Ir al contenido principal

En defensa del liberalismo de 1989 III: Alvise Pérez

Agosto es el mes de las serpientes de verano: noticias que en cualquier otra época no tendrían trascendencia pasan a ocupar el mayor espacio en los medios de comunicación. Este año hemos tenido dos que han eclipsado al resto: el asesino español en Tailandia y el beso de Rubiales a una jugadora.

La diferencia entre ambas ha sido la capacidad de manipulación política que permitía cada caso. El primero, más cerca de la actualidad del corazón, solo se ha prestado a dar vergüenza ajena ante la visión de nuestros reporteros patrios, haciendo el ridículo en un país extranjero. El segundo, en cambio, ha podido ser aprovechado para fomentar la nueva religión que procesan la mayor parte de nuestros periodistas: el feminismo woke.

Alvise Pérez

En pleno éxtasis estaban todos cuando un outsider, Alvise Pérez, publicó un vídeo que mostraba a la jugadora posando entre risas con un teléfono donde se reproducía el beso de marras. Según cuentan, el vídeo se lo había filtrado la Federación a todos los medios de comunicación y, ante la evidencia de que nadie lo iba a publicar, terminaron pasándoselo a Alvise.

¿Por qué la prensa no quiso publicar un vídeo que contaba con una fuente sólida y que mostraba información a todas luces relevante? ¿Es Alvise parte de una nueva hornada de periodistas honestos que van a permitirnos estar más cerca de la realidad del mundo?

El conocimiento inútil

Para intentar contestar a estas y otras preguntas vamos a continuar apoyándonos en la gran obra de Jean-François Revel, El conocimiento inútil. Si algo conocía Revel era el periodismo. Seguramente sea la persona que mejor ha sabido describir a esta profesión. Para alguien que, por edad, o falta de memoria, piense que el deprimente estado actual de los medios de comunicación se debe al imperio de internet y las redes sociales, solo debe leer las siguientes dos citas escritas por Revel hace más de treinta años, que para mí suponen las dos reglas principales sobre el periodismo:

Sería sin duda excesivo e injusto escribir que la información está prohibida en medio mundo y falseada en el otro medio. Porque está prohibida en mucho más de la mitad del mundo. En realidad, la mayoría de las gentes que crean periódicos u otros medios de comunicación lo hacen para imponer un punto de vista y no para buscar la verdad. Lo que ocurre es que vale más parecer buscar la verdad cuando se quiere imponer un punto de vista.

Jean François Revel

Todo lo que se debe saber sobre los medios de comunicación está condensado en estas dos perlas de sabiduría. Parafraseando a Robert Heinlein, la certeza de que la información está falseada, y que es falseada porque lo importante es imponer puntos de vista en vez de buscar la verdad, es al menos el ochenta por ciento de toda la sabiduría humana. Y el otro veinte por ciento no es muy importante.

Independencia y deshonestidad

Solo con esto ya podemos contestar a las dos preguntas formuladas anteriormente. Los medios no publicaron el vídeo porque iba contra el relato que querían imponer (se había producido una agresión sexual) y Alvise Pérez lo publica para imponer lo contrario (no se había producido tal agresión).

Aquí alguno me hará la salvedad que los medios de comunicación están dirigidos por grandes empresas con intereses políticos y económicos. Alvise Pérez es un mero periodista que se ve obligado a publicar la mitad de sus noticias en Telegram para evitar la censura. Es tan cierto como irrelevante. Como bien nos aclaraba Revel la independencia no conlleva escapar a la segunda regla del periodismo:

Se puede muy bien ser independiente y deshonesto. Yo puedo, si tengo o encuentro el dinero necesario, y si, además, soy leído por una parte suficiente de público, cuyas pasiones y prejuicios satisfago, crear un periódico con el objetivo deliberado de presentar con toda independencia una versión falsa de la actualidad y una descripción innoble de personas que no comparten mis puntos de vista. No es indispensable para ello que yo esté afiliado a un partido político, a intereses financieros o a un gobierno. El hombre no necesita que se le obligue a ser intelectualmente deshonesto para llegar a serlo. Lo consigue muy bien él solo.

Jean François Revel

Lo importante es que la información llegue

Las redes sociales han facilitado aún más este tipo de periodismo. Donde solo hace falta tener cierta masa crítica de seguidores en las redes sociales para tener un poder de manipulación considerable. Al final, la clave no es qué periodista es más honesto y puro de espíritu, sino qué capacidad tenemos los ciudadanos para conocer la información relevante de la actualidad. Y esa capacidad pasa por tener abiertas todas las vías de información que sean posibles. Y son algunas de esas puertas las que nos quieren cerrar con la excusa de la desinformación.

Veamos otro ejemplo: el vídeo de Jennifer Hermoso no fue la única exclusiva que Alvise Pérez publicó este mes de agosto. También sacó a la luz documentos filtrados por la policía vasca, donde se puede ver que la inmensa mayoría de las personas detenidas en las fiestas de Bilbao eran de origen magrebí.

Información y debate

Los delitos en cualquier sociedad los cometen principalmente los varones jóvenes de entornos desestructurados. Eso explica que las estadísticas sobre el crimen siempre sitúan a los inmigrantes en un porcentaje mucho mayor del que le debería corresponder dado su peso en la población total. La explicación es sencilla y podría haber permeado en la sociedad si los medios de comunicación no estuviesen formados por activistas que confían más en su capacidad de censura que en la inteligencia de la población.

Pero gracias a esta estupidez, que alimenta una huida hacia delante de los políticos y su burocracia estatal, la política de inmigración en Europa ya hace décadas que no tiene ni pies ni cabeza y está provocando problemas que van mucho más allá de explicaciones sociológicas sencillas. O dicho de otro modo más simple: no hay forma de explicar que los detenidos en unas fiestas locales del norte de España sean abrumadoramente personas de origen norteafricano. O la policía tiene un sesgo tremendamente racista o hay algo que funciona muy mal en nuestra sociedad y esas detenciones son un síntoma de una enfermedad que va a ser muy grave.

Como ha sido la propia policía la que ha filtrado el documento, creo que podemos quedarnos con la segunda opción. ¿Por qué casi nadie está hablando de esto?

Miedo a la condena moral

Aquí muchos señalan a la Agenda 2030, el gobierno mundial y demás sospechosos habituales. Voy a volver a citar al Revel de 1989 para que veamos que la cosa viene de más lejos:

El 1.º de diciembre de 1987, la policía detiene en París al misterioso «asesino de ancianas», un hombre que, en algunos años, había matado por lo menos una treintena de personas de edad, que vivían solas, para robarles sus ahorros. Resulta que el asesino es un negro, homosexual y drogadicto. Durante una semana, los diarios de izquierdas, Le Matin, Libération, Le Monde, La Croix, L’Humanité, esconden subrepticiamente en la moqueta de sus páginas interiores esta detención y la personalidad del asesino. La noticia y los detalles son comunicados con parsimonia. Son diseminados y ocultados en las profundidades del sumario, expresados de mala gana, algunos días, ni siquiera eso.

Se captan bien los motivos de tanta discreción: el miedo al racismo antinegro y al racismo antihomosexual.

Jean François Revel

Fomentar el racismo por medio del silencio

De igual manera, el racismo no puede más que agravarse cuando la opinión se da cuenta de que periódicos influyentes minimizan la responsabilidad del autor de una serie de crímenes atroces, porque el criminal resulta ser un ciudadano negro y homosexual. Suscitan la irritación de muchas personas que no pueden evitar pensar cuál habría sido la orquestación de este suceso si el asesino hubiera sido un blanco asesino de árabes. Estas miserables jugarretas periodísticas no conjuran el racismo; al contrario, lo reaniman, se inscriben en el círculo vicioso de las paranoias complementarias, de las que no se puede salir más que dejando de considerar la raza o la homosexualidad como factores que puedan modificar algo, para bien o para mal.

Jean François Revel

Información y sesgo

La prensa occidental lleva ocultando o quitando importancia a cualquier crimen cometido por inmigrantes o ciudadanos nacionales de raza no blanca desde hace décadas. No van a dejar de hacerlo, porque ya forma parte de su idiosincrasia. Asociar este comportamiento a conspiraciones solo confunde y desvía la atención de lo importante.

Y lo importante es que necesitamos todas las vías de información posibles para compensar los sesgos connaturales al periodismo. Y esto, como todas las cosas importantes de la vida, supone ir por el camino difícil. Navegar entre ruido y un mundo de tonalidades grises. Por suerte hay una brújula que nos va a ayudar en este viaje: desconfiar de aquellos que quieran cerrarnos vías de información por nuestro bien, sobre si estos personajes apelan como solución al animal más mitológico de nuestro tiempo: el periodismo honesto que solo busca la verdad.

Serie ‘En defensa del liberalismo de 1989’

(I) El fenómeno de Desokupa

(II) Matar al Boer

¿Cuánto cuestan las huelgas, en realidad?

Por Len Schackleton. Este artículo ha sido publicado originalmente en CapX.

