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Etiqueta: Bitcoin

TON: la primera moneda de curso forzoso en una red social

Corría el año 2018, cuando los fundadores de la aplicación de mensajería (y actual red social) Telegram decidieron crear su propia blockchain. La llamaron Telegram Open Network (TON), y su principal fin era integrarla como plataforma financiera al ecosistema de su aplicación. Para financiar el proyecto, recaudaron 1.700 millones de dólares en una oferta inicial de monedas (ICO) para el token Gram, que podrían utilizar los usuarios de Telegram para intercambiar valor entre ellos.

En aquella época la aplicación de los Dúrov tenía la nada despreciable cifra de 200 millones de usuarios. Cuatro veces la población actual de España. Poner al alcance de este número de personas una forma instantánea de intercambio habría sido muy interesante de ver. Por desgracia, la SEC intervino en 2019 y el proyecto se tuvo que cancelar. TON pasó a manos de una fundación radicada en Suiza y su moneda, rebautizada como Toncoin, ha sido estos años una más de las altcoin que orbitan como satélites alrededor de Bitcoin.

Pero este año tenemos dos fenómenos que están cambiando la historia. Por un lado, la administración Trump ha abierto la mano regulatoria del Estado para que las criptomonedas como TON puedan ser utilizadas por empresas sin miedo a ser sancionadas. Por otro lado, el auge de empresas tesoreras de bitcoin está siendo aprovechado para que otras criptomonedas accedan a este tipo de esquema.

Hace unos días Pável Dúrov anunciaba que TON ya cuenta con su propia empresa tesorera. En la publicación dijo lo siguiente:

TON (The Open Network) is an infinitely scalable blockchain that we helped develop years ago to meet the needs of Telegram’s hundreds of millions of users. Today, TON is the economic backbone of Telegram — much like a national currency powers a country’s economy.

La comparación entre lo que supone TON para Telegram con las monedas nacionales de los Estados es importante. Telegram es, a día de hoy, una red social con más de mil millones de usuarios. Su plataforma es vital para millones de personas, ya que no solo les sirve para comunicarse, sino también como vehículo para sus negocios. Telegram no puede obligar a sus usuarios a aceptar TON en sus transacciones, pero sí se lo puede poner lo suficientemente fácil para que su aceptación sea algo natural. Y si eso ocurre, vamos a asistir a una situación sin precedentes.

Hay que entender que TON no es una stablecoin. No está respaldada por nada. Es la fundación que mantiene el proyecto y unos pocos centenares de nodos verificadores los que deciden la política de emisión de la moneda.La diferencia con otros miles de tokens es que Telegram tiene que mantener las reglas estables y transparentes si quiere que su moneda no sea repudiada, ya que, en última instancia, es su propiedad de una plataforma social de mil millones de usuarios la que respalda su token. Y esos usuarios solo van a permanecer en la plataforma si la actividad económica que articulan se basa en una moneda fiable.

Los estados están en una situación parecida, pero votar con los pies en el mundo físico es muy costoso. En el mundo virtual lo es mucho menos. Así que la disciplina en la emisión de moneda de una red social podría ser mucho mayor que la de un estado. Y esa situación nos pondría a todos en un escenario muy interesante.

Por otro lado, Pável Dúrov no es el personaje favorito de muchos estados occidentales. Fue detenido en Francia el año pasado porque su empresa no coopera lo suficiente con la maquinaria inútil que aspira a poner puertas al campo de la información en internet. Que su plataforma disponga de una moneda que pueda competir con el dinero fiat no va a aumentar su popularidad.

Pero Durov ha demostrado ser una persona bastante inteligente. Con los nuevos vientos a favor de la administración americana, y esquivando en la medida de lo posible al leviatán europeo, el experimento de TON puede llegar bastante lejos. Y si Telegram puede tener su moneda, el resto de plataformas también.

Bitcoin, stablecoins y tokens de redes sociales. A internet le están saliendo los dientes mientras que al estado le andan fabricando dentaduras postizas en forma de CBDCs. Es una carrera que las burocracias no pueden ganar, especialmente si la puerta de Estados Unidos sigue abierta durante todo el mandato de Trump. Philip K. Dick se preguntaba si los androides soñarán con ovejas eléctricas. En unos años seguramente podamos contestar a esa pregunta. Lo que sí podemos aventurar es que los androides no van a pagar con dinero fíat. Y eso va a ser algo digno de ser visto.

Bitcoin: un sistema de cooperación y competencia

Bitcoin es un protocolo monetario que sostiene una red descentralizada que permite la transferencia de valor entre personas sin necesidad de intermediarios externos. Para transferir ese valor, y para sostener el sistema de incentivos que conforma la red de Bitcoin, existen los bitcoins (tokens o monedas), que son unidades escasas y activos reales que podemos obtener al minar, comprar en el mercado y que vemos cambiar de precio continuamente.

Sin embargo, más allá de esa definición técnica o formal, Bitcoin es en realidad un sistema vivo y dinámico de incentivos diseñado para conservarse y adaptarse. Esto implica que los procesos de cooperación, competencia y coordinación participan continuamente en su sostenimiento, y que los principios que fundamentan este protocolo podrían, e incluso deberían, aplicarse por igual a los sistemas monetarios, políticos, de seguridad y poder.

Un sistema vivo de incentivos

Los incentivos son la vía natural para direccionar, equilibrar o sostener los sistemas sociales. Cuando analizamos cualquier estructura, ya sea un deporte, una empresa, un Estado o una familia, debemos comprender los diferentes incentivos que actúan como la luz solar: pueden hacer que la planta crezca en una dirección específica, que crezca sin rumbo o que simplemente no crezca. Un mal sistema de incentivos hará que la planta crezca torcida hasta quebrarse, mientras que un buen sistema de incentivos hará que la planta crezca fuerte, orientada y capaz de dar sombra y protección a las que crecen debajo.

Idealmente, los sistemas deberían haber evolucionado, tanto biológica como culturalmente, o haber sido diseñados con incentivos inherentes, alineados y autosostenibles, capaces de funcionar como una fuente perpetua de energía que ordena y estabiliza la estructura sin requerir intervención externa. Estos sistemas, lejos de necesitar control central, se sostienen a partir de la interacción entre sus partes, como ocurre en los ecosistemas naturales o en los mercados verdaderamente libres.

Los incentivos se autosostienen cuando generan dinámicas que no son de suma cero. Por ejemplo, un salario es un incentivo sostenible si está respaldado por la productividad del trabajador; en cambio, pagar a alguien improductivo es un incentivo disfuncional que inevitablemente colapsará. Llevado al plano social: si tuviéramos que pagarles a los padres para que cuiden de sus hijos, a los amigos para que compartan o a las parejas para que se amen, la familia y la amistad no serían sistemas viables y habrían desaparecido hace tiempo.

Cuando decimos que Bitcoin es un sistema vivo de incentivos, nos referimos a que no es una supercomputadora construida por Satoshi Nakamoto que requiere mantenimiento mensual. Bitcoin es un sistema complejo, dinámico, y abierto, compuesto por miles de participantes que buscan beneficiarse de él, pero que, al hacerlo, inevitablemente deben cuidarlo. Esto es lo que ocurre en los órdenes espontáneos: no hay un centro de mando, pero sí una estructura funcional que emerge de la interacción libre y coordinada entre actores que persiguen fines individuales.

Mineros, especuladores, desarrolladores, usuarios, divulgadores: todos participan con motivaciones distintas, pero al hacerlo refuerzan la solidez y continuidad del sistema. Aunque compitan por adquirir la mayor cantidad de bitcoins, ninguno puede beneficiarse de un Bitcoin roto o centralizado. Además, a diferencia del sistema bancario tradicional, Bitcoin no requiere subvenciones, rescates ni ayudas externas. Sus incentivos son endógenos y están correctamente alineados, lo que le permite mantenerse operativo, resiliente y atractivo, sin depender de la autoridad de nadie.

Cooperación en Bitcoin

Una columna cooperativa central del sistema Bitcoin son los nodos. Cada nodo es una computadora que se conecta voluntariamente a la red para verificar y validar las transacciones que ocurren en ella. A diferencia de la minería, donde se realiza una inversión significativa con la posibilidad de obtener una recompensa monetaria directa en forma de bitcoins, quienes deciden correr un nodo hacen una inversión más modesta —alrededor de 600 GB de almacenamiento, conexión permanente a internet y electricidad— sin esperar una compensación económica inmediata.

Que más participantes se sumen a correr nodos ayuda a descentralizar y fortalecer la red. Es una acción cooperativa con claras externalidades positivas. Aun si quien decide correr un nodo lo hace por desconfianza o por deseo de autonomía, su acción fortalece su privacidad, aumenta su control sobre sus transacciones y, al mismo tiempo, beneficia a toda la red.

Bitcoin es una red abierta y neutral, donde actores grandes y pequeños tienen incentivos a cooperar porque deben participar bajo las mismas reglas técnicas. Grandes actores institucionales como BlackRock corren sus propios nodos no por altruismo, sino para verificar sus operaciones, reducir su dependencia de terceros y construir infraestructura propia. Sin embargo, al hacerlo, también aportan redundancia, validación y descentralización al sistema.

Esta dinámica se reproduce en otros subsistemas de Bitcoin:

  • En el caso de los mineros, tampoco hay un juego de suma cero. Aunque compiten por la recompensa del bloque, su trabajo conjunto protege la red, haciendo que alterarla sea costoso e impráctico.
  • Los usuarios que conservan sus llaves privadas ejercen su soberanía monetaria, pero además reducen los riesgos sistémicos de la red al evitar la concentración de activos en puntos vulnerables.
  • Los desarrolladores, ya sea por motivaciones técnicas, ideológicas, reputacionales o por proteger el valor de sus propios ahorros, cooperan para mejorar el protocolo, adaptarlo a nuevas necesidades y mantenerlo fuera del control de cualquier actor central.
  • Los educadores y divulgadores crean una base de usuarios más informada y robusta, lo que revaloriza indirectamente su propio activo. Más allá de eso, generan un efecto en cadena: aumentan la aceptación social de Bitcoin, lo alinean con visiones ideológicas y contribuyen a una descentralización cultural y política más profunda.

Ahora bien, Bitcoin no garantiza una cooperación perfecta ni permanente. Como cualquier sistema complejo y abierto, está expuesto a incentivos contradictorios, intentos de captura, y conflictos entre actores. Pero lo notable es que Bitcoin ha incorporado mecanismos que mitigan muchos de los dilemas clásicos de la cooperación humana. A través de un diseño cuidadoso de incentivos, Bitcoin reduce el riesgo de tragedias de los comunes, donde el beneficio individual destruye lo colectivo, y del dilema del prisionero, donde la desconfianza impide la colaboración racional. En lugar de exigir confianza, Bitcoin permite verificación. En lugar de depender del altruismo, genera beneficios personales que solo pueden obtenerse si se contribuye al sistema que los hace posibles.

