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Etiqueta: Pensamiento liberal

Poderoso Ibex

Gracias a Antonio Salazar he podido leer estas declaraciones de Federico Aguilera Klink, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de La Laguna. Dice que si hubiera justicia los gobernantes que llevamos soportando desde hace varias décadas estarían en la cárcel. Desde luego, por lo que han subido los impuestos, usurpando bienes ajenos, les correspondería. Hace suyo el profesor Aguilera Klink un comentario de la catedrática de Ética Victoria Camps: “Todos los que participan en los gobiernos son culpables de la situación que vivimos”. También lo comparto: cuando Rajoy ganó las elecciones prometiendo bajar los impuestos y después los subió, todo su equipo debió renunciar, para no secundar a un mentiroso y un enemigo de la libertad.

Pero inmediatamente el profesor Aguilera se declara entusiasmado con Evo Morales, Rafael Correa, Nicolás Maduro y el difunto Hugo Chávez. Dadas las flagrantes violaciones de los derechos de los ciudadanos perpetradas por esos gobernantes, aquí hay algo que no encaja. Y entonces descubrimos la clave del asunto: resulta que don Federico cree que esos sátrapas latinoamericanos gobiernan para todo el pueblo, mientras que nuestros sátrapas locales no gobiernan para el pueblo sino… para el Ibex.

Acabáramos. Ya estamos otra vez con la visión ingenua de la política, heredera de Marx, según la cual el Estado capitalista es un mero “títere de la burguesía”, los que mandan de verdad, el famoso “poder económico”.

Esto es falso, puesto que manda el poder político, asociado con otros, que pueden ser empresarios, sindicatos, burócratas nacionales e internacionales y grupos de presión de muy diversa índole. Pero nunca se produce la fantasía izquierdista y populista de que hay una minoría de capitalistas que mandan sobre los Estados. Esto nunca ha sido así, pero siempre ha sido agitado como bandera para justificar la opresión de los políticos sobre el conjunto de la población.

Convendría que Aguilera Klink y tantos otros economistas dejaran atrás la edad de la inocencia pre Buchanan y empezaran a analizar la lógica del poder político, una lógica propia, con un apreciable grado de autonomía, y no un mero reflejo de un poder económico en la sombra. Entre otras cosas, podrían pensar en que es raro eso de que el Estado sea un títere de la burguesía. Curioso títere, en efecto, es el que obliga a pagar al titiritero.

Che Guevara, un opresor en 10 citas

El Che Guevara es posiblemente el más importante agente de marketing que haya nunca existido sobre la faz de la Tierra. Desde héroe antiestablishment a rebelde con causa o icono de la contracultura, pasando por representante último de los pobres, lo que realmente vendría a personificar es aquella frase de “las grandes masas sucumbirán más fácilmente a una gran mentira que a una pequeña”. Cita por cierto pronunciada por un célebre alemán: Adolf Hitler.

Una de las máquinas más letales de Fidel Castro, “ayudó” a los cubanos contra el régimen de Batista para imponer uno mucho más totalitario. Según algunos autores, la idea de los campos de trabajos forzados en Cuba no fue de Castro sino de Guevara a imagen y semejanza del Gulag soviético. Lo cual no es extraño si tenemos en cuenta su profunda admiración por la Revolución Cultural de Mao que causó varias decenas de millones de muertos -aproximadamente 30 millones-.

Valgan sus siguientes citas de entre las quizás menos conocidas para radiografiar a un hombre, un tirano.

1.- “Para construir el comunismo es necesario, simultáneamente, crear un nuevo hombre y mujer”

Aparte del ya entonces progresista sexismo de hombres y mujeres, ellos y ellas, la cosa estaba clara: si había que crear un nuevo hombre es que había que acabar con todos los antiguos.

2.- “La sociedad como conjunto debe ser convertida en una gigante escuela”

La idea del adoctrinamiento está siempre subyacente en todo ideario socialista. En este caso, no puede ser más manifiesta.

