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Los comuneros de Castilla: una revuelta adelantada a su tiempo

“Mil quinientos veintiuno, y en abril para más señas, en Villalar ajustician a quien justicia pidieran”. Estos versos los escribió el poeta leonés Luis López Álvarez en 1972, y musicados por el Nuevo Mester de Juglaría en 1976, convirtiendo Castilla: canto de esperanza en un himno para varias generaciones de castellanos. Pero, ¿cuáles fueron los hechos que precedieron aquel 23 de abril de 1521, hace hoy 503 años? Veámoslo.

La idea esencial es que la revuelta de los comuneros de Castilla fue inicialmente una revuelta de la burguesía industrial castellana, quizás precursora de las que sí triunfarían en el siglo XVIII en Francia y en Estados Unidos. Por desgracia, la revuelta cambió de piel cuando, aprovechando la coyuntura, se añade la sublevación de los siervos contra la nobleza, que le otorga esa visión de revuelta feudal que tiene actualmente en el imaginario colectivo.

Pero repasemos en primer lugar el contexto histórico. Tras los eventos históricos más icónicos del reinado de los Reyes Católicos (toma de Granada y descubrimiento de América, año 1492), Isabel y Fernando reinan en Castilla hasta la muerte de Isabel (1504), quedando luego Fernando como regente hasta su muerte (1516), a pesar de que Juana y Fernando se habían ya coronado como reyes (1506). Fernando fallece el mismo año de su coronación, y Juana queda internada en Tordesillas, supuestamente por loca, en 1509.

Cambio económico en Castilla

Así, a la muerte de Fernando, se corona como rey Carlos I (de España, y V de Alemania), hijo de Juana y Felipe, a la edad de 16 años. Nacido y criado en Gante, no dominaba el castellano con fluidez, prefiriendo expresarse en francés y flamenco en su vida diaria. Esto, unido a su juventud e inexperiencia, y a su ánimo de resultar elegido emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, un título que anteriormente había ostentado su abuelo, Maximiliano I, generarán la desconfianza de los castellanos.

El reinado de Isabel y Fernando fue tan prolífico en lo referente a la extensión territorial, que los importantes cambios sucedidos en los ámbitos social y económico se pasan frecuentemente por alto. Desde el punto de vista social, hay que recalcar el favoritismo mostrado por los reyes hacia la baja nobleza, compuesta por hidalgos, caballeros y letrados, frente a la alta nobleza, a la que obligaron a devolver ciertas rentas que los reyes consideraban usurpadas y a la que desplazaron del poder mediante el Consejo Real.

Por otra parte, se observaba un crecimiento de la clase media, formada principalmente por mercaderes que se enriquecían gracias al comercio internacional de lana y que aspiraban a integrarse en la nobleza. Por su parte, desde el ámbito económico hay que destacar los privilegios concedidos a la Mesta y el auge de la industria textil en las ciudades.

Revuelta de los comuneros

Y estos son precisamente los tres factores que determinaron la revuelta de los comuneros y su posterior desarrollo. La Mesta fue una poderosa organización ganadera establecida en la Corona de Castilla en el siglo XIII por el rey Alfonso X. Su consolidación como institución se dio en los siglos siguientes, y adquirió un gran poder durante el reinado de los Reyes Católicos, cuando obtuvo una serie de privilegios y concesiones que fortalecieron su posición y contribuyeron a su dominio sobre la ganadería en Castilla. La política de exportación de lana de la Mesta perjudicaba a los industriales castellanos del textil, creando un conflicto de intereses entre exportadores e industriales que exacerbó las tensiones comerciales, especialmente con Burgos, principal exportador de lana.

La crisis económica que se produjo entre 1504 y 1506 no produjo otra cosa que el incremento de las tensiones sociales: las malas cosechas, el hambre y la presión fiscal insostenible alimentaron el descontento popular. Dicho descontento se concentra en la región central de Castilla, que está menos expuesta al comercio: Toledo, Segovia, Salamanca, Guadalajara, Valladolid, Zamora o Toro, por citar algunas. El descontento de las ciudades se hace evidente en las Cortes de Valladolid de 1518 y Santiago y La Coruña de abril 1520, donde ya le discuten al rey sus ánimos imperiales.

Oposición a los planes del Rey

Es en esta última Corte donde se presenta el manifiesto redactado por los frailes de Salamanca, que representa una firme oposición a las Cortes convocadas por el Rey. Y marca el punto de partida del movimiento comunero. En ella, se delinean tres ideas principales: el rechazo a cualquier nuevo tributo, la negativa a aceptar la imposición imperial y la necesidad de que las Comunidades actuaran en defensa de sus intereses si fuera necesario. Así, surge por primera vez el término “Comunidad”, abarcando a las instituciones nacionales, los municipios, los ciudadanos y el bien común.

Comuneros: carta de los frailes de Salamanca

Como se ve, una revuelta de la sociedad civil contra el poder absolutista real, que en la visión del historiador Joseph Pérez supone un adelanto de lo que el pensamiento ilustrado del siglo XVIII tardaría todavía dos siglos en plantear.

En abril y mayo de 1520 se inician las revueltas en Toledo y Segovia, y con ello emergen los comuneros como un ejército de las ciudades, liderados por Juan Bravo (un caballero segoviano), Juan de Padilla (un noble toledano) y Francisco Maldonado (un letrado salmantino). El carácter urbano e industrial de la revuelta duraría solo unos meses: el 1 de septiembre de 1520 los súbditos del conde de Buendía se levantaron, cambiando el cariz de la revuelta, inicialmente liderada por mercaderes pero transmutada ahora en un levantamiento popular contra la aristocracia opresiva. Quizás por ello, Burgos decide retirar su apoyo a la revuelta, seguida del clero que, a pesar de sus críticas iniciales al rey, vuelve ahora a respaldarlo.

Comuneros: derrota en Villalar

La revuelta encontró su fin el 23 de abril de 1521, cuando el ejército imperial derrota al ejército de los comuneros en la batalla de Villalar, aprovechando la superioridad de la caballería noble y la fatiga de la infantería comunera tras una larga marcha bajo una fuerte lluvia torrencial. Los líderes de la revuelta, Padilla, Bravo y Maldonado, quienes justicia pidieran, fueron ajusticiados.

No es descabellado pensar que esta revuelta, de haber sido exitosa, podría haber limitado el poder real. Habría evitado su posición de institución extractiva, que en juicio de quien esto escribe, supuso el retraso económico del país en relación con otros de nuestro entorno. Más allá de estos juicios de valor subjetivos, es un hecho objetivo que las consecuencias de la derrota comunera fueron devastadoras. La industria textil del centro de Castilla sufrió graves daños, sumiendo a la región en una profunda depresión económica. Además, las ciudades rebeldes tuvieron que hacer frente a enormes indemnizaciones por los disturbios, prolongando aún más la crisis económica durante varias décadas.

En términos sociales, la revuelta comunera no logró establecer una clase media urbana que se distinguiera claramente de la nobleza y los siervos rurales. Esta falta de desarrollo económico significativo dejó a Castilla y España rezagadas, perdiendo la oportunidad de embarcarse en un camino de progreso, que no hizo sino empeorar con el siguiente siglo de guerras.

Ver también

La Europa de Carlos V. (León Gómez Rivas).

Los movimientos antifiscales como motor de la historia. (Juan Navarrete).

Ignorar para permanecer: la política al estilo ‘no landing’

La inflación y las subidas de tipos han traído consigo la expectativa de que la economía debería mostrar una recesión, crisis o periodo des inflacionario o deflacionario. Y el debate ha girado en torno a si presenciásemos un aterrizaje duro donde habría una reducción de la tasa de los fondos federales sobre las reservas bancarias al iniciar la recesión o un aterrizaje suave donde la tasa se reduciría a tiempo para evitar la recesión.

Sin embargo, la realidad es que están optando por no aterrizar, bajo un modelo de políticas que se anulan mutuamente y mantienen el crecimiento, la inflación, el empleo, la deuda, la liquidez, los tipos altos y el gasto público, por lo tanto, no hay aterrizaje ni limpieza de las malas inversiones. Los tipos bajarán, pero no porque se haya controlado la inflación.  El juego de correr la arruga hacia adelante está dominando el escenario económico, político y social.

El no aterrizaje Económico

La economía, tanto en América como en Europa, está inmersa en un bucle de deuda, inflación y gasto público que no tiene como detenerse y no existe ninguna disposición honesta a detenerlo, aterrizarlo o desenfrenarlo.

Deuda pública: Los gobiernos no tienen intención de aterrizar la deuda. La deuda lleva más de 40 años siendo tachada de «insostenible», lo cual parece ilógico teniendo en cuenta que se sigue incrementando, y el sistema, su crecimiento y sostenimiento, es cada vez más dependiente de esa deuda.

El endeudamiento público excesivo es perjudicial: ralentiza la economía, debilita al sector privado, incentiva la inflación, conlleva la subida de impuestos y hace que el sistema sea más vulnerable a las subidas de tipos y a los cisnes negros.

La deuda de los Estados debe valorarse por los agentes económicos del sector privado, pero su solvencia y utilidad como reserva es relativa a la de la deuda de otros Estados. Por lo que, de alguna manera, empeorarse juntos los protege. Además, el endeudamiento público es una política distributiva a favor del gobierno, quien es el primero en beneficiarse a costa de perjudicar a los asalariados y ahorradores.

Inflación: Si la deuda no aterriza, mucho menos la inflación o pérdida del poder adquisitivo de la moneda, porque dichos mecanismos son la vía para impagar progresivamente la deuda. Ello implica que son las clases medias y bajas quienes terminan pagando los excesos políticos.

Dominancia fiscal

La dominancia fiscal es una consecuencia de lo anterior y, a su vez, realimenta el problema. El banco central no ha alcanzado nunca una independencia real, y el sistema político presiona para capturarlo a través de elegir a sus dirigentes, atacarlo o vulnerarlo a través del Tesoro o presionarlo políticamente; por ejemplo, al exigirle que haga lo necesario para evitar que Trump gane las elecciones, evitando que haya una recesión antes de las elecciones.

De esta forma, se alcanza una situación en donde la política fiscal (gasto e impuestos del gobierno) domina o influye sobre la política monetaria (control de la oferta monetaria y tasas de interés). En consecuencia, las decisiones sobre el gasto público y la recaudación fiscal tienen prioridad sobre los objetivos de la política monetaria, como controlar la inflación o estabilizar la moneda.

El no aterrizaje político

Más allá de la política monetaria y bancaria, podemos mencionar otra variedad de arrugas que se están corriendo políticamente:

  • Los sistemas de pensiones de reparto en países como España, Italia y Grecia enfrentan problemas debido a la disminución de la tasa de natalidad, el aumento de la esperanza de vida y la baja productividad. Con menos trabajadores y más pensionistas, la sostenibilidad financiera de estos sistemas está en riesgo. Y como es bien sabido, este sistema es políticamente muy costoso de desmontar o solventar, por lo que solo le queda resultar impagado gradualmente por diversas vías.
  • El Medicare y Social Security en Estados Unidos, un sistema fallido al que se le han aplicado trapos calientes para no atender el problema de raíz por medio de su liberalización. Las proyecciones indican que los fondos actuales podrían ser insuficientes para cubrir todas las obligaciones futuras, requiriendo posiblemente aumentos en los impuestos o reducciones en los beneficios.
  • El programa de transición energético de Alemania (Energiewende) que resulta insostenible, ya que aumenta el precio de la energía, afecta negativamente la competitividad de la industria alemana y genera un escenario innecesario de dependencia energética.

Consecuencias

La estrategia política de «ignorar para permanecer» está extendida en todos los ámbitos del intervencionismo. Cualquier nueva regulación o programa social a menudo se sostiene a pesar de sus efectos nocivos. Admitir y corregir errores se ha vuelto una práctica casi inexistente; en su lugar, el foco está en buscar culpables, distraer a la opinión pública y compensar falsamente el daño con políticas al estilo «bono cultural». Es probable que la inflación no regrese a niveles anteriores, y este ajuste en los criterios no sorprenderá ni acarreará grandes costes políticos. La inflación siempre se puede atribuir a nuevos culpables. Cuando un shock externo sacuda el sistema, será difícil para la mayoría darse cuenta de que, en primer lugar, el sistema nunca debió haber estado tan tensionado. Nos hemos acostumbrado a un mundo donde no puede pasar nada porque cualquier evento dispara la inflación.

Ver también

¿Y si estalla la deuda pública? (Manuel Llamas).

Tomarse en serio la deuda. (Juan Ramón Rallo).

Sionismo y libertarismo: ¿contradicción o afinidad?

