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Etiqueta: Historia de Aragón

Historia de Aragón (X): El pactismo y los fueros de Aragón

El pactismo fue un régimen político que se desarrolló dentro de una sociedad dividida entre estamentos privilegiados y no privilegiados. Como la propia palabra indica, el elemento que define el pactismo es el pacto, que llenaba la vida política y estaba presente en todos los actos de la comunidad. Este pacto no siempre poseía la misma fuerza, dependiendo de las circunstancias políticas se manifestaría de una forma u otra.

Existen dos visiones diferentes del pactismo, una visión filosófica y una visión historicista:

  • El pactismo filosófico es una construcción mental, una formulación de una doctrina política. Hace referencia a la teoría política, con independencia de que se ponga en práctica.
  • El pactismo historicista es aquel perteneciente al mundo de la realidad. Es decir, como se desarrolló esta doctrina política. A su vez, dentro de este pactismo historicista hay dos subdivisiones:
  • Pactismo político: Está ligado al Reino de Aragón. El pactismo político aragonés está basado en una relación entre una colectividad, el reino, y una persona singular, el rey. Entre reino y rey existía un acuerdo para limitar la actuación política. Este pactismo surgía de un equilibrio de fuerzas de poder entre el monarca y el reino que desembocaba en la necesidad de negociar y pactar.
  • Pactismo jurídico: Era el existente en Cataluña y Valencia. El pactismo en el espacio catalán y valenciano estaba sustentado por un contrato monetario entre el rey y el reino. Pero no había ese equilibrio de fuerzas que existía en el caso aragonés.

Pactos y fueros

No debemos confundir la idea de pacto con leyes. El pacto es el acuerdo para limitar la actuación política que surge del equilibrio de fuerzas entre el rey y el reino. Las leyes, en este caso los fueros, son normas previas que van a guiar el desarrollo político y social. A estas normas se va a incorporar la idea del pacto. Es un sistema político que tiene que aceptar, respetar y mantener los antiguos fueros a la vez que va a permitir la participación del reino en la elaboración de las nuevas leyes.

Los fueros en Aragón son unas leyes de naturaleza práctica que van a surgir de la colaboración y la participación del reino en su redacción a través del pacto realizado con el monarca. Este equilibrio de fuerzas surge en el siglo XIII. Dentro de estas fuerzas el Justicia va a ser la fuerza moderadora. A la vez que se crea esta fuerza moderadora, la posibilidad del rey para acceder a este sistema va a venir ligada a la firma del privilegio general de 1283.

El rey se compromete con el reino a observar y confirmar los fueros, usos, costumbres y privilegios del reino de Aragón. Los fueros eran un conjunto de leyes foral enriquecido a lo largo de los siglos, que englobaba toda la legislación civil, penal y procesal del reino. Es un cuerpo legislativo ingente, muy amplio, pues recoge todas las tradiciones y libertades aragonesas. Tiene influencias del derecho romano, eclesiástico, germano e islámico.

El papel del Justicia de Aragón

Para legitimar el pactismo se va a buscar un origen mítico del pacto, para unir el pactismo filosófico con el pactismo real. El origen estará en 300 caballeros que se refugiaron en los Pirineos tras la invasión musulmana. Allí surgen lo que conocemos como los Fueros de Sobrarbe, un pacto primitivo entre los caballeros para acordar la creación de un poder entre caballeros y rey, donde de alguna manera el rey fuera un primus inter pares. Esta va a ser la base ideológica que los aragoneses van a utilizar para justificar el pactismo.

En este mito fundacional nos vamos a encontrar dos ideas fundamentales: la limitación del poder real y la búsqueda de la defensa de los intereses del reino. Este mito va a girar en torno a la elección del primer rey que va a estar sometido a las leyes. De aquí la idea de leyes antes que reyes. Y el juez que va a intermediar entre rey y reino será el Justicia de Aragón. El rey tenía que jurar defender los reinos ante el Justicia, mencionando estas palabras: Nos, que somos tanto como vos y todos juntos valemos más que vos, os hacemos rey de Aragón, si juráis los fueros y si no, no.

