Ir al contenido principal

Etiqueta: Comercio globalización y desarrollo

Para tontos

Si usted ha pasado por la experiencia de ver la primera entrega de esta serie y ha salido convencido, hágaselo mirar. Porque está hecha para tontos. Para lerdos, estólidos y analfabetos funcionales. Para gente sin criterio. Para los estudiantes de la LOGSE, para quienes se dejan llevar con dos de hilo. Pues incluso quien esté en contra de la libertad de comercio en todo el mundo pero gaste más de dos dedos de frente se habrá percatado de la pobreza de ideas de esta pieza.

El documental salta de tema en tema, sin relación lógica o de otro tipo, y en cada apartado vemos a varios voceros contra la globalización, cada uno más miserable que el anterior, que a falta de argumentos lanzan (con el gesto muy serio) banales consignas para que se refuercen unas a las otras. Prietas las filas; sin diversidad de opiniones ni siquiera dentro del campo de los serviles: la ultraderecha y los nacionalismos son tan antiliberales y tan antiglobalización como ellos, pero no han sido invitados. Por toda oferta, los viejos mantras marxistas, que se resisten a morir; a compartir el destino de sus cien millones de víctimas. Como le parecen pocas, como el mundo crece y se ensancha, se libera de las ataduras del control político y con ellas de la miseria a que éste le condenaba, el marxismo, con nuevos viejos ropajes, reaparece para intentar frenar la globalización. Para detener este proceso extraordinario de integración económica en esa red de relaciones voluntarias que es el mercado, y que está llegando a áreas nuevas y liberando de la miseria a centenares de millones de personas.

¿Que no se cree que este bodrio esté hecho para tontos? Mire: presentaban al mundo como una víctima propiciatoria de las grandes corporaciones, que todo lo controlan; desde los gobiernos, pobres marionetas a sus órdenes, hasta los medios de comunicación. ¿Cree que explicaron cómo es posible que se dé un hecho tan extraordinario y tan notable y del que el común no nos damos ni cuenta? Más: Susan George nos advierte de lo malos que son los capitales explotadores. Tan, tan, tan malos, que para hacer daño a un país son capaces de huir. ¿Pero no hemos quedado en que el capital es malo y explota a la gente? ¿No le hará bien a las sociedades de las que huye? ¿En qué quedamos? El televidente tonto, al que dedico este artículo, ni se lo habrá planteado.

Esta democracia no sirve, claro está. El gran demócrata Saramago identifica la democracia con el control por el Estado de nuestras vidas. Taibo se escandaliza cuando dice que "están desapareciendo los controles". Pérez Esquivel dice que la democracia es como un cocinero que convoca a los animales que va a cocinar y les pregunta "¿con qué salsa queréis que os cocine?". Esquivel, ¿preguntan tus amadísimos terroristas a sus víctimas con qué arma quieren ser asesinadas?

Pero eso, ni el tonto ni Esquivel se lo plantean. Como los demás, cree que "otro mundo es posible". El que se hundió cuando en una ocasión nadie pudo detener a un grupo de ciudadanos que quiso derribar el muro que les impedía huir a la libertad. A esa tiranía se refiere Beneyto cuando critica el "neoliberalismo" (suenan acordes de peli de miedo de serie B, cuando se le menta en el documental) y se duele de que con el "arrumbamiento de los valores de la izquierda hemos perdido los valores éticos". Los del Gulag, vaya.

En toda la pieza propagandística no se encontrará ni una explicación de por qué el intercambio voluntario, que es la célula del mercado, nos hace más pobres. Por qué la empresarialidad y la iniciativa privada nos lleva a la miseria. Por qué ahorrar y destinar el capital acumulado a nuevos proyectos más productivos nos hunde en un mar de privaciones. Ni una única razón de por qué debemos dejarnos controlar por el Estado. Ni un solo dato de cómo está evolucionando la pobreza en el mundo. Da igual: nada de esto se le pasa por la imaginación al tonto. Si la realidad es que el hambre y la pobreza remiten, miramos a otro lado, intercalamos unas cuantas imágenes con cuatro consignas, y a correr.

Cacareos contra la globalización

Nuestra televisión pública nos amenaza con un programa más de telebasura, "Voces contra la globalización – Otro mundo es posible", esta vez dirigido al ansia de confirmación de sus prejuicios de la progresía colectivista. Seres moralmente superiores van a recordarnos que, según ellos, otro mundo más socialista es posible (y para ellos deseable): seguramente no entrarán a detallar cómo, ya que implicaría violar múltiples leyes praxeológicas, económicas y éticas; pretenden defender un mundo más justo, lo cual no es sorprendente, ya que incluso sin asesores de imagen puede suponerse que promover la injusticia no está bien visto. Estos propagadores de memeces (memes de baja calidad intelectual) suelen despotricar contra la propaganda comercial, pero es que lo suyo no es adoctrinamiento, no, sino ejercer de profetas con conciencia social crítica.