Los partidarios de ambos bandos tienden a exagerar cuánto cuestan las huelgas. Los sindicatos y sus partidarios quieren destacar lo mucho que pierden los empresarios y los ciudadanos por no llegar a un acuerdo; los críticos señalan el daño que supuestamente causa a la economía la acción industrial irresponsable.

Pero, ¿cuánto cuestan realmente las huelgas? Es una pregunta difícil. La bibliografía académica sobre el tema es escasa y está desactualizada, lo que quizá no sorprenda, dada la menor importancia que ha cobrado el tema desde los años ochenta. Aquí me limito a esbozar algunas observaciones y a hacer sugerencias muy aproximadas sobre los órdenes de magnitud.

Jornadas laborales

En el año transcurrido hasta junio, perdimos alrededor de 4 millones de días laborables como consecuencia de las huelgas. Es una cifra importante, la más alta de los últimos años, pero es sólo una fracción de los 29 millones de días perdidos (en una plantilla más reducida) en 1979. O, para relacionarlo con otro problema actual, es poco más del 2% de los 185 millones de días laborables perdidos por enfermedad en 2022.

Normalmente (aunque no siempre), la pérdida de días de trabajo supone una pérdida de salario para los huelguistas. Sin embargo, la mayoría de las huelgas modernas son paros de uno o dos días, repetidos o intermitentes, en lugar de los maratones de varias semanas del pasado. Los costes para los propios huelguistas se reducen al mínimo al repartirse a lo largo de un periodo prolongado.

Es habitual centrarse en los efectos económicos de primer orden de las huelgas en términos de reducción de la producción. Esto puede medirse por el salario que pierden los trabajadores más los demás factores de producción que se pierden cuando se detiene el trabajo.

El coste de romper la división del trabajo

Si suponemos (se trata de suposiciones razonables, que puedo justificar) que los trabajadores cobran una media de 100 libras al día, el valor de la pérdida directa de producción resultante de la huelga será de unos 800 millones de libras en un año completo (suponiendo que las huelgas continúen a este ritmo). De nuevo, una cifra importante en algunos contextos, pero relativamente insignificante en una economía cuyo PIB superó los 2,2 billones de libras el año pasado.

Sin embargo, las repercusiones también son considerables. Si los trenes no funcionan, por ejemplo, muchas personas no podrán ir a trabajar o tendrán que incurrir en gastos adicionales, como los taxis. Tal vez de forma contraintuitiva, los viajes extra en taxi aumentan el PIB y compensan parcialmente la pérdida de producción ferroviaria. Sin embargo, los retrasos también tienen un coste en términos de pérdida de producción, que en principio puede cuantificarse, aunque es difícil hacerlo.

Hoy en día, los efectos de las huelgas de trenes pueden verse mitigados por nuestra nueva capacidad para trabajar desde casa, pero no todo el mundo puede hacerlo. Alrededor del 13% de los que normalmente viajan al trabajo en tren y no pueden trabajar en casa (encuestados en julio-octubre de 2022) declararon no poder trabajar en absoluto.

Huelgas ferroviarias

Como proporción de todos los trabajadores, esto es pequeño, quizás menos del 2%, pero aún así podría significar una pérdida de producción de 120 millones de libras más o menos por día de huelga. En total, el año transcurrido desde el 22 de junio acogió 25 días de huelga de tres sindicatos diferentes. Si bien no todas provocaron cierres totales, el coste total de la pérdida de producción de los trabajadores no ferroviarios que no pudieron trabajar podría rondar los 2.000 millones de libras en un año completo.

Las huelgas ferroviarias también pueden haber perjudicado a actividades que dependen del transporte en nuestras ciudades. Algunos ejemplos son el comercio minorista, el ocio, la hostelería y la restauración en torno a los centros urbanos, especialmente en Londres. En el momento de las huelgas ferroviarias y de metro de junio de 2022, el sector de la hostelería calculó que costarían a sus miembros más de 500 millones de libras en negocios perdidos esa semana. En junio de este año, se afirmaba que la hostelería británica había perdido 3.250 millones de libras por las huelgas de los 12 meses anteriores. Es casi seguro que estas afirmaciones exageran los efectos sobre la economía en su conjunto, un cri de coeur de un sector ya maltratado por repetidos cierres patronales.

Pérdidas para el conjunto de la economía

No cabe duda de que se habrían producido pérdidas como consecuencia de la menor asistencia a acontecimientos irrepetibles, como encuentros deportivos y conciertos. Pero algunos gastos simplemente se reorganizarían a tiempo, y las visitas previstas a los hoteles y teatros londinenses simplemente se trasladarían a las semanas sin huelga, con lo que experimentarían un aumento sobre sus ingresos previstos. Hay indicios de que se produce un efecto similar cuando hay un día festivo adicional (por ejemplo, el del jubileo de platino de la Reina).

Hay otros tipos de reordenación del consumo que compensan algunas pérdidas de producción. El gasto minorista puede desviarse de los centros urbanos a lugares fuera de la ciudad, o a compras en línea. Del mismo modo, los restaurantes, bares y cines de las afueras pueden ganar a costa de la capital en las semanas de huelga. Este tipo de desplazamientos se producen constantemente por motivos ajenos a la huelga, como el clima.

Así, a lo largo de todo el año, mientras que las pérdidas para las empresas de Londres y otras grandes ciudades pueden haber sido muy significativas, la pérdida neta global de producción para la economía podría ser más modesta, quizás de entre 1.000 y 2.000 millones de libras para el conjunto del año.

Desplazarse al trabajo

La mención de la deslocalización geográfica de la actividad debería recordarnos que el impacto de las huelgas puede variar considerablemente en todo el país. Por ejemplo, en Londres más de la mitad de los desplazamientos al trabajo se realizan en tren, metro o autobús, y sólo el 28% en coche. En Gales, poco más del 6% de los desplazamientos al trabajo se hacen en autobús o tren (sin metro, por supuesto), mientras que el 82% se hacen en coche. Así pues, una huelga nacional de ferrocarriles tiene un gran efecto en Londres, pero un efecto mucho menor en otros lugares.

Algunas huelgas nacionales tienen un impacto más parejo en todo el país: las huelgas escolares, por ejemplo. Ante el cierre de escuelas, muchos padres tendrán que ausentarse del trabajo. En el Reino Unido hay unos 6,5 millones de padres que trabajan. Según una encuesta de la ONS, el 31% de los padres encuestados dijeron que tendrían que trabajar menos horas, y el 28% informaron de que no podrían trabajar en absoluto. Esto puede ser una exageración: cuando la gente se enfrenta a una huelga real y no a una teórica, puede darse cuenta de que puede arreglárselas con amigos o familiares.

La salud

Pero incluso si suponemos que sólo la mitad de los que dicen que tendrían que quedarse en casa realmente lo hacen, el coste en producción perdida por un día sin trabajar ascendería a más de 180 millones de libras. Los profesores se han declarado en huelga en distintos momentos en los diferentes países del Reino Unido, pero si suponemos una media de seis días de huelga escolar al año, el coste del tiempo de trabajo perdido por los padres ascendería a algo más de 1.000 millones de libras.

Uno de los ámbitos más problemáticos para evaluar los efectos en cadena es también uno de los más controvertidos: los diversos conflictos en el Servicio Nacional de Salud. La ONS examinó los efectos de un total de 16 días de huelga durante el pasado mes de diciembre y los meses de enero y febrero de este año. No cabe duda de que se redujo la producción: al parecer, hubo que reprogramar “al menos” 93.022 citas ambulatorias, 18.716 procedimientos electivos, 27.957 citas de servicios comunitarios y 9.634 citas de salud mental y dificultades de aprendizaje.

Estas fueron las pérdidas de servicio correspondientes a la pérdida de producción medida por el valor de los días de huelga. Pero estos retrasos en el tratamiento tendrán consecuencias para los pacientes. Es posible que algunos no puedan volver al trabajo como podrían haberlo hecho, lo que supone más pérdidas de producción y probablemente algunas muertes prematuras, así como el “coste” subjetivo del retraso en términos de dolor, angustia y aprensión.

Efectos en cadena

Los retrasos podrían haber sido mayores si el NHS no hubiera contratado más médicos y enfermeras para sustituir al personal en huelga. El Director Financiero del NHS ha declarado que el coste de los cinco días de huelga de médicos en formación de abril incluyó 100 millones de libras esterlinas gastadas en pagar a personal más veterano con tarifas superiores para cubrir a los colegas en formación. Una vez más, sin embargo, a pesar de los costes para el NHS de estos pagos adicionales, en realidad se suman al PIB, compensando la pérdida de producción de los huelguistas.