Competencia en Bitcoin

Bitcoin también se sostiene a partir de relaciones de competencia entre sus participantes. Un ejemplo evidente es la competencia entre mineros por obtener nuevos bitcoins mediante la validación de bloques. Esta competencia, sin embargo, no está regida por una autoridad humana ni por regulaciones externas. Está canalizada por reglas criptográficas y económicas inscritas en el propio protocolo.

En Bitcoin existen divisiones claras de poder. Por un lado, los mineros producen bloques y compiten por recompensas. Por otro, los nodos verifican que los bloques cumplan con las reglas del consenso. Esta separación impide que un solo grupo imponga cambios unilaterales. Ninguna parte puede modificar las reglas fundamentales del sistema sin lograr un consenso amplio entre actores con incentivos a conservar aquello que les da estabilidad y protección, tanto en la cooperación como en la competencia.

Las reglas criptográficas garantizan, por ejemplo, que solo el dueño legítimo de una clave privada pueda gastar los bitcoins asociados a una dirección. También exigen que cada bloque contenga un hash válido, calculado mediante un proceso computacional que no puede ser falsificado ni acelerado artificialmente. Las transacciones deben ser estructuralmente válidas, no pueden duplicar monedas ni crear otras inexistentes, y las reglas de consenso, como el tamaño de los bloques, son verificadas automáticamente por los nodos sin necesidad de intervención humana.

Las reglas económicas, por su parte, imponen una escasez programada que limita el suministro de bitcoins y obliga a los mineros a gastar energía real para competir por una recompensa limitada. La competencia es libre, la entrada y salida del sistema está abierta, y se favorece la destrucción creativa: sobreviven los actores más eficientes, mientras que la dificultad de minado se ajusta automáticamente en función de la potencia total de la red.

En este entorno, los mineros deben optimizar cada recurso. Buscan hardware más veloz, electricidad más barata, mejores sistemas de refrigeración y software más eficiente. En otras industrias pueden alterar las reglas a su favor con subsidios o favores políticos. En Bitcoin, solo pueden prosperar respetando las reglas del protocolo.

Un ejemplo claro ocurrió en 2017, cuando un grupo de mineros y empresas propuso aumentar el tamaño del bloque como solución a los problemas de escalabilidad. Esta propuesta buscaba procesar más transacciones directamente en la cadena, pero generó una fuerte oposición entre usuarios y desarrolladores que valoraban la descentralización y la posibilidad de que cualquier persona pudiera correr un nodo. Esa oposición derivó en el rechazo sistemático de los bloques mayores a 1 MB, lo que volvió inútiles los esfuerzos económicos de quienes intentaron forzar el cambio sin consenso.

El resultado fue la bifurcación: surgió una nueva cadena, conocida como Bitcoin Cash, que adoptó bloques más grandes y una visión diferente sobre la escalabilidad. Sin embargo, el mercado validó como legítima a la cadena original de Bitcoin, donde se mantuvieron las reglas más estrictas y el compromiso con la descentralización. Esta disputa dejó una lección clara: en Bitcoin, la competencia no se resuelve por imposición, sino por la coordinación entre participantes y la verificación distribuida de reglas compartidas.

Además, lejos de estancarse, el ecosistema de Bitcoin respondió con innovación. Soluciones como Lightning Network, que permiten realizar transacciones rápidas y de bajo costo fuera de la cadena principal, demostraron que es posible escalar sin sacrificar la estructura descentralizada del protocolo. Estos desarrollos son también producto de la competencia, no por el control del protocolo, sino por ofrecer mejores servicios dentro de los márgenes que el protocolo permite.

Así, Bitcoin no elimina la competencia, pero la contiene dentro de un marco de reglas técnicas y económicas que hacen del conflicto una fuerza constructiva. En lugar de destruir el sistema, la competencia lo refuerza. Y en lugar de centralizar el poder, lo redistribuye entre quienes mejor se adaptan a las exigencias del consenso.          

Conclusión: Un sistema ejemplar

Bitcoin es un sistema de cooperación y competencia donde los actores buscan el beneficio personal, el beneficio del sistema y la conservación de las reglas. En términos generales estas características de Bitcoin son ejemplares y deberían constituir las bases de cualquier sistema social de cooperación. Tal como ocurre en Bitcoin, ocurre en el mercado y en otros sistemas emergentes, abiertos y dinámicos, donde la autorregulación y la alineación de incentivos surgen como fuerza que fortalecen y sostienen al sistema. Adicionalmente, otro aspecto que hace tan solido y resiliente a Bitcoin es su independencia de autoridades e incentivos externos, el protocolo cuenta con las cualidades para que los seres humanos imperfectos, altruistas, egoístas, cooperativos y competitivos, participen sin poder romperlo ni controlarlo. Así debería funcionar cualquier sistema que aspire a durar.

Stablecoins: el momento Whatsapp del dinero

El otro día pasé por una experiencia curiosa: le tuve que explicar a un adolescente de quince años que, antes de la conexión telefónica de datos, los mensajes de texto entre móviles costaban dinero. El SMS no usa internet para realizar su función. Utiliza el canal de señalización de la red para transmitir datos. Por lo tanto, todo el sistema se basaba en la infraestructura de las operadoras de telefonía, que aprovecharon todos los que pudieron ese foso defensivo.

Esto terminó con la generalización de la conexión de datos de los smartphones. Una vez conectado a internet, cualquier servidor podía operar como intermediario en la mensajería. WhatsApp tuvo la brillante idea de reutilizar el número de teléfono móvil como dirección del destinatario, y los mensajes instantáneos y gratuitos llegaron al gran público.

El cambio no solo afectó a su precio. La mensajería a través de aplicaciones móviles permite dos cosas importantes: encriptación de extremo a extremo y capacidad de llegar a cualquier dispositivo conectado esté donde esté. Son dos características que no les hacen mucha gracia a los estados, pero que hoy en día no han sabido evitar.

El paralelismo con las transacciones de dinero es obvio. En el ámbito de los pagos, seguimos viviendo en la era del SMS. Cualquier transacción online se debe realizar a través de la infraestructura de pago de los bancos. Y ellos aprovechan esto, al igual que las operadoras aprovecharon el SMS.

Pero hay un problema mayor. Las operadoras telefónicas simplemente tenían que transmitir los datos que componen el SMS al receptor. Si este es de la misma operadora o de otra, no era mayor problema siempre que siguieran el estándar. Y si el número no pertenecía a una red válida, se aborta el proceso. El contenido del mensaje les daba igual.

Las transacciones de dinero bancario no son un intercambio tan simple. Cuando A quiere pagar a B, en realidad está traspasando una parte del saldo acreedor que A tiene con su banco Y al saldo acreedor que B tiene con su banco X. Por lo tanto, a los bancos les tiene que interesar realizar la transacción. Y muchas veces no les interesa.

Ya sea porque los bancos están en sistemas de compensación de pagos distintos, ya sea por las políticas antiblaqueo que el departamento de compliance ha decidido implementar, los pagos con dinero bancario pueden ser imposibles de realizar. Por lo que un WhatsApp de pagos no solo los abarataría, sino que abriría un universo de posibilidades que ahora nos están vetadas.

Esa es la tesis que defiende Chris Dixon en su cuenta de X:

El momento WhatsApp para el dinero

Las stablecoins son nuestra primera oportunidad real de hacer por el dinero lo que el correo electrónico hizo por la comunicación: hacerla abierta, instantánea y sin fronteras.

Pensemos en la evolución de los mensajes de texto. Antes de aplicaciones como WhatsApp, enviar un mensaje de texto a través de las fronteras significaba pagar 30 céntimos por mensaje. Incluso entonces, tenías suerte si llegaba a su destino. Luego llegó la mensajería nativa de Internet: instantánea, global y gratuita. Los pagos están ahora donde estaba la mensajería en 2008: Fragmentada por las fronteras. Cargados de intermediarios. Cerrados a cal y canto.

Las stablecoins ofrecen una alternativa limpia. En lugar de unir sistemas torpes, costosos y obsoletos, las stablecoins fluyen sin problemas sobre blockchains globales. Estos sistemas son programables, componibles y están diseñados para escalar más allá de las fronteras. Las stablecoins ya están reduciendo el coste de las remesas: Enviar 200 dólares de EE.UU. a Colombia por métodos tradicionales cuesta 12,13 dólares; con stablecoins, 0,01 dólares. (Las comisiones para convertir de stablecoins a monedas locales pueden oscilar entre un 5% y un 0%, y los precios siguen bajando debido a la competencia).

Al igual que WhatsApp trastornó las costosas llamadas telefónicas internacionales, los pagos con blockchain y las stablecoins están transformando las transferencias mundiales de dinero.

Suena convincente. Aunque no dejan de ser los mismos argumentos que se llevan utilizando 15 años para defender que Bitcoin podría sustituir al dinero fíat en los pagos por internet. ¿Por qué las stablecoins sí tendrían éxito en esta empresa? La clave está en la regulación.

Por desgracia, nuestro dinero dejó de ser nuestro mucho antes de la aparición de Bitcoin. La transición de los SMS a WhatsApp fue sencilla porque la materia prima (los mensajes) siempre estuvo en posesión del usuario. Para transmitir dinero primero necesitas acceder a él, y ese acceso siempre ha sido complicado cuando su fin era comprar Bitcoin, porque como hemos visto anteriormente, tu banco tiene voz y voto respecto con quién haces transacciones.

Pero las stablecoins tienen una ventaja regulatoria clara. Los Estados (concretamente la nueva administración de EE. UU.) no las ven con malos ojos. No dejan de ser una forma de colocar su deuda, y su control a través de grandes empresas es factible. Así que pueden dejar operar al mercado y ver qué pasa.

A muchos bitcoiners no les gusta esto. A mí tampoco me entusiasma. Pero creo que se abre un nuevo escenario donde la libertad puede ganar la partida.

Si pudiéramos volver 15 años al pasado y enseñarles a nuestros gobernantes Telegram o Signal, que a nadie le quepa la menor duda de que esas aplicaciones no existirían hoy en día. El hecho de que la tecnología fuera conocida no permitió a nuestros burócratas anticipar las consecuencias de su uso masivo.

Así que es posible que estemos ante el primer paso que permita que, algún día, un chaval de 15 años nos mire cara de perplejidad cuando le expliquemos que había pedir permiso a un banco para gastar tu dinero por internet.

Economías circulares de bitcoin

Bitcoin entre el globalismo y el patriotismo abre otra vía para explorar otras formas políticas; a pesar de aspirar a ser una moneda global, no va con el primero, pues no depende de terceros; y por afectar en gran medida a los Estados, tampoco va contra el segundo porque obligará a los Gobiernos a encauzarse.

