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¿Es nuestra culpa? ¡Por supuesto que lo es!

La última semana de febrero inició con el conocimiento a la luz pública de un personaje llamado Koldo García, y unos supuestos pagos y comisiones ilegales por la compra de material sanitario durante la pandemia provocada por el COVID-19. A fecha de redacción de este artículo, la trama ya incluye supuestos rescates de una aerolínea, cuentas off-shore para guardar comisiones y hasta el nombre de la señora del presidente Sánchez ha sido parte de la cobertura sobre esta trama. Una vez más, la sociedad española, como todas las sociedades occidentales, se mueve entre la rabia, la apatía y la indiferencia. Nuevamente, somos todos partícipes y, como no, voces en el coro creciente que canta “todos son iguales”, “vamos fatal”, “es culpa de X”, etc.

Pareciese que todo escándalo público es culpa de alguien más. En algún momento se nos olvidó que vivimos en lo que todavía son democracias liberales, a pesar de las fuertes arremetidas internas y externas que vivimos a diario. Es, por lo tanto, ilógico y absolutamente irresponsable desentendernos de las situaciones que se viven en la palestra política y enconcharnos en nuestro pequeño caparazón social y familiar. Cada vez que hay un nuevo escándalo en nuestras sociedades, llámese Caso Koldo en España, Russiagate en Estados Unidos, Covid parties en el Reino Unido o Bunga Bungas en Italia, surgen dos reacciones extremas y peligrosas. La primera es de apatía “todos son iguales, de nada sirve votar o involucrarse en la vida pública”, la segunda es de rencor “no todo el mundo debería poder votar”, cual Savonarola moderno que se sabe poseedor de la verdad absoluta.

El papel de las instituciones

Estas reacciones se vuelven particularmente bochornosas cuando se toma en cuenta que las democracias liberales han sido el régimen de mayor bienestar para cualquier sociedad que haya habitado este planeta, o parafraseando a Churchill, un pésimo sistema solamente superado por todos los demás que hemos inventado. Bajo las consignas de apatía y desesperación hay algo más peligroso aún: un ciclo vicioso.

Culpamos a los demás, nos desentendemos de la vida pública y hasta de votar, cuando esporádicamente nos toca, decimos que la sociedad está cada vez peor (nosotros no por supuesto, todos somos excepciones a lo que es una “regla universal”) y cuando nos damos cuenta, llega cada vez peor gente al poder y estamos ante una verdadera deriva totalitaria. Pues, ahora el llamado de que viene el lobo es cierto y ya estamos metidos en un problema gigantesco. ¿Estamos ahí ahora? No. ¿Podemos llegar a estarlo? Por supuesto.

Cuando en una sociedad libre, y por ende liberal, la gente se va desentendiendo y no se toma en conjunto la responsabilidad colectiva de hacernos cargo del futuro de nuestras sociedades, las instituciones se van debilitando y prostituyendo al mejor postor. Ello acarrea consecuencias socioeconómicas gravísimas, pues son las instituciones, entendidas como constructos sociales que cumplen con una función determinada, elementos fundamentales para el progreso social y económico. Léase si no Institutions and Economic Development editado por el profesor Jakob de Haan, o cualquier artículo académico que demuestra que una sociedad libre y exitosa depende en una medida no menor del compromiso cívico y social de sus individuos, expresado a través de la acción institucional.

No son otros; somos nosotros

Por consiguiente, al planteamiento de que, en sociedades liberales, “lo que pasa es nuestra culpa” y “cada pueblo tiene lo que se merece”, la respuesta responsable ha de ser un rotundo SÍ. No es sano ni para un niño adicto a los móviles seguir mirando pantallas sin control, ni tampoco para una sociedad a la deriva seguirse haciendo de la vista gorda y culpando a elementos externos, siempre ajenos a su control. Ello no es solamente un suicidio colectivo, sino además una forma muy mal agradecida de vivir con relación a los sacrificios y penurias que padecieron las generaciones anteriores para construir las sociedades de progreso y bienestar, de las cuales aún disfrutamos.

Podemos seguir “pintando la mona” como se dice coloquialmente, o ver de qué manera se puede ser útil a la sociedad, más allá de nuestro diario quehacer. Es tiempo de juzgar los escándalos y disgustos de nuestras autoridades y líderes desde un prisma autocrítico, uno que conlleve responsabilidad y proactividad personal, sólo así, y aunando voluntades de consciencias despiertas, podremos transformar y cambiar, aquello que actualmente aborrecemos en cada telediario o portada de periódico.

Ver también

¿Libertad o corrupción? (Jorge Valín).

Socialismo y corrupción, dos caras de la misma moneda. (Pablo Martínez Bernal).

Pero, ¿qué es la corrupción? (José Carlos Rodríguez).

El problema del campo no es la regulación, es la política

En España aún quedan algunos empresarios dignos de ese nombre. Amancio Ortega y Juan Roig son los más conocidos por la opinión pública, pero a mí me gusta resaltar a Ismael Clemente, CEO de Merlin Properties, por el sacrificio que asume cada vez que concede largas entrevistas donde baja al barro del debate social, cuando lo cómodo sería imitar al resto de sus homólogos del IBEX.

Entre toda la sabiduría que transmite Clemente, siempre me he quedado con su decisión de evitar el mercado de viviendas para alejarse del brazo demagogo del regulador. En oficinas, logística y centros comerciales hay que cumplir con muchas leyes y reglamentos, pero al menos sabes que no te van a cambiar las reglas del juego de la noche a la mañana, y que, si tu contraparte tiene un CIF, en vez de un DNI, el campo de juego está equilibrado.

Y es que en España cuando se habla de nuestro exceso de regulación no se consigue transmitir la verdadera entidad del problema. No es que haya muchas leyes, que las hay, es que en muchos ámbitos mutan a voluntad de la política. Y eso en el mejor de los casos, porque en el peor directamente la ley es la voluntad del político.

El ejemplo del Ayuntamiento de Madrid

Seguramente la mejor forma de explicarlo es por medio de un ejemplo: hace pocos días el pleno del ayuntamiento de Madrid aprobó que, en un edificio privado, una parte del mismo cambiara su uso de terciario a residencial. La historia la explicó muy bien un concejal del PSOE en su cuenta de X. Para resumirlo, un edificio singular de la capital fue dotado, por esas ocurrencias de los arquitectos de prestigio, de un espacio comunal en la última planta. Como esas ideas nunca funcionan, el espacio fue aprovechado para montar un restaurante y, una vez que este dejó de ser viable, no ha tenido uso durante años.

Lo lógico en cualquier país donde los ciudadanos sean dueños de su propiedad, es que una vez constatado que los usos comercial y comunal no eran viables, se hubiera reconvertido esos metros cuadrados en viviendas. El edificio está en una buena zona y sus viviendas son muy cotizadas, así que no existe problema económico a la realización de esta idea. ¿Por qué no se ha hecho hasta ahora?

Cambiar el uso de un inmueble es algo costoso a nivel regulatorio. Pese al problema de acceso a la vivienda que existe en las grandes ciudades, los ayuntamientos tienden a no facilitar la gestión, más bien a entorpecer. Pero es que en este caso cumplir con la regulación no era suficiente. Al ser un edificio singular, cualquier cambio tiene que pasar por un pleno del ayuntamiento que dé su visto bueno. O, dicho de otra forma, necesitan del visto bueno de la política, no de la ley.

Lobbies y regulación

Los propietarios han tenido suerte, o contactos, y el cambio ha salido adelante. Pero, como se constata por el hilo del concejal socialista, la cosa podría haber sido distinta. Con el cambio, la propiedad gana, la comunidad de vecinos gana y el ayuntamiento gana, pero para el PSOE tocar el patrimonio de todos no era aceptable ni reconociendo que el proyecto era bueno para todos. Admitiendo así que la política tiene sus propios intereses, que no son los de todos.

Y este es el problema que está sacudiendo al sector primario español. La regulación es un impedimento para todos los sectores productivos. Pero el primario tiene la desgracia de ser un foco de la política. Especialmente de aquella que más alejada está de incentivos sanos: la política que se cuece en Bruselas. Nuestro campo es como un edificio singular. Formalmente, es propiedad privada. Pero en realidad la política es la que decide sobre su explotación.

Juan Ramón Rallo hizo tres vídeos donde se analiza el problema de nuestro sector primario. En ellos se dan las claves de la situación que ha llevado a las movilizaciones del sector el pasado mes, pero muchas personas del sector no lo entendieron así. En mi opinión, el principal punto de fricción es entender que cuando Rallo habla de problemas de mercado o externalidades negativas, no se está trasmitiendo que no es algo que a 2024 esté tasado y los profesionales del sector puedan incorporar al cálculo económico de su actividad. Al contrario, va mutando según la voluntad política y la acción de lobbies en Bruselas.

El caso de Pencho

Vamos a verlo con otro ejemplo. En el mundo real, los cultivos sufren un problema de daños por la acción de la fauna silvestre. Los animales que no nos comemos compiten con nosotros por los recursos agrícolas. Para evitar estos daños, los agricultores pueden recurrir a empresas cinegéticas, siempre y cuando cumplan con los requisitos que la consejería de medio ambiente determine. Estas empresas colocan trampas y capturan a los animales, bien para su sacrificio o bien para su reubicación en zonas forestales que precisen de repoblación.

La manipulación de animales silvestres vivos y su traslado es algo que se ha regulado de forma muy severa en las últimas décadas. El trabajo del trampero, que siempre ha sido artesanal, ahora requiere de permisos, licencias, instalaciones y veterinarios. Muchas personas han hecho un esfuerzo bastante importante para adaptarse a esto. Una de estas personas es un youtuber murciano conocido como Pencho. En sus vídeos muestra su día a día poniendo jaulas para capturar conejos y jabalíes en el campo murciano.

El negocio de Pencho es simple, cobra a los agricultores por capturar la fauna que les produce daños, y revende a los animales a cotos de caza u otras parcelas interesadas en repoblar. Por lo que muestra, es un trabajo duro, y él lo encara con un ánimo digno de admiración.

Pero un día Pencho recibió una notificación de la consejería. A los jabalíes capturados ya no los iba a poder trasladar. Le ordenaban sacrificarlos en la misma jaula donde los capturará. ¿Explicación? Órdenes de Bruselas sobre la peste porcina.

Regulación de Bruselas

En España no se ha detectado ningún caso de peste porcina. Y, de hecho, la única forma de detectarlo en fauna silvestre sería analizar a tantos animales como fuera posible, tarea que estas empresas podrían realizar al estar obligadas a analizar a los animales capturados antes de reubicarlos. Por tanto, estamos ante una orden política sin más base que la comodidad de seguir los dictados de Bruselas o, lo que sería peor, un intento de la administración española por evitar que se detecte ningún caso de esta enfermedad en España.

Sea como fuere, el hecho es que un negocio viable recién regulado pasa a estar seriamente dañado por una orden política. Y eso es el pan de todos los días para el sector primario.

La demagogia como guía

A veces son órdenes locales y otras, como la semana pasada, legislaciones enormes como la ley de Restauración de la Naturaleza. Un nombre muy bonito que no sabemos muy bien qué va a suponer en realidad, pero que todo el sector primario asume que va a recaer en sus espaldas. Y ese es el problema. La regulación actual es mala. Pero el daño lo produce la certeza de que esa regulación se substituirá en poco tiempo por otra peor.

Al final, los incentivos para salir de un sector que está sometido a la demagogia política son enormes. Nadie quiere invertir tiempo y dinero en un negocio que mañana puede dejar de ser viable por una de los miles de razones que los políticos tienen para intervenir en el medio ambiente y la alimentación.

Como dice Clemente, lo racional es evitar los sectores donde se mueve la política. Las consecuencias de que los mejores empresarios no hayan querido invertir en viviendas desde 2010 las tenemos delante todos. Ahora toca descubrir qué va a pasar con un sector primario que se abandona en masa por aquellos que saben explotarlo.

Ver también

Agricultura y política. (Francisco Capella).

El drama de la agricultura española. (Domingo Soriano).

Discurso de Javier Milei ante el Congreso: diez políticas de Estado

Discurso del presidente de Argentina, Javier Milei, ante el Congreso. 1 de marzo de 2024.

Diputados y senadores del Congreso de la nación, gobernadores, ministros de la Corte Suprema de Justicia, Embajadores y quienes nos acompañan hoy en este recinto, nos reunimos aquí como marca la Constitución nacional para comunicar el estado de nuestra nación a todo el pueblo argentino que nos está mirando a lo largo y a lo ancho de todo el país.

En el día de hoy se cumplen exactamente 82 días desde que asumimos el desafío de conducir la nación en lo que es posiblemente el momento económico más crítico de su historia. Luego de más de 100 años de insistir con un modelo empobrecedor y habiendo olvidado casi por completo las ideas que hicieron grande en nuestro país, los últimos 20 años han sido particularmente un desastre económico, una orgía de gasto público, emisión descontrolada que tuvo como resultado la peor herencia que ningún gobierno en la historia Argentina haya recibido jamás.

La situación al comienzo de la presidencia de Javier Milei

De hecho los déficits gemelos que heredamos alcanzaron los 17 puntos porcentuales del PBI, muchos de los datos económicos de la herencia que recibimos son públicos desde el día 1 en que tomamos el mando del país: cinco puntos de producto de déficit fiscal en el tesoro y 10 puntos de déficit fiscal generado por el Banco Central, sumando un total de 15 puntos de déficit consolidado. Una deuda descomunal con importadores y organismos multilaterales de crédito que nos dejaban al borde del default.

Reservas netas negativas en el Banco Central por 11,200 millones de dólares; precios de energía y transporte reprimidos en algunos casos hasta un quinto de su valor real y el dólar con una brecha del 200% entre el oficial y el Paralelo. Una emisión desenfrenada en los últimos años de gobierno por 13 puntos del PBI, sumados a los más de 15 puntos del PBI que se habían emitido.

Durante los primeros tres años de gobierno a su vez durante la primera semana de diciembre la inflación minorista corría un ritmo del 3700 por ciento anual durante la segunda se aceleró al 7500% anual. Mientras que para aquellos que consideran que estos números son una fantasía la inflación del 52% mensual en mayorista implicaba una inflación anual del 17,000%.

