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Discurso de Javier Milei en la CPAC 2024: el fracaso del modelo neoclásico

Hola a todos. Yo soy el león. Yo también los amo. Viva la libertad, carajo. Parece que lo que decían como fenómeno barrial, se agrandó un poco el barrio. En primer lugar, muchas gracias por esta invitación, En cuanto a la conferencia, del día de hoy, dado el impacto de la Conferencia en Davos, en que señalé que Occidente está en peligro, dado el avance de las ideas estatistas, hoy haré foco en los fundamentos técnicos que sostenían dichas apreciaciones políticas, en aquella conferencia. Así, haré foco sobre cómo el modelo neoclásico y su visión de los fallos del mercado son funcionales al avance del socialismo y cómo eso destruye al crecimiento económico poniendo un freno a las mejoras contra el bienestar y la lucha contra la pobreza.

En cuanto a la génesis de este problema, el problema es un problema metodológico entre modelos vs. realidad. Dado que la realidad es siempre muy compleja de analizar se analiza con modelos, pero – en términos generales – cuando el modelo no mapea con la realidad un corrige el modelo, descarta el modelo y el problema con el mundo neoclásico es que frente a este problema, que el modelo no mapea con la realidad se enojan con la realidad, llamándola fallo de mercado.

El óptimo de Pareto

El origen de este problema tiene que ver cuando se pone a estudiar las cualidad normativas del equilibrio competitivo. Es decir que, mientras que el análisis se centraba en la existencia, en la unicidad y en la estabilidad, eso no constituía un problema grave, desde el punto de vista político. Y en rigor, el problema aparece cuando ingresa el análisis normativo de la mano del análisis de Pareto. Básicamente la idea del óptimo de Pareto es que yo no puedo mejorar a alguien sin empeorar a otro. Concretamente, si estoy en una situación, donde puedo mejorar a alguien y hago una mejora para alguien, sin empeorar a otro, eso se llama mejora Paretiana. Y obviamente, cuando esas oportunidades se agotan significa que estamos en el óptimo de Pareto.

Y es ahí, donde aparecen las definiciones de fallos de mercados, que tienen distintos nombres; uno es las no convexidades, es decir la existencia de rendimientos crecientes, o para decirlo más popularmente, estructuras de mercados concentrados y monopolios. Otros casos son las externalidades: los bienes públicos en formación asimétrica y el “Dilema de los Prisioneros”. Y en realidad, todas estas definiciones tan elegantes son todos elementos que habilitan la intervención del Estado y con eso el avance de los estatistas y los socialistas.

El mercado como proceso de cooperación social

Pero para que no quede tan en abstracto voy a hacer un ejemplo aplicado: supongamos que estamos en el momento en que nos alumbrábamos con velas y todavía no había llegado Ericsson; obviamente en el momento en que aparece Ericsson con la lamparita, todos los fabricantes de velas van a la quiebra. Naturalmente si le hubiéramos prestado atención a los intervencionistas, hoy, en lugar de tener esta hermosa conferencia, con todas estas luces, seguiríamos con velas; así es como los socialistas arruinan nuestras vidas. Por suerte descartemos el óptimo de Pareto y avancemos con el progreso tecnológico. (APLAUSOS).

Entonces lo primero que tenemos que entender es qué es el mercado, tener una buena definición de lo qué es el mercado. En este sentido, el mercado es un proceso de cooperación social, donde se intercambian derechos de propiedad, voluntariamente. De hecho – dado que los intercambios son voluntarios – no es posible hablar de fallos de mercado porque nadie estaría haciendo acciones auto flagelantes. Por lo tanto, cuando definimos bien mercado todas las definiciones de intervención se derrumban.

Las instituciones del mercado

Por otra parte, también es muy importante tener bien claro cuáles son las instituciones sobre las que se construye la idea del mercado. Dos instituciones muy importantes son la propiedad privada y los mercados libres de intervención estatal, porque – básicamente – si voy a estar intercambiando derechos de propiedad quiere decir que la propiedad privada es importante. Y si los intercambios no son voluntarios, no hay lugar para la presencia intromisiva y violenta del Estado. (APLAUSOS)

En este sentido, cuando se hace un intercambio y alguien entrega un bien, a cambio de dinero, eso fija un registro histórico, llamado precio. Y ese registro histórico, denominado precio es un mecanismo de transmisión de información, que además se transforma en un mecanismo de coordinación porque hace que – algunas personas –sean oferentes y otros sean demandantes.

Y como no necesariamente la cantidad demanda coincide con la ofrecida, cuando la demanda es mayor que la oferta, los precios suben y en su caso contrario bajan. Es decir, hay un proceso de ajuste. En definitiva, la propiedad privada y los mercados libres determinan el funcionamiento del sistema de precios y eso es lo que permite hacer cálculo económico. Y esto muestra por qué el socialismo en ninguna de sus vertientes puede funcionar, en el caso más extremo porque no hay propiedad privada, por lo tanto no se pueden hacer los intercambios que requiere el mercado. Y en segundo lugar, las versiones más light que permiten la existencia del sector privado, la intromisión del Estado mete ruido en el sistema de precios, y cuanto más Estado hay, más violencia hay, más distorsión hay y peor funciona el sistema.

La libre competencia

Otra de las instituciones importantes para los mercados es lo que se llama la libre competencia, pero no en el sentido neoclásico de la competencia perfecta, sino en términos de entrada y salida. Y por otra parte hay dos instituciones que son muy importantes que son la división del trabajo y la cooperación social. La división del trabajo quién mejor la explicó fue Adam Smith: una persona sola podía producir solamente 20 alfileres, pero si se partía en quince la tarea, cada uno podía producir 5 mil alfileres, estamos hablando de 75 mil alfileres, pero cuál es el problema si no hay demanda para 75 mil alfileres, no va a haber tanta división del trabajo.

Y esto combinado con la idea de combinación social, termina siendo absolutamente destructivo para las ideas socialistas. Una es: Yo podría estar odiando a él, pero necesito que el compre mi producto, por lo tanto, inexorablemente lo tengo que dar bien. Por eso, como decía Bastiat, “Donde entra el comercio, no entran las balas”. Y promover el libre comercio es promover la paz.

Y al mismo tiempo, del mercado como proceso de cooperación social es una tremenda bomba en contra del socialismo, porque si los intercambios son libres, eso significa que las dos partes que intervienen en el intercambio, ganan los dos. Por lo tanto, no hay lugar para la teoría de la explotación, no hay lugar para la plusvalía, no hay lugar para el marxismo y el socialismo.

El empresario como benefactor social

A su vez, es importante señalar, en la lógica del mercado, que un empresario exitoso es un benefactor social. Porque en el capitalismo de libre empresa solamente es posible ser exitoso sirviendo al prójimo con bienes de mejor calidad o de mejor precio. Y si ese empresario no lo está haciendo bien, podrá aparecer otro que pueda brindar el mismo bien a un mejor precio, o el mismo precio, mejor calidad, y eso va a llevar a la quiebra a los ineficientes y va a potenciar el bienestar; Y por ende, los empresarios, son benefactores sociales porque nos brindan bienes de mejor calidad, a un mejor precio, mientras que van creando puestos de trabajo y progreso en toda la sociedad. Por lo tanto, abracemos a los empresarios que son la base de la prosperidad.

Por lo tanto, dada esta introducción, vale la pena enfrentar, ahora, dónde está el dilema neoclásico. Esto dentro de la teoría del crecimiento económico y su evidencia empírica se llama: “El palo de hockey”. Si ustedes miran la historia, desde la era cristiana hacia adelante, el PBI per cápita entre el período en entre el año 0 y el 1800, prácticamente estuvo constante.

Murray N. Rothbard

Sin embargo, desde el año 1800 hasta aquí, se multiplicó por más de 15 veces, y en ese mismo período, la población en el año 1800 era de 800 millones de seres humanos, y hoy se ha multiplicado por 10. Es decir, que aumentó la productividad per cápita y, además, el PBI aumentó cerca de 150 veces, a punto tal que estamos en el mejor momento de la historia de la humanidad. Todo esto, a pesar de la existencia del Estado. Y en este mismo periodo de tan importante crecimiento económico, la pobreza extrema pasó del 95% de la población al 5%. Sin embargo, esta presencia de rendimientos crecientes significa que hay estructuras concentradas, es decir, que hay monopolios. Entonces, la pregunta es: si se generó tanto bienestar ¿Por qué la teoría neoclásica dice que los monopolios son malos, si nos trajo tanto bienestar y tanta caída en la pobreza?

Y en realidad, como diría Murray Newton Rothbard, el inventor del anarco capitalismo, el problema es que el análisis neoclásico está mal. Supongamos que tengo 10 empresas compitiendo por hacer teléfonos celulares, y una de ellas descubre una técnica para hacer un teléfono de mejor calidad a un mejor precio, naturalmente hay 9 empresas que van a quebrar. Sin embargo, ¿Alguno de ustedes se quejaría por tener mejores teléfonos a un mejor precio? Por lo tanto, fuera la teoría neoclásica.

Los errores del análisis neoclásico

Entonces, veamos dónde están esos errores de la teoría neoclásica. En la versión más simple es porque dicen que el precio del monopolio es mayor que el de la competencia y que la cantidad producida es menor que en competencia. Sin embargo, ese análisis es errado porque tiene varios problemas; en primer lugar porque es solamente un análisis de equilibrio parcial, solo considera el equilibrio en un solo mercado, y no considera el resto de la economía. Es decir, yo tengo el monopolio sobre Javier Milei y ustedes tienen el monopolio de ustedes mismos, sobre cada uno de ustedes, y eso no tiene nada de malo, afortunadamente somos todos distintos, gracias a Dios. Es más, festejamos nuestras diferencias porque no nos gusta la uniformidad gris del socialismo.

Pero no solo está mal por ser un análisis de equilibrio parcial que no considera el resto de los mercados, sino que, además, es tan burdo que no considera los efectos futuros, es decir, el impacto en el futuro de estas estructuras de mercado. De hecho, esto me hace recordar un hermoso libro de un economista y pensador americano, Henry Hazlitt, que se llama, La economía en una lección, que decía: “La diferencia entre un buen economista y el mal economista, es que el mal economista solamente mira el mercado en un período, mientras que el buen economista mira todos los mercados y no solo el presente, sino también el futuro”.

El equilibrio general

Por lo tanto, esto estaría mostrando que el análisis tradicional del monopolio y por el cual se los regulan, es parte de un mal análisis económico. Y si, además, tomamos el rol que toman las ganancias como elemento para generar crecimiento económico, además, meterse con los beneficios implica impactar negativamente sobre el crecimiento. Entonces, la pregunta es: ¿Cuál es la verdadera respuesta, o el verdadero fundamento de este análisis? Y en realidad la respuesta no está en el análisis económico, está en la estructura matemática que usa el equilibrio general. Básicamente, tiene que ver con el análisis del óptimo de Pareto y el problema de las no convexidades en el conjunto de producción.

El óptimo de Pareto, para que el equilibrio existente sea óptimo de Pareto, tanto los consumidores como los productores deberían estar maximizando. Y el problema es que cuando tenemos rendimientos crecientes tenemos funciones de producción convexas y el problema con esas funciones es que no se puede encontrar un máximo.

Modelo neoclásico: una visión mecanicista del hombre

Naturalmente, eso es un error matemático también porque si yo tengo rendimientos crecientes puedo encontrar un máximo si utilizo todas las dotaciones de la economía y entonces ahí aparecería otro problema que me quedaría una sola empresa; pero eso que parece algo empíricamente correcto también tiene otro error conceptual porque básicamente implica desconocer la naturaleza de la firma y entre otras cosas, deja de lado el hecho de que las firmas son manejadas por seres humanos y naturalmente cuando ustedes más quieran trabajar para producir más, el costo de oportunidad del tiempo libre crece fenomenalmente.

De qué le serviría un trabajo de que le ofrezcan 12 millones de dólares al año si ustedes tuvieran que trabajar los 7 días de la semana 24 horas. Se van a chocar contra su propia humanidad. Sin embargo, el análisis neoclásico trabaja a las firmas como si fueran máquinas y no como empresas que dependen, son de los seres humanos.

Finalmente, otras de las críticas que se le hacen a los monopolios es que generan menos cantidades producidas en la economía y eso también es falso porque ese dinero que ganan los monopolistas, evidentemente lo pueden volcar al consumo y generar producción y empleo en otros lugares de la economía.

Análisis neoclásico del monopolio

Ahora vamos a hacer un par de casos que irriten más a los keynesianos. ¿Qué sucede si esas grandes ganancias las ahorramos? Ese ahorro se transforma en inversión en otras empresas y eso genera crecimiento del producto y del empleo en otros sectores. No se pierde nada. O supongamos que este monopolista es tan ambicioso que quiere invertir todo en su propia empresa. Tal que todo su ahorro se transforma en inversión. Pero esa inversión significa más capital, más productividad, mayores salarios y al mismo tiempo más producción del bien, por lo tanto baja el precio, por lo tanto mayores salarios y menores precios, por lo tanto, todo ganancia de bienestar.

Es más, entonces como ya no le podemos encontrar más ataques al monopolista, ya que si consume genera bienestar, ya que si ahorra en el sistema financiero genera bienestar y si ahorra e invierte en sí mismo también genera bienestar. Ahora pensemos que pasa si el “maldito empresario” decide enterrar ese dinero. Así nadie puede acceder a ese dinero.

¿Qué es lo que va a ocurrir? Se va reducir la cantidad de dinero en la economía y van a bajar los precios beneficiando a toda la población. Y es más, este empresario tan malo a los que más va a beneficiar son a los que menos tienen porque son lo que se benefician de la deflación. Por lo tanto, todo lo que acabamos de ver es que todos los análisis que justifican la intervención lo único que hace es crear más Estado y mayor daño a la gente.