Son una selección de necios más o menos populares que se toman a sí mismos muy en serio y que conviene consumir con moderación: José Saramago, Adolfo Pérez Esquivel, Carlos Taibo, Eduardo Galeano, Jean Ziegler, José Vidal Beneyto, Sami Nair, Ignacio Ramonet, Jose Bové, María José Fariñas, François Houtart, Manu Chao, Giovanni Sartori, Pedro Casaldáliga, Toni Negri, Avi Lewis, Federico Mayor Zaragoza, Vitorio Agnolletto, David Held, Jeremy Rifkin, Ramón Fernández Durán, Susan George, Jaume Botey. Llamarles necios no es un insulto ni un ataque ad hominem: es una descripción, no hay más que analizar sus argumentos.

Se van a preguntar "¿Quién gobierna el mundo?" (contestarán que los malvados norteamericanos de forma unilateral); "¿Cuál es el poder real de los políticos?" (siempre poco, nunca suficiente, están comprados por los avariciosos empresarios); "¿Sabe usted que el volumen de negocios de una sola multinacional es superior al producto interior bruto de muchos países, incluidos Austria o Dinamarca?" (sí, lo sé ¿y qué? ¿Será que tienen éxito y satisfacen a los consumidores?); "¿Cuál es el papel de los paraísos fiscales que dan cobijo al dinero del crimen o al de la corrupción?" (son refugios fiscales, no paraísos, y también protegen el dinero de personas honradas de la voracidad confiscatoria); "¿Por qué se permite la existencia de estos territorios sin ley?" (como si no tuvieran ninguna ley, y es que los progres han olvidado aquello tan bonito de prohibido prohibir); "¿Cuál es el papel real de organismos como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio?" y "¿Qué pasó realmente en la Argentina para que su economía se viniera abajo?" (difícilmente van a acertar dada su supina ignorancia de economía y ética).

Gracias a ellos vamos a saber en manos de quién están los grandes medios de comunicación y cuál es su papel: seguramente se correrá un tupido velo sobre aquellos de titularidad pública (que curiosamente no emiten programas existentes favorables al liberalismo y la globalización). Nos vamos a enterar de que suceden catástrofes como privatizaciones y deslocalizaciones de empresas (algo malísimo para los países más pobres que las reciben, los pobrecillos son explotados sin saberlo); la sociedad del bienestar en Europa y los derechos laborales se están perdiendo (no es que desaparezcan privilegios, redistribución coactiva e incentivos a la pereza); está triunfando la economía especulativa sobre la economía productiva (pronto no habrá que producir nada, los consumidores comprarán especulación pura) y la política económica neoliberal (seguro que es por la actividad del Instituto Juan de Mariana, con sus millones de seguidores y su exorbitante presupuesto).

Hay miseria en los países desarrollados (pregunten a los pobres dónde prefieren serlo), unos consumen más que otros (tal vez porque producen más), las grandes multinacionales farmacéuticas se niegan a regalar sus medicinas. Hace poco, el presupuesto de Naciones Unidas era seis veces menos que lo que los norteamericanos se gastaron en cosméticos: a ver si conseguimos que sea sesenta o seiscientas veces menos, que los cosméticos al menos son altamente apreciados por las personas libres (evolución, selección sexual, atractivo…). Vamos condenados camino de la extinción, dejándonos unos cuantos millones de especies en la cuneta, y es que los políticos son insensibles con el calentamiento global, un tema del que no hablan nunca. Las culturas se uniformizan, se pierden identidades indígenas: mejor establecer reservas puras de buenos salvajes e impedirles imitar culturas diferentes quizás más exitosas.

Globalización y cayucos

El mercado es un proceso sorprendente, porque pone orden en este mundo, que en ocasiones parece caótico. Uno de los resultados más notables es que iguala los salarios de los trabajadores que aportan el mismo valor. La renta que reciben por su aportación se determina por el valor descontado de su productividad marginal (VDPM), es decir, por el valor actual de su contribución a la producción. Si el VDPM es el mismo para dos trabajadores distintos, su salario tenderá a igualarse. Global como es la economía, este proceso de igualación de rentas se extiende por el mundo. Y lo hace por dos caminos.