Números que cuadraban de modo perfecto con el sobrante monetario y el potencial de emisión derivado de los pasivos remunerados del BCRA. Entiendo que algunos políticos suman con dificultad, salvo que se trate de la propia. Por lo que pedirles que computen una función de crecimiento geométrico es un oxímoron para aquellos que no la han visto, no la ven y no la verán.

Pobreza en Argentina

Nada de todo esto es nuevo. Sin embargo el desastre no termina ahí, en la medida que auditamos la administración pública nacional y se van metalizando algunos síntomas rezagados del caos económicos que nos dejaron, vamos conociendo en mayor profundidad el tamaño de la crisis que heredamos. Una crisis que está presente en todas las dimensiones de la vida de la sociedad.

Tal vez el indicador más descarnado de la herencia que hemos recibido lo conocimos recientemente al haberse hecho público el dato de que cerca el 60% de los argentinos se encuentran por debajo de la línea de pobreza. Sin embargo para algunos pareciera que la pobreza apareció de un día para el otro. Les comento que el salario real resulta de la productividad marginal del trabajo y que la misma viene dada por la acumulación del capital. Por eso la tan mentada frase de combatiendo al capital atenta contra la inversión, reduce el stock de capital por habitante y como consecuencia de ellos los salarios reales.

Esta locura la que nos ha llevado el populismo ha hecho que el salario promedio en dólares al tipo de cambio paralelo -porque el precio es al que hay- sea de $300 cuando la década de los 90 había llegado a los 1800 dólares, en moneda de hoy serían $3000. Esto es el populismo nos quitó el 90% de nuestros ingresos, llegando a un nivel de locura tal donde un tercio de los trabajadores formales son pobres.

Peronismo: una ideología para un Estado depredador

Esto es un dato desgarrador que revela crudamente la brutalidad de la herencia que hemos recibido y los estragos que ha producido el famoso modelo del estado presente. De ser el país más rico del mundo cuando abrazamos las idead de la libertad a ser un país donde seis de cada diez argentinos son pobres, mientras la mayoría de los políticos como muchos de ustedes son ricos.

A esta tragedia de la pobreza que se ha multiplicado por 10 en los últimos 50 años se le suman como problemas adicionales deudas sociales y problemas profundos en todas las dimensiones de la vida argentina. Una sociedad con cifras récord de indigencia y que al mismo tiempo nunca en su historia repartió tanta asistencia social como ahora. Donde buena parte es asistencia funciona como botín de guerra para organizaciones de izquierda que le roban la plata a quienes dicen defender y atenta contra aquellos que la producen.

El sistema de pensiones

Una sociedad con un mercado laboral donde el sector privado formal se encuentra congelado, que producto de la rigidez y sus altos costos laborales hace 12 años no produce un solo puesto de trabajo nuevo. Mientras, el empleo público y el trabajo informal son lo único que crecen. Y como si fuera poco un sistema previsional quebrado que cuenta cada día en menos ingresos en proporción a sus gastos y que en los últimos 10 años incorporó casi cuatro millones de beneficiarios sin aportes a través de moratorias que son una afrenta moral para todos aquellos que durante toda su vida cumplieron con su responsabilidad.

Los jubilados, víctimas de esta herencia continúa atados a una fórmula que quisimos cambiar porque pulveriza sus ingresos en un régimen de alta inflación a causa del gobierno pasado, y que si no fuera por la recomposición discrecional de los bonos que estamos llevando adelante hubiera redundado en una pérdida de hasta 40% de su poder adquisitivo. De hecho el uso recurrente de bonos compensatorios es una clara muestra de lo mal diseñada que está la fórmula y que la misma requiere ser modificada de manera urgente de modo tal que los jubilados no sean víctimas de los desaguisados de la política.

El crimen se enseñorea en las calles argentinas

En materia de seguridad nos encontramos con una sociedad abandonada a su suerte, ciudades enteras reales del narcotráfico, las calles tomadas por el cabo y el desorden. Ambos generados por las organizaciones de izquierda en su afán de extorsionar constantemente a los distintos gobiernos, un caos que la política alimentó durante los últimos 20 años para beneficio propio. Frente a ellos una fuerzas de seguridad maltratadas y pisoteadas por los gobiernos anteriores que los ataron de manos y les impidieron cumplir con su trabajo, poniéndose del lado de los delincuentes. Ejemplificado en el absurdo de soltar presos durante la pandemia.

En lo que respecta a la educación una crisis que ya arrastra décadas que es cada vez más profunda y que ha redundado en que hoy la mitad de los chicos de tercer grado no entiende que leen en Argentina y el 70% no puede resolver un problema de matemática básica. Esta es la realidad actual del país con más premios Nobel de la región, que supo ser en su pasado un faro de calidad educativa. El analfabetismo incipiente es a nuestra educación lo que la inflación es a nuestra economía.

Educación, Sanidad y Defensa

En el plano de la educación superior la creación de universidades se ha convertido en un negocio más de la política y en los profesorados e institutos de formación docente proliferan currículas educativas de izquierda, abiertamente anticapitalistas y antiliberales en un país en el cual lo que se necesita en más capitalismo y más libertad.

En materia de salud un sistema empujado hacia una crisis de desabastecimiento causada por la política comercial irresponsable del gobierno anterior que dejó a médicos pacientes y familias sin stock de insumos médicos de todo tipo y en particular de medicamentos especiales como los oncológicos. Todo esto en el medio de la farsa el estado te cuida durante la pandemia, donde si hubiéramos hecho las cosas como un país mediocre hubiéramos tenido 30.000 muertos de verdad, mientras que tuvimos 130,000 con el dolor enorme que eso significa.

Nos vendieron la idea de que el Estado trabaja como un seguro, pero en la vida real, cuando el siniestro ocurre, defaultea. En términos técnicos, eso ocurre cuando se roban la prima, tal como se puede inferir de un Estado que todo lo hace muy mal.

En el plano de la Defensa heredamos un ejército desfinanciado y hasta desprestigiado por el propio Estado, sin los recursos ni la preparación para hacer frente a los desafíos de un mundo en constante cambio y cada vez más alejado de la Paz. Como si fuera poco, esta debacle nacional nos está llevando cada vez más a la irrelevancia en el concierto de las naciones; volviéndonos incapaces de proteger nuestro propio territorio y obligándolos a arrastrarnos ante los países más cuestionados del mundo.

Milton Friedman

Esta es la realidad que nos dejaron a nosotros que somos por derecho e historia uno de los países más importantes del mundo. Un país que hace 120 años tenía uno de los tres PBI per cápita más alto del mundo y recibía inmigrante de todos los confines del planeta. Detrás de todos estos males nos encontramos con un Estado nacional inoperante, quebrado y que no puede ni siquiera cumplir con sus funciones básicas. Un Estado que hace todo y todo lo hace mal, generando perjuicio en cada aspecto de la vida social en que se entromete.

Tal como señalara Milton Friedman, nada bueno del estado se puede esperar. Según el padre el monetarismo existen cuatro formas de gastar. Uno puede gastar el dinero propio en uno o en terceros, mientras que lo mismo se puede hacer con el dinero de otros. Así la mejor manera de gastar es el dinero propio en uno mismo, ya que uno sabe lo que quiere y cuánto le costó ganarlo. Es decir se maximiza el beneficio.

Por otra parte, cuando se gasta el dinero propio en otras personas se minimiza el costo, mientras que cuando se gasta el dinero de otros en uno mismo se cae en el despilfarro. Por ende, esto se deriva que no hay forma peor de gastar que gastar el dinero de otros en otros. Justamente lo que hace el Estado. Es por ello que a mayor Estado presente, mayor despilfarro y menor bienestar para los argentinos de bien.

Una Administración fallida

El informe de situación de las 114 dependencias de la Administración Pública Nacional realizado por la SIGEN y la Secretaría de Transformación del Estado ha arrojado información alarmante, entre las que destaca una deuda consolidada de cerca de 3.000 millones de dólares en bienes y servicios impagos. Un Estado que no solo no controla sino que lo que controla, lo controla mal. Diseñado no para cumplir sus funciones básicas, sino para generar un kiosco en cada lugar donde sea posible para beneficio del burócrata de turno.

Tal vez el caso de los seguros que hemos visto recientemente los medios sea el mejor ejemplo de esto. Un sistema diseñado para generar un intermediario entre los distintos organismos del Estado de manera de poder cobrar retornos de cada operación. Un sistema corrupto que ha generado cientos de millones de dólares de retorno que terminaron en los bolsillos de los políticos. Es esa tal vez la mejor definición que podemos dar de la situación en la que hemos encontrado el estado: una organización criminal, diseñada para que en cada permiso, en cada regulación, en cada trámite y en cada operación haya una coima para el político de turno.

Una corrupción a todos los niveles

Este esquema putrefacto está extendido a todos los poderes del Estado: tanto el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial; y en todos sus niveles, nacional, provincial y municipal. Sustentados por medio de comunicación que viven de la pauta oficial y formadores de opinión ensobrados que miran para el otro lado o que eligen cuidadosamente a quien acusar y a quién no. Sustentado también por empresarios prebendarios que apoyan este modelo porque el retorno de pagar una coima es más tentador que el desafío de competir en el mercado. También por sindicalistas que entregan a sus trabajadores, engañándolos con supuestos beneficios mientras promueven un régimen laboral que solo los beneficia a ellos.

Es decir un sistema en absoluta bancarrota moral e intrínsecamente injusto. Un sistema que solo puede generar pobres y a costa de ellos produce una casta privilegiada que vive como si fueran Monarcas, que llega absurdos obscenos de impunidad como por ejemplo el que vivimos esta semana cuando nos enteramos de que un ex gobernador metió tras las rejas sin debido proceso a un ciudadano por 50 días, meramente por el crimen de hablar mal de la corona en un chat privado. Ofende el silencio de aquellos que se dicen republicanos

Por si no se escuchó por los aplausos: ofende el silencio de aquellos que se dicen republicanos.

Gasto público, despilfarro y casta parasitaria

Tras haber visto con mis propios ojos y en detalle la vulgaridad del despilfarro con el que la política se acostumbró a vivir, ratifico una vez más que no se trata de impericia. Que un sistema que haga tanto daño a tanta gente no es casualidad el desastre en lo que nos han sumergido. Se trata de un esquema consciente y planificado se trata de lo que yo llamo el modelo de la casta. Es que hay una relación íntima entre los privilegios de la política y el malestar del común de los argentinos.

Es precisamente el modelo económico del Estado presente, un régimen de gasto público alto, déficit fiscal, deuda y emisión monetaria. El sistema del que la casta política se sirve para expropiar riqueza de los argentinos de bien y dárselos a sus clientes y amigos. En este sistema, lo que está en la base del deterioro es generalizado en los últimos 100 años, la construcción de una fachada, un negocio amparado en la mentira. Este es el lamentable estado material y espiritual de nuestra Nación.

Hace muchos años que denunciamos este modelo ante la sociedad. Y hace poco más de tres meses, después de 100 años de paulatina decadencia y más de una década de caída libre a la miseria, una mayoría silenciosa levantó la voz. Esa mayoría silenciosa que se compone de los que trabajan, de los que producen, de los peones rurales que se levantan a las cuatro de la mañana, del que atiende un negocio, del cuentapropista, del trabajador informal, del joven que no encuentra trabajo y de las amas de casas que tienen la enorme tarea de educar a nuestras generaciones futuras.

Ciudadanos desprotegidos del Leviatán

Una mayoría silenciosa de aquellos ciudadanos argentinos desprotegidos, que no los invitaron a sentarse en la mesa del poder, en la que siempre se definió el rumbo del país. Esa Argentina despertó, asistió a las urnas y puso en la Presidencia a un hombre recién llegado a la vida política, que conduce una fuerza política nueva, que puede no tener mayorías parlamentarias, ni intendentes, ni gobernadores, pero que sabe lo que tiene que hacer, sabe cómo hacerlo y tiene la convicción para hacerlo.

Un Presidente que puede no tener el poder de la política, pero que tiene el poder de la convicción y el apoyo de los millones de argentinos que quieren un cambio de verdad. Porque como dicen las sagradas escrituras en el libro de Macabeos y que se conmemora en la fiesta de janucá: la victoria en la guerra no depende de la cantidad de soldados sino de las fuerzas que vienen del cielo.

Hace 35 años en su primer discurso acerca del estado de la nación el presidente Carlos Saúl Menem dijo que el coraje de un pueblo no se comprueba únicamente en el campo de batalla o al enfrentar desgracias sino que también se comprueba por la cantidad de verdades que es capaz de soportar.

Un duro ajuste

Él le hablaba al pueblo argentino en un contexto con algunas similitudes económicas al contexto actual, que lo instaban a tomar decisiones difíciles similares a las que me toca tomar a mí hoy. Durante la campaña electoral le hablamos al pueblo argentino con la verdad por primera vez en décadas y el pueblo lo comprendió, lo aceptó y nos eligió. A pesar de que había otros candidatos que prometían las mismas soluciones de siempre, repitiendo el mismo discurso conciliador y engañoso de siempre, por primera vez en mucho tiempo la sociedad eligió al candidato que prefería decir una verdad incómoda que una mentira confortable.

Nosotros le planteamos a la sociedad que la única forma de evitar una catástrofe económica peor sería con un ajuste del gasto público brutal y rápido. Le planteamos a la sociedad también que la corrección de los precios reprimidos y la inflación rezagada producto de la emisión monetaria generarían meses de inflación muy alta y también que sanear la economía destrozada que heredábamos implicaría sacrificio y dolor y tardaríamos en salir del pozo. Firmamos un contrato electoral de esfuerzo y sacrificio porque 100 años de decadencia no se dan vuelta de un día para el otro.

Pero al mismo tiempo, asumimos un compromiso con los argentinos de que el esfuerzo iba a valer la pena, porque hacerlo nos iba a permitir cumplir dos objetivos: primero nos permitiría terminar con la inflación para siempre y avanzar en las reformas estructurales para que la Argentina vuelva a ser un país próspero y pujante; segundo, nos permitiría terminar con el régimen de apartheid político que hay en la Argentina desde hace décadas. Un régimen en que los políticos y sus amigos son ciudadanos de primera y los argentinos de bien son ciudadanos de segunda.

La reducción del gasto público más profunda de la historia

Por eso, por el mandato de cambio que nos dio la gente y con el aval de haber dicho la verdad y nada más que la verdad en campaña, durante nuestros primeros 82 días en funciones hemos llevado adelante el programa de gobierno más ambicioso del cual se tenga memoria. En el plano económico, comenzamos por destruir el huevo de la serpiente: el déficit fiscal.

