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Etiqueta: Complejidad

La visión austríaca de los sistemas complejos y el estatismo económico global

En la ciencia, las escuelas son medios temporales que dan cabida a planteamientos alternativos para que puedan crecer y probar su efectividad antes de ser incorporados al mundo real.

Karen I. Vaughn (2001). The Rebirth of Austrian Economics: 1974–99. Economic Affairs

La complejidad del actual escenario geoeconómico global, el cual se ha caracterizado por una multipolaridad de actores económicos, políticos y culturales, han puesto en entredicho los paradigmas tradicionales de análisis tanto económicos como políticos, a la hora de abordar la compresión, de los mercados globales en la actualidad.

Frente a este teatro de complejidad global, han surgido en las últimas décadas una serie de nuevos paradigmas que han tratado de abordar el estudio de la dinámica económica y política global desde una perspectiva más sistémica, y menos linean y determinística en términos cuánticos principalmente, como cualitativos.

Para los efectos del objetivo del presente artículo, haremos referencia a los principales postulados de dos paradigmas y perspectivas de análisis tanto económicas como políticos-institucionales, que han tratado de dar respuesta a la compleja dinámica del actual contexto geoeconómico y político global.  Siendo la primera de ellas, el paradigma de la economía de la complejidad, y la segunda, será con especial referencia, la perspectiva de la Escuela Austriaca de economía. Trataremos sobre lo que está define como sistemas complejos, y su posible extrapolación al actual escenario geoeconómico global para entender la creciente intervención estatal en la dinámica económica del mismo, y sus incidencias sobre los mercados.

La economía de la complejidad

Los orígenes del paradigma de la economía de la complejidad se remontan a un conclave científico interdisciplinario en el Instituto Santa Fe en los Estados Unidos, en el año 1987. En él se discutió un marco conceptual que incorpore un análisis cuántico más adecuado al estudio de los fenómenos económicos complejos a escala global, haciendo énfasis a múltiples variables, de índole cuantitativa como cualitativa, la no linealidad de eventos, la información incompleta, la multiplicidad de actores, y a los procesos dinámicos. Como resultado de esta reunión, los físicos y economistas David Pines, Philip W. Anderson, y Kenneth Arrow, respectivamente y presentarían su obra seminal La economía como un sistema complejo en evolución (1988).

Seis son las características de los sistemas complejos que han demostrado incógnitas significativas a la economía tradicional a escala global. Estas características fueron presentadas sistemáticamente por los siguientes autores: W. Brian Arthur, Steven N. Durlauf y David A. Lane, del Santa Fe Institute en el libro The Economy as an Evolving Complex System II. Santa Fe Institute Series, CRC Press. p. 600.

Características de los sistemas complejos

1. Interacción Dispersa. Lo que sucede en una economía está determinado por una interacción muy dispersa, posiblemente heterogénea, entre agentes que actúan en paralelo. La acción de un determinado agente depende de las acciones anticipadas de un número limitado de otros agentes.

2. Ausencia de Controlador Global. Ninguna entidad global controla las interacciones. En su lugar, los controles se proveen mediante mecanismos de competición y coordinación entre agentes. Las acciones económicas son tuteladas por instituciones legales, roles asignados y otras asociaciones. No existe tampoco un competidor universal, es decir, un solo agente que puede explotar todas las oportunidades en una economía.

3. Organización Jerárquica Cruzada. La economía tiene muchos niveles de organización e interacción. Las unidades en niveles como comportamientos, acciones, estrategias, o productos típicamente sirven como “bloques de construcción” para construir unidades en el siguiente nivel superior. La organización en general es más que jerárquica, con muchas interacciones cruzadas (asociaciones, canales de comunicación) a través de distintos niveles.

4. Adaptación Continua. Los comportamientos, acciones, estrategias y productos son revisados continuamente a medida que los agentes individuales acumulan experiencia. Es decir, el sistema se adapta constantemente.

5. Nichos Perpetuos de Novedad. Estos se crean constantemente por mercados nuevos, nuevas tecnologías, nuevos comportamientos y nuevas instituciones. El mismo acto de llenar un nicho puede crear nuevos nichos. El resultado es una innovación perpetua y constante.

6. Dinámicas Fuera de Equilibrio. Puesto que los nuevos nichos, potenciales y posibilidades, se crean continuamente, la economía opera lejos de un punto óptimo de equilibrio.

