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Electricidad: Precios marcados frente a precios de mercado

Nos encontramos en unos momentos en que nos vemos sorprendidos por los precios de la luz y del gasi, marcadamente al alza, aunque ya hace tiempo que estas subidas son patentes. Los precios en un sistema de mercado fluctúan al alza por retracción de la oferta o expansión de la demanda en dicho mercado o industria, dado un nivel de regulación o intervención pública. Pero si el marco regulatorio y la intervención se modifica puede afectar a los precios y/o a las cantidades.

Desde luego, depende de qué tipo de estructura de mercado haya: si competitiva, oligopolista, competencia monopolista o monopolista. Cada una de estas estructuras tiene sus matices, pero en todas hay un denominador común: hay un mercado como mecanismo de asignación de bienes y ello se da si y solo si los intercambios son voluntarios. Esto es, que ninguno de los agentes, privados o públicos, que concurren en los mercados tenga potestad de fijar unilateralmente las dos variables que se determinan en dicho mercado, el Precio y la Cantidad (incógnitas) asociadas “al equilibrio” o a los acuerdos logrados en “los procesos sociales dinámicos”ii.

Así reconocemos que hay equilibrios competitivos, equilibrios oligopolísticos, equilibrios en competencia monopolista y equilibrio monopolista. En ninguno de dichos mercados el intercambio se hace imponiendo precios y cantidad. Pero sin duda, insisto, hay nítidas diferencias entre ellos, siendo el más eficiente la solución del equilibrio competitivo por alcanzar el precio más bajo y la cantidad voluntariamente intercambiada mayor. El caso opuesto es la solución bajo monopolio donde se alcanza el precio más alto y la menor cantidad voluntariamente intercambiada. Estas conclusiones no tienen sólo un alcance o valor académico, teórico económico, praxeológico y cataláctico. Tienen como casi todo en economía alcance social y político. En todas las soluciones la economía explica el alcance resultante de la compatibilidad de los planes entre productores, empresarios, oferentes (empresas) y consumidores, clientes, demandantes. Precios más baratos y cantidades voluntariamente mayores de intercambio tienen sus lecturas en términos de mayor actividad económica y empleo factible; esto es, alcanzable.

La industria o mercado de la electricidad tiene una estructura de mercado mixta y ello conlleva ciertos atributos que incorporan en el análisis un grado de complejidad explicativa respecto del de referencia competitiva.

En las noticias últimas presentadas a la opinión pública me sorprendió escuchar que en la fórmula utilizada para la determinación del precio de la luz se anclaba el precio al coste marginal de la tecnología más cara entre las que suministran al sistema eléctrico. Al parecer en estos momentos la tecnología que utiliza el gas. Criterio que escuché en las noticias de TV y también en una jornada de transición energéticaiii, señalando que tal criterio era derivado de la aplicación de la solución de mercado. Esto a mí, la verdad, no me encaja bajo ninguno de los contextos anteriormente descritos como estructuras de mercado. Por ello me alongué un poquito a intentar ver la verosimilitud de tal noticia y de tal opinión. No sé aún hasta qué punto mi análisis es del todo correcto, o si se me escapan aspectos confusos y complejos por mi falta de conocimiento de los detalles propios de las tecnologías (funciones de producción), condicionantes de los objetivos respectivos de las empresas concurrentes.

¿A qué se debe esto de anclar el precio al coste marginal de la tecnología más cara de entre las que suministran al sistema energético? ¡Qué gran confusión hay instalada estructuralmente en esa fórmula compleja que dicen determina el precio, intervenido o regulado, que según oigo, aparentemente califican como precio de mercado! Aquí creo que está el punto del asunto. Me pregunté: ¿Cuál es la fórmula que usan las compañías y el sistema energético que se avala desde la intervención pública y que tiene la cobertura del ordenamiento jurídico hasta ahora en el ámbito conjunto de la UE y, a partir de ahora, en el ámbito de la denominada isla ibérica (España y Portugal)? La verdad es que por ahora estoy algo perdido en el intento. Esa tarea requiere más dedicación y tiempo. Pero no por ello dejo de ir ahondando en esto. Voy a utilizar por “mayor sencillez” explicativa como referencia el contexto competitivo, sin dejar de apuntar la vista hacia el resto de las estructuras de mercado.

Sea cual sea la estructura de mercado lo que deberá hacer y hará cada empresa i que opere en ese mercado es:

  1. Maximizar sus beneficios sujetas a sus respectivas restricciones tecnológicas determinantes de: a) sus producciones (unidades de X), b) sus productividades medias (producción por unidad de factor), c) sus productividades marginales (crecimiento de la producción por incremento de factor (información captada en funciones con forma de “montañas”); éstas, a su vez, conllevarán inexorablemente al perfil de los respectivos costes totales, fijos y variables y a los costes variables medios (CVMe), los costes totales medios (CTMe) y los Costes Marginales (CMg) por unidad de producto (“valles”) de cada empresa i. El máximo beneficio de cada empresa i se lograríaiv cuando los ingresos marginales de la empresa i se igualen a los costes marginales de la empresa i.
  1. De realizarse el análisis bajo un contexto competitivo, al precio de mercado de la industria, pm, con empresas precio aceptantes, la maximización de beneficios de cada empresa i la hará, efectivamente igualando tal pm a sus respectivos Costes Marginales CMg i ; pues ésta es la regla de decisión óptima de su problema de maximizar su beneficio sujeto a su restricción tecnológica y al precio de mercado que acepta, obteniendo así la cantidad ofrecida por cada empresa i que lleva al mercado (industria).
  1. De realizarse en cualesquiera de los contextos alternativos de estructura de mercado las decisiones no se apartarán del criterio maximizador del Img i = CMg i. La diferencia estriba en que en tales contextos los oferentes que concurren, tanto si son pocos como si fuera una sola empresa (monopolio), tienen cierta capacidad para decidir sobre el precio del producto, no son precio aceptantes, entonces elegirían el precio no competitivo que están dispuestos a pagar los respectivos clientes por la cantidad de producto que les maximiza el beneficio de cada una de las empresas, determinada por el criterio maximizador del Img i = CMg i, obteniendo así la cantidad ofrecida que cada empresa i suministra al mercado (industria).
  1. Siguiendo con el contexto de referencia competitivo, cada empresa i debe comprobar si al maximizar beneficios Bº i (X) su resultado es un beneficio positivo, Bº i (X) > 0, un beneficio nulo, Bº i (X) = 0 o un Bº i (X) < 0. Esto conviene tenerse muy en cuenta, pues muchas veces se sobreentiende, por parte de los ingenuos, que la maximización de los beneficios conlleva intrínsecamente al logro de beneficios positivosv. Por tanto, maximizando beneficios, esto es ajustando cada empresa i su oferta a la regla pm = CMg i ¿Cuándo se darán los Bºi (X) > 0, ganancias? Cuando pm > mínimo CTMei . ¿Cuándo se darán los Bºi (X) = 0, sin beneficio ni pérdidas? Cuando pm = mínimo CTMei ¿Cuándo se darán los Bºi (X) < 0, pérdidas? Cuando pm < mínimo CTMei . En estos casos deberá cada empresa i comprobar si a) CVMei < pm < CTMei , o si b) pm < CVMei , en estos casos es mejor cerrar la empresavi.
  1. En contextos de estructuras de mercado no competitivas estas eventuales situaciones de beneficios positivos, nulos o pérdidas también pueden darse. Y en cualquiera de los contextos cabría, al “legitimarse”vii, la intervención gubernamental cuando los precios y las cantidades alcanzadas voluntariamente en los mercados no sean del “gusto” del gobierno para determinar precios de los bienes o de los factores diferentes a los precios de mercado. Otorgándose el mismo gobierno la posibilidad de implementar precios regulados, precios máximos, precios mínimos, impuestos y subvenciones sobre cantidad vendida/compradas…Todo ello tiene, sin duda, efectos sobre el grado de eficiencia y sobre el tamaño de los mercados como consecuencia de las reacciones de los agentes que concurren a ellos. El principio de acción y reacción de las ciencias físicas ciertamente, sin ser determinista, suele tener cierto vigor y protagonismo en el ámbito de las ciencias sociales y especialmente en la economía.
  1. La mayor competitividad y eficiencia de las tecnologías de las empresas eléctricas otorga mayor cuota de mercado a las empresas (más competitivas en costes). Dadas dos empresas i y j, con sus respectivos costes marginales CMg i, CMg j y dado pm ; si para producir una cantidad de X el CMg i (X) < CMg j (X) entonces la cantidad de X llevada al mercado de la empresa i es mayor que la que lleva la empresa j. Esto es: Xi > Xj.

El precio de mercado, pm, no se puede confundir con otra cosa.

La confusión reinante en el sistema eléctrico ofrece el mensaje de que el pm es el precio determinado por la tecnología más cara, que es la que suministra la última unidad de energía al sistema, criterio señalan de mercado, que fija el precio de todas las unidades de energía anteriormente producidas, criterio marginal dicen.

Me sorprende esta diatriba tal y como se “vende”, ahora hablan de relato. Pues se llega a decir que tal cosa es el criterio de mercado, el criterio marginal de la última unidad de energía producida. Y me sorprende más cuando se señala al mecanismo de determinación de precios vía mercado como algo fallido, como si la fórmula de la determinación del precio utilizada fuera ajena a la intervención pública. Me sorprende, pues la intervención pública y el poder para determinar precios por compañías por múltiples razones confusas ha estado siempre presente en estos mercados energéticos y más concretamente en el de la luz.

¿Por qué digo esto?: Porque el precio de mercado, pm , no es y no debe ser el fijado por el coste marginal de la tecnología más cara. Afirmar esto es falso, un sofisma. El precio de mercado, pm , queda determinado por los acuerdos entre oferentes y demandantes en su conjunto (la industria) y para ello no puede nunca prevalecer como criterio determinante el coste marginal de la tecnología más cara. Criterio este que capta de forma prevalente, no sé por qué, ni en base a qué, los condicionantes de la restricción tecnológica, entre las que haya, menos competitiva, la que tiene los costes marginales por unidad de X más altos.

Sin duda, lo que cada empresa i suministra al mercado, sí dependerá de sus CMg, pero el precio de mercado, en contexto competitivo, debe ser el precio de la industria en su conjunto, pm , determinado por la Demanda y la Oferta de mercado. Así pues, cada empresa i decide cuántas unidades de X llevará al mercado de forma compatible con sus objetivos sujetos a su propia restricción tecnológica y al pm.

En contextos no competitivos cabe la posibilidad de diferenciar precios dado que hay cierta posibilidad de diferenciar las demandas por cada empresa i concurrente. Pero en todo caso, las respectivas soluciones pasan por el criterio de máximo beneficio, Img i = CMg i, y por la elección del precio no competitivo que están dispuesto a pagar los respectivos clientes por la cantidad de producto que les maximiza el beneficio de cada una de las empresas i. Ningún agente, en ninguna de las estructuras de mercado puede fijar precio y cantidad, los intercambios son voluntarios. El precio, pi , queda determinado por los objetivos y restricciones tanto de oferentes como de sus respectivos demandantes.

Las empresas competitivamente menos eficientes tecnológicamente hablando, esto es, las empresas con CMg i por unidad de X más caros llevarán al mercado conjunto, o segmentado, cantidades cada vez menores.