Las conclusiones que extraigo de este breve estudio son, en primer lugar, que los costes de las huelgas para la economía no son fáciles de definir, ya que en algunos casos los consumidores cambian de gasto ante las huelgas, de modo que la pérdida para una organización o empresa puede verse compensada por una ganancia para otra. En segundo lugar, sin embargo, es inevitable que se produzcan efectos en cadena, puesto que las huelgas impiden trabajar a personas de otros sectores de la economía o les obligan a incurrir en costes adicionales. Tres: está claro que el coste total de las huelgas es un múltiplo de los costes directos en pérdida de producción de los huelguistas. En cuarto lugar, el coste de las huelgas en sectores clave como el transporte, la educación y la sanidad es soportado en gran medida por el público en general.

Ver también

Si han conseguido miles de millones, ¿por qué los sindicatos de enseñanza siguen en huelga? (Mark Lehain).

Huelga e irresponsabilidad. (Jorge Valín).

¿Huelga o coacción? (Alberto Illán Oviedo).

Javier Milei: el economista argentino que podría convertirse en el primer presidente libertario de la historia moderna

Por Michael Peterson. Este artículo ha sido publicado originalmente en FEE.

En otros tiempos, antes de la Primera Guerra Mundial, Argentina era uno de los diez países más ricos del mundo. Pero poco después de que Juan Perón tomara el poder en 1943, el país se embarcó en una serie de reformas socialistas que hundirían la economía y la convertirían en un remanso económico, del que aún no ha salido. El país era considerado una “nueva Europa”. Ahora sus edificios parecen más viejos que sus antiguos antepasados europeos.

El libertarismo, o liberalismo como se le llama en América Latina, nunca ha acaparado tanta atención como hoy. Javier Milei es una de las principales razones. Milei, un economista bullicioso y personalidad de la televisión, ha rebautizado la tradición liberal clásica de una manera que habla de la experiencia de los argentinos y de su lucha de toda la vida contra el estancamiento económico.

El principio de no agresión

“El liberalismo se basa en el principio de no agresión”, afirma en su discurso de victoria ante un grupo de simpatizantes tras su sorprendente victoria en las primarias presidenciales argentinas de este mes. Si Milei triunfa en las elecciones generales de octubre, que probablemente desemboquen en una segunda vuelta, sería el primer presidente libertario de la historia moderna.

Muchos analistas políticos pronosticaban un tercer puesto para el excéntrico economista, pero su infatigable campaña ha galvanizado a muchos argentinos, impulsándole a la cabeza de la carrera. A pesar de su retórica populista, Javier Milei es un libertario convencido. Incluso sus perros llevan nombres de economistas populares de tendencia libertaria, como Murray Rothbard, Milton Friedman y Robert Lucas.

“El liberalismo”, dice Javier Milei, “defiende el derecho a la vida, la libertad y la propiedad. Las instituciones del liberalismo apoyan la propiedad privada, la movilidad laboral, la división del trabajo, la cooperación social y los mercados libres con una intervención limitada del Estado. Es servir al prójimo ofreciéndole mejores bienes y servicios. Esto es en lo que creemos”.

Los votantes

Según los resultados de las primarias, aproximadamente un tercio del país cree o simpatiza con estos principios. Con más del 40% de los argentinos viviendo en la pobreza, el aumento de la delincuencia y la corrupción, y una tasa de inflación anual que supera el 100%, no es de extrañar por qué. Muchos votantes dicen estar hartos del statu quo. “Hay que echar a los que llevan 30 años y no han hecho nada. Estamos podridos”, dijo un votante. Otro votante comentó: “Me gusta lo que piensa Javier Milei. No nos miente y no se lleva nuestro dinero con los impuestos”. En un giro sorprendente, los principios básicos del liberalismo clásico -mercados libres, gobierno limitado y Estado de derecho- están resonando entre millones de ciudadanos argentinos.

Lo más sorprendente, sin embargo, no es cuántos votos ha obtenido el incendiario libertario, sino quiénes le han votado a él y a su partido, Avances Libertarios. Desde las últimas elecciones presidenciales de hace cuatro años, Milei ha dado la vuelta a doce provincias muy favorables al peronismo, el partido de la izquierda dura del país. Ganó dieciséis provincias en total y reunió más de siete millones de votos, una cifra sin precedentes para un candidato presidencial libertario. El último político libertario que obtuvo tanto apoyo fue Ricardo López Murphy en las elecciones presidenciales argentinas de 2003, pero incluso entonces obtuvo el 16% del voto popular, menos de la mitad que Javier Milei.

Los jóvenes

En ninguna parte fue más fuerte este apoyo que entre los votantes más jóvenes. La aguda capacidad de Milei para conectar con los jóvenes, muchos de los cuales han vivido la mayor parte de su vida en recesión económica, explica gran parte de su éxito. “Cuando empecé a hacer apariciones en televisión hace diez años, la palabra ‘liberal’ era una mala palabra”, afirma Javier Milei en su discurso. Lo que a los liberales clásicos les falta en comunicación, Milei lo compensa con estilo y sinceridad. La promesa de Javier Milei de dolarizar la economía argentina, por ejemplo, se ha convertido en un eslogan popular. “Todos los países que han sido dolarizados acabaron avanzando y dejaron de tener inflación”, dice un partidario.

La promesa de Milei de defender los derechos de propiedad y reducir la carga fiscal del Estado se defiende utilizando un lenguaje que conecta con el votante medio. También planea eliminar los controles de precios, permitir el porte legal de armas y autorizar el mercado de órganos humanos. Incluso la propuesta de Javier Milei de cerrar el banco central está ganando adeptos entre los descontentos por la deuda que el país mantiene desde hace décadas con el Fondo Monetario Internacional.

El liberalismo clásico

Aunque Milei no llegue a las elecciones generales, su meteórico ascenso es una lección no sólo de política, sino de ilustración del poder de las ideas. El liberalismo clásico es una rica tradición que a menudo no encuentra eco entre las personas que más se identificarían con él. En otras palabras, las ideas del liberalismo clásico tienen un enorme potencial para crear un cambio real, pero han pasado de moda.

Las personalidades no deberían llevar el peso de una tradición, pero encontrar formas de comunicar eficazmente estas ideas es a menudo tan importante como las propias ideas. Al capturar las mentes y la imaginación de millones de argentinos, Javier Milei demuestra, una vez más, que la libertad puede empaquetarse de más de una manera.

Ver también

Maradona, el asado y la libertad. (Alfredo Reguera).

Javier Milei, un libertario camino de ser presidente de Argentina. (Santiago Dussan).

Javier Milei y la bandera de libertad. (Mateo Rosales).

¿Es Milei el milagro económico que necesita Argentina? (Fernando Vicente).

Milei, la opción liberal. (Mateo Rosales).

El lenguaje económico (XXXI): la eficiencia

La eficiencia es «la mejor combinación de medios para fines establecidos» (Rothbard, 2016: 1). Normalmente, decimos que una cosa es más eficiente que otra cuando su relación utilidad-coste es superior. Por ejemplo, la máquina «A» es más eficiente que «B» cuando, por unidad de input consumido, la primera obtiene mayor output que la segunda; o que «A» es más eficiente que «B» si, a igual rendimiento, la primera consume menos que la segunda.

En la técnica, eficiencia es sinónimo de rendimiento. En el ámbito social, sin embargo, la idea de eficiencia se torna problemática, pues tanto las utilidades como los costes son subjetivos y no son susceptibles de medida. Por extraño que pueda parecernos, «la economía cuantitativa no existe» (Huerta de Soto, 2004: 65). En las empresas, a través del cálculo económico, podemos averiguar si determinada acción ha resultado más o menos eficiente en términos monetarios, algo que llamamos «rentabilidad». Ya en el ámbito social «no puede haber ningún análisis válido o significativo sobre coste-beneficio en las decisiones legales o políticas» (Rothbard, 2016: 3) por las siguientes razones:

Fines diversos

a) Primero, tanto los individuos como los grupos tienen fines diversos y, a menudo, conflictivos entre sí. Por ejemplo, si la máquina «A» requiere la mitad de operarios que «B», sustituir una por otra será útil para la empresa y, tal vez, para ciertos empleados, pero nunca para quienes son despedidos. La «eficiencia social» una secuela del utilitarismo de Jeremy Bentham que ha desembocado en el espurio análisis de coste-beneficio: «En cualquier situación puede hacerse un cómputo de beneficios —unidades de placer—, compararlo con los costes —unidades de dolor—, y ver cuál de los dos supera al otro» (Rothbard, 2013a: 648).

Pero ni utilidad ni costes es mensurable y todo intento de matematizar un balance entre ambos es metodológicamente imposible. Volviendo al ejemplo anterior, ¿qué es socialmente más eficiente? ¿El aumento de la producción? ¿El (esperado) incremento salarial de los operarios? ¿O el desempleo temporal de los otros? La respuesta dependerá de quién sea preguntado.