Murray N. Rothbard, uno de los más prolíficos y originales intelectuales de la Escuela Austriaca de Economía, abordó las ideas austriacas desde la perspectiva de los derechos naturales. Si bien los aportes de Rothbard enriquecieron inconmensurablemente el edificio teórico de la Escuela Austriaca, su crítica férrea a la existencia del Estado Judío de Israel desde su perspectiva libertaria ha conducido a algunos de sus seguidores a cometer la arrogancia intelectual de categorizar a los libertarios sionistas como falsos libertarios.

Walter E. Block vs. Hans-Hermann Hoppe

Walter E. Block, discípulo de Rothbard, ha sido un defensor de la existencia del Estado de Israel desde la perspectiva del liberalismo clásico. Y en el contexto de los ataques terroristas del 7 de octubre de 2023 perpetrados por Hamás, escribió junto a Alan G. Futerman un artículo publicado en el Wall Street Journal, que se titula: “El deber moral de destruir a Hamás”. En dicho artículo, Block es enfático en justificar el derecho a la autodefensa de Israel y su derecho a la lucha por la eliminación de la organización terrorista.

A raíz de las declaraciones de Block, Hans-Hermann Hoppe, discípulo también de Rothbard y coautor con Block de algunas publicaciones, le escribe una carta abierta con el fin de distanciarse moral e intelectualmente de él. Desde su interpreación libertaria-rothbardiana, considera ilegítima la existencia del Estado Judío, así como las represalias del Ejército de Defensa de Israel al ataque terrorista del 7 de octubre de 2023. En dicha carta, Hoppe ha calificado a Block de “colectivista desquiciado arrastrado por impulsos genocidas”. Sentencia que Block no es un verdadero libertario y le ejecuta una especie de excomunión del sistema rothbardiano.

Sin pretender entrar en la profundidad de las aguas tenebrosas en las cuales este milenario y aparente irresoluble conflicto yace, expondré por qué las conclusiones de Hoppe se derivan de puntos de partida erróneos y de análisis contextuales insuficientes.

Una parábola para comprender el surgimiento del “Estado Judío”

Para seguir el análisis, antes de entrar en discusiones históricas que no llevan a ningún puerto, vamos a conceder a Hoppe la premisa de que la relación entre el pueblo judío y la Tierra de Israel es para efectos libertarios insignificante, pues sólo el individualismo metodológico podría llegar a una conclusión válida en este sentido. Asimismo, para no utilizar la palabra “judío”, pues provoca en algunas personas emociones o prejuicios, diremos que estas personas que fundaron el Estado de Israel, son “pelirrojos” y que en vez de fundar el Estado Judío, fundaron el “Estado Pelirrojo”. Ese tipo de simplificación, ya utilizada en otros contextos por Rothbard, seguramente será bienvenida por Hoppe.

Resulta que en este mundo hipotético, por siglos los pelirrojos han sido víctimas de atropellos a sus derechos humanos más fundamentales. En determinados momentos históricos se han considerado ciudadanos de segunda clase, e incluso han se han catalogado como infrahumanos. Como es de esperar, los pelirrojos han sudrifo asesinatos, expropiaciones, difamaciones, expulsiones, experimentación humana, y un sinnúmero de violaciones.

Conscientes de que sus acciones por dejar de ser pelirrojos -como teñirse el cabello, depilarse o usar peluca- no bastan para que las sociedades los integren sin prejuicios ni violencia, los pelirrojos del mundo comienzan a dialogar y buscar soluciones al “Problema Pelirrojo”. Llegan a la conclusión de que la única manera de asegurar su supervivencia y una vida digna es mediante la creación de un Hogar donde puedan, antes que nada sobrevivir como individuos, y al mismo tiempo emanciparse como nación. Nace así su sueño de establecer el “Estado Pelirrojo”.

Soñadores pelirrojos

Algunas décadas después del “Primer Congreso de Soñadores Pelirrojos”, sucede que en la región del mundo dónde más pelirrojos habitan, se desata la guerra más masiva y sangrienta jamás ocurrida. Para no defraudar a la historia, esta vez los pelirrojos serían señalados por los males del mundo. Indefensos, se enfilaron a las cámaras de gas y paredones de fusilamiento. Dos terceras partes de los pelirrojos de Europa fueron asesinados.

Los supervivientes, sin más que con sus cuerpos enfermos y desnutridos, buscaron refugio por el mundo. Algunos lograron iniciar sus vidas en destinos distantes; otros se dirigieron a un sitio donde algunos soñadores pelirrojos habían emigrado antes de la Gran Guerra. Habían colonizado tierras y creado sociedades productivas. Los pelirrojos no estuvieron exentos de conflictos con las poblaciones que también habitaban esos territorios. A pesar de las adversidades y tensiones constantes, los pelirrojos deciden proclamar el “Estado Pelirrojo” en 1948. Acto seguido, los estados circundantes lanzan una guerra para eliminar a esta nación incipiente.

‘Guerra y culpa en Oriente Medio’

Hoy día, casi ocho décadas después, los pelirrojos continúan teniendo su estado. Los conflictos no han cesado, y el mundo todavía les exige cuentas sobre el acto originario que dio pie a la creación de su capricho emancipador.

¿Era realmente necesario la creación del “Estado Pelirrojo”? Muchos pensadores que en sus posiciones económicas, sociales y políticas se encuentran en las antípodas, coinciden en señalar al “Estado Pelirrojo” de agresor, colonialista, genocida, entre otros variados calificativos. Para muchos de estos intelectuales, este pequeño estado se ha convertido en su único punto de convergencia, y a veces, a los ojos de los pelirrojos del mundo, el “Estado Pelirrojo” se ha convertido para la esfera intelectual en una especie de obsesión.

Desde intelectuales socialistas hasta libertarios pelirrojos del mundo, han llegado a defender la idea de que el “Estado Pelirrojo” debería desaparecer y que los pelirrojos del mundo deberían pasar a ser nuevamente buenos ciudadanos del mundo y vivir en paz como, según estos intelectuales, siempre lo hicieron hasta la creación del “Estado Pelirrojo” (véase, por ejemplo, War and Guilt in the Middle East, de Murray N. Rothbard, 1967).

Hoppe: sobre el Estado Judío y el conflicto árabe israelí

Según Hoppe, el punto de partida para el análisis del conflicto árabe-israelí debe ser un diagnóstico de la institución de la propiedad privada de acuerdo a la doctrina libertaria. Concluye que lo judíos contemporáneos fallan en la reivindicación de su patria en Palestina, pues sólo mediante el abandono del individualismo metodológico se puede llegar a una conclusión semejante.

Referiéndose al conflicto árabe-israelí, dice Hoppe en su carta abierta a Block: “La piedra angular de la doctrina libertaria es la idea y la institución de la propiedad privada”. No hay dudas de que la propiedad privada es una institución fundamental según la doctrina libertaria. Es además un pilar del capitalismo y una institución ubicua en las sociedades abiertas y progresistas. Llamarla, por tanto, “piedra angular” no resulta exagerado.

Lo interesante del análisis de Hoppe, es que parece dar por sentado otro de los fundamentos del credo libertario, un derecho originario, subyacente, supremo, condición sine qua non para cualquier otro derecho: el derecho a la vida.

Los derechos a la libertad, propiedad, búsqueda de la felicidad y cualquier otro, sólo aplican para individuos en vida. Siendo esto así, tiene derecho un individuo a procurar su supervivencia aun si esto implica un atropello a los derechos de propiedad de un tercero. Si para efectos dialécticos, concedemos que los pelirrojos invadieron tierras de terceros para construir una fortificación para salvar sus vidas, ¿sería ello inaceptable según el credo libertario? Si un sediento en el desierto, a punto de desfallecer roba agua de un tercero para salvar su vida, ¿amerita una condena a muerte del mundo libertario? ¿Están los derechos de propiedad por encima del derecho a la vida?

El derecho a la vida

En el caso del “problema judío”, partir de que el derecho a la vida está dado y saltar de inmediato a la institución de la propiedad privada es un error analítico monumental. Para Hoppe, en síntesis, el problema árabe-israelí se reduce a un problema de ocupación injustificada de territorios por parte de judíos europeos de ideología sionista que desplazaron a sus habitantes árabes.

En su sesgado análisis histórico – un análisis completo de este conflicto es francamente imposible por su complejidad circunstancial y extensión temporal – Hoppe invalida la relación histórica entre la Tierra de Israel y el Pueblo Judío. Según Hoppe asociar una tierra a un pueblo es un argumento colectivista, pues sólo los derechos de propiedad demostrables y en manos de individuos tienen validez desde la perspectiva libertaria.

Hoppe parece desconocer el derecho fundamental de un conjunto de individuos históricamente oprimidos a establecer un hogar en donde lograr su autodeterminación y tener la oportunidad de ejercer su derecho a la autodefensa. En el caso del pueblo judío, naturalmente su hogar es Sión; esa tierra sagrada que ha sido el punto de referencia para sus rezos, pues ahí estuvieron sus templos destruidos, el primero por los babilonios y el segundo por los romanos. Esa tierra que en cada festividad que celebran los judíos de la diáspora desde hace dos milenios se menciona en esta frase: “L’Shana Haba’ah B’Yerushalayim” (el año que viene en Jerusalem).

Hoppe sobre el sionismo

Aunque Hoppe se aferre a la idea de que el vínculo de la Tierra de Israel con el pueblo judío carece de validez desde la perspectiva rothbardiana, en el contexto real de la historia, partiendo de un pueblo perseguido y errante, desligitimar la recolonización de de Sión por parte del pueblo judío, o bien negar su derecho a asentarse y autodeterminarse en su tierra histórica, no es otra cosa que quitarle la categoría de humano al judío errante, y condenarlo nuevamente a los progromos y genocidios.

Que Hoppe considere al sionismo como fuerza ocupadora y supremacista, contradice la postura de Teodoro Herzl, padre fundador del sionismo político moderno. Para él, el sionismo “es una respuesta al antisemitismo, pero también es una forma de amor hacia nuestra cultura y nuestra historia”, que “no busca la superioridad sobre otros pueblos, sino nuestra propia autodeterminación”.

En su obra El Estado Judío, que sentó las bases ideológicas de lo que sería Israel medio siglo antes de su fundación, Herzl propone una sociedad donde “si se da el caso de que también vivan entre nosotros gentes de otra religión y de otra nacionalidad, les conferiremos protección e igualdad de derechos”.

Su diatriba en contra de Israel, en la que Hoppe acusa a Israel de cometer apartheid contra ciertos ciudadanos, no se fundamenta en elementos de la ideología sionista, y desde la realidad actual cabría preguntarse: ¿cómo se explica que ciudadanos árabes-israelíes, cristianos, drusos, beduinos, y tantos otros más, sean combatientes en el ejercito sionista y miembros de organizaciones políticas de Israel? ¿Cuál es entonces el factor que confirma ese supuesto apartheid?

Sobre la propiedad de la Tierra de Israel

Según la ética libertaria, en palabras de Hoppe:

En todos los casos de reclamaciones de propiedad en conflicto llevadas a juicio para que se dicte sentencia, la presunción es siempre favorable al poseedor actual del recurso considerado. Y la carga de la prueba en contrario recae siempre sobre el oponente del estado actual de las cosas y de las posesiones actuales. El oponente debe demostrar que, en contra de la apariencia prima facie, tiene un derecho mejor porque posee un título de propiedad más antiguo que el de su propietario actual y que, por lo tanto, su posesión es ilícita. Si y sólo si el oponente puede demostrarlo con éxito, la posesión cuestionable debe serle restituida como propiedad. Por el contrario, si el oponente no consigue demostrarlo, las cosas seguirán como están.

Hans-Hermann Hoppe. An open letter to Walter Block.

En lo referente al Estado de Israel, dice Hoppe:

En el mejor de los casos, sólo un exiguo 7 por ciento del actual territorio israelí fue adquirido o comprado regularmente por judíos antes de 1948 y, por lo tanto, podía reclamarse como propiedad judía legítima.

Hans-Hermann Hoppe. An open letter to Walter Block.

Se concluye por tanto, según la ética libertaria que las tierras de Israel le pertenecen a sus propietarios actuales y que únicamente aquellos despojados de su tierra y sus descendientes que puedan demostrar títulos de propiedad más antiguos que los de propietarios actuales de tierra, tendrían derecho a pedir compensaciones sobre sus tierras. Eso de ninguna manera significaría que el restante 93% de las tierras de Israel sean propiedad de individuos palestinos, pues antes debe demostrarse que durante Mandato Británico en Palestina esas tierras tenían propietarios genuinos de origen palestino.

¿Exigirá Hoppe que se compense a 800.000 judíos?

