ocultadas por el poderío militar, el cual está alejado de toda finalidad civil y poco (o nada) puede hacer cuando, como hemos visto, determinadas catástrofes naturales asolan a este país.

Emprendedores destructores

La figura del emprendedor es tal vez la principal característica de la teoría económica austriaca. El emprendedor es el verdadero pivote sobre el que se sustenta toda la dinámica del mercado, el que hace que las distintas magnitudes económicas se "muevan" en el sentido que predicen los distintos teoremas.

No se olvide que la teoría económica austriaca se basa en la acción humana, y esta es necesaria para que se fijen precios, cantidades, tipos de interés y estructuras productivas. Pues bien, es el emprendedor, mediante su actuación, el que impulsa todo ello para que se adapten a las preferencias manifestadas por los individuos.

Lo que mueve al emprendedor es la posibilidad de obtener beneficios, sean monetarios o psíquicos, o una combinación de ambos. En un mercado no intervenido, la única forma de conseguir beneficios es la identificación de recursos infravalorados para, a continuación, ponerlos en valor mediante el proceso productivo adecuado (p. ej., mediante la combinación con otros factores). De esta forma, el emprendedor es capaz de retener para sí la diferencia de valor creada, en tanto otros emprendedores no le imiten de una u otra forma, y hagan que el valor de los recursos se actualice para reflejar el nuevo uso hallado.

Desafortunadamente para el emprendedor, el proceso está sujeto a incertidumbre. Esto hace que, en lugar de los deseados beneficios, su apuesta pueda dar lugar a pérdidas. En efecto, el emprendedor ha de acopiar los recursos que presume infravalorados antes de combinarlos y ponerlos a la venta en su nueva forma. Ello implica que ha de hacer un sacrificio de sus propiedades actuales, que podrá o no verse recompensando en el futuro. Si su apreciación era equivocada, sufrirá pérdidas, y en lugar de aumentar el valor de los recursos, lo habrá destruido.

Así pues, no todos los emprendedores son constructivos, los hay que también destruyen valor. Lo que ocurre es que en el mercado libre, los emprendedores destructores tienen sus días contados: conforme se van equivocando, su propiedad desaparece, así como el crédito que podían tener entre sus allegados, y eventualmente les es imposible seguir emprendiendo. Es la forma educada en que el mercado les dice que se han de dedicar a otra cosa. El "daño", por tanto, que un emprendedor destructor pueda hacer en el libre mercado está muy acotado; realmente, el principal perjudicado será él.

Me apresuro a aclarar que la calificación de "destructor" no se emplea con ningún matiz peyorativo. En el libre mercado, no hay ningún emprendedor que quiera ser destructor, solo lo es a posteriori. Y tanto respeto merece el que acierta como el que se equivoca, pues ambos pretendían legítimamente mejorar su posición mediante la mejora del bienestar de los demás individuos.

Sin embargo, la situación es completamente distinta cuando el mercado está intervenido. Recuérdese: lo que mueve al emprendedor es la posibilidad de obtener beneficios, no que se revaloricen los recursos. Esto último es la consecuencia lógica en un mercado libre.

En un mercado intervenido, el emprendedor también busca beneficios. Pero en este caso aparecen posibilidades inexistentes en el mercado libre, relacionadas con la regulación que imponen los gobiernos. El emprendedor no tiene (necesariamente) una perspectiva económica de la realidad: para él, es indistinto que la oportunidad venga de las preferencias de los individuos, o de las injerencias gubernamentales. No se plantea la diferencia, y trata de aprovecharla si la detecta.

Es más, puede ser activo y emprendedor en la generación de la regulación que precisa para obtener sus fines. Dicho de otra forma, puede que detecte oportunidades de negocio, no ya en la normativa existente, sino en la posibilidad de incentivar la creación de nueva normativa. Ejemplos los hay a patadas. Estoy seguro de que a muchos les sorprendería conocer el origen de muchas iniciativas del "regulador", hechas aparentemente con el fin de mejorar el bienestar de los ciudadanos.

¿No es una maravillosa oportunidad de negocio que todos los conductores estén obligados a llevar chalecos reflectantes en sus vehículos? ¿O que solo se pueda consumir alcohol en recintos cerrados? ¿O que solo haya un número determinado de farmacias por área? ¿O que solo puedan diseñar edificios los arquitectos titulados? ¿Qué decir de las limitaciones para instalar plantas fotovoltaicas?

Aquí tenemos otra instancia del emprendedor destructor, que detrae recursos hacia usos menos valorados por la sociedad. Pero, contrariamente a lo que ocurre en el mercado libre, este emprendedor destructor sí es capaz de obtener beneficios y mantenerse en el sistema. Por ello, su actuación es mucho más dañina para sus congéneres.