Los sistemas complejos entendidos desde la Escuela Austríaca

Este enfoque con la caracterización e identificación de las conductas más características de los sistemas económicos complejos según los autores antes identificados, ven a los mismos como sistemas adaptativos abiertos con una evolución endógena. De igual forma es importante señalar que en los sistemas económicos complejos la relación causa-efecto son multifactoriales tanto en términos cuantitativos como cualitativos, no lineales, e inestables, difíciles de medir con exactitud en cada escenario.

Valdría la pena destacar el ensayo publicado por Jaime Adrián Mayorga García titulado La perspectiva de los sistemas complejos en el pensamiento de la Escuela Austríaca, publicado por  CEDICE  30/07/2022. Ensayo este que hace una gran aportación tanto expositiva como analítica de la perspectiva que tiene la citada escuela de economía sobre los sistemas complejos en orden a entender el funcionamiento de los mismos.

En contraposición a la noción de sistemas complejos arriba expuestas, el paradigma de la economía de la complejidad posee un enfoque más globalista. La Escuela Austriaca plantea el tema en cuestión desde la perspectiva de un orden espontaneo de los mercados y el efecto de la intervención estatal en los mismos.

Socialismo y complejidad

Siguiendo con el orden de ideas, la concepción de los sistemas complejos de la Escuela Austriaca fue el producto principalmente del debate alrededor de la posibilidad del cálculo económico en un régimen socialista. El debate fue iniciado por el artículo de Von Mises titulado El cálculo económico en el sistema socialista (1920). En él, Mises planteó la incapacidad de un sistema socialista para asignar de manera eficiente los factores de producción de una economía. Aunque no debemos menospreciar la contribución que Menger hizo en su libro Investigaciones sobre el método de las ciencias sociales, a la comprensión de los sistemas complejos.  

Jaime Adrián Mayorga considera en su ya citado ensayo que ambos eventos fueron relevantes en el desarrollo del pensamiento austríaco. Particularmente, el debate en torno al cálculo económico del socialismo, sirvió para que Mises y Hayek entendieran que sus planteamientos describían una concepción dinámica de los fenómenos económicos, a diferencia de los economistas socialistas los cuales partían de una visión estática, sustentadas en las nociones de equilibrio y simetría de la información (Mancera, 2000).

Mayorga sostiene que a Hayek, el referido debate lo estimuló a indagar la naturaleza dispersa del conocimiento en la sociedad, lo que lo llevó  integrar  y estructurar estas nociones para estudiar y definir a los sistemas complejos.

Los Sistemas complejos según Hayek

 Los sistemas complejos según Hayek están conformados por una extendida red de componentes que no se desenvuelve bajo ningún control central, sino a través, de reglas simples que: estimulan conductas colectivas complicadas, optimizan la capacidad para procesar información, permitiendo así la acomodación del sistema, a través, de un proceso evolutivo o por la vía del aprendizaje. Derivándose así tres particularidades características de esta noción de sistemas complejos, las conductas complicadas, el procesamiento de información y la capacidad de adaptación.

Dentro de esta concepción Hayek destacó la inconveniencia de las intervenciones estatales sustentadas en lo que él llamó el cálculo económico del socialismo, debido a la imposibilidad de controlar o gestionar a una economía a partir de una entidad central, debido a la imposibilidad de que una sola persona o entidad cuenten con la capacidad para manejar todo el conocimiento que se encuentra disperso en una sociedad de manera eficiente.

El estatismo económico global

Tanto el paradigma de las economías complejas, como el de los sistemas complejos de la Escuela Austriaca visto desde una perspectiva metodológica, responden mejor a los desafíos que representan entender y evaluar la actual dinámica del sistema económico global, altamente interdependiente con nudos de complejidad crecientes de toda índole, en especial los de carácter geopolítico y geoeconómico. Donde uno de los elementos más connotados ha sido la creciente intervención global de las principales potencias económicas del mundo, con capacidad económica para alterar las reglas del juego de los mercados mundiales de bienes y servicios que se formaron bajo el Orden Liberal Internacional.