El primero de ellos consiste en que el capital acude a los países poco productivos y por tanto con salarios bajos. Si el país de acogida le ofrece seguridad, el capital crea proyectos en los que el trabajador puede aportar más valor, y por tanto puede generar mayores rentas. Es lo que conocemos por deslocalización, pero que más bien debiera llamarse re-localización.

El segundo es el camino inverso. Son los trabajadores quienes vienen a los países en los que hemos acumulado capital y en los que su esfuerzo, por tanto, va a ser más productivo. La inmigración tiene su causa en el deseo de millones de personas de mejorar su situación, una aspiración legítima y profundamente humana.

Relocalización y migración no son dos imágenes especulares del mismo proceso, ya que con el inmigrante viajan sus expectativas y capacidades, sus valores y su cultura. Llegan para formar parte de las sociedades de acogida, con sus propias normas de convivencia. El capital tiene detrás una idea que le anima y le da vida, pero no tiene que cruzarse con extraños en la calle, llevar a sus hijos al colegio o tratar con otros compañeros de trabajo. La inmigración se enfrenta al rechazo del extraño por una parte de los naturales del país y a la pretensión de imponer su propia cultura a la de acogida, por otra parte de quienes llegan. El capital no entiende de eso.

Por esas razones, la vía más efectiva para limitar los problemas que puedan surgir con las migraciones viene del librecambio, de la globalización. Si abrimos nuestras fronteras a los bienes que puedan producir en sus propios países, muchos de ellos no tendrán que cruzarlas para ganarse la vida en tierras extrañas. La lamentable decisión de la Comisión de dar una nueva vuelta de tuerca al ominoso proteccionismo europeo dificultando la entrada del calzado asiático no va precisamente por ese camino.

En interés de nuestra sociedad, debemos abrir las fronteras a los bienes de fuera. Porque nuestra cesta de la compra será más variada y barata y porque el desarrollo de los países pobres hace menos necesaria la emigración. Pero tampoco queramos frenarla. Es deseable que sea lo más ordenada posible, pero la poderosa fuerza del legítimo deseo de progresar nos tiene vedado ser demasiado estrictos.

No nos conviene, además. Los trabajadores que llegan no nos roban oportunidades de trabajo, ya que no nos pertenecen mientras no las hagamos nuestras. Y no deprimen los salarios. El trabajo que ellos no hagan se queda por hacer y por su ausencia habrá proyectos que no se pongan en marcha. Por tanto, su aportación les hace a ellos y nos hace a los demás más ricos.

Zapatero, ¡aprende de Prodi!

Los cambios le están costando muchas quejas, no de los consumidores, que están encantados, sino de los que quieren retener sus privilegios estatales en detrimento del ciudadano. Pese a ello, Prodi ha querido ir más allá y esta misma semana anunciaba que el gobierno ha aprobado un "estricto" presupuesto para el 2007. Una medida será hacer pagar una cantidad de dinero a aquellas personas que vayan a urgencias innecesariamente y obliguen a desperdiciar recursos y tiempo a los que están enfermos de verdad. También ha tomado una fantástica medida que tendrían que copiar todos los países del mundo: ha reducido un 30% los abultados sueldos de sus ministros, suyo incluido.

¿Tiene algo que ver la izquierda de Zapatero con la de Prodi? Ni mucho menos.

1. Zapatero pasa de todo y se sube el sueldo año tras año. Además recientemente los políticos españoles se auto concedieron más "derechos señoriales", y esto sin contar con casos como el de Maragall, que se ha otorgado una pensión de retiro de 125.000 euros. Así da gusto ser socialista.

2. La izquierda de Zapatero, a diferencia que la de Prodi, prefiere gastar nuestro dinero en cosas que pasaron hace setenta años y que todo el mundo menos él ha superado. Así, ha propuesto la ley de la memoria histórica, nos ha costado 60 millones de euros que no pagará Zapatero, sino nosotros. Curiosamente el mayor perceptor de esta ley (entre partidos, organizaciones sindicales y particulares) ha sido el PSOE, con 10,7 millones de euros. ¡Qué casualidad!

3. A igual que Prodi, Zapatero también se ha retirado de Irak, pero éste nos ha metido en todos los conflictos armados que le ha dado la gana porque, según él, son conflictos y guerras "legales", esto es, autorizadas por Naciones Unidas, esa organización que sólo destaca por su ineptitud y criminalidad, escándalos de corrupción, recurrentes actos de trata de blancas, violaciones, drogas, irregularidades casi surrealistas y un sinfín de porquerías más.