Hemos avanzado en la reducción del gasto público más profunda de nuestra historia, haciendo un recorte de cinco puntos del PBI en tan solo un mes redujimos el gasto primario del Estado Nacional en 40% en términos reales, donde dicho resultado surgió de eliminar la obra pública, reducir el 98% de las transferencias a las provincias, reducir los ministerios a la mitad, echar empleados públicos fantasmas, eliminar planes sociales a personas que no lo necesitaban, terminar con los intermediarios de la pobreza y reducir al mínimo la flota de autos, asesores y teléfonos celulares. Es decir, si bien ha habido licuación, ha habido mucho más de motosierra, todo para la política.

Déficit fiscal en 112 de los 123 últimos años

En definitiva es un ajuste que ha sido realizado mayormente sobre el sector público nacional y no como se hizo siempre aumentando impuestos y cargando todo el peso sobre el sector privado. Como ya no se habrán escuchado decir en los últimos 123 años la Argentina tuvo déficit fiscal en 112 de ellos. El déficit fiscal y la lucha contra la alta presión fiscal son para nosotros la madre de todas las batallas, son la causa de la pobreza y del estancamiento de los últimos 100 años. Luego de décadas de gobierno que despilfarraron el dinero de los pagadores de impuestos, la Argentina vuelve a contar con un gobierno que va a cuidar cada uno de los pesos que con trabajo y sudor los argentinos pagan.

Segundo: evitamos el default con el FMI y otros organismos multilaterales en el que íbamos a caer a 11 días de haber asumido. Tercero: cortamos con la emisión monetaria que es la única y probada causa de la inflación. Y a través de un ambicioso programa financiero avanzamos con el saneamiento del balance del Banco Central. De hecho, desde que llegamos al gobierno hemos comprado en el mercado cerca de 9 mil millones de dólares, donde pese a esta emisión, la ejecución de puts contra el BCRA y el pago de intereses a los pasivos remunerados, la contracción por BOPREAL y por el ajuste fiscal, ha logrado mantener la base monetaria constante. Esto es, para la misma base monetaria en pesos, hoy tenemos 9.000 millones de reservas adicionales que cubren más del 90% de la misma.

Los logros de los primeros días

No solo eso, la base monetaria que durante el siglo XXI se ha ubicado en torno al 9% del PBI. Hoy solo representa el 3%, mientras que si consideran la versión amplia algo sólo factible en una crisis de confianza furiosa, la misma está en línea con el promedio histórico. Por ello, en el último mes se ha desplomado el precio del dólar paralelo.

La brecha con el dólar de importación corregido por impuesto país ha desaparecido y los futuros del dólar se han alineado con las pautas establecidas por el BCRA, en un contexto en el cual el precio de los bonos sube, el riesgo país baja y las acciones vuelan por las nubes, pese a los intentos de algunos degenerados Fiscales por sabotear el futuro de los argentinos de bien. Por lo tanto en este contexto, pese a que aún quedan algunos meses de alta inflación, la misma seguirá cayendo fuertemente y la salida del cepo estará cada vez más cerca.

Cuarto: hemos podido resolver el problema de la deuda de los importadores, que era una espada de Damocles de 42 mil millones de dólares que colgaba sobre la cabeza de todos los argentinos. Como consecuencia de todas estas medidas económicas, llegamos al superávit tanto primario como financiero en nuestro primer mes de gobierno, lo cual constituye un récord global en la historia del capitalismo moderno. Y como si fuera poco hemos tomado todas estas medidas únicamente con los resortes del Poder Ejecutivo sin apoyo de ningún tipo del resto del arco político salvo honrosas excepciones.

Una doctrina del orden público

Pero nuestro trabajo no se limita únicamente a lo económico. En seguridad hemos inaugurado una nueva doctrina del orden público que nadie se animó a implementar, a pesar de que era inequívocamente el único camino correcto. En primer lugar, empezamos a hacer cumplir la ley sin excepciones. Por eso liberamos la calle del flagelo de los paros constantes a través de nuestro protocolo de orden público. En todas y cada una de las manifestaciones que se convocaron en estos casi tres meses de gobierno y que comenzaron inmediatamente apenas asumimos, rompiendo un récord en la historia democrática, en todas ellas mantuvimos el orden y evitamos el corte indiscriminado de calles mediante un despliegue controlado de las fuerzas de seguridad.

Además, estamos intimando a las organizaciones que convocan a manifestarse para que se hagan cargo del costo de los operativos policiales. Segundo, cuidamos a las víctimas y a quienes nos cuidan. Se terminó con nosotros la cultura vil del despreciar a las fuerzas del orden y a las víctimas del delito y el enaltecer a los delincuentes. Por eso, estamos impulsando una ampliación del marco de legítima defensa y de cumplimiento del deber, para que no termine entre las rejas los ciudadanos que se protegen a sí mismos o los policías que protegen a los ciudadanos, mientras los delincuentes pasean libres por nuestras calles.

Asistencia social

Tercero: somos inclementes en el combate contra el crimen organizado. Por eso a través del Operativo Bandera desplegamos efectivos nuevos de las fuerzas federales en Rosario. Y gracias al trabajo de prevención se logró disminuir en estos dos meses casi un 60% el homicidio doloso en la vía pública en las zonas controladas por las fuerzas federales. Por eso, también creamos un sistema de gestión especial para presos de alto riesgo de nuestro sistema penitenciario. De ahora en más estarán controlados por un grupo de élite para evitar que sigan cometiendo delitos desde el encierro, práctica que lamentablemente se volvió moneda corriente en el último tiempo.

Respecto a la asistencia social, nos comprometimos a terminar de una vez y para siempre con el negocio de los gerentes de la pobreza, que usan la intermediación de planes como mecanismo recaudatorio y como recurso extorsivo para manipular a los que menos tienen. Por eso llevamos adelante un proceso de auditoría de los planes sociales que arrojó, como sospechábamos, que al menos 52.000 planes Potenciar Trabajo estaban asignados de forma indebida a beneficiarios que no cumplían las condiciones. Planeros VIP que cobraban fraudulentamente sin necesitarlo, muchos de ellos mientras viajaban en avión al exterior, muchos con conexiones espúreas en la política, muchos empleados públicos y cuya eliminación del padrón redundó en un ahorro anual de 43.000 millones de pesos.

Adiós a la extorsión de grupos político-criminales

Por eso también implementamos la línea 134 del Ministerio de Seguridad, que nos ayudó a poner al descubierto el mecanismo perverso que las organizaciones piqueteras usan para llevar gente contra su voluntad a la manifestaciones, bajo amenaza de quitarles el plan. Recibimos cerca de 80.000 llamados que decantaron en más de 1300 denuncias judicializadas y llegamos a descubrir, gracias a este sistema de denuncias, a la cara más oscura de este fenómeno: una banda política en Chaco que explotaba sexualmente a mujeres y arbitraba sus planes sociales.

Estamos terminando con la extorsión de las organizaciones sociales hacia los beneficiarios. Y gracias al protocolo de seguridad, instrumentado por la ministra Patricia Bullrich, estamos terminando también con la extorsión cotidiana que las organizaciones sociales le imponen a la sociedad cada vez que cortan una calle. Siempre lo dijimos: en nuestro gobierno el que corta no cobra.

Pero nosotros tenemos la vocación de proteger lo más posible a las víctimas del sistema empobrecedor que estamos intentando cambiar. Ningún argentino tiene la culpa de que la inoperancia y avaricia de los políticos hayan destruido sus ingresos y menos los más vulnerables. Por eso decidimos terminar con el sistema de intermediación de la asistencia y fortalecer los mecanismos de asistencia directa.

Ayudas

En esa línea, hemos duplicado los montos de la Asignación Universal por Hijo, la asignación por embarazo y la tarjeta Alimentar. Hemos también compatibilizado percibir asistencia social con tener un salario de hasta un millón de pesos, para que quienes perciban un plan social puedan reintegrarse, con el tiempo, al mundo del trabajo. También absorbimos funciones que realizaban en forma no auditada sin registro y sin control las organizaciones sociales como es la entrega de alimentos. Ahora sabemos exactamente qué pasa con cada bolso de comida que se reparte.

En materia educativa multiplicamos por cuatro la ayuda escolar para que las familias que se vieron afectadas por aumentos drásticos en este nuevo inicio de clases puedan comprar los útiles y materiales escolares que sus chicos necesitan. Esta medida va a beneficiar a las familias de 7.300.000 chicos, desde nivel inicial hasta el secundario.

En una Argentina donde los chicos no saben leer y escribir, no podemos permitir más que Baradel y sus amigos usen a los estudiantes como rehenes para negociar paritarias con los gobiernos provinciales

Por eso, incluimos en el decreto de necesidad y urgencia a la educación como servicio esencial, lo cual le sacará el arma de la mano a los sindicatos y los obligará a prestar al menos un 70% del servicio educativo durante cualquier huelga.

Estado mínimo, corrupción mínima

Siempre dijimos que le pedimos el voto a la gente, no para que nos dé el poder a nosotros, sino para devolvérselo a los argentinos. Esa cruzada empieza por reducir el tamaño del Estado a su mínimo indispensable y purgarlo de privilegios para los políticos y sus amigos. Por eso pasamos de 18 a 8 ministerios y de 106 a 54 secretarías, reduciendo los cargos públicos jerárquicos en más de un 50%. Eso sí es motosierra.

Por eso, también cancelamos la publicidad oficial en medios de comunicación por un año, lo que va a redundar en un ahorro de más de 100 mil millones de pesos, si tomamos como parámetro lo que se gastó el año pasado. Es una inmoralidad que en un país pobre como el nuestro, los gobiernos gasten el dinero de la gente para comprar voluntades de periodistas.

Además, eliminamos agencias de gobierno como el INADI, que además de cumplir el rol de policía del pensamiento, contaba con un presupuesto anual de 2.800 millones de pesos para mantener militantes rentados.

En esta misma línea, vamos a cerrar la agencia Télam que ha sido utilizada durante las últimas décadas como agencia de propaganda kirchnerista.

Más recortes de gastos para los políticos

Redujimos las transferencias discrecionales a las provincias al mínimo, recursos que históricamente se usaron como moneda de cambio para comprar apoyos políticos. Para que dimensionen de qué se trata: si lo actualizamos al valor de hoy el año pasado el estado nacional gastó 5,4 billones de pesos en transferencia discrecionales a las provincias. Tanto yo como en mis funcionarios, viajamos en vuelos comerciales y no en aviones privados, como están acostumbrados a hacer los políticos que tienen una concepción laxa de Para qué sirve un avión sanitario.

Por eso en los próximos días la Administración Nacional de Aviación civil establecerá un nuevo criterio regulatorio para que ningún político ni familiares de políticos puedan usar aviones privados, salvo para cuestiones estrictamente oficiales.

También desde el primero de marzo ningún funcionario que viaje con un pasaje pagado por un organismo público puede acumular millas para viajes personales, un privilegio sin sentido que grafica la perfección el modelo de la casta.

Terminamos también con el festival de los vehículos oficiales que los usaba cualquiera para cualquier cosa, como si un director de recursos humanos necesitara chofer. Todos los ministerios han cumplido con el mandato de decomisar al menos el 30% de su flota.

También eliminamos las SIRAS y licencias no automáticas para las importaciones, de modo tal que le hemos puesto un punto final a la discrecionalidad y al amiguismo. Ahora el que quiere importar lo puede hacer sin preguntarle a nadie. Se acabó la era de las coimas a cambio de permisos de importación.

Decreto de necesidad y urgencia

Por último, firmamos también un mega decreto de necesidad y urgencia para, por primera vez en tres décadas, devolverle la libertad a los argentinos, en vez de cercenarla. En ese decreto estaban incluidos 366 artículos que eliminan o modifican regulaciones que entorpecían la economía, le complicaban la vida a la gente para proteger algún privilegio o agravaban los problemas que pretendían solucionar. Dentro de estas cosas quiero resaltar: liberamos la elección de las obras sociales para que los trabajadores ya no estén presos del sindicato de su actividad y puedan elegir cuál prestador de servicio prefieren.

Derogamos la nefasta ley de alquileres y pasó exactamente lo que dijimos: la oferta de bienes en el mercado se duplicó de diciembre a febrero y en consecuencia el valor en términos reales de los alquileres bajó. Derogamos también la nefasta ley de abastecimiento, que era una herramienta que los políticos utilizaban para extorsionar a las empresas y prohibimos la potestad de la política de prohibir exportaciones. Modernizamos la legislación laboral para facilitar la contratación del empleo registrado, algo que fue combatido por los sindicatos.

Sin embargo, todos estos logros primerizos representan únicamente la superficie de los grandes cambios que venimos a implementar en la Argentina. Para profundizar en nuestra misión de terminar con los privilegios de la política y sus amigos estamos enviando al Congreso un paquete de leyes anti casta del cual quiero compartir con ustedes alguno de sus componentes.

Que los partidos políticos los financien sus militantes

Eliminaremos las jubilaciones de privilegios para Presidente y Vicepresidente. Obligaremos a los sindicatos a elegir sus autoridades a través de elecciones periódicas, libres y supervisadas por la Justicia Electoral, que limitará los mandatos de esas autoridades a cuatro años y establecerá un tope de una sola reelección posible.

Los convenios colectivos específicos que realizan en asociación libre los trabajadores de una empresa o grupo de empresas primarán sobre los convenios colectivos del sector. Vamos a terminar con esa locura de imponerle a la gente las condiciones laborales que define atrás de un escritorio un señor que no trabaja hace 30 años.

Las personas condenadas por corrupción en segunda instancia no podrán presentarse como candidatos en elecciones nacionales. Además, todo ex funcionario público con condena firme en segunda instancia por delitos de corrupción perderá automáticamente cualquier beneficio que tenga por haber sido funcionario.

Reduciremos drásticamente la cantidad de contratos para asesores de los diputados y senadores de la Nación. Ha sido una práctica común de la política que los representantes del pueblo armen pymes de 30 o 40 asesores cada uno, dilapidando los recursos de los argentinos.

Se descontará la jornada del sueldo a los empleados del Estado que no vayan a trabajar por motivo de paro. Y a su vez, eliminaremos el financiamiento público de los partidos políticos: cada partido tendrá que financiarse con aportes voluntarios de donantes o afiliados propios.