Como Hoppe propugna la igualdad ante la ley, debe exigir del mismo modo, que se compense a los descendientes de los más de 800 mil judíos exiliados de países árabes entre 1948 y 1952. Ellos pertenecían a comunidades mucho más antiguas que la misma existencia del Islam; sin embargo, se vieron obligados a abandonar estos países en expulsiones masivas después de la Declaración de Independencia del Estado de Israel, asentándose la mayoría en el incipiente país. Para contextualizar ese episodio, cabe mencionar que ese número de personas judías expulsadas de países árabes supera a los árabes palestinos que abandonaron o se vieron obligados a abandonar Israel en el momento de su fundación y quedaron confinados en campamentos de refugiados.

De forma similar, el profesor Hoppe debería estar abogando activamente por las compensaciones a los descendientes de los millones de judíos de Europa que fueron asesinados, expulsados y despojados de sus bienes materiales durante la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto. Entre las anécdotas que el profesor Hoppe debería considerar al lamentarse sobre la existencia de Israel, está la de los casi mil judíos que lograron escapar del Holocausto en el transatlántico St. Louis y que al llegar a América no lograron desembarcar, ante la negativa de Cuba, Estados Unidos y Canadá de recibirlos. El barco regresó a Europa, donde 254 de sus pasajeros murieron asesinados en el Holocausto. Ciertamente los judíos no eran bienvenidos en casi ningún sitio. De hecho, los judíos sobrevivientes del Holocausto que ingresaron a Palestina no lo hicieron legalmente, sino que en condición de ilegales.

Un hogar para los judíos

La realidad, aunque algunos idealistas no la quieran ver, es que la existencia del “Estado Judío” da a los judíos de todas las latitudes la seguridad de tener un hogar, o un recurso de última instancia.

Israel ha sido el refugio judíos soviéticos afectados por el comunismo, de judíos etíopes afectados por guerras y rescatados mediante la Operación Moisés, de judíos expulsados de sus países en Medio Oriente y norte de África, de judíos argentinos afectados por las crisis económicas, de judíos franceses hoy día asediados por el antisemitismo, y muchos más. Esos judíos que lograron migrar a Israel conservan sus vidas y en gran medida su libertad y propiedad; y para muchos de ellos, a pesar de no haber llegado a Ancapia, Israel representa una mejoría inmensa en su bienestar.

Como se explicó, Israel fue la concreción de un sueño milenario, conseguido mediante migraciones voluntarias, sacrificio y trabajo intenso. Posiblemente no exista ningún otro caso en la historia de los estados en que la fundación de uno se haya dado de un modo tan consciente y anhelado por tantas generaciones. Quizá se podría decir que a pesar de que el Estado de Israel contemporáneo tenga los mismo defectos que cualquier estado, su surgimiento fue un orden espontáneo en el sentido austriaco.

Los ataques del terroristas del 7 de Octubre de 2023 y la respuesta israelí

El 7 de octubre de 2023, se dio en el sur de Israel la peor masacre de la historia del pueblo judío desde el Holocausto. Terroristas de la organización yihadista Hamás atacaron poblaciones civiles dejando un saldo de más de 1200 asesinados y 250 secuestrados. Lo ocurrido fue dantesco: decapitaciones, incineraciones de personas vivas, asesinatos y secuestros de bebés y ancianos, mutilaciones genitales, violaciones sexuales, por nombrar algunas de aberraciones cometidas por los terroristas.

Los terroristas festejaban sus asesinatos con llamadas a sus familiares contando sus “hazañas”, y cuando ingresaban a Gaza con los secuestrados: algunos muertos, otros moribundos y otros absolutamente perplejos, como la madre del bebé de 9 meses y el niño de 4 años que se aferraba a ellos del modo más desesperado -todos aún secuestrados o muertos-, los habitantes de Gaza festejaban la carnicería con júbilo intenso.

Ante tal situación de barbarismo, Block aseveró en su artículo que “es deber moral destruir a Hamás”, por lo que “Israel tiene derecho a hacer lo que sea necesario para desarraigar esta cultura malvada y depravada que reside junto a él”.

Conspiraciones judías

La aseveración de Block provocó el repudio de Hoppe, pues según este último, Block hacía un llamado a “la matanza indiscriminada de civiles inocentes”. Si bien Block fue ligero en su declaración sobre la necesidad de que las Fuerzas de Defensa de Israel exterminen a Hamás a toda costa, en ninguna parte del escrito de Block se propone una matanza indiscriminada o un genocidio.

Además de calificar duramente a Block, Hoppe agregó elementos conspirativos sin fundamento probado que sugerían que varios helicópteros del ejército de Israel habrían asesinado a ciudadanos israelíes. Además, que este incidente se utilizaría por Israel como un argumento para activar su imperialismo y regresar a su “supuesto tamaño bíblico original”.

Todo lo anterior parte de supuestos no demostrados. Sin embargo, lo más grave que menciona Hoppe en su carta es que el ataque de Hamás a Israel no fue “totalmente no provocado” por el liderazgo político israelí.

Ante tal aseveración no queda más que preguntarse: ¿fueron las víctimas de asesinato, secuestro y violación culpables de su destino? ¿Los jóvenes que celebraban en un festival por la paz merecían la muerte, aun suponiendo que el “liderazgo político de su país” fuera asesino? ¿Por qué Hoppe defiende al individuo gazatí, e incluso al individuo alemán de la Alemania Nazi, pero no al judío ciudadano israelí? ¿Por qué insinúa Hoppe que los ciudadanos israelíes deben pagar por los pecados de sus gobernantes? ¿Dónde quedó el individualismo metodológico de Hoppe?

Conclusión

En conclusión, parece ser que Hans-Hermann Hoppe, al igual que en su momento Murray N. Rothbard, mide al Estado de Israel con una vara distinta que con la que mide a sus enemigos. Al ser Israel un país progresista, abierto y con valores occidentales, debe compararse con un ideal libertario. Mientras que sus vecinos salvajes deben tratarse con consideración y aceptar sus pecados.

La Gaza subterránea es una red de túneles terroristas que conectan escuelas, mezquitas, hospitales y zonas residenciales con depósitos de armas. Esos túneles Se utilizaron para el ataque terrorista del 7 de octubre de 2023, y están siendo la vía para movilizar a los secuestrados, terroristas y armamentos.

La máxima autoridad de Hamás, Ismail Hainya, propone la destrucción de Israel gritando: “Palestina es desde el mar hasta el río, desde Rosh Hanikra hasta Rafah” y dice que la generación actual es “la generación del misil, el túnel y operaciones suicidas”.

Mientras Hamás se empeña en destruir a Israel por medio del terrorismo, Israel se empeña en recuperar a los secuestrados, destruir la red de túneles, y aniquilar a los mandos de Hamás y a los terroristas que participaron en la masacre.

Críticas al colectivismo bélico

Seguramente si se tratase de una guerrilla privada o un ejército de mercenarios, Hoppe aceptaría muchas de las acciones que ha emprendido el ejército de Israel; pero al tratarse del ejército de un estado, su condena es tajante.

La postura de Hoppe hace recordar la reacción de Rothbard ante la muerte del Che Guevara: ¡escribirle una elegía! Bastó para Rothbard compartir con el Che -un asesino comunista- el mismo enemigo.

¿Será que Rothbard, siendo el genio que fue, no se preguntó qué hubiese sido del mundo si las ideas del Che y de Fidel, de Marx y de Lennin, hubiesen triunfado? No se pregunta Hoppe: ¿Que sería de la Europa contemporánea si el Islam retrógrado desplazara a la cultura judeocristiana?¿Qué sería del mundo si las aspiraciones de califato de los trasnochados fundamentalistas musulmanes se hicieran realidad?

Sin menospreciar las críticas incesantes de Murray N. Rothbard y de Hans-Hermann Hoppe al colectivismo bélico; en el caso del conflicto árabe-israelí cobra cada vez más vigencia la frase atribuida a Golda Meir: “Si los árabes bajan las armas, se acaba la guerra. Si Israel baja las armas, desaparecerá Israel”.

Ver también

10 mitos sobre Murray N. Rothbard. (Adolfo Lozano).

Por qué Karl Marx necesitaba desesperadamente el consejo de Jordan Peterson

Por John Miltimore. El artículo Por qué Karl Marx necesitaba desesperadamente el consejo de Jordan Peterson fue publicado originalmente en FEE.

A medida que avanzo en la lectura del maravilloso libro de Paul Kengor The Devil and Karl Marx, numerosas cosas llaman la atención sobre el padre del comunismo. No es exagerado decir que es difícil imaginar un ser humano más miserable que Karl Marx. Era casi como si todos los peores rasgos de la humanidad estuvieran reunidos en este hombre rencoroso, que luego construyó una filosofía basada en su propia amargura y odio a sí mismo.

Era perezoso, pero codicioso, siempre mendigando dinero a familiares y amigos que temían por su felicidad y su cordura. Marx no parecía darse cuenta ni preocuparse. Para él no eran más que un medio para conseguir un fin. Era tan egocéntrico que uno se pregunta si estaba en el espectro. Su lujuria y sus borracheras están bien documentadas. Pero lo que realmente me sorprendió es que Marx era un vago total.

Karl Marx, una vida desordenada

Así es como fue descrito en un informe de la policía prusiana alrededor de 1850:

Lavar, arreglar y cambiar su ropa de cama son cosas que hace raramente, y le gusta emborracharse… No tiene horarios fijos para ir a dormir o despertarse… todo está descompuesto… . En una palabra, todo está patas arriba. Sentarse se convierte en un asunto completamente peligroso.

Como persona de ascendencia alemana, puedo dar fe de que este tipo de dejadez no es un rasgo típico de los alemanes, ni antes ni ahora. Los alemanes suelen enorgullecerse de su limpieza. Marx no. Y al igual que su casa, que estaba sucia, desordenada y desaliñada, también lo estaba el cuerpo de Marx. Apestaba y tenía forúnculos de pies a cabeza, incluso en los genitales. (El historiador Paul Johnson ofrece una vívida descripción en su magnífico libro Los intelectuales, pero se la ahorraré). En un momento dado, Marx bromeó con su compañero Friedrich Engels diciendo que se había convertido en “objeto de plagas igual que Job, aunque yo no soy tan temeroso de Dios como él”.

Un cambio masivo… de todos los demás

Traigo todo esto a colación por una razón. Marx estaba ideando un sistema de vida que tenía ambición universal. Su manifiesto exigía “un cambio masivo” en la naturaleza humana en su búsqueda por alcanzar el objetivo secularmente justo de “establecer la verdad de este mundo.” (Uno puede preguntarse si tales líneas eran lo que el padre de Marx tenía en mente cuando reprendió a su hijo, que “cada semana o dos descubre un nuevo sistema”).

Pero a pesar de todas sus grandes palabras y todas sus grandiosas visiones para la humanidad, Marx no podía ni siquiera administrar su propia casa. Su propia salud. Su propia vida.

No quiero minimizar estas tareas. Gestionar la propia vida no es tan fácil como parece. A veces parece como si tuviéramos delante 1.000 obstáculos que nos impiden vivir la vida que queremos, y el doble de trampas. Pero saltar esos obstáculos y aprender a evitar las trampas es el camino hacia el crecimiento individual. Y ese es el camino hacia un mundo mejor. Dos mil quinientos años antes de que naciera Marx, el filósofo griego Platón ofreció un consejo mejor que el del filósofo comunista: arréglate primero a ti mismo.

El consejo de Jordan Peterson

Jordan Peterson ha expuesto esta idea más recientemente, aconsejando que si alguien quiere mejorar su propia vida -y el mundo- debería empezar por limpiar su habitación. “Si ni siquiera puedes limpiar tu propia habitación, ¿quién demonios eres para dar consejos al mundo?”, pregunta Peterson. Es un consejo que le habría venido muy bien a Karl Marx. Pero no creo que hubiera sido capaz de prestarle atención.

Una de las cosas que observo en el libro de Kengor es que Marx recibió muchos buenos consejos de personas que le querían y se preocupaban por él. Su padre escribió una conmovedora (y profética) carta a su hijo diciéndole que le preocupaba su capacidad para encontrar la felicidad. “¿Serás capaz alguna vez -y no es ésta la menor duda dolorosa de mi corazón- de una felicidad doméstica verdaderamente humana?”, preguntó Heinrich Marx a su hijo. La respuesta de Karl fue pedir más dinero a su padre.

Ver también

¿Es Jordan B. Peterson el Sócrates de nuestro tiempo? (José Antonio Baonza Díaz).

El problema de los tres cuerpos de China, y el nuestro

Por Spencer A. Klavan. El artículo El problema de los tres cuerpos de China, y el nuestro fue publicado originalmente en Law & Liberty.