Compilaciones

Al llegar al siglo XIII empezó a haber una serie de normas de uso común que empezaron a denominarse fuero de Aragón. Por el mandato de Jaime I, el obispo Canellas creó una compilación de los fueros de Aragón. Esta tenía dos colecciones, una primera reducida y una segunda que se llamó Compilación Mayor. En su versión romance es conocida como El Vidal Mayor. Este va a ser un código de leyes aragonesas que va a adquirir la calidad de fuero pactado. Son un instrumento vivo, se van ampliando y modificando por esa acción conjunta del rey y el reino dentro de las Cortes.

Esta unificación jurídica del reino está sustancialmente conseguida en 1247 con el Vidal Mayor. Estas leyes van a tardar en imponerse en algunas zonas que habían obtenido fueros de frontera, como el fuero de Teruel, que solo a finales del siglo XVI va a pasar a formar parte de los fueros generales de Aragón. Se van a ir unificando los fueros del reino, pero se mantienen en algunas zonas fueros particulares.

A lo largo de los siglos XVI y XVII los fueros de Aragón van a ir completándose y alterándose, existiendo distintas compilaciones de derecho aragonés. Estas van a mantener su vigencia hasta su derogación por los Decretos de Nueva Planta en 1707.

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Historia de Aragón (VIII): las Cortes de Aragón

En nuestro último artículo nos quedábamos con la llegada de Jaime I. Tras ese capítulo, deberían leer Los pilares del Reino de Aragón. Aquí comenzaremos con la modernidad aragonesa, donde nos centraremos en las instituciones y la configuración política de Aragón.

La primera institución que vamos a estudiar aquí son las Cortes, estaban formadas por el rey y los llamados brazos, por lo que era una institución mixta, y la convertía en un gran contrapeso del poder real. Su función era la de legislar y votar los llamados servicios al rey. Las Cortes fueron en su origen un órgano consultivo del monarca derivado de una curia administrativa. A partir de la asamblea celebrada en Zaragoza en 1283, en la que se concede el Privilegio General, las ciudades y villas del reino pasaron a ser convocadas a Cortes con carácter definitivo.

Una de las características de las Cortes aragonesas es que tendrán cuatro brazos, y no tres como normalmente tienen otras Cortes de la península. Normalmente, disponían del brazo eclesiástico; el brazo de universidades, donde estaban representados los concejos; y el brazo de los ricos hombres, que representaría la nobleza.

Este último en Aragón se divide en dos, diferenciando la alta nobleza y la baja nobleza, que será el brazo de los caballeros e infanzones. Los privilegiados contaban con tres brazos en las Cortes, por lo que en torno al 40 o 50 % de los aragoneses no estaban representados en esta institución. El brazo eclesiástico aseguraba la asistencia de los arzobispos de Zaragoza, Barbastro o Teruel, entre otros. Aunque también podían acudir abades nombrados por el rey, representantes de monasterios y priores.

Convocatoria de Cortes

Las Cortes podían convocarse por interés del rey, aunque el reino también puede convocarlas. El reino que más convocó fue Aragón. Eran las llamadas Cortes particulares, mientras que las generales reunían también el condado de Barcelona y el Reino de Valencia. El rey convocaba las Cortes mediante las cartas de llamamiento. La asistencia del rey o del príncipe heredero era indispensable para la celebración de las Cortes. La legalidad foral se mantenía, entre otras cosas, gracias a esta institución.

Emilio Salvador, dictaminaba tres funciones básicas de las Cortes: la reparación de agravios, lo que en Valencia se conocerá como greuges. En segundo lugar, la elaboración de las leyes y el ofrecimiento del servicio al rey, en tercer lugar. Aunque podía haber una cuarta que era muy importante para los asistentes, que eran las mercedes. Servir bien al rey podía tener su recompensa, y, al contrario, su castigo. El rey era el único que podía otorgar mercedes, por lo que todo el mundo quería estar presente en las Cortes.

En teoría, los greuges son los recursos que tenían los aragoneses para pedir justicia por los agravios del rey o de sus ministros, y para pedir reparación de daños. Jesús Gascón comenta que en las Cortes del S XVI los encargados de resolver los greuges fueron seis comisarios nombrados por el rey y los brazos de las Cortes. Podemos ver los greuges como la clave del enfrentamiento entre el rey y el reino. Entre el rey y los brazos aparecerá otra institución clave como era el Justicia de Aragón, del que hablaremos más adelante.