De todas formas, estas líneas no pretenden cargar contra este tipo de emprendedor destructor. No: los individuos emprendedores son una bendición para cualquier sociedad. Este tipo de personas va a emprender allá donde encuentren una oportunidad de hacerlo, y no se va a parar a mirar el origen de la misma. Lo importante es que toda su potencia como emprendedor se dirija allá donde es más útil para los demás individuos. Y esto solo ocurrirá en ausencia de intervención gubernamental que les proporcione oportunidades "destructivas".

Valga esto para contestar a todos los que piensan que en España no hay emprendedores. Sí los hay, y tan buenos como en el resto del mundo. Lo que pasa es que muchos de ellos son especialmente efectivos en generar y atrapar oportunidades de negocio procedentes de la regulación. Elimínense estas posibilidades, y esos mismos tipos que ahora denostamos se transformarán en inmensa fuente de riqueza para todos.

Los incentivos del parásito

Hubo, o habrá, cierta vez un mundo compuesto por iso-individuos agrupados en iso-unidades autogobernadas. Lo de "iso" no quiere decir que fueran esencialmente iguales, sino sólo formalmente. Eran esos individuos y unidades diferentes aunque autónomos por igual e igualmente productivos. Su modo de sobrevivir se basaba, o se basará, en asociarse libremente y, aprovechando sus capacidades desiguales, intercambiar libremente el fruto de éstas en beneficio mutuo. Por una mutación evolutiva sólo existía o existirá un modo de sobrevivir, que no es otro que la división del trabajo productivo y el libre intercambio de los productos resultantes de él.

Pero en el proceso de división de los conocimientos, de los incentivos y, por ende, del trabajo, un individuo o grupo descubre un oficio rentable aún no aplicado. Un descubrimiento empresarial puro en el que alguien ofrece a otro mejorar su ventaja en el intercambio amenazando violentamente a la otra parte de éste. O, mejor, en el que ese empresario se convierte también en capitalista y, armado, extorsiona y roba viviendo mejor a expensas de ese robo.

Los robados, al comprobar lo sistemático de su sufrimiento, se dividen en dos ramas con diferentes estrategias. La primera opta por invertir en armas para defenderse –en principio–, en una carrera de fuerzas con los parásitos que perturba las otrora transacciones libres e introduce parasitismos recíprocos y multidireccionales, bien violentos, bien pactados.

La segunda opta, en lugar de invertir en armas, hacerlo en aumentar la productividad y los beneficios y tener, así, un colchón de éstos que permita subsidiar a los parásitos extorsionadores.

Ambas estrategias intentan mejorar su posición frente a los parásitos, pero la colusión de los intereses de éstos con algunos productores y el empeño de la estrategia parásita en saltarse las barreras que se les ponen acaban configurando un escenario harto conocido.

La primera división del trabajo fue celular, sexual. Los isogametos, sin diferenciación sexual, se reproducían por fusión. El incentivo de los que aleatoriamente eran de menor tamaño estribaba en aparearse con los de mayor tamaño. Dicho de otro modo, los que invertían menos energía se apareaban con los que invertían más con un margen muy alto de beneficio.

 El incentivo de este descubrimiento empresarial se generalizó y muchos gametos redujeron su tamaño mientras que otros lo mantuvieron oponiendo barreras o, para compensar, lo engrosaron. Los ataques reproductivos resultaron tan exitosos que la división por tamaño acabó en diferenciación sexual.

Debemos indagar en cómo esa carrera sin fin en contra del parasitismo estatal puede ser contrarrestada, pero aún no ha llegado el día en que descubramos cómo hacerlo definitivamente, cómo lograr que la estrategia socialmente estable sea solamente la de la libertad productiva.

Un brindis por el gran 2010 y por un mejor 2011

Termina para el Instituto Juan de Mariana un año cargado de noticias, eventos y actividades y se abre ante nosotros un nuevo año que vamos a afrontar con la ilusión de superarnos en la defensa de la libertad individual.

Si miramos ahora a los últimos doce meses, lo primero que a muchos nos viene a la mente es la muerte de Manuel "Muso" Ayau. Con el fallecimiento de Muso, el Instituto perdió a uno de sus cuatro galardonados por una trayectoria ejemplar en defensa de la libertad, a un generoso benefactor y a un amigo que siempre nos animó en nuestros proyectos. Sin embargo, por paradójico que pueda parecer, el recuerdo de su persona nos da una enorme energía y optimismo para afrontar con entusiasmo los retos que tenemos ante nosotros.