Fin a la era de la inflación

Todos los economistas serios del mundo, salvo algunos perros falderos de la política Argentina, coinciden que financiar el tesoro con dinero emitido por el Banco Central genera inflación. Esto no es opinable: financiar el tesoro con emisión está simplemente mal, técnica y moralmente mal. Esto es así porque genera inflación y porque licúa la capacidad de compra de todos los argentinos ¿y para qué? Para poner plata en la mano de la política que no la usan para otra cosa que su provecho personal. Sin embargo en Argentina lo hemos hecho una y otra vez y como resultado somos uno de los países que más inflación ha tenido en la historia moderna.

Con nosotros se acaba: vamos a enviar un proyecto al Congreso para penalizar por ley al Presidente de la Nación, al ministro de Economía, a los funcionarios del Banco Central y a los diputados y senadores que aprueben un presupuesto que contemple financiar déficit fiscal con emisión monetaria, para terminar de una vez por todas y para siempre con estas prácticas insostenible moralmente y criminal. Y además propondremos que dicho delito esté a la altura de un delito de lesa humanidad de manera tal que sea imprescriptible, para que tarde o temprano paguen el costo de sus acciones.

Estas son solo algunas de las reformas que vamos a implementar. Avanzaremos ya sea a través de proyecto de ley, de decretos o modificando regulaciones, en el proceso de regulación económica más ambiciosa de nuestra historia; porque si no cambiamos este modelo económico de raíz, la Argentina no tiene futuro.

Intereses creados y resistencia al cambio

Sin embargo, todas estas medidas que hemos implementado como también los proyectos de reforma que hemos promovido han sido recibidos con recelo y desconfianza por buena parte de la dirigencia política argentina, por no decir con abierto rechazo. Lo que pasó con el capítulo laboral del DNU y con la ley de Bases y Punto de partida para la libertad de los argentinos, que reflejaban algunos de los cambios los que queremos avanzar, demuestra cabalmente este punto. Una ley que tiene como Norte volver a abrazar el modelo de la Libertad inspirados en las ideas de alberdi de la generación del 37 que viene a liberar las fuerzas productivas de los argentinos, a devolver libertades, a terminar con privilegios y negocios de la casta, fue manoseada y rechazada por una parte de la clase política que se resiste a cambiar.

Porque no debemos engañarnos hay un sector importante en la vigencia política que no quiere abandonar los privilegios del antiguo régimen. Los vimos en las violentas manifestaciones frente al congreso, en las declaraciones de los sindicalistas que se resisten a entender que la Argentina de los privilegios se terminó, en el accionar de diputados que pidieron el voto apoyando el cambio, pero que pretendieron traicionar su mandato mientras nadie veía. Lo vimos también en la reaparición de los jinetes del fracaso como Sergio Massa, Pablo Moyano, Juan Grabois y Máximo Kirchner. Incluso con la reaparición de la expresidente Cristina Fernández de Kirchner que ha sido responsable de uno de los peores gobiernos de la historia.

Los periodistas también

Pero también lo vimos con periodistas, que frente a la decisión de terminar con la pauta oficial han decidido salir a defender sus privilegios de manera descarnada, llegando a caer en delitos de calumnia e injurias y mentir de manera depravada. Lo vimos también en gobernadores a los que sólo les importa asegurarse la caja para poder seguir con la fiesta del gasto público, la pauta oficial, los recitales de artista con alto cachet y dudosa calidad, los aviones privados y tantos otros vicios a los que nos tienen acostumbrados los políticos hace décadas.

Evidentemente hay muchos actores del establishment político y económico del país que no quieren dejar atrás la Argentina del fracaso; algunos por miedo al cambio, otros porque son los beneficiarios de este antiguo régimen. Es importante que la sociedad comprenda que fue la resistencia de gran parte de la política a renunciar a sus privilegios lo que boicoteó la ley, como quedó de manifiesto cuando hubo 142 votos rechazando el artículo de la eliminación de los fondos fiduciarios. Durante todo el proceso de negociación para la sanción de la ley se puso en evidencia un sector de la clase política que no entiende el momento histórico, ni para qué nos eligió la gente.

No hemos venido a participar de un juego corrupto

Nosotros no vinimos a jugar el juego mediocre de la política, no vinimos a prestarnos al toma y daca de siempre, a emular esos políticos que supeditan sus proyectos al intercambio de favores, cargos y negocios. No vinimos a hacer más de lo mismo. Vinimos a cambiar el país en serio. Por eso, antes que aprobar un proyecto vaciado de contenido preferimos retirarlo. No negociamos el cambio y vamos a cumplir la promesa que le hicimos a la sociedad, con o sin el apoyo de la dirigencia política. Lo haremos con las herramientas que nos puedan brindar o lo haremos únicamente con los resortes legales del Poder Ejecutivo, como venimos haciendo hasta ahora. Porque nosotros cuando nos encontramos con un obstáculo, no vamos a dar marcha atrás, vamos a seguir acelerando.

Ahora, la realidad es que hoy nos encontramos frente a un punto de inflexión. La crisis que hemos caracterizado es mucho más profunda que simplemente material: es una crisis de horizonte porque todo lo que hemos probado los argentinos los últimos 100 años ha fracasado. Ya no quedan opciones: la conclusión lógica es que la única alternativa posible es hacer algo diametralmente distinto o lo que se ha hecho en el pasado. Eso es lo que estamos intentando hacer nosotros: volver a las bases volver a las ideas que hicieron grande a este país.

No rehuimos el conflicto

Sin embargo, nos hemos encontrado con una resistencia indeclinable a realizar cualquier cambio. Hemos encontrado una voluntad por construir cualquier reforma. Todo atisbo de cambio que implique un sacrificio para la clase política ha sido rechazado. Algunos porque no lo entienden la gravedad de la situación en la que nos encontramos y se aferran a tradiciones pasadas que solo han producido fracasos y otros que se resisten a perder sus privilegios, sus negocios o su comodidad. Esto nos deja de frente a dos escenarios posibles: el primero es el camino en el que estamos inmersos, el camino de la confrontación, el del conflicto. Ese no es el camino que elegimos y lo hemos demostrado, haciendo el intento de enviar a esta honorable casa un ambicioso proyecto de ley, con la expectativa de que fuera acompañado.

Ahora, si bien no elegimos el camino de la confrontación, tampoco le escapamos. Porque sabemos desde el día que decidimos meternos en política quedar esta pelea no iba a ser fácil. Quiero decirles, sin embargo que si eligen el camino la confrontación, se encontrarán con un animal muy distinto al que están acostumbrados. Porque a diferencia de algunos de los que están acá o de quienes nos miran desde su provincia, la política para nosotros no es un fin en sí mismo. No vivimos por la política, no vivimos de la política, no tenemos ambición de poder. Lejos de todo eso, lo único que tenemos es sed de cambio.

La causa de la libertad

Nosotros no tomamos decisiones pensando en nuestra carrera política. Nosotros vinimos enarbolar las banderas de la libertad, con plena conciencia de que íbamos a tener que pagar los costos de la fiesta obscena que muchos de ustedes realizaron. Porque lo que nos mueve a nosotros no es el poder por el poder mismo, sino nuestra causa sagrada: la defensa de la vida, la libertad y la propiedad privada de los argentinos.

No buscamos ni provocamos la confrontación, no queremos discutir el pasado. Venimos a plantear una agenda de futuro, porque como dice el refrán “El Secreto del cambio es concentrar toda tu energía, no en luchar contra los viejos, sino en construir lo nuevo”.

Nosotros venimos a poner nuestra energía en construir lo nuevo, pero quiero decirles a todos los que están acá y a quienes nos están mirando que si lo que buscan es el conflicto, conflicto tendrán.

Porque a diferencia de algunos de ustedes, que están pensando en su próxima elección o en sus propios intereses, nosotros solo pensamos en defender la causa de la Libertad, en reconstruir nuestra Nación y en brindarle un futuro de prosperidad a nuestros hijos a cualquier precio.

Sin embargo, la confrontación no es el camino que queremos ni el que elegimos hay otro camino posible, un camino distinto, un camino de paz y no de confrontación; un camino de acuerdo y no de conflicto. Acuerdo sí no el consenso contra el cambio

Un océano de corrupción

Debo ser honesto en decirles que no tengo demasiadas esperanzas de que tomen este camino. Creo que la corrupción, la mezquindad y el egoísmo están demasiado extendidos. Pero si bien no tengo demasiadas esperanzas, tampoco las he perdido. Es más, quiero que me demuestren que estoy equivocado, quiero desafiarlos a que demuestren que la política puede ser más que lo que es, que podemos aspirar a ser mejores, que demuestren a que a pesar de nuestras diferencias podemos anteponer los intereses de la nación a los miserables intereses electorales.

Por esta razón y con el deseo de estar equivocado en mi desconfianza hacia muchos de ustedes, es que quiero aprovechar esta ocasión para extenderles una invitación. Hoy, en la primera apertura de sesiones de nuestra administración, quiero convocar tanto a gobernadores como expresidentes y líderes de los principales partidos políticos, a que depongamos nuestros intereses personales y nos encontremos el próximo 25 de mayo en la provincia de Córdoba para la firma de un nuevo contrato social llamado pacto de mayo: un contrato social que establezca los 10 principios del nuevo orden económico argentino.

Diez políticas de Estado

De esta manera, espero que podamos dejar atrás las antinomias del pasado, abandonar las recetas del fracaso y volver, tal como hicieron nuestros padres fundadores hace más de 200 años, a abrazar de una vez y para siempre las ideas de la libertad. Ese pacto de mayo tendrá por fin establecer las 10 políticas de Estado que el país necesita para abandonar la senda del fracaso y comenzar a recorrer el camino de la prosperidad. Esas 10 políticas de Estado son: uno, la inviolabilidad de la propiedad privada. Dos, el equilibrio fiscal innegociable. Tres, la reducción del gasto público a niveles históricos en torno al 25% del PIB. Cuatro, una reforma tributaria que reduzca la presión impositiva, simplifique la vida de los argentinos y promueva el comercio.

Cinco, rediscutir la coparticipación Federal de impuestos y terminar para siempre con el modelo extorsivo actual. Seis, un compromiso de las provincias de avanzar en la explotación de los recursos naturales del país. Siete, una reforma laboral moderna que promueva el trabajo formal. Ocho, una reforma previsional que le dé sustentabilidad al sistema, respete a quienes aportaron y aporten y permita a quienes prefieran suscribirse un sistema privado de jubilación. Nueve, una reforma política estructural que modifique el sistema actual y vuelva a alinear los intereses de los representantes y los representados. Diez, y por último, la apertura de comercio internacional de manera que la Argentina vuelva a ser un protagonista del mercado global.

Estas 10 ideas, que son las bases del progreso de cualquier nación, podrán sentar las condiciones del crecimiento argentino por los próximos 100 años, para que una vez más Argentina sea un faro de luz para occidente.

Están todos convocados

Toda la política está convocada a acompañarnos. No nos importa quienes sean, de donde vengan, ni qué de ideas hayan defendido. Para mostrar el compromiso del gobierno de avanzar en esta dirección, he instrumentado al Jefe de Gabinete, al Ministro de Economía y al Ministro del Interior a que, como primer paso antes de firmar el Pacto de Mayo, convoque a los gobernadores de todas las provincias argentinas a la Casa Rosada para firmar un preacuerdo y sancionar tanto la ley bases como un paquete de alivio fiscal para las provincias.

Sancionadas ambas leyes, como muestra de buena voluntad, podremos empezar a trabajar en un documento común basada en estos 10 principios esbozado previamente, para así el 25 de mayo de este año reunidos en la Docta, podamos dar inicio a una nueva época de gloria para nuestro país.

Esta es la oferta que nosotros ponemos sobre la mesa: quedará en ustedes y en el resto de la dirigencia argentina saber aprovechar la oportunidad de cambiar la historia; o de lo contrario pretender continuar por este camino de decadencia, por el cual nos han traído ese día. Veremos quiénes están sentados en la mesa trabajando por los argentinos y quienes pretenden continuar por este camino de servidumbre.

“Nuestras convicciones son inalterables”

Quiero ser claro acerca de la naturaleza de esta convocatoria: nuestras convicciones son inalterables. Ordenaremos las cuentas Fiscales de la Argentina con o sin la ayuda del resto de la dirigencia política. Pero si el resto de la política acompaña, lo haremos más rápido y mejor, con menor costo social y mayor costo para quienes viven de este sistema. Si el resto de la política acompaña las reformas que implementaremos tendrán un carácter más duradero y en consecuencia, generarán mayor seguridad para los actores económicos locales y extranjeros, lo cual redundará en acelerar el crecimiento económico, la caída de la pobreza y la mejora del bienestar.

Este momento histórico no es para cualquiera. No es para dirigentes que especulan políticamente, no es para quienes piensan que gobernar es un concurso de popularidad, no es para los que quieren mantener sus privilegios a costa de un país quebrado y no es para almas bellas, para los cuales las formas o las comas en un texto pesan más que la voluntad de cambio. Es para hombres o mujeres de Estado, para patriotas, para aquellos que piensan en la historia, que están dispuestos a arriesgarlo todo en beneficio de la Nación, porque arreglar este país requiere de enormes sacrificios.

“No gobernamos para ser populares”

Nosotros no gobernamos para ser populares. La búsqueda de popularidad es un mal consejo para un líder. Es esa brújula la que empujó a los gobiernos de los últimos 20 años a postergar medidas que si bien eran difíciles, eran también necesarias. Nosotros no escuchamos esos cantos de sirena, no gobernamos para ser populares ni hoy ni mañana. Gobernamos para todos los argentinos, incluso para los argentinos que aún no nacieron. Para que algún día, dentro de 30 años, cuando la Argentina sea una potencia mundial, las generaciones futuras miren para atrás y digan “fue ahí, en la Docta, nuestra querida provincia de Córdoba que comenzó el camino a la prosperidad”.

Por eso tenemos la mano firme, porque tenemos el rumbo claro. Por eso, también aceptamos pagar todos los costos políticos para lograr esos cambios, inclusive costos políticos que no nos correspondan. Porque si el precio de arreglar este país es caer al ostracismo, allí me encontrarán con orgullo, porque para nosotros no hay nada más sagrado que la lucha por la libertad. Miro a la Argentina y veo un país con todo por hacer, un país rico en recursos naturales, rico en capital humano y con un espíritu hambriento de prosperidad, pero encerrado, encorsetado y reprimido por un modelo que solo puede conducir al fracaso. Nosotros vinimos a devolverle la libertad a los argentinos, porque solo una sociedad libre puede progresar.