Un concepto subjetivo de eficiencia

b) Segundo, ni siquiera las acciones individuales pueden ser definidas objetivamente como «eficientes»; por ejemplo, mediante la experiencia y la práctica, un trabajador va incrementando gradualmente su destreza y rendimiento de tal forma que hoy es más «eficiente» que ayer, pero las vicisitudes personales podrían invertir lo anterior. El concepto de eficiencia puede servirnos sólo cuando comparamos medios y procesos relativamente simples dentro de un sistema orientado hacia una misma finalidad. Una vez que abordamos los complejos e intrincados procesos sociales, resulta de todo punto estéril establecer juicios sobre la mayor o menor eficiencia de un sistema sobre otro; «la eficiencia es, por lo tanto, una quimera» (Rothbard, 2016: 1).

Dada la problemática apuntada, lo único razonable es permitir que cada individuo pueda expresar lo que subjetivamente considere más «eficiente» en cada circunstancia, momento y lugar, a través del proceso social del mercado (Huerta de Soto, 2012: 55). Solamente la libertad, en ausencia de coacción y fraude, puede aproximarnos a lo que habitualmente se entiende como «eficiencia o utilidad social», tal y como afirma Rothbard (2013b: 10):

Cuando la gente es libre de actuar, actúa siempre de una forma que cree que maximizará su utilidad (…) Si nos permitimos usar el término «sociedad» para describir el patrón de todos los intercambios individuales, podemos decir que el libre mercado «maximiza» la utilidad social, pues todos ganan en utilidad.

Murray N. Rothbard

Mercado y eficiencia

O como dice Huerta de Soto (2004: 57), refiriéndose explícitamente al vínculo entre libre mercado y eficiencia:

Tan sólo éste, y no otro, puede ser el criterio relevante de eficiencia económica. Un sistema será tanto más eficiente conforme más libremente actúe la función empresarial buscando oportunidades de beneficio (…) El fantasmagórico concepto paretiano de eficiencia es inútil e irrelevante, pues ha sido elaborado en el invernadero teórico de la escuela de los economistas del bienestar, y exige para su manejo operativo un entorno estático y de plena información que jamás se da en la vida real.

Jesús Huerta de Soto

El criterio de Pareto

Ilustremos nuestra crítica de la eficiencia social con un caso imaginario. Supongamos que mediante un trasplante de córnea una persona puede recuperar la vista. Si un vidente decide libremente donar (o vender) una de sus córneas a un ciego, ambos salen beneficiados del acto y no hay terceros perjudicados; en este caso, podríamos aseverar que la «sociedad» ha mejorado en su conjunto o que el resultado ha sido Pareto-eficiente.

Supongamos ahora que el gobierno, mediante un análisis de coste-beneficio, determina que es socialmente más eficiente que haya dos tuertos antes que un ciego y un vidente; ¿debería extirparse forzosamente (i.e. mediante sorteo) una córnea al número suficiente de videntes para erradicar la ceguera? Si entendemos por sociedad el conjunto de todos los individuos de una comunidad —y aquí la escala no es relevante— no es posible afirmar que la utilidad social aumenta cuando uno solo de sus miembros ha sido perjudicado.

Bibliografía

Huerta de Soto, J. (2004). Estudios de Economía Política. Madrid: Unión Editorial.

Huerta de Soto, J. (2012). “La esencia de la Escuela Austriaca y su concepto de eficiencia dinámica”. Revista de Economía ICE, marzo-abril 2012, Nº 865.

Rothbard, M. (2013a). Historia del Pensamiento Económico. Madrid: Unión Editorial.

Rothbard, M. (2013b). Poder y Mercado. [Versión Kindle]. Guatemala: UFM.

Rothbard, M. (2016). «El mito de la eficiencia». Recuperado de http://www.miseshispano.org/2016/04/el-mito-de-la-eficiencia/#_ftnref1

Serie ‘El lenguaje económico’

(XXX) Los fallos del mercado

(XXIX) Gasolineras

(XXVIII) Dad al César lo que es del César

(XXVII) Humanismo

(XXVI) Publicidad (II)

(XXV) Publicidad (I)

(XXIV) El juego

(XXIII) Los fenómenos naturales

(XXII) El turismo

(XXI) Sobre el consumo local

(XX) Sobre el poder

(XIX) El principio de Peter

(XVIII) Economía doméstica

(XVII) Producción

(XVI) Inflación

(XV) Empleo y desempleo

(XIV) Nacionalismo

(XIII) Política

(XII) Riqueza y pobreza

(XI) El comercio

(X) Capitalismo

(IX) Fiscalidad

(VIII) Sobre lo público

(VII) La falacia de la inversión pública

(VI) La sanidad

(V) La biología

(IV) La física

(III) La retórica bélica

(II) Las matemáticas

(I) Dinero, precio y valor

Dolarización en Argentina

Gracias a la influencia de Juan Bautista Alberdi, Argentina creció espectacularmente desde mediados del siglo XIX hasta alcanzar una prosperidad semejante a la de Estados Unidos de América en menos de un siglo. Allí se fundó el primer Metro, antes que en Norteamérica. Su moneda era firme y aceptada en todo el mundo. No se necesitaba una dolarización. Un siglo de crecimiento y desarrollo que se perdió con la llegada del populista izquierdista Juan Domingo Perón en 1946.

¿Cuáles eran las ideas de Alberdi? Muy simple, aplicar liberalismo económico. Es decir, dejar que la gente gozara de libertad completa para establecer negocios de todo tipo sin que el gobierno interfiriera. Algunos se dedicaron a la ganadería, otros a la agricultura, a la industria, al comercio, etc. No necesitaban pedir permiso al gobierno y podían vender su producción a donde más les convenía. Exportaban productos a todo el mundo y atrajeron las mejores inteligencias para sus escuelas y universidades.  Pero algo falló, el edificio se les cayó y es la hora que todavía no saben dónde estuvo el error.

Entregar la educación a Karl Marx

Los argentinos no llegaron a entender que su prosperidad descansaba en la filosofía de la libertad, se embriagaron de riqueza pensando que ya nada los detendría. Fundamentalmente, se olvidaron de promover y cuidar que la cultura liberal fuera abrazada fuertemente por cada hombre, mujer, joven y niño argentino. Creían que bastaba con saber hacer dinero, tener empresas exitosas y disfrutar de una buena economía; terrible error.

Es más, construyeron un sistema de escuelas públicas, subsidiadas con impuestos, y dejaron que allí, naturalmente, se enquistaran los marxistas, izquierdistas, socialistas, fascistas, comunistas y hasta nazis. Todos éstos, naturalmente, se apropiaron de las instituciones y recursos del erario para hacerse amos y señores de su línea de pensamiento.

Reemplazaron a los que pensaban como Alberdi y desde entonces se convirtieron en adoradores de Carlos Marx, Lenin, Mao, Stalin, Che Guevara, Domingo Perón, y otros. Con esta cultura izquierdista los llevó a denostar, denigrar, expulsar y hasta asesinar a liberales, empresarios, banqueros, hombres de negocios, inversionistas y todo lo que sonara a capitalismo o liberalismo.

Javier Milei

La izquierda peronista engañó a todo un pueblo con su falso discurso de los “empresarios explotadores”, de los “ricos malditos culpables de las desigualdades”. Esa izquierda engañó y ofreció que si le daban el poder a Juan Domingo Perón, todos los argentinos serían más felices en virtud de que Perón sería como un padre que cuida a sus hijos; acabaría con la desigualdad, se preocuparía por darles de comer a todos, les proveería de habitación salud, diversión, etc. Y sólo necesitaba que le dieran todo el poder al gobierno para manejar la economía, la salud, la educación, el Banco Central, etc. Los argentinos creyeron y así se pusieron la soga al cuello, cayeron en la trampa. Ahora no tienen ni salud, ni educación, ni felicidad. Su PIB per cápita ya cercano al de Venezuela, Cuba o Bolivia. Los peores en la escala internacional.

Después de muchos años en un ambiente de miseria maldita e innecesaria, surge una esperanza con un líder libertario que puede llegar a la presidencia: Javier Milei. En efecto, Milei representa el resurgimiento del pensamiento de Juan Bautista Alberdi y de grandes intelectuales como Ludwig von Mises, Friedrich von Hayek, Milton Friedman, Murray Rothbard y otros de la Escuela Austriaca de Economía. Veamos algunas de sus ideas.

Dolarización

Javier Milei propone dolarizar la economía Argentina.  Los gobiernos han usado el Banco Central para imprimir millones de pesos argentinos para financiar locuras, obras faraónicas de dudoso beneficio y programas sociales: aeropuertos, palacios de gobierno, carreteras, regalan dinero a los ancianos, a los estudiantes, a las madres solteras, etc. Programas populistas que parecen buenos, pero que destruyen al país que las aplica.

Milei quiere quitarle al gobierno el poder de imprimir dinero argentino porque así evitaría inflaciones, que hoy rebasan el cien por ciento. Propone al dólar porque es moneda que ninguna empresa argentina podría producirlo, tiene aceptación mundial, lo que favorecería el comercio internacional de Argentina y, aunque también sufre devaluación debido a gobiernos irresponsables de USA, no se compara con las devaluaciones de los gobiernos que ha tenido Argentina. La tasa de cambio ya no se dictará en el gobierno, se resolverá en el mercado de divisas. El gobierno dejará de asumir la responsabilidad de proveer de dólares al comercio, industria y turismo. Quien necesite dólares los conseguirá en el mercado de divisas, en la calle. Para esto, en argentina se decretará la libre circulación del dólar u otras monedas, como la libra esterlina, los euros o los yenes. La gente podrá elegir la moneda a su gusto y conveniencia.