Ante este escenario valdría la pena hacer una extrapolación desde el punto de vista metodológico para evaluar los posibles impactos   negativos que han comenzado a tener esta dinámica iterativa, de medidas y contramedidas entre los ejes económicos de occidentales y China principalmente,  con la imposición de crecientes restricciones de carácter comercial principalmente, de diferentes índoles, que han dado al traste con el libre desempeño de los mercados globales,  entre los cuales se puede destacar: la guerra de los chips, la imposición de aranceles a los vehículos eléctricos, entre otras medidas restrictivas  que han venido minando el libre desempeño de los mercados internacionales de bienes principalmente.

Desde la óptica de los sistemas complejos de la Escuela Austriaca, estamos frente a una importantes y múltiples intervenciones de carácter estatales de alcance global, que han venido minando el desempeño eficiente en cuanto a asignación de recursos, precios y riquezas económicas se refiere de los mercados internacionales.

Fernando

 La complejidad de los nudos geopolíticos y geoeconómicos tal vez podría ser mejor entendida desde el paradigma de las economías complejas, aunque ambos paradigmas tienen puntos comunes, el de la Escuela Austriaca hace una gran aportación al demostrar como la intervención estatal en una economía compleja termina distorsionando el desenvolvimiento normal y eficientemente, como auto-adaptativo, de lo que sería sin la intervención de la misma.

Siguiendo con este mismo orden de ideas, a título demostrativo, podríamos mencionar como lo señala Vicente Moreno en su artículo titulado, Complejidad económica y escuela austriaca.

“Cualquiera que haya leído los trabajos de F.A. Hayek o la gran obra de Huerta de Soto (1992), podrá identificar que, el fundamento de la teoría sobre la complejidad económica que hoy día emplean los investigadores del CID de la Universidad de Harvard, es el mismo que desarrollan los austriacos arriba mencionados. Concretamente, Huerta de Soto (1992) pone en el centro de su teoría sobre la creatividad empresarial y la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo, la cuestión del conocimiento tácito, disperso y no articulable. La creatividad empresarial genera y se coordina por conocimiento tácito, know-how”. Vicente Moreno, (junio 23, 2020), Complejidad económica y escuela austriaca. Instituto Juan de Mariana.

Las crecientes intervenciones estatales por los grandes polos de desarrollo económico y tecnológico del mundo, en el ámbito de la creación y acumulación del conocimiento tal como lo establece Vicente Moreno, en la cita de su mencionado artículo, son un ejemplo desde la perspectiva austriaca de cómo estas intervenciones gubernamentales  están alterando  la coordinación de conocimientos a escala global, producto de  esa creatividad empresarial coordinada por la acumulación del conocimiento tácito, Know-how dentro de los sistemas complejos descritos por la Escuela Austriaca.

Conclusiones

La complejidad creciente del nuevo escenario global, con nudos geopolíticos y geoeconómicos disruptivos, ha venido minando paulatinamente los cimientos del Orden Liberal Internacional. Se abordan sus incidencias sobre la dinámica de los mercados globales de forma más eficientemente por los paradigmas de la economía de la complejidad y de los sistemas complejos de la Escuela Austriaca de economía arriba expuestos.

Ambos paradigmas teóricos hacen grandes contribuciones de aproximación metodológica para el entendimiento de la dinámica global de los mercados dentro del actual escenario internacional, pero en especial el de la Escuela Austriaca, por la simple razón, de que esta realiza una aportación directa sobre las secuelas negativas que la intervención estatal sea de alcance nacional o internacional tiene en el libre desenvolvimiento de la complejidad económica global de los mercados y por ende en la eficiencia de los mismos.  

Bibliografía

Jaime Adrián Mayorga García. La perspectiva de los sistemas complejos en el pensamiento de la Escuela Austríaca, publicado por CEDICE  30/07/2022

Vicente Moreno, (junio 23, 2020), Complejidad económica y escuela austriaca. Instituto Juan de Mariana.

W. Brian Arthur, Steven N. Durlauf  y David A. Lane, del Santa Fe Institute en el libro The Economy as an Evolving Complex System II. (1a edición). Santa Fe Institute Series, CRC Press. p. 600.

Ver también

La economía austríaca puede ser mainstream gracias a la complejidad. (Vicente Moreno Casas).

Complejidad económica y escuela austríaca. (Vicente Moreno Casas).

De nuevo, complejidad económica y escuela austríaca. (Vicente Moreno Casas).

Eric Beinhocker y la economía de la complejidad. (Francisco Capella).