Intervención y destrucción

Por lo tanto, para cerrar esta presentación, voy a mostrar como la intervención socialista lo que hace es destruir la economía. Y básicamente este ataque que hacen los socialistas es básicamente desde dos puntos de vista. Por un lado está la regulación de los monopolios, que al regular los monopolios quiebra el efecto de los rendimientos crecientes y hacen que las economías se estanquen. Si se regulara bajo el ideal neoclásico la cuasi renta sería cero. Y por lo tanto estaríamos en un mundo de la competencia perfecta donde no hay incentivos a crecer.

En el fondo lo que hace es abortar el proceso de destrucción creativa a la Shumpeter. Porque estos procesos de destrucción creativa parten de la idea de resolver algunos problemas de la sociedad que les permite más dinero y eso es lo que genera el progreso tecnológico y el crecimiento. Por lo tanto, si regulo los beneficios, si regulo la ganancia, el problema que voy a tener es estancamiento. Al margen de que regular precios y cantidades implica destruir el derecho de propiedad.

La situación de Argentina

De hecho, les voy a contar un caso de un país que conozco, llamado Argentina. Un país que entró al siglo XX siendo uno de los países más ricos del mundo y que sin embargo hoy está 140 en el ranking mundial, con más de 50% de pobres y más de 10% de indigentes. Y cuando uno mira la cantidad de regulaciones, uno va a entender por qué.

Dentro de nuestros equipos de gobierno, hemos descubierto, por el momento, 380 mil regulaciones que traban el funcionamiento del sistema económico. Y de hecho, nuestras dos grandes pedidos de medidas, de reformas estructurales, el DNU y la Ley de Bases, propuestas que proponen darle más libertad a los argentinos, ir hacia estructuras de mercado más competitivas y sobre todas las cosas, eliminar la corrupción de la política, nos encontramos con grandes resistencias por parte de los beneficiarios de este sistema decadente, que empobrece a los argentinos de bien en favor de la casta corrupta.

Donde la casta corrupta se compone de políticos ladrones, que ponen sus privilegios por encima del bienestar de los argentinos, por empresarios prebendarios que hacen negocios con los políticos corruptos, por medios de comunicación corruptos que están muy enojados con nosotros porque les eliminamos la pauta oficial, también por los sindicalistas que se ocupan de sus negocios en contra de la gente, y además por aquellos profesionales que son funcionales a la religión del Estado que viven de defender a estos corruptos. Por lo tanto, tomarán conciencia de la gran pelea que estamos dando. Pero no nos vamos a rendir en volver a hacer Argentina grande nuevamente.

La justicia social es violenta e injusta

La otra gran amenaza por donde atacan los socialistas y el estatismo es básicamente la discusión entre eficiencia y distribución, donde ahí se señala al capitalismo como un sistema hiper individualista y se lo compara con el altruismo socialista con el dinero ajeno. Siempre con el dinero ajeno. Y esta aberración se lleva a cabo en nombre de la justicia social, donde Friedrich A. Hayek hablaba de las palabras comadreja. Donde cada vez que le ponían un adjetivo, significaba totalmente lo opuesto. De hecho como dice el gran Jesús Huerta de Soto, la justicia social es violenta e injusta, no es ni justa ni social ni nada, es una aberración.

En primer lugar, es injusta porque implica un trato desigual frente a la ley y la redistribución que implica la justica social es robarle a uno para darle a otro. Lo que hace que la justicia social además de ser violenta sea injusta. En el mismo sentido, esto se agrava con la idea de la democracia ilimitada. Es decir, la democracia originalmente fue diseñada para respetar el derecho de las más pequeñas de las minorías, el individuo. Pero cuando ingresan las ideas socialistas e ingresa la idea de la democracia ilimitada, ingresa el populismo. Pero para que no quede en algo tan abstracto les voy a dar un ejemplo. Supongamos que se juntan cuatro lobos y una gallina. Ahora vamos votar por qué se come hoy a la noche. Se acaban de comer la gallina.

Israel Kirzner

En el fondo eso también es lo que pasa en la economía. La gallina de los huevos de oro es el segmento que genera riqueza, pero por la forma de la distribución del ingreso, el 80% de la población tiene un ingreso menor que el ingreso promedio. Y ahí es cuando aparece el político populista que dice que hay que sacarles a los ricos para darle a los pobres. No solo Venezuela, Argentina y todo el populismo latinoamericano.

Y cuando eso ocurre, se destruye los beneficios y se destruye el crecimiento económico. Si lo quieren en términos prácticos, Argentina es un país que produce alimentos para más de 400 millones de seres humanos y la presión fiscal sobre el sector productor de alimentos es del 70%. Es decir que el Estado se queda con el alimento de 280 millones de seres humanos. A pesar de ello, hay 5 millones de argentinos que no les alcanza para comer gracias al maldito Estado.

Otra parte que también discuten los socialistas y que tiene que ver con la distribución del ingreso, dicen que el sistema es injusto, hay un hermoso libro de Israel Kirzner, que se llama creatividad, capitalismo y justicia distributiva. Y ese libro parte de la hipótesis que Kirzner dice, el sistema capitalista es más productivo pero que si fuera verdaderamente injusto, no habría motivos para defenderlo.

El mercado como un proceso de descubrimiento

En ese sentido, trabaja sobre dos ideas, trabaja con el principio de apropiación de Locke, el que se lo descubre se lo queda. Si ustedes descubren algo, son los dueños de esos. Y la otra idea es la de Hayek, que es la de mercado como proceso de descubrimiento, que implica que no hay una torta para repartir, sino que esa torta se va creando cuando se va produciendo. Por lo tanto, si esa torta se va descubriendo mientras que ustedes van avanzando en el proceso productivo, por lo tanto, lo lógico es que esa torta sea apropiada por aquel que la fue descubriendo. Por lo tanto, ahora el sistema no solo que es más productivo, sino que además es el único sistema que es justo.

Y la verdad es que digamos todo esto a los socialistas los tenemos más que en jaque mate, ya les diría que… por eso les voy a dar una más, les voy a dar bis. Naturalmente cuando uno regula los monopolios, regula las empresas, lo que eran los procesos competitivos y al mismo tiempo introduce en concepto de la justicia social, evidentemente eso conduce al estancamiento.

El aborto

Y ese estancamiento dado el crecimiento de la población lleva al empobrecimiento paulatino de ese país, ¿Y cómo corrigen esto? lo corrigen con la agenda asesina del aborto. Una agenda asesina que podemos encontrar sus orígenes ya con los egipcios intentando exterminar a los judíos o con el caso de Malthus con su tratado sobre la población y la ley de hierro y salarios que promovía en control de la natalidad; o más cercano -a fines de la década del 60- el Club de Roma, donde el Club de Roma decía que como mundo se movía con energía fósiles y como esas energías no son renovables, predecían que en el año 2000 se iban a agotar esos recursos.

Y sin embargo, esa situación lo que iba a generar es que no hubiera alimentos para todos y que nos íbamos a morir y que solamente quedaríamos mil millones de personas en el planeta tierra. Y en base a eso, hoy habiéndose desclasificado los archivos de Nixon y Kissinger sabemos que propusieron esa agenda asesina del aborto; donde, por ejemplo, (INAUDIBLE) tiene más locales que McDonald´s en todo el mundo.

Julian Simon

Pero afortunadamente se equivocaron de nuevo porque hoy en mundo viven 8 mil millones de seres humanos. Sin embargo, no cesan esa agenda asesina, de hecho, el postmarxismo frente a su derrota en lo económico traslado sus batallas de lucha de clases a otros aspectos de la vida, por ejemplo, el ecologismo; donde plantea la lucha del hombre con la naturaleza, donde culpan al ser humano del calentamiento global, cuando esto ya ha pasado cuatros veces en la historia del planeta tierra y no vivía el ser humano, y donde para corregir este problema a los neomarxistas no se le ocurre otra cosa que exterminar a los humanos, si verdaderamente tuviéramos un problemas de recursos deberíamos estar esperando colonizar otros planeta, no condenarnos a la muerte.

De hecho, todos esos análisis en contra del crecimiento de la población son falsos, entonces le quiero dejar el caso de un economista muy optimista que se llamaba Julian Simon, que señalaba que el crecimiento de la población traía más progreso tecnológico, entonces, por ejemplo, señalaba que había crecimiento tecnológico impulsado por la demanda, donde básicamente al haber más personas y haber problemas de escases y demás eso afectaba al sistema de precios y generaba nuevas reformas y nuevos progresos tecnológicos para resolver dichos problemas, y por otra parte señalaba el progreso tecnológico impulsado por el lado de la oferta, donde -por ejemplo- las chances de que tenga Mozart es mucho más grande si vive 1 millón de personas que si viven 10.

Un mensaje optimista

En definitiva, el mensaje es el siguiente: no dejen avanzar al socialismo, no avalen la regulación, no avalen la idea de los fallos del mercado, no permitan el avance de la agenda asesina y no se dejen llevar por los cantos de sirena de la justicia social; yo vengo de un país que compró todas esas ideas estúpidas y de ser un país de los más ricos del mundo está en el lugar 140. Por lo tanto, no entreguen su libertad, peleen por su libertad, porque si no pelean por la libertad los van a llevar a la miseria.

Pero quiero dejarles también un mensaje de optimismo, Argentina parecía un país de ovejas condenado a la pobreza que nos marcan los socialistas y recuerdo cuando inicié mi carrera política para ser diputado Nacional dije: que yo no venía a guiar corderos, venía a despertar leones. Y fue así que cada día despertamos más leones y el mensaje de la libertad, no solo nos llevó a la presidencia a la Presidencia de la Argentina, sino que además estamos despertando a todo el mundo. Por lo tanto, no cedan frente a la lucha por la libertad, ¡viva la libertad carajo! ¡viva la libertad carajo! Muchas gracias.

Discurso pronunciado por el presidente de Argentina, Javier Milei, el 24 de febrero de 2024 en la CPAC.

Ver también

Javier Milei: la persuasión y la negociación median con el éxito. (George Youkhadar).

Los cien días de Milei (Cristóbal Matarán).

Las corridas de toros y el futuro de Argentina. (Santiago Dussan).

Las ideas importan, y mucho. (Mateo Rosales).

La hora de la verdad de Javier Milei. (Mateo Rosales).

Victoria de Milei: lo que puede aprender España. (Benjamín Santamaría).

Maradona, el asado y la libertad. (Alfredo Reguera).

Javier Milei, un libertario camino de ser presidente de Argentina. (Santiago Dussan).

Javier Milei y la bandera de libertad. (Mateo Rosales).

¿Es Milei el milagro económico que necesita Argentina? (Fernando Vicente).

Milei, la opción liberal. (Mateo Rosales).

Pandemia: el miedo, las falsedades y la fuerza del fracaso

Por Ralph L. Defalco III. Este artículo fue publicado originalmente por Law & Liberty.

En otoño de 2023, los estadounidenses recibieron la desagradable noticia de que una mutación del virus Omicron (JN.1) era responsable de hasta el 50% de los nuevos casos de COVID-19 en Estados Unidos. A mediados de diciembre, los hospitales de todo el país habían reintroducido la obligación de utilizar mascarillas protectoras para pacientes, personal y visitantes. Para muchos, fue un recordatorio de la batalla de más de dos años contra el coronavirus que infectó a más de 100 millones de estadounidenses y se cobró la vida de 1,1 millones de ellos.

The Big Fail

También fue un recordatorio de las sombrías, cuestionables, polémicas y políticamente cargadas medidas adoptadas por las organizaciones sanitarias, los funcionarios de salud pública, las agencias gubernamentales y los funcionarios públicos para frenar la pandemia. En su nuevo libro, The Big Fail: What the Pandemic Revealed about Who America Protects and Who It Leaves Behind, los autores Joe Nocera y Bethany McLean han producido un sólido trabajo de periodismo contemporáneo que explora las facetas políticas, culturales, sociales y económicas de la pandemia de COVID-19 en un relato claro, equilibrado, bien documentado y convincente.

Nocera y McLean fueron coautores del éxito de ventas sobre la crisis financiera de 2008, All the Devils Are Here: La historia oculta de la crisis financiera. McLean, redactora colaboradora de Vanity Fair, también es conocida por su revelación en la revista Fortune de las prácticas empresariales del gigante energético Enron y como coautora de The Smartest Guys in the Room: The Amazing Rise and Scandalous Fall of Enron. Nocera es columnista de The Free Press y periodista de negocios desde hace muchos años, con trabajos que han aparecido en diversas publicaciones como Esquire, Bloomberg y The New York Times.

Demanda y escasez

Dados los antecedentes de Nocera y McLean como periodistas de negocios, no sorprende que gran parte de El gran fracaso aborde cuestiones económicas relacionadas con los esfuerzos para gestionar la pandemia. Lo que sorprende son las revelaciones sobre el fracaso catastrófico de la sanidad corporativa durante la pandemia.

El Gran Fracaso explica cómo la consolidación de pequeños hospitales, clínicas y residencias de ancianos en grandes organizaciones corporativas proveedoras de atención sanitaria redujo el número de camas hospitalarias disponibles para los pacientes gravemente enfermos por el virus. Nocera y McLean escriben: “COVID puso de manifiesto y exacerbó los problemas existentes en nuestro sistema sanitario con ánimo de lucro, desde la escasa dotación de personal hasta la falta de acceso a la atención sanitaria”, entre los que se incluyen las disparidades en los resultados de la atención sanitaria y el tratamiento de los pacientes infectados en zonas urbanas y rurales. La pandemia también puso de manifiesto que diversas clases socioeconómicas -a menudo poblaciones con comorbilidades como cardiopatías, enfermedades renales y diabetes- estaban desatendidas por los sistemas médicos corporativos en expansión, cuyas declaraciones públicas tan a menudo abrazaban la equidad como principio básico.