La filosofía de Bitcoin

Como ya comentaba en La filosofía de Bitcoin, Bitcoin no es ni globalista ni nacionalista, sino que permite explorar nuevos fenómenos económicos, sociales y políticos a raíz de conectar lo local con lo global sin pasar por los Estados. Un magnífico libro sobre ello es Economías Circulares de Bitcoin, donde se analiza cómo Bitcoin está transformando comunidades locales al conectarlas con las cadenas de valor globales. El principal ejemplo es El Zonte y, a raíz de su éxito, su Estado, El Salvador, tiende a imitarlo.

Lo local y lo global

Estamos viviendo un cambio de era, donde lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer. Estamos viviendo el fin de la era industrial, de la época donde la prosperidad surgía principalmente de las fábricas y las ciudades que las alimentaban de trabajadores. Los Estados tenían un papel esencial ahí, daban acceso a las materias primas, a las fábricas, garantizaban las rutas comerciales y las infraestructuras para sus mercancías y mantenían controlados al movimiento obrero. A cambio, las fábricas, gracias a su producción a escala, abastecían los mercados y se podían permitir pagar su cuota correspondiente a los Estados en forma de impuestos por todo ello.

Ahora estamos en plena transición a la era de la información, donde ya no manda la escala, sino la personalización. Gracias a Internet podemos agregar demanda y conectar con una oferta a media, eso nos permite producir o prestar servicios muy específicos y aportar valor de una manera impresionante. Ya no hace falta producir a escala para llenar los grandes expositores de coches, ahora encargas el coche como tú lo quieres en una página web. La personalización está reconfigurando las relaciones económicas, y con ello el mundo.

Unirse a las cadenas globales de valor

Con el éxito de la era industrial se desarrollaron los grandes centros financieros, y las regiones del mundo que estaban al margen de esos procesos quedaron literalmente abandonadas, ajenas a las cadenas de valor del mundo, desbancarizadas, sin acceso a productos y servicios. Pero gracias a Internet, cada vez más regiones salen de ese aislamiento, y gracias a Bitcoin empiezan a salir también de esa desconexión económico-financiera.

Muchas de esas regiones vivían de las remesas que enviaban sus familiares en el extranjero y con las que los intermediarios hacían un gran negocio por no haber alternativas. Sin inversión, sin capital, sin propiedad efectiva de calidad, sin conexión a las cadenas de valor globales, sin posibilidad de industrializarse, esas regiones estaban condenadas a la pobreza y la marginación.

Desde Bitcoin, junto a Internet, más de 1.800 millones de personas tienen a su alcance unirse por primera vez a las cadenas globales de valor, en una era en la que justo lo que más valor aporta es la personalización y la autenticidad. El Estado se empieza a difuminar, pasando a un lugar secundario. Mientras que lo local se une a lo global, y lo global descubre la autenticidad y personalidad de lo local. Bitcoin e Internet permiten a cualquiera con acceso a un teléfono móvil unirse a esa conversación global de bits, mostrarse en el escaparate del mundo y unirse a las cadenas de valor globales.

El papel de Bitcoin

En esta nueva era están renaciendo las comunidades que es que se habían quedado aisladas en la era industrial, ahora pueden prestar servicios, pueden enseñar al mundo lo que son y lo que hacen y sumarse al valor del intercambio. La personalidad de lo local atrae a los que sienten curiosidad o quieren vivir esa experiencia. Las comunidades personalizadas que se están desarrollando como economías circulares de Bitcoin son el mejor ejemplo de ello, y son la semilla del futuro.

Bitcoin se entiende mucho mejor cuando lo entendemos como un sistema global de derechos de propiedad absolutos, con un activo real subyacente que se asemeja mucho a una especie de oro digital. Cuando lo vemos así nos damos cuenta de que se ha instaurado el derecho de propiedad privada en todo el mundo y cualquiera puede poseer y transmitir valor, sin que ningún otro lo pueda parar, ni impedir, incluso ni saber (con las medidas adecuadas). Esto no afecta solo a los pagos, afecta a las remesas, a las donaciones, al ahorro, a la herencia, a los contratos de garantías. De golpe, Bitcoin, gracias a moverse en un nuevo dominio que atraviesa y cubre todas las fronteras del mundo, el Ciberespacio, instaura una propiedad efectiva sin límites ni restricciones.

Lo global y lo local en las economías circulares

Esto necesariamente lleva a que aparezcan nuevas formas de relacionarse económicamente, de intercambiar valor. La conexión de lo local con lo global se produce precisamente ahí el nexo de las comunidades locales con Internet y Bitcoin no tiene límites. Las donaciones, los envíos de remesas, maneras de prestar servicios en todo el mundo, incluso teletrabajar, maneras de acoger ciudadanos, incluso de conceder permisos de residencia a cambio de depósitos en cuentas multifirma. ¡Hay todo un mundo por explorar qué se va a construir sobre Bitcoin y lo local!

Las economías circulares de Bitcoin precisamente demuestran esto: cómo Bitcoin, a pesar de ser global, no va con el globalismo, sino con conectar lo local con lo global. Su personalidad, frente a lo impersonal y homogeneizador de los Estados, conquista el nuevo dominio del ciberespacio. En estas historias de economías circulares de Bitcoin vemos precisamente las bases del futuro. El nacimiento de cómo millones de personas pueden incorporarse y ofrecer y prestar servicios a todo el mundo y pueden acoger a turistas y otro tipo de visitantes a que disfruten de sus comunidades y aprendan a vivir como ellos, o se incorporen a vivir esos estilos de vida fuera del mundo desenfrenado de la era industrial y financiera.

Siguientes pasos y errores que hay que evitar

Estas iniciativas están ganando mucho peso y popularidad, y cada vez emergerán nuevas maneras de vivir en diferentes Estados. Estas comunidades, a medida que crezcan, también tendrán que evolucionar hacia comunidades políticas. Y es fundamental que esta visión se adopte en ellas. El paso a convertirse en jurisdicciones personalizadas les dará un salto cualitativo inmenso para aportar valor al mundo de forma única. Esa será la garantía de poder mantener su autenticidad y su estilo de vida.

Los Estados son los primeros que deben estar interesados en promover este tipo de iniciativas, pues tan importante como fue en el siglo XX ser una potencia productiva, lo es ser capaz de atraer talento ofreciendo una jurisdicción amigable y un estilo de vida mejor que el que nos ofrece el mundo actual. La educación jugará un papel fundamental en todo este proceso, pues sembrará el terreno y lo abonará para que pueda prosperar. La influencia de estas comunidades en los Estados será muy beneficiosa para todos, como refleja la relación entre El Zonte y El Salvador que tantos frutos ha dado al país.

Economías circulares

El gran error que hay que evitar es ver en Bitcoin los cimientos de estas comunidades. Bitcoin es una herramienta, pero no el fundamento. Al igual que la pólvora hizo que dejásemos de vivir en ciudades amuralladas, pero no se construyeron las pólvora-city, tampoco se debe cometer ese error con Bitcoin. El fundamento de estas nuevas comunidades debe ser la autenticidad y la incesante búsqueda por ser mejores, por la virtud.

Sin lugar a dudas, las economías circulares de Bitcoin son un paso muy importante en la buena dirección, la de avanzar hacia jurisdicciones personalizadas que sean capaces de conectar lo local con lo global también de manera política y no solo económica. Ese es el gran reto del futuro. Estoy convencido de que estas historias servirán de inspiración para el mundo.

Bitcoin es la esperanza y el punto de apoyo para construir un mundo nuevo, que ya empieza a amanecer.

Serie ‘La filosofía de bitcoin’

(XIV) El valor del intercambio

(XIII) ‘Estado de Derecho’ es una contradicción en los términos

(XII) Filosofía de la economía

(XI) Por qué los economistas son los que peor entienden bitcoin

(X) ¿Un presidente pro-bitcoin en los Estados Unidos?

(IX) El fin de la era industrial

(VIII) Los retos que plantea bitcoin a la defensa: ¿software o sorftwar?

(VII) La transición a la era de la información (sobre ‘El individuo soberano’)

(VI) Correspondencia con Miguel Anxo Bastos

(V) La ruptura generacional y el nuevo contrato social (II)

(IV) La ruptura generacional y el nuevo contrato social (I)

(III) Bitcoin frente a los bienes inmuebles como vehículo del ahorro

(II) Bitcoin y la crisis de autoridad del Estado (II): las dos fracturas principales y el camino a las micrópolis

(I) Bitcoin y la crisis de autoridad del Estado (I): introducción

¿Es la utilidad un requisito previo al valor?

Hoy voy a hacer un paréntesis en la serie sobre la cardinalidad, para tratar una cuestión que llevo ya un tiempo analizando. Se trata del concepto de escasez económica como causa única del valor, al margen de la utilidad. 

Desde un punto de vista práctico creo que es un asunto muy interesante que puede servir para aportar una mejor explicación teórica a fenómenos especulativos que nos suelen producir rechazo o incluso nos cuesta comprender hasta el punto de calificarlos como irracionales.

Por poner ejemplos reales voy a referirme a obras de “arte” moderno que deliberadamente no eran tales, como los cuadros pintados por un chimpancé en 1964 que se vendieron por unos 650 dólares actuales, a ciertas criptomonedas como Dogecoin, y también a Bitcoin. 

En el caso de Bitcoin y otras criptomonedas, es interesante que algunos Bitcoiners critiquen duramente a Dogecoin y otras “shitcoins” por ser especulativas y sin utilidad más allá de encontrar a alguien que te pague más de lo que tú pagaste por ellas. Pero cuando personalidades como Warren Buffet o Steve Hanke critican a Bitcoin exactamente por lo mismo, montan en cólera defendiendo a Bitcoin.  Pero claro, si Bitcoin no sirve para otra cosa que para comprarse y venderse, ¿no aplicaría a los Bitcoiners el dicho de “le dijo la sartén al cazo…”? Lo intentaré responder al final del artículo.

La utilidad no es condición suficiente

Pues esto es lo que quiero analizar y explicar hoy. Antes de responder a la pregunta que titula este artículo, podemos afirmar con total tranquilidad que la utilidad no es una condición suficiente para que exista valor. No hay nada más útil que el aire que respiramos y no tiene ningún valor económico. Visto que no es condición suficiente, ¿es condición necesaria en el sentido de requisito previo al valor?  Para responder a esta pregunta, cómo no, voy a recurrir a los Principios de Economía Política de Carl Menger. 

Uno de los logros históricos de esta obra es explicar la causa del valor, y el  concepto clave que maneja Menger para investigar esta cuestión tan importante es la necesidad humana en relación con la cantidad disponible del objeto que puede satisfacer dicha necesidad. Muy resumidamente podemos decir que mientras no haya cantidad suficiente de un objeto para satisfacer una necesidad, el objeto es escaso y por tanto tiene valor en proporción a la importancia que para nosotros tenga la insatisfacción. Y podemos resumir el concepto de utilidad de Menger como la capacidad de un objeto para satisfacer una necesidad humana.