Corolario 1. En contextos competitivos: El precio de mercado, pm , queda determinado por los objetivos y restricciones tanto de oferentes como de los demandantes. El equilibrio resultante de la compatibilidad de planes (Objetivos: Beneficios y Utilidades) entre personas (agentes) distintas con restricciones exógenas diferentes (tecnologías, precios de los bienes, precios de los factores, rentas, preferencias,…) quedará determinado por la oferta y la demanda de mercado conjunto. En términos praxeológicos quedaría determinado por “los procesos sociales dinámicos que vayan haciendo converger los precios a la solución competitiva y eficiente, de menor precio y mayor cantidad voluntariamente intercambiada, tanto a corto, a medio y a largo plazo. Nunca quedaría determinado el precio de mercado, pm , por anclaje alguno al coste de la tecnología más cara por unidad de X producida.

Corolario 2. En contextos no competitivos, siendo sin duda menos eficientes: los precios diferenciados, p i, tampoco quedarán determinados por anclaje alguno al coste de la tecnología más cara por unidad de X producida.

Ciertamente cada empresa i va a cobrar, en cada uno de los contextos de estructuras de mercado, pm o pi , por cada una de las unidades que lleva al mercado, desde la primera a su última unidad de X. Me pregunto: ¿Es que hay algo malo, incorrecto o inmoral en ello? Pues lo he escuchado. La verdad es que no logro verlo, razonarlo. Ciertamente que si el precio de mercado es pm (€/u.X), fruto del equilibrio entre oferta y demanda en la industria, fruto de la compatibilidad de planes, los acuerdos resultantes se sostienen, se cobra y se paga tal pm o pi, en su caso, por todas y cada una de las unidades de X voluntariamente intercambiadas. Lográndose con ello, además de los objetivos de maximización condicionados de cada uno de los agentes (compradores y vendedores), los correspondientes excedentes del consumidor y de los productores susceptibles de ser logrados por cada uno de los mecanismos de cada estructura de mercado, según el caso, de este recurso o producto energético.

Corolario 3. Esto no puede nunca ser confundido con el hecho de que el precio del producto sea el marcado por coste marginal de la tecnología más cara (precio marcado). Hacerlo es, creo, un atrevimiento.

Además, ¿Por qué se hace la cábalaviii de que la última unidad de X que entra en el sistema energético es la que incorpora el oferente con tecnología más cara, la que tiene unos CMg mayores? ¡La colocación de las ofertas de cada empresa en orden! Creo, si lo entiendo bien, que esto es cuanto menos sorprendente pues, aunque pudiera tener algún interés para explicar las cosas propias del concepto de la Oferta de forma intuitiva. La verdad es que la oferta de mercado resultante es la suma horizontal de las ofertas de cada empresa i, para cada precioix. Y sabemos que la suma tiene propiedad conmutativa y el orden de los sumandos no altera el sumatorio del que resulta la Oferta de la industria creciente con el preciox. La cual hay que contrastarla con la demanda decreciente con el precio, que presenta un marcado perfil inelástico, en este mercado de la luz.

La cábala creo, lo reitero, se hace afirmando que anclar el precio de mercado al coste marginal de la tecnología más cara es lo que se propicia a través del criterio de determinación de precios de mercadoxi. Esto insisto es algo que me ocupa, preocupa e impresiona escuchar en los medios. Pues la eficiencia y la carestía no van de la mano. Quizá sea yo quien esté equivocado por no entender o se me escape algún aspecto tecnológico del marco operativo del sistema energético, pero desde los rudimentos metodológicos propios del análisis económico esto es lo que aprecio en el problema que nos ocupa.

Los marcos regulatorios y la intervención pública.

Al comienzo del artículo señalé que los efectos sobre los precios también penden del marco regulatorio y la intervención pública. Si este se modifica entonces también se puede afectar a los precios y/o a las cantidades. Juan Ramón Rallo (2021 a) nos ilustra sobre ello desde mucho antes de la guerra de Rusia contra Ucrania, a la cual se le suele señalar ahora como causa de las subidasxii, cosa razonable, pero no por ello, debe ser considerada como única causa. Rallo, en mayo de 2021, comparando precios megawatios/hora apunta: “ni la demanda eléctrica es anormalmente alta, ni la oferta eléctrica esta incapacitada por ninguna causa natural (Como en el caso de la tormenta Filomena). Siendo esto así: ¿Cómo es posible que el megawatio/ hora sea tan alto como lo era en medio “Filomena”? Es más, en los años previos, en mayo de 2019, 2018 y 2017 el precio solía oscilar entre los 45-60 (€/ (megawatio/hora)). ¿Cómo es posible que en mayo de 2021 estemos pagando entre 80-90?, entre un 50% y un 100% más de lo que solíamos pagar en los meses de mayo”. La respuesta la daba J.R. Rallo a la pregunta: ¿Por qué el costo de la electricidad se ha disparado? señalando La política medioambiental de la UE. xiii xiv

En el ámbito energético el marco general y normativo ha ido mutando en el tiempo planteándose muchas cuestiones de indudable interés que hay que analizar permanentemente en sus objetivos y en sus efectos considerando siempre las eventuales reacciones de los agentes económicos concurrentes. Todos estos cambios han ido surgiendo a raíz de la implementación de la Agenda 2030xv y de los Objetivos 2050xvi predefinidos y asumidos con voluntad pública decidida a nivel de Davosxvii, de Europaxviii y del gobierno de Españaxix.

Así, hay que discutir con atrevimiento y nitidez:

1) sobre la necesidad o no de una transición energética,

2) sobre el marco europeo y la actual taxonomía verde y sus implicacionesxx, siendo esta taxonomía, por lo visto, susceptible de cambios, lo que lleva a la necesidad de tratar las eventuales consecuencias,

3) sobre lo que significa y supone en término de reacciones un nuevo modelo de Gobernanza para alcanzar una transición “definida” como sostenible y justa,

4) sobre los objetivos y efectos socioeconómicos del Plan Nacional Integral de Energía (PNIEC),

5) sobre las energías renovables (EERR) y los sistemas de almacenamiento y estabilidad de la red, sobre su introducción: la eólica y la solar PV, la Eólica Marina.

Asimismo, es muy bueno y necesario discutir estos aspectos normativos y generales en los ámbitos autonómicos y, permítanme, en el caso de Canarias especialmente, por tener un territorio insular, de manera que se debe analizar y discutir:

  1. la Ley de Cambio Climático (PTCAN) tanto su factibilidad como sus objetivos,
  2. la regulación del sector eléctrico en Canarias, se analicen los impactos de la transición energética en la economía de las islas y en la recaudación fiscal.
  3. El alcance y sostenibilidad económica y financiera de los estímulos derivados de Los fondos Next Generation,
  4. El impacto de la transición energética en el sector turístico y en la agricultura y pesca,
  5. sobre lo que significa y supone un nuevo modelo de Gobernanza para alcanzar una transición “definida” como sostenible y justa en canarias,
  6. discutir sobre una visión “factible” de la transición energética en Canarias: el automóvil y la movilidad sostenible, las alternativas tecnológicas para la descarbonización del transporte, el papel de las energías convencionales en la generación de electricidad, reflexionar sobre la transacción energética en La Palma, La Gomera y el Hierro, la electrificación de la economía y el papel de los vehículos eléctricos, los planes de introducción de los vehículos eléctricos en Canarias desde la visión empresarial,…

De todos estos interesantes temas tratan las Jornadas de Transición Energética que se van a ir desarrollando durante este 2º trimestre en la ULLxxi y verdaderamente son una ocasión espero privilegiada para escuchar y contrastar la verosimilitud, factibilidad y sostenimiento del marco conceptual o paradigma diseñado y de las políticas energéticas.

Conclusiones:

1) No creo que, bajo el sistema de precios de mercado, sea cual sea la estructura del mismo, se sostiene el relato de los anclajes a los costes marginales de la tecnología más cara. Esto se hace para justificar los precios marcados mediante fórmulas confusas o inconfesables sustituyendo a los más nobles, morales, económicos y eficientes precios de mercado.

2) En tales precios marcados aprecio o vislumbro posibles motivos para sostener su defensa desde ópticas de parte.

Desde el sector público que recauda tributos en base a porcentajes sobre el precio marcado. Cuanto más alto sea, más recauda toda vez que el perfil de la demanda de mercado de la luz es marcadamente inelástico, siendo, por tanto, más fácil e intensa la repercusión al consumidor del impuestoxxii.

Desde el sector privado:

Las propias empresas, oferentes de la producción y del suministro energético en contextos no competitivos, tienen posibilidades de captar resultados o rentas no competitivas “capturando, influyendo o condicionando” a quien tenga las facultades o competencias de regulador o definidor de la taxonomía verde, sea quien sea. También en tales contextos son mayores las posibilidades de que broten connivencias entre empresas posicionadas y autoridades públicas al resguardo de las barreras de entrada.

3) Los precios marcados afectan negativamente a los demandantes de la luz, de la energía, tanto del sector privado y del sector públicoxxiii, al tamaño de los mercados, a la actividad económica y al empleo. Mi impresión a priori del impacto del marco regulatorio y de la evolución de la intervención pública en los ámbitos de la UE, nacional, autonómico e insularxxiv es negativo o como mínimo muy incierto, por su condición muchas veces cambiante, arbitraria y voluntarista, al moverse por criterios políticos, como se da en este caso de la política energética para definir lo que es y lo que no es sostenible y justo. Ojalá atinen, pero sin la referencia de los precios de mercado y prevaleciendo los precios marcados la cosa se torna muy complicada, pues creo que en sus pretensiones han puesto “la carreta delante de los bueyes” y de los clientes, los consumidores de electricidad (todos, absolutamente todos) pues estamos muy castigados, y no sólo los de esta generación, sino también los de la futuraxxv.

5) No es normal la ingenuidad reinante ni la aquiescencia. Las lecciones de la economía a la política no se apartan:

1) de sugerir la relevancia de favorecer la competencia en todos los mercados (“vigilar”, estimular, incentivos, ¿papel del Tribunal de Defensa de la competencia?),

2) de responder con nitidez a las preguntas ¿La autoridad es infalible? No. ¿Es ingenua la visión de unos políticos benevolentes? (Teoría de la elección pública) Sí.

3) de reconociendo que, en principio, se cuenta con el Sector Público, con su eventual gestión (toma de decisiones, acción pública vs acción humana), en el análisis económico siempre es precisa la pertinencia de poner la lupa en las intervenciones públicas para detectar posibles prácticas de búsqueda de “rentas no competitivas” (lobbies y la captura del regulador) y en todo ello, de todo esto, tan aparente en su tránsito, puede haber mucho barullo (ruido distorsionante) que conviene sea corregido.

Referencias:

Elena Berberana (2021) El plan comunista de Davos entra en el informe España 2050: “No tendrás nada y serás feliz” https://www.libremercado.com/2021-06-01/el-plan-comunista-de-davos-entra-en-el-informe-espana-2050-no-tendras-nada-y-seras-feliz-6785853/

Gonzalo Sáenz de Miera (2919) “Estrategia para una Europa neutra para el clima en 2050”; 19 de Febrero.https://agendapublica.elpais.com/noticia/14412/estrategia-europa-neutra-clima-2050 . Transición energética.

L. Von Mises (1960, ed. 2015), LA ACCIÓN HUMANA. Tratado de Economía. Undécima edición. Unión Editorial. Madrid 2015. Tras el índice general de la obra contiene esta edición el ESTUDIO PRELIMINAR incorporado por Jesús Huerta de Soto.

Jornadas de Transición Energética. Canarias. Un análisis económico social para un nuevo modelo energético (2022). Concretamente los días 17.3, el 28.4, el 19 de mayo y el 9 de junio; organizadas por la Fundación Disa y la Universidad de La Laguna (ULL)

Juan Ramón Rallo (2021 a) ¿“Por qué el coste de la energía se ha disparado a máximos históricos”?. https://youtu.be/FYXua_hrySQ . La política energética de la UE. Los derechos de emisión CO2. 28.5.2021

Juan Ramón Rallo (2021 b) El 75% del precio de la electricidad lo fijan los políticos https://www.facebook.com/JuanRamonRallo/videos/403473294276040/ 9.1.2021

La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible ¿En qué consisten exactamente? https://elordenmundial.com/que-es-la-agenda-2030/ 22.5.2020.