El fracaso de un sistema

Nocera y McLean señalan que “los hospitales que prestaban atención a pacientes sin seguro o con Medicaid se vieron cada vez más relegados a un segundo plano o a la quiebra, porque tenían dificultades para ganar dinero”. Estos “hospitales de la red de seguridad”, explican los autores, eran los que con más frecuencia se veían desbordados por los pacientes COVID de cuidados críticos. “Tampoco existía ningún incentivo, más allá del moral, para que los hospitales se ayudaran mutuamente, ni ninguna forma de imponer o coordinar esa ayuda”, ni de trasladar a los pacientes a hospitales con camas vacías, ni de compartir los menguantes suministros de equipos de protección individual (EPI).

The Big Fail también describe cómo las empresas sanitarias, los fabricantes y los distribuidores lucharon para hacer frente a la escasez masiva de EPP: “Los responsables políticos y los líderes empresariales que abrazaron la globalización nunca pensaron en cómo la dependencia de Estados Unidos de los fabricantes extranjeros -y la falta de resistencia que provocó- prácticamente garantizaría la escasez de equipos muy necesarios.”

Nocera y McLean pintan un sombrío panorama del fracaso de este sistema de suministro global. China, el mayor fabricante de los respiradores más eficaces -la empresa estadounidense 3M patentó el N95- agotó el suministro. El transporte marítimo internacional y el transporte nacional por carretera se vieron estrangulados por los cierres obligatorios de las instalaciones portuarias y los centros de distribución. Los fabricantes estadounidenses se esforzaron por establecer nuevas fábricas nacionales sin protección contra la futura competencia de la producción subvencionada de EPI en el extranjero. Surgió un mercado negro mundial de EPI que atrajo a vendedores sin escrúpulos y especuladores codiciosos, y los fraudes desenfrenados convulsionaron la cadena de suministro de EPI.

Disidencia y denuncia

El Gran Fracaso también relata cómo durante la pandemia se sofocó, e incluso se censuró, un debate científico sólido. Nocera y McLean describen una especie de mantra social, una estridente exigencia de “seguir la ciencia”, que se utilizó para amordazar a los críticos de la incipiente política gubernamental de vacunación masiva y cierres generalizados para acabar con la pandemia.

El problema de “seguir la ciencia” es que la ciencia, sobre todo en las primeras fases de descubrimiento, no es algo inmutable. Rara vez ofrece certezas. Ofrece teorías, modelos y probabilidades, que luego se supone que deben contrastarse con las pruebas del mundo real. Sin embargo, el fariseísmo no reconoce fácilmente la incertidumbre.

Junto con el mantra llegó la denuncia de los profesionales médicos y científicos que disentían. Los autores, en un ejemplo, exploran la reacción vitriólica a la Declaración de Great Barrington, un llamamiento a centrar las vacunaciones y la atención en las poblaciones más vulnerables y evitar los terribles costes económicos, sociales, mentales y de salud pública de los cierres generalizados. Los científicos que firmaron la declaración fueron castigados como “epidemiólogos marginales” y por defender “una falacia peligrosa no respaldada por pruebas científicas”.

La gran censura

Nocera y McLean también describen cómo los medios de comunicación se apresuraron a atacar y cómo los tecnócratas de Silicon Valley se convirtieron en los guardianes de lo que debería haber sido una investigación rigurosa y un debate abierto. En su lugar, los científicos con opiniones divergentes de la narrativa mediática aceptada y de las políticas gubernamentales emergentes vieron sus ideas etiquetadas de “desinformación” y sus cuentas en las redes sociales inhabilitadas.

The Big Fail también explora cómo las intervenciones no farmacéuticas plantearon cuestiones que fueron rápidamente barridas por los medios de comunicación y las presiones sociales. Los autores señalan que “algunas de las medidas de mitigación que el país estaba utilizando distaban mucho de ser ciencia consolidada”, pero eso no impidió que las autoridades las pusieran en práctica.

Por ejemplo, los CDC afirmaron en un principio que las mascarillas no eran necesarias, pero luego dieron marcha atrás y dijeron que los estadounidenses debían llevar mascarillas de tela. Decenas de millones de personas obedecieron. A los que no lo hacían se les prohibía la entrada en tiendas y lugares públicos, y a menudo se les avergonzaba socialmente. Sin embargo, a mediados de 2022, los CDC reconocieron que las mascarillas de tela no eran eficaces. El uso adecuado de las mascarillas de respiración N-95 no se divulgaba bien; la mayoría de la gente no sabía cómo manejarlas o llevarlas correctamente, ya que debían desecharse después de su uso en un entorno de alto riesgo o si se ensuciaban con cualquier cosa, desde sudor hasta maquillaje.

Arbitrariedad

Los autores muestran cómo algunas intervenciones eran absurdas en sí mismas y otras simplemente hipócritas. Los clientes enmascarados podían entrar en los restaurantes, desenmascararse para comer y ser atendidos únicamente por camareros enmascarados. Quién y qué podía ser declarado “esencial” se convirtió en una cuestión de grupos de presión más que de salud pública:

Cuando un Walmart o un Home Depot conseguían ser etiquetados como “esenciales” mientras que las ferreterías familiares se veían obligadas a cerrar, ¿quién podía sorprenderse de que hubiera tanto resentimiento hacia los cierres patronales en todos esos estados rojos que ya desconfiaban del gobierno?

Ni el gobierno ni los medios de comunicación admitían la disidencia, y no eran infrecuentes las humillaciones en las redes sociales e incluso las arengas públicas.

Vacunas

Sin embargo, Nocera y McLean observan que “a pesar de todas las cosas que el gobierno hizo mal durante la pandemia, el desarrollo de las vacunas trabajando conjuntamente con la industria privada fue algo que hizo muy bien”. Los autores califican de “milagroso” el esfuerzo estadounidense para desarrollar vacunas eficaces contra el COVID-19. El proyecto de creación de vacunas, la Operación Warp Speed, fue el resultado de una colaboración sin precedentes: la biotecnología aportó la ciencia, las grandes farmacéuticas tenían la capacidad de fabricación y distribución, y el gobierno garantizó un mercado de vendedores al comprar todas las vacunas y derribar los silos administrativos y los obstáculos que habrían impedido el desarrollo.

La carrera por desarrollar vacunas descrita en The Big Fail parece una novela de suspense. Nocera y McLean realizaron docenas de entrevistas personales con los líderes de ese esfuerzo, personas en gran parte desconocidas para el público. Estos relatos en primera persona ofrecen una visión extraordinaria del esfuerzo intensamente concentrado para producir las vacunas que salvarían millones de vidas.

Mentiras públicas sobre la eficacia de las vacunas

Warp Speed logró su ambicioso objetivo de crear vacunas viables y fabricar cientos de millones de dosis. Las vacunas hicieron lo que debían hacer: reducir el riesgo de hospitalización y muerte. Pero, como demuestran los autores, los funcionarios del gobierno exageraron la eficacia de las vacunas afirmando que las personas vacunadas no podían transmitir ni contraer el virus. Los estadounidenses que estaban soportando un bloqueo con la promesa de una vacuna que lo curaría todo se enfadaron cuando se demostró que esa no era la realidad.

Entonces, el gobierno de Biden impulsó la vacunación de niños que siempre tuvieron un riesgo bajo, anunció dosis de refuerzo antes de que la FDA hubiera determinado si serían beneficiosas y gastó miles de millones en dosis de vacunas que caducaron antes de que pudieran administrarse. El milagroso desarrollo y fabricación de vacunas se convirtió en “un éxito de la ciencia y un fracaso de la política.”

Las escuelas: El Gran Fracaso

The Big Fail ofrece una evaluación inquebrantable del abyecto fracaso del cierre de escuelas durante la pandemia. “De todas las consecuencias del cierre”, escriben los autores, “la más perjudicial, sin duda, fue el cierre de escuelas públicas en las grandes ciudades de todo el país”. Los hallazgos post-pandémicos relatados por Nocera y McLean son condenatorios. E incluyen no sólo el descenso documentado en el rendimiento académico, sino una serie de males que van desde el aumento de los abusos domésticos hasta problemas de salud mental y bienestar infantil, y especialmente entre los niños desfavorecidos. Mientras que “la mayoría de los hijos de los privilegiados estaban de vuelta en las aulas de sus escuelas privadas” en otoño de 2020, las escuelas públicas seguían cerradas.

Aunque los niños fueron la población de menor riesgo (tanto de infección como de transmisión) durante la pandemia, el cierre de las escuelas públicas fue polémico. Se hizo un uso político, lo que los autores atribuyen a tres factores. El primero fue el miedo al virus; nadie quería que un niño se infectara en la escuela, y ningún profesor quería arriesgarse a infectarse. Luego, en segundo lugar, los sindicatos de profesores se oponían a abrir las escuelas, y “con el 75 por ciento del millón y medio de profesores de escuelas públicas urbanas de la nación sindicalizados, tenían una enorme influencia sobre los sistemas escolares de las grandes ciudades.” Por último, estaba el factor Trump.

El factor Trump

El presidente quería que las escuelas reabrieran, pidió a los estados que lo hicieran, y eso fue razón suficiente para que los maestros de tendencia demócrata y sus sindicatos las mantuvieran cerradas.

La lucha por las escuelas fue una señal temprana de lo estúpidamente polarizado que se había vuelto el país, y en este caso, no fueron los estados rojos los que se negaron a seguir la ciencia. Fueron los demócratas de los estados azules quienes valoraron sus afiliaciones políticas por encima del sentido común, e incluso por encima de sus pretensiones prepandémicas de proteger a los desfavorecidos.

Nocera y McLean documentan las extraordinarias medidas adoptadas por los sindicatos para mantener cerradas las escuelas, incluidas las demandas irrazonables de mitigación de riesgos, las campañas en las redes sociales, las protestas públicas y las demandas judiciales. “Demasiada gente era simplemente incapaz, o no estaba dispuesta”, escriben los autores sobre los cierres de escuelas, “a juzgar el riesgo racionalmente”. Esto formaba parte de las consecuencias más amplias de las decisiones políticas y sociales que se tomaron no por malicia sino por arrogancia, y la mayoría de las veces sin pensar realmente en las consecuencias de esas acciones. Fueron decisiones que, por el contrario, constituyeron un “ejemplo de cómo las élites no comprendían los efectos que sus edictos tenían en el conjunto de la población”.

The Big Fail es una mirada aleccionadora a una respuesta mal gestionada a la pandemia. Es el estremecedor reconocimiento de que los proveedores de salud, los medios de comunicación, las agencias gubernamentales y los funcionarios locales, estatales y federales “habían perdido mucha credibilidad con sus tergiversaciones y con una serie de recomendaciones -como el cierre de escuelas- que ahora se aceptaba ampliamente que habían hecho más daño que bien”.

También es el escalofriante relato de cómo el gobierno utilizó el miedo, las falsedades y la fuerza para controlar a sus ciudadanos y dictarles lo que debían pensar, decir y hacer.

Ver también

La libertad en tiempos de pandemia. (Gabriel Calzada).

Cómo y por qué Italia introdujo los confinamientos en Occidente. (Adolfo Lozano).

Cómo los confinamientos, y no el COVID, marcaron a una generación. (Adolfo Lozano).

Lockdown files: no volvamos a dejar que el Gobierno nos dé un susto de muerte. (Laura Dodsworth).

Milei logra el primer superávit en una década, y los medios lo silencian

Por John Miltimore. Este artículo ha sido publicado originalmente en FEE.

Los argentinos fueron testigos de algo asombroso la semana pasada: el primer superávit presupuestario del gobierno en casi una docena de años. El Ministerio de Economía anunció las cifras el viernes, y el Gobierno obtuvo un superávit de 589 millones de dólares.

El superávit de Argentina se produce tras los ambiciosos recortes del gasto federal impulsados por el recién elegido Presidente Javier Milei, que incluían la reducción de la burocracia, la eliminación de las campañas publicitarias del Gobierno, la reducción de los subsidios al transporte, la pausa de todas las transferencias monetarias a los gobiernos locales y la devaluación del peso.

Camino al superávit

Dice Daniel Di Martino:

El ministro de Economía de Javier Milei acaba de anunciar un “paquete de emergencia” de medidas para equilibrar completamente el presupuesto en 2024 equivalente a más del 5% del PIB. Esto equivaldría a un paquete de austeridad de 1,4 billones de dólares en un solo año en la economía estadounidense.

Las medidas incluyen: Despedir a todos los empleados públicos que lleven menos de 1 año contratados. Supresión de toda la publicidad gubernamental y del gasto relacionado con proyectos. Se recortan un 34% los cargos públicos. No más transferencias a los gobiernos locales. Suspensión y cancelación de todas las infraestructuras públicas (sujetas a mucha corrupción en el pasado). Reducción de las subvenciones a la energía y el transporte. Devaluación del peso de 350 a 800 pesos por dólar. Eliminación de las cuotas y licencias de exportación e importación. Aumento temporal de los impuestos no agrarios a las exportaciones e importaciones al mismo nivel que los agrarios para uniformizarlos. Ampliación temporal de las ayudas directas a través del subsidio familiar y la tarjeta de débito de ayuda alimentaria

Discurso en Davos

Las políticas de Milei, que él mismo ha descrito como una especie de “terapia de choque”, llegan en un momento en que Argentina se enfrenta a una crisis económica histórica alimentada por décadas de gasto público, impresión de dinero y peronismo (una mezcla de nacionalsocialismo y fascismo).

Estas políticas han hecho que la tasa de inflación en Argentina, antaño uno de los países más prósperos de América Latina, supere el 200%. Hoy casi el 58% de la población argentina vive en la pobreza, según un estudio reciente.

Y Milei culpa con razón a las retrógradas políticas económicas argentinas de su difícil situación, políticas que, señala, se están extendiendo por todo el mundo. Dijo Milei en un reciente discurso en Davos:

Los principales líderes del mundo occidental han abandonado el modelo de libertad por diferentes versiones de lo que llamamos colectivismo. Estamos aquí para decirles que los experimentos colectivistas nunca son la solución a los problemas que afligen a los ciudadanos del mundo, más bien son la causa fundamental.