El apoyo de la Reserva Federal

Si Javier Milei contara con el apoyo del gobierno norteamericano, éste podrá ordenar imprimir una cantidad de dólares suficiente para hacer la conversión al tipo de cambio real del momento. Se anunciaría que la gente haga el cambio en los bancos en un plazo de una semana, por ejemplo. Cumplido el plazo quedarían sin valor los pesos argentinos. Ahora bien, todos los billetes argentinos capturados por el cambio deben ser destruidos, incinerados. Nótese que, aunque el gobierno de USA haya mandado a imprimir una gran cantidad de dólares para la conversión, no tendría efectos distorsionantes en USA ni en Argentina porque no aumenta la masa monetaria de estos países. Por esa cantidad enorme de dólares que recibiría Argentina, solo pagaría por el papel y la tinta, pues no estaría adquiriendo deuda.

En realidad, no es tan necesario desplazar al peso argentino. Pero es mejor porque el dólar tiene aceptación mundial, el peso argentino solo en Argentina. No es tan necesario si ya se ha adoptado la política monetaria de mantener la masa de dinero sin variación. La imprenta puede funcionar sólo para restituir billetes deteriorados o para compactación de dinero o para fraccionar billetes. Pero se debe tener cerca el incinerador. Con masa monetaria fija, libre circulación del dólar y tasa de cambio por oferta y demanda se vería una pronta fortaleza del peso argentino.

Cheque escolar

La idea es que el gobierno elimine el sistema de subsidio directo a escuelas y universidades públicas. Se trata de que las instituciones aprendan a vivir del cliente, no del gobierno. Temporalmente, el presupuesto educativo no tendría variación, pero se daría al alumno mediante un voucher o cheque intransferible para que pague en la escuela pública donde estudia.

En un primer momento, la escuela recibe la misma cantidad de dinero, pero la recibe de manos del alumnado. Con el tiempo y buena labor, las escuelas podrán recibir más vouchers si elevan su prestigio y los profesores podrán recibir mejores sueldos. Este proyecto implica darle autonomía a las instituciones educativas. El personal docente decidiría sus propios sueldos y administrará mejor los recursos, a fin de ganar más clientes. Por supuesto, si una escuela no es capaz de dar buen servicio, se enfrentaría al abandono del estudiante, quien se cambiaría, con su cheque en mano, a otra escuela.

En efecto, se trata de convertir a las escuelas existentes en escuelas competitivas, de hacer que universidad pública trabaje como si fuera privada para que ponga atención e interés en sus alumnos, pero con la ventaja de tomar decisiones sin intervención del Estado. Es un plan avanzado y lo mejor que se haya escuchado en el mundo.

Salud y burocracia

El mismo sistema de vouchers se puede aplicar en las clínicas y hospitales del gobierno. El cliente o enfermo paga por el servicio que recibe y luego el enfermo se lo cobra al gobierno. Sin embargo, la idea de más fondo es separar salud y seguro. Es decir, el ciudadano paga por un seguro y si se enferma, el seguro cubre el gasto. Y mejor aún si los hospitales del gobierno son vendidos a los médicos que allí laboran.

Milei piensa reducir drásticamente el tamaño de la burocracia estatal. Hoy día esa enorme burocracia no deja desarrollar al país porque consume una cantidad bestial de recursos. Milei solo dejará tres o cuatro ministerios y el resto del personal tendrá que dedicarse a actividades productivas en lugar de vivir del erario.

Impuestos y gasto público

Milei considera que los impuestos son un robo legalizado. Empezará por aplicar la política de “impuesto cero” a las ganancias de las empresas, es mejor que inviertan y generen nuevas fuentes de trabajo. Significa que Argentina volverá a ser la tierra de oportunidades. Surgirán empresas donde los burócratas desplazados tendrán mejores ingresos que los actuales.

El gobierno no tendrá qué gastar tanto en virtud que no necesitará subsidiar empresas inútiles, ni organismos burocráticos parasitarios. Milei piensa que el gobierno debe reformar todo para que únicamente se dedique a cuidar que no haya asesinatos, ni robos, ni extorsiones y hacer justicia en su caso. Para tal efecto, la cantidad de impuestos será cada vez menores. Es la revolución libertaria que Argentina necesita.

Ver también

Maradona, el asado y la libertad. (Alfredo Reguera).

Javier Milei, el economista argentino que puede convertirse en el primer presidente libertario de la historia moderna. (Michael Peterson).

Javier Milei, un libertario camino de ser presidente de Argentina. (Santiago Dussan).

Javier Milei y la bandera de libertad. (Mateo Rosales).

¿Es Milei el milagro económico que necesita Argentina? (Fernando Vicente).

Milei, la opción liberal. (Mateo Rosales).

La (i)responsabilidad social corporativa

La narrativa del empresario panzudo y engominado ha impregnado nuestro imaginario colectivo. Al mismo tiempo, nuestros empresarios compungidos por tales acusaciones han intentado purgar sus almas recubriendo su actividad de una responsabilidad que no es social y aún menos corporativa. La responsabilidad social corporativa, RSC, ha sido el elemento expiatorio de nuestros empresarios, que acomplejados y afligidos por una culpabilidad inocua, han teñido su actividad de la moralina de la responsabilidad.

La empresa ya es responsable

Durante las últimas décadas la RSC se ha instalado en cada eslabón de nuestra estructura productiva y se halla especialmente presente en aquellas etapas más cercanas al consumo. La RSC ha puesto patas arriba nuestra estructura productiva, convirtiéndose en un elemento crucial en el cálculo económico. Aquellos que afirman que cualquier actividad empresarial debe ser ejercida responsablemente, desconocen en su mayoría los fundamentos ideológicos que sostienen tal afirmación.

Dejando de lado otras cuestiones más profundas, encontramos que tales afirmaciones se fundamentan en el rechazo a la propiedad privada de los medios de producción y en la ilegitimidad de la plusvalía y el beneficio empresarial. Más allá de los evidentes pilares erróneos que cimientan la RSC, estas afirmaciones obvian que el empresario ya ha actuado responsablemente. En un contexto de libre mercado, la soberanía del consumidor es absoluta y el desarrollo empresarial sólo tiene lugar en la medida en que tal empresa satisface una necesidad con la mayor calidad posible y al menor precio posible. El consumidor hace relucir su guadaña y se deshace de aquellas empresas que no satisfacen sus necesidades. La mera existencia de una empresa nos informa de que ya ha participado de la satisfacción de una necesidad. La empresa no tiene una deuda con la sociedad, y no tiene obligación de actuar responsablemente.

La RSC como fin y medio

Según afirma Jesús Huerta de Soto (1992),

La función empresarial, en un sentido estricto, consiste básicamente en descubrir y apreciar las oportunidades de alcanzar algún fin o, si se prefiere, de lograr alguna ganancia o beneficio, que se presentan en el entorno, actuando en consecuencia para aprovecharlas.

Jesús Huerta de Soto

En un sentido más práctico, esta definición afirma que, con su particular perspicacia, el empresario hará uso del cálculo económico para asignar recursos (medios) a aquellos procesos productivos que respondan de la mejor manera a las necesidades (fines) de los consumidores. Si aceptamos las premisas de esta definición nos podemos dar cuenta del principal problema que subyace a la RSC. Desde el momento en el que tanto la oferta – a través de incentivos directos e indirectos, y regulaciones -, como la demanda – a través de regulaciones de precios y adoctrinamiento – son sesgadas y corrompidas por la coacción vertical estatal, el cálculo económico deviene ineficaz e ineficiente, creando descoordinación entre los agentes y en los procesos productivos.

Por ejemplo, concentrando recursos y esfuerzos en la producción de bienes responsables sin una demanda que lo sostenga o encareciendo otros bienes no responsables debido a la pérdida de productividad tras la mala asignación del capital productivo. El beneficio neto de la RSC sería negativo, al mismo tiempo que desconocido.

Politizar la pirámide de Maslow

Algunos defensores de la RSC contraargumentan que los medios y los fines son cambiantes y han evolucionado. Una vez cubiertas las necesidades fisiológicas, se podría dar el caso de que los consumidores fuesen atraídos por servicios o productos que cubran otras necesidades de otro orden más elevado, como pueden ser la necesidad de autorrealización o de valoración (como fue el caso de los productos orgánicos a partir de los años 2000). La RSC vendría a cubrir dichas necesidades, a través de bienes o servicios evidentemente más caros o de menor calidad, pero que aportasen estas características supuestamente apreciadas por el consumidor.