La Asamblea General adopta la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/2015/09/la-asamblea-general-adopta-la-agenda-2030-para-el-desarrollo-sostenible/ 25.9.2015

“Neutralidad en carbono para 2050: la misión mundial más urgente”

https://www.un.org/sg/es/content/sg/articles/2020-12-11/carbon-neutrality-2050-the-world%E2%80%99s-most-urgent-mission. 11/12/2020

“Sánchez presenta ‘España 2050’, un proyecto colectivo para decidir “qué país queremos ser dentro de 30 años”

https://www.lamoncloa.gob.es/presidente/actividades/Paginas/2021/200521-sanchez-espana2050.aspx. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, jueves 20 de mayo de 2021

Notas:

i El 29.3.2022 he pagado, voluntariamente, mi bombona de gas butano a 18,63€, aproximadamente un 90% más cara que hace un año, casi el doble por lo mismo. El 1.4.2022 el precio medio de la gasolina 95 en Península ha sido 1,81 €/litro, en Canarias 1,45 €/litro y en octubre de 2021 era 1,13€/litro, resultando una subida del 67% en cinco meses. El precio medio de la luz el 1.4.2022 ha sido 318,09 €/(megawatio/hora), cuando en mayo de 2021 estaba sobre 80-90 €/(megawatio/hora) resultando una subida del 253%. Y si se compara con los precios de mayo habidos en 2019, 2018 y 2017 en que se encontraba en 45-60 €/(megawatio/hora), la subida se coloca en un 536% .

ii En expresión propiamente austriaca, Huerta Soto (2015). Véase en L.Von Mises (1960, ed. 2015) concretamente tras el índice general de la obra el ESTUDIO PRELIMINAR incorporado por Huerta de Soto J., al referirse a la economía como teoría de los procesos sociales dinámicos: crítica del análisis del equilibrio (general y parcial) y de la concepción de la Economía como una mera técnica maximizadora; págs. xliv-xlvii. Me ha sorprendido leerlo. Veo, leyendo el tratado de V. Mises, efectivamente su gran mérito “de construir toda Ciencia Económica de una manera lógica sin necesidad alguna de utilizar funciones…”. Pero, por otro lado, no alcanzo a vislumbrar, por qué afirma Huerta de Soto J. que en Von Mises hay razón “para negar el sentido que tiene la construcción matemática de una Ciencia Económica basada en el modelo de equilibrio (general o parcial).”

iii Unas magníficas jornadas que comenzaron el jueves 17.3.2022, véase Jornadas de Transición Energética. Canarias. Un análisis económico social para un nuevo modelo energético (2022).

iv Matemáticamente por el cumplimiento de la condición de primer orden para un máximo, esto es (dBº (Xi)/dXi) = 0; lo cual se traduce en que los ingresos marginales de la empresa i se igualen a los costes marginales de la empresa i.

v Cosa no necesariamente cierta ni en el corto, ni en el medio, ni en el largo plazo. De hecho, hay muchas empresas que despliegan su actividad económica maximizando beneficios, unas con pérdidas, otras con beneficios nulos y otras con beneficios positivos. Asegurar que las empresas que maximizan beneficios tienen asegurado el beneficio positivo es una falacia, un sofisma, una mentira. Aunque hay muchas personas que así lo crean, en el ámbito privado y público, pero no deja de ser un absurdo. Si fuera cierto, quién no se apuntaría a empresario. Cuando yo pregunto a mis alumnos cuántos se animan a emprender qué escasa es la respuesta. Ser empresario es todo un arte con resultado incierto, consustancial al riesgo. Es el arte de “combatir sin tregua el despilfarro” Mises (1960, ed. 2015).

vi Puesto que con los ingresos obtenidos no se cubren los costes variables o lo que es lo mismo las pérdidas son mayores que los costes fijos, o bien, expresado de una manera intuitivamente más elocuente, es mejor cerrar la empresa porque el beneficio de producir (una pérdida superior a los costes fijo) es menor que el de no producir (una pérdida igual a los costes fijos).

vii Esta es la vía utilizada con fruición por poder del Estado, los cambios en el ordenamiento jurídico, modificando las variables exógenas, las restricciones, que afectan a las decisiones en la acción humana de los agentes económicos.

viii En su acepción de que “algunos hacen cábalas más o menos lógicas y razonadas, pero poco certeras”.

ix Ciertamente en contextos no competitivos los costes marginales de cada empresa i, siendo determinantes para resolver la maximización del beneficio, igualándolos con los ingresos marginales de cada empresa i, no conforman la oferta de la empresa, concepto que se desvanece, al quedar definida la solución no competitiva por la disposición marginal a pagar de los demandantes respectivos.

x En contextos no competitivos, sin hablar de curvas de oferta, cada empresa concurrente lleva su correspondiente cantidad óptima al mercado, sí podemos hacerlo en términos de cantidades y sumarlas.

xi El profesor JM Sánchez Molinero (U.V), mi maestro, me ha indicado. “Haces una descripción muy detallada y en términos muy formales de la teoría básica de la formación de los precios en los distintos tipos de mercado (competencia, monopolio, discriminación de precios, etc.). Supongo que eso puede ser útil dependiendo del destino que se le vaya a dar al artículo. En esencia, tu conclusión es que, en un contexto tan hiperregulado como el mercado eléctrico español (o quizás habría que decir de la UE) todo eso de la fijación del precio de acuerdo con el coste marginal de la tecnología más cara no tiene sentido”. Sintetizando la teoría básica de la formación de los precios es lo siguiente: Primero, en un mercado competitivo convencional el precio que se acepta proveniente del mercado (industria), que es el mismo para todas las empresas, es efectivamente igual al coste marginal respectivo de cada empresa, determinando ello las cantidades ofrecidas por cada empresa. Segundo, en equilibrio “a corto plazo”, las empresas no tienen por qué ser iguales en cantidades y beneficios: las habrá con beneficios positivos, nulos o negativos. A largo plazo sin embargo todas las empresas serán iguales y tendrán beneficios nulos (precio igual a coste medio mínimo, además de igual al coste marginal). Tercero, si las empresas tienen acceso a la misma función de producción, es decir, la misma “tecnología”. Las diferencias a corto plazo entre empresas habría que atribuirlas a la “intensidad de capital” (técnicas distintas, más o menos intensivas en capital, dentro de una misma función de producción). Cuarto, cuando una empresa posee “factores exclusivos” (una mina de carbón con costes más bajos cualquier otra) o una “tecnología exclusiva” (una función de producción distinta, a la cual no pueden acceder las demás empresas), acabará vendiendo al mismo precio, con el mismo coste marginal que las otras, ofertando mayor cantidad aquellas empresas que menor coste marginal tengan por unidad de x; así mismo tendrá una “renta económica” (beneficio extraordinario) asociada a su situación de exclusividad. Estas rentas podrían darse tanto a corto como a largo plazo. Quinto, las empresas eléctricas en España, lo mismo que en los demás países de la UE, tienen tecnologías diferentes (térmicas, nucleares, solares, eólicas, etc.), por lo cual, en una hipotética situación competitiva, tendrían beneficios distintos, aunque el precio seguiría siendo igual al coste marginal en todas partes, siendo el aceptado, no el fijado por anclaje alguno al coste marginal de la tecnología más cara como parece defenderse desde instancias políticas o mediáticas. Sexto, el sector eléctrico es un mercado básicamente cerrado e hiperregulado. Por tanto, cualquier similitud con una industria competitiva habría que descartarla. Se trata de un oligopolio y no existe ningún modelo que tipifique los rasgos esenciales del oligopolio: las empresas pueden jugar a la cooperación (maximización conjunta del beneficio, equivalente al monopolio, donde el precio de venta es superior al coste marginal), tenemos el modelo de Cournot, el de Stakelberg, y muchas situaciones posibles tratadas por medio de la teoría de los juegos. Séptimo, el precio de la electricidad se “sabe” que está regulado, pactado o marcado por el gobierno en connivencia o acuerdos con los generadores de electricidad bajo estructura oligopólica. Hay empresas, sobre todo las (supuestamente) “verdes” que reciben subvenciones cuantiosas, que luego resulta que se pagan con impuestos que gravan el consumo de electricidad.

El profesor JM Sánchez Molinero plantea ¿Cuál sería la regulación ideal de los precios de la energía eléctrica? “Buen tema para investigar. Aunque no creo que exista ese ideal. Una solución “pragmática” podría ser algún tipo de discriminación de precios, combinada con subvenciones y cargas impositivas. Todo ello dependiendo del énfasis que se quiera dar a la promoción de tecnologías “verdes”, lo cual es un tema muy discutible. En cualquier caso, la noticia del otro día referente a la fijación del precio de la electricidad de acuerdo con el coste marginal de la tecnología más cara me parece una muestra de ese lenguaje político vacío, puro galimatías, que solo busca impresionar y confundir al personal”.

xii El precio medio de la luz a 1.4.2022 alcanzó los 318,09 €/(megawatio/hora). Véase n.p.p.1.

xiii Véase Juan Ramón Rallo (2021 a) ¿“Por qué el coste de la energía se ha disparado a máximos históricos”?. https://youtu.be/FYXua_hrySQ . 28.5.2021. Explicando La política energética de la UE y los efectos del mercado de Los derechos administrativos de emisión CO2 y los tributos internalizándolos en alzas de los costes marginales por unidad de producción.

xiv Juan Ramón Rallo (2021 b) El 75% del precio de la electricidad lo fijan los políticos https://www.facebook.com/JuanRamonRallo/videos/403473294276040/ 9.1.2021.

xv La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible son dos conceptos cada vez más recurrentes. ¿En qué consisten exactamente? https://elordenmundial.com/que-es-la-agenda-2030/. La Asamblea General adopta la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/2015/09/la-asamblea-general-adopta-la-agenda-2030-para-el-desarrollo-sostenible/

xvi Véase “Neutralidad en carbono para 2050: la misión mundial más urgente”

https://www.un.org/sg/es/content/sg/articles/2020-12-11/carbon-neutrality-2050-the-world%E2%80%99s-most-urgent-mission. 11/12/2020

xvii Véase Elena Berberana (2021) El plan comunista de Davos entra en el informe España 2050: “No tendrás nada y serás feliz” https://www.libremercado.com/2021-06-01/el-plan-comunista-de-davos-entra-en-el-informe-espana-2050-no-tendras-nada-y-seras-feliz-6785853/

xviii Véase Gonzalo Sáenz de Miera (2919) “Estrategia para una Europa neutra para el clima en 2050”; 19 de Febrero. https://agendapublica.elpais.com/noticia/14412/estrategia-europa-neutra-clima-2050 . Transición energética.

https://www.lamoncloa.gob.es/presidente/actividades/Paginas/2021/200521-sanchez-espana2050.aspx.Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, jueves 20 de mayo de 2021.