En una bisagra de la historia de Argentina

Solo una sociedad dinámica, que trabaja, que emplea, que comercia, que produce, que importa, que exporta, sin que nadie le diga que ni cómo puede prosperar. Solo siendo una sociedad libre podemos aprovechar como nación los dones naturales que Dios nos ha concedido. Miro a la Argentina hoy, tengo la certeza de que con las ideas de la libertad como faro este país aún tiene todo para retomar el camino de la prosperidad. Para eso gobernamos, para volver a hacer de la Argentina una de las grandes naciones del mundo líder y referencia de la región, una potencia productiva agrícola energética comercial marítima y tecnológica, llena de vida, voraz por poblar los rincones de la patria con el espíritu de frontera que alguna vez nos caracterizó. Ese es el país con el que sueño y para el que gobierno.

Para concluir este mensaje, a los gobernadores, los dirigentes, los distintos partidos del sistema político, y a los diputados y senadores que se encuentran aquí presentes, hoy les digo, están ante un momento bisagra en la historia Argentina. Pueden aferrarse a un sistema injusto del cual la gran mayoría de la sociedad es víctima, o bien pueden dejar sus intereses particulares y prejuicios ideológicos de lado, colaborar con nuestra misión del cambio, ayudarnos a transformar el país y pasar a la posteridad como patriotas. Si eligen estar a la altura de las circunstancias y presentarse en Córdoba para firmar el Pacto de Mayo, tanto yo como el pueblo argentino reconoceremos ese gesto como un acto de humildad y valentía, y una señal clara de que podemos trabajar juntos sin rencores.

Paciencia y confianza

A los argentinos les pido solo una cosa, paciencia y confianza. Falta un tiempo para que podamos percibir el fruto del saneamiento económico y de las reformas que estamos implementando. Es más, todavía no hemos visto todos los efectos del desastre que heredamos, pero estamos convencidos que vamos por el camino correcto porque por primera vez en la historia estamos atacando el problema por su causa, el déficit fiscal, y no por sus síntomas. Por eso les pido paciencia y confianza, porque por más oscura que sea la noche, siempre sale el sol por la mañana.

El rey Salomón le pidió a Dios sabiduría para distinguir el bien del mal, coraje para elegirlo y templanza para mantenerse en ese camino. Yo le pido lo mismo para mí y para todos los aquí presentes. De esta manera quedan inauguradas las sesiones ordinarias número 142 del honorable Congreso de la Nación. Que Dios bendiga a los argentinos y que las fuerzas del cielo nos acompañen. Muchas gracias y viva la libertad, carajo…viva la libertad, carajo…viva la libertad, carajo.

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No podemos mejorar la movilidad social sin libertad económica

Por Vincent Geloso. No podemos mejorar la movilidad social sin libertad económica fue publicado originalmente en CapX.

La movilidad social en el Reino Unido viene experimentando un declive desde los años setenta. Esto, unido al estancamiento del nivel de vida en los últimos años, ha reavivado la preocupación por la desigualdad y la equidad. ¿Cómo puede la sociedad justificar una riqueza extrema mientras se niegan oportunidades económicas a los menos favorecidos?

Una sociedad desigual corre el riesgo de desarrollar diferencias sostenidas en los resultados de una generación a otra. Esto se debe, se argumenta, a las disparidades en el acceso a las oportunidades. Las familias más ricas pueden permitirse una mejor escolarización de sus hijos que las más pobres. Estos niños también tienen conexiones sociales mayores y más influyentes, lo que conduce a una desigualdad persistente en el estatus socioeconómico. Por consiguiente, aunque la sociedad se haya enriquecido, la posición relativa de todos puede seguir siendo la misma. Los que nacen en la cima se quedan allí. Los que nacen en la parte baja, trágicamente, a menudo se quedan encerrados.

Impuestos y regulación contra la movilidad

El remedio más citado contra la desigualdad es la subida de impuestos y una mayor redistribución a través del bienestar y los servicios públicos. Estas políticas bienintencionadas pretenden crear más oportunidades de movilidad socioeconómica ascendente.

Pero si queremos impulsar eficazmente la movilidad, como analizo en un artículo reciente, debemos reconsiderar esta estrategia. Aunque unos impuestos elevados pueden financiar programas que ayuden a las personas de rentas más bajas a acceder a nuevas oportunidades, crean incentivos débiles para la creación de riqueza y un menor crecimiento económico; dos factores que repelen activamente la movilidad.

Los llamamientos a una mayor intervención estatal tampoco tienen en cuenta cómo las normativas existentes empeoran la movilidad social. Tomemos el ejemplo de nuestro sistema de planificación, que inhibe la oferta de viviendas y, a su vez, aumenta los precios de la vivienda. Éstos han sido la principal causa de la crisis inmobiliaria británica, que ha hecho que las ciudades sean inaccesibles para las personas con bajos ingresos.

Esto es obviamente problemático por muchas razones, pero lo es especialmente porque las ciudades han sido durante mucho tiempo grandes centros de oportunidades. Su densidad, dinamismo y diversidad las hacen altamente productivas, lo que se traduce en salarios e ingresos más elevados para los trabajadores. Los elevados precios de la vivienda dificultan el acceso a los empleos urbanos. Las familias con rentas más bajas, al estar geográficamente excluidas de estas oportunidades, también se ven atrapadas en sus clases sociales.

Licencias y planificación

Otro ejemplo son las licencias profesionales. A menudo pensamos que los empleos altamente cualificados, como médicos y abogados, son los más afectados por estas normativas. Esto es incorrecto. En los países occidentales, sobre todo en Gran Bretaña y Estados Unidos, la concesión de licencias ocupacionales ha crecido en alcance y escala hasta afectar a numerosas ocupaciones de ingresos bajos y medios.

Por ejemplo, trabajar en la construcción o la seguridad y, en algunos lugares, incluso pasear perros. En algunos sectores en los que la concesión de licencias tiene más sentido, como la abogacía y la medicina, los regímenes reguladores son extremadamente estrictos, y a menudo se limita el número de personas que pueden obtener las cualificaciones necesarias. El resultado es que una serie de ocupaciones que podrían permitir a la gente ascender en la escala social son inaccesibles para todos, salvo para unos pocos.

Estos son sólo dos ejemplos, aunque de gran envergadura. En ambos casos, un planteamiento de “primero, no hacer daño” mejoraría las cosas. La liberalización del sistema de planificación y concesión de licencias profesionales fomentaría la movilidad social al ampliar el abanico de oportunidades económicas a las que puede aspirar la gente.

Finalmente, la libertad

Podemos ampliar estos ejemplos examinando los datos internacionales sobre la movilidad intergeneracional de los ingresos de las personas nacidas en las décadas de 1970 y 1980 en más de 100 países. Cuando se combinan con datos relativos a los niveles de libertades económicas (libertad para comerciar, regulación limitada, derechos de propiedad, seguros, etc.), podemos ver que estos últimos están fuertemente asociados con los primeros. Incluso dentro del grupo de las democracias liberales, los países con mayores niveles de libertad económica disfrutan de una mayor movilidad social.

Tipos de datos similares muestran lo mismo a nivel local. Por ejemplo, en Estados Unidos, alguien nacido en el cuartil económicamente más libre de todas las áreas metropolitanas experimentará entre un 5 y un 12% más de movilidad de ingresos (en relación con sus padres) que alguien nacido en el cuartil económicamente menos libre.

De manera crucial, en toda la literatura sobre libertad económica y movilidad social, encontramos que la libertad económica mitiga los efectos de la desigualdad. De hecho, en los lugares económicamente más libres, los efectos adversos de la desigualdad de ingresos sobre la movilidad social se anulan.

Estos resultados son cruciales para informarnos sobre las formas más eficaces de impulsar la movilidad social. A veces, menos es más. En este caso, más libertad económica es mejor que menos. Antes de plantearse nuevos injertos en el disfuncional Estado del bienestar británico, quizá sea hora de considerar el planteamiento de “primero, no hacer daño”.

Ver también

Desigualdad a largo plazo. (Carlos Rodríguez Braun).

Mitos y realidades de la desigualdad en España. (Informe).

Contra el antiproductivismo

Por Kristian Niemietz. Este artículo fue publicado originalmente por el IEA.

Toda transacción económica implica al menos a dos partes.

Cualquier medida que desincentive las transacciones económicas afecta necesariamente a ambas partes. No se puede reprimir una actividad económica voluntaria de forma que sólo perjudique a una de las partes. No se puede dificultar la venta de X sin dificultar también la compra de X. Tampoco se puede dificultar la producción de Y sin dificultar también el consumo de Y. Por cada comprador/consumidor frustrado, debe haber al menos un vendedor/productor frustrado, y por cada vendedor/productor frustrado, debe haber al menos un comprador/consumidor frustrado.

Me siento un poco tonto por explicar esto, porque, dicho así, es una afirmación obvia y evidente. (Probablemente ahora estés pensando: “¡Vaya, qué innovador, Niemietz! No puedo creer que nunca te hayan propuesto para el Premio Nobel de Economía”). Y, sin embargo, una gran parte de nuestro discurso político se basa en negar este hecho evidente. Una gran parte de nuestro discurso político se basa en la suposición tácita de que se pueden frustrar fácilmente las transacciones económicas voluntarias, y sólo perjudicar a una de las partes en el proceso. Pondré algunos ejemplos.

Empecemos por mi bestia negra favorita, los responsables de la mayoría de los problemas de este país: los NIMBY. Los NIMBY son personas con una buena vivienda que utilizan su poder político para negar oportunidades de vivienda a los demás. Solía preguntarme si esta gente tiene alguna vez un momento en que se preguntan “¿Somos nosotros los malos?”.

NIMBYismo

Pero ahora sé la respuesta: no. No, no lo tienen. Los NIMBY sí sienten que tienen la conciencia limpia; incluso están convencidos de que ocupan el terreno moral más elevado. ¿Cómo lo consiguen?

Lo hacen contándose a sí mismos una historia en la que la construcción de viviendas es una actividad que sólo enriquece a los promotores, pero que no sirve para nada por lo demás. La retórica NIMBY gira en torno a los promotores. Los posibles ocupantes de las nuevas viviendas, es decir, las personas que vivirían en ellas si se construyeran, han recibido el tratamiento de Nikolai Yezhov: han sido eliminados de la historia. El mercado de la vivienda sólo tiene oferta. Sólo existe para que los promotores puedan ganar dinero.

¿Cómo lo consiguen? Pues bien, imponen viviendas no deseadas a una comunidad reacia, destruyendo nuestro hermoso paisaje en el proceso, y luego, al final, de alguna manera tienen dinero. Construyen las casas y, de alguna manera, el dinero se materializa.

En esta historia, las campañas NIMBY sólo perjudican los márgenes de beneficio de los grandes promotores. ¿Y por qué habría de sentirse alguien culpable por ello? De hecho, ¿por qué se opondría alguien a ello, a menos que sea un cómplice a sueldo al servicio de los grandes promotores?

Lo sorprendente no es que los NIMBY hayan conseguido convencerse a sí mismos de este enfoque, digamos, heterodoxo de la economía, sino que hayan conseguido convencer también a la mayor parte del resto del país.

Ecologismo socialista

O tomemos el nuevo ecologismo socialista, representado por grupos como Just Stop Oil, Extinction Rebellion y el movimiento Greta.

Hubo un tiempo, no muy lejano, en que el ecologismo era inseparable del anticonsumismo, en el sentido de que era muy crítico con las elecciones de consumo de la gente. El ecologismo exigía una reducción drástica del nivel de vida. Este anticonsumismo ha sido sustituido por lo que podríamos llamar un antiproductivismo (contra la producción). Los ecologistas socialistas tratan el uso de combustibles fósiles como una actividad que sólo beneficia a los productores, no a los consumidores.

Su mejor expresión es la afirmación -de moda pero totalmente carente de sentido- de que “100 empresas son responsables del 71% de las emisiones mundiales”. ¿Cómo ganan dinero estas empresas? Pues bien, extraen o bombean combustibles fósiles del suelo, los queman y luego, de alguna manera, tienen dinero. Y ya está.

Esto nos da una versión del ecologismo sin contrapartidas, según la cual podríamos eliminar fácilmente la mayor parte de las emisiones de carbono del mundo simplemente reprimiendo a un pequeño número de contaminadores, y el resto de nosotros apenas notaríamos la diferencia. Unos cuantos multimillonarios dejarían de serlo, pero el nivel de vida de la inmensa mayoría de la población no se vería afectado.

Si esto es tan fácil, ¿por qué no lo hemos hecho ya? Porque tenemos un sistema económico orientado a los intereses lucrativos de la clase capitalista, no a los intereses de las personas y del planeta. La solución, por tanto, es derrocar ese sistema y establecer uno en el que ya no exista la “clase capitalista”. De ahí viene el eslogan de moda “cambio de sistema, no cambio climático”.

Estado-niñera

O tomemos el estatismo niñero, la bête noire de mi colega Chris Snowdon. Existe una versión paternalista del Estado-niñera, a veces vinculada a la Economía del Comportamiento, que se centra principalmente en las debilidades del consumidor. Los paternalistas ven al consumidor como ignorante, débil de voluntad, impulsivo y cortoplacista.

Ya se ve por qué esta versión del Estado-niñera tiene sus límites. Inevitablemente resulta un tanto elitista, por lo que no encaja fácilmente en nuestra cultura igualitaria. Por eso, la mayoría de los Estatistas-niñera han desplazado el énfasis de su retórica del consumo a la producción, presentándose no como paternalistas, sino como antiindustriales. En términos de las políticas que defienden, esto no supone ninguna diferencia. Desde el punto de vista retórico, la diferencia es enorme.

Para ver por qué, imaginemos una encuesta de YouGov en la que se preguntara:

¿Cree que los políticos tienen derecho a decirnos lo que somos y lo que no podemos comer y beber? ¿O cree que debemos ser libres de tomar nuestras propias decisiones, aunque esto signifique que algunos de nosotros tomemos decisiones perjudiciales para nuestra salud?