Más de cuatrocientos vecinos

El lugar elegido para celebrar las Cortes de Aragón tenía que ser una villa o ciudad con una población superior a los cuatrocientos vecinos. Tenía que ser territorio de realengo y ser aragonés. La monarquía de los Austrias habitualmente elegía Monzón para convocar las Cortes aragonesas y las Cortes Generales. El día de la apertura de Cortes loa asistentes acompañaban al monarca desde su lugar de residencia hasta el lugar de celebración de las Cortes. Estas se celebraban habitualmente en el interior de una iglesia, en la cabecera se sentaba el monarca, y a la izquierda y la derecha se construían gradas de madera para los asistentes. Para abrir las Cortes se leía la proposición, en la cual el monarca expresaba lo que esperaba de sus súbditos.

El segundo día de Cortes era el momento en que el rey nombraba a unos representantes que se encargarían de negociar con los brazos, denominados tratadores, los cuales se colocaban en la sacristía. El monarca, normalmente, no volvía a las Cortes, por lo que era el Justicia de Aragón el que ocupaba su lugar. El Justicia va a encargar que pasen ante él todos los que se hayan sentido agraviados. Este hecho podía alargar las Cortes indefinidamente, por lo que se nombraban pequeñas comisiones para agilizar las resoluciones de greuges. En este segundo día se fijaba también el horario de las sesiones, los días de descanso y el número de miembros que iban a tener posibilidad de votar. Se elegirán unos representantes de cada brazo: diez eclesiásticos, doce nobles, veinticuatro caballeros y ocho para el caso de las universidades.

Tres etapas

En cuanto a la actividad de las Cortes podemos establecer tres etapas:

  1. Hay un primer periodo entre 1515 y 1592, la denominada experiencia autonomista. La monarquía solía convocar Cortes Generales con una frecuencia alternativa a lo largo de este periodo y, habitualmente, se convocaba en la villa de Monzón. En esta etapa se crean algunas de las instituciones más importantes del reino, como la Diputación del Reino, en 1519; la Real Audiencia, en 1528; o el Cronista de Aragón, en 1585.
  • En la segunda etapa vemos una intensificación absolutista (1592-1667). En 1592 se convocan las Cortes de Tarazona, tras las llamadas Alteraciones de Aragón, y donde se limitarán muchas de las libertades del Reino de Aragón. Termina aquí la unanimidad del brazo, otorgando más poder al rey, se limita la presentación de agravios y se elimina el carácter vitalicio del Justicia.
  • En la tercera etapa vemos una reactivación del parlamentarismo aragonés (1667-1702). Se van a convocar Cortes con el fin de defender la industria aragonesa frente a la amenaza del producto francés. Las últimas Cortes privativas del Reino de Aragón se convocarán en 1702, ya presididas por los Borbones.
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Historia de Aragón (VII): Ramiro II el Monje y el nacimiento de la Corona de Aragón

Como vimos en el artículo anterior, Alfonso I fue un rey con una mentalidad mesiánica. Continuó con sus batallas, asediando Bayona y Fraga. En una de esas contiendas acabaría herido y terminaría falleciendo en Poleñino en 1134. La muerte del rey Alfonso trae consigo un problema sucesorio. El rey había fallecido sin descendencia. El único candidato a portar la corona era su hermano Ramiro, pero al haber sido ordenado sacerdote no podía heredar el trono. 

En el asedio de Bayona en 1131, Alfonso I redactaría uno de los testamentos más asombrosos de toda la Edad Media. Ya que no podía legar el reino a su hermano Ramiro, Alfonso dejó sus reinos a las tres órdenes militares más relevantes del momento, el Santo Sepulcro, los Hospitalarios y los Templarios. Estas órdenes tenían muchos territorios en oriente, pero en occidente no había ocurrido algo parecido. El testamento era tan disparatado y ridículo que los nobles de Aragón decidieron tomar las riendas de la situación, nombrando a su hermano Ramiro rey. Ramiro tenía 47 años, había vivido siempre en monasterios y no tenía motivación ni capacidad para gobernar el reino.