El silencio de los medios

La revelación de que Argentina ha hecho algo que el gobierno de Estados Unidos no ha hecho en más de dos décadas -obtener un superávit presupuestario- parece un acontecimiento de interés periodístico. Sin embargo, para mi sorpresa, no pude encontrar ni una palabra al respecto en los principales medios de comunicación estadounidenses, ni en el New York Times, ni en Associated Press, ni en el Washington Post, ni en Reuters. (El New York Sun parece ser la única excepción). Tuve que buscar la noticia en los medios de comunicación australianos. (Para ser justos, la Agence France Presse también se hizo eco de la noticia).

Se podría argumentar que estos medios no están muy interesados en la política y la economía de Argentina, pero eso no es exactamente cierto. Associated Press ha cubierto ampliamente la política argentina y Milei, incluyendo un artículo reciente que informaba de cómo las políticas del nuevo presidente estaban induciendo “ansiedad y resignación” en la población. Lo mismo puede decirse de Reuters y otros periódicos. Un cínico podría sospechar que estos medios simplemente no desean informar sobre buenas noticias de Argentina, ahora que Milei es presidente.

De hecho, a raíz de la noticia de que las reformas de Milei ya habían dado lugar a un superávit presupuestario, tanto Reuters como AP publicaron artículos destacando un nuevo estudio bajo el titular “La pobreza en Argentina alcanza su nivel más alto en 20 años”. Resulta difícil responder a la pregunta de por qué los medios de comunicación estadounidenses optan por ignorar los logros presupuestarios de Milei y destacar el aumento de la pobreza en Argentina, que lleva décadas gestándose.

Captura mediática

La decisión podría deberse al hecho de que estos medios han descrito a Milei como un “libertario de extrema derecha” y una figura “similar a Trump” (aunque Trump, a diferencia de Milei, no es un libertario ni un liberal clásico). Otra posibilidad es que estas instituciones mediáticas estén sufriendo algo conocido como “captura mediática”.

La captura de los medios de comunicación puede adoptar diversas formas y tiene numerosas definiciones, pero el Centro de Asistencia Internacional a los Medios de Comunicación (CIMA) la define como

Una forma de fracaso de la gobernanza que se produce cuando los medios de comunicación promueven los intereses comerciales o políticos de grupos de interés especiales estatales o no estatales que controlan la industria de los medios de comunicación, en lugar de exigir responsabilidades a esos grupos e informar en interés del público.

Los ejemplos más obvios de captura de los medios de comunicación serían los medios que se niegan a cubrir historias debido a amenazas explícitas de represalias por parte de actores poderosos. Tal vez un patrocinador diga que retirará la publicidad si se publica un reportaje sobre los efectos secundarios de su producto, o tal vez un poderoso director de Hollywood amenace con represalias si se informa de sus abusos sexuales. Tal vez una determinada familia real amenace con cortar el acceso a su red si publica una entrevista con una víctima del tráfico sexual que dice haber sido víctima de un miembro de esa familia real.

Murray N. Rothbard

Todos estos son escenarios muy reales de medios capturados, y tales situaciones pueden tener un profundo impacto en el periodismo independiente. “Los medios capturados pueden pasar de vigilantes a desdentados aparatos de relaciones públicas, ignorando las noticias del día”, señala CIMA. Por eso el gobierno se interesa tanto por los medios de comunicación. El economista Murray Rothbard escribió célebremente que, dado que “su dominio es explotador y parasitario”, el Estado tiene un gran incentivo para moldear la opinión y la ideología, que son la fuente del poder.

Pocas herramientas son más eficaces para moldear el pensamiento que los medios de comunicación, razón por la que los mayores tiranos del siglo XX hicieron todo lo posible por controlarlos.

Los sistemas constitucionales, por supuesto, requieren más sutileza. Por eso, como escribió Rothbard, el Estado compra “la alianza de un grupo de ‘Intelectuales de la Corte’, cuya tarea es embaucar al público para que acepte y celebre el gobierno de su Estado particular…”. El Estado dispone de varios métodos para “comprar” la lealtad de los medios de comunicación y otras personas que pueden moldear la opinión, y algunos de ellos son francamente chocantes.

Periodistas al servicio del poder

En 1977, el legendario reportero Carl Bernstein publicó en Rolling Stone una serie de documentos que demostraban que la CIA había pagado durante años a cientos de periodistas estadounidenses para que trabajaran en nombre de la Agencia.

“Algunas de las relaciones de estos periodistas con la Agencia eran tácitas; otras, explícitas. Hubo cooperación, acomodación y solapamiento. Los periodistas prestaron toda una serie de servicios clandestinos”, escribió Bernstein, que junto con Bob Woodward destapó el escándalo Watergate.

Y continuó diciendo:

Algunos de los periodistas eran ganadores del Premio Pulitzer, distinguidos reporteros que se consideraban embajadores sin cartera de su país. La mayoría eran menos exaltados: corresponsales en el extranjero que descubrieron que su asociación con la Agencia ayudaba a su trabajo; colaboradores y freelancers que estaban tan interesados en las hazañas del espionaje como en escribir artículos; y, la categoría más pequeña, empleados de la CIA a tiempo completo que se hacían pasar por periodistas en el extranjero. En muchos casos, según demuestran los documentos de la CIA, se contrató a periodistas para que realizaran tareas para la CIA con el consentimiento de las direcciones de las principales organizaciones de noticias de Estados Unidos.

Carl Bernstein

Otras formas de captura mediática

Para que quede claro, no estoy sugiriendo que la CIA esté pagando a las organizaciones de medios de comunicación mencionadas para que no escriban historias halagadoras sobre Milei. La captura de los medios de comunicación, como ya se ha dicho, adopta diversas formas. Y mi corazonada es que normalmente implica presionar y ofrecer incentivos de forma más sutil que las contrapartidas manifiestas.

Lo que quiero decir es que ninguna institución es más eficaz en la captura de medios de comunicación que el gobierno, que tiene incluso más recursos y poder que los directores de Hollywood y las familias reales. Y la principal de las muchas agendas del Estado es su propia autopreservación. Esto pone al Estado en desacuerdo con los libertarios del libre mercado como Javier Milei, que desean crear una sociedad más próspera reduciendo (o eliminando) la influencia del gobierno en nuestras vidas. Y ésta es la razón por la que un éxito rotundo del libre mercado en Argentina es probablemente una noticia desagradable tanto para el Estado como para los intelectuales de la Corte a su servicio.

El poder del libre mercado

El problema es que la economía de libre mercado es la única fuerza que puede salvar a Argentina de una espiral de muerte económica.Un superávit financiero sólo dos meses después de una presidencia libertaria. Un milagro.

Maggie Anders:

Un superávit financiero sólo dos meses después de una presidencia libertaria. Un milagro. Anteriormente, Argentina registraba déficits fiscales extremos, pasando la factura al argentino medio a través de los impuestos y de una inflación extraordinaria (más del 100% interanual). ¡Bravo, Milei!

Desde países como Hong Kong e Irlanda hasta países del antiguo bloque soviético como Estonia y más allá, los mercados libres han transformado economías en dificultades y empobrecidas con lo que Adam Smith reconoció hace mucho tiempo como la receta sorprendentemente simple para la prosperidad: “paz, impuestos banos y una administración de justicia tolerable”. Lo mismo ocurrirá en Argentina, si se da la oportunidad, lo cubran o no los medios de comunicación.

El proyecto intelectual de Carl Menger

Carl Menger nació el 23 de febrero de 1840 en Galicia, una remota y recién adquirida provincia del Imperio de los Habsburgos. Su padre era un abogado de la nobleza y su madre procedía de una familia de comerciantes Checos. Menger estudió derecho en Praga y Viena. Tras licenciarse, trabajó durante media década como corresponsal de bolsa para un periódico gubernamental Vienés, donde observó que la evolución de los precios no guardaba relación con los costes de producción, uno de los principales principios de la entonces escuela clásica británica de pensamiento económico.

Menger, en su libro Principios de Economía, publicado en 1871, demostró que la fuerza motriz de los movimientos de precios eran los juicios de valor subjetivos de compradores y vendedores sobre la utilidad de los productos que intercambiaban, y no el coste de producción del producto. Con su libro, Menger contribuyó a una revolución marginal de la economía, que dio lugar a una nueva base para el pensamiento económico. Por esta razón, Carl Menger sigue vivo en los libros de texto sólo como uno de los fundadores del giro marginal en la ciencia económica.

En los libros de texto, lo más que se le atribuye es la fundación de la escuela austríaca de economía. Y eso que hasta mediados de la década de 1930, la Escuela Austriaca de Economía fue una de las escuelas más importantes de economía. Pero a raíz de la revolución keynesiana quedó relegada a los márgenes de la economía y ahora es una de las escuelas de economía más orientadas al mercado.

Las principales contribuciones de Carl Menger

La obra fundamental de Carl Menger fue más que una refundación de la teoría del valor. El verdadero objetivo de Menger era desarrollar una gran teoría evolucionista orgánica conservadora del desarrollo económico, en la que la determinación del valor basada en juicios de valor subjetivos individuales, la ley de la utilidad marginal y el fenómeno de la marginalidad fueran sólo uno de los bloques intermedios de construcción. De hecho, la obra de Menger es una de las grandes teorías que iluminan el curso del desarrollo social humano.

El concepto original mengeriano de evolución orgánica conservadora ha caído en el olvido. La idea de evolución orgánica pervive en gran medida como legado de Hayek, quién pertenece a la tercera generación de la escuela austriaca de economía.

La teoría evolucionista

La gran teoría evolucionista orgánica conservadora del desarrollo económico no es lo mismo que el conservadurismo político. En particular, no es idéntica a la imaginería difundida a menudo por los adversarios políticos del conservadurismo, que identifica el conservadurismo con la representación de intereses agrarios, clericales, ni a la concepción política sostenida a menudo por quienes se consideran conservadores, que identifica el conservadurismo con el modernismo y la decadencia de las grandes ciudades, con la resistencia al dominio de clase del capital y de los socialistas.

Este distanciamiento del conservadurismo político es tanto más importante cuanto que Menger evitaba tomar posiciones políticas. Casi nunca se pronunciaba sobre cuestiones políticas. Pero sus preferencias personales también muestran que no estaba interesado en una forma de conservadurismo político reformista que “parte de valores antiguos” y busca su transformación conservadora y orgánica. Nunca utilizó el conjuntivo “von” para denotar su rango nobiliario, y no aceptó el título alto-nobiliario que se le ofreció como tutor de Rodolfo, el heredero del trono.

Un período aperturista

Las ideas de Carl Menger (repito, nació en 1840), fueron concebidas en una época en la que las revoluciones de 1848 ya habían roto el dominio del conservadurismo feudal reaccionario. Habían sucumbido los ideales antiprogresistas que pretendían preservar el viejo orden aristocrático en Austria. La juventud de Menger coincidió con la era liberal conservadora del Imperio, la adopción del modelo inglés de libre comercio, industrialización y modernización.

El cambio de modelo a partir de 1848 trajo consigo un progreso sin precedentes. Abrió oportunidades hasta entonces desconocidas para el progreso individual y la movilidad social. El progreso y un pensamiento más liberal trajeron consigo una calma de reconciliación pacífica en la vida publica, cooperación y compromiso entre fuerzas anteriormente en conflicto en el imperio, uno de cuyos elementos fue la reconciliación austro-húngara de 1867. Austria también se abrió espiritualmente después de 1848, cuando se abolió la censura. Fue entonces cuando se publicó por fin en Austria el libro de Adam Smith sobre las causas del enriquecimiento de las naciones.

El libro de Adam Smith fue el primer éxito mundial que explicó y prescribió a los pensadores y políticos de la época los beneficios del libre comercio y les ayudó a comprender cómo Gran Bretaña se convirtió en el país más avanzado, más rico y la mayor potencia del mundo. Inglaterra también proporcionó una buena guía a quienes avanzaban hacia la industrialización y los mercados libres sobre cómo evitar la explosión revolucionaria al tiempo que se garantizaba la libertad económica, y cómo preservar el papel de las élites tradicionales en la sociedad y reconciliarlas con el tercer order emergente.

El conservadurismo austríaco

El pensamiento conservador austriaco, al igual que el conservadurismo inglés, no rechazaba la vía del desarrollo burgués. Bajo la influencia inglesa, el conservadurismo moderado austriaco era más equilibrado y antropológica y epistemológicamente correcto en su pensamiento sobre la libertad, la autoridad, la tradición y la razón que los pensadores de la Ilustración francesa, que se hacían ilusiones filosóficas sobre la posibilidad de una transformación social racional.
El pensamiento público conservador austriaco también era diferente del pensamiento público alemán, donde, como reacción a la Revolución Francesa y a las conquistas Napoleónicas, se hicieron dominantes el conservadurismo reaccionario y antiprogresista, por un lado, y las ideas del poder de la razón pura y del papel cuidador del Estado, por otro.

A diferencia de la filosofía alemana, el pensamiento conservador austriaco partía de la base y construía sus teorías a partir de hechos de la realidad existente. El pensamiento filosófico austriaco también se caracterizó por su visión del mundo como conocible, siguiendo a Aristóteles, y por tanto como susceptible de interpretación y de revelar sus leyes internas, en contraste con la filosofía especulativa alemana, que pretendía explicar los grandes hilos de la historia con un espíritu colectivista.

La idea de un desarrollo orgánico

La obra de Carl Menger también puede considerarse el fundamento económico de la idea conservadora del desarrollo orgánico formulada por Edmund Burke. Menger, al igual que Burke, creía en el desarrollo orgánico, en el desarrollo institucional espontáneo, y rechazaba el concepto ilustrado de formación y transformación racional del mundo. Menger creía que las instituciones se forman y cambian gracias a millones de acciones individuales. Una vez que alguien, o algunas personas, descubren una solución más eficaz, otros pueden adoptar, también puede convertirse en un patrón, y esa forma particular de comportamiento se institucionaliza.