Le llaman Da Liu: Gran Liu. Una traducción más libre sería “el gran kahuna”, el que no necesita presentación. Muchos espectadores estadounidenses del nuevo drama interestelar de Netflix, El problema de los tres cuerpos, no conocen la trilogía de libros en la que se basa (titulada colectivamente Remembrance of Earth’s Past) ni a su autor, Liu Cixin. Pero en su país natal es una sensación literaria, el rey de la ciencia ficción china. La ciencia ficción, a su vez, no es una diversión evasiva en China. Es un ejercicio imaginativo que se persigue con toda seriedad, una expresión de las aspiraciones nacionales a la supremacía tecnológica.

Antes de escribir novelas, Liu era ingeniero informático en la industria hidroeléctrica; una vez convertido en autor de bestsellers, la agencia aeroespacial china le invitó a dar una charla sobre cómo el “pensamiento de ciencia ficción” puede ayudar a encontrar soluciones a problemas de física. En su día, los comunistas chinos pusieron a sus padres a trabajar en las minas de carbón de Yangquan después de que se cuestionara la lealtad política de su familia. Ahora, los magnates de una China mucho más poderosa quieren que Liu les ayude a imaginar el futuro.

Esa es una de las razones por las que la primera escena de El problema de los tres cuerpos, tal y como aparece en pantalla, es tan impactante. En lugar de la soleada propaganda del PCCh, la historia comienza con una descripción tan mordaz como podría imaginarse de la Revolución Cultural de Mao Zedong y su famoso pidou dahui:“mítines de denuncia” o “sesiones de lucha”. Un solitario profesor de física, Ye Zhetai, es arrastrado al escenario para sufrir los violentos abusos de una turba de abucheadores guardias rojos. Muchos de sus torturadores son antiguos alumnos, y uno de ellos -el golpe más duro de todos- es su esposa, Shao Lin. El delito de Zhetai es enseñar la teoría de la relatividad.

Esto se basa en la verdad. La cosmología del big-bang que surgió de las ecuaciones de Einstein ofendía la sensibilidad marxista de la época. Sugería que el tiempo, por tener un principio, podía tener un autor. “La teoría deja abierto un lugar para que lo llene Dios”, dice Shao Lin con sumo desprecio. Sin arrepentirse, Ye Zhetai es apaleado hasta la muerte. Es insoportable verlo.

También es el trauma definitivo que pone en marcha la historia. La hija de Zhetai, Ye Wenjie, no puede intervenir mientras su padre muere. La férrea rabia de ese momento se endurece en su interior hasta que un día, trabajando en una base clandestina en la montaña donde los científicos de Mao intentan contactar con extraterrestres, se convierte de nuevo en testigo silencioso de lo impensable. En secreto incluso para sus superiores, Ye Wenjie recibe el primer mensaje de la humanidad procedente de una civilización extraterrestre. Comienza con una frase, repetida tres veces: “No responda”.

Ha tropezado con una raza asesina. Resulta que ha llegado a uno de sus pocos miembros lo bastante compasivo como para advertirle de que si la noticia de la existencia de la humanidad llega más lejos, el resultado será una misión de conquista. En el espectáculo, vemos a una chica solitaria en la oscuridad, de repente dueña del destino de su planeta. Zine Tseng, fascinante en su papel de la joven Wenjie, nos muestra todo lo que necesitamos ver en su mandíbula: está recordando lo que la humanidad puede hacer. Fue en nombre de la “humanidad” y de su glorioso futuro por lo que el padre de Wenjie quedó desangrándose en aquel suelo de madera. Ella teclea una respuesta: “Venid. No podemos salvarnos a nosotros mismos. Te ayudaré a conquistar este mundo”.

Ese es el final del episodio 2. El resto de la temporada resume el primer libro de la trilogía -casi 400 páginas en la traducción inglesa de Ken Liu- en 5 episodios. Los tres episodios restantes establecen las tramas de los libros 2 y 3 en paralelo, lo que hace posible que los 18,9 millones de años de la saga de Liu no ocupen más de tres o cuatro temporadas. Los creadores David Benioff y D. B. Weiss, más conocidos por Juego de Tronos de la HBO, no pueden adoptar el mismo enfoque expansivo que les permite el indiscutible dominio del mercado de la propiedad intelectual de George R. R. Martin.

Incluso su presupuesto inicial sin precedentes de 20 millones de dólares por episodio se antoja ajustado en esta primera temporada, algunos de cuyos episodios presentan un CGI notablemente chapucero. Los requisitos del material son suficientes para masticar el PIB de un país pequeño, y ahora -con la segunda temporada en marcha, pero aún sin luz verde oficial- el equipo está compitiendo con éxitos como The Gentlemen de Guy Ritchie por las visualizaciones en streaming y la financiación que aportan. Pero Benioff y Weiss han sabido economizar los puntos de la trama.

El alejamiento cósmico

Los libros de Liu envían a los lectores a toda velocidad hacia el futuro, mientras un desorientador desfile de épocas culturales pasa de un lado a otro. Algunos personajes principales “hibernan” en animación suspendida y despiertan siglos más tarde, mientras que otros aparecen o desaparecen época tras época según lo requiera la situación. Pero Benioff y Weiss han reorganizado el reparto de modo que la mayoría de los personajes principales se presentan desde el principio, presumiblemente para ser transportados a través de la hibernación a lo largo de toda la historia. Conectamos pronto con los protagonistas y nos quedamos con ellos.

En cierto modo, es una mejora. A pesar de la riqueza de su visión de la fantasía de alta tecnología, Liu padece el mal común de la ciencia ficción, que tiende a utilizar a los personajes como figurillas de stock en experimentos mentales prolongados, en lugar de almas ficticias en sí mismas. Los lectores aprenden a dejar que las cosas sucedan, centrándose en uno o dos individuos mejor representados mientras las civilizaciones surgen y desaparecen a su alrededor en un lapso de tiempo borroso.

La versión cinematográfica está escrita e interpretada con un ingenio más sutil que el de Liu. Pero los que disfrutan con la llamada “ciencia ficción dura” por sus minuciosos detalles sobre física especulativa preferirán los libros. Sin embargo, sean cuales sean los méritos y defectos relativos de cada versión, El problema de los tres cuerpos es electrizante en cualquiera de sus formatos gracias a la sombría fuerza de la pregunta central de Liu: si otro mundo viniera trayendo la muerte al nuestro en lugar de la fraternidad, ¿cuántos de nosotros acogeríamos con agrado nuestra propia perdición?

Los corresponsales de Ye Wenjie son los san ti, los “Three-Body-People” (latinizados en el inglés de Ken Liu como “Trisolarans”). Su mundo sufre el famoso problema de la mecánica orbital que da título al libro: dados tres cuerpos celestes -por ejemplo, tres estrellas en un cúmulo-, ninguna ecuación general puede decir de forma fiable cómo dirigirá la gravedad su movimiento. Trisolaris, el planeta de san ti, es lanzado sin cesar entre tres soles sin ninguna pauta estable, como una pelota de baloncesto en un sádico juego cósmico. A veces, generaciones enteras se consumen sin previo aviso en el resplandor de una estrella que se aproxima.

Las reglas ordenadas que parecen mantenerse estables en nuestro rincón primario de la galaxia nos han permitido hacernos la ilusión de que los contornos del universo discurren suavemente en todas partes. La pesadilla surrealista de la historia de los san tino permite ficciones tan pintorescas; saben que las pocas parcelas de espaciotiempo en las que se puede comprender la naturaleza son preciosas rarezas. Harán todo lo posible por colonizar el más cercano, lo que significa expulsar a las torpes especies infantiles que lo ocupan actualmente.

Ye Wenjie está dispuesta a dárselo todo. Leyendo el manifiesto del ecologismo de los años sesenta de Rachel Carson, Primavera silenciosa, aprende a condenar a la humanidad por devastar su mundo natal. Atormentada por la idea de un mal canceroso en el fondo del corazón humano, llega a la conclusión de que es “imposible esperar un despertar moral de la propia humanidad, del mismo modo que [es] imposible esperar que los humanos se levanten de la tierra tirándose de los pelos”. La ayuda debe venir de las estrellas.

Levantaré los ojos

“Sé que vienen a salvarnos de nosotros mismos”, dice Rosalind Chao en su papel de Ye Wenjie, una anciana de ojos hundidos, en Netflix. Ha moldeado su resentimiento hacia su propia especie en una retorcida fe en los san ti, aunqueni siquiera ella tiene claro si espera que traigan un gobierno benévolo o una aniquilación sumaria. En la serie, sobre todo, vacila cada hora entre la esperanza mesiánica y la desesperación eliminacionista. Hay un realismo espeluznante en todo esto: Ye Wenjie puede ser ficticia, pero su perfil psicológico no lo es. Mucha gente que vive hoy en día comparte su incertidumbre sobre si la humanidad debe sobrevivir, y en qué condiciones.

“Mira lo que le hemos hecho a este planeta”, dijo Les Knight, fundador del movimiento Extinción Humana Voluntaria, al New York Times en 2022. “No somos una buena especie”. En 2006, cuando Liu publicó por primera vez El problema de los tres cuerpos, apuntó con clarividencia a un sentimiento nihilista que más tarde adquiriría una sorprendente vigencia en el mundo real. Al igual que el cristianismo, el catastrofismo medioambiental parte de la premisa de que somos demasiado pecadores para rescatarnos a nosotros mismos; a diferencia del cristianismo, no ofrece ninguna garantía de que nadie más pueda hacerlo. Ye Wenjie y sus seguidores representan una sospecha cada vez más extendida de que los robots, o los alienígenas -o incluso los animales- serían mejores administradores del planeta que nosotros.

A medida que las tasas de natalidad caen por debajo de los niveles de reemplazo tanto en Oriente como en Occidente, las declaraciones de rendición existencial de Ye Wenjie cobran cada vez más actualidad. La tristemente célebre política del hijo único aceleró el declive demográfico de China con extremo prejuicio, y sus repercusiones aún se dejan sentir. Pero las cifras de Estados Unidos también están descendiendo. Si entre nosotros la infertilidad no es una cuestión de coacción estatal, es sin duda una cuestión de desgana cultural y dudas. Es posible que nos estemos poniendo al día, de una manera sombría, dirigiéndonos hacia un precipicio espiritual que pensadores chinos como Liu llevan tiempo contemplando. Quizá por eso 3 Body Problem ha conseguido una audiencia estadounidense considerable en Netflix: en todo el mundo hay gente que se pregunta si merece la pena mantener la vida humana.

Liu Cixin no parece ser uno de ellos. Predijo y describió el auge del antihumanismo con notable precisión. Pero Ye Wenjie no es el héroe de su historia: idealmente, a Liu le gustaría que siguiéramos viviendo en nuestra traicionera era digital. Es cierto que no le impresionan la mayoría de las propuestas sobre cómo podemos hacerlo. Remembrance of Earth’s Past atrajo el interés de tecnócratas internacionalistas como Barack Obama y Mark Zuckerberg. Pero parte del atractivo de Liu como autor radica en su negativa rotunda a conformarse, como hacen Obama y Zuckerberg, con un optimismo despreocupado sobre la posibilidad de salvar el mundo con una tecnología mejor o una política más hábil.

Sin salida

Aun así, Liu se muestra tan impaciente con la resignación como con los planes poco serios de supervivencia. Las esperanzas de Ye Wenjie de que se produzca una invasión trisolar no son más que otro tipo de idealismo infantil: los san ti son tan crueles, asustadizos y violentos como nosotros. Las leyes teóricas de la agresión en el universo de Liu son tan cruelmente absolutas como las leyes de la física.

Eso hace que sus lealtades sean difíciles de analizar. Sólo los lectores y espectadores de lengua inglesa pudieron experimentar esa fascinante primera escena al principio de la historia, en la que Liu dice que siempre lo quiso. Tuvo que enterrar la sesión de lucha en medio de la versión china para que escapara a la censura del PCCh. Esto da a la trilogía un sabor de literatura disidente, y los halcones de China compartieron con entusiasmo clips de la escena inicial con ese espíritu.

Pero las autoridades del Partido parecen esperar que las críticas de Liu puedan domesticarse e integrarse en una narrativa más amplia sobre su propio ascenso desde el exceso revolucionario a la grandeza. Un fragmento de una de las historias de Liu apareció una vez en el gao kao, el examen nacional de acceso a la universidad. No es demasiado difícil interpretar la batalla contra Trisolaris como una carrera armamentística y tecnológica entre China y Estados Unidos, en la que China aparece como la Tierra en desafiante oposición a unos forasteros avanzados pero despiadados. A Netflix le encantaría que esta alegoría no se le ocurriera a demasiada gente; al PCCh le encantaría que así fuera.