Causalidad y complejidad: limitaciones del análisis empírico en la economía. (Ángel Martín Oro).

Riqueza y complejidad. (José Carlos Rodríguez).

La Escuela Austriaca puede ser mainstream gracias a la complejidad

En las últimas décadas, lo que se conoce como economía de complejidad o complexity economics, en inglés, ha ganado importancia dentro de la economía. Es más, hace ya varios años, algunos de los principales impulsores de esta corriente empezaron a afirmar que la complejidad se convertiría en el nuevo paradigma económico con los años (Colander, Holt, and Jr. 2004; Holt, Rosser Jr., and Colander 2011). Si bien es cierto que esto aún no ha ocurrido, cada vez más trabajos e investigadores se dedican a la complejidad, en detrimento de la teoría neoclásica imperante. En ese sentido, la complejidad se presenta como paradigma alternativo a la economía mainstream, neoclásica. De hecho, proponen fundamentos y teorías muy distintas, donde la complejidad se presenta como superación de muchas de las hipótesis irrealistas de la teoría neoclásica. 

El fenómeno de la complejidad puede ser una ventana de oportunidad para la economía austriaca de cara posicionarse en el mainstream económico o, al menos, mucho más cerca de lo que se encuentra ahora mismo. El motivo reside en la gran similitud existente entre la teoría austriaca y de complejidad que, en algunos casos, pueden llegar incluso a solaparse (ver otros artículos míos aquí y aquí). Una similitud que no solo se observa en los principios sino, sobre todo, en la común critica a la economía neoclásica. Veámoslo más detalladamente. 

Complejidad

La complejidad no es otra cosa que una característica definitoria de un sistema o modelo. Esta característica indica, de forma general, que no se puede predecir el comportamiento del sistema con solo mirar, afectar o agregar el comportamiento de los objetos o agentes individuales que lo componen, pues las relaciones internas del sistema no son lineales. Dicho esto, hemos de aclarar que no existe tal cosa como una única definición de complejidad; no hay una denominación comúnmente aceptada. Más bien, muchos autores han acuñado definiciones de complejidad propias. Tan es así, que el profesor Seth Lloyd llegó a recopilar hasta 45 definiciones distintas de complejidad (Rosser Jr. 1999).

A pesar de no existir una teoría completa y generalmente compartida de complejidad, podemos tomar como interpretación general la explicación dada por Herbert Simon en su obra The Architecture of Complexity

Aproximadamente, yo entiendo por sistema complejo uno compuesto de un gran número de partes que interactúan de manera no simple. En estos sistemas, el todo es más que la suma de las partes, no en un sentido último o metafísico, sino en el importante sentido pragmático de que, dadas las propiedades de las partes y las leyes de su interacción, inferir las propiedades del conjunto no es una cuestión trivial (Simon 1991, 468)

Es decir, de manera sencilla, podemos ahora definir la complejidad como una característica de un sistema en el que el todo es más que la suma de las partes.

La complejidad como movimiento, esto es, el conjunto de trabajos que se centran en estudiar sistemas como la economía de forma no simple, surge primero en matemáticas y física durante la segunda mitad del siglo XX, como una extensión de la teoría de sistemas. Nicolis y Prigogine, quienes se encuentran entre los primeros autores en formalizar la idea de complejidad, sostienen que, desde finales de siglo XIX, la teoría de complejidad ha cambiado profundamente nuestra visión de la ciencia y del mundo. Más aún, afirman que está revolucionando la ciencia, aunque a un ritmo lento, durante décadas y no de forma repentina.

La mecánica clásica representaba el mundo en equilibrio, como si fuese el mecanismo de un reloj. Este equilibrio se alcanza cuando todas las fuerzas en el sistema o mundo suman cero. Por tanto, no hay movimiento o el movimiento ocurre de tal forma que es reversible en el tiempo. En contraposición, la complejidad representa el mundo como un sistema no mecánico, que es dinámico y complicado. En él, los posibles estados de equilibrio o estables de patrones u órdenes son propiedades macro que no se corresponden con las propiedades de las partes que conforman el sistema. En consecuencia a esta nueva visión del mundo: “todas las ciencias se están volviendo más procesales, más algorítmicas, más Turingistas; y menos basadas en ecuaciones, menos continuas, menos newtonianas, que antes” (Arthur 2015, 25). Esto mismo ha ocurrido en la economía, con un paralelismo asombroso a la evolución de la física.