Un elemento clave del concepto de creación de instituciones de Menger es que las instituciones surgen porque las personas cooperan y no actúan solas en el vacío. En otras palabras, Menger no negaba las entidades colectivas, las instituciones que forman una comunidad, sino que trataba de comprender su creación y transformación.

La visión del hombre

Edmund Burke y Carl Menger también comparten una concepción común del hombre: el modelo de hombre realista, basado en la experiencia empírica. Menger intentó crear una ciencia de la economía centrada en el ser humano. Karl Menger, hijo de Carl Menger, señaló en el prólogo a la segunda edición de la obra magna de su padre que, para éste, la naturaleza humana era el punto de partida de toda investigación científica teórica.

Menger consideraba al individuo como un elemento no simple; una partícula del organismo social, que puede situarse y clasificarse en una escala. No cree que esté sujeto al funcionamiento de los mecanismos económicos y sociales, a la rueda de las vastas e inmutables fuerzas intrínsecas. Menger basó su explicación económica del mundo en el hombre real, de carne y hueso. Es decir, un ser imperfecto, pero con deseos y sed de conocimiento, capaz de innovar, tal como lo conocemos de la vida cotidiana.

Para Menger, el hombre es dueño de sí mismo. Es inteligente, tiene voluntad, sabe mejor que nadie cuáles son sus propias necesidades y es capaz y está dispuesto a actuar para satisfacerlas; quiere mejorar su propia suerte. Es capaz de conocer su entorno, de aprender, de adquirir nuevos conocimientos, de descubrir y, por tanto, de mejorar su propio rumbo transformando su entorno.

Un método para la ciencia económica

Por eso, para él, el individuo es la base, la fuente y el fin de todas las instituciones sociales. A partir de esta visión del hombre construyó la cadena causal que parte del hecho de que el hombre busca la seguridad, la satisfacción de sus deseos y, al mismo tiempo, es capaz de aumentar sus conocimientos. Y muestra cómo estas dos cualidades inherentes al ser humano conducen al desarrollo de la propiedad privada, el intercambio y las cadenas de producción cada vez más largas y cortas de productores independientes, cuyo funcionamiento está condicionado al desarrollo de un intercambio basado en la economía de mercado.

La gran teoría evolucionista orgánica de Menger no es, sin embargo, idéntica al conservadurismo pragmatista de Burke, a pesar de todas las similitudes y puntos de partida comunes. Menger creía que la economía se rige por leyes que actúan a través de relaciones causales. Para Menger, la economía es una ciencia teórica cuya tarea consiste en descubrir las leyes y las relaciones causales entre los fenómenos económicos.

Un estudio formal del comportamiento de hombres reales

Menger quiso mostrar cómo la lógica de la división del trabajo y de las complejas cadenas de producción, que se desarrolla en respuesta a los deseos y necesidades humanas de conocimiento, conduce a la economía de mercado y al surgimiento de la sociedad moderna en el contexto de un desarrollo orgánico ininterrumpido. La gran teoría del evolucionismo orgánico de Carl Menger muestra el desarrollo inevitable de la economía de mercado a partir del hombre real de carne y hueso.

La principal tarea de Menger era revelar las leyes generales. Las fuerzas motrices del desarrollo económico. Cómo se desprenden estas leyes de las cualidades inherentes al ser humano. Las leyes económicas que rigen la acción económica del hombre y que, si se tienen en cuenta, servirán mejor a la seguridad, la cooperación y el consiguiente bienestar de los hombres.

El contexto de la obra de Carl Menger

El replanteamiento de la economía centrado en el ser humano de Menger, basado en una visión realista del hombre, era oportuno e importante en la década de 1870. La visión liberal y favorable a la cooperación por medio del comercio entre las naciones estaba siendo contrarrestada cada vez más, tanto en Inglaterra como sobre todo en Alemania, por tendencias que se oponían al modelo inglés de economía de libre mercado, y a la economía clásica que lo había sustentado. Quienes argumentaban contra el libre comercio explotaban la unilateralidad de la visión racionalista del hombre de los clásicos ingleses, basada en el afán de lucro, y el defecto fundamental de su teoría del valor, según la cual en el mercado se producía un intercambio de igual valor, medido por el coste de producción de los bienes.

El libro de Menger Principios de Economía Política fue publicado en 1871 cuando tenía treinta y un años. Su intención era la de restituir los fundamentos ideológicos del libre mercado, sobre una base más sólida que la que habían ofrecido los clásicos. No planteó su libro como una crítica frontal a quienes se oponían al mercado libre, sino como una defensa más fundamentada del mismo.

El papel de Adam Smith

De hecho, a quien sí critica es a Adam Smith, porque entiende que el escocés había llevado a la teoría económica por mal camino, y le había ofrecido a los críticos con una sociedad libre los instrumentos para atacarla. El principal objetivo de Carl Menger era corregir dos de los errores más importantes de la escuela Smith-Ricardiana de economía clásica: su visión unilateral y racional del hombre y su teoría del valor, según la cual el precio de los bienes en el mercado viene determinado a largo plazo por el trabajo necesario para producirlos.

Trató de refundar la economía corrigiendo la visión unilateral del hombre y la teoría errónea del valor de los economistas clásicos ingleses. Y al hacerlo, refutó tácitamente las diversas teorías económicas que limitaban el mercado y se oponían a él. Quiso refundar la economía para hacer inatacable y lógicamente irrefutable el mensaje más importante de la escuela clásica: el mercado, como mano invisible de Dios, es el mejor medio posible para que los pueblos y las naciones se enriquezcan y vivan en paz unos con otros.

Cooperación y progreso

El libre comercio permite que la cooperación a través de la división del trabajo conecte a miles de millones de personas que viven lejos unas de otras. La cooperación sin fisuras entre las personas y las comunidades humanas es un requisito previo para que la humanidad salga de un estado de barbarie y satisfaga en la mayor medida posible la necesidad de seguridad de todos y la satisfacción de sus deseos. La clave para ello, como decía Adam Smith, es nada menos que paz, impuestos bajos y justicia tolerante por parte del Estado. Y el curso natural de las cosas se encargará del resto. Pero cuando los gobiernos interfieren en la vida económica, no sólo impiden el progreso, sino que el gobierno se convierte inevitablemente en un poder tiránico opresivo y arbitrario.

Menger quería demostrar que la aparición del mercado y la producción de bienes para el mercado es una consecuencia lógica del deseo humano de conocimiento y seguridad. El libre mercado es el mejor medio posible para satisfacer los deseos de cada individuo de la forma más eficiente posible. El desarrollo del mercado es una ley general que, a través de vínculos causales, se generaliza inevitablemente, siempre que el Estado no obstruya la lógica del mercado imponiendo instituciones pragmáticas. Pues, según Menger, la intervención del Estado para restringir el mercado conduce al monopolio.

El monopolio impuesto por el Estado reduce el desarrollo económico y limita la posibilidad de que cada individuo satisfaga sus necesidades lo más plenamente posible. Se produce un deterioro del bienestar general. Un reducido grupo de empresarios que se benefician del Estado sólo prosperan a costa de todos los demás.

Conclusión

El libro de Menger forma parte de una serie de grandes exposiciones del mundo del siglo XIX que trataban de desentrañar cómo y por qué surgieron la sociedad de mercado y la sociedad industrial modernas, y de responder cuál era la mejor manera de dirigir esta sociedad insólita, nueva, en constante cambio y, por tanto, a menudo aterradora.

Menger también quería demostrar que una sociedad comercial basada en el intercambio mercantil, cuando el mercado funciona correctamente, no crea un mecanismo que conduzca al empobrecimiento de muchos y al inmenso enriquecimiento de unos pocos. Al contrario. El funcionamiento del mercado garantiza que no puedan crearse monopolios artificiales para proteger la riqueza de unos pocos e impedir el ascenso de muchos. Por esta razón, sostiene Menger, no existen contradicciones internas en la sociedad de mercado que hagan inevitable su colapso.

El mercado proporciona la forma más flexible de cooperación que puede garantizar la necesidad humana de seguridad y novedad en un mundo incierto, difícil de controlar por los individuos. En el mundo mengeriano, la fuerza motriz del desarrollo humano es la cooperación entre las personas y las comunidades humanas, no el conflicto, la lucha de clases antagónicas, como en Marx.

Ver también

¿Metodología? Hablemos de Menger. (Vicente Moreno).

La teoría de Carl Menger sobre la ganancia del empresario. (Andras Toth).

La ambivalencia de Menger sobre el ‘homo oeconomicus’. (Andras Toth).

Algunas cuestiones disputadas del anarcocapitalismo (XC): Milei y la prefiguración

El debate de la prefiguración es un debate recurrente en el interior del mundo anarquista. Simplemente, se refiere a cómo debería primero diseñarse y luego establecerse una hipotética sociedad sin estado. Esto es, en el primer caso, si se puede o no saber de antemano como debería ser una sociedad anarquista y después si se puede establecer algún tipo de plan o estrategia para llegar a ella desde la situación actual. El segundo caso se refiere no sólo a si es lícito o no usar medios estatales para construir una sociedad anarquista sino también a determinar si es posible hacerlo. Esto es, si las personas que componen los estados no sólo van a tolerar que se le eliminen los privilegios de los que hasta ahora disfrutan, sino que van a colaborar activamente en su desaparición.

Los debates sobre la prefiguración, si bien presentes en el anarquismo desde sus comienzos, se han reabierto con la victoria electoral de Javier Milei en la Argentina, conseguida en buena parte con el uso de la etiqueta anarcocapitalista en su programa. Se plantea en nuestros círculos si Milei podrá conseguir acercarse un poco más al ideal  de una sociedad ancap usando medios políticos para su consecución.

Prefiguración: ¿A la anarquía por el Estado?

El primer debate que hay que plantear sería entonces el de si se puede o no usar de la coerción para imponer un nuevo modelo de sociedad, en este caso sin estado. En principio no debería existir problema alguno en que un estado reduzca poco a poco sus funciones hasta extinguirse, preferentemente a través de medios democráticos.

Tampoco sería incoherente con un programa libertario que redujese o eliminase privilegios de a determinados grupos, aunque los obtuvieran por medios legales. A pesar de que esos medios distorsionarían el funcionamiento de los mercados o impondrían normas de conducta que violan la propiedad o la libertad de la ciudadanía. Es este un debate muy interesante, pues muchas veces en nombre de la llamada seguridad jurídica se quieren mantener monopolios o concesiones que, si bien en el momento de establecerse siguieron los cauces legales habituales en un estado intervencionista, no por ello son menos dañinos.

En el marco legal actual deberían dar derecho a indemnización. Pero en el marco de una sociedad libertaria no es algo que esté tan claro. Cabe discutir si las inversiones o mejoras llevadas a cabo en ese marco se pueden compensar. Es un viejo debate libertario sobre el que no me quiero posicionar en este breve texto, aunque entiendo que si un gobernante libertario quisiese acabar con el estado usando medios políticos tendría por fuerza que que quebrar acuerdos y principios llevados a cabo “legalmente” y, por tanto, este estado tendría que suspender los principios legales sobre los que se funda su propia legitimidad.

La Administración Pública de la privatización

Si no lo hace habría que continuar durante mucho tiempo con el viejo esquema y si lo hace pondría en duda la base legal sobre la que lleva a cabo su política. Y aquí radica uno de los principales problemas de una estrategia libertaria fundada en procedimientos democráticos.

Siguiendo con la cuestión de la prefiguración, un gobernante que elabore leyes o decretos con el fin de acabar con el estado necesita primero el apoyo de buena parte de la clase política para aprobarlos o sancionarlos. Pero precisa también de un aparato estatal (burocracias, policías, ejércitos…) que los haga cumplir. Esto es, puede privatizar empresas o organismos públicos, pero precisa de un aparato de hacienda, contables y administradores encargados de tasar esas propiedades y redactar los contratos con este fin.

Expertos en presupuestos deberán recaudar ese dinero para decidir en que forma devolvérselo a la ciudadanía o amortizar deuda pública. Las policías deberán mantener el orden en ese intervalo de tiempo para evitar que los críticos con las reformas se opongan a ellas de forma violenta, al tiempo que jueces y magistrados velen por la integridad y legalidad de esos contratos, frente a posibles impugnaciones. Es decir, para decretar medidas para desmantelar el estado seguirá haciendo falta un aparato político, como el congreso de la nación, judicial y administrativo.

Prefiguración: la cuestión de la rebelión del poder constituído

La cuestión es que estos actores, al ver como el gobierno rompe con sus compromisos muy probablemente teman que a ellos le acontezca lo mismo y sus propios contratos se verán rescindidos. Está por ver entonces si se sienten a su vez obligados a acatarlos y simplemente no los obedecen. Esto es, el gobernante libertario que quisiese hacer uso del aparato del estado para la prefiguración de una sociedad libre, se encontraría de repente sin los colaboradores necesarios para ejecutar sus medidas. De querer seguir contando con su colaboración tendría que seguir manteniéndolos en sus puestos, pero esto implicaría que la estructura básica del estado seguiría estando operativa.

De hecho, los ejemplos que conocemos de extinción de estados (algunos narrados en Final de partida, el último libro de Peter Turchin) acostumbran a ser resultado de guerras civiles, a intervenciones militares extranjeras o a ambas. El estado se desbanda por temor a algún enemigo. Queda un intervalo de tiempo en el que no existe estado alguno hasta que lo sustituye un nuevo poder. El caso de Cuba con Batista, que se rinde sin lucha y Fidel Castro ocupa una capital ya desprovista de su clase dirigente, o el análogo de Vietnam podrían ser buenos ejemplos.

No conozco ningún caso en que se haya debido a la voluntad explícita de sus gobernantes, por lo menos en los últimos decenios. Si bien no es lógicamente imposible que sea electo un candidato antiestatista, si que es mucho más difícil que este consiga que el resto del aparato estatal se preste sin resistencia a sus designios y decida disolverse.