A finales de 1134, Alfonso VII de León acudió a Zaragoza, era hijo del primer matrimonio de Urraca, por tanto, hijastro de Alfonso I. Alfonso VII, como tantos otros reyes de Castilla, tenía muchos intereses en incorporar Aragón a su reino. Vino con varios nobles, entre ellos Ramón Berenguer IV, de su presencia quedan muchas reminiscencias en Zaragoza, como el escudo del león. La muerte de Alfonso I supuso la pérdida del reino de Pamplona, que se independiza con García Ramírez.

La estirpe de Ramiro II

La misión principal de cualquier monarca es tener descendencia para trasmitir el reino. Ramiro II buscó una esposa. Debía de ser viuda y noble. Una de las candidatas fue Inés de Poitou, viuda del conde Thouars. Inés era hija de Guillermo IX de Aquitania, que había luchado junto con Alfonso I en la batalla de Cutanda. Del matrimonio entre Inés y Ramiro II nacerá en 1136 Petronila. Un año después de su nacimiento se le preparó la boda con Ramón Berenguer IV. Esta unión matrimonial se convertiría en el acta fundacional de la Corona de Aragón, ya que al Reino de Aragón se le uniría el Condado de Barcelona.

La Corona de Aragón era un conjunto de entidades políticas, ya fueran reinos, condados, marquesados… Ramiro II era el titular de estos estados, pero cada territorio mantenía su independencia institucional. Con la unión de Petronila y Ramón se crea una nueva casa, la casa de Aragón, por lo que el patrimonio de la casa pasará a ser indivisible, debido a la institución pirenaica del matrimonio en casa.

De esta unión dinástica nacerán dos reyes no demasiado relevantes. Por un lado, Alfonso II; y por otro, Pedro II, que morirá en la batalla de Muret en 1213. A éste le sucederá Jaime I, que conquistará Valencia y Mallorca. Su reinado lo estudiaremos más en profundidad en el próximo artículo.

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Historia de Aragón (VI): Pedro I y Alfonso I

Tras la muerte de Sancho Ramírez en las murallas de Huesca, Pedro I se convirtió en el nuevo rey de Aragón. Recompondrá la estructura militar del reino para volver a asediar Huesca, que finalmente será conquistada en 1096 tras la batalla de Alcoraz, momento donde comienza la leyenda de San Jorge.

Poco después, en 1100, conquista Barbastro, estas dos conquistas suponen un mundo nuevo de posibilidades para Aragón. Hasta ese momento Aragón había sido un reino pirenaico con una agricultura de subsistencia muy limitada, la expansión territorial aumentará enormemente la capacidad agrícola del reino. Entre 1001 y 1004 Pedro I conquistará ciudades tan relevantes como Salou, Peñíscola, Castellón, Vinaroz y Oropesa. Pero aún quedaba la conquista más importante, Zaragoza. Para preparar el asedio, se reforzaron los castillos próximos a la ciudad, Castillar y Juslibol. Pedro no podrá culminar esa conquista, ya que fallecerá en el Valle de Arán en 1004, dejando el reino en manos de Alfonso I.

El problema sucesorio

Alfonso ya era un personaje importante en la corte, siempre estuvo presente en las campañas militares de su padre, incluso llegó a liderar la carga de caballería de la batalla de Alcoraz con tan solo 22 o 23 años. La idea de Sancho Ramírez fue enviarlo a San Pedro de Siresa para que se educara en la carrera eclesiástica, pero Alfonso no estaba hecho para aquello, su padre lo sacó del monasterio y lo envío a un pequeño señorío feudal en las Cinco Villas, el señorío de Biel, en la frontera con los musulmanes.

El preceptor de Alfonso era Esteban de Huesca. Era un personaje muy culto, pero un salvaje a nivel militar. Las disciplinas que le enseñaba a los reyes eran la equitación y la esgrima. Alfonso se convirtió en rey con 31 o 32 años. Por aquel entonces no estaba casado, y las crónicas relatan que lo más posible es que fuera homosexual. Esto planteaba un problema sucesorio para el reino, Alfonso no tenía descendencia, y el sucesor era el tercero de los hermanos, Ramiro. Pero había un problema: era sacerdote, por lo que no podía gobernar legalmente. Los nobles de Aragón empezaron a presionar a Alfonso para que se case.