3.- “El mito del hombre hecho a sí mismo es profundamente hipócrita”

Un hombre no debía estar hecho a sí mismo. Sólo Guevara era quien debía crearlo.

4.- “El individuo bajo el socialismo es más completo”

Esto debe aludir a la idea despectivamente religiosa del socialismo: con menos comida, ropa y bienestar uno, curiosamente, es más completo. Quizás aluda a las fases del marximo donde, cual sacado de la chistera, el blanco se convierte en negro. En cualquier caso, no sabíamos que el individuo existiera siquiera bajo el socialismo.

5.- “La arcilla de nuestro movimiento es la juventud”

Adorada siempre juventud, material siempre más sensible a la manipulación.

6.- “Mi marxismo ha llegado a ser purificado”

A los revolucionarios marxistas siempre les encanta purificar, depurar, purgar.

7.- “La alienada especie humana [en el capitalismo] es atada a la sociedad como conjunto por un invisible cordón umbilical: la ley del valor”

La misma ley por la que miles de imbéciles compran sus camisetas.

8.- “Enviar a los hombres al campo de concentración con prueba judicial es innecesario. Estos procedimientos son arcaicos detalles burgueses”

Para conseguir el Estado compacto del que también habló Guevara, qué mejor que unir al máximo todos los poderes en uno solo. Montesquieu fue otro “detalle burgués”

9.- “No podemos hacer una revolución con libertad de prensa”

Idea pensada, y a veces claramente expresada, por los totalitarios de nuestros días.

10.- “Es triste no tener amigos, pero es aún más triste no tener enemigos”

Tener enemigos, como reseñó Churchill, puede ser un síntoma saludable de abrazar sólidamente tus principios. Pero disfrutar del mero hecho de tener enemigos suena sin duda psicótico.

@AdolfoDLozano

Luis de Molina y las consecuencias no queridas

Como hacía tiempo que no les escribo sobre nuestros Doctores de Salamanca, voy a resumirles aquí un pequeño artículo, a propósito de Hugo Grocio y los maestros escolásticos, que hace poco llevé a un Congreso en la universitaria ciudad del Henares. Estudiaba sus citas en el libro De iure belli ac pacis (1625), donde Grocio recoge los textos de más de veinte doctores, entre ellos Luis de Molina.

De este ilustre jesuita (autor de un famoso De iustitia et iure, 1602-1603), encontramos quince referencias en la obra de Grotius. La mayoría tratan sobre la guerra, sus causas y consecuencias, tratados, reparaciones, castigos, represalias, etc. También aparece citado a propósito de los derechos de propiedad o de la sucesión de los príncipes al trono.

Pero, sobre todo, quiero destacar ahora la referencia a Molina en unas interesantes consideraciones que escribe Grocio respecto a lo que hoy denominamos como las "consecuencias no queridas de una acción", que nuestro jurista holandés explica de esta manera: "En tercer lugar hase de observar que al derecho de obra siguen muchas cosas indirectamente y fuera del propósito del agente, a lo cual de suyo no habría derecho". La verdad es que la vieja traducción española de 1925 es un poco deficiente, por lo que la completo con la expresión de Grocio (escrita al margen) en la edición inglesa: "Some things may by consequence be acted without any injustice, which would be no ways lawful had they been purposely and originally designed".

Y a continuación, explica mejor esta idea:

Así una nave llena de piratas y una casa llena de ladrones puede ser acometida a cañonazos, aun cuando dentro de la nave o de la casa haya algunos niños, mujeres u otros inocentes a quienes se ponga en peligro.

Y nos remite a la disputatio CXXI de Luis de Molina:

… porque si es lícito matar accidentalmente a los inocentes, esto es, con la intención de perjudicar, no a ellos, sino a los enemigos, cuando así lo exijan las circunstancias de la guerra y se juzgue conveniente a la obtención de la victoria… con mucha mayor razón se podrá hacer todo lo que dijimos cuando lo exija el estado de guerra y ello sea necesario para obtener la victoria".