Si el objeto satisface una necesidad será porque le reconocemos cualidades intrínsecas para satisfacer esa necesidad, ¿no? Por ejemplo, el pan satisface la necesidad de alimentarnos. Pero, ¿Es posible que existan objetos que satisfagan necesidades solo bajo el requisito previo de ser escasos?

Utilidad frente a escasez

Mi respuesta es un rotundo sí. Esto es así para los objetos cuya única utilidad es ser medios de intercambio indirecto, y la demostración es muy sencilla. Si por ejemplo Bitcoin fuera útil independientemente de su escasez y por la razón que fuese aumentara su cantidad de manera ilimitada, dejaría de tener valor pero tendría que seguir siendo útil. Y esto claramente no es así. Si Bitcoin no tiene valor, deviene totalmente inútil para el intercambio. El pan no, el pan seguirá siendo útil aunque lloviera del cielo y dejase de tener valor económico. 

Antes nos hemos preguntado por “objetos que satisfagan necesidades solo bajo el requisito de ser escasos”. Y aunque considero que el ejercicio mental del párrafo anterior resuelve toda posible circularidad, es pertinente considerar que el concepto de escasez implica si o si demanda, y nadie demanda cosas inútiles.  Bien, esa utilidad aunque sea entendida como la capacidad de satisfacer la necesidad de intercambiar en el futuro, ciertamente tiene que existir aunque sea como una consecuencia esperada. Y en ese caso la utilidad sería empresarial o especulativa y condicionada a la escasez, a la futura relación cuantitativa entre la cantidad total del objeto y cantidad que potencialmente se especula que se podría necesitar. 

La expectativa de utilidad futura no implica “utilidad presente” en un sentido estricto, sino valor presente. Pretender que la utilidad futura es utilidad presente sería como decir que los futuros peces que esperas obtener y que imputas al valor presente de una caña de pescar, existen en el presente. No, los peces no existen, lo que existe es el valor presente de esos peces futuros, que proyectamos en la caña.  

El “billete de lotería”

Si otros agentes llegan a la misma conclusión que yo y acaban otorgando valor presente a un objeto como potencial medio de intercambio, entonces aparece por fin la utilidad para intermediar intercambios. Pero esa utilidad aparece una vez que escasea el objeto. Es consecuencia, no causa.

Si no aparece ningún otro agente que llegue a la misma conclusión y el coste de poseer el objeto es muy bajo o casi nulo, yo podría poseer el objeto indefinidamente aunque no se cumpliera en plazo mi expectativa de escasez, debido a que la ecuación coste beneficio puede seguir siendo muy positiva aunque el beneficio sea muy improbable, porque el coste es ínfimo.

Esta última demanda a modo de “billete de lotería” se justifica con el valor presente (no con utilidad presente). Es una demanda del todo racional y empresarial y salvo que el demandante exprese claramente otra cosa, no veo pertinente que el economista asigne causas a su criterio unilateral como el coleccionismo o el cariño, que si bien se pueden dar, son cuestiones psicológicas complejas que no solo quedan fuera del campo de especialización del economista, sino que además no le competen porque semejante precisión y detalle solo lo puede conocer el sujeto que valora. La explicación de la empresarialidad en anticipación a la escasez es más general pues abarca cualquier posibilidad, incluyendo la de coleccionismo y similares, y toda teoría que ofrece una explicación más general de manera satisfactoria y con menos excepciones ad-hoc, es una teoría superior.

Rareza y escasez

Como decimos, la demanda por “billete de lotería” es una razón natural y racional para demandar objetos raros o únicos, porque la probabilidad de que acaben siendo escasos es elevada. Debido a su cantidad limitada, a nada que se demanden serán escasos y por tanto hay una oportunidad de ganancia. Esa ganancia puede producirse porque se le descubra al objeto alguna utilidad de consumo. Pero también puede ser especulativa donde la utilidad sería una consecuencia esperada de la escasez. Ya que la especulación, el trasiego con el valor, si se acaba dando, también es útil. Especialmente en una economía altamente especializada donde la necesidad de traficar con el valor en el espacio y en el tiempo es descomunal.

¿Y qué es un objeto “raro”? Desde un punto de vista puramente físico, todo objeto material sería raro porque es imposible que existan dos objetos absolutamente idénticos.  Desde un punto de vista económico lo relevante para lo que estamos analizando aquí es que sea muy fácilmente identificable y distinguible de manera que facilite mucho la coordinación espontánea en torno a él. Es decir, un Punto Focal.

El ejemplo de la wikipedia ilustra magníficamente como el cuadro rojo es el punto focal por el mero hecho de distinguirse muy claramente de los demás. No sería así, por ejemplo, para los granos de arena del desierto que son para nosotros difícilmente distinguibles por mucho que cada uno de ellos sea físicamente único analizado al microscopio. 

Bitcoin: distinguible y delimitable

El objeto raro puede ser una unidad, como un cuadro de arte moderno muy distinguible aunque su valor ornamental o artístico sea nulo o muy dudoso, o un conjunto fungible de unidades como es el caso del oro o de Bitcoin. Es preciso tener en cuenta que la “rareza” (en realidad ya hablaríamos de escasez) también puede ser inducida vía acaparamiento. Esto parece bastante claro en el caso de Dogecoin, Shiba Inu o Ripple. Nos puede parecer injustificado el valor de estas shitcoins, pero es un hecho indiscutible que una hábil y deliberada gestión de la escasez puede generar mayor valor aunque sólo sea temporalmente, a costa, eso sí, de intensificar el carácter de activo financiero del objeto al “centralizarse” en el acaparador.

Cabe distinguir entre el concepto de Punto Focal que presentó Thomas Schelling en 1960 y el concepto de concurso de belleza que presentó Keynes en 1936.  El concepto de Schelling llega al fondo de la cuestión y nos proporciona un por qué: La distinguibilidad y delimitación del objeto, las cualidades del punto focal para servir como elemento de coordinación, mientras que Keynes se queda en el argumento circular de intentar anticiparse a lo que otros van a hacer.

Aplicando el concepto de punto focal a Bitcoin, su distinguibilidad y delimitación es muy destacable porque de manera muy sencilla y barata cualquiera puede identificar y delimitar tanto el conjunto total de unidades de Bitcoin como cada unidad en particular. Además, tiene otra serie de propiedades como la facilidad de transporte, atesoramiento, divisibilidad, etc.

NFTs

Estas propiedades no lo hicieron útil porque sin la escasez no sirven para nada, pero es más que probable que los primeros demandantes las tuvieran en cuenta anticipándose a que otros agentes también las apreciaran posteriormente, y las probabilidades de devenir en escaso fueran mayores. Pero a lo sumo serían causas coadyuvantes que no son ni suficientes ni necesarias, pues pueden existir objetos valiosos destinados exclusivamente al intercambio de pobre vendibilidad. Por ejemplo que sean poco divisibles como los NFTs, o no tan fáciles de transportar como cualquier objeto físico que solo sirva para intercambiar. 

Considero también importante analizar la persistencia en el tiempo de un Punto Focal y ver hasta qué punto se puede reemplazar por otro mejor. Un punto focal genera efecto red, y el efecto red realimenta a su vez al punto focal. Pero en mi opinión el efecto red no aguantaría mucho si un competidor representa un punto focal significativamente mejor.  Bien es cierto que si la necesidad de unificación no es crucial, los puntos focales no tienen porqué ser excluyentes, y el mercado puede utilizar varios de manera simultánea.  

Pero volviendo a la posibilidad de reemplazo, hay puntos focales que dada su simplicidad, una vez concebidos es difícil que otro candidato pueda desbancarlos o que “les robe cuota de mercado”. Tal es el caso de nuestro abecedario o de los numerales indoarábigos posicionales de nuestro sistema numérico. Y también podría ser el caso de Bitcoin frente a otros candidatos sí, nótese el condicional, lo que al mercado le importa sobre todo fuera el carácter de conjunto fijo de unidades de un activo real digital. 

Punto Focal

Esta simplicidad no se debe confundir con el concepto de first mover, pues la simplicidad genera un punto focal muy persistente. Ser el primero en llegar no significa mucho si se trata de un punto de coordinación complejo que puede se puede mejorar ampliamente. Eso sucedió con la red social msn o con el estándar Betamax. El efecto red que se consiguió por ser el primero se viene abajo fácilmente ante una alternativa significativamente superior. También puede pasar, ojo, que los sistemas simples queden superados, pues los numerales indoarábigos predominan hoy porque doblegaron al anterior punto focal que ostentaban los numerales romanos. Pero en los sistemas simples es en principio más difícil y menos frecuente que suceda el reemplazo.

En conclusión, la utilidad no es la causa del valor. A lo sumo es una condición coadyuvante, pero no es ni condición necesaria ni suficiente. Es la escasez económica lo que determina si un objeto es valioso o no. Y en particular para los objetos que solo sirven para intercambiar es muy relevante el carácter de Punto Focal. La delimitación y distinguibilidad de un objeto es crucial para traficar con el valor utilizando ese objeto como elemento de coordinación. Este carácter de Punto Focal puede ser más o menos persistente en el tiempo según lo difícil que sea que otro Punto Focal lo desbanque. Y este carácter de Punto Focal y su persistencia es en mi opinión una explicación perfectamente racional de los fenómenos puramente especulativos. 

Nodos domésticos: tecnología anti frágil para nuestra libertad

El mes pasado una empresa poco conocida fuera del sector de la informática alcanzó su pico de popularidad. CrowdStrike liberó una nueva versión de su software para Windows con un error que provocaba un bucle infinito en el reinicio del sistema operativo. Cientos de miles de servidores y estaciones de trabajo de multitud de empresas dejaron de estar operativas en cuestión de horas. Curiosamente, los ordenadores particulares no se vieron apenas afectados al no hacer uso del software de CrowdStrike, ya que se trata de una herramienta de ciberseguridad orientada a empresas.

Las empresas asumen un mayor rol

Más allá del aprendizaje que las compañías van a hacer de este suceso, la lección que todos podemos extraer de lo ocurrido es que los procesos desasistidos excesivamente centralizados nos vuelven frágiles. Y esa fragilidad puede llevar a accidentes graves o a que otros agentes saquen provecho de nosotros.

Pertenezco a una generación que en su infancia tuvo la suerte de poseer los primeros ordenadores personales. Eran máquinas aisladas que obligaban a ser responsable de cada uno de los elementos que se ejecutaban en ellas. Era muy común que cualquier error te supusiera horas de investigación para ser resuelto.

Aunque muchos recordamos aquellos tiempos con mucho cariño, la universalización de los ordenadores y, sobre todo, de los smartphones y tablets cambiaron radicalmente la forma de utilizar los sistemas operativos. Hoy en día con extraer el dispositivo de la caja e indicar nuestra cuenta de usuario no se precisa de más configuración.

