Neolengua, nealengua, neolenguo
Parece que -por fin- asistimos a movimientos de rebelión contra la manipulación del idioma y de la enseñanza.
Parece que -por fin- asistimos a movimientos de rebelión contra la manipulación del idioma y de la enseñanza.
Frente a la inmersión lingüística catalana, la solución no es la obligación de estudiar en castellano.
Ni los nacionalistas catalanes, ni los vascos, ni los librillos autonómicos. Nada que no deseen los padres para sus hijos.
La reforma de Cristina Cifuentes no elimina, sino que multiplica y empodera la estalinista burocracia universitaria a la hora de controlar la creación de universidades.
Con todo lo que se habla de paro juvenil o fracaso escolar, es extraño lo poco que se suelen emparejar ambas cuestiones.
El gobierno de una comunidad autónoma no debería traficar con las licencias universitarias como pretende hacer Cifuentes.
El proceso educativo no puede encararse a través del empleo de la fuerza.
No es evidente que el resto de los contribuyentes deba regalarnos el coste de matriculamos en la universidad.
Curiosa gratuidad que le va a costar a los contribuyentes madrileños 40 o 50 millones de euros.
La propuesta más interesante es la desgravación del coste de la educación privada de los impuestos.