Los sentimientos de Liu pueden describirse como dolorosamente ambivalentes. Se opone obstinadamente a las interpretaciones políticas de sus libros: “El objetivo es escapar del mundo real”, declaró a Jiayang Fan, del New Yorker. Pero en la misma entrevista, defendió los actos de represión más grotescos de China sin pestañear. Durante la producción de la serie, cinco senadores republicanos enviaron una carta a Netflix denunciando el aparente apoyo de Liu a la política del hijo único y a la opresión de los uigures. Los ejecutivos respondieron que las opiniones de Liu “no reflejan los puntos de vista de Netflix ni de los creadores de la serie, ni forman parte de la trama o los temas de la serie”.

Eso es y no es cierto. Nadie podría leer honestamente Remembrance of Earth’s Past como un apoyo incondicional al régimen chino, ni al de ningún otro país. Pero uno de los temas persistentes de Liu es el salvajismo diabólico que cree que acecha bajo la superficie de la civilización, y el miedo a ese salvajismo también explica su apoyo declarado al PCCh. “Si aflojaran un poco el país, las consecuencias serían aterradoras”, le dijo a Fan. Si el principio básico del universo es el caos, entonces el único orden es el que se impone por pura fuerza de voluntad.

El adjetivo que más se aplica a esta actitud sombría, por supuesto, es “hobbesiana”. Pero está claro que a Liu no le complace su universo devastado por la guerra, y nunca insiste del todo en que no hay esperanza de una paz más profunda. Sólo se muestra acerbamente escéptico ante la mayoría de los esfuerzos por fomentarla. Si hay un personaje en El problema de los tres cuerpos que lo representa, ése es el detective Shi Qiang, llamado “Clarence” en la serie e interpretado por Benedict Wong. En los libros, Shi tiene el mismo apodo que Liu: Da Shi, o “gran Shi”. Al igual que Liu, Shi bebe mucho y observa cómo un bienhechor de ojos brillantes tras otro hace un desastre de las cosas.

No es spoilear demasiado decir que Remembrance of Earth’s Past termina con la esperanza de un gran restablecimiento, un Año Cero que devuelva todas las cosas a sus condiciones edénicas originales: “un universo nuevo y una vida nueva”. Uno tiene la impresión de que a Liu le gustaría escabullirse él mismo en ese espacio limpio y abierto: lejos de elecciones imposibles entre opciones terriblemente erróneas, lejos de la clase dirigente que una vez persiguió a su familia y ahora le mira con avidez como un activo cultural, lejos de los operativos políticos que quieren reivindicar su arte como pro o antichino.

Pero ese es su propio tipo de escapismo, y no le salvará ni a él ni a nosotros más de lo que lo harán los trisolaranos.Los defectos de la ficción de Liu son los defectos audaces e instructivos de un artista ambicioso y torturado. Liu ve con claridad que incluso el universo más vasto es un infierno sin una fuente de esperanza más allá de sus fronteras.Su incapacidad para encontrar una es un fracaso trágico, y debería obligarnos a buscar en otra parte si queremos evitar la desesperación. No son los extraterrestres ni las máquinas quienes rescatarán a China, ni a nosotros. La salvación no puede venir de las estrellas. Tiene que venir de arriba.

Ver también

La sátira en ‘El problema de los tres cuerpos’. (Fernando Herrera).

La economía a través del tiempo (XIV): riqueza y divinidad en la antigüedad

La riqueza ha estado asociada a un regalo o premio divino en alguna que otra cultura. Esto no ha sido común dentro del cristianismo, por eso suele verse como algo ajeno en el contexto social occidental. La única rama que ha interpretado la prosperidad económica con un premio de Dios ha sido la llamada Teología de la Prosperidad, la cual sostiene que los bienes materiales de alguien están asociados a su fé. Esta idea asume que el que es más rico lo es gracias a su entrega a la religión o a una especie de selección que Dios ha realizado sobre él y que muestra que irá al cielo.

Quitando esta excepción, el cristianismo ha estado completamente desapegado de la idea de que el bienestar económico proviene de una designación divina directa. Podemos ver, siguiendo las instrucciones egipcias de Merykara que hemos mencionado anteriormente, que en otros contextos religiosos antiguos no ha sido así. En una parte de estas enseñanzas, se le recomienda al gobernante lo siguiente: “Suministra en abundancia el vaso de ofrendas del dios, incrementa las provisiones, coloca la abundancia en las ofrendas diarias, pues son cosas beneficiosas para quien las hace” (Sánchez, 2020, p.74).

Más adelante, el texto vuelve a mantener la misma idea: “Haz para el dios y te hará del mismo modo con provisiones de las que hacen prosperar las piedras de ofrendas y con grabados. Es lo que proclamará tu nombre. Reconoce el dios según lo que se le hace” (Sánchez, 2020, p.84).

Ofrendas a los dioses

De ahí se desprende que las ofrendas a los dioses se realizan con el objetivo de conseguir bienestar material, riquezas o provisiones. Esto es una diferencia sustancial a la idea que el cristianismo tiene de holocausto, ofrenda o sacrificio (como el de un animal, escena muchas veces repetida en la Sagrada Escritura). De hecho, los cristianos consideran que las ofrendas se hacen para tratar de restituir, aunque sea parcial o temporalmente, los pecados y las ofensas a Dios (Biblia Católica Online, 2005, Hebreos 10, 1-4.).

En este sentido, el Ser Humano se situaría en una posición más humilde que en el caso de los egipcios. Pues hacer algo para Dios viene a compensar el comportamiento propio, que parte de una posición rebajada por el pecado original, y no para conseguir algo extra como riqueza y prosperidad económica. De esta manera, se entiende mucho mejor cuál es la función del sacrificio de Cristo. Se ofrece, como el propio Dios, para el holocausto definitivo que destruye al pecado y hace inhábil cualquier otro sacrificio.

No quiere decir esto que el cristianismo rechace a Dios como causa de la riqueza, pues Dios es siempre causa última dentro de la filosofía católica, pero la correlación no es tan directa como en el caso de las instrucciones de Merykara, posiblemente porque la prosperidad económica no se percibe como un bien en sí mismo, sino una herramienta que puede, o no, ser utilizada para el bien.

Agni

La idea egipcia, además, se puede ver en otras civilizaciones, algunas muy distintas. Es el caso del RigVeda, un texto datado con anterioridad al año 1200 a.C y perteneciente a la cultura védica y al vedismo, una religión que puede interpretarse como ‘la madre’ del hinduismo. En estos textos, escritos en tierras pakistaníes, existe la figura de Agni, al cual se le elogia por lo siguiente: “Digno es Agni de ser alabado, viviendo como lo hacían los antiguos videntes. Él traerá aquí a los Dioses. A través de Agni, el hombre obtiene riqueza, sí, abundancia que crece día a día, más rica en héroes, gloriosa” (Anónimo, 2022, p. 7).

Más adelante, el texto revela la misma idea que el egipcio: “Agni, bien encendido, trae los dioses para él que ofrece regalos sagrados. Adóralos, purificador, sacerdote. Hijo de ti mismo, presente, O sabio, nuestro sacrificio a los dioses hoy. Dulce al gusto, para que se den un festín” (Anónimo, 2022, p. 14). Es decir, de alguna manera, el dios premia a cambio de regalos y es el encargado de darle riqueza a los hombres.

El fuego

Sin embargo, en este último caso, la relación del dios Agni con la prosperidad puede tener una base real. Esta deidad no era más que la representación idealizada del fuego, al cual se le atribuyen funciones purificadoras. Y, como es evidente, sirvió en su momento como un salto sustantivo hacia un estadio de mayor prosperidad económica y de riqueza. Así lo explica Buades (2012):

Sin duda, una de las fuerzas más misteriosas, sobrecogedoras y, al mismo tiempo, más querida del hombre primitivo fue aquella que se manifestaba en el fuego. Un Algo que con el fuego le calentaba en las noches frías, le iluminaba en la oscuridad, transformaba sus alimentos. Que en sus llamas que se levantaba hacia el cielo, llevaba consigo las ofrendas y sacrificios de los mortales. Pero que enfurecida podía usar su fuego para destruirlo todo. Un Algo fuente de vida y muerte, purificador y protector. Un Algo que se manifestaba en el cielo como el sol, en la atmósfera como el relámpago, y en la tierra como el lar o fuego del hogar. No es, pues, de extrañar que los Vedas dediquen unos 200 himnos a este Agni (p. 52).

De hecho, los védicos llamaban con ese mismo nombre al fuego, de tal forma que el dios sólo fue una exacerbación de una herramienta natural cuyo descubrimiento significó uno de los mayores hitos tecnológicos de la historia.

Bibliografía

Anónimo (2022) Rigveda. YogaIndra.

Bíblia Católica Online. (2005).

Buades, G. R. L. (2012). El Ṛg Veda. Proyección. Teología y Mundo Actual, (244), 47-74.

Sánchez, A. (2020) La literatura sapiencial egipcia. (Vol. I).

Serie La economía a través del tiempo

El ‘plan América’ y el mito de la dolarización

El dinero es, en su más pura esencia, intercambio de trabajo. Por eso la política monetaria debería ser neutral. La emisión de dinero no debería conocer de ideologías.

Acaba de salir al mercado el libro El Plan América (ISBN 9788409557349). Este libro explica los pasos que debe seguir Argentina para salir del agujero monetario en el que se encuentra. El Plan América es la única vía que, sin aplicar con rigor el Consenso de Washington, permite reactivar la economía, recobrar la soberanía monetaria, atraer inversiones no especulativas, controlar la dominancia fiscal y la dominancia monetaria, estabilizar el valor de cambio y evitar la inflación, etc. Este libro cambiará la historia de Argentina por basarse en el Patrón Interés, un novedoso sistema de emisión de dinero que dota valor a la moneda basándose en los activos nacionales, con un ancla o límite de emisión monetaria más robusto que el propio oro.

Uno de los capítulos del libro está dedicado a analizar el mito de la dolarización. Resumimos brevemente las reflexiones que el libro ofrece sobre esta tramposa herramienta monetaria.

Errores técnicos flagrantes de la dolarización

Desde una perspectiva técnica, la dolarización presenta las siguientes debilidades:

  1. La dolarización es inmoral. Para conseguir la masa monetaria óptima de giro, la cantidad de dinero que necesita en la actualidad la nación para funcionar con normalidad, Argentina tendría que enviar 45.000 millones de dólares de commodities (carne, cereales, etc.) a los EE.UU, 45.000 millones de trabajo argentino para que los americanos envíen papelitos de colores. Esto no es lógico. Es más, para frenar cualquier corrida bancaria o crisis puntual monetaria, es decir, para que el BCRA pudiese actuar como prestamista de última instancia de todo el sistema, tendría que enviar otros 10.000 millones de commodities para obtener más papelitos de colores. Los americanos vivirían como reyes a costa del pueblo argentino.
  2. La dolarización es cara e infinita. Cuando la economía argentina aumente y necesite incrementar la masa monetaria en circulación o de giro, deberá igualmente enviar más trabajo argentino a los Estados Unidos a cambio de billetes verdes. Si esto no se consigue, los precios de los productos sufrirán deflación.
  3. La dolarización hace depender la economía Argentina de las necesidades comerciales norteamericanas. Si los norteamericanos deciden vetar ciertos productos que ellos no producían pero ahora producen, Argentina sufriría monetariamente (ver más detalles en el libro).
  4. Competencia Comercial Insana. Si todos los países hispano hablantes hicieran lo mismo que recomienda el líder de La Libertad Avanza, si todos los países estuvieran dolarizados, existiría una mayor oferta de commodities para la misma demanda. Esto será terrible para Argentina y todos los países dolarizados (ver más detalles en el libro). La competencia entre países iberoamericanos por el mercado norteamericano o chino ya existe, pero si pierdes blindaje monetario nacional es más difícil amortiguar los shocks de demanda de cualquier tipo.
  5. La dolarización es dependiente de la política de bloques. Si Argentina no compra a los EE.UU. aviones militares, los norteamericanos podrían vetar los productos argentinos.
  6. Inflación. El Presidente Milei y toda su cohorte de economistas, han afirmado que con la dolarización la inflación desaparecería en Argentina. Esto es terriblemente inexacto por motivos empíricos y técnicos (ver más detalles en el libro). Desaparecería la hiperinflación, pero la inflación persistiría, como ocurre actualmente en EE.UU., Ecuador, etc.
  7. Situaciones extremas. La dolarización total que propone el Presidente Milei para Argentina, con la supresión del Banco Central y la aniquilación del Peso argentino, impediría que el Estado, en situaciones extremas, pudiese emitir dinero. Por ejemplo, en el supuesto de una pandemia similar a la COVID19, donde la actividad privada y los ingresos por impuestos caen totalmente, ¿cómo emitiría dinero un Estado sin Banco Central? ¿Cómo atenderían sus compromisos las diferentes administraciones si los impuestos caen por culpa de una sequía?  La sequía de 2023 redujo la producción agrícola, según algunas fuentes, en más de un 40%, siendo el campo el 8% del PIB, pero el 50% de las exportaciones argentinas.
  8. Dependencia del mercado exterior. Al carecer el Estado de capacidad de emisión monetaria, la obtención de dólares dependería del turismo, la inversión extranjera y de las exportaciones. Si uno de estos capítulos fracasa, todo el castillo de naipes se tambalean (ver más detalles en el libro)
  9. Problemas laborales. Cuando el dólar aumenta de valor respecto a todas las monedas, la economía dolarizada pierde competitividad frente a países competidores no dolarizados, provocando problemas laborales internos por factores exógenos. Si el dólar se deprecia, la economía dolarizada gana competitividad. Además los países que tienen una economía fuertemente dependiente de las exportaciones de materias primas, como Argentina, y por tanto sus monedas están vinculadas indirectamente al dólar, cuando el precio de las materias primas cae, se observa un fuerte aumento del desempleo e importantes caídas del PIB. Si la economía estuviese totalmente o fuertemente dolarizada se necesitaría una gran flexibilidad del mercado laboral…. (ver más detalles en el libro). El tener una moneda propia permite amortiguar los impactos económicos exteriores.
  10. El pueblo como amortiguador monetario. Una economía dolarizada tiende a equiparar el nivel de vida local con el de los EE.UU., tanto en el coste de los productos y servicios como en el de los salarios (ver más detalles en el libro).
  11. La dolarización es insegura. Al perder la soberanía monetaria, el Estado Argentino no tendría capacidad para determinar qué dinero es auténtico o cual es falso… (ver más detalles en el libro) En el mundo se calcula que más del 20% de los dólares son falsos.
  12. Riesgo de colapso del dólar. El dólar dejará de ser la moneda hegemónica mundial antes de 25 años, porque el déficit comercial norteamericano, el endeudamiento y el crecimiento de su masa monetaria es insostenible. Si todos los billetes norteamericanos que circulan por el globo retornaran a su país de origen, EE.UU implosionaría. Las reservas de los bancos centrales del mundo en dólares pasaron del 72% en 1999 a un 58% en el año 2023. Siguiendo esta proporción, en 25 años el dólar perderá su liderazgo mundial… (ver más detalles en el libro). EEUU está inundado el planeta de dólares. Todo tiene un límite.
  13. El problema de la dolarización y la disciplina fiscal. Como hemos dicho, el objetivo último de la dolarización es acabar con la inflación. La dolarización obliga a las AAPP, en gran medida, a controlar el gasto público, pero la dolarización no lo limita… (ver más detalles en el libro) Si no se consigue disciplinar fiscalmente a las AAPP, no existirá hiperinflación, pero la inflación seguirá existiendo porque las AAPP seguirán emitiendo deuda pública (sustitutos monetarios) para cubrir el déficit público. Dolarizar sin disciplina fiscal no tiene ningún sentido y, si se alcanza la disciplina fiscal tampoco es necesaria la dolarización porque la inflación se habrá acabado.
  14. Pérdida de la función de prestamista de última instancia. (ver más detalles en el libro)
  15. El problema histórico de la equivalencia de valor. Este es un problema histórico que se remonta a los problemas del sistema bimetálico de oro y plata, que fue finalmente abandonado por el Patrón Oro. Existen muy pocos países plenamente dolarizados y, cuando en un país conviven dos monedas de curso oficial o de forma oficiosa, existe una permanente y lógica variación del valor de las monedas por el devenir de sus emisores…. (ver más detalles en el libro). Este es un gran negocio para unos pocos, los cuales provocan tendencias no naturales en las equivalencias de valor para ganar dinero.
  16. No elimina la prima de riesgo país ni aun estando  la economía totalmente dolarizada. Se reduce, pero no la equipara. La prima de riesgo depende del emisor y no de la denominación facial de la emisión.
  17. La dolarización es una dejación de funciones, de responsabilidades. ¿Qué hará Argentina si en el año 2053 el dólar colapsa y pierde gran parte del valor actual? Tendrá que hacer lo que no quiere hacer hoy (ver más detalles en el libro).

Evidencia Empírica del fracaso de la dolarización

Otra importante razón para no dolarizar una economía es la evidencia empírica. Algunos economistas presentan a países dolarizados como casos de éxito, cuando en realidad existen indicadores económicos que contradicen estas opiniones. Solo nano países o países pequeños, como Panamá, estrechamente vinculados a los EE.UU., conviven con el dólar de una forma razonable…. (ver más detalles en el libro, donde se analizan las variables individualmente fundamentales de los países dolarizados).

Cambio de Rumbo de D. Javier Milei y Emilio Ocampo

El Presidente D. Javier Milei, hace cinco años era contrario a la dolarización (ver documento gráfico que se ha viralizado recientemente).[1] Durante todo el proceso electoral defendió vehemente la dolarización, y ahora está reculando por la divulgación de nuestras ideas. 

Ante la nueva realidad que ha descubierto, el Presidente Milei viene argumentando que él siempre ha defendido la competencia de monedas, lo cual es cierto; pero no es menos cierto que:

  1. Ha venido insinuando en multitud de ocasiones que la dolarización se podría realizar de forma inmediata. Presumía que él disponía del apoyo de “una de las instituciones financieras más importantes del mundo que le facilitaría los dólares”.
  2. Él siempre se ha mostrado a favor de una urgente dolarización, como lo demuestra su twit de fecha 28 de Junio, en el que no habla de competencia de monedas. Dio a entender al electorado que él era favorable abiertamente a la dolarización y que tenía todo armado para su desempeño, pero ahora parece ser que no dispone del apoyo financiero para dolarizar.
  3. Después de dinamitar el Banco Central, a la única moneda que no se le permitiría competir es al Peso. La competencia de monedas es una utopía temporal que solo sobrevive hasta la aparición del “banco hegemón monetario”. La competencia de monedas, como solución mágica, está siendo dimensionada y mitificada por el Presidente Milei (ver libro).
  4. El gran problema de Argentina no es la inflación, como afirmaba el Presidente Milei en su twitte, sino un problema institucional, de cumplir y hacer cumplir las normas. Gracias al Patrón Interés hoy la inflación ha dejado de ser un fenómeno monetario para transformarse en un fenómeno político. Desde el año 2013, con el descubrimiento del Principio de Crecimiento Progresivo de la Masa Monetaria, sabemos a priori la cantidad de dinero que necesita el mercado para que el dinero mantenga su  poder adquisitivo.

La pignoración de la deuda pública en pesos, por contravalor de 50.000 millones de dólares, que se pretende dar en garantía para obtener dólares y hacer frente a las necesidades de la masa monetaria en giro será un buen negocio. No lo dudemos, el fideicomiso propuesto por Emilio Ocampo dará muchos beneficios a todas las partes que intervengan en el proceso.

Parece evidente que tanto la  competencia de monedas como la dolarización es una utopía propia de economistas que no dominan el sistema monetario.

El Presidente Milei puede hacer mucho daño al movimiento liberal si no consigue, de un modo u otro, sacar adelante la economía argentina. Ha generado tantas expectativas que si no despliega las promesas realizadas, si las desarrolla tarde o si las ejecuta y fracasa, el coste político será enorme para el liberalismo. Tal fue el método utilizado, el desprecio con el que trató al resto de fuerzas políticas, y la seguridad con la que se presentó a las elecciones que, cualquier cosa que no sea el éxito tendrá una factura política en relativamente un breve espacio temporal.

[1] https://www.youtube.com/watch?v=RmrBGh1z9_k

Ver también

Una visión crítica de la competencia institucional normativa. (Miguél Gurrea).

Una crítica al patrón interés. (Miguél Gurrea).

Por qué se puede (y debe) dolarizar Argentina en el 2024. (Luis Espinosa Goded).

Una propuesta para dolarizar la Argentina sin devaluación ni aumentar la deuda. (Adrián Ravier).

Dolarizar la Argentina es posible e imprescindible. (Adrián Ravier).

Sobre la libertad económica en Europa

La libertad económica en Europa ha sido un tema de debate y atención a lo largo del tiempo. Europa es conocida por tener una variedad de sistemas económicos que se diferencian entre los países que se acercan más a los estándares que proporciona el liberalismo hasta los países más intervencionistas.

Europa está compuesta por una serie de países con diferentes sistemas políticos y económicos, como ocurre en diferentes regiones en el mundo. Algunos países europeos, como los nórdicos, promueven un enfoque económico con carácter más proteccionista y orientado a las políticas de orden social, mientras que otros, como los países bálticos, tienden hacia una economía más liberal y enfocada en el libre mercado. Esta diversidad en los sistemas económicos se refleja en los niveles de libertad económica reflejados en la región.

Según el último Índice de Libertad Económica publicado por la Heritage Foundation, algunos países europeos se encuentran entre los primeros lugares a nivel mundial. Países como Suiza, Dinamarca y los Países Bajos se clasifican consistentemente como los más libres en términos económicos, con sistemas legales y regulatorios que promueven una economía de mercado dinámica y competitiva. Estos países se destacan por tener bajos niveles de intervencionismo estatal, una sólida protección de los derechos individuales y un ambiente empresarial favorable.

Libre circulación de personas y bienes

Al contrario, algunos países como Francia, Italia y Grecia han tenido históricamente un mayor grado de intervencionismo estatal en sus economías, lo que puede limitar la libertad de emprender y dificultar el crecimiento económico sostenible. Estos países a menudo tienen una mayor regulación en los mercados laborales y empresariales, lo que puede obstaculizar la inversión y el desarrollo empresarial.

Sobre el índice de libertad económica

Aunque existen diferencias entre los países europeos en términos de libertad económica, en general, Europa se caracteriza por tener un mayor grado de intervencionismo estatal en comparación con otras regiones del mundo, como América del Norte y Asia. Esto se debe en parte a la tradición de social democracia y al papel activo del Estado en la economía. Muchos países europeos ofrecen una amplia variedad de servicios públicos y programas de protección social, lo que a menudo implica mayores niveles de intervención estatal y mayores impuestos.

Sin embargo, también es importante destacar que Europa cuenta con una amplia red de acuerdos comerciales y cooperación económica, como la Unión Europea (UE). Estos acuerdos han fomentado la libre circulación de bienes, servicios, capital y personas dentro de la región, lo que ha contribuido al crecimiento económico y a la integración regional. Aunque estos acuerdos implican ciertas restricciones y regulaciones, también han creado un mercado único que ha aumentado las oportunidades comerciales y el acceso a nuevos mercados.

No sólo la libertad económica

En términos de implicaciones económicas, la libertad económica en Europa está relacionada con una serie de factores. Los países con mayor libertad económica tienden a tener un mayor crecimiento económico, un mayor ingreso per cápita y una mayor competitividad internacional. Estos países también suelen atraer inversión extranjera directa. Y se ven como destinos atractivos para los negocios.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que la libertad económica no es el único factor determinante del desarrollo económico. Otros factores, como la estabilidad política, la calidad de las instituciones y la educación, también juegan un papel importante.

En conclusión, la libertad económica en Europa presenta una diversidad de enfoques y sistemas económicos. Algunos países son líderes en términos de libertad económica, mientras que otros tienen niveles más bajos, debido a un mayor grado de intervencionismo estatal. La situación de la libertad económica en Europa tiene implicaciones en el crecimiento económico y la competitividad de los países.

Ver también

No podemos mejorar la movilidad sin libertad económica. (Vincent Geloso).

Viviendo en Ancapia

Este pequeño ensayo, trata de aclarar de forma resumida como una sociedad anarcocapitalista ofrecería los servicios que actualmente monopoliza el Estado.

Primero, se va a tratar de hacer una revisión rápida sobre qué es el anarcocapitalismo. El anarcocapitalismo es un sistema de organización social que se basa en la propiedad privada y el principio de no agresión. Dicha utopía no trata de evitar los problemas como el robo o la violencia, que por desgracia son algo intrínseco al ser humano, sino que busca formas de lidiar con ello en ausencia del Estado.

Como su propio nombre indica, anarcocapitalismo, es la ausencia de un Estado como ente regulador de la vida en sociedad. Al basarse en la propiedad privada, cada individuo es libre de hacer lo que quiera con su vida y con su cuerpo, siempre que dichas acciones que el individuo quiera realizar no atenten contra la propiedad privada de otros individuos.