xx ¿Qué es esto de la taxonomía verde? Pues a la luz de los objetivos de la Agenda 2030 y Objetivos 2050 se intenta definir los atributos que deben de cumplir las empresas para ser o no ser consideradas alineadas con tal taxonomía. Ésta una vez definida, no se discute. Si las empresas cumplen los atributos requeridos entonces las empresas son consideradas empresas sostenibles y si no, entonces no son. Ello es muy relevante pues se implementan las políticas de “palo o zanahoria” (castigo para quien no logre ser o premio para quien sí logre ser); además se implementan unos fondos muy sustanciosos, fondos Next Generation,…, para potenciar el tránsito dirigido de la política energética. La cuestión o duda que aparece sobre esta forma de hacer tránsitos hacia destinos predeterminados (20 0 30 años antes) es: ¿en ello qué papel juegan los precios de mercado como sistema de información que permita asignar recursos eficientemente? Muy poco, porque los precios son los precios marcados (75%), no los de mercado (25%) (Véase n.p.p 12). Por otro lado, la taxonomía que es la que define quién es y quién no es, resulta que puede ser cambiante según las circunstancias así, por ejemplo, a raíz de la Guerra en Ucrania, ya no parecen tan sólidas, aunque se apele al miedo (Prestige, Chernóbil) para sostener y no enmendar la taxonomía definidora de lo que está bien y de lo que está mal, resulta que inexorablemente surgen retos y caen vetos a la energía nuclear, al petróleo venezolano, … Aquí por lo que veo parece que en España y en Europa se opta por reducir su exposición y dependencia ahondando en nuevas interdependencias y relajando los requisitos exigidos por la taxonomía. Por último, también aparece con esto de la taxonomía otra cuestión: ¿quién define y cómo se hace la taxonomía? la respuesta suele ser siempre: “los científicos, los expertos”, pero creo que en ello no se agotan los partícipes, pues están los políticos (sector público) y están las empresas actuantes en contextos de estructura de mercado mixtas, lo cual, tal y como están las cosas en cuanto a la perspectiva económica, es lo normal. Lo que no es normal es la ingenuidad reinante ni la aquiescencia. Las lecciones de la economía a la política no se apartan: 1) de sugerir la relevancia de favorecer la competencia en todos los mercados (“vigilar”, estimular, incentivos, ¿papel del Tribunal de Defensa de la competencia?), 2) Responder con nitidez a la pregunta ¿La autoridad es infalible? No. ¿Es ingenua la visión de unos políticos benevolentes? (Teoría de la elección pública) Sí. Es verdad que, en principio, contamos con el Sector Público, su gestión (toma de decisiones), pero siempre es precisa la pertinencia de poner la lupa en las intervenciones públicas para detectar posibles prácticas de búsqueda de “rentas no competitivas” (lobbies y la captura del regulador) y de todo ello, en todo esto, tan aparente en su tránsito puede haber mucho barullo (ruido distorsionante).

xxi Jornadas de Transición Energética. Canarias. Un análisis económico social para un nuevo modelo energético (2022).

xxii El reparto de la carga del impuesto por cantidad vendida.

xxiii Si bien el pago de los agentes privados sale de sus bolsillos y el pago de las instituciones públicas, en definitiva, sale de los bolsillos privados vía recaudación tributaria.

xxiv Véanse n.p.p. 11,12,13,14 y 15.

xxv En Los fondos Next Generation, veo un cierto eufemismo que pretende identificar el esfuerzo realizado como un bien para la siguiente generación y pudiera ser cierto, pero si se mira con objetividad son recursos, ya sean fondos de la UE o fondos complementados desde el gobierno de España, financiados con tributos o previsiblemente con endeudamiento público presente cuya servidumbre tendrá un alcance en el tiempo que drenará recursos corrientes de tales ejercicios al servicio de la deuda.

Dalmacio Negro Pavón, premio Instituto Juan de Mariana 2022

Para el Instituto Juan de Mariana es un honor anunciar que el galardonado con el “Premio Juan de Mariana a una trayectoria ejemplar en defensa de la libertad” 2022 es Dalmacio Negro Pavón.

El acto de entrega tendrá lugar el próximo 3 de junio durante la decimoquinta Cena de la Libertad del Instituto Juan de Mariana, que se celebrará en el Casino de Madrid.

El Premio Juan de Mariana ha recaído en ediciones pasadas en Luis Reig Albiol (2007), Manuel Ayau Cordón (2008), Anthony de Jasay (2009), Carlos Alberto Montaner (2010), Giancarlo Ibargüen (2011), Mario Vargas Llosa (2012), Carlos Rodríguez Braun (2013), Pedro Schwartz (2014), Robert Higgs (2015), Jesús Huerta de Soto (2016), Alberto Benegas Lynch (h) (2017), Alejandro Chafuen (2018), Antonio Escohotado (2019) y Federico Jiménez Losantos (2020).

Dalmacio Negro Pavón, liberal insobornable

Dalmacio Negro es uno de los grandes teóricos actuales de filosofía política, en un mundo colmado de amenazas para la libertad, como el actual. Y es un liberal, como lo acredita su obra, dedicada a defender la libertad de las adversidades que la acechan en nuestro tiempo. Un liberal que no se plantea el liberalismo como ideología, sino como categoría fundamental nacida de la tradición política europea surgida en la antigua Grecia y que ha llegado hasta la actualidad.

Dalmacio Negro Pavón, nacido en Madrid el 23 de diciembre de 1931, es licenciado en Derecho y en Filosofía, y doctor en Ciencias Políticas. Logró la cátedra de Ciencia Política y de Historia de las Ideas por la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad es Catedrático Emérito de la Universidad CEU San Pablo, institución desde la cual ha contribuido a la creación del Grado de Ciencia Política y dirige el Seminario de Estudios Políticos ‘Luis Díez del Corral’ en memoria de quien fue su maestro.

El profesor Negro ha editado o prologado en español varias de las obras de filosofía política más relevantes de autores como David Hume, Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Karl Marx, o Thomas Hobbes. También ha contribuido a explicar el pensamiento de algunos autores en monografías sobre su obra. En Compte, positivismo y revolución expone de forma clara y precisa el pensamiento del filósofo francés, uno de los que ha ejercido una influencia más profunda, pero no para bien. En Liberalismo y socialismo describe lo que llama “la encrucijada intelectual de John Stuart Mill”. También le ha dedicado una obra a El liberalismo en España. Una tradición que se presenta como continuadora de una tradición propia española, aplastada por un despotismo de origen foráneo. Pero que no llegó a realizar del todo su proyecto político.

Negro tiene además un pensamiento original y creador, esculpido en una colección de libros y artículos que impresionan por su calidad e importancia. El gran tema de investigación de su obra es la emergencia del Estado como fruto y motor de la historia, y como realidad política que ha adquirido un ímpetu propio y acaba condicionando el devenir social. En esa transformación ejerce un papel muy importante la ideología, creada sobre un racionalismo desaforado. Negro trata la cuestión en La tradición liberal y el Estado, y vuelve sobre la cuestión en Historia de las formas del Estado precisamente desde un punto de vista de la sucesión temporal de ideas y realidades políticas.

En su obra se encuentra el contraste entre la tradición cristiana, que caracteriza la historia de Europa, y la creación de El mito del hombre nuevo, como se llama uno de sus libros. Otra de sus aportaciones más originales es la descripción de La ley de hierro de la oligarquía. La tradición de la libertad, una de sus últimas obras, describe la mejor tradición liberal con una riqueza y una precisión que parecen impropias de un libro tan breve.

Dalmacio Negro ha dirigido 12 tesis doctorales, y ha creado escuela por su magisterio y por el valor de su conocimiento y sus aportaciones a la ciencia política. Su pensamiento está libre de las ataduras que imponen las conveniencias del momento o las modas intelectuales. Y es uno de los mejores pensadores españoles vivos.

Por todo ello, y porque, si la libertad significa el poder decir que no, Dalmacio Negro ha sabido dar el más rotundo y fundamentado mentís a las pretensiones absolutas de los Estados modernos, el Instituto Juan de Mariana le concede su mayor galardón.

La Semana de la Libertad

El Premio Juan de Mariana se entrega durante la Cena de la Libertad, acto que se engloba en la Semana de la Libertad que el Instituto Juan de Mariana organiza con carácter anual. La Cena de la Libertad congrega a liberales de España y el mundo para brindar por la libertad y por el galardonado con el premio Juan de Mariana por una trayectoria ejemplar en defensa de la libertad. El resto de actividades de dicha Semana están centradas en el campo del conocimiento, la divulgación y el activismo por la libertad.

Así durante los días 1 y 2 de la citada semana disfrutaremos del Congreso de Economía Austriaca. Un evento académico que congrega al liberalismo español con ánimo de discutir los últimos avances en el campo de las ciencias jurídicas y sociales. A ello se suman Liberacción, la feria del libro liberal, y nuestra Cena de la Libertad, ambas el 3 de junio.

Anomalías democráticas (III)

La protección de la salud se ha convertido en uno de los cajones de sastre con el que los Estados modernos son capaces de justificar prácticamente cualquier intervención. Desde hace algo menos de un siglo, la guerra contra las drogas tal vez sea su mayor punta de lanza. El Estado, imbuido de una guardia moral, debe determinar cuáles son las sustancias con las que es ilícito comerciar. Sobre la base de una quimérica y abstracta “salud pública”, ciertos comportamientos han comenzado a ser punibles. Como vemos, en un primer momento se ha prohibido la realización de ciertas conductas. Obviamente, esto supone un coste para la sociedad. En primer lugar, las innumerables secciones policiales dedicadas a la lucha contra el tráfico de drogas bien podrían renombrarse como “policías de la moral”.

No, las fuerzas de seguridad no deben crearse para perseguir los vicios, como ya nos previno Lysander Spooner. De hecho, un tercio de la población reclusa actual está cumpliendo penas por trasladar ciertas sustancias que el Estado considera indeseables del punto A al B1. Milton Friedman decía que, en los años ochenta, diez mil homicidios al año en Estados Unidos tenían que ver con el tráfico de drogas, una cifra evitable si el narcotráfico pasara a ser legal. Además, esta actividad se ha convertido en fuente de financiación de grupos terroristas precisamente por los crecientes beneficios como consecuencia del aumento de las prohibiciones.

El siguiente paso en el tratamiento de los ciudadanos como seres incapaces es el favorito de los Estados del Bienestar actuales: el aumento de la tributación sobre ciertos productos. De nuevo, con la misma excusa del cuidado de una salud pública, los gobiernos se han lanzado a aumentar los impuestos sobre el azúcar, la grasa o lo que consideren nocivo para la salud. Ya existe algo parecido con uno de los Impuestos Especiales, concretamente el de hidrocarburos, en teoría creado para financiar las carreteras por parte de los conductores, aunque únicamente un tercio de su recaudación se dedique a tal fin.

Pero ya hemos ido un paso más lejos. Ahora tenemos que portar ciertos objetos, como las mascarillas, o cambiar nuestros hábitos sociales con la excusa de la COVID-19. Tenemos que hacer deporte con mascarilla en el gimnasio, llevarla para no contagiar a nuestros compañeros de trabajo (aunque nos hayamos inyectado todas las veces que las autoridades sanitarias nos han permitido) o pensar en los más vulnerables. Da la sensación de que, hasta 2019, los virus respiratorios no existían. De hecho, nos pidieron un pasaporte COVID para poder acceder a ciertos locales la Navidad pasada. Convirtieron a los hosteleros en comisarios de nuestra salud, siempre por nuestro.

Ahora bien, como todo sistema impuesto desde arriba, cuenta con sus contradicciones. ¿Por qué el suministro de ciertas sustancias nocivas está penado hasta con la cárcel, mientras que otros son controlados directamente por el Estado? De hecho, hasta que se privatizó Tabacalera a finales de los años 90, el Estado controlaba directamente la producción de tabaco. Hoy únicamente controla, a través de lucrativas licencias oligopolistas, la distribución del producto. Por otro, el alcohol arruina la vida de muchas personas, pero se puede encontrar por doquier sin ningún esfuerzo, inclusive en situaciones en las que, en teoría, no podría suministrase, como la minoría de edad. Sabemos que la obesidad es un factor de riesgo para los contagiados por COVID con una letalidad tan alta como la edad. Siguiendo este hecho científico, lo razonable sería prohibir la entrada o la socialización de las personas especialmente vulnerables por esta situación. Así, siguiendo la lógica estatal, los obesos o los mayores de sesenta años no deberían tener acceso a restaurantes, bares, cines o teatros debido a la posibilidad de contagio y de aumento del coste para el sistema sanitario.