Antes de nada, hay que tener en cuenta que las revoluciones en la historia de la economía han seguido a las revoluciones en la historia de las matemáticas, tal y como sostiene Roy Weintraub (2002). Así sucedió con la economía neoclásica, que es la que hoy consideramos paradigmática en economía. Esta surgió a finales de siglo XIX como una adaptación metafórica de las matemáticas empleadas en la física mecánica de mediados de ese mismo siglo (Mirowski 1991). En ese sentido, muchos conceptos económicos se definieron por analogía o paralelismo a conceptos de la física mecánica. Como resultado, la ciencia económica se centró en el estudio del equilibrio, de la economía como sistema mecánico donde las relaciones entre variables son funcionales al estar expresadas mediante ecuaciones, mediante matemática algebraica.

La economía de complejidad apareció a finales de los años 80, en el encuentro organizado en el Santa Fe Institute por el físico Philip W. Anderson, premio Nobel de Física, y el economista Keneth Arrow, premio Nobel de Economía. Allí reunieron a diez físicos y diez economistas para estudiar cómo la economía podía beneficiarse de los últimos avances en física, biología y ciencias computacionales, con lo conocido como teoría de complejidad. De este modo, la teoría de complejidad aplicada a la economía venía a superar los supuestos mecanicistas e irrealistas del paradigma neoclásico, por lo que los economistas de Santa Fe decidieron emprender un nuevo programa de investigación titulado “The Economy as an Evolving Complex System”, en español: la Economía como un Sistema Complejo Evolutivo.

Complejidad y economía neoclásica

Las diferencias entre la economía de complejidad y la neoclásica no se limitan a los fundamentos, a saber, que una teoría es no mecanicista y la otra sí, sino que también están presentes en muchas de las suposiciones teóricas de la economía. Brian Arthur las recoge resumidamente en uno de sus últimos artículos (Arthur 2021)

El hecho de procurar la formalización de la teoría económica a través de las matemáticas hizo que los economistas neoclásicos tuvieran que asumir una serie de hipótesis que muchos tachan de irrealistas, con tal de que la economía pudiera representarse de forma elegante. Los supuestos más comunes de la economía neoclásica son, según Brian Arthur: – Racionalidad perfecta: los agentes afrontan siempre problemas bien definidos, a los que aplican una lógica racional. Cuentan con información suficiente que emplean para optimizar utilidad. – Agentes representativos: poca heterogeneidad entre agentes económicos. Se toma un tipo ideal, conocido como homo economicus, o un pequeño número de agentes representativos. – Conocimiento común: en un grupo de agentes, todos tienen conocimiento sobre un evento económico, todos saben que el resto también lo tiene y todos saben que los otros también saben esto último. – Equilibrio: el resultado agregado o macroeconómico es consistente con el comportamiento individual de los agentes. Las variables económicas se encuentran en equilibrio, en mutua determinación.

Al estar influida por la física mecánica, por el paradigma previo al de complejidad en ciencias naturales, la teoría neoclásica también concibe la economía como una máquina exacta, como el funcionamiento de un reloj, cuyas variables se encuentran siempre en equilibrio. Y aunque este enfoque ha funcionado y ha permitido descubrir conocimiento valioso para la ciencia económica, también presenta serias limitaciones. En esencia, la idea de equilibrio deja fuera la creación de nuevos productos, nuevos mercados, instituciones, estrategias o eventos novedosos. La evolución, creatividad, formación, emergencia o cambio caben difícilmente en la economía estándar. Y, como es evidente, no incluir esos conceptos implica alejarse de la realidad, del funcionamiento del mundo. Por esta razón, muchos consideran que la economía neoclásica se fundamenta en supuestos tremendamente irrealistas. 

Como es relativamente evidente, los agentes económicos no son perfectamente racionales u optimizadores, ni tampoco tienen información perfecta y, en la mayoría deocasiones, tampoco completa. Por supuesto, tampoco es realista asumir la existencia de uno o unos pocos agentes representativos como el homo economicus. Ni los individuos son siempre optimizadores, ni tampoco actúan siempre de la misma manera, de forma homogénea. Por ello, la economía de complejidad parte de las ideas de racionalidad limitada (bounded rationality) y heterogeneidad entre los agentes. Del mismo modo, la idea de incertidumbre es retomada por el paradigma de complejidad, en contraposición a la idea de información completa y perfecta del paradigma neoclásico. 