Dicho esto, la RSC puede ser pertinente y beneficiosa en el caso de que surja de una evolución natural (horizontal) de los fines individuales. El problema viene cuando la coacción (vertical) estatal distorsiona las señales del mercado e impone arbitrariamente su voluntad en favor de sus deseos políticos. Los fines y los medios no habrían cambiado naturalmente, sino coactiva y forzosamente. Los fines son siempre individuales, pueden ser compartidos, pero nunca sociales; los medios deberán satisfacer entonces los fines individuales que conforman a lo sumo los fines sociales.

Queda entonces por resolver la validez parcial o total de la información mediante la cual los agentes toman sus decisiones económicas en un contexto de economía intervenida. Lo que sí queda claro es que los empresarios honestos ya vienen purgados de fábrica, y que solo pueden ser y son responsables para con la sociedad.

Ver también

El objetivo de la empresa en las economías de mercado (I). (Luis Pablo de la Horra).

El objetivo de la empresa en las economías de mercado (II). (Luis Pablo de la Horra).

Responsables. (Alberto Illán Oviedo).

Los costes de la fragmentación económica global

Términos como nearshoring, y desacoplamiento económico, ambos con un alto nivel de equivalencia y similitud, han tenido un rol preponderante dentro del proceso de fragmentación económica global que vive actualmente la economía mundial. El tema de la fragmentación económica global y sus costes asociados, han sido el lema más reiterativo en los últimos cinco años en materia económica y política a nivel internacional. También es el reflejo de un proceso de reorganización de orden geoeconómico de lo que hasta hoy se ha conocido popularmente como la globalización de la economía mundial. Es producto de la relocalización, no sólo de las cadenas de suministros, sino de producción y ensamblaje global.

Fragmentación económica global

Recientemente, el Fondo Monetario Internacional ha publicado una serie de estimaciones sobre dichos costos. Según el citado Organismo, las restricciones al comercio internacional, así como los nearshoring en proceso de ejecución, podrían reducir el PIB mundial hasta en un 7 por ciento a largo plazo, o alrededor de 7,4 billones de dólares en dólares de hoy. Eso equivale al tamaño combinado, según el citado organismo, de las economías francesa y alemana, y a tres veces la producción anual del África Subsahariana.

La siguiente gráfica de FMI, nos muestra el impacto que ha tenido principalmente desde el año 2010 hasta el 2022 las crecientes restricciones al comercio internacional producto de los conflictos geoeconómicos y políticos entre los Estados Unidos y sus respectivos aliados europeos y asiáticos con sus contrincantes chinos y rusos principalmente, en los sectores de bienes, servicios e inversiones.

Siguiendo con este orden de ideal, el FMI destaca que ciertas formas de fragmentación como el desacoplamiento tecnológico, la interrupción de los flujos de capital y las restricciones a la migración, principalmente entre otras, tendrán un impacto significativo en términos de costos globales. Además, las investigaciones del FMI muestran que los alineamientos geopolíticos influyen cada vez más tanto en la inversión extranjera directa como en los flujos de cartera.

Otros de los costes asociados al proceso arriba descrito es el referente a los costes asociados a los subsidios fiscales y económicos que los Estados Unidos y sus aliados de la Unión Europea, y sus respectivos impactos en sus niveles de deuda púbica.

Factores geoeconómicos y geopolíticos

A diferencia de los procesos de reubicación de los factores de producción de bienes y servicios, que se han dado a lo largo de la conformación del actual orden global, el presente es el producto de los imperativos geoeconómicos y geopolíticos. No lo es de los incentivos en cuanto a la localización geográfica ideal. No es fruto de las ventajas competitivas y el acceso a mano de obra más barata entre otros factores, que han solido estimular este tipo de inversión. Todo ello ha comenzado a distorsionar la dinámica natural del libre mercado de bienes y servicios.

En lo referente al impacto de esta dinámica en los países en vías de desarrollo, es importante destacar la siguiente reflexión de Daniel Ikenson al señalar que,

La liberalización del comercio no es una panacea que siempre produzca los mismos beneficios económicos y sociales positivos en todos los entornos. Sin embargo, la apertura comercial es necesaria para que los países en desarrollo sostengan el crecimiento económico y el progreso social. A pesar de los desafíos únicos del presente, las políticas de los países en desarrollo deben seguir teniendo en cuenta estos fundamentos.

15 February 2022. Trade and development in an age of crisis: Mind the fundamentals Published, Hinrich Foundation, Pág. 1-5.

Incidencia en los más pobres

Siguiendo con este mismo orden de ideas, el citado autor destaca al hacer referencia a la fragmentación económica global

que una proporción desmedida de estos desafíos seguirán recayendo en la gente de países más pobres, donde los recursos financieros son escasos, las redes de seguridad social y la infraestructura pública son débiles. Y las economías son menos diversificadas, lo que les hace menos resistentes a estos procesos de cambio.

A pesar de estos costes asociados a la fragmentación económica global, el mismo proceso en cuestión, le ha brindado la oportunidad a un pequeño grupo de países de beneficiarse de esta, al ser receptores de los procesos de relocalización empresarial. Parecería contradictorio con lo arriba expuesto. No obstante, mayores serán los costos negativos asociados a estas relocalizaciones, que los positivos a escala global en los próximos 10 años.

Pues cuando los imperativos geopolíticos y geoeconómicos distorsionan el libre juego de la oferta y la demanda y la consiguiente eficiencia del libre mercado, producto de las pretensiones de expansión política de algunos de los jugadores del sistema internacional en cuestión, suele producir una especie de competencia estratégica de corte geopolítico y geoeconómico donde imperan principios como el de la seguridad nacional, o la reducción de la dependencia económica frente a los adversarios, entre otros. Estas consideraciones terminan minando los fundamentos básicos del libre mercado global.   

Ver más

Los peligros de la guerra comercial. (Álvaro Martín).

El lenguaje económico (XI): el lenguaje. (José Hernández Cabrera).

Algunas cuestiones disputadas del anarcocapitalismo (LXXXIV): un análisis ancap de las elecciones del 23J

Es muy difícil realizar pronósticos en política y mucho más en situaciones como la que ha resultado del escrutinio de los votos en las elecciones generales del 23 de julio de 2023. Por supuesto, el resultado es anárquico, como acostumbra a ser siempre en un gobierno que requiere de coaliciones. Pero en este caso lo es aún en mayor grado.

Un gobierno de coalición

Un gobierno de coalición en principio requiere que se agrupen varios grupos de diputados, asociados estos a partidos, aunque a veces actúan por su cuenta, dado que el escaño en España es “suyo”. Y pactan quienes de ellos van a ocupar los cargos de mayor poder y prestigio dentro del nuevo gobierno. Pero aún siendo anárquica, hay ciertas reglas tácitas en las coaliciones que podrían dificultar, no impedir, cualquier coalición. Pues si no, lo más fácil sería la llamada coalición mínima dominante.

Esto es, la coalición que sume reuniendo el número mínimo posible de fuerzas. Por ejemplo, una coalición PSOE, Sumar y Vox sumaría para formar gobierno. U otra PP, Vox, Bildu. Pero aunque no existiendo ningún obstáculo legal alguno a que se den, sí que existen vetos tácitos, bien conocidos por los jugadores políticos, para que ese tipo de coaliciones se produzcan.

La política democrática es un juego con vetos, pero la gracia del juego es que estos vetos pueden ser eludidos por sorpresa descolocando al rival. La jugada de Pedro Sánchez hace cuatro años pactando con Bildu y ERC (pese a prometer en campaña lo contrario), ambos supuestamente vetados por los grandes partidos “constitucionalistas” del régimen, alteró sustancialmente el panorama político español. De hecho, el aparente refrendo de una parte sustancial de los electores a tal maniobra hace que tales vetos desaparezcan y se quieran sustituir por otros nuevos como el de no pactar con la supuesta “ultraderecha” de Vox.

Disciplina de voto

Tampoco existiría obstáculo alguno a que un grupo de diputados de un partido rompa la disciplina de voto, como los socialistas “buenos” a los que se refería el ex portavoz de Vox Espinosa de los Monteros, y apoyen a un gobierno de otro partido. Hay muy pocas posibilidades de que tal fenómeno se dé, aunque no es algo imposible. Y no se da, porque los diputados díscolos no ganan nada en la operación. Al votar contra el partido quedan sin opciones de repetir en las siguientes elecciones y muy probablemente no sería bien vistos, por lo menos a corto plazo, en él los partidos rivales que no podrían integrarlo a corto plazo.

Su partido aparecería como una organización que no es quién de controlar a sus diputados y probablemente acabaría dividida en facciones o disuelta, lo que también llevaría a que a medio plazo esos diputados perdiesen su puesto, aún en el caso de que no hubiesen sido expulsados. Quedarían, eso sí, con la gratitud y el respeto de la parte de España que coincidiese con ellos, y con la buena conciencia de una acción noble y con la animadversión de antiguos amigos y compañeros de filas y con la llamada en algunos medios anti-España que a veces es más grande que la otra.