Como acabamos de mencionar, la causa de tanta intervención suele situarse sobre el coste que dichas irresponsables acciones de algunos tiene sobre el sistema sanitario. Con un sistema de salud estatalizado, prácticamente todas las acciones realizadas por todos tienen algún coste o beneficio sobre el conjunto de la población. Si yo soy una persona deportista, que no bebe, que no fuma, que no toma drogas y que sale a correr o en bicicleta tres veces por semana, lo normal es que tenga algún descuento en mi declaración de la renta. Obviamente, esto no va a suceder porque el sistema estatal, la democratización de la sanidad, supone que los costes son impuestos al conjunto de la sociedad, no de forma individualizada. Podríamos transitar hacia un sistema en el que los derechos de propiedad estén mejor definidos, precisamente con el fin de que los ciudadanos sean los primeros en cuidar su salud, asumiendo las consecuencias de sus actos. Una deducción fiscal a los seguros privados de salud o el copago sanitario por la utilización abusiva e injustificada de los servicios sanitarios estatales podría ser un buen comienzo.

1 Casi 10.000 condenas en España por tráfico de drogas en 2020, el año que menos (aunque ya se intuye por qué). Fuente: https://www.ine.es/prensa/ec_am_2020.pdf

Bitcoin frente a los bienes inmuebles como vehículo de ahorro

Para garantizar nuestro poder adquisitivo en periodos largos de tiempo tendemos a buscar vehículos de ahorro que tengan una serie de cualidades concretas: que tengan una inflación baja, que sea costoso de crear o descubrir, que tenga poco deterioro, que sea transportable, fungibles, con bajos costes de custodia y mantenimiento, difícil de manipular y con riesgos regulatorios bajos.

El oro ha cumplido muy bien a lo largo de la historia este papel. Las acciones y la deuda pública también han servido a este propósito, al igual que el arte y otros coleccionables, pero en países como España el vehículo de ahorro principal son los bienes inmuebles. El 83 % de los españoles es propietario de una vivienda, y esto puede ser problemático dado el contexto actual. Voy a tratar de explicar, sin tratar de detallar todo, por qué Bitcoin es superior cualitativamente a los bienes inmuebles como vehículo de ahorro.

Tal y como trato de explicar en La filosofía de Bitcoin, está diseñado específicamente para preservar valor en periodos largos de tiempo, superiores a 3-4 años, y durante su corta vida ha mostrado ser superior al resto de sus alternativas para este fin, gracias a sus propiedades objetivas, no meramente a un carácter especulativo o de consenso.

¿Cuáles son estas propiedades? Bitcoin es un activo real —un bien presente—, y por ello sin riesgo de contrapartida. Es escaso, con una oferta fija conocida de antemano, y no dependiente de terceros. Es muy divisible, con una liquidez espacial muy elevada —un mercado 24/7, 365 días al año y universal—, fácil de almacenar, barato de custodiar, sin apenas costes de mantenimiento, con riesgos regulatorios bajos. También es fungible, casi imposible de manipular, fácil de verificar, no se deteriora con el tiempo (los bitcoins no envejecen —ventajas del ciberesparcio—) y resistente a la censura. Si se realizan los procedimientos adecuados, permite mantener niveles altos de privacidad. Asimismo, es fácil de transportar, sin riesgo de redenominación, difícil de confiscar, con costes de envío bajos y, algo muy importante vista la guerra de Ucrania, te permite salir por patas con tu patrimonio en tu cabeza en caso de conflicto.

Seguro que me dejo unas cuantas, pero ya podemos empezar a ver que tiene una serie de cualidades únicas, y no replicables, que convierten a Bitcoin en una alternativa al resto de opciones que hemos tenido históricamente como reserva de valor en periodos largos de tiempo.

Si comparamos los bienes inmuebles con estas propiedades de Bitcoin, nos encontramos con un activo cuya oferta y demanda dependen principalmente de las condiciones de financiación, lo que es uno de los problemas que abordaré más adelante. No es un bien divisible, por lo que en caso de que necesites recurrir a tus ahorros tendrás que liquidar el bien íntegro, no puedes acceder a una fracción de tus ahorros. Su liquidez deja bastante que desear, especialmente fuera de las ciudades globales, y tiene unos trámites burocráticos elevados. Tiene unos costes significativos de mantenimiento —reparaciones y reformas—, de custodia y vigilancia, y cotidianos —comunidad, recogida de basuras, etc.—. Además, tiene unos costes de transmisión enormes: ITP, IVA de obra nueva, notaría, plusvalía municipal, plusvalía fiscal, más lo que se le ocurra a los políticos de turno. Por si fuera poco, se encuentra en registros públicos, por lo que la privacidad es nula y su resistencia a la censura igual. Su seguridad jurídica deja mucho que desear viendo los problemas de okupas e inquilinos morosos. Al tenerlo un gran número de ciudadanos y ser inmóvil es el blanco perfecto para ser objeto de mayores impuestos. Por ser un bien fijo no se puede transportar y en caso de tener que huir de tu país ya puedes despedirte.

He pretendido analizar algunas de sus cualidades como vehículo de ahorro sin tener en cuenta el contexto actual del sector, pero si reflexionamos sobre él, caeremos rápido en la cuenta de que los bienes inmuebles pueden sufrir una caída de precios muy significativa, especialmente las viviendas fuera de las ciudades globales.

El precio de cualquier bien económico viene determinado por su oferta y por su demanda. En el contexto actual de inflación tan elevada, los ciudadanos cada vez van a tener más problemas para llegar a final de mes, por lo que tendrán que recurrir a sus ahorros para hacer frente a los gastos, y el ahorro principal de los españoles es la vivienda y otros bienes inmuebles. Por ello, cabe imaginar que la oferta crecerá significativamente, pero ¿y su demanda? Como comentaba anteriormente, la demanda de bienes inmuebles está muy relacionada con la facilidad de acceso a financiación, por lo que en el contexto de los últimos años los que tenían intención y capacidad de compra lo han hecho por unas condiciones extraordinarias para ello. Así que, por un lado, tenemos que gran parte de los potenciales compradores de vivienda ya lo han hecho. Por otro lado, ante la inevitable subida de tipos de interés, vamos a ver un endurecimiento de las condiciones de financiación, en un contexto de recesión económica e inflación —stagflation—, lo que sumado a la escasez de jóvenes por la demografía española, la precariedad laboral y las subidas de impuestos que se están preparando, crea un contexto realmente preocupante sobre la expectativa de los precios de los bienes inmuebles fuera de las ciudades globales.

Un incremento significativo de la oferta con una caída fuerte de la demanda lleva inevitablemente a una caída de los precios, de tal modo que cuando los españoles quieran acudir a sus ahorros los verán muy mermados. Y es en este contexto donde igual puede ser interesante saltar del barco antes de que se hunda y pasarse al bote salvavidas de Bitcoin.

Desigualdad y Sugarscape

La desigualdad es uno de los grandes temas dentro de la economía. En los últimos años se ha hecho incluso más popular con las famosas obras de Piketty. Destacan en este campo economistas como Branko Milanovic, Anthony Atkinson o Angus Deaton; este último ganador del Premio Nobel de Economía en 2015. Además, la desigualdad es uno de los puntos más analizados cuando se establecen comparaciones entre sistemas económicos, como el clásico capitalismo versus socialismo Muchos economistas consideran la desigualdad como negativa a partir de ciertos niveles, pues provoca inestabilidades en el sistema económico. Otros incluso la consideran moralmente indeseable, y abogan por una mayor igualdad.

En este sentido, una de las grandes preguntas que cabe hacerse es: ¿se debe la desigualdad a factores naturales o es resultado de la configuración de un sistema económico que privilegia a ciertos grupos frente a otros? La respuesta a esta pregunta es de considerable trascendencia para la economía, porque, si la desigualdad resulta de una determinada configuración social conscientemente diseñada, estaría justificado intentar reconfigurar esa estructura social y económica para que siguiera un curso espontáneo con una tendencia no tan desigual. Sin embargo, si se probase que la desigualdad es natural al propio sistema y las interacciones entre sus miembros, quedaría injustificada la intervención para la corrección de ese resultado desigual, al menos, bajo la afirmación de que un sistema económico capitalista o de libre mercado beneficia deliberadamente a ciertos grupos.

Resolver esa pregunta no es algo trivial. De hecho, sería muy complicado intentar responderla basándose en la historia. Es muy compleja y nunca ha permitido las versiones más puras o hipotéticas de sistemas económicos, por lo que cualquier respuesta que se pueda aportar sobre la evidencia empírica o histórica nunca será completa o definitiva; siempre podrá estar sujeta a correcciones o reinterpretaciones.

Aun así, el desarrollo de distintos métodos económicos y de la capacidad de computación nos aporta nuevas herramientas de análisis económico y simulación que nos permiten comprobar o testar estas hipótesis que son muy difícilmente corroborables a la luz de fenómenos tan complejos como la propia historia. Una de estas herramientas son los agent-based models o modelos basados en agentes. Estos son modelos computacionales que permiten la simulación de determinadas interacciones entre agentes heterogéneos a la luz de unas condiciones o de un entorno iniciales. La idea fundamental es que el desarrollador del modelo programa las condiciones iniciales, pero luego deja que el propio modelo se desarrolle y el resultado del mismo sea emergente, es decir, espontáneo. El resultado agregado del modelo no se conoce de antemano. Este se corre en sucesivas veces para ver cuál es el resultado a posteriori, al tiempo que se intenta analizar la influencia final de las variaciones en las condiciones iniciales de los parámetros. Estos modelos aportan mucho más realismo a la economía que otros tradicionales como los ampliamente usados Dynamic Stochastic General Equilibrium models (DSGE), pues permiten introducir más complejidad a través de, por ejemplo, heterogeneidad en el comportamiento de los agentes.

Los modelos basados en agentes permiten realizar simulaciones con mayor grado de realismo. Estas simulaciones son las que sirven a los economistas para testar, de alguna manera, sus posibles hipótesis, puesto que estas serían difícilmente replicables en la propia realidad. Así, uno de los primeros modelos con más repercusión fue el realizado por los profesores Joshua Epstein y Robert Axtell en los años 90. Este era un sistema multi-agente, inspirado en los modelos de segregación de Thomas Schelling y en el “Game of Life”, al que llamaron Sugarscape. Este modelo fue desarrollado en un libro que se tituló Growing Artificial Societies: Social Science from the Bottom-Up (1996). Como el propio título del libro indica, la idea era intentar estudiar cómo las sociedades podían evolucionar de forma espontánea a través de simulaciones computacionales. Para ello, se sirvieron del modelo del Sugarscape.

El Sugarscape original incluía 250 agentes al empezar, un ambiente representado en una cuadrícula de dos dimensiones de 51×51 celdas o casillas y una serie de normas determinando el ambiente y el comportamiento de los agentes. Como ilustración, podemos pensar en un gran tablero de ajedrez como algo similar. En ese tablero, cada celda puede contener una cierta cantidad de azúcar, desde cuatro unidades (máximo) hasta cero unidades (mínimo), siendo este el único recurso económico en ese mundo. La cantidad de azúcar se reparte en el tablero de tal forma que quedan dos grandes montañas de tres y cuatro unidades de azúcar por casilla, una en la esquina noreste y otra en la esquina suroeste del tablero. Entre estas dos montañas hay una zona de casillas con poco azúcar o ninguno.