4. La izquierda de Zapatero también nos prometió más seguridad, por eso hay un auténtico pánico creciente con la inseguridad ciudadana y el año que viene el estado tiene previsto ingresar con el nuevo carné por puntos 322 millones de euros en multas, un 46% más que este año. ¿Realmente cree que hay tantos "malos conductores" como para pagar esa cantidad? Con esta nueva ley todos los conductores son potenciales víctimas del presidente: los buenos, los malos y los regulares, no es más que una ley recaudatoria.

5. Otra proeza de la izquierda de Zapatero ha sido subir la presión fiscal e impuestos en un tiempo record: dedicamos más de cuatro meses de nuestro trabajo anual al pago de impuestos, o dicho de otra forma, más de una tercera parte de nuestra vida la hipotecamos sin que nosotros queramos para mantener al estado y a toda su parafernalia. Si le parece poco, tranquilo, porque las nuevas subidas de impuestos ya programadas para el año que viene aumentarán esta cuota.

6. La visión absolutista de Zapatero también ha reducido la libertad de forma evidente y partidista con órganos de censura como ley audiovisual, la ley anti–tabaco, la nueva ley de enseñanza, y ahora quiere controlar las llamadas telefónicas y bloquear discrecionalmente el tráfico por Internet.

7. Ha colocado en los principales órganos reguladores a sus amigos que hacen todo lo que les dice, ha preparado y manipulado estrategias empresariales como la fallida OPA sobre el BBVA y el acoso a Endesa.

8. Mantiene un estado policial en el control fiscal que un juez del Supremo, Manuel Vicente Garzón Herrero, no ha dudado en llamar "Guantánamo Tributario" tildando de ilegales las nuevas normas y atribuciones de Hacienda. A ver cómo acaba, el juez, claro.

9. Y para colmo, los presupuestos del 2007 sólo engordan más al Estado. Y los excesos no se acaban aquí, son interminables.

Las medidas de liberalización de Prodi no son ninguna panacea. Italia sigue siendo un país muy intervencionista y no tiene ninguna intención de dejarlo de serlo, pero al menos Prodi está tomando un camino que difiere totalmente del socialismo cerrado y autoritario de Zapatero. El socialismo a la italiana se va abriendo lenta y poco a poco a la realidad y a la globalización. Por el contrario, la izquierda de Zapatero evoluciona hacia atrás: hacia la omnipotencia estatal, hacia el control absoluto del poder político en total detrimento de la libertad individual y al saqueo masivo de nuestros bolsillos.

Señor Zapatero, que le hayan votado casi once millones de personas no le da autoridad alguna a esclavizar mediante leyes e impuestos a los más de treinta millones restantes. Modernícese, y en lugar de emular a dirigentes como Chávez, Castro o Morales fíjese en otros políticos más próximos como Romano Prodi, que aunque no nos guste a los liberales, practica al menos una izquierda más sensata y moderna.

El gran golpe

Por otra parte, uno de los enemigos de Acciona, ACS (cuyos presidentes además no se llevan muy bien) prepara por su camino la fusión Iberdrola-Unión Fenosa que crearía la eléctrica más grande de España con un valor de mercado de 42.400 millones de euros, curiosamente la operación está financiada por el enemigo del que financia Acciona, es decir, el BBVA. Por el momento ACS niega querer hacer la fusión, pero el mercado no le cree. En todo esto sale el presidente de E.On y, el no va más, ofrece por Endesa un precio de 35 euros por acción frente a los 27,5 euros de la semana pasada. Los analistas están atónitos, muchos no encuentras sentido que una constructora quiera hacerse con una eléctrica (aunque desde hace tiempo ha sido la intención de estas, y también suspiran por las telecos), a otros la medida les ha parecido precipitada, otros dicen que es una operación rápida, otros una intromisión más del gobierno de ZP… Mientras tanto, Manuel Pizarro, presidente de Endesa, no dice ni “mu”.

¿Y el gobierno de ZP qué dice? Que él no tiene nada que ver. A Zapatero no se lo creen en Alemania ni aquí. Los rotativos alemanes dan por sentado que la operación de Acciona ha sido un montaje del equipo de ZP, pero ¿es cierto? Para ver si el gobierno ha tenido algo que ver nos tenemos que ir a febrero de este año. Miguel Sebastián, aquel director de la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno que se creía liberal, se reunía con las constructoras para plantearles un “frente anti-E.On”. La escogida iba a ser Acciona (Ferrovial y FCC también querían participar). Al final los acontecimientos siguieron por otros lares, se impuso La Caixa que actuaría a través de Gas Natural. Acciona, que no sabía nada de energía, se tuvo que quedar en el banquillo. Ahora que Gas Natural y con ella La Caixa están totalmente fuera de juego, Acciona (con el evidente consentimiento del gobierno) ha visto su oportunidad. Recordemos que Acciona está dominada por la familia Entrecanales muy cercana al entramado PSOE-PRISA. Además, hemos visto que la financiación de Acciona ha venido por parte del Grupo Santander que se mete en todos los grandes fregaos del PSOE. Por el contrario, el BBVA, no sólo enemigo del Santander, sino también del PSOE, ha dicho que el precio que ha pagado Acciona no tiene sentido por el momento.