Descartada la adquisición de votos de diputados socialistas, pasemos a analizar cuáles son las posibles estrategias de investidura. Para ello analizaré los dos principales bloques en los que se configura la política española.

El bloque de la derecha

El bloque de la derecha aparentemente debería tenerlo fácil, pues si se suman todos los partidos de esta tendencia dan 184 escaños. Pero es aquí donde aparecen los vetos cruzados, por ejemplo, de Vox y Junts, que incluyen incluso una acusación particular del partido de Abascal contra Puigdemont. El PNV, por su parte, parece sentirse más cómodo con el bloque progresista, de hecho gobierna en coalición con el PSOE en el País vasco, y ha manifestado su intención de apoyarlo (salvo que sea una estrategia para negociar una mejor contraprestación a su apoyo al PP). 

También podría ser que el PP usase a Coalición canaria, socia del PNV en las elecciones europeas, como intermediaria para llegar a acercamientos. En un principio, Vox parece haberse echado a un lado y ha manifestado su apoyo a la investidura de Feijóo si este consigue los apoyos, por otro lado. En principio parece oponerse a un pacto con Junts, pero cabría esperar que VOX, después de sus conflictos internos, no tenga gran interés en una repetición de elecciones. Tampoco le conviene aparecer delante de los votantes de derechas como el culpable de la investidura de un gobierno que ellos denominan de destrucción nacional.

Una España rota y roja

Pactando con Junts podría haber una España rota, pero dejar gobernar a Sánchez implicaría también una España rota y además roja, por usar la vieja metáfora de Calvo Sotelo. El pacto del PP con Junts es casi imposible, por las diferencias que ambos mantienen sobre la cuestión nacional. Pero de haber alguien capacitado para hacerlo ese es Núñez Feijóo, que fue presidente durante años de una comunidad autónoma en la que la cuestión nacional está presente. Y sobre todo porque su partido, al haber integrado en su momento a los nacionalistas gallegos de derecha, ocupa un papel semejante al que Junts o sus antecesores de Convergencia Democrática de Catalunya jugaban antes del proces. Papel que siguen en buena parte desempeñando: el de agrupar a los votantes de derecha con sentido identitario catalán.

De hecho, desde un punto de vista sociológico, los votantes de PP y Junts provienen de los mismos estratos de población y comparten entre sí la mayor parte de valores, salvo el de la identidad nacional. En su negociación con Junts podría jugar a favor de Feijóo la emergencia de una fuerza de ultraderecha identitaria, pero de perfil independentista catalán. Ésta no vería con buenos ojos una hipotética deriva izquierdista y españolista de Junts en el caso de apoyar al gobierno de progreso liderado por Sánchez. Y podría presentarse a las elecciones autonómicas catalanas amenazando sus resultados. Recordemos que para un partido nacionalista no es precisamente un timbre de gloria el participar en la gobernación del estado español y que Esquerra perdió muchos apoyos precisamente por aparecer como un partido sumiso al PSOE español.

Las bazas de Feijoo

Sin embargo, la principal baza negociadora de Feijoo, dejando aparte los vetos ideológicos, es que Feijoo sólo necesita del apoyo de uno de los dos partidos nacionalistas de derecha del parlamento español y con el apoyo de solamente uno de los dos saldría seguro, claro está de mantener Vox su palabra de dejarle libertad de pacto. Esto es muy relevante a efecto de negociar, porque lo que más podrían temer Junts o PNV es que Feijoo fuese quien de pactar con alguno de los dos, dejando a la otra fuerza totalmente descolocada.

Imaginemos un pacto del PP (conVox) con Coalición Canaria y los nacionalistas vascos, que sumaría mayoría por los pelos. En esa situación toda la capacidad negociadora de Junts quedaría reducida a cenizas y con ella todas las concesiones que esperaba obtener. Se convertiría en un partido irrelevante a efectos de gobernación y sería una situación con difícil explicación a sus electores.

La constitución de la mesa del Congreso

Algo semejante le ocurriría al PNV si Feijoo pudiese negociar un apoyo o más probablemente una abstención con los nacionalistas catalanes. Aún a pesar de contar con una mejor capacidad negociadora, es muy posible que se impongan los vetos o el mayor atractivo de pactar con el PSOE, que les sirve de apoyo en sus respectivos gobiernos locales o autonómicos.

La constitución de la mesa del congreso fue un buen ejemplo. Las izquierdas y los nacionalismos de derecha fueron quienes de pactar y obtener la mayoría frente a la incapacidad de las derechas españolas de obtener apoyos, incluso votando a candidatos diferentes, Vox y PP. La imagen que dieron desde luego no parece apuntar a que sean capaces de ofrecer una oposición bien coordinada, lo que aún en el improbable caso de que consiguiesen la investidura no presagia una legislatura fácil, al menos a la hora de legislar o elaborar políticas públicas consensuadas.

El bloque de la izquierda

El ámbito de la izquierda es aparentemente mucho más complejo. No sólo son muchos más los partidos necesarios para acordar una investidura exitosa, sino que algunos de los partidos que podrían integrar la coalición van a entrar en un lapso breve de tiempo en competencia electoral con sus socios de coalición. Esto puede llevar a una competición por lograr el favor y la atención del líder, Pedro Sánchez, quien podría inclinar la balanza con medidas que favorezcan más unos que a otros a la hora de satisfacer las demandas expuestas en el proceso de formación de la mayoría.

En este caso, quien lleva las de perder son los partidos de izquierda nacionalista, pues están presos por su propio discurso de lucha contra la “ultraderecha”. Al proclamar en sus programas que nunca dejarían gobernar a las fuerzas de la reacción, no les queda otra alternativa que apoyar a Sánchez. O de no querer hacerlo forzar una repetición electoral. La repetición electoral puede ser una opción para alguna de ellas, pero siempre con el temor de obtener peores resultados o con la posibilidad siempre latente de que esta vez la derecha sí sea capaz de sumar.

Sánchez y los nacionalistas de derecha

Obviamente, esto siempre antes de votar la investidura, pues una vez investido Sánchez sólo le queda la opción de no apoyar sus medidas, pues de no hacerlo triunfarían las propuestas de las derechas. Ya ni consideremos la hipótesis de una moción de censura, pues tendrían que votar a Feijoo, de ser este el líder propuesto por el PP para la moción (ninguna otra fuerza puede plantearla por sí sola). El líder del PSOE sabe esto perfectamente y tenderá a hacer ofertas de menor calado que a las fuerzas nacionalistas de derecha, que al no estar presas del discurso de izquierdas sí tienen mayor capacidad de actuación, pudiendo estas explicar más fácilmente a sus electores su abstención o incluso el apoyo a un gobierno encabezado por Feijjo al justificarlo en contrapartidas o en alguna otra razón como la afinidad ideológica.

Sin embargo, aún teniendo mejores bazas negociadoras, todo apunta, sin embargo, a una investidura de Sánchez, no sólo por los vetos, que también, sino por la audacia y la habilidad negociadora de este, que salvo que sea contrarrestada con una estrategia aún más audaz por parte de Feijoo. Esto le llevará a convencer a un número considerable de fuerzas de ideologías variadas y aún contrapuestas. Pero aun así sigue siendo un juego abierto en el que todos pueden usar sus estrategias y no sólo los números, sino la capacidad política cuentan. Veremos que es lo que puede pasar.

Ver también

¿Viento de popa para el gran pícaro? (José Antonio Baonza Díaz).

Debate Sánchez-Feijóo: sobre la falta de un proyecto político. (Eduardo Blasco).

¿Viento de popa para el gran pícaro?

“El problema nunca ha sido desjudicializar la política, sino despolitizar la justicia”[1]

Juan Carlos Girauta

La cantinela de la “judicialización de la política” fue acuñada en España durante el largo gobierno de Felipe González Márquez (más de trece años) cuando, por diversos factores, se destaparon y – muy someramente – accedieron a los tribunales penales para su depuración, crímenes de estado (GAL), casos de corrupción (Filesa, Flick, Juan Guerra, Expo 92, etc.), y abusos de poder perpetrados por una entonces joven nomenclatura (eran los años 80 y primeros 90) agavillada en torno a las siglas del PSOE[2] por el mencionado y su alter ego, Alfonso Guerra González.  

“Judicializar la vida política”

Concretamente, el segundo alertaba en 1994 de que “la derecha no sólo no ha aceptado los resultados de 1993, sino que ya no los aceptó en 1989, cuando decidió judicializar la vida política[3]. Obviamente, esto venía a ser como la doctrina de la “razón de estado” actualizada; una reclamación de unos mandarines para eximirse del sometimiento a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico, prescrito a ciudadanos y poderes públicos por el artículo 9.1 de la Constitución. Incluido el Código Penal, claro.

Luego, repitiendo la típica costumbre de importar expresiones sin comprender lo que significan o dándoles el significado que les conviene en cada momento, los propagandistas de la extrema izquierda española se han despachado con el mantra de “lawfare” para designar la actuación de los escasos jueces (los fiscales ya se saben de quién dependen) que en España se han atrevido a instruir causas penales contra políticos de su cuerda.