Niveles norcoreanos de aprobación

Incluso hoy en día, con el liberalismo clásico relegado a la categoría de opinión marginal impopular, sospecho que la mayoría de la gente respondería a esta pregunta de forma “Snowdonita”. Sustituyámosla por:

¿Cree que debería permitirse a las multinacionales de la alimentación y las bebidas obtener beneficios ilimitados mediante la comercialización agresiva de productos poco saludables, alimentando una crisis de obesidad y llevando a la quiebra a nuestro Servicio Nacional de Salud? ¿O cree que los gobiernos deberían priorizar a veces la salud y el bienestar de la nación por encima de los intereses lucrativos privados?

Sospecho que una encuesta que utilizara esta última frase produciría niveles de acuerdo norcoreanos.

Y eso, en pocas palabras, explica el atractivo del antiproductivismo: hace que causas que de otro modo serían polémicas y discutibles parezcan casi universalmente populares. No todo el mundo está de acuerdo en que el Estado dicte el estilo de vida personal, empobrezca el país en nombre del “Net Zero” o prohíba la construcción de viviendas. Pero hoy en día casi todo el mundo odia a los capitalistas.

La derecha política también lo hace

Una última reflexión: debido a su naturaleza anticapitalista, el antiproductivismo es un fenómeno predominantemente de izquierdas. Pero también se pueden encontrar ejemplos de derechas. Las personas que se preocupan por el paso del Canal de la Mancha a veces actúan como si su verdadero problema no fueran los inmigrantes ilegales, sino los traficantes de personas que ganan dinero trayéndolos aquí y sus prácticas comerciales sin escrúpulos. No estoy sugiriendo que el contrabando de personas sea un negocio como cualquier otro. Pero es un negocio que no existiría si no hubiera demanda, por lo que presentarlo como un fenómeno impulsado exclusivamente por la oferta no es una forma honesta de enmarcar el argumento.

El anterior tiene que ser el ejemplo menos exitoso de antiproductivismo, porque dudo que nadie se lo crea, en este caso. Pero si funcionara, sería una forma inteligente de convertir un sentimiento antiinmigración (anticuado, de bajo estatus, Daily Mail) en un sentimiento antiempresarial (de moda, de alto estatus, Guardian).

Ver también

Producción, preservación e intercambio de valor: los intermediarios. (Francisco Capella).

El conocimiento en la producción. (Adrià Pérez Martí).

Capital: producción y finanzas. (Francisco Capella).

El lenguaje económico (XVIII): producción. (José Hernández Cabrera).

El lenguaje económico (XXXVII): salario

El salario es un precio (información) y también la cantidad de dinero (y otros beneficios no monetarios) que se percibe por realizar un específico trabajo. El trabajo no es una mercancía, pero su precio “se determina en el mercado del mismo modo que se fijan los precios de las mercancías” (Mises, 2011: 701). Frecuentemente, los prejuicios y la ideología son la causa principal para adjetivar el salario, pero la economía no dice cómo «debe ser» el salario, sino cómo se forma realmente.

Brecha salarial y discriminación salarial

El término «brecha» ha adquirido connotaciones negativas y reivindicativas. Es una artimaña agrupar a los empleados en categorías para luego comparar el ingreso medio y concluir que existe una injusta «brecha salarial». La diferencia retributiva entre individuos es inevitable porque cada empleado contribuye desigualmente al ingreso económico de la empresa. Cualquier comparación —regiones, sectores económicos, edades, sexos, etc.— entre medias retributivas dará forzosamente una brecha o diferencia salarial. Las regiones o sectores económicos con mayores tasas de capitalización pagan salarios más altos; los empleados veteranos cobran más que los novatos y los varones cobran más que las mujeres. La estadística, per se, no es un criterio de justicia.

A igual trabajo, igual salario” es una de las falacias más perversas del igualitarismo. El ardid está en la premisa «igual trabajo» porque no hay dos empleados que sean igualmente productivos, ni siquiera un mismo individuo tiene igual rendimiento en el transcurso del tiempo. Paradójicamente, lo realmente justo es la desigualdad salarial, tal y como ocurre en el deporte profesional: cada jugador percibe un específico salario en función de su rendimiento. La discriminación salarial no solo es impecable desde una óptica económica (sistema de precios), sino desde la teoría ulpiana de la justicia: dar a cada uno lo suyo.

Salario “digno” y “justo”

“Proteger los salarios” es una expresión confusa porque nadie “ataca” los salarios. En el libre mercado, los salarios suben y bajan como sucede con cualquier otro precio de los factores de producción —insumos, energía, seguros, alquileres, etc.— o de los bienes de consumo. Impedir legalmente que los salarios bajen o subirlos por encima de la productividad marginal del trabajo provoca desempleo institucional.

“Salario digno”. Según los predicadores —sindicalistas, políticos, demagogos— de la justicia social, todo empleado «debería» tener un salario suficiente para vivir con dignidad, es decir, que le permita cubrir sus necesidades y las de su familia. Esta idea se enfrenta a tres problemas. El primero es intelectual: los deseos no pueden reemplazar a la realidad científica; el segundo es práctico: la dignidad es un concepto subjetivo y no puede medirse un salario mínimo; y el tercero es ético: la intervención del mercado laboral es una agresión a la libertad contractual de las partes.

“Salario justo”. La economía se limita a describir cómo se forman los precios, sin entrar en cuestiones morales o jurídicas. Éticamente, un salario es justo cuando ha sido acordado libremente por las partes. Jurídicamente, es justo cuando las partes cumplen lo pactado. Cualquier otra apreciación —ideológica, emotiva o sentimental— es arbitraria.

Salario “mínimo” y “precario”

“Salario mínimo”. A pesar de su popularidad, es un grave error económico y ético. Sus partidarios son ignorantes o malvados. Los primeros creen que, por decreto, se puede mejorar el nivel de vida del empleado a expensas del empresario. Los segundos —políticos— saben que el salario mínimo provoca desempleo (en los trabajadores marginales), pero proporciona réditos electorales dada la ignorancia económica de los votantes. El empresario no puede pagar a un empleado más de lo que produce, por lo que, en última instancia, el salario mínimo es cero euros: el despido.

“Salarios nominal y real”. El primero es la cantidad de dinero (unidades monetarias) que percibe el empleado por su trabajo. El segundo es el conjunto de bienes que pueden ser adquiridos con aquél. La capacidad adquisitiva del dinero es lo que determina nuestra prosperidad material, que siempre está amenazada por la inflación institucional (gobiernos y bancos). Ambos términos —nominal y real— son claros y no inducen a confusión.

“Salario precario”. Precario es sinónimo de bajo. Quejarse de un salario precario significa: “desearía cobrar más”. Sin embargo, estar “mal pagado” es una apreciación subjetiva: si ésta fuera acertada, el empleado no debería tener problemas para encontrar algo mejor; en caso contrario, cabe suponer que el trabajador se equivoca respecto de su valía o que se conforma con lo presente.

Bibliografía

Mises, L. (2011). La acción humana. Madrid: Unión Editorial.

Serie ‘El lenguaje económico’

Ayn Rand, y los síntomas de las sociedades condenadas

El estatismo sobrevive saqueando; un país libre sobrevive produciendo (Ayn Rand)

Ante todo haremos un breve reseña bibliográfica de quien fue Alisa Zinóvievna Rosenbaum, la cual fue conocida bajo el seudónimo de Ayn Rand, esta nació en Rusia en la ciudad de San Petersburgo, el 2 de febrero de 1905 y murió en Nueva York, el 6 de marzo de 1982, Rand fue una filósofa y escritora rusa, nacionalizada estadounidense.  Destacando entre sus principales obras novelas, como El manantial y La rebelión de Atlas, de igual manera desarrolló un sistema filosófico conocido como objetivismo.

Ayn Rand fue una filósofa controvertida y objeto de grandes críticas como de elogios procedentes de diferentes corrientes ideológicas, inclusive del propio liberalismo, línea de pensamiento que adoptó como su referente ideológico tanto económico como político.  Aunque no pretendemos hacer un análisis profundo de las líneas de pensamiento y obras de Rand, ni de los aspectos más controvertidos de sus posturas filosóficas y políticas, pues escapa del objetivo de este breve artículo, es importante mencionar ciertos postulados básicos por los cuales abogo esta filósofa.

Postulados básicos del Pensamiento de Ayn Rand

Ayn Rand defendió el capitalismo laissez faire, el egoísmo racional, y el individualismo, argumentando que es el único sistema económico que le permite al ser humano vivir como tal, es decir, haciendo uso de su facultad de razonar. Por lo tanto, esta rechazaba absolutamente el socialismo, el altruismo​ y la religión. Entre sus principios sostenía que el hombre debe elegir sus valores y sus acciones solo mediante la razón; que cada individuo tiene derecho a existir por sí mismo, sin inmolarse por los demás ni sacrificando a otros para sí.

De igual forma, ella consideraba que nadie tiene derecho a obtener valores procedentes de otros recurriendo a la fuerza física. Cabría destacar que esta última reflexión a nuestro juicio es de suma importancia a la luz de muchos procesos de transformación sociopolíticos que se han estado asentando en esta época de reconfiguraciones geoeconómicas y políticas a nivel global.

Objetivismo

La base filosófica del objetivismo defendido por Ayn Rand, el cual ha sido objeto de diversas críticas y observaciones, se sustenta en la concepción de que la realidad existe objetivamente, independientemente de los deseos, temores o esperanzas de los hombres. Siendo esta una cosmovisión basada en la realidad objetiva desde una óptica filosófica, por un lado, y sustentada en la razón desde la óptica de la teoría de los fundamentos y métodos del conocimiento científico, por el otro.

En lo relativo al tema del bienestar individual, Rand lo aborda desde la perspectiva de la ética, y lo concerniente a la libertad, desde la visión del liberalismo económico. Cabe destacar que la filosofía política de Ayn Rand se nutre de igual forma de las ideas de John Locke, Ludwig von Mises y Frédéric Bastiat. En especial de este último pues, toma su visión respecto al Estado y el derecho, derivando de allí una concepción liberal como un sistema de derechos individuales, donde los aparentes derechos de un hombre que estén basados en la violación de los derechos de otros terminarán conduciéndonos al totalitarismo.

Prácticas y políticas que condenan a las sociedades.

Ayn Rand dejó como uno de sus tantos legados una serie de reflexiones que a la luz de los procesos de transformación estructural que están determinando el nacimiento de un nuevo orden mundial. Esos procesos siguen teniendo una vigencia y pertinencia proféticamente sorprendente. Nos sirven para entender y explicar la relación causa-efecto de muchos de los procesos políticos que actualmente están determinando el futuro de una gran cantidad de países en el mundo. Entre algunas de estas reflexiones valdría la pena destacar citar las siguientes

Cuando te das cuenta de que, para producir, necesitas obtener autorización de quien no produce nada.  Cuando compruebas que el dinero es para quien negocia, no con bienes sino con favores. Cuando te das cuenta de que muchos son ricos por sobornos e influencias, más que por el trabajo, y que las leyes no nos protegen de ellos, más, por el contrario, son ellos los que están protegidos. Cuando te das cuenta de que la corrupción es recompensada y la honestidad se convierte en autosacrificio. Entonces podría afirmar, sin temor a equivocarme, que tu sociedad está condenada.

Ayn Rand.

La vigencia de estas reflexiones, objetivamente irrefutables desde el punto de vista científico, son el ejemplo de lo que a lo largo de su historia han padecido y siguen padeciendo muchos países en el mundo. Vicios estos que han estado presentes en un espectro político que ha ido desde los regímenes inspirados en los fundamentos del comunismo marxista-leninista totalitario, pasando por los sistemas de gobierno populista sean de derecha o de izquierda, con sistemas económicos proteccionistas mercantilistas, e intervencionistas principalmente, hasta los autoritarismos etiquetados de derecha, maliciosa e incorrectamente relacionados e identificados con la corriente de pensamiento liberal.

Muchos son los ejemplos y casos emblemáticos que en mayor o menor medida representan síntomas como los arriba descritos en la cita de Rand, y que se pueden encontrar principalmente en la América Latina.  Como ha sido el caso de la “revolución bolivariana” o el de grupos políticos que han llegado al ejercicio del poder bajo la consigna de nuevas etiquetas como la lucha de los pueblos entre otros lemas pseudo ideológicos, así como los patrocinados por foros, como el de Foro de São Paulo principalmente, entre otros.

Verdaderas motivaciones

¿Cuál ha sido las verdaderas motivaciones que ha estado detrás de todas estas prácticas ya mencionadas? Tal vez las siguientes reflexiones de Ayn Rand nos las pueden explicar claramente, y las cuales citaremos “La ambición de poder es una mala hierba que sólo crece en el solar abandonado de una mente vacía”. Ayn Rand. En esta reflexión, Rand pone en evidencia la condición de aquellos que tal vez por razones educativas y socioeconómicas se dejan cautivar por este tipo de propuestas. Posteriormente, caerán en el engaño y la esclavitud bajo esquemas autoritarios y totalitarios. 

“El comunismo propone esclavizar a los hombres por la fuerza; y el socialismo por el voto.”  Ayn Rand. Más premonitoria y acertada no pudo ser esta consideración por parte de Rand, pues la misma nos explica como el llamado socialismo del siglo XX y otras propuestas políticas ya mencionadas anteriormente han logrado llegar al poder y mantenerse en él a toda costa. Y como meditación final valdría la pena citar la siguiente reflexión “Una sociedad que roba a un individuo el producto de su esfuerzo… No es estrictamente hablando una sociedad, sino una revuelta mantenida por violencia institucionalizada” Ayn Rand.

Reflexiones y conclusiones finales.

La irrefutabilidad, objetiva y científicamente hablando, del conjunto de reflexiones antes citadas de Ayn Rand han puesto en evidencia que tales síntomas han sido la causa principal de una serie de distorsiones de índole económica, política y social. Esas prácticas se han institucionalizado tanto formal como informalmente, a través de prácticas sociales ampliamente aceptadas como conducta normal y cotidiana.

Ello ha terminado por crear unas condiciones estructurales de miseria y desigualdad social en las sociedades que se han sometido a prácticas de esta naturaleza. Las ha condenado a vivir en un espectro socioeconómico y político, que ha ido desde una profunda miseria de desigualdad económica, por un lado, una degradación moral indescriptible por el otro, hasta el ejercicio del poder por parte de los grupos que lo ejercen de una manera atroz sin respetar los principios de derechos humanos más elementales establecidos en la Carta Universal de Derechos Humanos. Condenándolas a vivir en un círculo vicioso de injusticias de toda índole. 