Durante el año que dejamos atrás, consolidamos nuestros principales programas académicos. Sacamos adelante la quinta universidad de verano, con una alta participación de estudiantes de 6 nacionalidades con currículum excepcionales. Realizamos un nuevo curso de formación avanzada en el Gran Hotel Bali de Benidorm. Carlos Rodríguez Braun, a quien tuvimos la suerte de tener como profesor, analizó el importante campo de la retórica económica y la defensa del liberalismo. Mantuvimos también por tercer año nuestro compromiso con la educación universitaria como institución colaboradora del Máster en Economía Austriaca, de la URJC, que está resultando ser un nuevo éxito tanto por el número de estudiantes como por la diversa procedencia de los mismos. Asimismo, celebramos nuestro III Congreso de Economía Austriaca, que en esta ocasión logró suscitar el debate en torno a una treintena de investigaciones sobre temas tan diversos como la responsabilidad social corporativa, las telecomunicaciones o la crisis económica.

Este fue sin duda el año de Carlos Alberto Montaner, nuestro Premio Juan de Mariana 2010. Durante la Cena de la Libertad se dieron cita cerca de 200 liberales para homenajear a este cubano universal cuyo recorrido supone un brillante ejemplo de cómo defender la sociedad libre en las condiciones más complicadas. Tuvimos la suerte de contar con Zoé Valdés aquel día, que acudió desde París para presentar a Carlos Alberto y celebrar el premio con los muchos liberales españoles que acudieron a la cita.

Junto a la Cena, organizamos la tercera edición de LIBERacción, la feria de libros liberales. El evento, que volvió a celebrarse en el Círculo de Bellas Artes, ofreció presentaciones de una veintena de autores y contó con gran afluencia de público. En esta edición, el tema central fue la realidad de las libertades en Cuba, pero no faltaron presentaciones sobre las causas y consecuencias de la crisis.

El tramo final del año ha venido marcado por trabajos internos con los que tratamos de prepararnos para las actividades de los próximos meses. Hemos trabajado en mejorar la web, los boletines y la comunicación del Instituto. También hemos trabajado para empezar a vender nuestros libros a través de Amazon y disponer de versión electrónica de nuestros títulos, algo que por ahora hemos podido hacer realidad con la edición electrónica de Armonías Económicas, de Bastiat.

Curiosamente, hemos vuelto a ser consultados por políticos norteamericanos. En esta ocasión ha sido desde el Caucus Hispano, formado por un extenso grupo de legisladores demócratas y republicanos, que nos pidieron que les expusiéramos nuestro punto de vista en materia de política energética.

Además, hemos continuado con nuestra labor investigadora y esta misma semana hemos publicado un informe que trata de desmontar la falacia de los bajos impuestos en España. En primer lugar, se hicieron eco de las conclusiones del informe los diarios Expansión y ABC y, durante su primer día, ha sido recogido por la gran mayoría de la prensa española. Esperamos que el estudio sirva para detener la ola de endurecimiento impositivo con la que el gobierno pretende volver al equilibrio presupuestario.

En cierto modo, 2010 fue el año de la confirmación del IJM como un think tank con presencia internacional. Diarios como el Wall Street Journal, Washington Post o San Francisco Chronicle volvieron a hacerse eco de nuestros trabajos y nuestras campañas. Nuestros trabajos empezaron a ser citados también en libros e investigaciones académicas de todo el mundo. Matt Ridley mencionó nuestro estudio sobre los empleos verdes en su último éxito, The Rational Optimist. Precisamente, la enorme cantidad de referencias en los medios de comunicación a la campaña de comunicación sobre el coste de los empleos y de la energía verde nos valió el prestigioso premio Templeton Freedom Award, otorgado por Atlas Economic Research Foundation.

Pero si 2010 ha sido un año excitante y cargado de eventos, estamos convencidos de que 2011 lo va a ser aún más. Llevamos meses preparando actividades para el próximo año. Entre las más destacables, están el relanzamiento del Observatorio de Coyuntura Económica con sus boletines periódicos, la publicación en español de Power and Market (de Murray Rothbard) o la colaboración con universidades de verano extranjeras con la vista puesta en dar más oportunidades a los jóvenes miembros del Instituto.

También estamos cargados de ilusión con la celebración de la Cena de la Libertad de 2011, de la que daremos detalles en los próximos días. Y tenemos puestas enormes esperanzas en el proyecto de la creación de una universidad online, de la que el Instituto es un importante impulsor y que esperamos que esté en marcha después del verano. Manuel Ayau alentó siempre este proyecto y confiamos que el resultado esté a la altura de sus expectativas.

Con el entusiasmo renovado con el que comenzamos el año y con tu apoyo, estamos seguros de que contribuiremos a hacer de 2011 un año lleno de éxitos para la difusión y la defensa de los principios liberales. En nombre de todos los que colaboramos con este proyecto, agradecemos enormemente tu colaboración y aprovechamos la ocasión para desearte un nuevo año rebosante de felicidad y libertad.