El problema de la prefiguración

Lo que si puede hacer un candidato de este tipo son reformas significativas en algunos ámbitos de la vida económica y social, mejoras que mejoren sustancialmente el nivel de vida o la seguridad de la población, pero sin reducir sustancilamente el alcance del poder estatal. En el mejor de los casos podrá llevar a cabo una redistribución interna de las relaciones de poder dentro del estado, por ejemplo  liberalizando la economía pero reforzando el aparato policial o militar.  Esto si es factible e intuyo que será la estrategia del nuevo presidente argentino. El poder global del estado no disminuirá pero si se reducirá la intervención en algunos ámbitos, lo que ya sería para estar contentos.

Pero otro factor por el que es muy difícil que se pueda llegar a una sociedad sin estado desde el control del mismo es como apuntábamos más arriba el de la prefiguración. Para llegar a una sociedad anárquica es necesario primero definir con cierta precisión en que consistiría y segundo desarrollar algún tipo de plan para llegar desde la actual situación a esa sociedad ideal. Ambos supuestos son imposibles, al menos si partimos de lo que nos enseña tanto la teoría austrolibertaria del estado como la teoría austríaca de la planificación económica. No se puede saber a priori como se va a concretar una sociedad anárquica. Lo más probable es que se den muchas variedades de la misma, y desde luego no consistirá en una suerte de España, o Francia o Argentina sin estado.

Una nueva configuración del mercado

La escala de asociación humana será mucho más reducida, y aunque sigan perteneciendo a un espacio cultural o linguistico de tipo nacional, la escala de prestación de servicios de todo tipo se verá muy alterada. Es decir, no habría servicios como la defensa, la seguridad, el transporte o la sanidad diseñados a escala estatal sino que seguirían lógicas de tipo local o marcadas por la dimensiones de las empresas o entidades de tipo social que se encarguen de estas actividades. Algunas actividades podrán proveerse a escala mayor que las de un estado. Es el caso de las telecomunicaciones, y otros a escala inferior como ocurriría muy probablemente con la atención a los más desfavorecidos.

Se pueden tomar ejemplos del pasado o de otras localizaciones geográficas como inspiración para la prefiguración de una sociedad anarquista, pero no es posible desde circunscripciones como las estatales diseñar el futuro de entidades sociales de escala y lógica de funcionamiento distintas de si mismas. Se daría una suerte de proceso de descubrimiento empresarial, por usar un concepto austríaco, para implantar soluciones a los problemas que hoy atienden los entes estatales. Los estados tienen lógica política no económica por lo que es de prever que muchas cosas cambiarían desde la situación actual y de  estos rasgos del futuros no se pueden hacer predicciones a día de hoy.

El ejemplo socialista

Pero aunque por un casual se pudiese prefigurar la sociedad del mañana, se abriría el problema de qué medidas habría que tomar para alcanzarla. Esto implicaría algún tipo de plan sistemático de políticas por parte del gobierno, suponiendo, claro está, que fuese capaz de determinarlas y medir sus consecuencias.

Sabemos desde hace años de la imposibilidad de planificar a gran escala por el fracaso en la construcción de una sociedad socialista que pudiese, no ya superar, sino igualar el desempeño de una sociedad capitalista desprovista de planes y mandatos. El problema de la imposibilidad del cálculo o el problema de los incentivos en una sociedad de este tipo se reveló

Insuperable para todos los planificadores socialistas, muchos de ellos muy competentes técnicamente y a veces dotados de computadores muy poderosos (el libro de Francis Spufford, Abundancia Roja lo ilustra muy bien). Pues lo mismo acontecería en el caso de querer planificar una sociedad capitalista desde un órgano centralizado de coerción.

¿Planificar la anarquía?

No existió en el pasado ningún planificador que hubiese predicho cual iba a ser la forma actual de las sociedades capitalistas. Nadie previó las instituciones o los avances técnicos que configuran nuestro presente aquí, o en los países más avanzados dentro de este sistema, porque no son fruto del diseño de un legislador sino de millones de decisiones de miríadas de personas que a lo largo del tiempo ha contribuido a desarrollarlas.

De la misma forma, una sociedad anarcocapitalista no podrá resultar sino de las decisiones que tomen las sociedades desde abajo con este fin, siempre y cuando puedan contar con al menos un pequeño espacio para poder desarrollarlas. La creación de algún espacio autónomo, término muy querido por los anarquistas, en el que se puedan experimentar estos principios y luego si funcionan ser imitados en otras partes, exactamente igual que aconteció con el desarrollo del capitalismo, es quizá a día de hoy la mejor forma conocida de implantar en el futuro una sociedad de este tipo. Desde el estado se podrán, de hacer buenas políticas, hacer algunas cosas que mejoren la libertad, pero es muy improbable que una sociedad libertaria sea una de ellas.

Ver también

Algunos problemas con el anarcocapitalismo de Hans Hermann Hoppe. (Francisco Capella).

Más problemas del anarcocapitalismo. (Francisco Capella).

Derrotar militarmente a Vladimir Putin es la única solución loable

A punto de cumplirse dos años desde el comienzo de la invasión rusa, el impasse en que se hallaba sumida la guerra de Ucrania parecía desolador hace apenas unas semanas. No mejoraba esta situación el hecho de que la cabeza visible del régimen de terror selectivo ruso, Vladimir Putin[1],  fuera “rectificado” por su portavoz Dimitri Peskov, cuando aclaró al mundo que la guerra – palabra prohibida hasta ese momento en Rusia – continuaba porque se libraba contra “el conjunto de Occidente”.

Antes al contrario. Observábamos que el estancamiento de los frentes – con reminiscencias del sangriento transcurso de la I Guerra Mundial – se traducía en un incesante goteo de muertes y destrucción y una ventaja relativa para el ejército invasor. Parecía que la simpatía mayoritaria en el mundo libre hacia el país invadido no forzaba al ocupante a retroceder dentro de sus fronteras reconocidas por la comunidad internacional, sino que ralentizaba su despliegue por el territorio del Donbass perteneciente a Ucrania.

La ayuda material y financiera ya desembolsada para Ucrania por parte de la Unión Europea y sus estados miembros, por un valor total de 96 mil millones de dólares[2], más los 75 mil millones de dólares del gobierno de EEUU, se antojaban como insuficientes para repeler la agresión y forzar la retirada del ejército invasor.

Pánico en el Kremlin

Repárese, no obstante, en que, paralelamente al aparente desamparo para la causa ucraniana, se emitía una entrevista pactada entre el autócrata ruso y el periodista norteamericano Tucker Carlson[3] poco después de que el Consejo Europeo acordase el 1 de febrero un plan trianual de ayuda de 50 mil millones de euros[4] para adaptar al país a su futura a adhesión a la Unión Europea. Financiación y ayuda compatibles con otras vías bilaterales emprendidas por los propios países miembros de la UE y otros como el Reino Unido[5], Japón, Australia y Corea del Sur.

Asimismo, vistas las intrigas que tienen lugar en las cámaras del Capitolio, el alegato del dictador “nacional bolchevique[6]” se anticipaba unos días a la sesión del Senado de Estados Unidos (13 de febrero) que aprobó una reforma de su Ley de Seguridad Nacional, cuyas previsiones supondrían asignar un suplemento de gasto por importe de 60 mil millones de dólares para distintas acciones de apoyo militar a Ucrania[7]

Se entiende, pues, que la continuación de la ayuda de los países más desarrollados del mundo a Ucrania produzca auténtico pánico en el Kremlin. De ahí que el dictador ruso pida árnica y emplee otros ardides en comparecencias como la mencionada. Su propósito es resquebrajar la determinación de sus enemigos.

Vanguardia MAGA y obsolescencia tecnológica

No en vano, Rusia ha triplicado su ya abultado gasto de defensa hasta llegar a un 8 por ciento del PIB. Pese al triunfalismo del gobierno, es muy probable que, en realidad, la economía, basada en la explotación de hidrocarburos, no esté creciendo, y que las estadísticas se utilicen solamente como arma de propaganda al modo soviético. La producción industrial permanece estancada. Es un país con un gravísimo problema demográfico. Se estima que 800.000 jóvenes con la mejor formación han emigrado a otros países. Otros 300.000 han muerto en la campaña bélica.

Por lo demás, la inferioridad tecnológica de la maquinaria y el armamento rusos respecto a los occidentales que van llegando a Ucrania resulta palpable. Las dificultades para alzarse con la victoria sobre el terreno se incrementan.

Ciertamente, en el esfuerzo por quebrar la consistencia del pilar americano, Vladimir Putin ha encontrado la inestimable colaboración de ciertos ideólogos del movimiento MAGA[8] que sostienen las aspiraciones presidenciales de Donald Trump como candidato del Partido Republicano en las elecciones de noviembre de este año. De momento, el plan de ayuda no está asegurado. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, ha anunciado que impedirá que la reforma de la Ley de Seguridad Nacional que lo contiene sea sometida a votación por defectos de forma.

Las piezas del dominó

Todo ello es suficiente para entender como primordial el respaldo decidido a Ucrania por parte los países democráticos y más libres del mundo. Pero ha de contemplarse, además, cuáles serían las consecuencias si el régimen ruso de Putin obtuviera la victoria en esta guerra expansionista.

Supongamos que no se repeliera la ocupación de territorio ucraniano por la pasividad de las potencias occidentales, singularmente EEUU. ¿qué le impediría al poco tiempo recurrir a la guerra para anexionarse Transnistria en Moldavia, invocando la existencia de una población rusa mayoritaria? ¿Y después? Tenhamos en cuenta en lo que insisten países bálticos pertenecientes a la OTAN como Estonia, Letonia y Lituania. Los incentivos para que un régimen autoritario en busca de un enemigo exterior continuase su expansión hacia territorios con minorías rusas no cejarían.

Derrotar a Vladimir Putin, la única opción

Como colofón se añade el asesinato bestial de Alexei Navalny, el líder de la exangüe oposición rusa, en un remedo del gulag soviético. No falta el detalle macabro de negar la entrega del cadáver a la familia hasta tanto no borren las huellas del crimen. No ha sido el primer caso, sino uno más de la lista de opositores al régimen criminal de Vladimir Putin purgados antes que él. Anna Politkovskaya, Boris Nemtsov, Alexander Litvinenko, Ravil Maganov, Denis Voronenkov, Boris Berezovsky … Todos fulminados por el capricho de un déspota que no admite irreverencias.

Apenas un mes antes de la celebración de una pantomima de elecciones presidenciales democráticas, el ensañamiento por eliminar a los disidentes cualificados por criticar al régimen demuestra que Putin no entiende otra forma de ejercer el poder.  

Es por esto por lo que conviene insistir en que la derrota militar del régimen de Putin. Y debe entregarse, si sobrevive al conflicto bélico, a la Corte Penal Internacional para ser juzgado por crímenes de guerra y de lesa humanidad. También por otros crímenes relativos a la deportación ilegal de niños ucranianos a la Federación Rusa que motivaron la orden de arresto dictada el año pasado. Todo ello debe ser una solución prioritaria.

Para la coalición de países que hasta ahora han apoyado a Ucrania además es factible.


Notas

[1] En sucesivos discursos, Vladimir Putin anunció a sus súbditos que la “operación militar especial” se justificaba en el derecho a la legítima defensa de “las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk”. Lo contrapone al “genocidio que estaba perpetrando el gobierno nazi ucraniano”.

[2] De los que 30 mil millones corresponden a suministros y gastos militares.

[3] Cualesquiera que sean las opiniones que merezcan ambos personajes, recomiendo encarecidamente la contemplación de la entrevista para aquilatar la perfidia del dictador ruso. Convendría que Tucker Carlson aclarase si Putin conoció con mucha anticipación las preguntas que le formularía. Es evidente que trató de impresionar a una audiencia mundial con el aplomo de sus respuestas, por muy insidiosas y cínicas que éstas fueran. La mano de un experimentado equipo de asesores en la manipulación y propaganda (como los que suelen trabajar en los servicios secretos) resulta perceptible en las contestaciones. Pero siempre dentro de una cosmovisión historicista pedestre, fácilmente rebatible.

[4] De los cuales 33 mil millones corresponden a préstamos a tipos de interés bonificados y 17 mil millones a subvenciones a fondo perdido.

[5] Para el bienio 2024/25 el gobierno británico ha anunciado, aparte de otros programas de instrucción y aprovisionamiento de armas y municiones, una ayuda añadida de 2500 millones de libras esterlinas.

[6] Vladimir Putin ascendió al poder como vicepresidente designado por Boris Yeltsin en 1999 y luego como presidente. Putin se ha preocupado extraordinariamente por obtener una pátina de respetabilidad para su cleptocracia. Asume doctrinas sincréticas que han destilado en Rusia intelectuales como su hagiógrafo Alexander Duguin. En cualquier caso, podría definírsele como un nacionalista supremacista ruso. Acusa a los países que quiere sojuzgar del totalitarismo y la brutalidad que le caracterizan a él y a su régimen. Su empeño en “desnazificar” Ucrania alcanza ribetes siniestros en este sentido.

[7] Puede que esta reforma no fuera aprobada en una primera lectura por la Cámara de Representantes. Así, el trámite legislativo exigiría la constitución de un comité ad hoc. Estaría compuesto por delegados de ambas cámaras para negociar y acordar un texto. De otra manera, la reforma quedaría rechazada. Es importante destacar que la redacción actual prevé partidas de 13 mil millones de dólares para que el Departamento de Defensa adquiera armamento transferible al ejército ucraniano. Son casi 14 mil millones para la Iniciativa de Ayuda a la Seguridad de Ucrania (USAI). Consistiría en instrucción, equipamiento y asesoramiento militar para fortalecer la defensa ucraniana contra la agresión rusa. A ello se suman 1600 millones de dólares para el programa de financiación militar exterior (FMF) a disposición discrecional del Presidente. Por otro lado, también se incluyen asignaciones para operaciones del Mando militar americano en Europa, con sede en Stuttgart (Alemania).

[8] Make America Great Again. En un lugar muy destacado aparece Steve Bannon, que llega a unas cotas de maniqueísmo insólitas.