Lo que ha hecho el grupo de ZP no es poner a amigos como los gobiernos anteriores, sino creárselos dentro de las empresas y usarlos según sus intereses para evitar conflictos. De esta forma también ha creado “enemigos” empresariales que han de ser eliminados. Las mejores muestras, Manuel Pizarro, presidente de Endesa, y Francisco González, presidente del BBVA. La primera parte, la creación de amigos, ya está lista. Lo que ahora, y en los próximos años asistiremos, es a la segunda parte del plan: echar a los “enemigos” para tener toda la España empresarial controlada. Parece buena idea, pero aliarse con grandes empresarios a veces es peligroso, el caso Alierta con sus continuas reestructuraciones en el consejo de Telefónica son una buena muestra.

El proceso parece una película de intriga, pero cuando todo parecía perdido para ZP, el gobierno ha sabido prepararlo todo para que con un simple movimiento se reactivara toda la maquinaria anti-E.On. Realmente, no sólo ha sido un gran golpe político-empresarial, sino también, un golpe maestro, pero al final no parece que les vaya a ir muy bien a los socialistas ya que E.On se ha mostrado más listo aún.

De no ser por el último movimiento de E.On la ilegalidad que ha decretado la CE sobre los puntos de la CNE no son más que papel mojado. Además el PP, que tampoco se está enterando de nada, va a tener que callar porque esta sí que es una operación de mercado. Eso sí, una operación desvirtuada de tal forma y con tantos líos de “poder” que sólo lo es en su superficie; si rascamos vemos intereses políticos de todo tipo.

¿Y cómo acabará la OPA de Endesa? E.On ha elevando el precio de la OPA a 35 euros, pero cuidado que no está en firme, el gobierno lo ha de aprobar, y E.On se puede desdecir en cualquier momento. Así y todo, la alemana sigue siendo la reina del baile. Si el gobierno rechaza el precio de E.On quedará en ridículo y haría un traje a su amigo Acciona. ZP vuelve a estar entre la espada y la pared. Pero no crea que después de todo este jaleo nada volverá a ser normal. Aún nos queda una larga temporada de OPAs y fusiones. Iberdrola sigue estando en el punto de mira de Enel ya que ACS sólo ha conseguido un 6,5% de Iberdrola y no el 10% como tenía pensado. Enel podría lanzar un ataque inmediato, además quedan bailando Repsol y Gas Natural que La Caixa aún no tiene muy claro qué hacer con ellas.

Y una última reflexión. ¿Es este el boom de las eléctricas? Todos los analistas y políticos dicen que estos movimientos demuestran la fuerza del mercado español. Mucho me temo que no sea así. Lo que esto demuestra es que la interferencia gubernamental puede haber creado un boom que tiene pinta de acabar mal. Los excesos se pagan, el tiempo dirá.

Las manipulaciones económicas del PSOE

Uno de los gritos de guerra de Zapatero antes de llegar al gobierno era crear "un gobierno que no intervenga en la economía". Esta breve oración, aparentemente liberal, hizo que se escribiera mucho sobre lo que sería la futura política económica del gobierno, tanto en España como fuera. Los ingenuos periodistas e intelectuales que lo hicieron olvidaron que en un político jamás se puede confiar.

Con el tiempo hemos visto como la presunta "neutralidad" económica del gobierno ha intentado liquidar al presidente del BBVA, Francisco González; ha introducido a un amigo de Solbes, Manuel Conthe, como presidente de la CNMV; ha colocado recientemente a un socialista reconocido como gobernador del Banco de España para tener todos los órganos reguladores bien controlados; intentó echar a César Alierta de Telefónica, con el cual, ZP al final negoció reestructurar el Consejo y Dirección General de la empresa; introdujo a Narcís Serra como presidente de Caixa Catalunya sustituyendo a Antoni Serra Ramoneda que llevaba 20 años en el cargo; y ha hecho todo lo posible para favorecer la compra de Endesa por parte de Gas Natural. Y todo esto en sólo dos años: todo un record para alguien que quería hacer un gobierno que no interviniera en la economía.

