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Bryan Caplan visita el Instituto Juan de Mariana

El prestigioso académico libertario, Bryan Caplan, está de visita en España. El pasado martes, 18 de marzo, Bryan nos acompañó en una fantástica charla para el Instituto Juan de Mariana. El evento tuvo lugar en la Universidad Francisco Marroquín y, Paco Capella mantuvo una conversación con el autor sobre su vida. La conferencia estará muy pronto disponible en nuestro canal de YouTube.

La visita de Caplan coincide con la edición por parte del Instituto Juan de Mariana de una de sus obras, El mito del votante racional. Esta publicación, coordinada de forma conjunto con el Instituto, Ediciones Deusto y Value School, ha sido traducida al español por Diego Sánchez de la Cruz, coordinador de estudios del Instituto, y reflexiona sobre los límites y carencias de nuestros sistemas políticos. El libro fue presentado en la Fundación Rafael del Pino el pasado miércoles 19 de marzo. Más de cien personas acudieron a escuchar al economista norteamericano, amén de otras doscientas personas que siguieron el evento online.

Pedro Schwartz cumple 90 años: celebrando a un gigante de la libertad

Con motivo del 90 aniversario de Pedro Schwartz, el Instituto Juan de Mariana presenta tres obras de coleccionista con las que queremos celebrar la vida y obra de uno de los grandes referentes del liberalismo en España y el mundo. 

En primer lugar, y en colaboración con el Grupo Libertad Digital, presentamos una recopilación en la que se incluyen más de 50 artículos publicados por Schwartz en Libertad Digital, La Ilustración Liberal y Libre Mercado, entre los años 2001 y 2017. Además de esta colección de artículos, la obra incluye también valiosos documentos como el fragmento final de su discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas o su intervención en la ceremonia en la que recibió el Premio Juan de Mariana de 2014. El volumen cuenta asimismo con un encomio de Mario Vargas Llosa, una carta de presentación de Carlos Cuesta, distintas entrevistas con el autor y la contribución especial de destacadas figuras del pensamiento liberal, como Carlos Rodríguez Braun, Francisco Pérez de Antón, Francisco Cabrillo, Manuel Llamas o Diego Sánchez de la Cruz. 

Haga clic en este enlace para descargar el libro.

En segundo lugar, y de la mano del Instituto Cato de Estados Unidos, editamos un volumen en el que se recopilan más de 100 artículos publicados por Pedro Schwartz en la web en español del think tank norteamericano, ElCato.org. Estas columnas, que las dos décadas comprendidas entre 2002 y 2022, ilustran a la perfección la brillante capacidad de Schwartz de analizar las controversias y asuntos de la actualidad cotidiana desde el enriquecedor prisma de las ideas y el pensamiento liberal. 

Haga clic en este enlace para descargar el documento.

Asimismo, y habida cuenta de la profunda impronta que ha tenido la trayectoria de Pedro Schwartz en el ámbito internacional, presentamos un tercer volumen, elaborado de la mano de Liberty Fund. La obra comprende los distintos artículos publicados por el autor en Library of Economics and Liberty, un recurso de indudable valía para el pensamiento liberal comúnmente conocido como EconLib. A través de estos escritos, que comprenden el periodo 2013-2020, Schwartz nos introduce en algunos de los asuntos clave de nuestro tiempo. 

Haga clic en este enlace para descargar la obra.

Este triple lanzamiento es tanto un tributo a Pedro Schwartz como un recordatorio de su brillante legado como incansable defensor de la libertad y la razón, en España y el mundo. Desde el Instituto Juan de Mariana deseamos que estas recopilaciones nos sirvan para seguir aprendiendo con las valiosas enseñanzas de un verdadero gigante de la libertad como es el profesor Schwartz.  

¡Feliz 90 cumpleaños, maestro!