Golpe de Estado a cámara lenta

En el marco de una aparente nueva elección ordinaria de presidente del gobierno, se acerca el siguiente acto del golpe de estado a cámara lenta. Ahora, para pavimentar una indefinida estancia en el poder de quien ostenta el cargo en funciones e impulsar un régimen totalitario, los interesados anuncian que van a pactar la aprobación de una ley de amnistía[4] para los participantes en la intentona de 2017 y la celebración de referendos a la carta para decidir sobre la independencia o confederación de Cataluña y País Vasco, sin una previa y necesaria reforma constitucional.

Dada, no obstante, la querencia por emular series televisivas de éxito, los guionistas y asesores socialistas no se han olvidado de distraer la atención del respetable. De ahí los abucheos al candidato propuesto en primera instancia por el Rey Felipe[5] y el fingido malestar por el hecho de que “su” presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol Socías, haya fijado las sesiones para la investidura de Alberto Núñez Feijoo los días 26 y 27 de septiembre.  

En el gobierno, al menos hasta la primavera

Esas fechas escogidas, de acuerdo a los plazos posibles establecidos en los artículos 99.5 y 68.6 CE – dando por descontado que Alberto Núñez Feijóo no obtendrá la investidura ni en una segunda votación – le garantizan a Pedro Sánchez Pérez-Castejón disfrutar de las mieles del poder en funciones hasta enero o febrero de 2024 y, mientras esa primera función se va desplegando, negociar entre bambalinas con un partido dirigido de facto por un sujeto prófugo de la Justicia española los términos de futuras leyes y decisiones que atentan flagrantemente contra la Constitución.

Si, finalmente, sus cálculos le contraindicaran sellar acuerdos que incluyan los puntos apetecidos por los separatistas y neocomunistas; su estancia en el poder se podría prolongar hasta muy entrada la primavera, suponiendo que sufriera una derrota en las elecciones que convocaría el Rey automáticamente, por no obtener ningún candidato la confianza del Congreso, a partir de la primera votación. ¿De qué dependerá que los socialistas, que sustentan a Pedro Sánchez Pérez-Castejón como candidato, suscriban un pacto de investidura con esos partidos que quieren convertir la Constitución española en papel higiénico, desechable por el capricho de su voluntad?

Querellas por prevaricación

En mi opinión, dependerá de la reacción de los partidos que pretenden, al menos, intentar conformar una candidatura alternativa. Si éstos emprenden una estrategia de respuesta y comunicación a la ciudadanía y otras instituciones seria e inmediata, o incluso preventiva y cautelar, los socialistas tendrán que realizar otra más de las piruetas que han protagonizado en los últimos cuarenta años.

Para terminar, frente a la inexorabilidad y conveniencia con la que el aparato propagandístico habitual quiere presentar estas alteraciones anticonstitucionales, ha de recordarse algo que no parece tan evidente en el clima que se pretende crear: Los diputados y los magistrados del Tribunal Constitucional también están sometidos a la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico. Es más, recordemos que el magistrado, aupado a la sazón por el PSOE, Fernando Valdés Dal-Ré, tuvo que dimitir por la denuncia de malos tratos formulada por su esposa en agosto de 2020. A los representantes de más de once millones de españoles no les debería temblar el pulso de formular las querellas criminales precisas, si entienden que determinados diputados y magistrados del TC cometen delitos de prevaricación, por ejemplo.

Notas


[1] Artículo “Un envilecimiento sin fin” de Juan Carlos Girauta Vidal en el diario ABC de 12 de agosto de 2023.

[2] Conviene dejar constancia de que en 1972 en el Congreso de Toulouse (Francia) se produjo una división del PSOE, entre los más jóvenes del interior de España, quiénes adoptaron la apostilla de “sector renovado”, y los mayoritariamente exiliados, que añadieron a las siglas la coletilla de “sector histórico”. A la muerte en 1975 del dictador Francisco Franco Bahamonde, los escindidos dirigidos por Felipe González Márquez, nutridos de fondos y apoyos de los socialdemócratas alemanes y suecos, así como AFL-CIO sindical norteamericana, apenas se representaban a sí mismos, en comparación con la relativamente numerosa militancia del PCE. Las elecciones del 15 de junio de 1977, sin embargo, decantaron con 118 diputados al PSOE (r) como segunda fuerza política en España y fulminaron al sector histórico, dirigido por Manuel Murillo Carrasco. El tercero en discordia, el PSP de Enrique Tierno Galván, tan solo obtuvo 5 diputados. La absorción de ambos grupúsculos fue una labor que no tardó en consumarse pocos años después.

[3] Cambian de dirigentes, pero las consignas socialistas tienen siempre el mismo tufo de agitación y propaganda que le impregnaron Lenin y sus secuaces. Nótese la similitud con el lenguaje que usan actualmente el presidente del gobierno en funciones y su sanedrín de repicantes.

[4] La Constitución española prohíbe los indultos generales (art. 62 f) Por otro lado, aunque no están expresamente precluidas en la CE, debido a su esencial característica de eliminar u olvidar los delitos para los beneficiados antes de que sean siquiera juzgados, las amnistías resultan inconstitucionales por dos motivos principales. En primer lugar, vulnerarían diversos principios constitucionales como la igualdad ante la ley. En segundo lugar, el impedir el conocimiento jurisdiccional de delitos comunes supondría una directa invasión del ejecutivo y el legislativo en la exclusiva competencia del Poder Judicial para juzgar y hacer ejecutar lo juzgado.

[5] Quien debe decidir su propuesta de candidato a la Presidencia del Gobierno sin que varios grupos políticos, cuyo apoyo futuro descuenta el presidente en funciones, se dignen siquiera a comunicarle personalmente el sentido de su opinión, en clara violación de las reglas establecidas en el artículo 99 CE.

Ver también

Debate Sánchez-Feijóo: sobre la falta de un proyecto político. (Eduardo Blasco).

Maradona, el asado y la libertad

La RAE define la libertad como la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, siendo responsable de sus actos. O bien aquella situación en la que no se es esclavo. La historia nos ha enseñado que dicha situación se obtiene a base de mucha lucha y se pierde con mucha facilidad. De hecho, durante buena parte de nuestra historia moderna, el sino de nuestra especie ha sido poco a poco ir renunciando a nuestra libertad, en favor de una promesa de prosperidad y seguridad que nunca llega.

Elegir o renunciar a dicha condición, más que elegir entre cualquier ideología, es clave a la hora de cómo avanzan, prosperan y se desarrollan los países. Un buen ejemplo de ello lo podemos ver en nuestro país hermano, Argentina. En 1853 los argentinos renunciaron al vasallaje y redactaron una constitución que refrendaba su derecho a ser libres. Establecía el derecho a la propiedad, a la libertad de expresión, a la libre circulación… Gracias esto, el país experimentó un crecimiento y un desarrollo sin precedentes.

Argentina antes de Perón

A finales del siglo XIX, Argentina era el país con mayor renta per cápita del mundo, es decir, el país más rico de la tierra. Sí, puede que hoy choque, pero el argentino medio era más rico que el suizo medio, que el luxemburgués medio… Todo ello, como ya sabemos, terminó, ¿pero cuándo?

Bien, primero en 1898 y posteriormente en 1949, se dieron dos reformas constitucionales, que limitaron la libertad antes expuesta, en favor de la “justicia e igualdad”. Argentina, bajo distintos nombres, primos hermanos; peronismo, kirchnerismo… abrazaba el socialismo. Todos conocemos como han sido las últimas décadas del país del dulce de leche; nada dulces. Hiperinflación, corralito, pobreza…

Todo lo que se ha narrado en el caso argentino, sucedió en mayor o menor medida en buena parte de los países antaño prósperos como Venezuela o Cuba. Pues bien, si nos hemos centrado en el caso argentino, es porque por primera vez en décadas, parece que los argentinos podrían querer recuperar buena parte de lo perdido en cuanto a libertad, y, por tanto, prosperidad, el siglo pasado.

La libertad avanza

A muchas personas les parecerán algunas cosas chocantes, extrañas y a veces peligrosas, pero la libertad es así, una aventura. Una de estas puede ser la eliminación de los hasta hoy todopoderosos bancos centrales, en un intento por frenar unas subidas de precios, que tanta hambre han hecho pasar a los argentinos. La inflación es un fenómeno puramente monetario, quitarle la máquina de hacer dinero a los políticos sería liberar a la gente. Es un primer paso, de los muchos que empiezan a sonar. Una esperanza.

De Argentina salió el genio Diego, que maravilló al mundo con su futbol vistoso y su alegría. De Argentina proviene mucha de la carne que aún hoy alimenta y nutre a buena parte del planeta. ¿Por qué no iba a salir de allí una ola de libertad que maravillase y nutriese al mundo nuevamente de esperanza? De volver a ser dueños de nuestro destino, de recuperar la prosperidad, de volver a ser libres. ¡La libertad avanza carajo!