… y el Estado las utiliza como guiñoles

Esto no debería ser un problema en un mundo ideal. Cualquier persona es libre de acordar con una empresa delegar la gestión de determinados servicios para no tener que dedicar su tiempo a entender cómo funcionan y dónde acaban sus datos. El problema es que hace mucho tiempo que los Estados occidentales aprendieron que las empresas privadas eran la mejor vía para limitar los derechos individuales. Así que delegar nuestros dispositivos, que es donde volcamos gran parte de nuestra vida, nos hace muy vulnerables.

La Unión Europea está comenzando una batería de medidas que hacen urgente tomar conciencia de esta realidad. Las CBDCs, las amenazas de sanción a la plataforma X por no plegarse a la censura y propuestas como Chat Control no dejan lugar a dudas. A los burócratas europeos no les gusta la descentralización que ha supuesto internet en la generación y consumo de información. Y todo apunta a que han decidido mirar a China para buscar formas de volver a un statu quo más cómodo.

Elon Musk nos ha conseguido algo de tiempo gracias a su heroica compra de Twitter, pero no sabemos cuánto va a durar. Su apoyo a Trump es un arma de doble filo, y aunque en noviembre volviéramos a tener al republicano en la Casa Blanca, eso no garantiza que la Unión Europea no desate totalmente las hostilidades contra su plataforma X.

Cypherpunks

Por suerte tenemos de nuestro lado más herramientas, como explicó muy bien el profesor Bastos. Los cypherpunks allanaron el camino para que nuestras comunicaciones por internet puedan seguir siendo confidenciales. Pero para poder mantener este logro vamos a tener que eliminar a las empresas de la ecuación.

Para que dos dispositivos puedan comunicarse entre sí por internet se necesita que ambos estén encendidos y conectados a la red al mismo tiempo (comunicación síncrona), o que un servidor haga de intermediario (comunicación asíncrona). Aunque cada vez es más común que nuestros dispositivos estén siempre encendidos, hemos heredado la necesidad de disponer de servidores centralizados que hagan de intermediarios en nuestra comunicación. Nos facilita las cosas. Las vuelve cómodas.

Pero hay una solución que puede ser casi igual de sencilla, y que elimina a las empresas de la ecuación: tener tu propio servidor en casa. Disponer de un ordenador constantemente encendido y conectado a internet que sirva de servidor central para todos los dispositivos que quieras conectar a él, y sea tu pasarela para comunicarte con el mundo.

Nodos domésticos

A los bitcoiners les sonará bastante natural. Para participar en la red de Bitcoin (BTC) es muy recomendable tener tu propio nodo. Un nodo no es otra cosa que un servidor de BTC ejecutándose las 24 horas del día para tener siempre actualizada la cadena de bloques. El objetivo es que cualquier operación que hagas en la red pueda ser canalizada a través de él, sin que ningún tercero pueda monitorizar tu actividad.

Es la red de cientos de miles de nodos de BTC la que está doblegando a políticos y Estados. No hay razón para que no se pueda replicar lo mismo para establecer un sistema de comunicaciones libre de la interferencia estatal.

La tecnología ya existe, solo hay que aprender a utilizarla. Los mini PC, ordenadores con un procesador cuyo consumo es igual al de una pequeña bombilla led, se pueden combinar con Tor, protocolos como Nostr y aplicaciones como SimpleX. Ello nos permitiría tener comunicaciones privadas y contenido en texto, audio o vídeo incensurable.

No va a ser un camino de rosas, pero es prometedor. Normalmente, oponerse a un Estado censor conlleva unas herramientas y destrezas mucho más difíciles de adquirir. Aquí estamos hablando de un hardware de poco más de cien euros y pasar una docena de horas viendo tutoriales. Y una vez configurado, es el servidor (del tamaño de una caja de puros) el que va a trabajar 24 horas al día para garantizar tu libertad de expresión y la confidencialidad de tus comunicaciones. Y gracias a empresas como Umbrel o Start9 cada vez será más sencillo.

Vamos a una época donde el conocimiento y las herramientas van a marcar unas diferencias enormes en la vida de las personas. Tener educación financiera, poseer BTC y tener tu propio nodo pueden ser lo que dé libertad a un individuo en las próximas décadas. Las tres cosas están al alcance de cualquiera con una conexión a internet. Vale la pena ir familiarizándose con las tres. Es posible que en unos años no sea tan fácil acceder a este tipo de información.

Ver también

Privacidad y fungibilidad en bitcoin. (Manuel Polavieja).

Nuevos ataques contra la libertad y la privacidad. (Manuel Polavieja).

El valor del intercambio

Las ideas más evidentes a veces se nos muestran como las más difíciles de alcanzar. Decía Aristóteles en el libro II de la Metafísica que

Lo mismo que a los ojos de los murciélagos ciega la luz del día, a la inteligencia de nuestra alma ciegan las cosas que tienen en sí mismas la más brillante evidencia.

eso es lo que sucede también con el valor del intercambio.

Manuel Polavieja —uno de los pensadores más finos sobre economía que conozco— enunciaba una frase simple pero que entraña mucha verdad: el intercambio nos hace más ricos, por lo que aquello que facilita el intercambio es valioso.

Las implicaciones de esa afirmación recorren buena parte de la historia de la economía: desde la teoría del valor subjetivo, pasando por la comprensión de la naturaleza de la empresa y el descubrimiento de los costes de transacción de Ronald Coase, la incomprensión del valor que aportan los intermediarios en las transacciones económicas y a la sobrevaloración de los productores en la economía, hasta al valor de Bitcoin.

Una vez entendida la profundidad y alcance de esa afirmación, se podrá ver la inmensa riqueza que aportará la posibilidad abrir al intercambio el territorio político.

El intercambio como generador de valor

Decía Carl Menger:

Lo anteriormente dicho nos revela también cuál es la fuente de la que extraen sus ganancias los miles de personas a través de las cuales se hace el intercambio, aunque no contribuyan de modo directo a la multiplicación física de los bienes, razón por la cual no raras veces se califica su actividad de improductiva.

El intercambio económico contribuye, como hemos visto, a la mejor satisfacción de las necesidades humanas y al aumento de las posesiones de los contratantes, tanto como pueda hacerlo el mismo aumento físico de los bienes económicos.

Por consiguiente, todas las personas por cuyo medio se llevan a cabo estos intercambios son —siempre bajo el supuesto de unas operaciones de intercambio económicas— tan productivas como los agricultores y los fabricantes, porque la meta de toda economía no es la multiplicación física de los bienes, sino la satisfacción más plena posible de las necesidades humanas y, para alcanzar esta meta, la contribución de los comerciantes no es menos importante que la de aquellas personas a las que hasta ahora se ha considerado, desde un punto de vista excesivamente unilateral, como las únicas productoras.

Carl Menger. Principios de Economía Política. Capítulo IV – 2.

El intercambio es un proceso que genera valor. Cuando dos partes realizan un intercambio voluntario, ambos obtienen un beneficio, ya que cada uno valora más lo que recibe que lo que entrega. El intercambio permite que cada uno obtenga algo que valora más, creando así valor para ambas partes.

La naturaleza de la empresa y los costes de transacción

A mi juicio, una de las mayores aportaciones de la historia de la economía es el descubrimiento de los costes de transacción por parte de Ronald Coase, presentado en su artículo La naturaleza de la empresa (1937).

¿Por qué existen las empresas en una economía de mercado si, teóricamente, el mecanismo de precios debería coordinar eficientemente la producción? La respuesta está en que acceder al mecanismo de precios que es el mercado tiene costes, y las empresas son organizaciones que reducen los costes de transacción para acceder y operar en el mercado.

Los costes de transacción, por tanto, son aquellos costes en los que se incurre al utilizar el mecanismo de mercado y que normalmente son difíciles de cuantificar. Van más allá del precio del bien o servicio e incluyen todos los recursos (tiempo, esfuerzo, dinero) necesarios para llevar a cabo una transacción. Coase los categorizó en tres tipos principales:

1/ Costes de búsqueda e información: el tiempo y recursos necesarios para encontrar el mejor proveedor o comprador.

2/ Costes de negociación: el esfuerzo requerido para llegar a un acuerdo aceptable con la otra parte.

3/ Costes de garantía: asegurar que la otra parte cumpla con los términos del contrato.

Coase argumenta que las empresas surgen como una alternativa al mecanismo de precios del mercado cuando es más eficiente organizar las transacciones internamente que a través del mercado. El intercambio, aunque beneficioso, no está exento de costes. Y el mecanismo de precios en muchas ocasiones es más costoso que una estructura jerárquica como las empresas que permiten minimizar los costes de transacción y maximizar el valor del intercambio.

El valor del intercambio de territorio político

Una vez visto cómo el intercambio genera valor, cómo el mecanismo de precios que es el mercado no es suficiente para facilitar los intercambios y que requiere de las empresas porque reducen los costes de transacción, se puede empezar a vislumbrar que hay un elemento que no se ha incorporado al mercado por los elevados costes de transacción que tiene, pero cuyo intercambio nos haría inmensamente prósperos: el territorio político.

¿Qué generaría más riqueza que la proliferación de jurisdicciones personalizadas en todo el mundo? El territorio político es muy abundante, y la demanda de libertad política y jurisdicciones a medida también. ¿Por qué el mercado no ha conseguido desarrollar la oferta para ello? Por los elevados costes de transacción.

Los costes de búsqueda y negociación con un Estado que esté dispuesto a comerciar con su territorio político son enormes. Sin embargo, Internet facilita muchísimo la búsqueda para conectar la oferta y la demanda, como veremos a continuación. Por otra parte, los costes de garantía también son enormes, porque quién es capaz de hacer a un ente soberano como un Estado cumplir lo pactado, no salir impune del incumplimiento de sus contratos.

Tres elementos

Pues bien, el primer elemento para resolver los costes de búsqueda y negociación es ser capaz de agregar la demanda de estas potenciales nuevas comunidades políticas. Para ello, el camino más lógico, es que se lleve a través de los sujetos que he denominado autoridades carismáticas, aquellas personas que son capaces de agrupar en torno a sí a un número muy significativo de personas (políticos, empresarios, deportistas de élite, influencers, etc.). Estas personas ya tienen a su alcance comunidades enormes que podrían estar interesadas en formar parte de una nueva comunidad política, incluso de financiar el proceso de búsqueda, negociación y acuerdo sobre el territorio.

Una vez agregada la demanda, será suficiente con hacer un anuncio de búsqueda de un territorio político por una cantidad lo suficientemente grande de dinero como para que a varios Estados les interese entrar en el proceso de negociación. Gracias a Internet podemos agregar la demanda y hacer una oferta personalizada para esa demanda.

El tercer paso será llegar a un acuerdo con ese Estado para regular las relaciones entre la jurisdicción personalizada y el Estado, un nuevo Contrato Social que daría paso a una comunidad política postestatal y que regularía las relaciones entre ambos. Pero, ¿qué impediría al Estado saltarse ese contrato? Es aquí donde entra en juego Bitcoin.