Por aquel entonces, Alfonso VI de León tenía una heredera llamada Urraca. En Castilla las mujeres sí podían gobernar, por lo que Alfonso VI le otorgó la mano de su hija a Alfonso I de Aragón. Fue una boda muy mal vista por parte de las crónicas leonesas, ya que hablan de maltrato por parte de Alfonso, finalmente el matrimonio se anuló en 1114 y ambos reyes volvieron a sus respectivos reinos. Cuatro años más tarde, Alfonso conseguiría la gran gesta de conquistar Zaragoza, y posteriormente Tudela y Tarazona, además de fundar Soria.

El batallador

No se le apodó el Batallador por azar. Tras sus conquistas intentó asaltar Valencia, Murcia y Granada, pero sin éxito. En las playas de Almuñécar realizó un acto simbólico, dicen las crónicas que metió a su caballo en el agua y ordenó a unos musulmanes que estaban pescando que le dieran un pez. Hacia el 1150 aparece el nombre de un personaje que no se había nombrado hasta ahora, que es Anfortas, un personaje legendario que es el propietario de un castillo en las montañas del norte de España, donde se conserva el Santo Grial.

Lo curioso es que en las acuñaciones de moneda de Alfonso I se podía leer Anfus Rex, en las leyendas del rey Arturo, Anfortas es el rey del grial y tiene el sobrenombre del rey pescador, en el cáliz del capital de San Juan de la Peña podremos observar un pez en un plato. Es posible que todo sea una enorme coincidencia, pero desde luego es apasionante.

En el próximo artículo hablaremos del problema sucesorio que supuso la muerte de Alfonso I.

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Historia de Aragón (V): Sancho Ramírez

En 1064 Aragón ya estaba consolidado. La titularidad del reino se concedió a Sancho Ramírez, hijo de Ramiro I. Sancho Ramírez se casó con Isabel de Urgel. Pero morirá de manera prematura, por lo que se casaría de nuevo con Felicia de Roucy. Fue una mujer muy cultivada perteneciente a un rico condado cerca de París, por lo que será un matrimonio clave para configurar las relaciones internacionales.

En 1068, Sancho Ramírez viajó a Roma, donde el Papa le concedió el título de Rey de Aragón. Aragón pasó a ser vasallo de la Santa Sede, a cambio de 500 mancusos de oro al año, recaudados a través de las parias y tributos que pagaban los musulmanes al rey. Es posible que en este momento Aragón hiciera suya la bandera de las barras amarillas y rojas. Eran los mismos colores que tenía la Santa Sede.

En 1071 Sancho decidió que en todo su reino las iglesias y monasterios cambiaran el ritual del culto mozárabe o visigótico por el romano. Todos los oficios de culto fueron sustituidos por el rito tradicional. Fue el momento en el que también cambiaron los gustos estéticos y las modas, introduciéndose el arte románico. También se le concedió el fuero a la ciudad de Jaca, gracias a ese fuero comienzan a instalarse gentes para comerciar en torno al Camino de Santiago, como los zapateros. El Camino de Santiago, que ya en el S. XI comenzó a desarrollarse de manera considerable, generó nuevas infraestructuras económicas que anteriormente eran inexistentes.

La expansión del territorio

Sancho tenía varias preocupaciones, en primer lugar, Aragón seguía siendo un territorio pequeño, por lo que una de las obsesiones del rey será ampliar el territorio. En el año 1076 fallece el rey Sancho de Pamplona. Su territorio se dividirá entre el Reino de León y el Reino de Aragón. A partir de ese año Sancho Ramírez se convierte en rey de Pamplona. Esta división tendrá como consecuencia que cuando Navarra consiga su independencia en 1134 quede colapsada por ambos reinos y no se pueda expandir hacia el sur, trasladando el eje de su política internacional hacia sus vecinos franceses.

Otra de las prioridades de Sancho era conformar un pilar político y otro religioso. Lo primero, lo consiguió estableciendo la capital en Jaca, una ciudad con fuero propio y poblada por hombres libres. La condición jurídica de Jaca le concedía unas características peculiares, configurándose como un centro urbano de referencia. El segundo pilar era establecer un lugar donde conmemorar la memoria histórica del reino, un lugar de referencia espiritual. Ese lugar será San Juan de la Peña, un lugar muy característico a nivel geográfico. Además de monasterio, servirá como archivo, ya que se guardarán todos los documentos relevantes del reino. También servía como mausoleo de los monarcas del reino de Aragón.