Con la forzosa claudicación de ZP ante Alemania y la Unión Europea alguien podrá pensar que el presidente ha abandonado su letal intromisión, pero desgraciadamente no es así. Para empezar, una de las intenciones de Zapatero es borrar de la empresa resultante de la OPA de E.On sobre Endesa a Manuel Pizarro, algo que parece contradecir la voluntad de la eléctrica alemana, que quería mantener la "españolidad" durante un tiempo y respetar los cargos más destacados para no tener más conflictos.

Están corriendo muchas noticias sobre nuevas intromisiones gubernamentales para favorecer a ciertos grupos de presión que cobran cada vez más fuerza con los comentarios y movimientos de las empresas afectadas. Es cierto que, una vez finalizada la OPA de E.On sobre Endesa que el mercado en Alemania ya ha empezado a descontar, el resto del sector energético podría quedar en la mira de cualquier empresa extranjera, algo que horroriza al gobierno socialista. Pero no se engañen, no es porque se pierda "la españolidad" sino porque siendo empresas foráneas las que controlan el mercado es más difícil para el estado manipular a tales firmas. Así, parece que los socialistas quieren apostar por una gran fusión como hizo Francia (otro ejemplo de "neutralidad económica") con Gaz de France y Suez, que en el caso español sería la posible trifusión entre Repsol, Iberdrola y Gas Natural, aunque según algunas fuentes, La Caixa querría dejar calentando en la banda a Repsol por el momento. Otra vez, a los políticos les sirve apelar al corazón con la excusa de "la españolidad" para intervenir en el mercado de forma partidista e interesada en lugar de dejar fluir libremente las decisiones de los accionistas y empresas. El consumidor, como siempre, se encuentra cautivo y perjudicado ante la omnipotencia gubernamental.

Pero eso no es todo. Con la entrada del nuevo gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, también conocido como MAFO, el gobierno puede retomar su campaña de acoso y derribo al BBVA. Recordemos que la primera tentativa de los socialistas contra Francisco González fue un intento de OPA por parte de Sacyr-Vallehermoso sobre el banco, algo que dejó desconcertados a todos los analistas: una modesta constructora se quería comer al segundo banco de España, banco que tiene además un considerable peso internacional. En ese momento el ataque fue parado por el antiguo gobernador del Banco de España, Jaime Caruana, pero con MAFO ahora a la cabeza del mismo los socialistas tienen fácil eliminar al presidente del BBVA del panorama bancario. Evidentemente éste, como ya hizo en el primer ataque, no se dejará derrotar y está buscando aliados para fusionarse. Las dos entidades que más suenan son Société Générale y muy especialmente el HSBC. De unirse el BBVA con el HSBC se crearía un auténtico gigante financiero con un potencial inmenso ya que HSBC es muy fuerte en los países asiáticos y el BBVA en los países latinoamericanos. Sin duda es lo mejor que le podría pasar al BBVA y a sus accionistas.

¿Y cómo se defiende ZP de estas vergonzantes acciones? Respondiendo que estos temas, donde todos –trabajadores, accionistas y consumidores– somos víctimas del gobierno, sólo preocupan a unos cuantos. No nos engañe más señor presidente: preocupan al bolsillo de 44 millones de personas.

Pásmense, la libertad funciona

A esta ardua labor se dedican dos informes anuales, uno elaborado por la Heritage Foundation y el diario The Wall Street Journal, y el otro por los institutos Cato y Fraser. Este último, titulado Economic Freedom of the World (EFW), salió el pasado viernes a la luz pública, en su edición de 2006. Su objetivo es otorgar para cada país una puntuación del uno al diez, en función de la media que obtengan en cinco ámbitos: el tamaño del Estado, la estructura legal y la seguridad de los derechos de propiedad, el acceso a un dinero sano, la libertad de comercio internacional y la regulación del crédito, el trabajo y los negocios.

Año tras año, el país que encabeza ambos informes es Hong Kong (con 8,7 puntos), al que en el EFW le siguen Singapur (8,5), Nueva Zelanda, Suiza, Estados Unidos (8,2), Irlanda y el Reino Unido (8,1). En el extremo opuesto, encabezando la represión económica, varios países africanos. Y otros, que de tan represores no están ni en el informe, como Corea del Norte o Cuba. Sobresaliendo sobre la magra realidad de sus continentes, Chile, que ocupa el vigésimo lugar, y Botswana, 35.