Cada agente en el modelo ejecuta un programa independiente distinto, que toma información del ambiente, la digiere y luego toma decisiones para actuar. En la versión más básica, los agentes pueden buscar azúcar, moverse y comer. Esto es, cada agente tiene una capacidad de visión de x casillas para encontrar azúcar, luego una x capacidad de movimiento para desplazarse hacia las casillas con azúcar y, por último, también tienen un metabolismo más lento o rápido para digerir ese azúcar y proporcionarse energía para poder seguir buscando azúcar, moverse y consumirlo para no perecer. Estas características individuales se adquieren genéticamente en el modelo, es decir, son asignadas de forma aleatoria a cada agente. El modelo se corre varias rondas, por lo que los agentes pueden ir acumulando energía en función del saldo de azúcar que comen y que consumen, siendo aquellos que entran en déficit “calórico” eliminados del juego como si hubieran muerto.

En este modelo, donde tenemos unos recursos dados, como el azúcar, y una serie de agentes individuales y heterogéneos que tienen cada uno unas capacidades de actuación, la idea era estudiar si una sociedad podía desarrollarse o no, en función de la supervivencia de sus miembros. Por supuesto, tanto la asignación de capacidades como la ocupación en el espacio de los agentes es definida aleatoriamente antes de que se empiecen las simulaciones. Al correrse el modelo, se empezaron a ver, después de unas primeras rondas caóticas, que el orden aparecía, que los agentes eran capaces de aprovechar muy bien el azúcar que había distribuido por el tablero, y que rápidamente tendían a confluir al patrón geográfico de las dos montañas de azúcar, quedando la distribución de agentes concentrada y de acuerdo a la disposición de los dos montones de azúcar.

Además de lo anterior, Epstein y Axtell analizaron una serie de estadísticas que el modelo arrojaba, como era la evolución de la distribución de la riqueza, definida como la cantidad de azúcar acumulada por agente en cada momento del tiempo (simulación). Así, descubrieron un resultado muy interesante. Antes de correr el modelo, la distribución de la riqueza era bastante igualitaria, siguiendo una curva de distribución en forma de campana, con unos pocos agentes extremadamente ricos, otros pocos extremadamente pobres y una amplia “clase media”. Sin embargo, a medida que las simulaciones se repetían, la distribución fue cambiando. La riqueza media aumentaba, pero la distribución cambió drásticamente desde una curva en forma de campana hacia una curva acorde a la conocida distribución de Pareto, donde podemos encontrar unos pocos agentes extremadamente ricos en un extremo, y cada vez un mayor número de agentes en deciles inferiores de riqueza, terminando con una gran concentración de agentes en el rango de pobreza. A esta distribución corresponde la proporción 80-20, es decir, que el 80% de la riqueza es poseída por el 20% de la población, algo que se ha demostrado en muchas distribuciones de riqueza en numerosos países en las últimas décadas.

Como se vio en el Sugarscape, de manera evolutiva y espontánea, con unas asignaciones iniciales aleatorias e igualitarias, la desigualdad aumentaba con el paso del tiempo o las simulaciones. La causa no era la genética de cada individuo. Tampoco su distribución en el espacio, pues ambas de determinaban aleatoriamente, y esto implicaría que la distribución final debiera mantenerse en el tiempo. Según Epstein y Axtell, la causa de esta evolución de la distribución y la desigualdad, en esencia, era “todo”. Es decir, la desigualdad de riqueza como resultado del sistema era una propiedad emergente del propio modelo, que no es predecible de antemano. La combinación del diseño geográfico, la genética de los agentes, su ocupación en el espacio, sus reglas, sus dinámicas, e incluso la suerte, hicieron que la distribución de riqueza resultara y evolucionara de esa manera.

Este modelo se ha ido complementando con el tiempo. El propio Epstein y Atxell lo hacen en su libro añadiendo el factor sexo. Otros muchos modelos posteriores del Sugarscape se han usado para estudiar distribuciones de riqueza, por lo que este primer modelo tampoco puede apoyar de manera completa unas conclusiones definitivas acerca de la desigualdad.

Sin embargo, esta simulación arroja suficiente luz para las habituales discusiones sobre desigualdad en sistemas de libre mercado o capitalista. Se suele decir que el sistema capitalista o de libre mercado genera desigualdad de forma consciente y deliberada. Es decir, la economía está manejada y creada para beneficiar a ciertos grupos. Lo cierto es que, en un sistema completamente capitalista, sin ninguna intervención, dadas unas condiciones iniciales casi perfectamente igualitarias, con una distribución de la riqueza como si se hubiera hecho desde un “velo de ignorancia”, el resultado de las simulaciones con unas normas justas e iguales para todos acaba siendo significativamente desigual. La causa de ello no es única o deliberada, sino que es múltiple y compleja, ocurriendo de forma emergente, por lo que no se puede ni siquiera anticipar.

Esto nos muestra de alguna manera que la creación de desigualdad es intrínseca y natural a la propia evolución, que no es controlable, y que incluso puede aparecer y aparece a partir de condiciones iniciales hipotéticas muy igualitarias. Cabría estudiar ahora, también mediante simulación, las consecuencias para el sistema de una alteración o corrección en la distribución de la riqueza habiéndose generado desigualdad: ¿tendríamos supervivencia y desarrollo o estancamiento? Eso es algo que podríamos desarrollar en próximos artículos.

La proporcionalidad populista

Una de las novedades que nos han traído los avances tecnológicos presentes es tener acceso a miles de videos donde aparecen los momentos más dramáticos que han vivido otros seres humanos.

Ya sea las body cameras de las diferentes policías de Estados Unidos, o los videos grabados por los smartphones, o las cámaras de vigilancia, aumentan cada día este increíble catálogo donde se puede ver durante horas la forma en la que miles seres humanos se enfrenta a una amenaza real para su vida.

Uno de esos videos muestra un intento de atraco a mano armada donde el dependiente consigue disparar múltiples veces al atracador, y una vez sin balas consigue salir de la tienda con el teléfono en la mano para avisar a la policía.

Cuando lo vi hace unos meses me pareció un ejemplo de libro de una buena actuación de defensa propia. Aprovecha un exceso de confianza del atracador para repeler la agresión, utiliza toda la fuerza de la que es capaz, y escapa para avisar a las autoridades.

Hace unos días volví a ver el vídeo en Twitter en una cuenta en español, y me llamó la atención el enfoque del tuit que lo publicaba, así que decidí ver las respuestas esperando la reacción típica entre la sociedad española.

Por un lado, están los que se ponen del lado del dependiente con los típicos comentarios de señalización moral: “ese ya no roba más”, “pocos disparos se llevó”, etc.

Y por el otro, los teóricos de la proporcionalidad. Son sujetos que mágicamente son capaces de calcular qué cantidad exacta de fuerza requiere cada una de las acciones que analizan desde el teclado de su móvil u ordenador.

En este caso el consenso es que uno o dos disparos habrían sido más que suficientes, ya que parece que el hecho de caer al suelo obliga a dejar de disparar. No sé si han sacado la normal del boxeo o del cine, pero es algo que tienen muy claro.

Es comprensible que la mayoría de las personas de sociedades pacíficas como la española no hayan experimentado nunca una situación donde sus vidas hayan sido amenazadas por otro ser humano. Pero sorprende que existiendo cantidades ingentes de información disponible siga siendo tremendamente popular analizar videos de enfrentamientos mortales como si se tratara del último penalti de tu equipo favorito.

Como se puede ver en el vídeo, y es algo común a todas estas situaciones, desde que el dependiente percibe la amenaza real (ve el arma del atracador) hasta que su pistola se desmonta, por no tener más balas en el cargador, pasan seis segundos. Afirmar que en algún punto de esos segundos esta persona se paró a pensar algo mínimamente racional es totalmente absurdo.

Todas estas situaciones repiten un mismo patrón. Una persona se encuentra con una amenaza a su vida y la repele en cuestión de segundos con toda la fuerza de la que es capaz. Se actúa por puro instinto.

Nunca existe proporcionalidad. Pero para una parte de nuestra sociedad, la que por desgracia incluye a quien redactan las leyes y las aplican, toda esta evidencia sencillamente no existe.

Esto se traduce en que personas que viven en su burbuja teórica obligan a otros que viven fuera de esa burbuja a asumir un riesgo absurdo para su vida para no terminar sufriendo un castigo por defenderla.

Es algo cada vez más común, y aunque está muy vinculado con la visión progresista, y su manía de pensar que la realidad se tiene que moldear según su moral, lo cierto es que existe otro factor: cada vez más personas viven en un mundo artificial que les impide desarrollar cierto sentido común que va unido a experiencias que para nuestros antepasados eran cotidianas.

Este fenómeno es responsable de la que ha sido una de las mayores manifestaciones nacionales de la última década. Y la han protagonizado un colectivo que hasta ahora era invisible: los cazadores.

Tan invisible era, que pese a llenar Madrid desde Atocha hasta Nuevos Ministerios los informativos de TV, y muchos periódicos, les confundieron con agricultores protestando por los precios del diésel. Pero dejemos el análisis de cómo la mentira se ha vuelto la norma en nuestros medios para otra ocasión.

Para mucha gente la caza es una tradición absurda del pasado. Al parecer, hay comida de sobra sin tener que molestar a nuestros amigos los animales silvestres. Como la proporcionalidad, suena bien sobre el papel, y hay voluntarios de sobra para hacer sesudos ensayos que nos apoyen en esta nueva moral moderna que nos eleva sobre nuestros bárbaros antepasados.

Pero, también, como con la proporcionalidad, todas esas palabras se las lleva el viento cuando entran en contacto con la realidad.

Cada día se produce más fricción entre las personas que están expuestas a los problemas reales, y aquellos que viven de explotar problemas imaginarios. Las ideas que se mostrarán útiles serán aquellas que sirvan a los primeros, pero será necesario salir de las burbujas cosmopolitas en las que la mayoría del mundo intelectual habita.

Y por mi experiencia, creo que nadie de ese mundo quiere escuchar que toca salir de su zona de confort. Al final, los intelectuales son como todo hijo de vecino, solo les gusta que les digan lo que quieren oír. Les gusta el populismo, vamos. El populismo proporcional.

Nihilismo místico en el siglo XXI

Distinguía Hannah Arendt tres grupos de personas dentro de quienes han perdido la capacidad de pensar críticamente sobre las acciones propias: los nihilistas -para quienes no hay valores absolutos definitivos-, los dogmáticos -que se entregan en cuerpo y alma a un dogma rígido heredado que les da seguridad- y los normales -quienes aceptan acríticamente las costumbres del lugar en el que viven-. Otro pensador, también judío, Gershom Scholem, recuerda, refiriéndose a Jacob Frank y sus seguidores, que el místico nihilista “no sólo desciende al abismo en el que nace la libertad de lo vivo”, negando valores y leyes, sino que “los pisotea y los profana con el fin de obtener el elixir de la vida”, no siéndole posible, en su concepción, llevar a cabo el proceso de “reparación” del mal mediante actos piadosos, y llegando a la conclusión de que “el Mal debe ser combatido con el mal”, lo que lleva a la doctrina “funesta y al mismo tiempo fascinante de la santidad del pecado” (Gershom Scholem, “La Cábala y su simbolismo”).

Eso es precisamente a lo que parece aspirar, quiéralo o no, Andoni Luis Aduriz, cocinero distinguido con dos estrellas Michelín, quien ve en su plato “feto en líquido amniótico” -en el que incluye una almendra como cabeza, que cruje al morderla-, un “acto de vida” (sic), y a quien sorprende la “perversidad” (sic) de la gente, que “ve muertos, ve fetos” en su mímesis de embrión humano de tres meses listo para comer. Él, sin embargo, parece estar convencido de que con su labor “hemos ayudado a que un sitio tan conservador como Donosti sea más descarado” (el “descaro” como ideal), facilitando que, con iniciativas como ésta, “extrema y desconcertante”, el comensal “se quite los complejos” (literal). Ello no obstante, en todo este asunto “nos han robado el relato”, se lamenta.

