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Mar, Jul 25

Ética y finanzas

En la disciplina económica se echan en falta mayores referencia al papel de la ética.

Voy a terminar de escribirles en este análisis una crónica de las recientes tesis doctorales defendidas en el programa de Economía Austríaca de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, que dirige el profesor Huerta de Soto. El título de la última era “Principios de economía financiera: un enfoque austriaco”, y la presentó Rafael García Iborra a comienzos de mes. Me pareció un trabajo ambicioso: repensar la teoría financiera desde unos presupuestos metodológicos muy diferentes al mainstream neoclásico, resultando de ello una especie de “nuevo” manual de Finanzas que pueda servir como texto alternativo en la Universidad… Ojalá podamos verlo pronto, junto a otros proyectos similares que surgen desde el master que aludimos.

Allí aproveché para señalar al doctorando que echaba en falta alguna mayor referencia al papel de la ética en las actividades financieras y, por lo tanto, en la educación y en el ejercicio profesional de sus analistas, gestores, brokers, etc. Ya le había estado dando vueltas a esta idea a propósito de una tesis anterior, referida a la función empresarial. Considero muy relevante incorporar al análisis económico un dato objetivo, que se olvida en muchas ocasiones: estamos ante una ciencia moral, en la que se toman decisiones que afectan a la libertad y a la responsabilidad de los agentes. No les voy a descubrir nada nuevo, porque existen excelentes iniciativas preocupadas por esta misma inquietud, como la red EBEN (European Business Ethics Network) y su rama española, “Ética, Economía y Dirección” (que ha celebrado hace poco su XXV Congreso Anual con el título “Ética y Responsabilidad Social en el corazón de la empresa: competitividad sostenible”).

Poco tiempo atrás, hablando de este asunto con otras personas, conocí la noticia del I Premio Rafael Termes, concedido por la Fundación Catalana de Analistas Financieros a los profesores Ignacio Ferrero (UNAV) y Marta Rocchi (PUSC) por su ensayo: “Wall Street y la (ir)relevancia de la ética. La formación del carácter de los analistas financieros”. Por lo sugerente del título, busqué (y localicé) a los autores, quienes amablemente me enviaron una copia del texto, pendiente de publicarse. Y me pareció un excelente esquema para confirmar las consideraciones que venía anunciando. Por ejemplo, les copio el primer párrafo:

Recientemente, el filósofo escocés Alasdair MacIntyre, publicó un artículo provocadoramente titulado “The Irrelevance of Ethics”, donde argumenta que la formación ética no es sólo inútil sino que incluso puede llegar a convertirse en una desventaja insuperable para las personas que trabajan en el mundo financiero. Del mismo modo que el entrenamiento que un boxeador recibe le dificulta convertirse en un experto violinista, la pretensión de llevar una vida virtuosa supondría un obstáculo prácticamente insalvable para tener éxito en las finanzas, al obedecer a lógicas irreconciliables.

Pues bien, a partir de aquí los autores desarrollan en su paper un debate cordial con el artículo citado (ya veremos que nuestro filósofo, a pesar de la primera impresión, es un formidable defensor del ejercicio virtuoso de las profesiones), que les resumo brevemente:

1.-No comparten la ironía de MacIntyre sobre la inutilidad de la enseñanza de las humanidades en la formación teórica de los profesionales de las finanzas. Por el contrario, hay que ofrecerles una educación moral (humanística, en un sentido amplio), que incluya cuestiones como:

– el famoso adagio “conocerse a uno mismo” (tanto en la reflexión personal como en cuanto nos permite una mejor relación con los demás). Recordando que se trata de una secular tradición griega y judeo-cristiana (desde Terencio, Juvenal y Sócrates a Séneca o Agustín de Hipona).

– una conciencia histórica y un conocimiento de la Historia.

– la utilidad de educar en las virtudes (ya saben que MacIntyre es el autor de una importantísima obra, After virtue, en la que señala ese papel “cardinal” de la prudencia, la justicia, el coraje -fortaleza- y la templanza). Por ejemplo, hablando de la necesidad de aplicar una reflexión no temeraria, pero tampoco pusilánime, para evaluar las consecuencias y el riesgo de las decisiones financieras.

2.- Critican ese gran problema de nuestra disciplina económica: en el paradigma neoclásico ha quedado como un saber amoral, técnico y “científico” (más bien diríamos, con Hayek, cientificista. Lean a mi compañero de análisis Francisco Capella: https://ijmpre2.katarsisdigital.com/ijm-actualidad/analisis-diario/ciencia-y-cientificismo-i ). Opera desde una perspectiva utilitarista, en la que no se contempla la intencionalidad del agente. Sus profesionales, por tanto, quedan libres de cualquier sentido de responsabilidad moral y despreocupados por el efecto de sus decisiones sobre el bien común o el bienestar general de la sociedad. Para el caso de las finanzas, nuestros autores recuerdan dos cosas: que su finalidad debería ser “la realización de proyectos intergeneracionales a largo plazo”; y ello por una vocación originaria de “interés social” o “servicio a los demás”. Algo que seguramente provocará más de una sonrisa…

3.- Concluyen advirtiendo que nos encontramos ante una enorme carencia de nuestra sociedad, que no ha sabido educar a varias generaciones para: (1) detectar la necesidad de tener esa formación humanística y moral; (2) proceder en consecuencia a ofrecer un modelo de “homo virtuoso” frente al “homo economicus” imperante. Y avisando que la corrupción (tan extendida) no se resuelve solamente con más regulación, más leyes, más multas… Tampoco es un problema de incentivos, como se hablaba en una tesis anterior (que ya les he contado aquí) a propósito de las normativas Basilea para la Banca, sino de compromiso ético. Siempre es bueno contar con una legislación que penalice eficazmente a los corruptos, pero sería mejor promover -además- una sólida educación moral en nuestros jóvenes para poder confiar en el trabajo honesto de los futuros políticos, financieros, jueces o constructores… que tanta falta nos hace!

leon.gomez@universidadeuropea.es

Autor de la investigación

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Ética y finanzas

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