Y a hacer números. Resulta que el cuartil de los países más libres tiene una renta media de 24.402 dólares y un crecimiento real del 2,1 por ciento por cada ciudadano, que vive 77,8 años, mientras que en el cuartil de los más reprimidos hablamos de 2.998 dólares, un descenso del 0,2 por ciento en la renta per cápita, y una esperanza de vida que no pasa de 55 años. Los países más libres progresan más tienen menos trabajo infantil (0,3 por ciento frente a 19,3 por ciento) y luchan más eficazmente contra la pobreza. Pásmense, la libertad funciona.

Lo que nos permite ser moderadamente optimistas, ya que según el mismo estudio, la libertad de los ciudadanos del mundo en el ámbito económico no ha dejado de ampliarse desde el primero de los informes, redactado en 1980. Entonces la media mundial era un 5,1 y el de 2006 (aunque elaborado con datos de 2004, último año para el que hay datos completos y fiables) la media es de 6,5. En este tiempo, de los 102 países controlados por el EFW 98 han mejorado y sólo 4 se han hecho más represores.

Todo esto está muy bien. A los economistas, en general, les gusta jugar con números, buscando todas las combinaciones posibles, y tratando de acercarse con ellas a la verdad, aunque sea sin mirarle a la cara. Porque esto de vivir en sociedad, de lo que la economía es su aspecto más fundamental, es un conjunto interrelacionado de complejos procesos que no se dejan tomar medidas como lo haría un maniquí. Pero tenemos la ventaja, como observadores, de que están protagonizados por personas. Y sabemos de lo que hablamos. Por ello mucho economistas, desde antiguo, no han necesitado de los buenos informes sobre el estado de la libertad económica en el mundo para saber que cuanto más libres, mejor.

No Turning Back

In the West, the idea of having the state act as a central economic planner gained enormous prestige after winning World War II. It didn’t seem to matter the defeated powers had used this same method of socialist warfare with terrible results.  With the United Kingdom leading the way, developed nations launched themselves down the social-democratic path.

Each time the socialists conquered some new “social” right, the conservatives accepted it as an unassailable minimum, part of an “inevitable tendency.” And so, each new social change always went in the same direction. Things might change, but only in the direction of more socialism and less liberty, there was no turning back. Sir Keith Joseph called it the “ratchet effect,” because there was only room for movement in one direction.

In the United States, President Nixon, a supposed conservative, went as far as to claim: “Now we are all Keynesians.”

Abandoning economic freedom, however, did not redistribute progress and wealth, but only inefficiency and misery. And while the British suffered the consequences of an economy increasingly similar to the Marxist nightmare, West Germany was living out the opposite experience.

It is said Germany enjoyed an “economic miracle” because, as everyone knows, the Teutons are disciplined, efficient and hard-working.  But on the other side of the Wall, East Germans were stuck in complete economic stagnation.

In fact, the miracle had an explanation. Ludwig Erhard, named Director of Economic Affairs by the Allies, ignored what they told him and made the surprise announcement that he was eliminating all price controls. By de-regulating the economy, Erhard allowed the free market to rebuild Germany. All it took was a simple signature to eliminate the breaks oppressing the German economy. And everything started working in the right direction again.

On the other hand, the United Kingdom discarded economic common sense to such an extreme that in 1967 Herman Kahn predicted the U.K. would share last place in European standard of living with Albania come the year 2000. And, unlike Paul Ehrlich, one cannot say Kahn is known for his fatalism.

But they didn’t have to wait that long. Just eleven years later, the British Isles descended into what was called the “Winter of Discontent.” Ambulances were on strike. Cleaning services were on strike. Even grave diggers were on strike. Conservatives did nothing more than retreat further into their inferiority complex, but the unions were never satisfied. Meanwhile, the economy drowned in misery.

Faced with such an embarrassing situation, the British elected an admirer of Hayek to be Prime Minister. Thatcher didn’t simple slow the socialist advance but, with heavy blows, she stopped it cold.  And she designed machines that worked in the opposite direction than what was then the norm. For example, she privatized more than a quarter of a million government subsidized housing units. She privatized the gas, coal, oil and telephone industries. And she did it by putting them in the hands of millions of small shareholders. That way, if one day the socialists want to renationalize them, they wouldn’t be able to meet with four multi-millionaires and present the proposal as a win for the poor against the economic elite. They will have to go house to house, eliminating the stock and real estate savings of millions of individual owners.

It is a shame that today we are back where we started, surrendering to a group of people whose ideas were already refuted a century ago. Defeating them, as Thatcher and Erhard, among others, demonstrated, is easier than it seems.