Decía también Scholem que esa relación “no dialéctica” del místico nihilista con su experiencia representa “una caída en lo demoníaco”; pero a la vista de la naturalidad y la exquisita tolerancia con la que la prensa, tan beligerante en otros temas, ha tratado la “polémica del plato del embrión”, esto último parece no importarnos; será que por fin nos hemos vuelto “normales” … porque como eso nos tratan -me temo- y casi nadie dice nada.

Una re-evaluación de la principal teoría de la explotación de Marx

En el primer artículo de esta serie hemos demostrado que la principal teoría sobre la ganancia de los capitalistas de Marx en El Capital1, era una propuesta irreal. ¡Marx buscaba la fuente de la ganancia en un capitalismo sin capital, sin capitalista y sin competencia! Era tan clara la diferencia entre el mundo irreal de Marx y el real que el mismo autor se vio forzado a proponer una segunda teoría sobre la ganancia. En el anterior artículo, ya analizamos esta segunda teoría, el plusvalor relativo presentado en la sección cuarta de El Capital. Nuestra conclusión era que, a la luz de esta segunda teoría, no es sostenible la idea de que la única y exclusiva fuente de ganancia es el trabajo de los trabajadores. Los ejemplos y comentarios de Marx ponen de manifiesto que el esfuerzo de los capitalistas por organizar de una manera más eficiente la producción también es importante y que las máquinas dan más valor al nuevo producto que sus valores de cambio. Este tercer artículo investiga la idea de si la explotación es sostenible o solo es otra teoría falsa de Marx.

La principal teoría de Marx es que el trabajador trabaja más horas durante la jornada laboral de lo que es necesario para su supervivencia, que es el cambio del valor de su trabajo. Durante las horas en las que el obrero trabaja de más, está produciendo la ganancia para las capitalistas sin recibir ninguna compensación a cambio. Como hemos visto en el primer artículo, Marx ha partido de unas premisas irreales para evitar hablar del importante papel del emprendedor/capitalista. La otra estratagema de Marx era, como ya hemos analizado, reducir a cero la importancia de la inversión en máquinas y fábricas. Con estas estratagemas Marx podía anular la importancia de las inversiones en máquinas y el trabajo de cálculo realizado por el capitalista.

Este proceso de reducción parece similar a la de un físico que se empeñara en convencer a todo el mundo de que el Sol gira alrededor de la Tierra ocultando la información fundamental de que el Sol es muchísimo más grande. Así, ¡claro que sería fácil llegar a la conclusión de que el Sol circunvala la Tierra! Siguiendo con la metáfora, nuestro físico, para dar un toque de realidad a su teoría, mencionaría en una o dos frases que es consciente de que en la vida real los tamaños de los dos objetos no son como se ven desde la Tierra,2 y prometería una solución en su próximo libro. 3 Y mientras tanto, hasta que llegara el libro prometido, nuestro físico continuaría analizando de una manera incorrecta la conexión entre el Sol y la Tierra. 4

Del mismo modo, Marx ha creado un mundo irreal. Pero él va un paso más allá porque en este mundo irreal construido a partir de premisas falsas, no tiene la evidencia de que la explotación del obrero sea la fuente de ganancia en el capitalismo.

Marx dibujaba su teoría de la explotación como una continuación de la explotación de tiempos anteriores, la esclavitud y la servidumbre. En el caso de esclavitud la explotación es muy visible. Lo mismo ocurre en el feudalismo, una parte del producto de los campesinos era expropiada por los señores feudales. Marx deduce que la explotación en el capitalismo funciona de la misma manera que en los tiempos pasados pero que dicha explotación es invisible. Aunque el obrero recibe su salario por su esfuerzo, Marx afirma que una parte del tiempo de trabajo de la jornada laboral es sacrificada por los trabajadores para producir la ganancia de los capitalistas sin compensación alguna.

Pero Marx no puede demostrar que sea esto lo que ocurre. El texto de El Capital así lo evidencia. Para llegar al resultado que Marx quiere sobre la invisible explotación del trabajo tiene que recurrir a los juegos de palabras. La clave de este engaño está en la página 210 en donde escribe: “Si suponemos que en esta masa de mercancías necesaria para un día medio se encierran 6 horas de trabajo social, tendremos que en la fuerza de trabajo se objetiva diariamente medio día de trabajo medio social, o que se requiere media jornada laboral para la producción diaria de la fuerza de trabajo”. Según su suposicion, solo la mitad del tiempo de trabajo es el tiempo necesario para producir el valor de cambio del esfuerzo del trabajador y, como consecuencia, la otra mitad del tiempo el trabajador trabaja para producir la ganancia para el capitalista. Suponemos, dice Marx, igual que hacía nuestro físico cuando partía del supuesto de que el Sol circula alrededor de la Tierra.

Así, la construcción de la teoría de explotación de Marx empieza con una suposición, sin ningún apoyo factual. ¡Sorpresa!, ¡Sorpresa! En la pagina 234, cuando Marx describe el proceso de la explotación, declara que es un hecho que solo la mitad de la jornada es necesaria para producir el valor de cambio del esfuerzo y que la otra mitad está dedicada a producir la ganancia: “El hecho de que sea necesaria media jornada laboral para mantenerlo vivo durante 24 horas, en modo alguno impide al obrero trabajar durante una jornada completa.” Lo que antes era una suposición, ahora aparece como un hecho. La teoría de la explotación de los trabajadores está basada en una suposición, aunque más tarde la considere un hecho. No hay, por tanto, más evidencia para la explotación, que la suposición de Marx.

Además, para poder llegar a la suposición de que solo el trabajo de los trabajadores manuales cuenta como trabajo que produce valor añadido comparado con el esfuerzo, Marx tenía que recurrir a otra estratagema más.

El concepto de trabajo es crucial para levantar el sistema económico que Marx construyó porque es la base de todo su sistema de valoración. En la pagina 203 de El Capital, define el concepto de trabajo: “Por fuerza de trabajo o capacidad de trabajo entendemos el conjunto de las facultades físicas y mentales que existen en la corporeidad, en la personalidad viva de un ser humano y que él pone en movimiento cuando produce valores de uso de cualquier índole”. Marx no solo define el trabajo como el conjunto de trabajo manual y mental sino que más adelante subraya la importancia del trabajo mental: “lo que distingue ventajosamente al peor maestro albañil de la mejor abeja es que el primero ha modelado la celdilla en su cabeza antes de construirla en la cera. Al consumarse el proceso de trabajo surge un resultado que antes del comienzo de aquel ya existía en la imaginación del obrero, o sea idealmente. El obrero no sólo efectúa un cambio de forma de lo natural; en lo natural, al mismo tiempo, efectiviza su propio objetivo, objetivo que él sabe que determina, como una ley, el modo y manera de su accionar y al que tiene que subordinar su voluntad.”

Hasta ahora todo bien. El trabajo mental incluye idear un producto, un proceso de trabajo, planificar, calcular, y adaptarse a las condiciones. Incluso podemos llegar a la conclusión de que, según Marx, el trabajo mental es incluso tal vez más importante que el trabajo físico porque es el que distingue al ser humano de los animales.

El problema para Marx empieza cuando emerge la producción en fábricas con alta mecanización. Piensa que, con la llegada de fábricas comienza una nueva distribución del trabajo con respecto a la era de artesano. El artesano, antes del siglo XVIII trabajaba solo en su taller y, por eso, reunía en su persona el trabajo mental y manual. Sin embargo, en el capitalismo industrial se separa el trabajo manual y trabajo mental. En las gigantes fabricas, los obreros ejercen el trabajo manual, mientras los capitalistas planifican y organizan el trabajo introduciendo soluciones más y más eficientes, innovaciones y cálculos sobre la rentabilidad de las inversiones realizadas en maquinas. 5

Según su concepto del trabajo, Marx tenía que reconocer que el capitalista también “trabaja”. Su tarea es el trabajo mental en el capitalismo industrial y, como una parte del trabajo, el trabajo mental también representa una contribución importante para crear nuevo valor.

Pero Marx evitaba esta conclusión que a todas luces resulta evidente partiendo del concepto de trabajo que él mismo había definido. Y lo evita porque su objetivo era lanzar el más terrible misil al sistema capitalista.6 Por eso declara que “Sólo es productivo el trabajador que produce plusvalor para el capitalista o que sirve para la autovalorización del capital.” (pag. 626). Con esto declaración, su intención era quitar cualquier legitimación a los capitalistas negándoles su papel positivo en la producción y, por tanto, quitándoles cualquier mérito para producir ganancias.

La triste realidad es que la más impactante teoría de la explotación, la principal teoría de Marx está basada en una suposición carente de cualquier evidencia y solo creíble porque Marx hábilmente creó un mundo irreal y descartó la posibilidad de que hubiera otros factores que también pudieran generar ganancia. Un engaño “científico” que, no obstante, fue asimilado y creído por millones de personas y pensadores porque los mensajes extra-científicos de Marx coinciden con sus emociones y experiencias, con la indignación que produce la inseguridad, la pobreza, las diferencias entre ricos y pobres, y por la creencia de que sobre la razón se puede construir un mundo mejor, más igualitario, un mundo que no solo prometa más riqueza, sino también más libertad al tener la posibilidad de escapar de la prisión de las necesidades.

Pero, las teorías, buenas o malas, tienen consecuencias en la vida real.

El último artículo de esta serie va a investigar el impacto de las dos teorías de Marx en el campo político, social y económico.

1 Vease: Karl Marx: El Capital. Libro Primero. Madrid: Siglo XXI, 2010.

2 „Esta ley contradice abiertamente toda la experiencia fundada en las apariencias. Todo el mundo sabe que el dueño de una hilandería de algodón que, si nos atenemos a los porcentajes del capital total empleado, utiliza proporcionalmente mucho capital constante y poco capital variable, no por ello obtiene una ganancia o plusvalor menor que un panadero, quien comparativamente pone en movimiento mucho capital variable y poco capital constante.” (pag. 372).

3 Es verdad que no sólo tiene su gran importancia económica la proporción entre el plusvalor y la parte del capital de la cual aquél surge directamente, y cuyo cambio de valor representa, sino también su proporción con el capital global adelantado. En el libro tercero examinamós circunstanciadamente esta proporción. (pag. 259)

4 „También es indiferente el valor de dicha materia. Debe existir en una masa suficiente como para poder absorber la cantidad de trabajo que habrá de gastarse en el proceso de producción. Una vez dada esa masa, por más que su valor aumente o disminuya o aquélla carezca de todo valor, como en el caso de la tierra y el mar, esas circunstancias no habrán de a fectar el proceso de creación y variación del valor.”(pag. 259).

5 „Un solista de violín se dirige a sí mismo; una orquesta necesita un director. Esta función directiva, vigilante y mediadora se convierte en función del capital no bien el trabajo que le está some­tido se vuelve cooperativo.” (pag. 402). … „Por lo demás, la cooperación entre los asalariados no es nada más que un efecto del capital que los emplea simultáneamente. La conexión entre sus funciones, su unidad como cuerpo produc­tivo global, radican fuera de ellos, en el capital, que los reúne y los mantiene cohesionados.” (pag. 403).

6 Marx, Carta a Johann Philip Becker, 1867. 04. 17. MECW vol. 42. p 358

La relación sinorrusa en la encrucijada

Con la invasión de Ucrania por parte de la Rusia de Putin han surgido multitud de nuevas dudas en torno a la relación entre el gigante asiático y Rusia. El escenario es ahora mucho más complejo a nivel diplomático para China, mientras Rusia se ha vuelto más dependiente del apoyo geopolítico de Xi Jinping.