La virtud de la libertad frente a sus distorsiones

La libertad es una virtud ligada a la esencia misma del ser humano y sobre cuya base se construye una idea intrínseca del hombre que lo hace un ser social y un ser político, esto es, sujeto de derechos, deberes y garantías frente al Estado. La libertad entendida, por supuesto, no desde el punto de vista de la división social entre hombres ‘libres’ y esclavos carentes de tal virtud en el sentido clásico, sino como la característica que le otorga al ser humano su facultad de ser integrante de la sociedad y cuya vida la construye de forma autónoma, según su proyecto vital. Esto es, la libertad como virtud o facultad de un individuo comprendido como parte de un grupo social y no fuera de él y, por tanto, dentro del marco de los derechos y deberes de los otros sujetos, que desarrolla su vida bajo la prescripción de la ley y no excluido o redimido en ella. 

El concepto de libertad como derecho y reconocimiento en la sociedad y frente al poder público, en consecuencia, genera certidumbre a las personas y les permite prosperar de acuerdo con sus aspiraciones y construir sus relaciones con los otros, con los que comparte un entorno sea cual fuese: familiar, laboral, social, cultural.

En ese sentido, en el contexto en el cual vivimos hoy, es preciso detenernos en la propuesta de ‘libertad’ que plantean algunos grupos en su intento de disfrazar sus intenciones en la búsqueda de mensajes que los proyecte como los verdaderos defensores de los derechos de los ciudadanos y de su libertad.

Frente al concepto correcto de los liberales que apelan a una idea de libertad individual y negativa, entendida como la virtud que termina donde empieza la de los demás, el marxismo clásico, inspirado en los ideales del filósofo alemán, usan tal concepto como justificación y no como garantía, es decir, creen en una libertad comunitaria y positiva, donde los individuos deban someterse en primer término a la masa y cuya libertad se vea delimitada en la medida en que esa colectividad se lo permita. Se trata de una imposición más que un derecho reconocido por los otros.

Hoy somos testigos de cómo el comunismo y el ‘socialismo real/extremo’ presentan una línea de continuidad entre el concepto marxista de libertad y los resultados nefastos para la humanidad que han significado en la práctica. Vemos cómo distintos partidos políticos y sus portavoces alzan banderas vinculadas a una ‘ausencia de derechos’ o a la insatisfacción de las demandas presentes en la sociedad para calar un mensaje radical que pretende, en última instancia, dividir a la sociedad y desgastar las instituciones.

En ese sentido, resulta curioso que sean los partidos políticos de corte populista o de extrema izquierda quienes propongan la ‘democracia participativa’ como la solución a los problemas que presenta la democracia liberal como institución, si es que consideramos que tiene, verdaderamente, flecos que resolver en cuanto a sistema y en cuanto a forma de gobierno. Si tenemos en cuenta que la democracia presenta algunos fallos, la resolución de ellos no viene dado por un cambio de orden procedimental, ni de cambio radical del sistema que haga que la democracia, como forma de gobierno tal y como hoy la conocemos, deje de existir.

Para ello, en las democracias occidentales emergen partidos políticos que proponen un cambio radical del esquema político, promoviendo entre otras cuestiones, una mayor participación o un control social de la ciudadanía, amparándose en el paradigma ateniense de democracia antigua, la cual se acercaba a este funcionamiento, en el que los ciudadanos de la Polis ejercían una gran parte de sus derechos políticos de forma directa. Pero la verdadera diferencia con nuestros días radica en la idea ya no del número de ciudadanos que ejercían esos derechos ni el tamaño de los Estados (mucho más reducidos en todos lo términos que los actuales), ni en las formas de estructura social, como la esclavitud, sino en la idea de libertad que entonces existía y la que hoy tenemos los ciudadanos modernos en las democracias occidentales.

En ese sentido, los portavoces de dichos partidos se amparan en la necesidad de que la ciudadanía tome las decisiones de la política cotidiana a través de asambleas o referéndums, procesos que no están exentos de vicios cuando la intención es transformar las decisiones políticas en decisiones de orden social y cuando se reemplaza el esquema de representación por el de cabildo abierto.

Cierto es que el régimen democrático no es perfecto y no está exento de mejoras que se deben llevar a cabo de forma progresiva cuando sea necesario. No obstante, la solución no pasa por reemplazar la democracia liberal, tal y como hoy la conocemos, por el de la democracia popular o asamblearia, llamada así en los países con regímenes populistas-autoritarios.