Ver también

Los arquitectos de Ayn Rand. (Antonio Nogueira).

El ajedrez y la libertad. (Alejandro de León).

Ayn Rand, la gran conversora. (Bernardo Sagastume).

¿Es Ayn Rand la intelectual del momento? (José Carlos Rodríguez).

La moneda fíat como problema, y la banca libre como solución

El crecimiento está en la esencia del Estado, pues todos tratan de ocupar e intervenir –en mayor o menor medida– distintas áreas de la vida social y privada de los individuos. Entre estos, destaca especialmente cómo el ámbito monetario ha quedado inundado por regulaciones, privilegios y monopolios estatales. Históricamente, hemos pasado de un patrón monetario fundamentado en una combinación entre activos reales y financieros a la moneda fiat, lo cual nos ha abocado a una pérdida incesante de poder adquisitivo y a ciclos económicos cada vez más pronunciados. Se trata de un patrón cuya esencia estriba en la coacción del Estado, que fracasa en ofrecer los servicios de liquidez óptimos propios del dinero ideal (Menger, 2013), tal y como ilustra la historia reciente desde la creación de la Reserva Federal en 1913 y, en menor medida, desde la caída del sistema de Bretton Woods en 1971.

Sin embargo, gran parte del dinero que empleamos no es creado por los Estados, sino por los distintos bancos comerciales que, mediante el crédito circulatorio (Mises, 2012), crean nuevos medios fiduciarios –activos financieros pagaderos a la vista como los depósitos y billetes de banco– de forma autónoma, que actúan como medios de pago en nuestras economías. Por tanto, el Banco Central controla, pero no planifica centralizadamente toda la oferta monetaria que los agentes económicos emplean. Desde la óptica de los gobernantes, es lógico que los Estados traten de controlar este ámbito, y las nuevas tecnologías les ofrecen nuevas oportunidades para nuevos usos de la prerrogativa gubernamental sobre la emisión de base monetaria a través de las Central Bank Digital Currencies (CBDC).

Dinero y velo de la ignorancia de Rawls

En muchas ocasiones, se argumenta que el dinero debería manejarse centralizadamente porque es un bien que afecta a toda la economía, a la estructura productiva y a la preferencia temporal de los agentes económicos, por lo que este no debería depender de agentes privados como bancos y cámaras de compensación, pues emitir más o menos medios fiduciarios distorsionaría el tipo de interés y el proceso de mercado.

Sin embargo, la evidencia empírica demuestra que los períodos de mayor depreciación de la moneda en Estados Unidos y Gran Bretaña han sido –excluyendo la Guerra Civil Americana y otros acontecimientos bélicos– en el siglo XX, cuando el gobierno ya se había arrogado la autoridad del monopolio de la moneda. Cabe mencionar, empero, que ambos sistemas no estaban exentos de problemas en el sistema de pagos y en la estabilidad de precios. Por ello, los teóricos de la banca libre han centrado su análisis histórico en la banca escocesa del siglo XIX como una aproximación más apropiada al modelo que proponen.

La prerrogativa gubernamental sobre la emisión monetaria ha pervertido la neutralidad del dinero, subvirtiéndolo a fines bélicos y fiscales –véanse las compras masivas de deuda pública, verbigracia. El dinero debería seguir el principio de justicia al que Rawls (1999) designó velo de la ignorancia, bajo el cual ninguna persona aceptaría ninguna norma manifiestamente injusta ni privilegios hacia ciertos grupos.

En este sentido, el dinero ideal no debería otorgar privilegio alguno a ningún individuo, ya sea mediante la revalorización de los saldos de tesorería o el incremento del precio de los bienes de consumo. De lo contrario, el dinero podría utilizarse para redistribuir la riqueza a discreción entre diferentes grupos de interés.

La función del dinero

La función del dinero es antagónica a esta pretensión. Ello se debe a que es una institución social cuya función es maximizar los intercambios en el espacio y en el tiempo. Para ello, su valor ha de ser estable, porque de lo contrario este dinero se convertiría en un medio de cambio imperfecto, pues ejercería de forma subóptima su función como depósito de valor, al ser un dinero con una liquidez oscilante. Además, tampoco serviría adecuadamente como instrumento de intercambio, ya que perturba el mecanismo coordinador que dentro del mercado ejercen los precios como trasmisores de información.

En efecto, la evidencia empírica señala que la moneda fiat se aproxima más a la definición de medio de cambio imperfecto que al dinero ideal (Nash, 2015). Concretamente, el dólar –que es la moneda de reserva internacional de referencia– ha sacrificado su liquidez en aras de unos objetivos macroeconómicos que acaban abocando a las economías al estancamiento y socavan la eficiencia dinámica del sistema, que es necesaria para ampliar y profundizar la estructura productiva mediante la canalización del ahorro real (Huerta de Soto, 2020).

Historia de la manipulación monetaria

Bajo esta retórica heredada de la Teoría General, el dólar perdió entre 1970 y 2020 el 85% de su poder adquisitivo, lo que equivale a una tasa de depreciación media de un 3,7% anual. Se ignora, por tanto, que el dinero no es un instrumento para aumentar la demanda agregada, sino un bien cuyos servicios de liquidez son esenciales para el cálculo económico y los procesos de mercado. En caso opuesto, tendrían lugar distorsiones económicas como la ilusión monetaria, bajo la cual los empresarios confunden precios nominales con precios reales. En suma, toda teoría macroeconómica que defienda la manipulación monetaria carece de una premisa elemental, a saber, que el dinero no puede estar sujeto a manipulaciones, sino que debe mantener su liquidez.

Tal y como señala Hayek (1976) refiriéndose a la historia de la prerrogativa gubernamental sobre la emisión de la moneda,

Cuando uno estudia la historia del dinero uno no puede evitar preguntarse por qué las personas han aguantado durante tanto tiempo a los gobiernos ejerciendo un poder exclusivo durante más de 2000 años que era usado regularmente para explotar y defraudarles (traducción propia).

Friedrich A. Hayek. La desnacionalización del dinero.

Las CBDC suponen precisamente la perpetuación de este marco monetario, que únicamente atraerá una mayor inestabilidad a nuestras economías. Este sistema no solo facilita más aún la expansión artificial del crédito, sino que reducirá la liquidez agregada del sistema. Además, no podrá planificar la oferta monetaria adecuada para mantener la liquidez del dinero fiat.

La propuesta de las CBDC

La implementación –por el momento hipotética– de las CBDC sustituiría tanto a los depósitos a la vista de los bancos como a los depósitos de los bancos comerciales contra el Banco Central, aunque existen otras propuestas como la del token descentralizado. Sobre los depósitos de los bancos comerciales en el Banco Central, esto no supondría ningún cambio a priori, ya que actualmente estas operaciones ya se dan en la ventana de descuento y en la remuneración de las reservas, por lo que las CBDC no supondrían cambio alguno.

En contraposición, la sustitución de los depósitos de los ciudadanos acarrearía un cambio de paradigma en el sistema bancario, ya que los bancos comerciales perderían la mayor parte de su financiación, al proceder esta fundamentalmente de los depósitos de los clientes. Esta sería la propuesta del sovereign money, que colocaría al Banco Central en el centro de la jerarquía de las instituciones financieras, relegando a todas las demás a un plano subsidiario.

Problemas de cálculo económico y desintermediación financiera

Aunque pueda aparentar que esta medida tratará de estabilizar el sistema de pagos, resulta una justificación un tanto inocua. En primer lugar, porque las leyes de curso forzoso, que impiden que los depósitos a la vista coticen con descuento, impiden que esto pueda suceder, lo cual elimina este límite exógeno a la expansión crediticia y engendra el riesgo moral en la banca. En segundo lugar, porque un sistema de banca libre sin privilegios ni intervención estatal posee un mecanismo coordinador bajo el que ningún banco está dispuesto a sobreemitir medios fiduciarios. De lo contrario, estos acabarán siendo condonados y devueltos al propio banco, debilitando su posición financiera, tal y como describe la Ley del Reflujo de Fullarton.

La desintermediación financiera inherente a las CBDC es, por contraste, harto preocupante. Bajo este nuevo sistema, los bancos dejarán de generar la mayoría de los medios de pago de la economía, centralizando la emisión del dinero y el crédito, tal y como sugería la célebre propuesta revolucionaria del Manifiesto Comunista de Karl Marx. Aunque resulta difícil pensar que el crédito circulatorio dejará de existir, no es descabellado afirmar que este tendrá un papel subsidiario.

Los límites a la planificación

Por esta razón, esta propuesta centralizadora adolecerá de todos los problemas descritos por Mises y Hayek en el debate sobre el cálculo económico en el socialismo. Incluso si el objetivo de los burócratas fuera generar estabilidad en el nivel de precios, esto sería imposible. Ningún comité planificador posee la información como para determinar cuál es la oferta monetaria óptima en cada momento. Sólo se puede alcanzar por medio de un proceso de descubrimiento y competencia que conduce constantemente al sistema al equilibrio monetario.

Dicho de otra manera, la intermediación financiera coordinada temporalmente y descentralizada es esencial para sostener la actividad productiva y atender la demanda monetaria de los agentes económicos, bien sea de transacción, especulación o precaución. Por esta razón, es imposible teóricamente que los medios de pago se ajusten óptimamente a la demanda de los mismos bajo un sistema planificado como el del sovereign money.

Ciclo económico

Se ha argumentado, en un artículo autorizado por el Banco Central Europeo (Bindseil, 2020), que una de las magníficas posibilidades que ofrecen las CBDC consiste en la política de tipos de interés negativos. Esta falsa esperanza se debe, en parte, a la consideración de que el tipo de interés es un instrumento de manipulación macroeconómica y no una expresión de la preferencia temporal de los agentes económicos. Es la valoración subjetiva que se le concede a los bienes futuros sobre los presentes. En el momento en que se genera esta bifurcación entre el ahorro real y la política monetaria, se da pie a las políticas monetarias laxas que, a través del mecanismo de transmisión entre el Banco Central, los bancos comerciales y, en última instancia, la economía real, dan lugar al ciclo económico.

En gran parte, la mentalidad de las autoridades monetarias no es tratar de evitar la recesión económica. Es la de proveerse de todo tipo de instrumentos –como los programas de estímulo o de flexibilización cuantitativa– para llevar a cabo políticas contracíclicas que mantengan el gasto agregado. Más preocupante aún es, incluso, el abandono de la teoría del capital y del ciclo económico. Esa teoría pone de manifiesto la necesidad de la coordinación temporal del ahorro y de la estructura productiva.

Banca libre

Con todo, hay una alternativa compatible con la libertad bancaria y la estabilidad monetaria, a saber, la banca libre y descentralizada. Todos los problemas de los que adolece la moneda fiat y que se exacerban con las CBDC, desde el abuso de la prerrogativa estatal hasta la imposibilidad del cálculo económico, se resolverían aplicando los principios del proceso de mercado a la banca. La evidencia empírica recopilada por White y Selgin arroja pocas dudas sobre la capacidad del mercado y de sus procesos coordinadores para otorgar un patrón monetario compatible con los principios de la economía de mercado.

Esta propuesta no está ni mucho menos siendo considerada por los Estados –más bien hemos visto que todo lo contrario–. Pero podríamos dividir a los teóricos de la banca libre en dos sectores. El primero es el de aquellos que defienden la existencia de la reserva fraccionaria, como White, Selgin, Hayek (nótese que a este respecto sigue habiendo polémica) y Glasner. Los segundos son los teóricos que abogan por el coeficiente de caja del cien por cien, entre los que hallamos a Rothbard, Mises, Hoppe, Huerta de Soto, Fisher, Simons etc.

Estas posturas se remontan a las discusiones que ya mantuvieron la Escuela Bancaria y la Escuela Monetaria. En las últimas décadas han traspasado los límites de la Ciencia Económica hacia posturas incluso jurídicas y filosóficas. La premisa fundamental de estos teóricos es que la emisión monetaria no constituye ninguna excepción al mecanismo coordinador del mercado. Por ello, la gestión descentralizada de la misma poseería numerosas ventajas comparativas respecto a patrones intervenidos por organismos burocráticos y gobiernos. Es evidente, por tanto, que existe una alternativa a la evolución monetaria actual.

Bibliografía

Bindseil, U. (2020) Tiered CBDC and the Financial System.

Hayek, F.A. (1976). The Denationalisation of Money. Institute of Economic Affairs.

Huerta de Soto (2020). Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos. Unión Editorial.

Menger, C. (2013). El Dinero. Unión Editorial.

Mises, L.v. (2012). La Teoría del Dinero y el Crédito. Unión Editorial.

Nash, J. F. (2015). Ideal Money. Southern Economic Journal, 82(1), 5–12.

Rawls, J. (1999). A Theory of Justice. Harvard University Press.

Ver también

La banca Simmons y la estabilidad monetaria y económica. (César Táboas).

La banca con reserva fraccionaria. (Francisco Capella).

Dinero, deuda, banca, y reserva fraccionaria. (Francisco Capella).

La necesidad de un banco central. (Eduardo Blasco).

El Suffolk Bank. (José Carlos Rodríguez).

Críticas infundadas a la banca libre y al coeficiente de caja del 100 por ciento. (José Carlos Rodríguez).

El negocio del Software Libre (VII): el intérprete o transductor

A veces escucho a alumnos o a otros nuevos programadores decir que es más fácil encontrar la solución a problemas o cómo cubrir una necesidad con GNU/Linux que con otros sistemas operativos.

A otros desarrolladores, más experimentados, esto no sorprende. Todos dan por hecho que la comunidad del Software Libre es más activa a la hora de escribir en blogs y responder en foros como StackOverflow.

¿Y por qué hay tantos artículos sobre vi, Emacs o GNU/Linux? ¿Qué lleva a una persona a leer la documentación de un comando, una función o un paquete y volver a escribir sobre ese tema, si ya existe una documentación oficial?

El intérprete o transductor en la programación

Una de las grandes aportaciones de Jesús G. Maestro a la crítica literaria es volver a poner en el foco de estudio al ser humano, al sujeto operatorio. A través de su canal de Youtube y de sus libros, no sólo difunde su interpretación de la literatura, sino que difunde la metodología desarrollada para hacerlo.