Tal y como han revelado multitud de fuentes publicadas en diversos medios de comunicación, Vladimir Putin confiaba en que la invasión de Ucrania sería cosa de unos pocos días y, por lo tanto, las principales potencias globales no se verían altamente involucradas en el conflicto, al menos en el corto plazo. Es por ello por lo que tan solo unas semanas antes de la fatídica última semana de febrero, Putin se reunió solemnemente con Xi Jinping en Pekín, tratando de reforzar la imagen de cooperación y unidad entre ambos países.

Hasta el momento desconocemos si Xi Jinping conocía con detalle las intenciones de Putin en Ucrania o incluso si había sido informado por sus propios servicios de inteligencia sobre los posibles próximos movimientos del ejército ruso en su país vecino. Lo que está claro es que una vez comenzada la invasión rusa de Ucrania, el escenario que más interesaba a Xi Jinping era sin duda un blitzkrieg de un par de días, en el cual el ejército ruso tomara Kiev sin mayores dificultades, evitando así tener que entrar demasiado en cuitas diplomáticas con las potencias occidentales.

Una invasión rápida de Ucrania con éxito habría traído -lógicamente- severas recriminaciones y sanciones por parte de los países OTAN y aliados, pero habría situado a China en una posición mucho más sencilla y manejable que la actual, ya que el fracaso ruso en su principal objetivo ha hecho que estos solicitaran apoyo de China, colocando al gigante asiático en una posición extremadamente comprometida frente a Occidente.

En escenarios de mayor normalidad en el plano geopolítico, China comparte muchos más intereses y objetivos con Rusia que con Occidente, aún siendo mucho más dependiente de estos últimos. Rusia y China han compartido objetivos respecto al islam en el centro y sur de Asia, relativamente en su posicionamiento respecto a EEUU y la OTAN o en su defensa de la dictadura Siria. Pero China continúa sin defender plenamente a Rusia cuando esta se enroca en un conflicto como el actual. Es por ello por lo que, a lo largo de los últimos años, China siempre ha sido mucho más cauta a la hora de solidificar alianzas con Rusia. Ejemplo de ello fue la declaración conjunta de los máximos representantes de ambas potencias en el mes de febrero, cuando Xi Jinping enfatizó que no era necesario ratificar formalmente la alianza entre China y Rusia bajo el pretexto de que esta era implícita e histórica, evitando así verse comprometido en el apoyo directo a Rusia.

Las razones tras la cautela de China en su posicionamiento con respecto a Rusia son relativamente sencillas de comprender, y es que el gigante asiático tiene muy poco que ganar y mucho que perder con esta relación, principalmente en base al volumen de comercio con cada una de las partes. Mientras el volumen de comercio total entre Rusia y China asciende a $147 billion, en el caso de China con la UE y EEUU (combinados) este registra una cifra total de $1.4 trillion, situando a Rusia en una posición comercial muy inferior a la de la UE y EEUU con respecto a China y, por lo tanto, reduciendo su capacidad de negociación e influencia en el plano geopolítico.

De hecho, si lo pensamos en términos del presente conflicto, conviene señalar que Ucrania es mucho más relevante para China de lo que muchos podrían llegar a pensar. En temas de equipamiento militar, Ucrania fue pieza clave en la construcción del primer portaaviones militar de China y en el rediseño de algunos aviones militares. En el plano económico, China es el primer socio comercial de Ucrania y, además, el país del Este fue uno de los primeros signatarios y participantes de la nueva Ruta de la Seda. Prueba de la importancia relativa que China otorga a Ucrania es que, mientras las tensiones entre Rusia y Ucrania venían siendo algo de largo recorrido, China nunca dejó de firmar nuevos contratos con Ucrania ni de involucrar al país del Este en sus operaciones comerciales. Mientras tanto, hace escasas semanas pudimos observar como Sinopec, el gran conglomerado público energético chino, cancelaba varias inversiones y acuerdos con Rusia, mostrando de que lado se sitúan los intereses chinos ahora mismo.

En el escenario actual de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, llama poderosamente la atención que, desde el inicio de esta, China ha ido reposicionándose paulatinamente, alejándose cada vez más de una defensa cerrada de Rusia, tal y como muchos esperábamos allá por el mes de febrero. De hecho, algunos medios de comunicación chinos (de titularidad plenamente pública) ya han informado sin tapujos de masacres como la de Bucha. Estos detalles señalan que, desde luego, China ya no se mantiene en una posición de defensa geopolítica de Rusia a toda costa, sino que cada vez mide con mayor precisión los costes y beneficios de dicha relación y posicionamiento.

Como anécdota al respecto, debemos recordar que el pasado 17 de marzo, el Ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov vio como su avión en dirección a Pekín dio la vuelta a mitad de camino tras algunas fricciones con su homólogo chino, tratando de evitar una humillación mayor. Aunque finalmente dicha reunión se celebró el día 30 del pasado mes, Lavrov no logró ratificar el mayor apoyo chino a la invasión rusa que ansiosamente buscaba.

Pese a todo lo anterior, no debemos confundirnos. Si China cambia su posicionamiento, aun temporalmente, con respecto a Rusia no es por motivos morales ni en defensa de un determinado sistema político o de valores. Ni mucho menos. China, al igual que la mayor parte de las potencias geopolíticas y económicas globales, actúa en función de sus principales intereses económicos y políticos, basando en ellos su estrategia y posicionamiento geopolítico. Ni más ni menos. Pensar que los recientes cambios en el posicionamiento chino con respecto a Rusia han sido producidos por las atrocidades cometidas en Ucrania sería pecar de ingenuidad, y no nos lo podemos permitir.

Bitcoin y las cartas en cadena

A lo largo de la existencia de Bitcoin muchos economistas han elaborado distintas analogías para explicar su funcionamiento y encuadrarla de la mejor manera posible dentro de las clases de activos o bienes económicos existentes hasta la fecha. Las analogías suelen tener siempre algún problema, pero no dejan de ser útiles para ayudar a entender conceptos complejos a los que no estén familiarizados con el asunto, pues lógicamente nadie es experto en todo.

En el comentario de hoy nos vamos a detener en la analogía entre Bitcoin y las cartas en cadena que realiza el economista especializado en teoría monetaria JP Koning.  Podremos estar de acuerdo o no con el análisis de Koning pero se nota que le ha dedicado tiempo e investigación a esta cuestión. Recomiendo leer un breve artículo suyo donde hace un resumen de esta analogía, partiendo de la premisa de que una carta en cadena es un mecanismo descentralizado, sin coacción.

En mi opinión la analogía que hace Koning no funciona nada bien porque necesita matizar las diferencias de tal manera que en su propia exposición queda claro que se están asimilando cosas que tienen naturalezas demasiado distintas como para ser análogas. La más importante es que una carta en cadena es un acuerdo voluntario para cuyo cumplimiento es necesario el comportamiento honesto de todos los participantes, y por tanto los incentivos no están correctamente alineados, es decir, el incentivo del beneficio individual no es compatible con el del resto de participantes.

En una carta en cadena el número total de posiciones en la lista no son realmente posiciones genéricas como son las unidades de Bitcoin, sino que realmente son identidades de personas. Cada posición en la lista de la carta debe corresponderse con una sola persona, es decir, de alguna manera es necesario algún mecanismo para asegurar que no hay identidades falsas de manera que una misma persona no reciba múltiples pagos a través de identidades inventadas.  Este carácter nominativo de las posiciones es prueba de su naturaleza de acuerdo o contrato.

Por otro lado, Koning explica que en una carta en cadena no es lo mismo estar en las primeras posiciones que en las últimas. Por tanto las posiciones no son fungibles y no es posible que se desarrolle un mercado secundario donde poder comprar y vender dichas posiciones.

Por último, Koning resalta que la carta en cadena es un juego de suma cero. En la práctica no hay duda de que esto es así porque debido a los problemas expuestos anteriormente las cartas en cadena son siempre estafas. Pero tomando un poco más de perspectiva, si el invento no tuviera los problemas que tiene, sí que podría resolver un importantísimo problema de coordinación.  Este es el enfoque de Nick Rowe cuando equipara Bitcoin o las cartas en cadena al activo de Samuelson en su paper de 1958, que por no extenderme mucho se trata de un activo que permite ayudar a resolver, nada más y nada menos, que el problema de las pensiones.

Si las cartas en cadena o Bitcoin fueran capaces de ayudar a resolver este problema, entonces en absoluto serían ningún juego de suma cero, pues ayudarían a resolver un dificilísimo problema de coordinación intergeneracional. Todo aquello que resuelve problemas aunque sea parcialmente, tiene valor. No hay más que ver lo complejo que resulta resolver la problemática de las pensiones en nuestro país, o en cualquier otro país del mundo. 

Es verdad que los primeros que llegaron a Bitcoin pueden haber ganado muchísimo dinero, igual que los que están los primeros de la lista en una carta en cadena, pero esto es una visión muy parcial que contempla solo la fase en la que Bitcoin se está descubriendo como un nuevo instrumento que, junto con otros como los bonos, las acciones, los inmuebles, ayude a solucionar este problema. Esto no sería así si la demanda de Bitcoin se estableciera como una alternativa más de inversión. 

Tengamos en cuenta que Bitcoin partió de cero, y el crecimiento de 0 a 1 es porcentualmente descomunal, se podría decir que infinito, pero el crecimiento de 10.000 a 10.001 ya es tan solo del 0,01%. A medida que la demanda se estabiliza en un nivel más alto, por mucho que la volatilidad siga alta, de ninguna manera se podrán pegar los pelotazos que potencialmente se pudieron pegar en un principio. Bitcoin no será siempre un billete de lotería como a menudo suele decir Koning.  Y la verdad, si Bitcoin ayudase a resolver este problema de coordinación tan complejo, los primeros que fueron capaces de verlo e invirtieron en él, bien merecen ese premio, pues sin ellos Bitcoin nunca habría pasado del cajón de la mesa de Nakamoto.

La naturaleza de Bitcoin es ser una simple cosa inerte, que por sus cualidades (fungible, sin riesgo de inflación o contraparte, fácil de atesorar, transportable, etc) pareciera ser apropiada para funcionar como medio de intercambio a largo plazo. La coordinación alrededor de Bitcoin se lleva a cabo por la mera observación de las características de la cosa y de ahí valorar el posible comportamiento del mercado al respecto de esas características objetivas de la cosa, igual que con el trigo o con el oro. Es posible valorar si la cosa tiene las cualidades para prestar este servicio de intermediar intercambios a largo plazo, de la misma manera que podemos valorar por nosotros mismos que otros llegaran a la conclusión de que el trigo es comestible. 

Por el contrario, una carta en cadena es tan solo una expectativa de comportamiento que no se concreta alrededor de ninguna cosa y además al no ser exigible ni fungible no se puede “cosificar” como si es posible hacerlo con un activo financiero.  Sería un acuerdo o contrato en abstracto, o casi ni eso, porque para que un acuerdo cuyo cumplimiento no es exigible pueda calificarse como acuerdo, al menos tendría que tener visos razonables de cumplirse, y este no es el caso porque necesita que los demás no miren exclusivamente por su propio interés. El incumplimiento del acuerdo no tendría tampoco consecuencias, ni siquiera de reputación. Su funcionamiento estaría basado en conceptos del tipo “acuerdo social” o “contrato social”, que son insostenibles en un contexto descentralizado donde no exista coacción para cumplir ni consecuencia por incumplimiento, pues la necesaria alineación de incentivos y disuasivos es inexistente.