Esta referencia a Molina y la "ley de las consecuencias no queridas" me permite recordarles el interés que despertaron nuestros doctores escolásticos entre los miembros de la Escuela Austríaca. Particularmente, Hayek habla de ellos en su obra Derecho, Legislación y Libertad, a propósito de una idea parecida: el estudio de las "actividades que son el resultado de la acción humana, pero no del designio humano". Para los austríacos, esta sutil diferencia es fundamental en su comprensión de la ciencia económica, un tipo de saberes que no sigue las leyes inexorables de la física o las matemáticas; sino que precisamente está sujeta a los procesos de libertad, toma de decisión, acierto o error que tienen todos los actos humanos. Como gran inspirador de esas ideas en la época moderna, Hayek se refiere al filósofo escocés Adam Ferguson, quien escribió sobre estas mismas cuestiones en su obra An Essay on the History of Civil Society (1767). Sin embargo, Hayek señala que los primeros antecedentes sobre ellas se encuentran en Luis de Molina y en su explicación sobre cómo se forman los precios en el mercado (siguiendo la expresión escolástica de la "communis aestimatio").

Éste sería un ejemplo perfecto de ese tipo de fenómenos que son "el resultado de la acción humana, pero no del designio humano": efectivamente, el ajuste del precio en un sistema abierto de competencia no puede "planificarse" desde ninguna mente rectora u organismo omnicomprensivo… Se produce por la actuación libre de compradores y vendedores (siempre que no haya dolo o engaño) y, por ello, tanto desde un punto de vista moral como técnico, es un precio justo.

Pues bien, para justificar esta afirmación, el economista austríaco nos remite a otra de las disputationes de Molina en su De iustitia et iure, en este caso la número CCCXLVII, que por su interés voy a copiar en extenso:

Para conocer si la compra-venta es justa o injusta se atiende, fundamentalmente, al precio. Por esta razón, examinaremos en esta disputa las clases de precio que existen y, en la siguiente, aquellos elementos que nos ayudarán a juzgar más fácilmente si el precio es o no injusto.

Las cosas tienen un precio justo, que viene fijado por la autoridad pública mediante ley o decreto público… La generalidad de los doctores, juntamente con Aristóteles (5 Ethic. c. 7), llama legal o legítimo a esta clase de precio, significando que se trata de un precio puesto por la ley. Ciertamente el precio legal es indivisible, de forma que si a cambio de la mercancía que se vende se recibiera más de dicho precio, la venta sería injusta y debería restituirse el exceso. Lo que acabamos de decir debe entenderse de cuando la ley que estableció el precio legal fue una ley justa, lo que veremos más adelante.

Otro precio es el que las cosas tienen por sí mismas, independientemente de cualquier ley humana o decreto público. Aristóteles, en el lugar citado, y muchos otros autores llaman a éste precio natural. Le llaman así no porque no dependa en gran medida de la estima con que los hombres suelen apreciar unas cosas más que otras, como sucede con ciertas piedras preciosas, que a veces se estiman en más de veinte mil monedas de oro y más que muchas otras cosas que, por su naturaleza, son mucho mejores y más útiles; ni tampoco le llaman así porque dicho precio no fluctúe y cambie, puesto que es evidente que cambia; sino que lo llaman natural porque nace de las mismas cosas, independientemente de cualquier ley humana o decreto público, pero dependiendo de muchas circunstancias con las cuales varía, y del afecto o estima que los hombres tienen a las cosas según los diversos usos para los que sirven. Debido a que este precio no solo obedece a la naturaleza de las cosas, sino que también depende de múltiples circunstancias con las que varía y, más importante aún, del libre afecto y estima de los hombres hacia las cosas, se caracteriza por no ser indivisible y presentar un cierto margen dentro del cual se cumple con la justicia, incluso cuando se consideran todas las circunstancias que concurren en el mercado".