Ver también

¿Por qué resiste Ucrania? Por sus instituciones descentralizadas. (José Carlos Rodríguez).

Fricciones europeas por la guerra de Ucrania. (José Antonio Baonza Díaz)

España, el país de la UE con peores resultados económicos entre 2019 y 2023

El IJM publica el Indicador de Gestión Económica (IGE), que mide el desempeño de los 27 países miembros de la Unión Europea durante el último lustro.

El Indicador de Gestión Económica (IGE) del Instituto Juan de Mariana (IJM) mide el desempeño de las veintisiete economías de la Unión Europea (U2-27) a partir de cinco categorías de estudio: PIB, empleo, presión fiscal, poder adquisitivo y deuda pública.

Si medimos el crecimiento del PIB entre 2019 y 2023, encontramos que la evolución media de la producción española arroja un tímido aumento de 3,3 puntos. Esto nos sitúa en el número 22 del ranking europeo, con una evolución del PIB que se sitúa más de un 40% por debajo de la media europea, que arroja un aumento de 5,6 puntos.

El 90% de la reducción del paro entre 2019 y 2023 se explica por el maquillaje estadístico del gobierno, apreciado por ejemplo con la reclasificación de los contratos los fijos discontinuos. En cambio, cuando medimos el paro efectivo, encontramos que la caída del desempleo registrada en España entre 2019 y 2023 ha sido de apenas un 1,4%, lo que nos coloca en un mediocre puesto 18 de la lista.

La presión fiscal ha subido en 2,9 puntos del PIB entre 2019 y 2023, pasando del 35,4% al 38,3% del PIB. España es el segundo país de la UE-27 con mayor aumento de los impuestos para el periodo analizado. El promedio comunitario arroja una subida de apenas 0,1 puntos del PIB, con trece países miembros que han reducido su presión fiscal y otros siete que la han aumentado de forma muy moderada. Por lo tanto, la senda de la tributación observada en España se aleja claramente de los patrones observados en el Viejo Continente y describe un “estallido fiscal” en toda regla.

La renta per cápita en paridad de poder adquisitivo cae un -5,5% de 2019 a 2023. Este desplome explica por qué la brecha de renta que separa a España del promedio comunitario ha crecido de 9 a 14 puntos porcentuales.

El peso de la deuda pública sobre el PIB ha subido de forma moderada en la UE-27, con una subida de 3,3 puntos entre 2019 y 2023. En cambio, en España se observa un repunte del 10,8 que triplica la media comunitaria. En 2023, la deuda pública subió a un ritmo de 165 millones al día. De hecho, a lo largo del mandato de Pedro Sánchez, por cada 1 euro de aumento del PIB se han emitido 2 euros de deuda pública.

Los resultados que arroja el Indicador de Gestión Económica (IGE) sitúan a España como el país con peores resultados para el periodo 2019-2023. Bajo mandato de Pedro Sánchez, el PIB ha crecido lentamente, el empleo apenas ha mejorado una vez se descuenta el maquillaje estadístico, la presión fiscal se ha disparado con fuerza, el poder adquisitivo de las familias está cada vez más lejos de los niveles observados en el resto de Europa y la deuda pública ha crecido de forma significativa. Agregando todas las puntuaciones del IGE, estamos un 7,4% por debajo de la media comunitaria.

En el agregado, si se comparan los resultados de España con los de la UE-27 para el periodo 2019-2023, vemos que la gestión de Sánchez ha tenido un coste de oportunidad cercano a los 170.000 millones de euros, cifra que alcanzamos al considerar el desempeño negativo en el PIB (31.000 millones), la presión fiscal (aumento de 38.000 millones), la renta per cápita (1.100 euros menos por persona, 2.200 euros menos por familia) y el crecimiento de la deuda pública
(101.000 millones). Esos 170.000 millones se traducen en un empobrecimiento equivalente a 3.500 euros por persona. Además, el paro efectivo sería dos puntos menor si España hubiese exhibido un comportamiento económico homologable a la media comunitaria.

Además de compararnos con la UE-27, tiene sentido hacer lo propio con Portugal, puesto que hablamos de países vecinos con una estructura productiva similar, un desempeño comparable durante la pandemia, un sector turístico de gran tamaño, una política energética coordinada a través de la “isla energética” y una sucesión de gobiernos de izquierda a lo largo del periodo analizado (2019-2023).

En la comparativa con la economía lusa, vemos que el PIB español creció 4,5 puntos menos, que no se observan grandes diferencias en cuanto al empleo, que la presión fiscal subió tres veces más en nuestro caso, que la renta de los ciudadanos tuvo un desempeño dos veces mejor en el país vecino y el ratio deuda/PIB bajó 11,4 puntos en Portugal mientras subió 10,8 puntos en España.

De haber registrado un desempeño similar al de Portugal, España tendría 60.500 millones más de PIB (cifra que ronda los 1.300 euros por persona), un nivel de paro similar, una presión fiscal 25.500 millones más baja cada año (con el consecuente ahorro tributario de 1.300 euros por hogar), un poder adquisitivo 6,8 puntos mayor (es decir, 1.360 euros más de renta per cápita o 2.720 euros más por familia) y la deuda pública sería significativamente menor (bajaría en
303.000 millones). En total, la factura del diferencial negativo con Portugal asciende a 389.000 millones, unos 8.000 euros por persona.

La diferencia de resultados entre España y Portugal se puede entender mejor cuando tomamos en cuenta el enfoque pragmático que adoptó el gobierno de António Costa en los asuntos económicos. Portugal subió del puesto 72 al número 30 del Índice de Libertad Económica a lo largo de los cinco últimos años, de modo que la prevalencia política de la izquierda vino de la mano de una mayor liberalización. En cambio, el intervencionismo que ha caracterizado al gobierno de Pedro Sánchez ha tenido efectos nefastos para la economía española, como evidencia la comparativa con nuestro país vecino, en particular, y con toda Europa, en general.

Leer el informe.

El Fouché hispano

El asesinato de dos agentes de la Guardia Civil el pasado 9 de febrero ha supuesto otra crisis en el Ministerio del Interior, comandado por el exjuez Fernando Grande-Marlaska. Desde luego, la trayectoria del personaje no deja lugar a dudas de lo que se premia en la política. De hecho, se trata del único ministro que ha formado parte de todos los gobiernos de Pedro Sánchez, tanto en solitario como en coalición. Vayamos por partes.

Entre los escándalos más mediáticos asociados a Grande-Marlaska sin duda se encuentra el cese del coronel Diego Pérez de los Cobos, jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Madrid. Cuando un juzgado madrileño investigaba la autorización de la manifestación del 8 de marzo de 2020, esto es, si se permitió una concentración de personas sabiendo que el coronavirus circulaba ya entre la población, solicitó la redacción de un atestado a unos subordinados del coronel Pérez de los Cobos. Dado que este, en cumplimiento de la legalidad vigente, se negó a revelar una información sobre la que pesaba un secreto sumarial, el ministro le echó del cargo. Vamos, que le largaron por negarse a cometer un delito. Tres años de batalla judicial terminaron dando la razón al coronel encargado del operativo contra el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017.

Una “absoluta inobservancia de la ley”

La siguiente muesca se la ganó el que fuera vocal del CGPJ a propuesta del Partido Popular (en el pecado llevan la penitencia) con las “devoluciones en caliente” en agosto de 2021. La devolución de unos cincuenta menores desde Ceuta hacia Marruecos sin cumplir los requisitos legales que la Ley de Extranjería impone supuso una condena del Tribunal Supremo por la “absoluta inobservancia de la ley”. El gobierno de los derechos humanos fue condenado por el máximo tribunal del país como consecuencia de su maltrato a los derechos de unos menores. Absolutamente delicioso.

Pero este no fue el único problema migratorio. Además de permitir la constante llegada de barcos financiados por Organizaciones Sí Gubernamentales, el 22 de junio de 2022 fallecieron en un salto coordinado a la valla de Melilla entre veintitrés inmigrantes y dos gendarmes marroquíes (versión del gobierno de Marruecos) o treinta y siete inmigrantes (versión de algunos medios). La Fiscalía de la Audiencia Nacional terminó archivando el caso, no por falta de pruebas o porque no creyeran que se cometió un delito, sino porque estiman que se cometió en el lado marroquí. De hecho, dio por creíble que agentes de la Benemérita lanzaron piedras contra los inmigrantes y recomendaba algún tipo de sanción disciplinaria.

Un “informe” sin firma

También el ministerio de Grande-Marlaska tiene una imaginación apabullante. En la manifestación por el día del Orgullo Gay de 2019, la cual tuvo lugar el 6 de julio, varios diputados de Ciudadanos, un partido que pactaba mociones de censura con Sánchez mientras indultaba a Junqueras y compañía, fueron agredidos, tanto física como verbalmente, por una turba enfurecida. Posteriormente, la Cadena Ser publicó un supuesto informe de la Policía Nacional donde se culpaba de la agresión a los diputados de Ciudadanos (con Arrimadas no valía el “yo te creo, hermana”) por no seguir las indicaciones de los agentes, así como achacarlo a un plan para obtener repercusión mediática. Por supuesto, no le vamos a pedir a la Ser que contraste sus fuentes porque no se le pueden pedir peras al olmo. El informe, por no tener, no tenía firma o no recogía el testimonio de ninguno de los agredidos.

Pero esto no es nada comparado con lo que pasaría dos años después, en la campaña de las elecciones a la Asamblea de la Comunidad de Madrid en 2021. Recordemos que aquellas elecciones habían sido convocadas sorprendentemente por Isabel Díaz Ayuso cuando descubrió que su vicepresidente, Ignacio Aguado (Ciudadanos), estaba negociando una moción de censura con Ángel Gabilondo, en una operación más grande a nivel nacional que incluía la Región de Murcia y Castilla y León. También cabe recordar que Ciudadanos, el partido que había nacido para combatir el nacionalismo en Cataluña y luego en toda España, estaba llevando a cabo esta negociación un mes después de que el gobierno socialista indultase a Junqueras, Forcadell y otros como parte de su acuerdo de investidura. Bueno, pues la campaña electoral de VOX comenzó con un mitin en Vallecas, en la Plaza de la Constitución.

Insultos, amenazas y agresiones

El 15 de abril de 2021 VOX comenzó su campaña como empiezan todas las campañas de VOX: insultos, amenazas, agresiones, etc. Pero hubo algo llamativo: esta vez la Policía Nacional detuvo a once personas. Pero he aquí que, a tres días de las elecciones, la prensa se enteró que, entre los detenidos, estaban dos escoltas de Pablo Iglesias. Nunca hemos sabido si estos individuos fueron a delinquir a ese mitin a título individual o los mandó alguien. Lo que es seguro es que formaban parte de su escolta personal, no de la que le ponía el Ministerio del Interior. Eso sí, Grande-Marlaska no dijo ni palabra sobre el tema hasta después de las elecciones.

Del acercamiento de presos etarras, las concertinas en las vallas de Ceuta y Melilla, así como de la falta de medios en todas las comisarías del país no hace falta decir mucho más. Eso bien que lo han sufrido en Barbate este mes.

En resumen, Fernando Grande-Marlaska se ha convertido en el ministro del interior que más tiempo ha estado en el cargo, un total de 2.085 días hasta hoy. Ha adelantado a José Barrionuevo, ministro de la época de los Gal, que acabó condenado a pena de prisión, con un récord de 2.048 días. Aún queda lejos de otro personaje histórico muy dado a guardar informes sobre todo el mundo, Joseph Fouché, el que fuera incombustible ministro de Policía de Francia con todo el mundo: empezó con los girondinos, siguió con los jacobinos durante El Terror y El Gran Terror y terminó en el mismo cargo con Napoleón, tanto en El Directorio como en su Imperio. Por estar estuvo desde el golpe de Estado de Napoleón el 18 de brumario hasta en la conspiración para derrocarlo.

Ver también

Por qué fracasan las naciones. (Alejandro Ruiz).

El fraude Karl Marx (I): un revolucionario revestido de científico

En 2022 publiqué cuatro artículos (1, 2, 3, 4) sobre los conceptos de plusvalía de Karl Marx. En estos artículos demostré que Marx tenía dos teorías diametralmente opuestas sobre cómo el capitalista obtenía sus beneficios: la plusvalía absoluta y la plusvalía relativa.

Creo que es un descubrimiento importante porque la mayor parte de la literatura marxista solo retrata la malvada explotación capitalista basada en la creación de plusvalía absoluta por parte de los trabajadores, y no menciona en absoluto la segunda versión; la adquisición de plusvalía relativa. Y en el caso de que se mencione la plusvalía relativa, se le dedica mucho menos espacio y es presentada como una forma secundaria de obtener beneficios o como un nuevo círculo del infierno de Dante.

Según esta literatura, el capitalista no sólo roba parte del producto (plus producto) fabricado por los trabajadores en su tiempo excedente no remunerado obteniendo así una plusvalía (o ganancia), sino que el capitalista incluso adopta todo tipo de medidas para aumentar la eficiencia del trabajo, con lo que también aumenta sus ganancias. Por lo tanto, la ganancia es el resultado de un doble crimen: una parte es el excedente del plusvalor robado y otra es el endurecimiento del trabajo.