Parece apropiado en este momento, decir que dentro de la propiedad privada se encuentra la propiedad del cuerpo de cada uno. Por lo que agredir a una persona físicamente significa agredir su propiedad, o, forzarla mediante la fuerza y la coacción a hacer algo que no desea también atenta contra su propiedad privada. Sin embargo, surge la pregunta de ¿Quién prestaría los servicios que actualmente presta el Estado?

El Estado no puede controlar la vida de las personas

Primero se realizará un inciso para explicar por qué el Estado no puede controlar la vida de las personas que viven en un territorio.

El principal argumento contra esto, lo da el premio Nobel de economía F.A. Hayek, con lo que se conoce como el problema de la información. Hayek, sostenía que ningún individuo o grupo de individuos posee toda la información económica necesaria para planificar centralmente un sistema económico (o potencialmente cualquier sistema social). Asumir esta pretensión de conocimientos, cometer la fatal arrogancia del constructivismo racionalista. Para funcionar de forma eficiente, los sistemas requieren de descentralización, en términos económicos, esto significa que los individuos tomen decisiones por si mimos y por su propio interés, intercambiando entre si productos y servicios para obtener un beneficio mutuo, en palabras de Adam Smith:

No es de la benevolencia del carnicero, el cervecero o el panadero de quien esperamos nuestra cena, sino porque atienden a su propio interés. Nos dirigimos, no a su humanidad, sino al amor de sí mismos, y nunca les hablamos de nuestra necesidad, sino de sus ganancias.

Y dicho intercambio da lugar a los precios de mercado, que son una de las cosas que permiten el cálculo económico.

¿Servicios propios o exclusivos del Estado?

Bien, dichos servicios serían prestados por empresas privadas o particulares. Y se contratarían mediante la firma de contratos, contratos que se tendrían que firmar de manera voluntaria en ausencia de fuerza y coacción. Pues como se ha indicado previamente, el uso de la fuerza y la coacción van en contra de la propiedad privada y el principio de no agresión.

Ahora, se procederá a mostrar algunos ejemplos de cómo el libre mercado, mediante empresarios que utilizan su función empresarial creativa, podrían sustituir al Estado en la prestación de los servicios públicos.

Los servicios por los que se piensa que el Estado es imprescindible, y que no puede ser sustituido por el mercado son los siguientes: Seguridad, defensa del país, sanidad, justicia e infraestructuras.

Seguridad…

Vamos con el servicio de seguridad, con seguridad, se hace referencia a la policía. Actualmente, este servicio lo proporciona el Estado, y lo proporciona mediante las rentas que obtiene de los impuestos. Sin embargo, la seguridad que proporciona el Estado es arbitraria y deficiente. Para demostrar esto, véase el ejemplo que da Rothbard [Extraído de los capítulos 11 y 12 de For A New Liberty]:

Parte de la respuesta se hace evidente si consideramos un mundo en el que la propiedad de la tierra y de las calles es totalmente privada. Pensemos en la zona de Times Square, en Nueva York, una zona con mucha delincuencia en la que la protección policial de las autoridades municipales es escasa. Todo neoyorquino sabe que vive y camina por las calles, y no solo por Times Square, casi en un estado de «anarquía», dependiendo de la normalidad pacífica y la buena voluntad de sus conciudadanos. La protección policial en Nueva York es mínima, un hecho dramáticamente revelado en una reciente huelga policial de una semana cuando, ¡he aquí!, la delincuencia no aumentó en absoluto con respecto a su estado normal cuando la policía está supuestamente alerta y trabajando.

… privada

Ahora veamos que solución privada nos plantea Rothbard [Extraído de los capítulos 11 y 12 de For A New Liberty]:

Los comerciantes sabrían muy bien, por supuesto, que, si la delincuencia fuera galopante en su zona, si abundaran los atracos y los asaltos, entonces sus clientes se desvanecerían y frecuentarían zonas y barrios de la competencia. Por lo tanto, a la asociación de comerciantes le interesaría económicamente ofrecer una protección policial eficaz y abundante, para que los clientes se sientan atraídos por su barrio, en lugar de ser repelidos. Los negocios privados, después de todo, siempre intentan atraer y mantener a sus clientes.

Como vemos, el propio interés de los comerciantes o de las personas que viven en una zona es que dicha zona sea segura, para así poder desarrollar su vida con normalidad. Obviamente, surge la pregunta de quién proporcionaría este servicio. La respuesta a la pregunta es simple, una empresa de seguridad privada contratada por la asociación de vendedores, en el ejemplo de Rothbard, o los habitantes de una zona en concreto.

Con esto podemos concluir el apartado dedicado al servicio de seguridad.

Defensa nacional

El siguiente servicio que monopoliza el Estado y suele pensarse que no se podría suministrar de forma privada es la defensa del país. Actualmente la defensa del país está en manos del Estado. Estos servicios los proporciona, al igual que todos, gracias a las rentas que extrae a los ciudadanos mediante los impuestos. El tema de la defensa nacional es algo que se nos plantea desde el Estado como algo fundamental. Pero como todos los servicios que proporciona el Estado puede ser sustituido y suministrado por el mercado. Además, como dice el profesor Bastos, la defensa es un bien subjetivo. Es decir, para algunos puede haber mucha provisión de defensa y para otras personas hay muy poca. Por lo que en cuanto a la cantidad no es un bien público.

Por otra parte, no es un bien público en el sentido de que no todos los ciudadanos están igual de defendidos. Esto se debe a que la defensa es un bien geográfico. Por ejemplo, una persona que viva en primera línea del frente está peor defendida que una que viva más alejada del frente. Cuando se habla de frente, se habla de las zonas fronterizas del país.

De qué vale que el Estado provea defensa si hay sujetos que no están satisfechos con la cantidad de defensa que reciben. El mercado podría suministrar este servicio mediante mercenarios, que si hay conflicto bélico con un país que no es anarcocapitalista podría servir para la defensa del territorio anarcocapitalista.

Invadir un territorio anarquista

Sin embargo, conquistar militarmente un territorio anarquista es imposible, véase el ejemplo de Polonia en el siglo XVII (Tibor Machan, “anarchism minarchism”), cuando se encontraba en anarquía. Los suecos invadieron Polonia, cuando había aquella especie de anarquía, y no tuvieron nada que conquistar, simplemente vagaban por el país, nadie se les enfrentaba.

Un ejército entero no puede ocupar un país, lo que puede hacer es derrotar una cabeza. Por ejemplo, los nazis conquistaron Francia, conquistaron la cabeza y ellos se pusieron a la cabeza y ya dominan el país. Porque los Estados tienen una estructura muy jerárquica, por lo que basta con poner la cabeza, conservar a los funcionarios. Porque los funcionarios rápidamente cambian de bando. Solo depuran la cabeza y, policía, jueces, etc. Se mantienen los mismos.

Pero qué pasó en Polonia, que no pudieron conquistarla, daban vueltas por el país porque no había nada que conquistar. Y los civiles armados en guerrillas los iba hostigando.

Cuando se trata de conquistar un territorio anarquista por parte de un Estado, éste tiene que ir uno por uno, por lo que la conquista es larga y muy agonizante, en cambio cuando un Estado conquista a otro solo tiene que quitarle la cabeza y sustituirla por una nueva, la del invasor.

Como se ha mostrado, la defensa nacional de un territorio anarquista puede ser hecha por entidades privadas, ya sea mediante el contrato de mercenarios o por medio de la organización de guerrillas. Además, se ha dejado claro, que no se puede conquistar un territorio anarquista de otra manera que no sea yendo uno por uno, pues no hay nada que conquistar, no hay ningún poder que se robar u obtener.

Sanidad

El servicio de sanidad, generalmente se encuentra monopolizado por el Estado hoy en día. Y en los casos en los que no lo está, está muy regulado y controlado por el Estado. Al igual que todos los demás servicios esté es financiado mediante impuestos. Como todos los servicios públicos, se prestan de forma desigual y arbitraria, normalmente coincidiendo con los intereses de políticos o de lobbies que ejercen presión sobre los políticos para obtener ciertos privilegios, esto es lo que se conoce como captura de rentas.

Estos servicios podrían ser prestado por entidades privadas perfectamente, es más, sería prestado de una forma más eficiente y se adaptaría a las demandas subjetivas de los individuos. En un mundo sin Estado, este servicio se obtendría mediante la contratación de seguros de salud privados, en los cuales, el individuo contratante elegiría la póliza que más se adapte a sus necesidades y valoraciones subjetiva.

¿Y quienes no pueden pagarlo?

Pero ahora es cuando surge la pregunta; ¿Y qué pasa con las personas que no pueden permitírselo?

Pues en el caso de estas personas, podrían recurrir a sociedades de ayuda mutua. Dichas sociedades obtienen financiación de sus miembros y de donantes privados. Su función es la de ayudar económicamente a todos sus miembros en caso de necesidad. Un ejemplo sería el de dar subsidios por desempleo durante un tiempo limitado hasta que el beneficiario del subsidio encontrase trabajo, otro ejemplo podría ser el de pagar una cirugía necesaria a uno de sus miembros.

Se ha dicho que esto sería más eficiente que el servicio prestado por el Estado. Esto se debe a que al ser empresas privadas buscan su propio beneficio y para obtener dicho beneficio lo que tienen que hacer es ofrecer a los clientes un buen servicio. Además, debido a la competencia que se da en el libre mercado, los precios de los seguros y de los servicios sanitarios tenderían a bajar.

Justicia

La provisión del servicio de justica es otro de los tantos monopolios que capará el Estado. Y lo hace con la excusa de que es una justicia equitativa, pero la verdad es que hay personas que obtienen tratos de favor en los juicios, por ejemplo, los políticos y grandes empresarios. En muchos países, los políticos no son juzgados por tribunales civiles, sino que son juzgados por tribunales especiales. Lo cual ya rompe la equidad que se hablaba anteriormente. La justicia en un territorio sin Estado se aplicaría de forma privada, como ya se hizo en el mal denominado salvaje oeste. Allí se establecieron policía y jueces privados. (Para más información sobre el Oeste, véase el libro “El no tan salvaje oeste” de Anderson & Hill”).

La policía privada defiende unas leyes, detienen al delincuente y le aplican el castigo o sanción pertinente. Normalmente los castigos que se ponían era la expulsión del criminal del sitio y no permitirle la entrada en ese lugar. Actualmente, nuestra sociedad se basa en dos tipos de pena, la prisión o la multa. Pero el abanico de penas de estas sociedades es mucho más amplio.

El control por parte de la sociedad

Por ejemplo, la idea de la vergüenza, todos los escritos que hay sobre el orden en sociedades tipo favela, donde las leyes del Estado no rigen, aunque se esté dentro de un Estado. Para los delincuentes emplean la vergüenza. Por ejemplo, se empluma al delincuente y se le pasea en burro por la calle, con el objetivo de que éste sea avergonzado.

La figura del juez privado existió en muchas sociedades, en el islam, por ejemplo, tenían la figura del cadí. El cadí no es un juez que tenga el monopolio territorial como ocurre hoy en día. En estas sociedades había hombres santos, basados en leyes, que, en el caso de un conflicto entre dos partes, las partes escogían al cadí. Es decir, las dos partes escogerían de común acuerdo al juez que tenga mejor reputación. Por lo que hay un incentivo al juez a ser santo o a no ser corrupto.

Obviamente el juez puede ser corrupto, pero si el juez es corrupto, pierde fama, pierde el negocio ya que no lo quieren contratar después. Básicamente, en una sociedad sin Estado el papel de un juez sería el de arbitro, y dictaría la sentencia de acuerdo con la ley. Y la sentencia es acatada por la comunidad bajo pena de exclusión del que no cumpla con esa norma.

Infraestructuras

El primer punto que hay que platear es que la planificación central del transporte, al igual que todo tipo de planificación central, se encuentra con el problema de la información descrito al principio.

Las personas directamente responsables y afectadas por los proyectos deberían ser quienes los planificarán, no una entidad burocrática vertical y distante. Los costes de adquirir toda la información local necesaria para calcular una empresa tan complicada son insuperables. Tampoco debería permitirse que quienes invierten en el desarrollo de infraestructuras obliguen a todos los habitantes de una zona geográfica arbitraria (como Estados Unidos) a subvencionar su construcción y mantenimiento. ¿Por qué tienes que pagar por una carretera que nunca verás en San Agustín, Florida? ¿Un puerto en Galveston, Texas? Las personas que desean tal desarrollo deberían asumir el coste total de sus acciones y permitir a los consumidores apoyar o no sus planes en el punto de consumo (es decir, votar con el propio dinero).