El reinado de Sancho Ramírez terminaría con el asedio a las murallas de Huesca en 1094. El rey moriría de un flechazo en la batalla, dejando el reino a su heredero, Pedro I.

Serie ‘Historia de Aragón’

(I) Los pilares del Reino de Aragón

(II) Los orígenes del Reino de Aragón

(III) El pasado musulmán y la marca histórica

(IV) La conformación del Reino de Aragón

Historia de Aragón (IV): La conformación del Reino de Aragón

En torno al 808 encontramos en el Valle de Hecho al conde Aureolo. Apenas sabemos nada de él, pero sí tenemos constancia de que fue un funcionario de Carlomagno. Tras él vino el conde Aznar (812-820), quien posiblemente fuera otro funcionario designado por Carlomagno. El yerno de Aznar, García “el malo” se hizo con el condado tras un golpe de Estado, pero en el 830 dejaría paso a Galindo I Aznárez. La familia Galindo controlará el condado durante varios años, hasta el 924 encontramos a esta familia aristocrática que se asentará en el valle pirenaico.

En el 924 muere Galindo II sin descendientes varones; tuvo únicamente a su hija Andregoto. Las familias aristocráticas tenían siempre como objetivo no perder la casa, por lo que se creó la institución aragonesa del “casamiento en casa”. En caso de muerte del heredero, se otorgaba al cónyuge la prórroga del usufructo vital. Y en caso de que contrajera de nuevo matrimonio, tenía la posibilidad de trasladar el patrimonio a su nuevo cónyuge.

Una política matrimonial

El condado de Aragón no tenía capacidad para mantener un ejército y no tenía la capacidad militar para expandirse, por lo que recurrió a la política matrimonial. Galindo II se había casado con la hija del rey de Pamplona, y Andregoto se casará con el rey de Pamplona. Por lo que los herederos se convertirían en reyes de Pamplona y del condado de Aragón. Durante el siglo X el rey de Pamplona ostentará el título de conde de Aragón. Esta unión dinástica, que no política, entre Aragón y Pamplona, hace que el condado quede subsumido bajo el reino de Pamplona.

Nos encontramos con otra de las figuras clave, Sancho III, cuya misión era que su reino tuviera la primacía frente a León. El patrimonio no se podía dividir tras su muerte, pero sí los acaptos, es decir, territorios posteriormente conquistados. Sancho incorporó al reino de Pamplona y al condado de Aragón, los condados de Sobrarbe y Ribagorza, además del condado de Castilla. Tras su muerte, en 1035, dejó a su hijo mayor, García, el reino de Pamplona, a su hijo Fernando, Castilla, a su hijo Gonzalo, Sobrarbe y Ribagorza, y finalmente a Ramiro, Aragón.

Ramiro era un bastardo que Sancho tuvo con Sancha de Aibar. Se dice en las crónicas que los tres hijos legítimos de Sancho III se conjuraron contra Sancha; le acusaron de adulterio. Ramiro salió en defensa de su madre, y se hizo así con el condado de Aragón.

La consolidación del reino

Fernando I acabará siendo rey, tomando el reino de León en 1037. Ramiro I nunca se llamaría así mismo rey, sino como “casi por un rey” o “hijo del rey Sancho”. En 1044 fallecería su hermano Gonzalo, con lo que Ramiro se hizo con los condados de Sobrarbe y Ribagorza. Ramiro sabía que tenía que consolidar sus dominios y extender su poder, de modo que empieza a tejer alianzas con los magnates del reino. Conforma su propia curia regia. Lo más posible es que fueran terratenientes y propietarios herederos de las antiguas élites carolingias y visigodas. Este grupo de personas recibirá una serie de privilegios del rey a cambio de la prestación de un servicio militar.