Las contradicciones de Marx sobre la plusvalía

En los artículos mencionados, demostré que se trata de una lectura errónea de Karl Marx. En realidad, los dos métodos de adquisición de plusvalía son opuestos entre sí por las siguientes razones:

  1. La adquisición absoluta de plusvalía procede del trabajo de los obreros, quienes crean la plusvalía, mientras que el capitalista es una bolsa de dinero ociosa. Las máquinas no contribuyen a la creación de valor, únicamente transfieren su valor de cambio (precio) a la nueva mercancía. El beneficio es claramente la consecuencia del robo.
  2. Por el contrario, la obtención de beneficios a través de la plusvalía relativa depende de que el capitalista (empresario o emprendedor) organice el trabajo de forma más eficiente e introduzca máquinas cada vez más eficaces en un mercado competitivo. Claramente, esta vez el capitalista y las maquinas crean nuevo valor, y no se puede mantener que la ganancia solo es fruto del robo de los obreros.
  3. Además, el robo de plusvalía absoluta es un juego de suma cero. Pero, en el caso de la plusvalía relativa, la invención constante de nuevos productos y la producción masiva de bienes cada vez más baratos y mejores es beneficiosa para todos, incluso o especialmente para los trabajadores. Por eso, hoy un trabajador tiene una vida más confortable que en el pasado. Además, es conocido que, hasta la aparición del capitalismo no había mejorado prácticamente en nada la vida de los trabajadores. El socialista Eduard Bernstein y Karl Polanyi han descartado la teoría de la explotación marxista justo por la mejora de la vida de los obreros. Pero no quiero repetir los muy conocidos argumentos sobre los falsos argumentos marxistas.

¿Marx tenía razón pese a estar equivocado?

Con este nuevo análisis de las plusvalías, he añadido una nueva contradicción a una amplia lista de contradicciones que ya habían descubierto pensadores como Böhm-Bawerk, Friedrich von Wieser, Ludwig von Mises, Joseph Schumpeter, Jesús Huerta de Soto o Juan Ramón Rallo.

Con motivo de la redacción de un artículo para una publicación académica en la revista Procesos de Mercados, he vuelto a releer El Capital y varios análisis promarxistas y antimarxistas, y me he dado cuenta de que es un error y un trabajo superfluo leer el libro como un trabajo científico.

Desde la obra pionera y extremadamente sabia de Böhm-Bawerk se sabe que El Capital es un libro fracasado porque Karl Marx llegó a un callejón sin salida. Incluso socialdemócratas, como Eduard Bernstein, se dieron cuenta de ello y se apartaron del marxismo revolucionario, bajo la influencia de Böhm-Bawerk.

Sin embargo, Marx sigue siendo uno de los pensadores más influyentes. A pesar de las conocidas contradicciones de su obra, incluso hoy, destacados académicos de las mejores universidades repiten las ideas defectuosas de Marx en artículos de revistas de alta calidad, en libros publicados por editoriales muy aclamadas, en vídeos de youtube o podcasts muy populares.  Sin tener en cuenta o sin mencionar las críticas de Böhm-Bawerk, Schumpeter y los demás.

La verdad “profunda” del capitalismo

Y en el caso de que haya quien admita las contradicciones, como hace David Harvey en una lectura en el youtube, explican que hay que concentrarse en el mensaje de Marx y solo los antimarxistas ponen énfasis en los fallos de argumentación de Marx. La razón de la popularidad de Marx es que sus seguidores piensan que expresó una verdad tan profunda sobre el capitalismo que sobrepasa con mucho los posibles defectos de la obra. ¿Qué hay contradicciones en la obra de Marx? ¡Qué más da! Muchos trabajos científicos sufren de este tipo de problemas en las ciencias sociales.

Por consecuencia, encontrar una nueva contradicción no es importante para aquellos que creen en el mensaje de El Capital; el ser humano es capaz de argumentar racionalmente a favor de lo irracional y convencerse a sí mismo de que existe una verdad más profunda a pesar de las contradicciones superficiales y de algunas cuestiones sin resolver. ¿No es la explotación y la desigualdad el principal problema de nuestros días?  Esto demuestra que Marx describió la verdad profunda sobre el capitalismo, una verdad que silencia los defectos de su teoría.

Marx siempre supo que su teoría era errónea

El propio Marx consideraba que su novedoso y más importante descubrimiento era que relacionaba la explotación y la plusvalía con la doble naturaleza del trabajo (Marx 1867b, p. 407). Pero, cuando Karl Marx empezó a escribir la primera letra del tomo I de El Capital en 1866, ya sabía que el concepto de plusvalía es erróneo y que no se puede usar como base de una explicación lógica de las leyes del explotación y capitalismo. Mi serie sobre la contradicción entre los dos tipos de plusvalía es prueba de este fallo.

Una carta a Engels, escrito en 1862, es el testigo que Marx ya conocía los problemas de su teoría sobre el valor. A pesar de esto, publicó el primer tomo de El Capital prometiendo que solucionaría las contradicciones que planteaba su teoría en el tercer tomo. Pero, en este tiempo, el manuscrito del segundo y del tercer tomo ya estaba casi preparado. Así, y ante la imposibilidad de solucionar las contradicciones existentes en su teoría, no es de extrañar que nunca llegar a publicar el segundo y tercer tomo. Cuando tres décadas más tarde Engels publicó el tercer tomo, quedó claro que Marx no había dado soluciones a las contradicciones del primer tomo. Pero ya era demasiado tarde. Según Böhm-Bawerk, en estas tres décadas Marx fue aceptado de tal manera, que la fe en su enseñanza ya no podía ser derrumbada.

Un profeta revestido de científico

Releyendo El Capital, me he dado cuenta de que es una obra que no pretende ser científica. No pretende descubrir, usando la lógica, unas leyes validas que expliquen el capitalismo. En realidad, Karl Marx elaboró y publicó el primer tomo de El CapitaI para ocultar su fracaso, ya que sus leyes, por ser contradictorias, no son válidas para explicar el capitalismo. Sin embargo, y, a pesar de saberlo, trató de convencer a sus lectores de la eficacia de esas leyes fallidas.

El primer tomo de El Capital es un engaño magistralmente orquestado por uno de los mejores pensadores de su época, por un filósofo muy bien formado, un pensador culto, y un escritor de talento.

Ahora, al observar el engaño, veo a Marx más como un ingeniero de sonido experimentado, que como un científico que cometió errores. Un ingeniero de sonido cuya tarea consiste en recrear una canción descolorida, llena de ruidos e insulsa, en un refinado tema de estudio. Marx subió y bajó los potenciómetros de su mesa de mezclas haciendo desaparecer todos los ruidos, convirtiendo el sonido cansado en una canción afinada.

Un gran éxito

El éxito fue innegable. Como he escrito más arriba, una simple búsqueda en Internet encuentra millones de artículos, vídeos de YouTube, podcasts y notas de investigación en los que académicos de gran prestigio de prestigiosas universidades repiten sin cesar las ideas marxistas.

El análisis que me ha ayudado a descubrir la falsedad de El Capital ha sido examinar la metodología usada por Marx y no el estudio de los fallos de su argumentación. Me ha interesado descubrir cómo ha hecho las configuraciones de las condiciones para crear un mundo irreal en el que su teoría de la explotación parece lógica y veraz.

Mi nueva serie de artículos versará sobre Marx, el ingeniero de sonido. Mostraré cómo se elaboró la operación fraudulenta más grandiosa y con mayores consecuencias del siglo XIX. Cómo nació el libro más famoso de la racionalidad de lo irracional.

En esta serie vamos a detectar cómo Marx torturó y distorsionó la realidad para conseguir lo que quería. Vamos a revelar la realidad virtual, irreal, creada por Marx que le permitió ofrecer una apariencia de argumentación racional y lógica. Finalmente, vamos a averiguar que, a pesar de sus hábiles distorsiones, incluso en marco de su irreal mundo, se ha encontrado con contradicciones irresolubles. Ha llegado a utilizar el chantaje y la mentira para evitar que se desvele su fracaso. Por favor, sintonice y siga la serie.

Bibliografía
  • Bernstein, E. (1899) Preconditions of Socialism. Cambridge: Cambridge University Press.
  • Böhm-Bawerk, Eugen (1896) Karl Marx and the Close of his System. 1949th edn. New York: Augustus M. Kelley.
  • Harvey, D. (2012) ‘Marx’s Method in Capital – David Harvey and Alex Callinocos’ (2012). SWP TV. Available at: https://youtu.be/yhnvlPxkuKs?si=YIJ8LUownfjyk8Nf (Accessed: 19 February 2024).
  • Huerta de Soto, J.H. (2010) Socialism, Economic Calculation and Entrepreneurship. Edward Elgar.
  • Marx, K. (1867) El Capital. Libro I. 2009th edn. Madrid: Siglo XXI.
  • Marx, K. (1867B) ‘Marx to Engels. 24. August 1867’, in Marx and Engels Collected Works. Vol. 42. 2010th edn. Electric Book: Lawrence & Wishart, pp. 407–8.
  • Menger, C. (1871) Principios De Economía Política. Available at: https://archive.org/details/carl-menger-principios-de-economia-politica.
  • Mises, L. (1951) Socialism An Economic and Sociological Analyses. New Haven: Yale University Press.
  • Rallo, J.R. (2022) Anti-Marx. Barcelona: Deusto.
  • Schumpeter, Joseph (1954) History of Economic Analysis. 2006th edn. Routledge Taylor & Francis e-Library.
  • Sowell, T. (2002) The quest for cosmic justice. New York: Simon & Schuster.
  • Sperber, J. (2013) Karl Marx A Nineteenth Century Life. London and New York: Liveright Publishing Corporation.
  • Wieser, Friedrich (1914) Social Economics. 1927th edn. New York: Adelphi.

La economía a través del tiempo XII: La política económica de los egipcios

Los escritos sapienciales egipcios muestran enormemente cuáles eran las prioridades de los habitantes de aquella época, tal y como se ha visto hasta el momento. En este caso, se expondrán las instrucciones de Merykara. Estas instrucciones son, según el propio texto, consejos que el faraón Jety VII escribió para su hijo Merykara, quién heredaría el cargo. Por ello, estos papiros se datan alrededor del año 2010 a.C. Lo importante es que los preceptos pretenden funcionar como método didáctico para que el futuro gobernador aprenda una serie de lecciones sobre cómo ostentar su cargo. Es decir, los consejos giran alrededor del buen funcionamiento de un país y, entre ellos, se encuentran algunas lecciones económicas que reflejan la visión de la época, de tal forma que podríamos interpretar el texto como un protomanual macroeconómico.

Así, el faraón aconseja a su hijo recolectar información para tomar buenas decisiones; aprender de lo que otros ya han aprendido: “Imita a tus padres y a tus ancestros, pues uno se sirve exitosamente de (sus) conocimientos. Mira, sus palabras permanecieron en los libros” (Sánchez, 2020, p. 68). El gobernante debe, por tanto, aprovecharse de los aprendizajes que han quedado universalizados a través de la escritura. Existe una idea de valor permanente, de comportamiento verdadero, de lección atemporal.

Las lecciones de Merykara

Es decir, las decisiones en materia de política económica (o protopolítica económica) son leyes económicas para el egipcio. Por ejemplo, una de las lecciones de Merykara apunta a la necesidad de priorizar la creación de empleo dentro de la comunidad política:

No actúes mal, es buena la amabilidad. Haz permanente tu memorial por medio de tu amor, multiplica los grupos de trabajadores que se asocien a la ciudad, así se dará gracias a dios por las recompensas que se alcanzarán en tu nombre, se dará gracias por tu bondad y se pedirá tu salud [a los dioses] (p. 68).

Además, el padre aconseja a su hijo una política migratoria restrictiva con control de fronteras:

Respeta a los grandes, preserva a tus gentes, haz seguras tus fronteras y tus patrullas fronterizas, (pues) es bueno actuar para el futuro y se respeta la vida del previsor, (mientras) que aquel que se confía será un fracasado. Haz que se vaya contigo por tu buen carácter (p.68).

El buen gobernante egipcio debe respetar la propiedad privada de sus subordinados. Esto es algo relevante. En la antigüedad, numerosos dirigentes aprovechaban su posición para obtener tierras ajenas. Por ejemplo, Herodes, rey de Judea, Galilea, Samaria e Idumea en el s. IV, confiscaba bienes de los nobles de su reino tras mandarlos ejecutar (Jeremías, 1969, p. 110).

Respeto de la propiedad privada

En cambio, el faraón aconseja a su hijo que siga por otra senda (Sánchez, 2020):

Es un miserable aquel que desea para sí la tierra que es (de otro). Es un ignorante quien codicia lo que es para otros. La vida pasa sobre la tierra y no es larga. Es alguien afortunado quien es recordado (porque no) está la injusticia en él (p. 69).

Otro de las instrucciones del dirigente a su heredero Merykara está relacionada con la creación de riqueza y el respeto a los que ya la tienen. Sin embargo, la intención del faraón no es más que intentar que los más pudientes no se vuelvan en contra del reinado de su descendiente:

Enriquece a tus grandes para que apliquen tus leyes, (pues) no es parcial aquel cuya casa es rica; quien posee cosas es quien no tiene carencia. Los hombres pobres no pueden expresarse con su verdad, ni ser recto aquel que dice “ojalá fuera para mí”, (pues) tomará partido por aquel a quien desee y se inclinará por aquel que posea sus medios de pago (p. 69).

No despojes a un hombre de los bienes de su padre

Por último, las enseñanzas muestran algo que puede recordar a las actuales políticas fiscales relacionadas con las sucesiones y donaciones. El debate de hoy en día gira en torno a la necesidad de aplicar tributos sobre estas cuestiones. En ese sentido, los egipcios consideran que es perjudicial implementar este tipo de medidas:

Practica la justicia para que pervivas sobre la tierra. Calma a quien llora y no oprimas a la viuda. No despojes a un hombre de los bienes de su padre. No desplaces a los grandes de sus tronos. Guárdate de castigar erróneamente. No golpees, (pues) no será beneficioso para ti.

Lo importante, por tanto, es tratar de no crear malestar sobre el subordinado y respetarlo lo máximo posible, tanto a él como a su propiedad. En este sentido, la política económica que viene reflejada en este texto tiene mucho que ver con aquellas que hoy en día se conocen como poco intervencionistas. Eso sí, la preocupación del gobernante recae sobre evitar las revueltas o los ataques que puedan acabar con la posición política de su familia.

Bibliografía

Jeremías, J. (1969) Jerusalén en tiempos de Jesús. Biblioteca Bíblica Cristiandad

Sánchez, A. (2020) La literatura sapiencial egipcia. (Vol. I).

Serie La economía a través del tiempo