Un ejemplo de construcción y financiación de las infraestructuras como las carreteras con inversión privada son las corporaciones de peajes que hubo en Estados Unidos. Los inversores siempre estaban dispuestos a invertir en ellas, aunque no recibiesen beneficios directos, pues recibían gran cantidad de beneficios indirectos como el aumento del valor de su propiedad.

John Majewski

Véase el siguiente ejemplo del historiador John Majewski:

Los accionistas esperaban obtener recompensas por su inversión no tanto a través de los rendimientos directos (como los dividendos y la revalorización de las acciones), sino de los beneficios indirectos (el aumento del comercio y el mayor valor de la tierra)”. Lo que es crucial señalar aquí es que la teoría moderna de los bienes públicos sugiere que sólo el Estado, en su obligación de proporcionar el “bien público” (la piedra angular de la teoría de la primera república de la que se deriva la teoría económica moderna), tiene algún motivo para construir cualquier cosa que proporcione sólo “beneficios indirectos” a una comunidad. El grueso de los economistas ignora abrumadoramente los hechos de la historia, que sugieren lo contrario.

La teoría misesiana de la razón

Sin embargo, el interés propio no era el único motivador detrás de la inversión privada en corporaciones de peajes no rentables. La gente también estaba incentivada por un interés en su comunidad. Es lo que Alexis de Tocqueville denominó “interés propio correctamente entendido”. La racionalidad económica perfecta puede exigir a los inversores que eviten suscribir corporaciones no rentables (como hicieron cada vez más los gobiernos estatales y locales, independientemente del “bien público” que proporcionaban las carreteras). Pero la visión de Mises de la racionalidad explica lo que la racionalidad neoclásica no puede. Para Mises, la “racionalidad” se refería al uso de la razón —o “raciocinio”— para decidir los medios más adecuados para un fin deseado, y el “fin deseado” no tiene por qué ser el beneficio económico.

Si el propósito de la teoría es explicar los fenómenos observables, la teoría misesiana de la racionalidad parece muy superior a la que se enseña en los cursos estándar de economía. A la pregunta de “¿Por qué la gente invirtió en empresas de peajes no rentables?” podemos deducir la respuesta que daría Mises: valoraban más los beneficios personales y comunales que proporcionaban las carreteras que los dividendos de una empresa rentable.

Conclusión

En resumen, el anarcocapitalismo propone una sociedad sin un Estado centralizado, donde la propiedad privada y el principio de no agresión son fundamentales. En esta sociedad, los servicios actualmente provistos por el Estado, como seguridad, defensa nacional, sanidad, justicia e infraestructuras, serían proporcionados por entidades privadas de manera voluntaria y competitiva en el libre mercado.

La seguridad se gestionaría mediante empresas privadas contratadas por asociaciones de individuos o comunidades. La defensa nacional podría realizarse a través de mercenarios o la organización de guerrillas, siendo más difícil conquistar un territorio anarquista. La sanidad se basaría en seguros de salud privados y sociedades de ayuda mutua para aquellos que no puedan pagarlos. La justicia sería administrada por jueces privados y las infraestructuras serían planificadas y financiadas por quienes se benefician de ellas, evitando la imposición de costos a quienes no las utilizan. En una sociedad anarcocapitalista, se buscaría la eficiencia y la adaptación a las necesidades individuales a través de la libre competencia y la cooperación voluntaria, sin la intervención coercitiva del Estado.

Ver también

Anarcocapitalismo y anarcocomunismo, las diferencias fundamentales. (Juan Navarrete).

Anarcocapitalismo, minarquismo y evolucionismo. (Francisco Capella).

Más problemas del anarcocapitalismo. (Francisco Capella).

El anarcocapitalismo de Miguel Anxo Bastos. (José Augusto Domínguez).

El anarcocapitalismo pragmático: por qué Rallo y Capella tampoco tienen razón. (Eladio García).

A vueltas con el positivismo jurídico (X): La moralidad y el derecho en Soloviov

En la anterior entrega estuvimos explorando una postura liberal -de Rasmussen y Den Uyl-, compleja y muy elaborada, que trataba de (re)conciliar el bien y el derecho, y que partía de la idea –de Spinoza- de que el ámbito de la moralidad es más amplio y profundo que el de la política y de que el ámbito de esta última, el de la política, no es apropiado para la producción de la virtud, de forma que el liberalismo no es una “filosofía política normativa”, sino, más bien, una filosofía política de “meta-normas”, que no trata de guiar la conducta individual dentro de la actividad moral, sino de regular la conducta, de forma que puedan obtenerse condiciones en las que sea posible que tenga lugar la acción moral.

Vladimir Soloviov

Nuestra intención es comparar la citada propuesta con otras propuestas liberales, como la de Hayek o la de Kukathas y, sobre todo, con algunas en las que se recuperan planteamientos iusnaturalistas, como la de Rothbard. Ello no obstante, creemos interesante recuperar antes el enfoque de un filósofo ruso -Vladimir Soloviov[1]– poco conocido todavía en Occidente, pero que tiene un planteamiento en el que, con gran sencillez, articula ese binomio moralidad/política, o dicho de otra forma, bien/derecho de una forma no tan distinta, en el fondo, a la propuesta por Rasmussen y Den Uyl.

Soloviov parte de la idea de que cada persona tiene un derecho inalienable a la existencia y al perfeccionamiento (en sentido moral), derivado del valor absoluto que tiene como persona (recordemos el “perfeccionamiento individualista” de Rasmussen y Den Uyl). Pero ese interés moral exige, para nuestro autor, la libertad como condición, sin la cual no es posible la dignidad humana ni el desarrollo moral superior y, a la vez, recuerda que el hombre no puede existir ni desarrollar su libertad y su moralidad sino en la sociedad.

Libertad para actuar de forma inmoral

Así, Soloviov tiene claro que, por un lado, el hombre debe ser moral de modo libre, y para esto es necesario que se le otorgue “cierta libertad de ser inmoral”. No se puede conseguir de ningún modo que un hombre tenga, a la fuerza y desde fuera, una disposición interna al bien (que es lo que él considera la verdadera moralidad). Pero, a la vez, la sociedad es necesaria para que el hombre pueda progresar en dicho perfeccionamiento moral. Ya que, de lo contrario, se trataría de un planteamiento -el moral- puramente abstracto. De este modo, son necesarias medidas coactivas que eviten aquellas conductas de los individuos que atenten directamente y supongan manifestaciones destructivas de la propia sociedad. Como señala también nuestro aturo: “La existencia de la sociedad depende no de la perfección de algunos, sino de la de la seguridad de todos”[2].

Y de ese encuentro entre el interés por la libertad personal y el bien común (entendido como mantenimiento de la sociedad) es de donde surge el derecho. En efecto: “la posibilidad de realizar la exigencia de libertad personal supone ya la restricción de esa libertad en la medida en que, en el actual estado de la humanidad, es incompatible con la existencia de la sociedad o del bien común. Estos dos intereses, contrarios al pensamiento abstracto, pero moralmente obligatorios en idéntica medida, coinciden entre sí en la realidad. De su encuentro nace el derecho”[3].

Tres diferencias entre derecho y moral

Así, para Soloviov, el principio del derecho puede considerarse en abstracto como expresión directa de la justicia. Pero es necesario que tenga la fuerza de realizarse en el sentido en el que la libertad de los otros pueda limitar mi libertad en los mismos límites en que lo hace con la de todos, al margen de mi reconocimiento subjetivo o de mi personal justicia. De ahí que, para él, la relación mutua entre el ámbito moral y el jurídico sea una cuestión fundamental de la filosofía práctica. Ésta obliga a tratar de comprender la relación entre la conciencia moral ideal y la vida real[4]. De esta forma, las esferas del derecho y de la moral son dos ámbitos, para nuestro autor, entre los que existe una “relación positiva, estrecha e intrínseca”[5]. Existen, sin embargo, tres diferencias fundamentales[6]:

1.- Si bien las exigencias puramente morales son de naturaleza ilimitada y universal (por ejemplo, la de amar a los enemigos), la ley propiamente jurídica es, por naturaleza, limitada. Exige el grado mínimo e inferior de moralidad. Y aunque no exija la perfección moral superior, tampoco la niega. El derecho vendría a ser el límite inferior o el mínimo determinado de la moralidad que permita el mantenimiento de la sociedad y, a la vez, garantice la libertad del hombre también para la inmoralidad, a fin de que pueda realmente perfeccionarse moralmente como individuo.

Relación entre ley moral y ley jurídica

2.- El cumplimiento de las exigencias -leyes- morales no está definido de manera definitiva y no se agota en ninguna de sus manifestaciones externas concretas. Pero en la ley jurídica se prescriben o se prohíben acciones totalmente determinadas, con cuya realización o no realización la citada ley queda satisfecha. De ahí se deriva que ambas -ley moral y ley jurídica- están esencialmente relacionadas con el ser interno del hombre, con su voluntad. Pero, mientras la primera toma esa voluntad en su generalidad y totalidad, la segunda sólo la considera en su realización parcial; en relación con determinados hechos externos que conforman el interés propio del derecho (la realización de un mínimo determinado).

3.- Mientras la exigencia de perfección moral, entendida como estado interior, presupone un cumplimiento libre y voluntario (en el que cualquier tipo de coacción es indeseable, y, señala Soloviov, “también imposible”), la realización exterior de cierto orden legal permite la coacción directa e indirecta, siendo el carácter coactivo de la ley jurídica necesario.

Normas universalmente válidas e impersonales

A partir de ahí, se puede definir el derecho como “la exigencia coactiva de realización de un mínimo determinado de bien, de un cierto orden, que impide ciertas manifestaciones del mal”[7]. Define como sociedad “normal”, o con “cierto orden” como “la sociedad que existe de modo seguro y digno y que se perfecciona”. Aquella en la que se da el equilibrio justo del interés individual y el colectivo, pudiendo estar las anomalías perniciosas en la preponderancia de la fuerza arbitraria de los individuos que rompen la solidaridad social, o, por el contrario, en la preponderancia de la fuerza de la tutela social que reprime al individuo; “la primera anomalía amenaza con el infierno abrasador de la anarquía, la segunda, con el infierno gélido del despotismo, es decir, de esa misma anarquía, de esa misma arbitrariedad, pero concentrada en un punto y presionado desde fuera”[8].

Así, para nuestro autor, la ley no es sino la determinación universalmente válida e impersonal (independiente de opiniones o deseos personales) del derecho, o el concepto del equilibrio debido (en las circunstancias dadas y en determinado respecto) entre la libertad particular y el bien del todo; determinación o concepto general que se aplica por medio de juicios singulares a casos o hechos individuales, y que, por tanto, tiene tres rasgos distintivos e imprescindibles: 1) Su carácter público (promulgada para el conocimiento universal); 2) Su concreción (referida a relaciones determinadas y específicas vigentes en medios reales y concretos) y 3) Su aplicabilidad general (o capacidad de ser llevada a la práctica en cada caso particular), apoyada en una fuerza real suficiente para llevarla a cumplimiento en todo caso[9].

Una realidad cambiante

Aun así, nuestro autor es consciente de que la realidad histórica, el equilibrio entre las fuerzas individuales libres y la fuerza colectiva de la organización social, es cambiante y oscilante. Pero, como señala, “el hecho mismo de que percibamos esas oscilaciones muestra ya de manera suficiente que por encima de nosotros hay normas inmutables de las relaciones sociales y personales, existen límites eternos, que derivan de la naturaleza misma de la moralidad y el derecho, y que la sociedad no debe violar sin consecuencias nefastas en uno u otro sentido”[10].

Y es que, para nuestro autor, “la contradicción real y la incompatibilidad existen no entre el derecho y la moralidad, sino entre distintos estados de la conciencia, tanto jurídica, como moral. Pero que, independientemente de estos estados y de sus manifestaciones fácticas, tanto en el ámbito jurídico como en el moral existen normas esenciales e inmutables, es algo que reconoce a su pesar incluso el espíritu de la mentira que con su sofistería se lanza contra el derecho”[11].


Notas

[1] Salvo que se diga lo contrario, las ideas del presente artículos están sacadas de: Soloviov, Vladímir, La justificación del bien. Ensayo de filosofía moral, Ediciones Sígueme, Salamanca, 2012.

[2] Soloviov, Op. Cit. Pág. 439.

[3] Op. Cit. Pág. 439.

[4] Op. Cit. Pág. 432.

[5] Op. Cit. Pág. 434.

[6] Op. Cit. Págs. 435 y ss.

[7] Op. Cit. Pág. 437.

[8] Op. Cit. Pág. 441.

[9] Op. Cit. Págs. 447 y 448.

[10] Op. Cit. Pág. 441.

[11] Op. Cit. Pág. 431.

Serie ‘A vueltas con el positivismo jurídico