Bitcoin es un registro de la propiedad global, descentralizado, que otorga la posibilidad de tener una propiedad absoluta, fuera del control de los Estados. En este registro se pueden hacer smart contracts que regulen la propiedad sobre el activo subyacente. El más sencillo de todos, una multifirma, permitiría desarrollar el sistema de garantías para el cumplimiento de esos contratos entre un Estado y una nueva jurisdicción.

Un contrato inteligente

El funcionamiento es similar al de una cuenta escrow, pero en este caso los tenedores de las firmas serán los que actúen como depositarios, sin intermediarios que puedan actuar como punto único de fallo. Para el cumplimiento de este contrato social se podría generar una multifirma 2/3 donde ambas partes depositan una garantía por si hay un incumplimiento del contrato, una firma la tiene el Estado, otra el representante de la nueva comunidad política y otra se deja a una corte de arbitraje internacional (se podría añadir la complejidad que fuese necesaria). En caso de que alguna de las partes incumpla su parte del contrato, la ejecución de la garantía se puede hacer directamente por la parte afectada más el árbitro. Esta es la forma más eficaz de imponer elevados costes al incumplimiento de los Estados.

Gracias a Internet y a Bitcoin se podría incorporar el territorio político al mecanismo del mercado al reducir enormemente los costes de transacción, que como veíamos son los de búsqueda, negociación y garantía. Se restauraría así la libertad política, la posibilidad de fundar nuevas comunidades políticas. Veamos cómo podría ser en un ejemplo:

Javier Milei y Elon Musk

Imaginemos que Javier Milei y Elon Musk se reúnen de nuevo tras leer este artículo y deciden llevar a cabo una Micrópolis (que es como he denominado a estas jurisdicciones personalizadas o comunidades políticas postestatales) en Argentina. Elon Musk podría hacer una oferta publica en X (Twitter) de compra de 500km² de territorio político por cien mil millones de dólares. Al mismo tiempo, podría publicar otra oferta pública en la que las primeras 100.000 personas en donar 1 millón de dólares (podría hacerse en Bitcoin para evitar la censura) se convertirán en ciudadanos fundadores de su Micrópolis.

Alguien como Milei podría aceptar esta oferta y arreglar la situación económica de su país por el 0,02% de su territorio. Para cerrar el acuerdo sería suficiente con el desarrollo de ese Contrato Social entre ambas partes (podrían pactar tributos anuales, actuaciones ilegales por parte de ambos, salida al mar, importaciones/exportaciones, defensa, etc.; lo que consideren.) y el depósito de una garantía significativa en una multifirma por si al finalizar su mandato Milei el siguiente gobernante quisiese acabar con esa ciudad libre.

Si el intercambio nos hace más prósperos, cuando el territorio político se incorpore al mercado viviremos el mayor periodo de prosperidad de la historia, al introducir la competencia entre jurisdicciones y restaurar la libertad política.

Por lo que a nosotros concierne, estamos totalmente convencidos de que un día se establecerán asociaciones para reclamar la libertad de gobierno como han sido establecidas para reclamar la libertad de comercio

La producción de seguridad, Gustave de Molinari.

Ver también

El espacio de una comunidad anarcocapitalista. (Miguel Anxo Bastos)

Sobre la utilidad del anarcocapitalismo. (Miguel Anxo Bastos)

Nuevos ataques contra la privacidad y la libertad

El pasado 24 de abril, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos arrestó a Keonne Rodriguez y William Lonergan Hill, los desarrolladores del mezclador whirlpool del monedero Samourai para Bitcoin. Se ha justificado el arresto a estas dos personas alegando que presuntamente habrían colaborado en actividades de blanqueo de capitales a través de whirlpool.

Antes de entrar en materia conviene aclarar que Bitcoin no es un sistema anónimo porque todas las transacciones son públicas y toda transacción tiene al menos un identificador de origen y un identificador de destino. Por tanto, todas las transacciones están enlazadas. Estos identificadores en principio son simples números, pero si se asocia el identificador con la identidad real de su propietario, entonces es posible rastrear sus movimientos e incluso identificar sus saldos.

Problemas de seguridad y privacidad de Bitcoin

Esto es un problema de privacidad importante. Si por ejemplo yo tuviera 1 Bitcoin y quisiera pagar 0,01 en una tienda, se creará una transacción con dos salidas, una de 0,01 para el destinatario y otra de 0,99 para mí. Como las transacciones son públicas, el destinatario podría consultar el origen de la transacción y averiguar mi saldo antes y después de realizar el pago. 

Tratándose Bitcoin de un activo al portador, esto no solo es un problema de privacidad sino también un problema de seguridad importante. Si imaginamos que ese Bitcoin es todo mi patrimonio, la anterior transacción trasladada al mundo del dinero en efectivo sería el equivalente a llevar todo mi patrimonio en mi cartera y enseñarle el contenido al receptor del pago. Si el receptor es alguien sin escrúpulos, podría utilizar esa información para robarme. 

Todo lo anterior hace que mantener la privacidad en Bitcoin sea una tarea enormemente compleja en el entorno regulatorio actual. Por ejemplo, comprar Bitcoin en una entidad que te obliga a facilitar tu nombre y tu dirección implica que cuando retires tus bitcoins de la entidad hacia un monedero personal, cualquiera que tenga acceso a la base de datos de clientes de la entidad podrá asociar tus Bitcoins a tu nombre y dirección. Es decir, saben donde vives y cuantos Bitcoins posees. Teniendo en cuenta que todas las bases de datos de entidades importantes acaban tarde o temprano en manos de criminales, es un auténtico disparate autocustodiar tus Bitcoins si los has comprado en una entidad regulada. Si tienes las claves de acceso en tu casa o los criminales creen que las tienes, pones en gravísimo peligro tu seguridad y la de tu familia.

Estrategias para mejorar la privacidad

Hay diversas estrategias que se pueden llevar a cabo para mejorar la privacidad, como por ejemplo repartir el saldo en transacciones de distintos tamaños y realizar cada pago a partir de transacciones de un tamaño similar al pago para no revelar tu saldo total. Los códigos anónimos de pago o paynyms que sirven para recibir pagos del público sin que nadie pueda saber cuánto recibes ni en qué dirección. O los mezcladores que sirven para desvincular tu Bitcoin de toda transacción anterior. Un mezclador lo que hace es agregar transacciones de varios usuarios y transformarlas en múltiples transacciones de salida idénticas entre sí que no pueden vincularse con su transacción de entrada original. 

Sin entrar en mayores detalles técnicos, creo que es evidente para el lector que utilizar funciones de privacidad es una cuestión de prudencia elemental y de higiene digital. Más de uno dirá que estas funciones de privacidad pueden utilizarse también para evadir impuestos o para fines ilícitos, pero esto es totalmente irrelevante. En el mundo fiat también pueden utilizarse, algoritmos, ordenadores o lápiz y papel para diseñar una estrategia para evadir impuestos, y no por ello es justificable regular y fiscalizar todo uso de tu ordenador o documentos privados.

El FBI solicita que renuncies a tu privacidad

Más aún cuando el Estado demuestra que a diferencia del mundo de ladrillo y cemento, en el mundo digital es incapaz de resolver delitos y de proteger la información que recopila sobre nosotros. A pesar de ello, no parecen tener límites en sus propósitos de control. En coordinación con el departamento de justicia, el FBI emitió una advertencia pública “recomendando” a los ciudadanos que faciliten sus datos personales en sus transacciones con criptomonedas. Un disparate de seguridad aberrante: ¡Que los datos personales de poseedores de activos al portador estén disponibles en bases de datos centralizadas! El FBI sabe perfectamente que esos datos acabarán en manos de delincuentes, pero claramente les importa un comino. Mientras ellos puedan acceder a los datos para controlar al ciudadano, les da exactamente igual que los criminales también puedan acceder a ellos.

Pues bien, el departamento de justicia argumenta que los desarrolladores del mezclador de Samourai organizaban activamente el proceso de mezcla de manera que califican como transmisores de dinero, y en consecuencia, deberían haber solicitado el correspondiente permiso y haber aplicado los procedimientos de prevención de blanqueo de capitales identificando a todos los usuarios que participaban en los procesos de mezcla. Afirman, además, que posiblemente se han blanqueado unos dos mil millones de dólares de fondos ilícitos, y que ellos se habrían lucrado en el proceso.

Samourai y la lucha por la libertad

El trámite judicial que se abre ahora es esencial en la lucha por la libertad. En las cryptowars de los años 90′, los cypherpunks ganaron la batalla al gobierno en los tribunales acogiéndose a la primera enmienda defendiendo que el software es libertad de expresión. Argumentaron que si no se puede prohibir la publicación y distribución de un algoritmo en un libro impreso, pues censurarlo supondría violar la primera enmienda, no hay razón para evitar que exactamente ese mismo texto se pueda distribuir en un medio electrónico.  Además, la ejecución de ese algoritmo no implica nada más allá de introducir texto como entrada y obtener también texto como salida.

Pero a pesar de la derrota sin paliativos hace ya tres décadas, vuelve la cabra al monte arremetiendo contra la privacidad y la libertad. En este caso puede que jurídicamente el gobierno tenga más posibilidades. Porque se trata de transacciones que tienen valor y podrían llegar a argumentar con éxito que determinados bits de información, aparte de ser texto, son una mercancía que se puede comprar, vender o transmitir en un sentido económico. Ocurre lo mismo que con los bits que conforman los datos del saldo de una cuenta corriente de un banco. También tienen a su favor que Samourai ejercía el rol de coordinador y se lucraba cobrando comisiones, de manera que podría entenderse que whirlpool es un servicio y no un simple programa de software.

Útil para ONGs y grupos terroristas

Sin embargo, el argumento de otorgar la naturaleza jurídica de mercancía a un conjunto de bits puede tener muchos problemas. El monedero de Samourai siempre se ha publicitado como una herramienta de privacidad. De hecho, los códigos anónimos de pago (paynyms) que mencionamos anteriormente fueron inventados por ellos y podrían ser utilizados igualmente para recaudar fondos anónimamente por una ONG, por un activista político o por un grupo terrorista para financiarse. En el último caso, ¿Se podría acusar a Hill y Rodríguez de colaboración con banda terrorista por el hecho de haber desarrollado los paynyms

Según tengo entendido, es crucial en este caso que el gobierno demuestre la intención de colaborar en el blanqueo de capitales por parte de los programadores. Si desgraciadamente les acabaran condenando y esta intención quedara bien clara en la sentencia, al menos quedaría la puerta abierta a la posibilidad lícita de desarrollar herramientas de software que permitan el mezclado de unidades Bitcoin con el propósito genérico de conseguir mayor privacidad, siempre y cuando quede bien claro que el propósito de dicho software es ese objetivo genérico, independientemente de la naturaleza lícita o ilícita de los fondos de los usuarios que puedan utilizar este software. 