Zapatero, King África

El efecto Caldera ha multiplicado el problema de la inmigración en nuestro país. Pero da igual. No pasa nada. Zapatero, King Africa, que ya ha enviado a sus virreyes De la Vega, Moratinos y Rubalcaba a enseñarles cómo se gobierna desde las ideas de progreso, ya adelantó la solución: una buena ración de Alianza de Civilizaciones.

Lo que necesitan los países africanos, los pobres, que no saben, africanos que son, es un poco de dinero. Esto de reengancharse al comercio internacional, permitir la libre iniciativa individual, dotar de instituciones que reconozcan y respeten a las personas y sus propiedades parece que está bien para nosotros. Pero ¿los africanos? El progresismo, que encarna en toda su potencialidad nuestro preclaro Zapatero, no cree que ellos estén preparados para salir adelante por sí mismos. Qué mejor que una buena partida de ayuda al desarrollo. Claro, que, cosas del destino, las ayudas tienen un extraño efecto boomerang que hace que parte del dinero que va de Europa a África vuelva otra vez al viejo continente, aunque ahora a cuentas bancarias en Suiza. Un misterio que en su momento nos explicará el evangelista del progresismo planetario, Fidel Vladimir el Exegeta.

Como algo se les cae del bolsillo a las camarillas que tienen tantos países africanos por gobiernos, otra parte de las ayudas se hunden en los campos y ciudades de destino, para no saberse más de ellas. Y es que para convertir la renta en riqueza hace falta invertir, y para ello tener la seguridad de que todo el provecho que le saque uno a su inversión no desaparecerá por arte de birlibirloque. Pero no importa; nada importa. Pobres del mundo, uníos en España, que King África os ha prometido papeles.

El capitalismo iguala productividad y salarios. Y lo hace por dos caminos. Uno de ellos es llevando el capital a donde están los trabajadores, lo que algunos llaman deslocalización. Otro es trayéndolos a donde está el capital: la emigración. Con el primero va la riqueza y el conocimiento creados en otra parte del mundo, y con la segunda, la persona. Con toda su riqueza y con todas sus cargas. Si no queremos que la emigración se convierta en un proceso desordenado, caótico, inmanejable, inasumible para las sociedades de acogida, necesitamos una política un poco más inteligente que prometer papeles para todos y contribuir de verdad, con más y mejor capitalismo, no con dádivas, al desarrollo de los más pobres.

Autopistas nacionales

Di Pietro ha bloqueado la fusión esgrimiendo que un decreto de 1997 impide la presencia de constructoras en el capital de la primera empresa de autopistas del país. Sin embargo, resulta que ACS ya es accionista indirecto de Autostrade a través de Schemaventotto, que Gavio (el segundo operador italiano de autopistas) es una empresa constructora y que empresas como Ferrovial gestionan autopistas en Italia. Detrás de las excusas del gobierno italiano se encuentra su mal disimulado giro hacia el nacionalpopulismo y el proteccionismo de corte neomercantilista que tanto decía rechazar durante su etapa en Bruselas el primer ministro italiano, Romano Prodi; gran defensor del "europeísmo" pero siempre esquivo a la hora de defender las libertades económicas de los europeos.

La contradictoria postura de La Caixa, cuyo director general es también presidente de Abertis, puede terminar siendo otro problema clave para los accionistas de las dos empresas y para los consumidores italianos, que son en definitiva quienes más pierden con el veto. Como socio de Abertis la caja de ahorros catalana protesta contra el intervencionismo que coarta su derecho al libre movimiento de capitales y se muestra dispuesta a denunciar el atropello ante Bruselas. Sin embargo, en su papel de socio de Gas Natural lleva meses aplaudiendo el mismo intervencionismo salvaje ejercido por gobierno español contra E.On en la OPA sobre Endesa. La falta de coherencia Fainé y su equipo le puede pasar factura a Abertis ante una eventual negociación con el gobierno italiano o la comisión europea.

Por último tenemos al gobierno español que, con Pedro Solbes y Montilla a la cabeza, han hecho un flaco favor a la fusión de Abertis y Autostrade con su defensa de las trasnochadas teorías sobre los sectores estratégicos y del nacionalismo económico más patético en la OPA de E.On sobre Endesa. La situación de debilidad de nuestro ejecutivo a la hora de defender la libertad de los españoles para invertir su capital libremente es manifiesta. Buena muestra del efecto boomerang que tiene el proteccionismo lanzado por nuestro gobierno ha sido el desprecio con el que Di Pietro ha desechado la invitación del secretario de Estado de Economía español, David Vergara, para encontrar una salida negociada y satisfactoria para todas las partes en el caso Autostrade. En política económica también, quienes siembran vientos suelen recoger tempestades.