Llegará un año clave, 1064, cuando un grupo de nobles se fijará como objetivo conquistar la ciudad musulmana de Barbastro. Aunque las cruzadas se decretarán por los papas a partir de 1095, previamente hubo algunos intentos o protocruzadas como la de Barbastro. En 1064 Aragón ya estaría consolidado como Reino, y llegaría al poder Sancho Ramírez, hijo de Ramiro I.

Serie ‘Historia de Aragón’

(I) Los pilares del Reino de Aragón

(II) Los orígenes del Reino de Aragón

(III) El pasado musulmán y la marca histórica

Historia de Aragón (III): el pasado musulmán y la Marca Hispánica

En el año 711 unas gentes provenientes de Arabia cruzan el estrecho de Gibraltar y conquistan la península ibérica. En ese momento aún no existía un territorio que se denominara Aragón. Cuando comenzó la expansión del islam, nadie pensaba que aquel profeta que predicaba en la Meca iba a construir el germen de un imperio mundial. Desde la expansión del mundo árabe, que acaba hacia el 760, los únicos territorios que han perdido hasta hoy han sido la península ibérica y el norte de la isla de Sicilia. Tras la batalla de Guadalete, los visigodos son derrotados y el islam ocupa gran parte del territorio peninsular.

Poco después de esta expansión, al otro lado de los Pirineos comienza a reconstruirse en Francia la dinastía de los carolingios, que habían sustituido a los merovingios. Esta nueva dinastía comenzará con Carlos Martel, abuelo de Carlo Magno, rey de los francos en la segunda mitad del siglo VIII. Este reino se estructuraba en torno a una zona central, lo que correspondería con la actual Francia, dividida en distintos condados. El imperio estaba rodeado de enemigos, los sajones al norte, los pueblos bárbaros en oriente y los musulmanes en el sur.

La Marca Hispánica

Carlo Magno planteó varias fronteras entre estos territorios conflictivos. Se les denominó marcas. En cada marca había un marqués con funciones administrativas, además de militares contra enemigos exteriores. En la península ibérica creó la Marca Hispánica. El territorio llegaría hasta los Pirineos. En el curso del Ebro se establecería el límite sur de la Marca Hispánica. El territorio entre el Ebro y el Pirineo estaría administrado por el marqués. Esta marca correspondería con la actual Navarra, mitad de Aragón y casi toda Cataluña. Había varias ciudades relevantes como Tarazona, Huesca o Pamplona, pero sin duda la más importante era Zaragoza.

Carlo Magno necesitaba Zaragoza para defender su imperio. Los zaragozanos de la época estaban controlados por los musulmanes. En el 777 buena parte de la península estaba gobernada desde Córdoba, donde los musulmanes habían instalado su capital. En ese mismo año, la población de Zaragoza se negó a pagar los impuestos a Córdoba. La aristocracia zaragozana se veía amenazada por el norte y por el sur. Los zaragozanos enviaron una embajada a Aquisgrán. La Zaragoza musulmana se entregaría a Carlo Magno a cambio de que la reconociera y defendiera ante Abderramán I. Estamos ante uno de los ejemplos de lo que denominé en un artículo anterior como los movimientos antifiscales como motor de la historia.

El Cantar del Roldán

Carlo Magno aceptó la oferta de los zaragozanos y al año siguiente envío un ejército para asediar Zaragoza. Tras la negativa de los musulmanes a entregar la ciudad y las noticias de incursiones de los sajones en el norte de Francia, Carlo Magno se tuvo que retirar. En esta retirada es cuando se escribió el gran poema épico de Europa, el Cantar de Roldán.

Hacia finales del S.VIII el valle del Ebro está completamente dominado por los musulmanes, estableciéndose la frontera en los Pirineos. Empiezan a surgir aristócratas locales que comienzan a resignificar el cristianismo como oposición al islam. Por lo tanto, la situación que tenemos hasta hora en la península ibérica es la de varios territorios cristianos que comienzan a distanciarse del islam, como son el Reino de Pamplona, el Reino de Asturias, y en la zona oriental de los Pirineos varios condados bajo el dominio franco, como el condado de Hecho o el condado de Gerona.

En el próximo artículo veremos como uno de estos condados pirenaicos será el germen de lo que posteriormente se denominará Reino de Aragón.

Serie ‘Historia de Aragón’

(I) Los pilares del Reino de Aragón

(II) Los orígenes del Reino de Aragón