Sin embargo, sobre todos estos fundamentos analizados hasta ahora destaca otra idea que es central a la hora de comparar la economía de complejidad con la economía neoclásica. Hablamos del concepto de equilibrio. Frente a la noción de equilibrio, la economía de complejidad resalta el dinamismo y el elemento temporal en la economía; destaca los procesos emergentes y autoorganizados que se dan día tras día en la sociedad, y que los modelos de equilibrio no son capaces de capturar.

Complejidad y Escuela Austriaca

En anteriores artículos ya mencionamos las similitudes entre la Escuela Austriaca y la teoría de complejidad. Ahora que hemos desarrollado un poco más los pilares de la teoría de complejidad y sus diferencias con la economía neoclásica, vemos con mayor claridad todas las conexiones que la primera puede tener con la Escuela Austriaca. Cualquiera que conozca la teoría austriaca sabrá reconocer que esta también se opone al concepto de equilibrio, apuesta por la microeconomía, resalta nuestra limitada capacidad cognitiva, hace hincapié en la innegable condición de la incertidumbre y rechaza el mecanicismo en economía. Basta con saber que Menger es considerado precursor de la complejidad y Hayek un teórico de complejidad como tal. Las palabras de Brian Arthur lo dicen todo: “nada más publicar las primeras investigaciones sobre complejidad económica desde el Santa Fe Institute, empezamos a recibir cartas de todas partes del país diciendo que lo más que habíamos hecho era simplemente redescubrir la economía austriaca. Y, efectivamente, después de haber leído a Mises y Hayek, puedo decir que eso era esencialmente cierto” (Tucker 1996)

Por tanto, podemos decir que existe una ventana de oportunidad para los austriacos en el caso de que la complejidad se convierta en teoría dominante. No creo que fuese inteligente desaprovechar la oportunidad. ¿Qué implica esto? Estar abiertos a teorías y propuestas que vengan de fuera de la Escuela Austriaca, a otras ideas o métodos, como por ejemplo los agent-based models. Y, cuidado: no es necesario abandonar ningún principio esencial. Al revés, hemos de usar unos fundamentos metodológicos desarrollados y completos para poder analizar y juzgar cualquier innovación que aparezca como potencialmente adoptable. De esta manera, la posibilidad de que la Escuela Austriaca vuelva al mainstream económico se hará mucho más real. 

Referencias

Arthur, W. Brian. 2015. “Complexity Economics: A Different Framework for Economic Thought.” In Complexity and the Economy, edited by W. Brian Arthur, 1–29. New York: Oxford University Press.

———. 2021. “Foundations of Complexity Economics.” Nature Reviews Physics 3 (2): 136–45. https://doi.org/10.1038/s42254-020-00273-3.

Colander, David, Richard Holt, and Barkley Rosser Jr. 2004. “The Changing Face of Mainstream Economics.” Review of Political Economy 16 (4): 485–99. https://doi.org/10.1080/0953825042000256702.

Holt, Richard P.F., J. Barkley Rosser Jr., and David Colander. 2011. “The Complexity Era in Economics.” Review of Political Economy 23 (3): 357–69. https://doi.org/10.1080/09538259.2011.583820.

Mirowski, Philip. 1991. “The When, the How and the Why of Mathematical Expression in the History of Economic Analysis.” Journal of Economic Perspectives 5 (1): 145–57. https://doi.org/10.1257/jep.5.1.145.

Rosser Jr., J. Barkley. 1999. “On the Complexities of Complex Economic Dynamics.” Journal of Economic Perspectives 13 (4): 169–92. https://doi.org/10.1257/jep.13.4.169.

Simon, Herbert A. 1991. “The Architecture of Complexity.” In Facets of Systems Science, 7:457–76. Boston, MA: Springer. https://doi.org/10.1007/978-1-4899-0718-9_31.

Tucker, William. 1996. “Complex Questions: The New Science of Spontaneous Order.” Reason, January 1996. https://www.thefreelibrary.com/Complex+questions%3A+the+new+science+of+spontaneous+order-a017779895.

Weintraub, E. Roy. 2002. How Economics Became a Mathematical Science. Durham: Duke University Press.