Poner a prueba la antifragilidad del sistema

La jugada del gobierno americano es ambiciosa, pues si consigue condenar a Hill y Rodríguez asustará a programadores y usuarios a la hora de desarrollar y utilizar cualquier protocolo de ofuscación de transacciones. Pero también es una jugada peligrosa porque al arrinconar a la comunidad de Bitcoin está poniendo a prueba la antifragilidad del sistema, de manera que podría acabar por salir más fuerte ante este ataque si algún programador anónimo acaba desarrollando un protocolo de mezcla totalmente descentralizado que cualquiera pueda utilizar.

Llegados a este punto, será crucial ver cómo los gobiernos van a tratar a los usuarios que utilicen estos protocolos de privacidad, que son en última instancia esencial para la seguridad física de los propietarios de un activo al portador, como es Bitcoin. ¿Defenderán el derecho a la privacidad y la seguridad de los usuarios? Mucho me temo que no. Mucho me temo que redoblarán la coacción para conseguir que cedamos nuestra privacidad y entonces veremos hasta qué punto los ciudadanos agachamos la cabeza o plantamos cara a la coacción estatal.

Ver también

Privacidad y fungibilidad en Bitcoin. (Manuel Polavieja).

El satoshi como medio de (micro) pago comúnmente aceptado

Durante generaciones los niños nos hemos introducido al mundo del dinero gracias a las monedas. Esos objetos de metal que se podían atesorar en nuestras huchas o escondites, y con los que aprendes una función social básica: el intercambio con desconocidos.

Las monedas son fáciles de entender para un niño. Son objetos sólidos que se presuponen valiosos (¿por qué iba a darnos a cambio cosas como las golosinas si no lo fueran?). Además, todas las historias que uno lee de pequeño siempre van acompañadas de tesoros donde siempre había monedas doradas o plateadas. Nadie enterraba cofres de billetes, pagarés o tarjetas de crédito en islas lejanas.

Solo por este valor educativo, el dinero en efectivo en forma de moneda debería existir por siempre. Su pérdida sería muy dañina para la compresión del dinero de las nuevas generaciones. Daño que ya llevamos sufriendo décadas por culpa del dinero fíat.

Porque el dinero es sencillo cuando eres niño, pero deja de serlo según creces. Descubres que las monedas actuales son de metales no preciosos, y por lo tanto su valor es facial. Los billetes son similares, pero en formato papel. Y la inmensa mayoría de nuestro dinero ni siquiera tiene forma física. Son apuntes contables. Pasivos de los bancos. Deuda.

La mayoría de la gente termina por ser pragmática y aceptar que toda esta magia es fruto del poder del Estado. Ente capaz de hacer que toda la sociedad acepte una moneda por su propio poder. Fin de la historia. Sigamos con nuestra vida.

Entrevista de Juan Ramón Rallo a Luis Ángel Rojo

Por suerte se puede escapar de este marco mental. En mi caso, puedo fijar la fecha exacta de cuándo me caí del guindo: el 12 de agosto de 2004. Hace casi veinte años. Ese día un joven Juan Ramón Rallo publicó una entrada en su blog de liberalismo.org donde trascribe una pregunta que le hizo al ex gobernador del Banco de España Luis Ángel Rojo:

Juan RamónRallo: Si, gracias… a mí me interesaría bastante conocer su opinión sobre unas declaraciones de Alan Greespan en las que, requerido por Ron Paul, aseguró que seguía sosteniendo su postura relativa al patrón oro como garante de la estabilidad de precios y de la paz internacional expuesta en el libro Capitalism the Unkown ideal, de Ayn Rand. Y también me gustaría que se pronunciara acerca de la propuesta austriaca de privatizar el dinero y cerrar los Bancos Centrales.

Luis Ángel Rojo: Como bien sabrás, Ayn Rand es una persona muy importante en la vida de Greenspan, en su formación como liberal y también en su vida sentimental. En fin, aquellos años son unos años de liberalismo extremo, y el patrón oro se consideraba por muchos economistas como una referencia para volver a una fase de estabilidad en el orden mundial. Yo creo que eso en aquellos años fue un error, pero bueno, ¿se puede y se debe volver al patrón oro? Yo no le veo ventajas francamente, pero en fin, se puede defender.

La segunda pregunta es… ¿qué opino yo de la vuelta al dinero privado? Pues es posible que con la evolución del dinero se llegue a esa situación, pero yo por ahora no lo veo y tampoco veo sus ventajas. (…) Ahora, quizás cuando el dinero electrónico sea absolutamente generalizado, pues bueno llegaremos a una creación de dinero privado, aunque no queramos.

e-Gold

La idea de que no solo se podría volver a un dinero privado, sino que la generalización del dinero electrónico lo facilitaría me emocionó bastante. A eso se sumó que en los comentarios a la entrada se nos introdujo el proyecto e-gold. Lo hizo Marzo, que fue un referente en la blogosfera liberal de esa época y siempre estaba al día de lo importante. Todo un mundo de posibilidades se abría ese día. Muchas acabarían en decepción poco después, para finalmente ser eclipsadas con el nacimiento y éxito de Bitcoin.

Ya casi nadie niega que la moneda digital ha alcanzado su madurez como depósito de riqueza. Todavía está lejos de ser un medio de pago comúnmente aceptado y son pocas las personas que lo usan como unidad de cuenta. Pero las cosas pueden cambiar más rápido de lo que pensamos.

2004 / 2024

En 2024 todos los ojos están puestos en la inteligencia artificial. Es la nueva tecnología que amenaza con cambiar el mundo. Seguramente sea así, pero sería bueno prestar atención a una revolución anterior que precisamente por haberse generalizado totalmente puede tener efectos radicales a más corto plazo: internet.

El internet de 2024 no es el internet de 2014, no ya digamos en el de 2004. Una antena de 200 euros te da acceso de banda ancha en cualquier lugar. Llevamos ordenadores potentes en el bolsillo permanente online que nos permiten pagar con tarjetas tokenizadas y mostrar o consumir todo tipo de información. La mensajería y llamadas se realizan por software que encripta la comunicación de extremo a extremo. Cada vez más personas trabajan en remoto, abren cuentas bancarias sin pisar una oficina y están conectadas personal o profesionalmente con otras personas que viven a cientos o miles de kilómetros.

Internet es ya ese ciberespacio del que se pedía su independencia hace casi treinta años. Y para ello solo necesita una cosa: su propio dinero.

Es muy fácil intercambiar información y servicios por internet. Es mucho más difícil intercambiar esa información o servicios por dinero. El dinero físico no se puede enviar por internet. El dinero fiduciario sí, pero al ser deuda, dependen de una red que vaya compensando ese pasivo entre todos los actores que intervienen en la operación (con los correspondientes cambios de divisa). Es el problema que resuelve Bitcoin desde hace años, pero es difícil que sea generalmente adoptado por su volatilidad.

A los pagos grandes desde los micropagos

Aunque hay varios factores que pueden ayudar a su adopción en una variedad de pagos, los micro, y que eso sirva como trampolín para el resto de los pagos:

  • Los gobiernos occidentales ya están reaccionando a la libre circulación de información con represión financiera. Las redes sociales desmonetizan contenidos según directrices cada vez más absurdas por miedo a ser sancionados. Los bancos y sus pasarelas de pago van en la misma dirección por consejo de departamentos de compliance orwellianos.
  • Según crece la importancia de personajes públicos cuya actividad profesional está enfocada al 100% en internet, la centralización de la publicación e ingresos en redes sociales se convierte en un riesgo enorme para ellos.
  • La publicidad como medio de financiación de internet está llevando a la recopilación de datos personales de los usuarios a niveles preocupantes.
  • Los muros de pago (paywall) que muchos medios están intentando implementar no son un modelo de negocio sostenible. Las personas difícilmente pueden mantener docenas de suscripciones mensuales.
  • El internet de todo gratis no es compatible con tipos de interés altos. Más cuando parece que todo va a girar a sistemas de IA intensivos en energía.
  • Los bots cada vez son un problema más serio en internet. Diferenciar cuando hay un humano detrás de una interacción va a ser cada vez más difícil.

El satoshi

Bitcoin puede ser útil para suplir estos problemas por medio de su moneda, y más concretamente de su subunidad: el satoshi (sat):

  • Los satoshi se pueden intercambiar entre usuarios por un QR usando la red Bitcoin, o por una dirección similar a la del email usando Lightning Network (LN). Mientras que no esté prohibido la tenencia de BTC en auto custodia es imposible impedir este tipo de pagos. Y aunque pasara a ser ilegal se podría recurrir a exchanges descentralizados.
  • Utilizar tu propia infraestructura de hosting te independiza de las redes sociales, pero no de terceras empresas y servicios de pago. Por eso es posible empezar a ver a creadores de contenidos importantes moverse a redes descentralizadas como Nost que utilizan el satoshi como moneda para intercambio entre sus usuarios.
  • La publicidad en internet se basa en que por cada click o visualización de un anuncio el anunciante paga unos pocos céntimos al sitio web o red social. Una parte muy pequeña de ese pago termina en el creador de contenido que ha atraído al usuario al anuncio. Implementar un pago igual de pequeño del usuario final a cambio de no ver publicidad sería una alternativa perfectamente válida, pero se necesita una red de pagos que permita mover unidades tan pequeñas como céntimos, o incluso menores. Un satoshi equivale a fecha de hoy $0.0007. Y gracias a la red LN puede transmitirse de forma económicamente viable.

Los nuevos super bots

  • Agrupar creadores de contenido en paquetes y poner un paywall para acceder a ellos es ineficiente y poco atractivo. Implementar micro pagos por contenido específico es mucho mejor opción. Y como hemos visto en el punto 3, utilizar satoshi permite implementarlos.
  • Cada vez va a ser más difícil acceder a servicios gratuitos de calidad en internet, pero al igual que nadie espera que le regalen cosas por la calle, tampoco queremos que todas las tiendas nos obliguen a aceptar suscripciones mensuales a sus productos. Preferimos pagarles de nuestro monedero aquello que queremos en ese momento. Los micro pagos son la única forma de pasar de un internet gratis a uno de pago de forma natural.
  • Cuando el avance de la IA haga imposible diferenciar si estamos ante un humano o un bot queda una bala en la recámara para afrontar el problema. El mismo método que usa Bitcoin para impedir el fraude en la elaboración de bloques: prueba de trabajo o proof of work, pero en vez de con el gasto de energía, con gasto de satoshi. Obligar a hacer micro pagos a los bots no los va a parar, pero los va a limitar bastante. La utilidad del bot es que puede realizar miles de operaciones para conseguir micro beneficios o micro daños que agregados son importantes. Al poner un micro peaje a cada operación, dejan de ser económicamente viables.