Cualquier persona que se identifica con la Escuela Austríaca sabe que más importante que el análisis es la metodología. Sin metodología, realizar un el análisis es equivalente al burro que toca la flauta. Si acierta, es por casualidad. Y una de las grandes aportaciones de Jesús G. Maestro es la división de los cuatro materiales de la literatura:

  • El autor
  • La obra
  • El lector
  • El intérprete o transductor

Como vemos, de los cuatro materiales de estudio, tres son seres humanos. Cuando estudiábamos literatura en la escuela, generalmente nos hablaban de la obra, algo menos del autor, pero, al menos, yo, nunca había escuchado como objeto de estudio ni al lector, que interpreta para sí mismo, ni al intérprete o transductor, que interpreta para los demás, como objeto de estudio. Siendo de vital importancia. ¿Para qué escribe un autor una obra si no es para que haya otros seres humanos que la lean y la interpreten?

Los materiales de la documentación técnica

En la documentación técnica, mutatis mutandis, podríamos decir que también nos encontramos con esos cuatro materiales:

  • El autor que escribe la documentación
  • La documentación
  • El usuario que lee la documentación
  • El intérprete o transductor que interpreta para los demás esa documentación

Cualquier lenguaje, programa o sistema, sea libre o no, tiene documentación y autor o autores que la han escrito. Un proyecto de software que no tiene documentación no es un proyecto completo y está condenado al fracaso.

Los usuarios pueden ser más o menos, pero cuando se comprueba que un proyecto ha triunfado es cuando tiene intérpretes, traductores y transductores.

Desbordando la documentación

Si en un blog o un canal de Youtube se hacen eco de un proyecto, lo explican y explican su uso a otros usuarios, significa que ese youtuber o blogger lo ha considerado lo suficientemente bueno como para dedicarle varias horas de su vida a usarlo, estudiarlo, interpretarlo y exponerlo al público. Y, no menos importante, ha considerado que ese proyecto es interesante para su cliente, el lector de su blog o el suscriptor de su canal.

Y, quizá, para otro cliente, el posible contratador.

Pero, además, ese generador de contenidos para poder competir con la documentación oficial, debe aportar valor añadido. Y es ahí, cuando se convierte en intérprete, ya que no sólo debe leer la documentación e interpretarla para sí mismo, sino para los demás. Y proyectarla aportando valor para captar usuarios.

Muchas veces, el escribir un blog se limita a tomar unas notas que un usuario usa, en principio, para sí mismo. Usa determinadas funcionalidades de un sistema o un lenguaje y las apunta para tenerlas todas juntas y poder encontrarlas más fácilmente cuando las necesite.

Pero esto lo podría hacer anotándoselas en ficheros en su propio equipo. O haciendo snippets para su editor de texto. Pero si lo comparte, está ofreciendo la oportunidad a otros usuarios de aprovechar ese esfuerzo. La comunidad del Software Libre tiene tan interiorizado que, al buscar una necesidad, encuentra la solución que, de forma espontánea, cuando hace un trabajo para si, lo comparte al procomún. Aunque no sea buscando un lucro directo.

La profesionalización del intérprete

Pero también puede que busque un lucro. Porque está muy bien compartir el trabajo propio, pero si el autor de ese blog obtiene, o puede obtener, algún tipo de beneficio, aumentan sus motivaciones para realizar un mejor trabajo.

Con un blog es muy difícil ganar dinero. Hacen falta muchísimas visitas y los pagos son realmente bajos. Algo más fácil es ganar dinero con un canal de Youtube, pero también requiere muchos más conocimientos, no sólo sobre el tema a tratar en el canal, sino sobre edición de imágenes, vídeo, audio… además, la mayoría de los canales de Youtube no monetizan, por lo que sus autores no cobran nada.

Pese a todo, la producción de contenidos, tanto de texto como de vídeo, es enorme. Y muchos blogs y canales de Youtube con una calidad extraordinaria, con un ímprobo trabajo detrás. ¿Y por qué ocurre esto?

Aquí no hay una única respuesta, cada autor tiene sus motivaciones subjetivas, pero llevo tiempo observando tres patrones de conducta que se repiten continuamente:

Primero, el usuario empieza a compartir contenidos por la inercia de ver cómo otros usuarios más experimentados que él, comparten sus conocimientos.

Después, al formar parte de la comunidad, y recibir comentarios, apoyo y reconocimiento de la comunidad, le hace desarrollar más y mejores contenidos, no sólo aportando anotaciones sino conjugándolas con otras experiencias, como es el uso combinado de distintas tecnologías.

Por último, porque recibe mejores ofertas de trabajo.

El intérprete como profesional

Una empresa sólo funciona si tiene buenos profesionales. Trabajadores que ofrecen a los clientes lo que estos demandan. Cualquier persona que tiene vocación de servir a los demás, es un trabajador mucho más rentable, independientemente de sus conocimientos, que un ser humano cuya fatal arrogancia le lleva a ofrecer únicamente lo que él considera válido, por muchos conocimientos que tenga.

Si combinamos que una persona tiene altos conocimientos y los demuestra en cada uno de sus contenidos y, además, tiene la humildad de escuchar a su público para ofrecerles lo que le están pidiendo, y realiza el esfuerzo necesario para satisfacer las demandas de su público, es una combinación excepcional para ofrecer en el mercado laboral.

Y, mejor aún, en un sector como es el tecnológico, donde hay una altísima demanda de trabajadores, no tiene que ofrecerse a las empresas, sino que son los reclutadores de esas empresas las que van a contactar con él. Obligando al reclutador a que la oferta que realice sea lo suficientemente jugosa como para que ese intérprete o transductor, que ya ha demostrado previamente su valía, le haga caso.

Una oferta que, por muy alta que sea, es una apuesta con muchas mayores garantías de éxito que cualquier diploma exhibido en Linkedin.

Serie ‘El negocio del software libre’

(I) Las instituciones

(II) El caso de Wikipedia

(III) Sólo crecen las redes sociales que liberan código

(IV) Hackers frente a académicos

(V) Evan You, un hacker empresario no emprendedor

(VI) La generalización de los hackatones

El difícil camino hacia la autonomía universitaria 

Cualquier universidad pública que carezca de autonomía se convierte en una burocracia; sin cerebro, sin interés por innovar, ni tomar decisiones propias. El personal que la conforma no necesita pensar, sino solamente cumplir las órdenes del jefe o cumplir los programas diseñados por alguna oficina gubernamental. Se le denomina “universidad pública” a las instituciones educativas creadas por el gobierno con recursos del erario. El gobierno determina el lugar, expropia o compra los terrenos, decide la arquitectura de los edificios, contrata al personal docente, decide los sueldos y salarios y diseña los planes y programas de estudio. Es una práctica estatal impulsada por el dictador austriaco Otto von Bismarck desde mediados del siglo XIX con el fin de tener el control del pensamiento de los individuos. 

Las universidades públicas, creadas de esta manera, naturalmente se transforman en instituciones burocráticas propicias para el despilfarro de recursos, robo y saqueo donde los más beneficiados son los que alcanzan los altos puestos directivos y las mafias sindicales; florece el nepotismo, pues hay la facilidad de colocar a los parientes, amantes, amigos, etc.

Los recursos que recibe la autoridad universitaria se desperdician en gastos inútiles o innecesarios. Los alumnos se convierten en el pretexto para seguir recibiendo recursos “ad infinitum”; los sindicatos aprovechan la oportunidad de inflar la plantilla con personal innecesario.  

La rentabilidad, que la trabajen otros

Las universidades públicas no sienten la necesidad de preocuparse por la rentabilidad, pues se jactan de no ser negocios, y, por tanto, no se preocupan por las pérdidas. Otro fenómeno notable es que se convierten en nido propicio para las corrientes de izquierda. Se difunde extensamente la línea marxista como pensamiento único, rechazando u hostilizando al pensamiento liberal, casi nadie conoce a los pensadores de la Escuela Austriaca de Economía, a pesar de tener grandes académicos de Premio Nobel.

También se puede observar los altos niveles de deserción. De cada 100 alumnos que ingresan, solo llegan a titularse el 10 o 15% a pesar de que en varias se ha abolido el requisito de hacer una tesis y se les otorga el título con solo aprobar todas sus asignaturas.

Si estos fenómenos solo se observaran en una determinada universidad pública, bastaría, quizás, cambiar a los directivos, despedir a algunos o a todos los profesores, aumentarles el salario al doble para que se preocuparan por hacer bien su trabajo, pero nada de esto funciona. Además, el fenómeno es bastante generalizado. De hecho, no se conoce de una sola universidad pública que esté “libre de pecado”.

¿Autonomía?

Ante esta realidad, las universidades prometen cumplir bien si se les da la autonomía para autogobernarse. De hecho, a varias se les ha concedido el privilegio de la autonomía. Pueden elegir a sus autoridades, seleccionar a sus docentes, establecer sus sueldos, determinar prestaciones y servicios, etc. Pero el gobierno las sigue subsidiando. Les entrega su presupuesto anual y prácticamente sin supervisión ni entrega de cuentas, pero tampoco ha servido, y quizás ha sido peor. 

Realmente se necesita analizar a fondo el modelo de universidad pública que se aplica desde décadas atrás. 

Hace 200 años o más, el gobierno no se metía en el campo educativo. Eran los particulares, es decir, los que no pertenecían al aparato estatal, quienes educaban a los niños y jóvenes. El comerciante contrataba a un letrado para educar a sus hijos, o bien, alguna orden religiosa se disponía a fundar escuelas y universidades. 

La idea de Bismarck: el control de la educación

Si el canciller Otto von Bismarck realmente se hubiera preocupado por construir un buen sistema educativo, solo tenía que invitar a los agentes privados a fundar escuelas y universidades. Y a la banca u otros organismos con recursos podría incentivarlos para que otorgaran créditos a largo plazo para personas o asociaciones que tuvieran interés en crear instituciones educativas de todo tipo. Así se habría formado un mercado competitivo de educación en todos los niveles. Las instituciones capaces de satisfacer los gustos, necesidades o anhelos de los alumnos sobrevivirían y desaparecerían las incompetentes.

Bismarck pudo haber influido para la creación de instituciones que otorgarán financiamiento a todo joven o ciudadano que quisiera instruirse. Así es como nadie tendría la excusa de no estudiar por falta de recursos. El banco le prestaría lo suficiente para pagar la colegiatura, sus gastos de alimentación, viajes, habitación, etc. Y cuando ya estuviera ejerciendo su profesión, empezaría a regresar el crédito. 

Pero Bismarck estaba más preocupado por construir un gobierno estatista que tuviera el control total de la sociedad. Ni por asomo pensaba el dictador que el mercado podía resolver el tema educativo.

No solo Bismarck adoptó el modelo de control estatal de la educación. También lo hicieron Adolfo Hitler, Lenin, Stalin, Fidel Castro. E hicieron desaparecer las escuelas privadas. Pero, aun en la Alemania de hoy día, casi todas las escuelas y universidades están en manos del Estado, con directivos de izquierda, como en los viejos tiempos del Führer. La tarea es transformar el sistema estatista de educación en un sistema educativo liberal. 

Cambiar la financiación

El primer paso es cambiar su sistema de financiamiento. En lugar de que el gobierno le envíe los recursos monetarios a la institución, eso se debe cortar de tajo. En su lugar, la idea es que el subsidio se envíe a la demanda, es decir, al alumno. Se hace mediante un cheque o voucher a nombre del alumno, intransferible y que únicamente sirve para pagar la colegiatura en la escuela o universidad que el alumno elija para recibir instrucción. No se estaría gastando más dinero. El presupuesto que está destinado a una escuela se divide entre el número de alumnos y luego entre doce. Así se determina el monto de cada voucher que el alumno recibe cada mes. Es importante que sea la mano del alumno quien coloca el cheque en la escuela donde está matriculado. Y debe ser con periodicidad mensual, pues de otra manera no funciona. 

El fundamento de esta propuesta radica en que se introduce la disciplina del mercado en el sistema educativo. En efecto, desde el momento en que las escuelas viven de las colegiaturas, es decir, del cliente, se empiezan a preocupar por dar un buen servicio con la esperanza de que ese cliente esté dispuesto a seguir pagando, mes a mes. Es decir, se introduce la variable RIESGO, que es el motor que obliga a una empresa o institución a dar un buen servicio al cliente. Además, las otras escuelas también están deseosas de recibir vouchers, luego, tendrán que competir, tratar de dar mejores planes de estudio, tener mejores profesores, etc. Por supuesto, aquellas instituciones que no sean capaces de dar buenos servicios desaparecerán por su propia incompetencia. Lo cual es perfectamente sano para la población estudiantil.

Y cambiar el punto de vista de las instituciones

Nótese que no estamos hablando de eliminar la gratuidad de la educación ni de privatizar las instituciones, temas que deberán discutirse posteriormente. Introducir el sistema de subsidio a la demanda para eliminar el sistema de subsidio a la oferta es el primer paso necesario para lograr la autonomía de escuelas y universidades. 

Los profesores, investigadores, administradores y trabajadores de la institución podrán reunirse para decidir libremente, es decir, sin intervención del gobierno, cómo distribuir el dinero ingresado por los vouchers. Determinarán el salario de cada docente, de cada trabajador, del rector y lo suficiente para mantenimiento o ampliación del plantel. Aprenderán así a administrar su propia institución.

Con toda seguridad, las escuelas empezarán a cambiar su visión de futuro, su filosofía, para volverse más afines a un mundo de libertad donde el individuo sea el centro del universo. En otras palabras, con el subsidio a la demanda es más probable que abandonen esa visión izquierdista que anula el valor del individuo.

Aunque el cambio en el sistema de financiamiento es un gran paso, no es suficiente para lograr la autonomía universitaria tan anhelada. Es necesario un punto más; se requiere sacar las manos del gobierno. Quiere decir que es necesario eliminar todo tipo de control por parte del Estado. Esto incluye evitar el control o supervisión del gobierno mediante alguna institución burocrática. Al final, los títulos o grados académicos deben ser otorgados por la institución educativa y no por el gobierno. 

En resumen, cambiar el flujo de financiamiento es el primer paso para reformar el sistema educativo. No es suficiente, pero es la base para darle verdadera autonomía a las universidades y así quitarles la camisa de fuerza que les impide aplicar y desarrollar el talento de sus académicos e investigadores. FIN. 22 de febrero de 2024.

Ver también

Un modelo diferente (y más justo) de financiar la universidad pública. (Domingo Soriano).

El origen perverso de las universidades públicas. (Santos Mercado).