Crear un sistema de micropagos eficiente

Las ventajas que listo en estos seis puntos no se ven gravemente afectadas por la volatilidad de Bitcoin. Firmar un contrato de trabajo o alquiler de un año en bitcoins es problemático, pagar 150 sats por leer un artículo o ver un vídeo no. La creación de contenido tampoco es especialmente intensiva en capital, así que la hace una actividad propia para el cobro en una moneda con algo de volatilidad. Y el conocimiento de la tecnología en el sector hace a sus integrantes especialmente receptivos a atesorar en satoshi en vez de convertir estos inmediatamente en fíat. Sobre todo, si los pueden intercambiar directamente entre ellos para pagar colaboraciones, ediciones de vídeo o uso de herramientas.

El principal obstáculo para que los sats se convirtieran en el principal medio de micro cambio en internet sería que se implementara un sistema de micro pagos igual de eficiente en moneda fíat. Visa y MasterCard tienen la capacidad suficiente para hacerlo con la única limitación de los céntimos de dólar y las mordidas que quieran las diferentes redes de bancos locales. Elon Musk está preparando los pagos directos a los usuarios en X, y otras redes sociales harán lo propio. Pero nada de eso soluciona el problema número uno que he listado: el Estado.

Incluso si las ansias de control de la información hicieran aflojar la actitud censora de estos años (escenario nada probable), la concentración de creadores de contenido en jurisdicciones bajas en impuestos sería otro motivo de fricción con un sistema de micro pagos directos a creadores. Esa fricción se traduciría en barreras de salida de dinero fíat, y dejaría el camino libre a los sats.

Monedas digitales estables

Otra alternativa más seria son las monedas estables digitales (stablecoins). La regulación europea ya las ata bastante en corto, así que están afectadas por el mismo problema que la moneda fíat. Aunque acepto que puede ser una tecnología que puede dar sorpresas.

El ciberespacio tendrá su dinero en los próximos años. El tiempo dirá si el fíat amplía su imperio, el satoshi entra en nuestras vidas o una (o decenas de) stablecoin se alzan como ganadoras. ¿De qué va a depender? Como nos explicó Carl Menger en El origen del dinero, de lo que hagan los negociadores más efectivos del ciberespacio, los mercaderes de su principal mercancía: la información. Y de ahí se extenderá al resto de la población:

Las personas que desean adquirir [los metales preciosos] son, a causa de las peculiares necesidades que su posesión satisface, aquellos miembros de la comunidad que pueden realizar el trueque con mayor eficacia y, por lo tanto, su deseo por los metales preciosos es generalmente más efectivo. Sin embargo, los límites del deseo efectivo por estos bienes también se extienden a aquellos estratos de población cuyas posibilidades de trueque son menores, a causa de la gran divisibilidad de los metales preciosos y del placer que se alcanza usándolos, aunque sea en muy pequeñas cantidades, en la economía individual.

Ver también

Pagar con Bitcoin, en efectivo o con tarjeta. (Eduardo Blasco).

Bitcoin como medio de pago. (Manuel Polavieja).

Cuando Bitcoin sube

Bitcoin ha alcanzado nuevos máximos históricos y cuando Bitcoin sube también sube la tesis liberal. Cada ciclo es diferente a los anteriores, ya sea por el tipo de comprador, el apalancamiento, las noticias o fundamentales, etc. Sin embargo, siempre ocurre lo mismo a nivel ideológico y propagandístico. Cuando Bitcoin cae, los detractores, que suelen ser inversores tradicionales que no lo entienden, chartalistas, socialistas, keynesianos, entre otros, aprovechan para criticarlo y profesar su final.

En esas caídas, lamentablemente, buena parte de quienes habían comprado lo venden y se sienten estafados y desilusionados, dejan de consumir contenido vinculado a la moneda virtual porque ya no quieren saber más de él.  Esperemos que las recientes caídas no tengan ese efecto sobre las «manos débiles».

Pero cuando sube, y lo hace con fuerza, y genera ganancias enormes en quienes lo atesoraban, entonces, ¿ahí quiénes se benefician ideológicamente?

El relato

El relato sobre Bitcoin ha experimentado diversas etapas a lo largo del tiempo:

  • En ciertos momentos, Bitcoin ha estado principalmente vinculado a la deep web y proyectos como Silkroad, así como al lavado de dinero, entre otros.
  • En otros periodos, se promocionaba como el pionero de una serie de disrupciones tecnológicas, representadas por empresas basadas en criptomonedas y NFT. Se sugería una inversión de alrededor del 25% en Bitcoin y el 75% restante en diversos proyectos alternativos (altcoins). Se argumentaba que la moneda de Nakamoto tenía valor por ser el primero, pero que gradualmente lo perdería frente a altcoins más eficaces y eficientes.
  • En otras ocasiones, el enfoque estaba en considerarla como una competencia principal para las monedas fiat como medio de intercambio. Aunque esta tesis podría fundamentarse en las ideas originales de Satoshi Nakamoto, no ha sido la trayectoria principal de Bitcoin. Incluso en países como Venezuela, donde la moneda nacional ha sufrido pérdidas significativas de valor, Bitcoin no se haya utilizado como medio de intercambio. Puede que en países en crisis Bitcoin se popularice más rápido, pero no pasa a ocupar esa función.
  • Gradualmente, Bitcoin se ha asociado con un relato que se ajusta mejor a su naturaleza. Se le percibe como el «oro digital», una tecnología disruptiva por razones conceptuales más que técnicas. Se considera un depósito de valor, un activo real diseñado para almacenarse, intercambiarse en casos específicos, transmitirse como herencia y protegerse de las decisiones políticas y sus consecuencias.

Atravesar distintas etapas han permitido a Bitcoin captar la atención de usuarios con fines muy diversos. Además, le ha permitido demostrar lo que no es: un método de pago, una moneda anónima o una nueva tecnología que será tendencia como la inteligencia artificial o la realidad virtual.

¿Con qué se asocia a Bitcoin?

La estrategia de asociarla con la derecha política, especialmente el liberalismo, ha sido un tiro en el pie por parte de la izquierda.

Ya sea su adopción o su precio, en cualquier caso, la izquierda tiene todas las de perder en esta lucha. Bitcoin va a ser cada vez más conocido, cada vez más respetado y su precio seguirá siendo alcista por mucho más tiempo.

No quiero decir con esto que Bitcoin no tenga relación con el liberalismo y que haya sido la izquierda la que se la haya otorgado. Se concibió para resolver problemas vinculados a la centralización y los terceros de confianza. Por ello, de alguna manera, adquiere valor si los Estados y bancos centrales lo hacen mal. Si ambos actores dejan de ser seguros para los ciudadanos y para otros Estados, o si aumentan su recaudación, intervención y control, o si la tesis de la banca central independiente continúa fallando, la popularidad y el valor de Bitcoin seguirán en aumento.

De este modo, al igual que un patrón monetario, sirve de contención al poder político. Tener Bitcoin es una vía para la independencia política. Por lo tanto, los políticos e ideólogos de izquierda han debido buscar que fuese cualquier otra cosa menos un símbolo de libertad económica y política. Pero la soberbia les ganó y cuando lo vieron caer o ser volátil, no se resistieron a utilizarlo en nuestra contra, con lo que, repito, se dispararon al pie.

El efecto-derrame de la subida

La subida de Bitcoin atrae a nuevos inversores que deben informarse sobre sus tendencias, así como sobre sus fundamentales y su custodia.

Idealmente, el nuevo inversor aprende que esta moneda es alcista y que la mejor estrategia es comprarlo y simplemente esperar. Esta es una tesis de inversión que compatibiliza al actor con el valor del ahorro y le enseña a pensar a largo plazo. Además, Bitcoin ayuda a entender la diferencia entre volatilidad y riesgo. Dos elementos que se han buscado asociar y que solo ha servido para engañar a inversores vendiéndoles como «lo seguro» o «libre de riesgo» la deuda pública o la moneda fiat.

Cuando un nuevo inversor aprende sobre los fundamentos de Bitcoin, también aprende sobre los fundamentos del liberalismo. Es posible que el inversor busque estudiar antes de invertir. Pero otra vía es que invierta y luego estudie; en cualquier caso, si aprende sobre esta moneda, es más probable que se vuelva liberal.

Altcoins

El precio de Bitcoin puede ayudar de otra manera a que el inversor lo entienda mejor. Por ejemplo, en ciclos anteriores, Bitcoin ha subido, pero las altcoins lo han hecho porcentualmente más. Esto ha incentivado a los inversores pequeños a preferir invertir en altcoins que en Bitcoin. Y como el inversor estudia donde tiene su dinero, esto lo ha alejado de entender a Bitcoin y posiblemente hacerlo más liberal.

Sin embargo, cuando hubo la caída en 2021-2022, las altcoins cayeron más que Bitcoin y muchas aún no han subido, a pesar de que Bitcoin ya ha alcanzado nuevos máximos. Parece asentarse la tendencia de que Bitcoin es una mejor inversión, ya sea porque suba más o porque retroceda menos. Si se mantiene, lo cual suponemos que hará si entendemos que el mercado tiende a una mejor comprensión del activo, entonces los relatos equivocados sobre Bitcoin tenderán a presentarse menos en los nuevos inversores.

De igual forma, aprender sobre cómo almacenar y cuidar los Bitcoins invita a la pregunta «¿de quién estoy protegiendo mis Bitcoins?». Y aunque pueda parecernos obvio a los liberales, muchas personas no se han percatado de que tienen que protegerse del Estado. Aprender a custodiar Bitcoin abre paso a percatarse de que heredar o mover nuestra riqueza nunca había sido tan vulnerado y tan cuesta arriba. Ello a pesar de que tenemos mayores facilidades tecnológicas. Movernos nosotros o nuestro dinero resulta más complicado cada año, principalmente por razones políticas.

Conclusión

Los próximos años serán aún más interesantes para Bitcoin. Nuevos inversores institucionales, políticos y gobiernos empezarán a comprarlo, si es que no lo han estado haciendo ya. Revelan que, en el fondo, no confían en el sistema monetario, bancario y político imperante. Al entrar en esa moneda, sin quererlo, estos actores dan fuerza a ideas como la descentralización, la escasez, la libertad, la responsabilidad y la independencia del Estado.

Un gobierno que compra Bitcoin envía el mensaje de «no se puede confiar en otros Estados». Si lo compra un fondo de pensiones, invita a cuestionar los sistemas públicos de pensiones. Una legislación amigable a hacia la moneda revela el temor de las demás hacia él, etc. Y así es como con cada subida de Bitcoin, suben las tensiones del sistema fallido y sube su única alternativa real, el liberalismo.

Ver también

La estabilización del valor de bitcoin. (Manuel Polavieja).

¿Es bitcoin irremediablemente volátil? (Manuel Polavieja).

Bitcoin como almacén de valor. (Fernando Herrera).